Texto base: Éxodo 17:8-13

«Entonces vino Amalek y peleó contra Israel en Refidim. Y dijo Moisés a Josué: Escógenos varones y sal a pelear contra Amalek; mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano. E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando contra Amalek; y Moisés y Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado. Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalek. Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro del otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol. Y Josué deshizo a Amalek y a su pueblo a filo de espada.»

Introducción

Es una bendición que en nuestras Biblias exista un libro llamado Éxodo, cuyo significado es salida. Por más que en oportunidades nos sintamos cautivos, comprimidos o estancados, el Éxodo nos recuerda que Dios siempre tiene una salida para nuestra vida.

1. El lugar del ataque: Refidim

Refidim significa lugar de reposo o lugar de descanso. Sin embargo, fue el primer lugar donde Israel fue atacado tras salir de Egipto.

Lo interesante es que antes del ataque, en ese mismo lugar, Israel comenzó a murmurar contra Moisés y contra Dios por falta de agua. Y en el área donde se abrió espacio a la murmuración y la rencilla, fue exactamente donde se levantó la guerra.

Principio: En el área donde permito la murmuración, en el área donde abro espacios para lo negativo, se abre una puerta para terminar siendo atacado.

«Hagan todo lo posible por vivir en paz con todo el mundo.» — Romanos 12:18 (TLA)

Dios puede regalarnos un Refidim: un lugar de descanso. Ese Refidim debería ser nuestro hogar, nuestra iglesia y nuestro lugar de trabajo. Pero si en esos lugares abrimos puertas a situaciones negativas, se transforman en lugares de pleito y conflicto.

2. ¿Quién ataca? Amalek — los asuntos sin resolver

Amalek era descendiente de Esaú, e Israel era la descendencia de Jacob. Jacob y Esaú fueron hermanos que tuvieron una rivalidad durante años. Aunque hubo cierta tregua entre ellos, nunca quedaron del todo solucionadas las heridas y esa división. Con el tiempo, la descendencia de Esaú atacó a la de Jacob.

Principio: Las áreas que no estoy dispuesto a solucionar hoy, serán situaciones que en algún punto de mi vida se levantarán en mi contra.

«Noemí dijo: espérate, hija mía, hasta que sepas cómo se resuelve el asunto, porque aquel hombre no descansará hasta que concluya el asunto hoy.» — Rut 3:18

Lo que no resuelvo hoy, aunque sea complejo y difícil, será guerra para mañana. Pero lo que resuelvo hoy, siempre será descanso y libertad para mañana.

Tendemos a esconder la basura bajo la alfombra, a no querer ver el elefante en la habitación. Y no siempre el tiempo sana las heridas. Los asuntos que no resolvemos entre hermanos se endosan a la siguiente generación: primos que deberían estar felices juntos no se hablan, por padres que no supieron resolver sus asuntos.

3. El balance: Josué y Moisés

La manera más efectiva de avanzar en la vida es el correcto balance entre lo natural y lo espiritual: Josué en el valle con la espada (lo natural), y Moisés en el monte con la vara de Dios levantada (lo espiritual).

Necesitamos ambos. No puede ser todo natural ni todo espiritual. Este balance nos da la victoria.

¿Dónde se manifiesta el cansancio?

Es interesante notar que el cansancio no vino sobre Josué, que peleaba con la espada, sino sobre Moisés, que sostenía la vara de Dios. Así funciona en nuestra vida: el cansancio no se manifiesta en lo natural, sino en lo espiritual.

El cansancio siempre se ve reflejado en lo espiritual. Por eso necesitamos lo espiritual firme para estar bien en lo natural.

«No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.» — Gálatas 6:9

4. No te enojes con los que te levantan los brazos

Aarón y Hur sostenían las manos de Moisés. Aquellos que buscan levantarte las manos en lo espiritual muchas veces reciben crítica y molestia. Sin embargo, debemos agradecer a Dios por las personas que buscan levantarnos las manos, porque no siempre tenemos ese tipo de persona a nuestro alrededor.

Hay una gran diferencia entre lo valioso y lo deseable. Lo deseable dura un instante, pero lo valioso es lo que está en nuestro interior. Quédate con los que ven lo valioso en ti, no lo deseable.

5. Estar firme en la Roca

La escritura nos muestra cómo sentaron a Moisés sobre una piedra — símbolo de nuestra Roca que es Cristo.

«Cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las hace, le compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.» — Mateo 7:24-25

Cuando estamos en la Roca, nos libramos de caer en inestabilidades emocionales. Hay dos factores que generalmente nos desestabilizan:

  1. Lo que escuchamos de nosotros mismos (cuando hablan mal de nosotros).
  2. Cómo nos miran (cuando nos miran con burla o sarcasmo).

Jacob enfrentó ambas situaciones (Génesis 31:1-3): los hijos de Labán hablaban mal de él, y el semblante de Labán ya no era el mismo. Sin embargo, Dios le dijo: «Vuelve a la tierra de tus padres, porque yo estaré contigo.»

Mientras hay un grupo que habla mal de ti y otro que te mira mal, en el cielo están diciendo: «Yo estaré contigo.»

6. Reputación vs. Integridad

Hay una gran diferencia entre reputación e integridad:

No podemos controlar nuestra reputación — siempre habrá quien hable mal o mire mal. Pero mientras tengamos la integridad firme, podemos estar como José en una cárcel y todo lo que hagamos, Dios lo hará prosperar.

José no pudo controlar su reputación cuando fue acusado falsamente, pero la Biblia dice que la misericordia, la gracia y el favor estaban con él, porque Dios sabía la verdad. No podemos controlar la reputación, pero sí la integridad.

Conclusión — Los 5 principios

  1. Mantén tus Refidim como corresponde — lugares de reposo. Si depende de ti, vive en paz con todo el mundo.
  2. Resuelve tus asuntos hoy — lo que no arreglo hoy será conflicto mañana.
  3. Mantén el balance correcto entre lo natural y lo espiritual. Mi falencia siempre estará en lo espiritual.
  4. Agradece a Dios por los que levantan tus manos — la iglesia es un lugar donde cada domingo nos levantan las manos.
  5. Estar firme en la Roca no depende de lo que digan ni de cómo te miren, sino de estar bien con Dios. La reputación no la puedes controlar, pero la integridad sí.

No importando los Amalek que se levanten, si estoy íntegro con el Señor, Dios me dará la victoria.