Jueves 5 de febrero, 2026 Pastor Darío Moral
Romanos 12:2 Romanos 3:24

Mensaje central

Entonces, vamos a leer Romanos 12:2, que es mi texto base, para que podamos de ahí, ¿cierto?, eh ramificar lo que quiero compartir. Para mí es uno de mis favoritos de la Biblia, aparte cuando también dice otros de salvación, redención y también cuando dice Jesús lloró. También me gusta mucho ese versículo, pero este también en lo particular para mí me gusta mucho y dice así en el nombre del Padre, Hijo y Espíritu Santo.

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Introducción

Entonces, vamos a leer Romanos 12:2, que es mi texto base, para que podamos de ahí, ¿cierto?, eh ramificar lo que quiero compartir. Eh, vamos a leer la NTV. Ya me gusta mucho este versículo. Para mí es uno de mis favoritos de la Biblia, aparte cuando también dice otros de salvación, redención y también cuando dice Jesús lloró.

También me gusta mucho ese versículo, pero este también en lo particular para mí me gusta mucho y dice así en el nombre del Padre, Hijo y Espíritu Santo. Dice,

No omiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas.

Al cambiarle, ¿qué cosa? Al cambiarle qué cosa? La manera de pensar.

Entonces, aprendá, aprenderán a conocer la voluntad de Dios. para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta. Y aquí es cuando te como que te explota la cabeza un poco porque te mete te mete o te sumerge en realidad para ser un poquito más más agradable la el léxico, te sumerge cierto, en un mundo en donde te dice, «Si tú quieres conocer mi voluntad, si tú quieres conocer lo que a mí me agrada, si tú quieres conocer lo que es realmente favorable para tu vida, hay una condición irrefutable. able, ¿cierto?

Que nos transmite que tenemos que cambiar, ¿qué cosa? La manera de pensar. La manera de pensar. Pero la pregunta es, ¿qué es lo que tengo que cambiar?

¿Cierto? ¿Cómo cambio mi pensamiento? ¿Cómo cambio una forma de vida o una personalidad? Y la pregunta es, ¿cierto?

¿Cómo lo encuentro? ¿Dónde se aloja? ¿Cómo llego a ella? ¿Cómo la conozco?

¿Cómo identifico qué personalidad tengo? ¿Cómo identifico, cierto, cuáles son las cosas que realmente debo cambiar para conocer esa buena, agradable y perfecta voluntad en Dios. Entonces, ¿por qué le pregunté, cierto, la historia? Eh, ¿por qué le pregunté si conocían un poco la historia de José?

José, para los que quizás no conocen y por eso quiero quiero mergurar en en ese mergullar, perdón, en esa historia, José era el hijo menor de dos hermanos, ¿ya? eh en donde el padre era Jacob. Si nos vamos a un lenguaje actual chilense podría ser Jacob. Jacob, ya para pongamos un lenguaje actual.

Jacob. Y y para los que quizás no sizan un poquito con la Biblia, quiero decirles que la Biblia, hermano, es mejor que cualquier teleserie turca. Usted va a encontrar de todo, pero de toda la historia habida por mejor que el rumpi. Ya usted va a encontrar de todo tipo de historia en la Biblia que Dios plamó acá para nosotros para edificación y guía para nuestras vidas.

Entonces, el hijo de Jacob, que era el más chiquitito, el el ah el no sería José. Aquí en Chile sería el José. El José. Entonces, el José era menor de dos hermanos.

el cual su padre Jacob amaba demasiado porque era su hijo eh con su primera esposa, la cual murió. Ya sus demás hermanos le sentían envidia o tenían envidia de él por causa de la el amor profundo que le entregaba a su padre y el cariño que él tenía con él. No vamos a decir aquí los papás si tienen algún hijo favorito para que no entremos en ah en yo fui tu hijo, tu hijo. Pero él era amado por su padre más que los demás de tal manera que él le entregaba una túnica de colores.

Le hizo una túnica de colores para su hijo para que él estuviera, ¿cierto? Se abrigara. Entonces en cada acciones que iban teniendo en la vida ellos, los demás hermanos veían a José que su padre, ¿cierto? Lo prefería antes de ello.

Entonces fue creciendo en los hermanos de José. ya una envidia, un rencor, un montón de sentimientos que no supieron cómo guiarlos, canalizarlos, que detonaron de la peor manera posible. ¿Qué sucedió? que en su momento los hermanos planificaron poder eh atentar en contra de la vida de del José y lo metieron dentro de una cisterna, dentro de una dentro de un hoyo, ya cabar un hoyo o encontrar un hoyo.

La verdad esa parte no la recuerdo, pero la cosa es que él está dentro de un hoyo, así muy muy ahí al fondo. Y la Biblia describe de que los hermanos plasmaron la idea ya de qué iban a hacer con él, porque no lo iban a tener ahí, obviamente toda la vida en el hoyo. En algún momento el papá le iba a decir,

Oye, ¿qué pasa con con el José?

Entonces, ¿qué sucede? Los hermanos planean y lo venden.

Lo venden como esclavo. Ya. Lo venden a unos mercaderes que andaban ahí. Claro, la Biblia nos enseña que ellos lo venden, pero nosotros tenemos que poner en contexto, ¿cierto?, de cómo vendían a la gente en esos tiempos.

No lo van a vender ahora, ¿cierto? que está el maniquí así con Sara, Calvin Clay, el cabinequí así, ¿no? Pues en ese tiempo lo que hacían es que tomaban a las personas, las desnudaban completamente, las examinaban, le abrían la boca, le revisaban los dientes, la lengua, las axilas, sus genitales, los tocaban, los manoaban, porque tenían que saber si la persona estaba sana, si tenía algún tipo de enfermedad, si qué es lo que tenía la persona. Y para hacer eso, antiguamente los manoaban completamente, o sea, el chico comenzó a ser prácticamente abusado, ultrajado después al momento de ser vendido.

Entonces, el chico no solamente manejaba ya un un una herida absolutamente en su corazón profunda de ser vendido por su perdón, primeramente antes de ser vendido, tenemos que ponernos en el contexto de todo el transcurso de sus hermanos para llevarlo al al hoyo en la tierra porque yo no creo que lo llevan así como,

Ven, ven, José, ven, si tenemos algo preparado para ti.

Sí, en ese, yo creo, en ese transcurso de llevarlo allá lo iban jalando, le iban diciendo cosas, a lo mejor tú que sois el preferido del papá, tú que estabis aquí, tú que tení la túnica de color, hasta que lo arrojaron al fondo. Entonces, quiero que nos podamos sumergir, estoy hablando un contexto en el corazón del José, en qué es lo que estaba pasando en el corazón del José. estaba abriéndose una brecha emocional sumamente grande en él, en donde se estaba, cierto, alojando estos sentimientos de traición, de burla, de de impotencia, de de no comprender lo que estaba pasando. Luego a eso lo venden como esclavo, ¿cierto?

Lo como le digo yo, lo manosecean un montón de cosas, lo revisan, es exhibido quizás públicamente la vergüenza de sentirse desnudo ante algo que él realmente no tenía que haber estado ahí. Todo este contexto estaba dentro del corazón del José. Entonces, la Biblia describe que después, obviamente, la mano del Señor igual está sobre el José. ¿Y qué es lo que sucede?

El José comienza a prosperar, a destacarse.

Punto Alto

Eh, llega a un punto alto de la jerarquía del del digamos del imperio egipcio. Eh, luego lo acusan de querer de cierta manera eh estar con la mujer de uno de los gobernantes que era Potifar. es encarcelado nuevamente injustamente por algo que él no hizo. Va a la cárcel, ya va a Colina uno.

El José va Colina uno. Entonces, él en todo este momento, ¿cierto? Está pasando todo dentro del corazón de él. Luego él a través de interpretar unos sueños sale de colina uno y vuelve a estar en jerarquía en el en el imperio egipcio.

Segundo Del

Tanto así que la Biblia describe que él comienza a ser prácticamente el segundo del emperador.

Imagínese, el segundo

Imagínese, el segundo. Es como que estuviera obviamente el presidente y nosotros seramos la primera dama o el primer ministro, por así decirlo. como la jerarquía, pero él tenía un poder absoluto que él pudo comenzar a gobernar incluso en la economía. Este es el contexto que estaba pasando en el corazón del José.

Cabe destacar que cuando él fue vendido como esclavo tenía 17 años. 17 años. ¿Sabes cuántos años él tomó el trono? Perdón, tomó el poder como gobernador a sus 30 años.

30 años. Miren todo el transcurso de lo que el Jos está guardando en su corazón. 30 años. Entonces, ¿qué sucede?

El José se le revela o le revela el sueño al faraón de que viene cierto tiempo de hambruna y tiempo, perdón, tiempo de escasez y tiempo de abundancia, que en el tiempo de abundancia hay que guardar para poder soportar los tiempos de hambruna. En el tiempo de Hambruna, todo el mundo iba a egipcio para poder, cierto, comprar el grano que tenían los egipcios para poder subsistir. Y mientras el José estaba sentado así como el padrino pasando los cheques, todo firmando, ¿quién quiere que apareció al frente de él en algún momento? Sus hermanos.

Sus hermanos. Entonces, imagínese un contexto donde el José, imagínese, en más de 20 años ya o perdón, en más de 15 años nunca le habló nada a nadie de su familia. Prácticamente ese dato parsa desapercibido durante todo ese trayecto en la Biblia. En ningún momento de la Biblia describe que el José quizás se acercó a alguien a decirle, «Pucha, ¿sabéis qué?

No, mi hermano, me traicionaron, fui vendido, pasé esto, pase esto. Todo esto queda guardado en lo más profundo del corazón del Jos más de 15 años hasta que el momento llega. a sus 39 años, o sea, más de 22 años, recién vuelve a encontrarse con esto que había guardado bajo la alfombra el José, en lo más profundo de su corazón, esa traición. La Biblia describe entonces que él está sentado y de repente escucha cierto la voz de uno de sus hermanos que estaban cierto pidiendo comprar grano y la Biblia describe que él le responde ásperamente ásperamente a su hermano.

Y el José comienza a llenarse de ira, comienza a llenarse de sentimientos que lo atormentan por dentro y él acusa en parte a sus hermanos que son unos espías de otro reino. Él dice,

Aprenlos porque ellos son un espías que vienen acá a egipcio a a hacern un montón de cosas.

Y ellos comienzan a tratar de defenderse, ¿cierto? decirlo,

No, nosotros somos eh de tal tierra, nosotros estamos pasando hambre, necesitamos comprar grano.

Y él comienza a decirle,

No, ustedes son unos espías. No, nosotros necesitamos comprar grano.

Y ellos comienzan a contarle su historia familiar, sus hermanos, ellos todavía no reconocen al José, comienzan a contarle su historia familiar.

Nosotros tenemos un hermano más pequeño, por favor, ten misericordia.

Y el José comienza a tener una lucha interna entre poder tener el poder absoluto de poder vengarse o hacer lo correcto. En ese momento el José comienza a tener una lucha interna, una lucha interna profundamente, profundamente que lo había marcado. Para hacerlo más rápido, luego de que lo acusan como espía, dice él que tienen que dejar a uno de ellos ahí como garantía y que trajeran a ese pequeño para que él pudiera conocerlo. Si realmente la historia es verídica.

Trada a ese hermano, llega ese hermano, él corabora que es verídica la historia y él les vuelve a hacer otra trampa. Lo invita, lo hace sentarse a una cena y le mete un cáliz o una botella o una copa dentro de los maíz de de los de los de las cosas que le vendieron a su hermano. Se lo mete en lo más profundo. Y cuando sus hermanos van saliendo de Egipto, manda los guardias a que lo requisen.

Pero todo este plan lo estaba tramando el José. El Jos estaba tramando todo este plan, estaba con esta lucha interna de qué hacer. Tomo mi lucha de poder, los castigo, los restauro, no lo restauro. ¿Qué es lo que hago?

Ahí está el José. Esto es la interna que pasa en su corazón. La Biblia obviamente nos describe otras cosas y nosotros muchas veces le hacemos énfasis quizás en en las grandezas que él tuvo con los sueños, pero pasa y se percibió este lapso en las cosas que estaban pasando en el corazón de él y en lo que muchas veces pasa en el corazón de nosotros. Sígame en esta historia.

¿Qué es lo que sucede? Encuentran el cáliz dentro de la del de los granos que se llevaban. El José les dice,

Ahora sí que se tiraron. Los voy a mandar un sicario para que los mate.

Y él dice,

No, nuestro padre la verdad es que está anciano.

Y la Biblia describe que en ese momento uno de sus hermanos, que era Judá, dice,

Este mal nos está viniendo porque nosotros hicimos mal en contra de nuestro hermano pequeño. Ellos no saben que esta persona que estaba delante, que era el José, sabía la lengua de ellos.» Ellos pensaba que solamente hablaba egipcio, pero él sabía la lengua de ellos. Y la Biblia describe que él al escuchar a su hermano decir esas palabras, la Biblia dice que el José corrió, se encerró en su habitación, mandó a todos a salir cerca de él y la Biblia dice que lloró amargamente. A tal punto que la Biblia describe que los gritos de garradores se escuchaban por todo lugar.

por todo el lugar. Y yo me pregunto, ¿cuál es ese tipo de llanto? Ese tipo de llanto que él estaba teniendo en ese momento, no es más el llanto de alguien que está en un proceso, de una lucha interna que estaba queriendo él hacer lo bueno, pero en su interior también sintiendo el poder y la presión de decir, «Ellos me van a pagar lo que me hicieron a mí. Él estaba teniendo esta lucha interna y son esos momentos donde muchas veces también nosotros los tenemos, en donde esa esas cosas, esas transformaciones reales que que muchas veces necesitamos en nuestra vida tienen que llegar en eses tipos de oraciones, en esas oraciones que realmente eh son sinceras delante de Dios.

Yo creo que en ese momento el José cuando lloró amargamente en ese lugar, cuando lloró amargamente, estaba también mostrando su sensibilidad delante de Dios, diciéndole, «Señor, ayúdame porque yo no sé qué hacer. No sé qué hacer. ¿Cómo actúo delante de ellos? ¿Qué hago?

Guíame para poder para poder, cierto, tener un centro en lo que tengo que hacer. Y muchas veces lo que sucede con nosotros son cosas parecidas. Son cosas parecidas en donde a veces enfrentamos, cierto, circunstancias de vida, traumas en nuestras vidas, traumas en nuestra vida donde a veces lo dejamos abajo la alfombra y seguimos caminando, no seguimos caminando, avanzamos, avanzamos, avanzamos, avanzamos, pero en algún momento la vida como que lo que está abajo quiere quiere salir o quiere mostrarse o vuelve a pasarlo y el dolor vuelve a florecer en nuestro corazón. y y es para allá donde yo los quiero llevar.

¿Qué hacemos en esas circunstancias? ¿Cómo logramos, cierto, esta transformación que nos invita a hacer Dios para conocer su buena, agradable y perfecta voluntad? Entonces, lo más importante es que todos estos traumas que nosotros podamos tener o las cosas que nosotros pudiésemos haber enfrentado en la vida, que quizás hayan marcado nuestro corazón o nuestra personalidad o nuestra forma de ser, todas y cada una de ellas, créame, amado mío, que pueden ser restauradas. pueden ser restauradas, pero ellas solamente van a alcanzar la restauración cuando nosotros podemos alcanzar un tipo de oración sincera como la del José.

Porque obviamente hay gente o o a veces se cree que muchas veces cuando comenzamos a ir a la iglesia y es ciertamente que Dios hace las cosas nuevas, pero no la hace por omnasis, la hace cierto, a través de disposición de cada uno de nosotros. Y esa disposición también se hace en cuando nosotros tomamos una actitud de decir, «Señor, examina mi corazón, ¿cierto? ¿Cuáles son los traumas que yo manejo? ¿Cuáles son las cosas que yo necesito?

cierto, ir sanando para poder ir avanzando en los procesos de la vida o en las etapas que yo estoy pasando. Ahora usted puede estar pando, quizás hermano Bastián está predicando esto porque eh no tiene ningún tipo de trauma. Hermano, yo soy el más traumático de todos ustedes. Vivo siempre con una mente acelerada.

Vivo siempre silenciando mis pensamientos que a veces ni siquiera me dejan dormir. Vivo a veces en conversaciones donde estoy en tres mundos diferentes. Muchas veces estoy predicando acá y estoy pensando en cosas de la casa o estoy en otro lado. Vivo con eso.

¿Sabe por qué vivo con eso? Porque vi cosas en mi infancia, abuso de golpe en muchas veces en donde tuve que salir de mi mente y irme a otros lugares para poder protegerme, para poder proteger a ese niño pequeño que estaba ahí. Así como abusos sexuales que viví cuando chico. Una mujer abusó de mí y yo después lo pude comprender al tiempo.

Cuando un día estaba orando, yo le decía,

Señor, Señor, ¿por qué muchas veces? ¿Por qué? ¿Por qué no puedo cambiar cierta ciertos pensamientos sexuales que existen en mi vida? Yo decía,

Señor, me niego a seguir con estos tipos de pensamientos en mi ser.

Y no me da vergüenzo decirlo porque cada uno de nosotros tenemos cosas diferentes.

Y la la sinceridad delante de Dios es lo que nos va a hacer restaurar nuestro corazón. Entonces, yo le decía,

Señor, ¿qué hago? ¿Qué hago con estos pensamientos que realmente yo no los quiero tener en mi mente? ¿Qué hago?

¿Dónde? ¿Dónde comenzó esto? ¿Por qué soy así? Yo me acuerdo que en el kinder me metí abajo de las mesas a mirarle la falda a las compañeras.

Pues en un kinder. Yo le pregunto a usted, ¿cómo un niño de 5 años va a saber eso? ¿Cómo un niño de 6 años va a saber eso? ¿Cómo lo va a saber?

no tiene noción de eso, es porque fue abruptamente, cierto, cambiado su inocencia. Y yo no sé las cosas que quizás usted hasta el día dos lo han marcado y muchas veces nos da vergüenza decirlo, y no estoy diciendo que las comienza a compartir, ¿cierto? Con toda la gente o las publ en Instagram, sino que esas conversaciones que el José tuvo con Dios en ese momento donde lloró amargamente y dijo, «Señor, ¿qué hago con con estos 11? ¿Qué hago con estos 11 que confabularon contra mí y querían matarme.

Me vendieron, Señor. Me tocaron. Me me caí en la cárcel por culpa de ellos. Toda esa rabia, toda esa amargura, el José la estaba sacando en esos llantos, en esas oraciones sinceras que muchas veces usted y yo solamente podemos tener con Dios.

Pero yo le quiero decir que esas restauraciones solamente llegan cuando podemos lograr oraciones sinceras con él. y oraciones sinceras. Si escucha, si tú estás algo con alguien y realmente estás enojado, díseselo al Señor. Señor, ¿sabes que me siento de esta manera?

Este tipo hizo esto, esto, esta tipa hizo esto, esto. Y va a ver como en el proceso nosotros vamos contando esa restauración en Cristo. Es algo precioso, amado mío. Yo quiero hacer un ejercicio con ustedes.

Eh, este ejercicio lo hicimos, ¿cierto?, con eh con los chicos cuando estuvimos en el en el ¿cómo se llama? En el en el campamento con los jóvenes. ¿Sabe que fue muy bonito, fue muy bonito. Imagínense que este es su corazón.

Para los que son cuadrados va a ser más fácil, pero imaginen que este es su corazón. Ya voy a sacar el micrófono un poquito para que Imaginen que este es su corazón. Ya, imaginemos que dentro de acá está la línea del tiempo que ustedes tienen hasta el día de hoy. Perfecto.

Y saben lo que sucede muchas veces en nuestro interior con las cosas que hemos pasado por ejemplo, si fuimos hijos de padre separados o en otras ocasiones nunca conociste a tus padres. Quizás cuando chico sufriste alguna algún tipo de abuso cuando eras pequeño, malos palabras, golpes, desprecio o abuso sexual. Tuviste escasez de economía. A lo mejor que hiciste, le dijiste a tu papá,

Papá, quiero esas zapatillas que todos los chicos tienen en el colegio que hacen correr más rápido.

¿Se acuerdan de esas zapatillas? Que yo puedo saltar más alto?

¿Sabes lo que pasa con nosotros cuando el papá decía, «No tengo plata? A lo mejor te tocó asumir responsabilidades desde muy pequeño. Tuviste que cuidar a tu hermano, tuviste que cuidar a tu hermana.

A lo mejor tu madre tenía una depresión y tuviste que salir a trabajar a temprana edad. ¿Sabes lo que sucede con eso? O fuiste padre, madre muy a temprana edad y no es que te desprecies a tu hijo, pero siente que quizás te tuviste que privar de muchas cosas. Gracias.

Esto sucedió con muchos de nosotros y esto sigue sucediendo con muchos de nosotros. Y sabes lo que pasa es que a veces no paramos para darnos cuenta de esto y creemos que tenemos que seguir no más y tenemos que seguir, tenemos que seguir porque, aleluya, porque Jesús hace todas nuevas las cosas y sí y amén. Sí, sí, es verdad, pero esto necesita sanarse. Y esto solamente se se sana cuando nosotros nos expresamos y nos ensinamos delante de Dios y encontramos muchas veces y y vamos a lo más profundo de nuestro corazón y encontramos esta amargura, estas tristezas que nos han marcado y que muchas veces radican en nuestra personalidad el día de hoy.

Muchas de ellas y muchos cristianos en el día de hoy no han podido sanarla y no hemos podido sanarla. Pero bendito sea Cristo que con su gracia y su amor nos puede sanar. Y saben lo que él hace, les voy a mostrar lo que él hace. Mira, bueno, era era da uno, pero también se puede Jesús.

Jesús, la fe de ella es más grande que la mía. Jesús, gracias porque ya no me siento huérfano, ahora te tengo a ti como padre. Ahí hay otra y dice, «Señor, gracias porque a pesar que tuve la escasez con mis padres, tú me has proveído hasta el día de hoy. Nunca me ha faltado nada.

Acá, Señor, gracias porque restauraste mi corazón. del abuso que yo había tenido cuando pequeño y ahora puedo confiar en la gente porque antes no podía confiar en ella, sentía que todos me podían herir y tú restauraste mi corazón. Jesús, gracias, gracias porque sin ti yo no voy a poder encontrar el camino. Me sacaste quizás desde el fondo de la depresión que tenía.

el último ver. Esto hace el Señor con nosotros, Marquito. Esto hace el Señor con nosotros, amado mío. ¿Sabes lo que dice en Romanos 3:24?

algo muy hermoso que aquí viene multimedia, dice así. Sin embargo, en su gracia, Dios gratuitamente nos hace justos a sus ojos por medio de Cristo Jesús, que nos liberó del castigo de nuestros pecados. Y esos pecados también podemos cambiarle esa palabra que me liberó mi depresión. que me liberó de mi angustia, que me liberó de mi orfandad, que me liberó, cierto, de desconfiar en la gente, que me liberó, cierto, de un problema económico, que me liberó quizás de la amargura que estaba pasando, que me liberó, cierto, de la del pozo en donde estaba metido económicamente, que me liberó, cierto, de los traumas que viví cuando infancia, que me liberó de todas las cosas que en algún momento fui prisionero de ella.

Es su gracia, amado mío, es su gracia. Y esta misma gracia es la que es gratuita para todos nosotros y la que también necesitan allá afuera. Ha sido de bendición también los días que hemos estado en evangelismo y también quiero seguir insistiéndole, como dice el pastor, que podamos seguir llevando esta gracia hacia allá. Imagínase que le podamos transmitir esto a toda la gente que está allá de decirle,

Mira, yo estuve roto un día y sabes qué, donde yo voy gente rota.

Pero, ¿sabes qué?

Hay alguien que nos restaura cada día, nos enseña el camino, nos cura nuestra herida, a veces nos tira un poco la oreja y nos vuelve a levantar y dice, «Sigue, sigue adelante, sigue adelante, sigue adelante, sigue adelante, amado mío, sigue adelante, sigue adelante. Cada uno de nosotros tenemos un peso diferente, el cual no magnificamos que tiene el otro. Su peso es diferente al mío, el mío es diferente al de usted. Y esto no se trata quién puede cargar más peso, se trata de que podamos ser gentiles con el que carga quizás un peso menor o un peso mayor.

Ser comprensible que quizás el peso que lleva el hermano quizás no lo comprendo, pero es el peso que le tocó cargar. Y aunque quizás yo lleve el triple de él y él se sienta más afligido que mí, no significa que su peso no tenga que ser escuchado, no significa que su peso tenga que ser al lado, significa que es lo que él está pasando en ese momento o pasó. Y a mí lo que me concierne es decirle, «Conozco a alguien, ¿cierto? Conozco a alguien, amado mío.

Conozco a alguien. Conozco a alguien. que te puede ayudar, que te puede ayudar o que te está ayudando. Y muchas veces pasa que también que podemos o no perder un poco el enfoque en el camino.

Puede ser también que el peso sea sea muy fuerte. Hace unos días atrás estábamos en la casa con la Nati. Le voy a contar algo que ahora me transformar con el pastor, después me van a retar en la casa, pero bueno, ya estoy aquí. Ya estoy aquí.

Laati, como todos saben, está pasando un proceso super complicado, ¿cierto? De del duelo de su madre. Y el señor a la Nati le habla en sueños y como a ella le gusta las series largas, el Señor nunca le dice las cosas en un solo sueño. Hace tres de uno.

En serio. Entonces, el primer sueño como que le muestra un par de cosas, en el segundo otra. Entonces, un día dice, «Amor, hoy día soñé tal cosa.» Yo le dije, «Ay, ay, ya.» Pero dice,

Pero no es todo. Siento que hay más.

Ya, okay.

Pasa, no sé, una semanita, llegó la segunda parte y yo como, cuéntamelo todo. Entonces, Dios le habla a ella a través de sueño y y muchas veces, como le digo, es por primera, segunda temporada, en uno de los sueños que ella tuvo, se lo voy a resumir, obviamente, le mostraba que de cierta manera eh su tía, bueno, en el contexto de la realidad, su tía está pasando por un momento complicado, parecido al que pasó su madre eh con la enfermedad que la llevó, cierto, a fallecer y se le diagnosticó a su tía también esa enfermedad. Entonces, en este sueño, Dios le mostraba a la Nati que de cierta manera ella tenía que acompañar a su tía en este término de proceso para resumírselo. Y sabes lo que hizo Lanati en el sueño?

le empezó a decir a él,

¿Qué? Ven, ven, ven. Le dijo así, le dijo. Yo no le dijo.

Yo no, señor, yo no no, no puedo. No puedo, Señor. No puedo con esto. Estoy aquí para la embarrada llorosa.

Con suerte me puedo las mechas en las mañanas y tú que vaya donde mi tía ayudarla allá a pasar lo mismo. Le dijo,

No, señor, no busque esa otra.» Y yo me imagino al Señor así. Imagínate hablarle a Dios de esa manera. Imagina el Señor así poniéndose unos pepino en los ojos así como ah y el Espíritu Santo, no, no quiso decir eso, Señor.

No quiso decir eso. Tranquilo, tranquilo, porque usted no sabe, el Espíritu Santo dice que intercede por nosotros delante del Padre. Entonces, cada vez que nosotros nos mandamos un condorazo, ¿quién cree que está ahí? el Espíritu Santo.

El Espíritu Santo estaba calmado, Señor, calmado, yo lo resuelvo. Bueno, de ahí yo pude extraer dos cosas. Número uno, que si no le hace caso a Dios, menos no me hacen caso a mí, así que ya me resigno. Punto número dos, que cómo Dios se mueve a través de los procesos de cada uno.

Está intentando terminar un proceso y Dios le está diciendo, «Todavía no termina. Hay que seguir y la fe que Dios le está dando a ella es extraordinaria para poder seguir adelante. extraordinaria y así usted está pasando el suyo y su fe, amado mío, es extraordinaria porque lo ha llevado hasta el día de hoy manteniéndose firme en Cristo aquí en este lugar levantando las manos y diciendo gloria a Dios. Amén.

Y si quizás usted en este lugar todavía no conoce el amor de Cristo o quizás usted está encontrándose o conociendo este amor que todos dicen que existe, yo le puedo decir en esta hora es el mejor amor que puedes llegar a conocer. Solo déjate abrazar. Déjate abrazar por este amor. Si tú lo estás conociendo, déjate abrazar para que te restaure, para que te guíe al camino de la fe.

Oh, gracias, Señor. ¿Qué le parece, amado hermano? que nos podamos poner en pie y que podamos adorar al Señor. Y en nuestra adoración cada uno de nosotros busquemos esto que está en nuestro corazón, querida está en nuestro corazón que quizás todavía le falta un poquito de scotch, un poquito de scotch de fe, un poquito de scotch de restauración.

Porque son esas heridas grandes y lindas las que cuando logramos restaurar, cuando cuando logramos transformar, vamos conociendo la buena y perfecta voluntad de Dios. ¿Me puedes colocar el primer versículo, Nati, por favor? Conocer la buena y perfecta voluntad de Dios. la cual es buena, agradable y perfecta.

Cuando nosotros vamos sellando, vamos pudiendo transformar cada una de estas traumas, heridas o cosas que no han podido sucediendo en la vida y se las vamos presentando delante de Dios y le decimos,

Señor, trabaja, trabaja en esta parte de mí.

¿Sabes lo que vamos haciendo? Vamos conociendo su buena, agradable y perfecta voluntad. Porque cuando nosotros nos dejamos ser transformados de esa manera, vamos conociendo de su amor inconmensurable. Y como les decía, es esta gracia, es este amor el que también tenemos que llevar afuera.

Tratemos de llevarlo a nuestros seres queridos en distintos lados. Así que mientras adoramos, amada iglesia, quiero que usted en su lugar y si me pueden Johnny, ¿me puede apagar las luces porfa? Y y las luces no no es un tema de que queremos hacer un ambiente vaya a cambiar algo, sino para que usted se pueda concentrar en usted. Despéjese del que está al lado, quizás de los músicos, incluso un poco de mi voz y cierre sus ojos y podamos buscar esto, podamos buscar estas partes que están en nosotros, que que necesitan, ¿cierto?

ser restauradas para poder llegar a este cambio. Sí, Señor. Oh, Padre, Señor, te agradecemos por tu palabra, porque nos guía, Señor, hacia tu voluntad. Yo no sé el camino que puedan estar recorriendo mis hermanos o la vida que le ha tocado vivir, pero yo sé, Señor, que si tú has podido ir restaurando mi corazón, sé que va a poder restaurar el corazón de ellos.

Señor, sumérgete en esta hora hasta lo más profundo de nuestro ser. trae a pensamientos aquellos recuerdos que quizás han quedado guardados por el dolor, han quedado guardados, Señor, por alguna herida, han quedado guardados, Señor, por algún tipo de trauma y quizás han forgado, han forgado en mí una personalidad diferente, una forma de ser que en tu diseño quizás, Señor, tiene que ser cambiado. Señor, sumérgete en nuestro corazón. Señor, sumérgete en nuestro corazón y trae a recuerdo.

Trae recuerdo, Señor, ahora. Ahora que venga a nuestra mente, Señor, lo que necesita ser restaurado, lo que necesita este escocho. Señor, queremos ser libres, libres para adorarte, para conocer tu buena, agradable y perfecta voluntad. Sí, Señor.

Puede levantar su mano al cielo ahí donde está. Vamos, levante sus manos. Sí, Señor. Mi plenitud.

Si me falta todo, en ti, lo tengo todo. Te tengo a ti. Tu presencia es todo. Eres mi Vamos, dígalo.

Mi plenitud. Vamos, levante su voz. Dígalo. Mi plenitud.

Si me falta todo, en ti lo tengo todo. Te tengo a ti. Espíritu Santo, trabaja en nuestros corazones en esta hora. Tu presencia es todo.

Eres mi tesoro. Sí, Señor. Señor, queremos ser libres libres, Señor. Y mis fuerzas se acaban.

Descansaré en ti. Si respondes con silencio, esperaré en ti. Oh, príncipe de paz. Tu palabra me dice que no me dejará.

Mi confianza está pues en ti, pues hay en ti, pues hay en ti, oh mi plenitud. Oh, declaramos. Si me falta todo, en ti lo tengo todo. Tengo a ti.

Tu presencia, tu presencia es todo. Eres mi tesoro, mi plenitud. Si me falta, si me falta todo, en ti lo tengo todo. Te tengo aú.

Tu presencia, tu presencia es todo. Eres mi tesoro. Oh. Si mis fuerzas se acaban, descansaré en ti.

Vamos, ires. Si respondes, si respondes con silencio, esperaré. En ti, príncipe de paz, tu palabra me dice que no me dejará. Vamos, dígalo fuerte.

Mi confianza, mi confianza está puesta en ti. Está en ti plenitud. Si me falta, si me falta todo, en ti lo tengo todo. Oh, te tengo a ti.

Tu presencia, tu presencia es todo. Es mi tesoro, mi plenitud. Si me falta todo, en ti lo tengo todo. Te tengo a ti.

Tu presencia eso. Él es mi tesoro, mi plenitud. Si me falta todo, vamos, levanta tu voz, iglesia. Tengo tu presencia es todo.

Eres mi tesoro, mi plenitud. Si me falta todo, en ti lo tengo todo. Tengo tu presencia es todo. Eres mi tesoro.

Oh, Padre, como barro en tus manos. Estamos como barro en tus manos, Señor, para que tú nos moltees, para que tú hagas tu buena voluntad agradable y perfecta en nuestra vida. Somos, lo digo una vez más, barro en tus manos, Señor, necesitados de ti en cada área de nuestra vida, porque lejos de usted, sin usted, nada podemos, nada podemos hacer. Señor, es tu sangre la que nos cubre, es tu sangre la que nos bendice.

Tú tú nos lavaste, tú nos redimiste, tú trajiste salvación a nuestra vida y entendemos, mi buen Dios, por tu palabra, que has comenzado una buena obra y serás fiel en completar, Señor. Gracias. Gracias por este día, gracias por este tiempo, gracias por tu bendita palabra que trae vida, que edifica, que exhorta, que consuela, que guía, que orienta. Padre, gracias.

Te adoramos, te exaltamos y te bendecimos en el nombre poderoso de Jesús. Amén, Señor. Y amén. Le damos un fuerte aplauso al Rey de Reyes, al Señor de los señores.

Qué bueno poder buscar junto el rostro del Señor y saber que tenemos un Dios que nos sana, restaura, bendice, liberta y nos lleva de gloria. en gloria. Amén. Bien.

¿Qué qué le parece si tomamos nuestra ofrenda en este día? Vamos a vamos a ofrendar con gozo, vamos a ofrendar con con gratitud al Señor. Recuerde que todo es de él y lo recibió de su mano. Vamos.

Si usted hoy necesita entregar su diezmo, ahí está mi hermana Viviana. Eh, si hoy usted va a entregar su ofrenda especial para eh la ayuda de la de lo que estamos o tenemos que hacer ahí en en la cocina, eh también lo puede entregar hoy. Y recordarles que este domingo cenamos con el Señor. Ya este domingo compartimos el pan, compartimos el vino, eh vamos a estar entregando nuestros diezmos, nuestras primicias, nuestro kilo de amor, nuestra bolsa de mercadería conforme a como Dios nos ha bendecido.

También es super importante que estemos este día domingo, ya que eh la próxima semana tenemos nuestros bautismos y es una hermosa hermosa bendición. Tenemos hermanos, hermanas que van a las aguas. El Johnny lo vamos a se va a las a las aguas, así que es una bendición. Aquí al Manuel lo están obligando a ir a la agua.

No, no es Manuel. Sí, Manuel. No, como ah, Óscar, perdón, perdón. Te iba te iba a decir una, pero mi esposa me hubiera dicho, «No, si me me me sostengo porque me está viendo, ¿eh?

El Quique a las aguas, el Benja a las aguas, eh, no, tenemos varios. Si usted se tiene que bautizar ya el el domingo, eh, Yanni, si podemos tener el para todos los que se puedan anotar, por favor, importante, eh, para saber. Recuerden que es un tiempo bien hermoso, bien lindo el que el que vivimos, el que disfrutamos, el que el que tenemos ahí, porque no tan solo son nuestros bautismos, sino que es un paseo congregacional. Ah, recuerden que arrendamos un lugar exclusivo, exclusivo para nosotros como iglesia.

Nadie nos molesta, estamos ahí todo el día, eh después disfrutamos de la piscina, del lugar. Entonces, siempre es una bendición. Así que tenemos tenemos que dar todos los avisos el día domingo de en relación al bautismo 15. Sábado 14 tenemos nuestra reunión de día domingo.

Recuerde que el domingo nos vamos allá a las aguas. El viernes 13 tenemos evangelismo, en fin, y un largo, etcétera. Así que esperamos con el Señor eh que Dios nos vaya bendiciendo. Eh, mañana discipulado Marcial.

Sí, 20 hor 8 de la tarde. Eh, tenemos discipulados. Si usted quiere venir a participar, a compartir, siempre es una bendición. Así que este día domingo 9:30 estamos orando, estamos buscando el rostro del Señor.

Eh, este domingo está orando la pastora a las 9:30. Eh, 10 comienza nuestra reunión. Yo yo voy a estar predicando en Segunda de Corintios, capítulo número cuatro, eh, y y voy a hablar acerca de los desgastes. La la Biblia dice que vamos nosotros de gloria en gloria y eso implica de una u otra manera que tú vas abriendo camino a cosas nuevas, pero eso necesariamente te implica ir dejando otras y muchas veces cuando tú y yo tenemos que dejar situaciones, eso va provocando desgaste.

Entonces, yo yo quiero hablar de cuatro desgastes que generalmente tú y yo vivimos. ¿Cómo cómo lidiar con aquello? Desgaste con la gente, de de desgaste en en la propia vida, desgaste espiritual, desgaste emocional. Entonces, voy a estar predicando esa palabra este día domingo.

Yo quiero que usted venga. Vamos a ser sin duda ministrados y bendecidos. Bien, tome su mejor su mejor ofrenda, por favor. Permítame orar.

Si usted va a entregarle de manera presencial, ahí está mi hermana Ana, mi hermana Carito y eh de manera por medio de transferencia el código QR. Í ahí está. No sé si se ha dado cuenta que ahora las pantallas trabajan de manera individual, independiente, pero no pierdo la esperanza. Voy por ti.

Ya, déjeme orar. Padre, gracias. Oramos, Dios, con gozo y con alegría presentamos nuestra ofrenda. Todo es tuyo.

Lo recibido de tu mano damos. Señor, yo te quiero agradecer porque cada mes, Dios, podemos pagar este este lugar porque no arrendamos, Señor, este es un lugar propio que que es una bendición, pero pagamos nuestra cuota, nuestro dividendo y y yo te agradezco porque cada mes de manera fiel, de manera idónea, Dios mío, Dios, guardamos las ofrendas, Dios, guardamos los diezmos para para ir sumando. ando las ofrendas especiales, Dios, y poder y poder pagar. Yo yo te agradezco, Señor.

Hoy día cancelamos y y gracias por la fidelidad, gracias porque tú nos ayudas, gracias porque tú siempre nos provees. Gracias, Dios, porque en estos días ya pudimos reservar, Dios, la piscina, gracias, el lugar. Eh, eh, es una bendición, Señor. Te adoramos, te exaltamos, te honramos y te bendecimos.

Por eso, con gozo y con alegría hoy presentamos nuestra ofrenda en el nombre de Jesús. Amén, Señor. Y amén. Amén.

Bien, con gozo, con alegría, yo le invito, póngase de pie, por favor, traiga su ofrenda. Vamos a honrar al Señor. Si usted va a entregar su dimo, me lo entrega en la mano. Si va a entregar su ofrenda, ahí están las hermanas.

De manera ahí está. También cantamos vamos con alegría, iglesia. Dilo. Venció Cristo.

Venció venció al cruz. Venció y Cristo venció. Vención a toda potestad. Él es Jesús, hijo de Dios y en él se puede perder.

Él dijo que él es la luz, él caminó, la vida y la verdad. venció y Cristo venció aquí en la iglesia Dios venció al en la cruz. Aleluya. Venció Cristo.

Venció venció a toda potestad. Vamos con esas palmas arriba, iglesia, que se escuchen hasta el cielo. Vamos arriba. Cristo venció.

Venció Cristo. Venció. Venció al lado de la cruz. Venció Cristo venció venció a toda potestad.

Si ese aplauso es para el Señor, iglesia, dalo con fuerza. Aleluya. Amén. Bien, nos vamos.

Dios les bendiga. Esperamos verles el domingo. Recuerde, damos un montón de información este día domingo, ya que el próximo tenemos nuestros bautismos. Ya invita a la familia.

Recuerden que hay un lugar exclusivo para nosotros, que no tan solo son los bautismos, sino un paseo congregacional. Eh, bueno, y toda la información la damos el domingo. Padre, gracias. Despídenos en paz, en comunión los unos de los otros, más nunca jamás de tu presencia.

Señor, te agradecemos por tu palabra sobre nuestra vida. Agradecemos, Dios, el con libertad hoy alabar, exaltar, bendecir tu nombre, Señor. Una linda presencia en el tiempo de de de poder adorarte, Dios. Gracias, Dios.

Despídenos en paz, en comunión los unos de los otros, más nunca jamás de ti, en el nombre de Jesús. Amén. Y amén. Muchas bendiciones, mi hermano, mi hermana.

Despídase ahí, por favor. Despídase de su hermano, de su

Declaración

Muchas bendiciones, mi hermano, mi hermana. Despídase ahí, por favor. Despídase de su hermano, de su

Introducción

Entonces, vamos a leer Romanos 12:2, que es mi texto base, para que podamos de ahí, ¿cierto?, eh ramificar lo que quiero compartir. Eh, vamos a leer la NTV. Ya me gusta mucho este versículo. Para mí es uno de mis favoritos de la Biblia, aparte cuando también dice otros de salvación, redención y también cuando dice Jesús lloró.

También me gusta mucho ese versículo, pero este también en lo particular para mí me gusta mucho y dice así en el nombre del Padre, Hijo y Espíritu Santo. Dice,

No omiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas.

Al cambiarle, ¿qué cosa? Al cambiarle qué cosa? La manera de pensar.

Entonces, aprendá, aprenderán a conocer la voluntad de Dios. para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta. Y aquí es cuando te como que te explota la cabeza un poco porque te mete te mete o te sumerge en realidad para ser un poquito más más agradable la el léxico, te sumerge cierto, en un mundo en donde te dice, «Si tú quieres conocer mi voluntad, si tú quieres conocer lo que a mí me agrada, si tú quieres conocer lo que es realmente favorable para tu vida, hay una condición irrefutable. able, ¿cierto?

Que nos transmite que tenemos que cambiar, ¿qué cosa? La manera de pensar. La manera de pensar. Pero la pregunta es, ¿qué es lo que tengo que cambiar?

¿Cierto? ¿Cómo cambio mi pensamiento? ¿Cómo cambio una forma de vida o una personalidad? Y la pregunta es, ¿cierto?

¿Cómo lo encuentro? ¿Dónde se aloja? ¿Cómo llego a ella? ¿Cómo la conozco?

¿Cómo identifico qué personalidad tengo? ¿Cómo identifico, cierto, cuáles son las cosas que realmente debo cambiar para conocer esa buena, agradable y perfecta voluntad en Dios. Entonces, ¿por qué le pregunté, cierto, la historia? Eh, ¿por qué le pregunté si conocían un poco la historia de José?

José, para los que quizás no conocen y por eso quiero quiero mergurar en en ese mergullar, perdón, en esa historia, José era el hijo menor de dos hermanos, ¿ya? eh en donde el padre era Jacob. Si nos vamos a un lenguaje actual chilense podría ser Jacob. Jacob, ya para pongamos un lenguaje actual.

Jacob. Y y para los que quizás no sizan un poquito con la Biblia, quiero decirles que la Biblia, hermano, es mejor que cualquier teleserie turca. Usted va a encontrar de todo, pero de toda la historia habida por mejor que el rumpi. Ya usted va a encontrar de todo tipo de historia en la Biblia que Dios plamó acá para nosotros para edificación y guía para nuestras vidas.

Entonces, el hijo de Jacob, que era el más chiquitito, el el ah el no sería José. Aquí en Chile sería el José. El José. Entonces, el José era menor de dos hermanos.

el cual su padre Jacob amaba demasiado porque era su hijo eh con su primera esposa, la cual murió. Ya sus demás hermanos le sentían envidia o tenían envidia de él por causa de la el amor profundo que le entregaba a su padre y el cariño que él tenía con él. No vamos a decir aquí los papás si tienen algún hijo favorito para que no entremos en ah en yo fui tu hijo, tu hijo. Pero él era amado por su padre más que los demás de tal manera que él le entregaba una túnica de colores.

Le hizo una túnica de colores para su hijo para que él estuviera, ¿cierto? Se abrigara. Entonces en cada acciones que iban teniendo en la vida ellos, los demás hermanos veían a José que su padre, ¿cierto? Lo prefería antes de ello.

Entonces fue creciendo en los hermanos de José. ya una envidia, un rencor, un montón de sentimientos que no supieron cómo guiarlos, canalizarlos, que detonaron de la peor manera posible. ¿Qué sucedió? que en su momento los hermanos planificaron poder eh atentar en contra de la vida de del José y lo metieron dentro de una cisterna, dentro de una dentro de un hoyo, ya cabar un hoyo o encontrar un hoyo.

La verdad esa parte no la recuerdo, pero la cosa es que él está dentro de un hoyo, así muy muy ahí al fondo. Y la Biblia describe de que los hermanos plasmaron la idea ya de qué iban a hacer con él, porque no lo iban a tener ahí, obviamente toda la vida en el hoyo. En algún momento el papá le iba a decir,

Oye, ¿qué pasa con con el José?

Entonces, ¿qué sucede? Los hermanos planean y lo venden.

Lo venden como esclavo. Ya. Lo venden a unos mercaderes que andaban ahí. Claro, la Biblia nos enseña que ellos lo venden, pero nosotros tenemos que poner en contexto, ¿cierto?, de cómo vendían a la gente en esos tiempos.

No lo van a vender ahora, ¿cierto? que está el maniquí así con Sara, Calvin Clay, el cabinequí así, ¿no? Pues en ese tiempo lo que hacían es que tomaban a las personas, las desnudaban completamente, las examinaban, le abrían la boca, le revisaban los dientes, la lengua, las axilas, sus genitales, los tocaban, los manoaban, porque tenían que saber si la persona estaba sana, si tenía algún tipo de enfermedad, si qué es lo que tenía la persona. Y para hacer eso, antiguamente los manoaban completamente, o sea, el chico comenzó a ser prácticamente abusado, ultrajado después al momento de ser vendido.

Entonces, el chico no solamente manejaba ya un un una herida absolutamente en su corazón profunda de ser vendido por su perdón, primeramente antes de ser vendido, tenemos que ponernos en el contexto de todo el transcurso de sus hermanos para llevarlo al al hoyo en la tierra porque yo no creo que lo llevan así como,

Ven, ven, José, ven, si tenemos algo preparado para ti.

Sí, en ese, yo creo, en ese transcurso de llevarlo allá lo iban jalando, le iban diciendo cosas, a lo mejor tú que sois el preferido del papá, tú que estabis aquí, tú que tení la túnica de color, hasta que lo arrojaron al fondo. Entonces, quiero que nos podamos sumergir, estoy hablando un contexto en el corazón del José, en qué es lo que estaba pasando en el corazón del José. estaba abriéndose una brecha emocional sumamente grande en él, en donde se estaba, cierto, alojando estos sentimientos de traición, de burla, de de impotencia, de de no comprender lo que estaba pasando. Luego a eso lo venden como esclavo, ¿cierto?

Lo como le digo yo, lo manosecean un montón de cosas, lo revisan, es exhibido quizás públicamente la vergüenza de sentirse desnudo ante algo que él realmente no tenía que haber estado ahí. Todo este contexto estaba dentro del corazón del José. Entonces, la Biblia describe que después, obviamente, la mano del Señor igual está sobre el José. ¿Y qué es lo que sucede?

El José comienza a prosperar, a destacarse.

Punto Alto

Eh, llega a un punto alto de la jerarquía del del digamos del imperio egipcio. Eh, luego lo acusan de querer de cierta manera eh estar con la mujer de uno de los gobernantes que era Potifar. es encarcelado nuevamente injustamente por algo que él no hizo. Va a la cárcel, ya va a Colina uno.

El José va Colina uno. Entonces, él en todo este momento, ¿cierto? Está pasando todo dentro del corazón de él. Luego él a través de interpretar unos sueños sale de colina uno y vuelve a estar en jerarquía en el en el imperio egipcio.

Segundo Del

Tanto así que la Biblia describe que él comienza a ser prácticamente el segundo del emperador.

Imagínese, el segundo

Imagínese, el segundo. Es como que estuviera obviamente el presidente y nosotros seramos la primera dama o el primer ministro, por así decirlo. como la jerarquía, pero él tenía un poder absoluto que él pudo comenzar a gobernar incluso en la economía. Este es el contexto que estaba pasando en el corazón del José.

Cabe destacar que cuando él fue vendido como esclavo tenía 17 años. 17 años. ¿Sabes cuántos años él tomó el trono? Perdón, tomó el poder como gobernador a sus 30 años.

30 años. Miren todo el transcurso de lo que el Jos está guardando en su corazón. 30 años. Entonces, ¿qué sucede?

El José se le revela o le revela el sueño al faraón de que viene cierto tiempo de hambruna y tiempo, perdón, tiempo de escasez y tiempo de abundancia, que en el tiempo de abundancia hay que guardar para poder soportar los tiempos de hambruna. En el tiempo de Hambruna, todo el mundo iba a egipcio para poder, cierto, comprar el grano que tenían los egipcios para poder subsistir. Y mientras el José estaba sentado así como el padrino pasando los cheques, todo firmando, ¿quién quiere que apareció al frente de él en algún momento? Sus hermanos.

Sus hermanos. Entonces, imagínese un contexto donde el José, imagínese, en más de 20 años ya o perdón, en más de 15 años nunca le habló nada a nadie de su familia. Prácticamente ese dato parsa desapercibido durante todo ese trayecto en la Biblia. En ningún momento de la Biblia describe que el José quizás se acercó a alguien a decirle, «Pucha, ¿sabéis qué?

No, mi hermano, me traicionaron, fui vendido, pasé esto, pase esto. Todo esto queda guardado en lo más profundo del corazón del Jos más de 15 años hasta que el momento llega. a sus 39 años, o sea, más de 22 años, recién vuelve a encontrarse con esto que había guardado bajo la alfombra el José, en lo más profundo de su corazón, esa traición. La Biblia describe entonces que él está sentado y de repente escucha cierto la voz de uno de sus hermanos que estaban cierto pidiendo comprar grano y la Biblia describe que él le responde ásperamente ásperamente a su hermano.

Y el José comienza a llenarse de ira, comienza a llenarse de sentimientos que lo atormentan por dentro y él acusa en parte a sus hermanos que son unos espías de otro reino. Él dice,

Aprenlos porque ellos son un espías que vienen acá a egipcio a a hacern un montón de cosas.

Y ellos comienzan a tratar de defenderse, ¿cierto? decirlo,

No, nosotros somos eh de tal tierra, nosotros estamos pasando hambre, necesitamos comprar grano.

Y él comienza a decirle,

No, ustedes son unos espías. No, nosotros necesitamos comprar grano.

Y ellos comienzan a contarle su historia familiar, sus hermanos, ellos todavía no reconocen al José, comienzan a contarle su historia familiar.

Nosotros tenemos un hermano más pequeño, por favor, ten misericordia.

Y el José comienza a tener una lucha interna entre poder tener el poder absoluto de poder vengarse o hacer lo correcto. En ese momento el José comienza a tener una lucha interna, una lucha interna profundamente, profundamente que lo había marcado. Para hacerlo más rápido, luego de que lo acusan como espía, dice él que tienen que dejar a uno de ellos ahí como garantía y que trajeran a ese pequeño para que él pudiera conocerlo. Si realmente la historia es verídica.

Trada a ese hermano, llega ese hermano, él corabora que es verídica la historia y él les vuelve a hacer otra trampa. Lo invita, lo hace sentarse a una cena y le mete un cáliz o una botella o una copa dentro de los maíz de de los de los de las cosas que le vendieron a su hermano. Se lo mete en lo más profundo. Y cuando sus hermanos van saliendo de Egipto, manda los guardias a que lo requisen.

Pero todo este plan lo estaba tramando el José. El Jos estaba tramando todo este plan, estaba con esta lucha interna de qué hacer. Tomo mi lucha de poder, los castigo, los restauro, no lo restauro. ¿Qué es lo que hago?

Ahí está el José. Esto es la interna que pasa en su corazón. La Biblia obviamente nos describe otras cosas y nosotros muchas veces le hacemos énfasis quizás en en las grandezas que él tuvo con los sueños, pero pasa y se percibió este lapso en las cosas que estaban pasando en el corazón de él y en lo que muchas veces pasa en el corazón de nosotros. Sígame en esta historia.

¿Qué es lo que sucede? Encuentran el cáliz dentro de la del de los granos que se llevaban. El José les dice,

Ahora sí que se tiraron. Los voy a mandar un sicario para que los mate.

Y él dice,

No, nuestro padre la verdad es que está anciano.

Y la Biblia describe que en ese momento uno de sus hermanos, que era Judá, dice,

Este mal nos está viniendo porque nosotros hicimos mal en contra de nuestro hermano pequeño. Ellos no saben que esta persona que estaba delante, que era el José, sabía la lengua de ellos.» Ellos pensaba que solamente hablaba egipcio, pero él sabía la lengua de ellos. Y la Biblia describe que él al escuchar a su hermano decir esas palabras, la Biblia dice que el José corrió, se encerró en su habitación, mandó a todos a salir cerca de él y la Biblia dice que lloró amargamente. A tal punto que la Biblia describe que los gritos de garradores se escuchaban por todo lugar.

por todo el lugar. Y yo me pregunto, ¿cuál es ese tipo de llanto? Ese tipo de llanto que él estaba teniendo en ese momento, no es más el llanto de alguien que está en un proceso, de una lucha interna que estaba queriendo él hacer lo bueno, pero en su interior también sintiendo el poder y la presión de decir, «Ellos me van a pagar lo que me hicieron a mí. Él estaba teniendo esta lucha interna y son esos momentos donde muchas veces también nosotros los tenemos, en donde esa esas cosas, esas transformaciones reales que que muchas veces necesitamos en nuestra vida tienen que llegar en eses tipos de oraciones, en esas oraciones que realmente eh son sinceras delante de Dios.

Yo creo que en ese momento el José cuando lloró amargamente en ese lugar, cuando lloró amargamente, estaba también mostrando su sensibilidad delante de Dios, diciéndole, «Señor, ayúdame porque yo no sé qué hacer. No sé qué hacer. ¿Cómo actúo delante de ellos? ¿Qué hago?

Guíame para poder para poder, cierto, tener un centro en lo que tengo que hacer. Y muchas veces lo que sucede con nosotros son cosas parecidas. Son cosas parecidas en donde a veces enfrentamos, cierto, circunstancias de vida, traumas en nuestras vidas, traumas en nuestra vida donde a veces lo dejamos abajo la alfombra y seguimos caminando, no seguimos caminando, avanzamos, avanzamos, avanzamos, avanzamos, pero en algún momento la vida como que lo que está abajo quiere quiere salir o quiere mostrarse o vuelve a pasarlo y el dolor vuelve a florecer en nuestro corazón. y y es para allá donde yo los quiero llevar.

¿Qué hacemos en esas circunstancias? ¿Cómo logramos, cierto, esta transformación que nos invita a hacer Dios para conocer su buena, agradable y perfecta voluntad? Entonces, lo más importante es que todos estos traumas que nosotros podamos tener o las cosas que nosotros pudiésemos haber enfrentado en la vida, que quizás hayan marcado nuestro corazón o nuestra personalidad o nuestra forma de ser, todas y cada una de ellas, créame, amado mío, que pueden ser restauradas. pueden ser restauradas, pero ellas solamente van a alcanzar la restauración cuando nosotros podemos alcanzar un tipo de oración sincera como la del José.

Porque obviamente hay gente o o a veces se cree que muchas veces cuando comenzamos a ir a la iglesia y es ciertamente que Dios hace las cosas nuevas, pero no la hace por omnasis, la hace cierto, a través de disposición de cada uno de nosotros. Y esa disposición también se hace en cuando nosotros tomamos una actitud de decir, «Señor, examina mi corazón, ¿cierto? ¿Cuáles son los traumas que yo manejo? ¿Cuáles son las cosas que yo necesito?

cierto, ir sanando para poder ir avanzando en los procesos de la vida o en las etapas que yo estoy pasando. Ahora usted puede estar pando, quizás hermano Bastián está predicando esto porque eh no tiene ningún tipo de trauma. Hermano, yo soy el más traumático de todos ustedes. Vivo siempre con una mente acelerada.

Vivo siempre silenciando mis pensamientos que a veces ni siquiera me dejan dormir. Vivo a veces en conversaciones donde estoy en tres mundos diferentes. Muchas veces estoy predicando acá y estoy pensando en cosas de la casa o estoy en otro lado. Vivo con eso.

¿Sabe por qué vivo con eso? Porque vi cosas en mi infancia, abuso de golpe en muchas veces en donde tuve que salir de mi mente y irme a otros lugares para poder protegerme, para poder proteger a ese niño pequeño que estaba ahí. Así como abusos sexuales que viví cuando chico. Una mujer abusó de mí y yo después lo pude comprender al tiempo.

Cuando un día estaba orando, yo le decía,

Señor, Señor, ¿por qué muchas veces? ¿Por qué? ¿Por qué no puedo cambiar cierta ciertos pensamientos sexuales que existen en mi vida? Yo decía,

Señor, me niego a seguir con estos tipos de pensamientos en mi ser.

Y no me da vergüenzo decirlo porque cada uno de nosotros tenemos cosas diferentes.

Y la la sinceridad delante de Dios es lo que nos va a hacer restaurar nuestro corazón. Entonces, yo le decía,

Señor, ¿qué hago? ¿Qué hago con estos pensamientos que realmente yo no los quiero tener en mi mente? ¿Qué hago?

¿Dónde? ¿Dónde comenzó esto? ¿Por qué soy así? Yo me acuerdo que en el kinder me metí abajo de las mesas a mirarle la falda a las compañeras.

Pues en un kinder. Yo le pregunto a usted, ¿cómo un niño de 5 años va a saber eso? ¿Cómo un niño de 6 años va a saber eso? ¿Cómo lo va a saber?

no tiene noción de eso, es porque fue abruptamente, cierto, cambiado su inocencia. Y yo no sé las cosas que quizás usted hasta el día dos lo han marcado y muchas veces nos da vergüenza decirlo, y no estoy diciendo que las comienza a compartir, ¿cierto? Con toda la gente o las publ en Instagram, sino que esas conversaciones que el José tuvo con Dios en ese momento donde lloró amargamente y dijo, «Señor, ¿qué hago con con estos 11? ¿Qué hago con estos 11 que confabularon contra mí y querían matarme.

Me vendieron, Señor. Me tocaron. Me me caí en la cárcel por culpa de ellos. Toda esa rabia, toda esa amargura, el José la estaba sacando en esos llantos, en esas oraciones sinceras que muchas veces usted y yo solamente podemos tener con Dios.

Pero yo le quiero decir que esas restauraciones solamente llegan cuando podemos lograr oraciones sinceras con él. y oraciones sinceras. Si escucha, si tú estás algo con alguien y realmente estás enojado, díseselo al Señor. Señor, ¿sabes que me siento de esta manera?

Este tipo hizo esto, esto, esta tipa hizo esto, esto. Y va a ver como en el proceso nosotros vamos contando esa restauración en Cristo. Es algo precioso, amado mío. Yo quiero hacer un ejercicio con ustedes.

Eh, este ejercicio lo hicimos, ¿cierto?, con eh con los chicos cuando estuvimos en el en el ¿cómo se llama? En el en el campamento con los jóvenes. ¿Sabe que fue muy bonito, fue muy bonito. Imagínense que este es su corazón.

Para los que son cuadrados va a ser más fácil, pero imaginen que este es su corazón. Ya voy a sacar el micrófono un poquito para que Imaginen que este es su corazón. Ya, imaginemos que dentro de acá está la línea del tiempo que ustedes tienen hasta el día de hoy. Perfecto.

Y saben lo que sucede muchas veces en nuestro interior con las cosas que hemos pasado por ejemplo, si fuimos hijos de padre separados o en otras ocasiones nunca conociste a tus padres. Quizás cuando chico sufriste alguna algún tipo de abuso cuando eras pequeño, malos palabras, golpes, desprecio o abuso sexual. Tuviste escasez de economía. A lo mejor que hiciste, le dijiste a tu papá,

Papá, quiero esas zapatillas que todos los chicos tienen en el colegio que hacen correr más rápido.

¿Se acuerdan de esas zapatillas? Que yo puedo saltar más alto?

¿Sabes lo que pasa con nosotros cuando el papá decía, «No tengo plata? A lo mejor te tocó asumir responsabilidades desde muy pequeño. Tuviste que cuidar a tu hermano, tuviste que cuidar a tu hermana.

A lo mejor tu madre tenía una depresión y tuviste que salir a trabajar a temprana edad. ¿Sabes lo que sucede con eso? O fuiste padre, madre muy a temprana edad y no es que te desprecies a tu hijo, pero siente que quizás te tuviste que privar de muchas cosas. Gracias.

Esto sucedió con muchos de nosotros y esto sigue sucediendo con muchos de nosotros. Y sabes lo que pasa es que a veces no paramos para darnos cuenta de esto y creemos que tenemos que seguir no más y tenemos que seguir, tenemos que seguir porque, aleluya, porque Jesús hace todas nuevas las cosas y sí y amén. Sí, sí, es verdad, pero esto necesita sanarse. Y esto solamente se se sana cuando nosotros nos expresamos y nos ensinamos delante de Dios y encontramos muchas veces y y vamos a lo más profundo de nuestro corazón y encontramos esta amargura, estas tristezas que nos han marcado y que muchas veces radican en nuestra personalidad el día de hoy.

Muchas de ellas y muchos cristianos en el día de hoy no han podido sanarla y no hemos podido sanarla. Pero bendito sea Cristo que con su gracia y su amor nos puede sanar. Y saben lo que él hace, les voy a mostrar lo que él hace. Mira, bueno, era era da uno, pero también se puede Jesús.

Jesús, la fe de ella es más grande que la mía. Jesús, gracias porque ya no me siento huérfano, ahora te tengo a ti como padre. Ahí hay otra y dice, «Señor, gracias porque a pesar que tuve la escasez con mis padres, tú me has proveído hasta el día de hoy. Nunca me ha faltado nada.

Acá, Señor, gracias porque restauraste mi corazón. del abuso que yo había tenido cuando pequeño y ahora puedo confiar en la gente porque antes no podía confiar en ella, sentía que todos me podían herir y tú restauraste mi corazón. Jesús, gracias, gracias porque sin ti yo no voy a poder encontrar el camino. Me sacaste quizás desde el fondo de la depresión que tenía.

el último ver. Esto hace el Señor con nosotros, Marquito. Esto hace el Señor con nosotros, amado mío. ¿Sabes lo que dice en Romanos 3:24?

algo muy hermoso que aquí viene multimedia, dice así. Sin embargo, en su gracia, Dios gratuitamente nos hace justos a sus ojos por medio de Cristo Jesús, que nos liberó del castigo de nuestros pecados. Y esos pecados también podemos cambiarle esa palabra que me liberó mi depresión. que me liberó de mi angustia, que me liberó de mi orfandad, que me liberó, cierto, de desconfiar en la gente, que me liberó, cierto, de un problema económico, que me liberó quizás de la amargura que estaba pasando, que me liberó, cierto, de la del pozo en donde estaba metido económicamente, que me liberó, cierto, de los traumas que viví cuando infancia, que me liberó de todas las cosas que en algún momento fui prisionero de ella.

Es su gracia, amado mío, es su gracia. Y esta misma gracia es la que es gratuita para todos nosotros y la que también necesitan allá afuera. Ha sido de bendición también los días que hemos estado en evangelismo y también quiero seguir insistiéndole, como dice el pastor, que podamos seguir llevando esta gracia hacia allá. Imagínase que le podamos transmitir esto a toda la gente que está allá de decirle,

Mira, yo estuve roto un día y sabes qué, donde yo voy gente rota.

Pero, ¿sabes qué?

Hay alguien que nos restaura cada día, nos enseña el camino, nos cura nuestra herida, a veces nos tira un poco la oreja y nos vuelve a levantar y dice, «Sigue, sigue adelante, sigue adelante, sigue adelante, sigue adelante, amado mío, sigue adelante, sigue adelante. Cada uno de nosotros tenemos un peso diferente, el cual no magnificamos que tiene el otro. Su peso es diferente al mío, el mío es diferente al de usted. Y esto no se trata quién puede cargar más peso, se trata de que podamos ser gentiles con el que carga quizás un peso menor o un peso mayor.

Ser comprensible que quizás el peso que lleva el hermano quizás no lo comprendo, pero es el peso que le tocó cargar. Y aunque quizás yo lleve el triple de él y él se sienta más afligido que mí, no significa que su peso no tenga que ser escuchado, no significa que su peso tenga que ser al lado, significa que es lo que él está pasando en ese momento o pasó. Y a mí lo que me concierne es decirle, «Conozco a alguien, ¿cierto? Conozco a alguien, amado mío.

Conozco a alguien. Conozco a alguien. que te puede ayudar, que te puede ayudar o que te está ayudando. Y muchas veces pasa que también que podemos o no perder un poco el enfoque en el camino.

Puede ser también que el peso sea sea muy fuerte. Hace unos días atrás estábamos en la casa con la Nati. Le voy a contar algo que ahora me transformar con el pastor, después me van a retar en la casa, pero bueno, ya estoy aquí. Ya estoy aquí.

Laati, como todos saben, está pasando un proceso super complicado, ¿cierto? De del duelo de su madre. Y el señor a la Nati le habla en sueños y como a ella le gusta las series largas, el Señor nunca le dice las cosas en un solo sueño. Hace tres de uno.

En serio. Entonces, el primer sueño como que le muestra un par de cosas, en el segundo otra. Entonces, un día dice, «Amor, hoy día soñé tal cosa.» Yo le dije, «Ay, ay, ya.» Pero dice,

Pero no es todo. Siento que hay más.

Ya, okay.

Pasa, no sé, una semanita, llegó la segunda parte y yo como, cuéntamelo todo. Entonces, Dios le habla a ella a través de sueño y y muchas veces, como le digo, es por primera, segunda temporada, en uno de los sueños que ella tuvo, se lo voy a resumir, obviamente, le mostraba que de cierta manera eh su tía, bueno, en el contexto de la realidad, su tía está pasando por un momento complicado, parecido al que pasó su madre eh con la enfermedad que la llevó, cierto, a fallecer y se le diagnosticó a su tía también esa enfermedad. Entonces, en este sueño, Dios le mostraba a la Nati que de cierta manera ella tenía que acompañar a su tía en este término de proceso para resumírselo. Y sabes lo que hizo Lanati en el sueño?

le empezó a decir a él,

¿Qué? Ven, ven, ven. Le dijo así, le dijo. Yo no le dijo.

Yo no, señor, yo no no, no puedo. No puedo, Señor. No puedo con esto. Estoy aquí para la embarrada llorosa.

Con suerte me puedo las mechas en las mañanas y tú que vaya donde mi tía ayudarla allá a pasar lo mismo. Le dijo,

No, señor, no busque esa otra.» Y yo me imagino al Señor así. Imagínate hablarle a Dios de esa manera. Imagina el Señor así poniéndose unos pepino en los ojos así como ah y el Espíritu Santo, no, no quiso decir eso, Señor.

No quiso decir eso. Tranquilo, tranquilo, porque usted no sabe, el Espíritu Santo dice que intercede por nosotros delante del Padre. Entonces, cada vez que nosotros nos mandamos un condorazo, ¿quién cree que está ahí? el Espíritu Santo.

El Espíritu Santo estaba calmado, Señor, calmado, yo lo resuelvo. Bueno, de ahí yo pude extraer dos cosas. Número uno, que si no le hace caso a Dios, menos no me hacen caso a mí, así que ya me resigno. Punto número dos, que cómo Dios se mueve a través de los procesos de cada uno.

Está intentando terminar un proceso y Dios le está diciendo, «Todavía no termina. Hay que seguir y la fe que Dios le está dando a ella es extraordinaria para poder seguir adelante. extraordinaria y así usted está pasando el suyo y su fe, amado mío, es extraordinaria porque lo ha llevado hasta el día de hoy manteniéndose firme en Cristo aquí en este lugar levantando las manos y diciendo gloria a Dios. Amén.

Y si quizás usted en este lugar todavía no conoce el amor de Cristo o quizás usted está encontrándose o conociendo este amor que todos dicen que existe, yo le puedo decir en esta hora es el mejor amor que puedes llegar a conocer. Solo déjate abrazar. Déjate abrazar por este amor. Si tú lo estás conociendo, déjate abrazar para que te restaure, para que te guíe al camino de la fe.

Oh, gracias, Señor. ¿Qué le parece, amado hermano? que nos podamos poner en pie y que podamos adorar al Señor. Y en nuestra adoración cada uno de nosotros busquemos esto que está en nuestro corazón, querida está en nuestro corazón que quizás todavía le falta un poquito de scotch, un poquito de scotch de fe, un poquito de scotch de restauración.

Porque son esas heridas grandes y lindas las que cuando logramos restaurar, cuando cuando logramos transformar, vamos conociendo la buena y perfecta voluntad de Dios. ¿Me puedes colocar el primer versículo, Nati, por favor? Conocer la buena y perfecta voluntad de Dios. la cual es buena, agradable y perfecta.

Cuando nosotros vamos sellando, vamos pudiendo transformar cada una de estas traumas, heridas o cosas que no han podido sucediendo en la vida y se las vamos presentando delante de Dios y le decimos,

Señor, trabaja, trabaja en esta parte de mí.

¿Sabes lo que vamos haciendo? Vamos conociendo su buena, agradable y perfecta voluntad. Porque cuando nosotros nos dejamos ser transformados de esa manera, vamos conociendo de su amor inconmensurable. Y como les decía, es esta gracia, es este amor el que también tenemos que llevar afuera.

Tratemos de llevarlo a nuestros seres queridos en distintos lados. Así que mientras adoramos, amada iglesia, quiero que usted en su lugar y si me pueden Johnny, ¿me puede apagar las luces porfa? Y y las luces no no es un tema de que queremos hacer un ambiente vaya a cambiar algo, sino para que usted se pueda concentrar en usted. Despéjese del que está al lado, quizás de los músicos, incluso un poco de mi voz y cierre sus ojos y podamos buscar esto, podamos buscar estas partes que están en nosotros, que que necesitan, ¿cierto?

ser restauradas para poder llegar a este cambio. Sí, Señor. Oh, Padre, Señor, te agradecemos por tu palabra, porque nos guía, Señor, hacia tu voluntad. Yo no sé el camino que puedan estar recorriendo mis hermanos o la vida que le ha tocado vivir, pero yo sé, Señor, que si tú has podido ir restaurando mi corazón, sé que va a poder restaurar el corazón de ellos.

Señor, sumérgete en esta hora hasta lo más profundo de nuestro ser. trae a pensamientos aquellos recuerdos que quizás han quedado guardados por el dolor, han quedado guardados, Señor, por alguna herida, han quedado guardados, Señor, por algún tipo de trauma y quizás han forgado, han forgado en mí una personalidad diferente, una forma de ser que en tu diseño quizás, Señor, tiene que ser cambiado. Señor, sumérgete en nuestro corazón. Señor, sumérgete en nuestro corazón y trae a recuerdo.

Trae recuerdo, Señor, ahora. Ahora que venga a nuestra mente, Señor, lo que necesita ser restaurado, lo que necesita este escocho. Señor, queremos ser libres, libres para adorarte, para conocer tu buena, agradable y perfecta voluntad. Sí, Señor.

Puede levantar su mano al cielo ahí donde está. Vamos, levante sus manos. Sí, Señor. Mi plenitud.

Si me falta todo, en ti, lo tengo todo. Te tengo a ti. Tu presencia es todo. Eres mi Vamos, dígalo.

Mi plenitud. Vamos, levante su voz. Dígalo. Mi plenitud.

Si me falta todo, en ti lo tengo todo. Te tengo a ti. Espíritu Santo, trabaja en nuestros corazones en esta hora. Tu presencia es todo.

Eres mi tesoro. Sí, Señor. Señor, queremos ser libres libres, Señor. Y mis fuerzas se acaban.

Descansaré en ti. Si respondes con silencio, esperaré en ti. Oh, príncipe de paz. Tu palabra me dice que no me dejará.

Mi confianza está pues en ti, pues hay en ti, pues hay en ti, oh mi plenitud. Oh, declaramos. Si me falta todo, en ti lo tengo todo. Tengo a ti.

Tu presencia, tu presencia es todo. Eres mi tesoro, mi plenitud. Si me falta, si me falta todo, en ti lo tengo todo. Te tengo aú.

Tu presencia, tu presencia es todo. Eres mi tesoro. Oh. Si mis fuerzas se acaban, descansaré en ti.

Vamos, ires. Si respondes, si respondes con silencio, esperaré. En ti, príncipe de paz, tu palabra me dice que no me dejará. Vamos, dígalo fuerte.

Mi confianza, mi confianza está puesta en ti. Está en ti plenitud. Si me falta, si me falta todo, en ti lo tengo todo. Oh, te tengo a ti.

Tu presencia, tu presencia es todo. Es mi tesoro, mi plenitud. Si me falta todo, en ti lo tengo todo. Te tengo a ti.

Tu presencia eso. Él es mi tesoro, mi plenitud. Si me falta todo, vamos, levanta tu voz, iglesia. Tengo tu presencia es todo.

Eres mi tesoro, mi plenitud. Si me falta todo, en ti lo tengo todo. Tengo tu presencia es todo. Eres mi tesoro.

Oh, Padre, como barro en tus manos. Estamos como barro en tus manos, Señor, para que tú nos moltees, para que tú hagas tu buena voluntad agradable y perfecta en nuestra vida. Somos, lo digo una vez más, barro en tus manos, Señor, necesitados de ti en cada área de nuestra vida, porque lejos de usted, sin usted, nada podemos, nada podemos hacer. Señor, es tu sangre la que nos cubre, es tu sangre la que nos bendice.

Tú tú nos lavaste, tú nos redimiste, tú trajiste salvación a nuestra vida y entendemos, mi buen Dios, por tu palabra, que has comenzado una buena obra y serás fiel en completar, Señor. Gracias. Gracias por este día, gracias por este tiempo, gracias por tu bendita palabra que trae vida, que edifica, que exhorta, que consuela, que guía, que orienta. Padre, gracias.

Te adoramos, te exaltamos y te bendecimos en el nombre poderoso de Jesús. Amén, Señor. Y amén. Le damos un fuerte aplauso al Rey de Reyes, al Señor de los señores.

Qué bueno poder buscar junto el rostro del Señor y saber que tenemos un Dios que nos sana, restaura, bendice, liberta y nos lleva de gloria. en gloria. Amén. Bien.

¿Qué qué le parece si tomamos nuestra ofrenda en este día? Vamos a vamos a ofrendar con gozo, vamos a ofrendar con con gratitud al Señor. Recuerde que todo es de él y lo recibió de su mano. Vamos.

Si usted hoy necesita entregar su diezmo, ahí está mi hermana Viviana. Eh, si hoy usted va a entregar su ofrenda especial para eh la ayuda de la de lo que estamos o tenemos que hacer ahí en en la cocina, eh también lo puede entregar hoy. Y recordarles que este domingo cenamos con el Señor. Ya este domingo compartimos el pan, compartimos el vino, eh vamos a estar entregando nuestros diezmos, nuestras primicias, nuestro kilo de amor, nuestra bolsa de mercadería conforme a como Dios nos ha bendecido.

También es super importante que estemos este día domingo, ya que eh la próxima semana tenemos nuestros bautismos y es una hermosa hermosa bendición. Tenemos hermanos, hermanas que van a las aguas. El Johnny lo vamos a se va a las a las aguas, así que es una bendición. Aquí al Manuel lo están obligando a ir a la agua.

No, no es Manuel. Sí, Manuel. No, como ah, Óscar, perdón, perdón. Te iba te iba a decir una, pero mi esposa me hubiera dicho, «No, si me me me sostengo porque me está viendo, ¿eh?

El Quique a las aguas, el Benja a las aguas, eh, no, tenemos varios. Si usted se tiene que bautizar ya el el domingo, eh, Yanni, si podemos tener el para todos los que se puedan anotar, por favor, importante, eh, para saber. Recuerden que es un tiempo bien hermoso, bien lindo el que el que vivimos, el que disfrutamos, el que el que tenemos ahí, porque no tan solo son nuestros bautismos, sino que es un paseo congregacional. Ah, recuerden que arrendamos un lugar exclusivo, exclusivo para nosotros como iglesia.

Nadie nos molesta, estamos ahí todo el día, eh después disfrutamos de la piscina, del lugar. Entonces, siempre es una bendición. Así que tenemos tenemos que dar todos los avisos el día domingo de en relación al bautismo 15. Sábado 14 tenemos nuestra reunión de día domingo.

Recuerde que el domingo nos vamos allá a las aguas. El viernes 13 tenemos evangelismo, en fin, y un largo, etcétera. Así que esperamos con el Señor eh que Dios nos vaya bendiciendo. Eh, mañana discipulado Marcial.

Sí, 20 hor 8 de la tarde. Eh, tenemos discipulados. Si usted quiere venir a participar, a compartir, siempre es una bendición. Así que este día domingo 9:30 estamos orando, estamos buscando el rostro del Señor.

Eh, este domingo está orando la pastora a las 9:30. Eh, 10 comienza nuestra reunión. Yo yo voy a estar predicando en Segunda de Corintios, capítulo número cuatro, eh, y y voy a hablar acerca de los desgastes. La la Biblia dice que vamos nosotros de gloria en gloria y eso implica de una u otra manera que tú vas abriendo camino a cosas nuevas, pero eso necesariamente te implica ir dejando otras y muchas veces cuando tú y yo tenemos que dejar situaciones, eso va provocando desgaste.

Entonces, yo yo quiero hablar de cuatro desgastes que generalmente tú y yo vivimos. ¿Cómo cómo lidiar con aquello? Desgaste con la gente, de de desgaste en en la propia vida, desgaste espiritual, desgaste emocional. Entonces, voy a estar predicando esa palabra este día domingo.

Yo quiero que usted venga. Vamos a ser sin duda ministrados y bendecidos. Bien, tome su mejor su mejor ofrenda, por favor. Permítame orar.

Si usted va a entregarle de manera presencial, ahí está mi hermana Ana, mi hermana Carito y eh de manera por medio de transferencia el código QR. Í ahí está. No sé si se ha dado cuenta que ahora las pantallas trabajan de manera individual, independiente, pero no pierdo la esperanza. Voy por ti.

Ya, déjeme orar. Padre, gracias. Oramos, Dios, con gozo y con alegría presentamos nuestra ofrenda. Todo es tuyo.

Lo recibido de tu mano damos. Señor, yo te quiero agradecer porque cada mes, Dios, podemos pagar este este lugar porque no arrendamos, Señor, este es un lugar propio que que es una bendición, pero pagamos nuestra cuota, nuestro dividendo y y yo te agradezco porque cada mes de manera fiel, de manera idónea, Dios mío, Dios, guardamos las ofrendas, Dios, guardamos los diezmos para para ir sumando. ando las ofrendas especiales, Dios, y poder y poder pagar. Yo yo te agradezco, Señor.

Hoy día cancelamos y y gracias por la fidelidad, gracias porque tú nos ayudas, gracias porque tú siempre nos provees. Gracias, Dios, porque en estos días ya pudimos reservar, Dios, la piscina, gracias, el lugar. Eh, eh, es una bendición, Señor. Te adoramos, te exaltamos, te honramos y te bendecimos.

Por eso, con gozo y con alegría hoy presentamos nuestra ofrenda en el nombre de Jesús. Amén, Señor. Y amén. Amén.

Bien, con gozo, con alegría, yo le invito, póngase de pie, por favor, traiga su ofrenda. Vamos a honrar al Señor. Si usted va a entregar su dimo, me lo entrega en la mano. Si va a entregar su ofrenda, ahí están las hermanas.

De manera ahí está. También cantamos vamos con alegría, iglesia. Dilo. Venció Cristo.

Venció venció al cruz. Venció y Cristo venció. Vención a toda potestad. Él es Jesús, hijo de Dios y en él se puede perder.

Él dijo que él es la luz, él caminó, la vida y la verdad. venció y Cristo venció aquí en la iglesia Dios venció al en la cruz. Aleluya. Venció Cristo.

Venció venció a toda potestad. Vamos con esas palmas arriba, iglesia, que se escuchen hasta el cielo. Vamos arriba. Cristo venció.

Venció Cristo. Venció. Venció al lado de la cruz. Venció Cristo venció venció a toda potestad.

Si ese aplauso es para el Señor, iglesia, dalo con fuerza. Aleluya. Amén. Bien, nos vamos.

Dios les bendiga. Esperamos verles el domingo. Recuerde, damos un montón de información este día domingo, ya que el próximo tenemos nuestros bautismos. Ya invita a la familia.

Recuerden que hay un lugar exclusivo para nosotros, que no tan solo son los bautismos, sino un paseo congregacional. Eh, bueno, y toda la información la damos el domingo. Padre, gracias. Despídenos en paz, en comunión los unos de los otros, más nunca jamás de tu presencia.

Señor, te agradecemos por tu palabra sobre nuestra vida. Agradecemos, Dios, el con libertad hoy alabar, exaltar, bendecir tu nombre, Señor. Una linda presencia en el tiempo de de de poder adorarte, Dios. Gracias, Dios.

Despídenos en paz, en comunión los unos de los otros, más nunca jamás de ti, en el nombre de Jesús. Amén. Y amén. Muchas bendiciones, mi hermano, mi hermana.

Despídase ahí, por favor. Despídase de su hermano, de su

Declaración

Muchas bendiciones, mi hermano, mi hermana. Despídase ahí, por favor. Despídase de su hermano, de su

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