Mensaje central
Hoy podemos estar sentados en tu mesa, Padre. Te amamos con toda nuestra vida, con toda nuestra vida. Todo lo que somos, Señor, todo lo que tenemos te lo entregamos a ti, Señor, para que tú obres, Dios.
Momento de alabanzaExpandir
Gracias, Padre
Gracias, Padre. Sin merecerlo, Dios, sin merecerlo. Hoy podemos estar sentados en tu mesa, Padre. Qué maravilloso eres tú.
Qué maravilloso eres tú, iglesia. Abra su corazón. Habla, abra su corazón. Abra su boca.
Abra sus oídos en esta temporada. Dios te da viajes. Dios está aquí. Dios está aquí.
Te amamos, Padre amado. Te amamos. Te amamos con toda nuestra vida, con toda nuestra vida. Todo lo que somos, Señor, todo lo que tenemos te lo entregamos a ti, Señor, para que tú obres, Dios.
Menguamos, menguamos, Señor, para que tú crezcas. Grande eres tú. Grande eres tú, mi Dios. Mi Dios eres tú, Señor.
Gracias, Señor. Te adoramos. Te adoramos. Te adoramos.
Seguimos adorando al Padre. Seguimos adorando al Padre. Quiero conocerte en cada día más a ti, estar en tu presencia y adorar. Revélanos tu gloria.
Queramos ir mucho más en ti. Queremos tu presencia, Jesús. al que está sentado en el trono. Al que vive para siempre y siempre.
Sea la gloria, sea la honra y el poder. Sea la gloria, sea la honra y el poder. al que está sentado en el trono, al que vive para siempre y siempre. Sea la gloria, sea la honra y el poder.
Sea la gloria, sea la honra y el poder. Te adoramos, Señor. Ven a ese lugar. Padre santo, hoy queremos y anhelamos de tu presencia en este lugar.
Señor, derrámate. Señor, derrámate y llena nuestras vasijas de tu presencia. Vamos, iglesia, levanta tus manos al cielo en ese día y recibe, recibe, recibe de la presencia del Señor. Él está en este lugar.
Él está en este lugar. Oh, vamos iglesia. Le decimos al que está sentado y al que está sentado en el trono, al que vive para siempre y siempre. Sea la gloria, sea la honra y el poder.
Sea la gloria, sea la honra y el poder. Decláralo. Que está sentado en el trono. Al que vive para siempre y siempre.
Sea la gloria. Sea la honra y el poder. Sea la gloria. Sea la honra.
Vamos, iglesia. Y al que está sentado en el trono, al que vive para siempre y siempre. Sea la gloria, sea la honra y el poder. Sea la gloria, sea la honra y el poder.
Que está sentado en el trono. Aleluya. Al que vive para siempre y siempre. Sea la gloria, sea la honra y el poder.
Sea la gloria, sea la honra y el poder. Padre, Gracias te damos en esta mañana. Gracias por tu presencia. Gracias por este día, Dios.
Gracias por darnos la oportunidad de estar una vez más reunidos, congregados en tu nombre, reconociendo, Dios, que lejos de usted, sin usted nada podemos hacer. La Biblia nos enseña que usted en la vidámpano. Tu palabra bien nos enseña, Señor, que usted es el alfarero de nuestra vida. Nosotros barros en tus manos.
Usted es el buen pastor. Nosotros sus ovejas, Señor. Y al ver cada una de aquellas analogías, veo el cuidado que tú tienes para con nuestra vida. Siempre tienes cuidado de nosotros.
Nos abrazas con amor, nos cuidas, nos proteges, nos bendices y también, Señor, en tu amor nos exhortas, nos disciplinas, nos corriges y te agradecemos por aquello, Dios mío. Reconocemos, Señor, que hay necesidad en nuestra vida. Reconocemos, Dios, también pública y abiertamente que hay cosas, Señor, que en nosotros tienen que cambiar, tienen que mejorar, pero Dios, aquí estamos para ser guiados por ti, para ser instruidos por tu presencia, por tu persona. Agradecemos, Dios, la compañía del Espíritu Santo sobre nuestra vida, el cual nos guía, como bien dice tu palabra, a toda verdad y a toda justicia.
Oramos desde este lugar por aquellos, Señor, hermanos nuestros, que están enfermos, que están delicados de salud, que están en un proceso, Dios, de recuperación. Oramos por cada uno de ellos y les bendecimos. Oramos, Señor, por nuestros hogares, por la familia, por el matrimonio, por los hijos. Oramos, Dios, para que el corazón de los padres se vuelva hacia los hijos, de los hijos hacia los padres.
Oramos, mi buen Dios, por sanidad, por restauración. Oramos también, Señor, con expectativa, confiando y creyendo que lo que viene es mucho mejor a lo que ya tenemos. Vamos tomados de tu mano, de gloria en gloria, de triunfo en triunfo, de victoria en victoria, de poder en poder. Me gusta, Señor, como David lo expresa y declara,
Joven fui y envejecido, pero no he visto a justo desamparado, ni a su simiente que mendigue, Padre.
Segundo Mes
Sé con nosotros en este segundo mes del año. Sé con nosotros. Guíanos tú, Dios mío. Abre las puertas que tienen que ser abiertas, Dios.
Provoca los accesos necesarios, Dios, para ir avanzando, confiando y caminando en ti, Padre. Muchas gracias. Tú eres nuestro pastor. A tu lado nada nos falta, Señor.
Gracias. Gracias por este día, gracias por este tiempo y por tu presencia en el nombre poderoso de Jesús. Amén, Señor. Y aleluya.
Le damos un fuerte aplauso, por favor, a nuestro Señor. Aleluya. Vamos. Gracias.
Gracias, Señor. Gracias, gracias. Gracias, gracias. Gracias.
Te adoramos. Te adoramos. Te adoramos. Te adoramos.
Te adoramos. Muchas gracias. Bien, Dios les bendiga, querida iglesia. Ahora que puede ver a su hermano, bendígalo también.
Salúdelo. Ya, ya sé que lo hizo, pero nunca está de más volver a dar un buen abrazo a alguien. Quizás el que está ahí lo necesita. Muchas gracias, muchachos.
Dios les bendiga. Gracias. Qué bueno es el Señor. Muy bien.
Quiero eh recordarles rápidamente ah que este fin de semana que viene va a ser un fin de semana bien movido con eh bastantes actividades durante todo el durante todo el fin de semana. Eh, recuerde que este domingo tenemos nuestros bautismos. Ya este domingo tenemos nuestros nuestros bautismos. Eso quiere eh decir también que el día sábado a las 8 vamos a tener nuestra reunión.
La reunión del día domingo la trasladamos al sábado. El domingo nos reunimos en este lugar 9:30, 9:30 para ir ya rumbo al lugar designado y ah el día viernes tenemos evangelismo, así que eh vamos a estar ahí en realidad jueves, viernes, sábado, domingo eh involucrados con la iglesia, pero una linda bendición. Amén. Una linda bendición.
Esperamos en en el Señor tener eh un hermoso tiempo de bautismos eh y de y de estar reunidos. Recuerde que también es nuestro eh paseo congregacional, no no tan solo tenemos ahí eh los bautismos, sino también nuestro paseo. Disfrutamos, estamos juntos, compartimos en la presencia del Señor. Muy bien, vamos rápidamente a la palabra en honor al tiempo.
Segunda de Corintios, capítulo número 3, por favor. Segunda de Corintios, capítulo número 3, verso 17 y 18, respectivamente. Segunda de Corintios, capítulo número 3, dice la palabra del Señor,
Porque el Señor es el espíritu y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.
Gracias te damos. Te pido con todo mi corazón que esta palabra hoy corra y sea glorificada. A ti damos la gloria, la honra, la alabanza en esta preciosa mañana, Señor. Fluye en nuestra vida y que esta palabra sea de bendición para cada uno de nosotros a través de Jesús.
Amén, Señor. Y amén. Le damos un fuerte aplauso a nuestro Señor, por favor. Bien, como cada vez tengo que que leemos Corintios, tengo la oportunidad y y también, ¿por qué no decirlo, la obligación de de decir lo siguiente.
Usted ya me lo ha escuchado en infinidades de momentos, de tiempo en donde utilizamos como un texto base las cartas a los corintios. Pero es importante, insisto, anunciar o recordar en este caso lo siguiente. Tanto la primera carta a los corintios como la segunda carta son escritas por el mismo autor Pablo, pero con matices, matices absolutamente diferentes. En la primera carta a los corintios nosotros observamos, podemos apreciar, podemos ver al apóstol que está abriendo un camino a la iglesia, está trazando una senda para la iglesia que está creciendo, que está emergiendo, se está desarrollando.
Y es por eso que en la primera carta a los corintios nosotros podemos observar grandes revelaciones, una de ellas inclusive que hoy vamos cada uno de nosotros a participar como es la cena, la cena del Señor. Pablo en primera carta a los corintios nos muestra y nos habla acerca de los dones del espíritu, nos enseña acerca de la importancia del amor, nos habla acerca de la profecía, del orar en lenguas, de la cena del Señor y un sinnúmero de enseñanza y de principios que hasta el día de hoy son base precisamente para nosotros como hijos de Dios. Pero en la segunda carta a los corintios, nosotros no tan solo vemos al apóstol, sino que vemos al hombre que hay detrás de ese ministerio de vida. Vemos la humanidad de Pablo con un mayor énfasis.
Eh, es por eso que en la segunda carta a los corintios nosotros vemos y podemos leer palabras como tribulación, podemos observar los sufrimientos de este hombre al ir predicando la palabra, al ir enseñando y abriendo iglesias. Por tanto, es importante, insisto, tener claridad en estos matices, que aunque es el mismo autor, ah, la enseñanza o la perspectiva de donde Pablo está escribiendo es distinta. ¿Y por qué es importante poder entender y comprender aquello? Porque, querida iglesia, hay que saber que un texto fuera de un contexto siempre genera un pretexto.
Un texto bíblico fuera de un contexto correcto de las escrituras puede ir levantando, generando pretextos. Eh, y y es por eso, repito, que es importante entender el contexto del cual Pablo está cimentado para poder expresar, para poder decir lo que él está transmitiendo en esta segunda carta. Y como dijimos en Segunda de Corintios, vemos al hombre detrás del ministerio de vida, un hombre que experimenta conflictos, tribulaciones y en medio de todos aquellos embates él declara y dice,
Pero Dios nos da libertad por medio de su Espíritu Santo y a través de esa libertad nosotros vamos de gloria en gloria.
Por un lado, entonces el ir de gloria en gloria, repito, implica ir descubriendo, conociendo, experimentando, viviendo novedad de vida en el Señor, el ir avanzando en el reino de Dios, pero por otro lado es ir necesariamente dejando situaciones, acciones y experiencias de nuestra vida. Nosotros nos vamos abriendo a lo nuevo de Dios sobre nosotros. Él va manifestando su gracia, él va manifestando su poder, él nos va mostrando su presencia cada día manifestada sobre nuestra vida. Pero eso, repito, implica también el ir dejando una serie de situaciones en nuestra vida.
No somos los mismos desde que conocemos al Señor. Dios va provocando un cambio. Dios va provocando una transformación en nuestra vida. Vamos de una u otra manera dejando cosas que no están bien en nosotros, moldeando conducta, moldeando carácter, pidiéndole a Dios cada día más paciencia, más sabiduría.
Y eso, repito, es ir dejando situaciones por unas experiencias nuevas junto al Señor. Vamos de gloria en gloria necesariamente. Entonces, eso implica, como ya hice mención, ir descubriendo, pero a la vez ir dejando. Y segunda de Corintios, capítulo 4, nati, por favor, verso 16 dice la escritura, por tanto, no desmayamos antes, aunque nuestro hombre exterior se va, ¿qué cosa?
Desgastando. El interior, no obstante, se renueva de día en día. Entonces, quiero quiero repetir esto una vez más, por favor, y y permítame ser enfático en esto. Vamos de gloria en gloria.
Dios, Dios va abriendo mayores bendiciones cada día. Tenemos el anhelo de conocerle más. Tenemos el deseo en nuestro corazón de ir descubriendo cada mes, cada vez su presencia en nosotros. Pero necesariamente, lo voy a volver a decir, eso implica ir dejando una serie de situaciones.
Y en ese proceso Pablo declara precisamente lo que tenemos ahí en pantalla. Aunque nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior, no obstante, se renueva de día en día. Ese desgaste que Pablo habla tiene relación a un desgaste por causa de problemas, por causa de dificultades, por causa de sufrimiento, por causa de inconvenientes que uno puede tener en la vida. Los problemas van generando desgaste en nosotros.
Las dificultades van provocando desgaste en nuestra vida. Pero recuerda, ese desgaste, Pablo está diciendo, es un desgaste externo, porque en el interior nosotros nos vamos renovando. Tienes que ir recordando. Nunca se te olvide que vamos de gloria en gloria con el Señor.
Vamos dejando situaciones, vamos conociendo cosas nuevas en el Señor. Pablo me gusta en un momento, dice,
Yo no pretendo haberlo alcanzado.
Omitido. Hay un desgaste que provoca el problema. Hay un desgaste que provocan las situaciones del día a día. Hay un desgaste que va provocando esos inconvenientes que en oportunidades nosotros tenemos en la vida.
Y en el ir creciendo e ir dejando, sin duda, se produce un desgaste en nosotros. que si no se maneja, querida iglesia, de manera correcta, que si no se maneja con sabiduría, sin duda va a desembocar en consecuencias negativas para nosotros. Por eso es importante poder comprender esto. Hay un desgaste.
Pablo declara e eh en tu hombre exterior hay un desgaste en el día a día, en el problema, en las circunstancias, la visisitud. muchas veces que no es favorable sobre tu persona, sobre la mía, hay un hay un desgaste. Entonces, tenemos que tener esta idea presente. Vamos conociendo al Señor, vamos caminando con él.
Nuestro hombre interior se va renovando. Hay libertad en el Espíritu Santo. Nos va llevando de gloria en gloria. Pero el ir dejando situaciones, el ir encontrándome con ciertos problemas en el día a día provoca sin duda un desgaste en mi vida.
Entonces, yo tengo que ser sabio en poder comprender esto. Tengo que caminar de la manera correcta para poder ver, para poder comprender, como bien lo declara la escritura, que este hombre interior va creciendo, pero el exterior va sufriendo esos desgastes y tengo que tener la sabiduría necesaria para ir manejando estas cosas en la vida. tiene que haber una sabiduría en nosotros.
Punto De
Y quiero hablarte en esta mañana precisamente de un par de desgastes que sin duda se hacen presentes en algún punto de nuestra vida y son necesarios identificar para poder revertir en nosotros. Recordando, lo digo una vez más, que vamos de gloria en gloria. Que vamos de gloria en gloria. Y y el primer desgaste con el que quiero tratar en esta mañana y le pido al Espíritu Santo la sabiduría para poder expresar de manera correcta lo que tengo que entregar es e ese desgaste con la gente.
Hay hay un desgaste muchas veces con con la gente, hay un desgaste con los que estamos a nuestro alrededor. Quiero quiero que observe esto, por favor. Mateo 17:17, la Nueva Traducción Viviente lo dice de la siguiente manera. Este es Jesús hablando y Jesús dijo, «Gente corrupta y sin fe.
Ahora, atención, le está hablando a sus discípulos.
No, no, no le está hablando a a al entorno, no, no le está hablando al sistema religioso, no le está hablando directamente a sus discípulos y le dice,
Y entonces Jesús expresa estas palabras. Pero es interesante poder observar las palabras de Jesús. ¿Hasta cuándo tengo que soportarlos? Y es que si nosotros somos sinceros y y no hablo para con los demás, esa sinceridad para con los demás, sino que si somos sinceros con nosotros, hay momentos en donde uno no quiere estar con gente.
Hay momento en que uno necesita esos tiempos de soledad. Hay momentos en donde uno no quiere estar con aquellos que pertenecen a tu propio núcleo porque hay un desgaste con aquellos que te rodean. Y y es importante poder entender esto, es importante poder comprender este punto. Entonces, hay que saber rodearse de gente, querido, querida, fiel, capaz y madura.
Hay hay que ser sabio para rodearse de gente, te lo voy a decir una vez más, fiel, capaz y madura para aceptar que hay momento en que nosotros necesitamos tiempos de soledad, que que no me gusta tu actuar, que que no me gusta la manera en como lo estás haciendo, no me gusta la forma en como te estás desarrollando. Y eso no quiere decir que te dejé de amar, eso no quiere decir que te dejé de querer, eso no quiere decir que que no estoy a favor de tus planos, de tu idea, sino que hay un desgaste en mi persona que es natural por causa de este hombre exterior que tengo. Entonces, hay un desgaste con la gente. Hay hay momento en que quiero estar solo.
Hay hay momento en que necesito mi mi tiempo. Y repito, por eso es importante rodearse de gente fiel, de gente capaz, de gente madura. Porque si la gente con la que te rodea no es fiel, no es capaz, no es madura, entonces se va a sentir, se va a resentir. Imagínate Jesús diciendo, diciéndote a ti, ¿hasta cuándo te tengo que soportar?
¿Hasta cuándo tengo que estar contigo? y y yo no no soy maduro para comprender y para entender que hay momentos de desgaste en nuestra vida. Entonces, necesitamos de gente fiel, necesitamos de gente capaz, necesitamos de gente madura en nuestra vida. A ver, mi mire a su hermano, por favor.
Dígale, hay momento en que quiero estar solo. Por favor, dígaselo. Hay hay momentos en que en que quizás tú y yo necesitamos esos espacios porque nuestro hombre exterior se va, ¿qué cosa? desgastando.
Entonces, me gusta porque es Jesús diciendo abiertamente,
¿Hasta cuándo tengo que soportarte? ¿Hasta cuándo tengo que estar contigo?
Salmo 38, verso 11, traducción del lenguaje actual. Dice,
Mis amigos más queridos se quedan lejos de mí por causa de mis males. Mis parientes cercanos se mantienen de qué forma? A distancia.
Porque esa misma gente que de repente tú no quieres estar con ella, en otros momentos tú los vas a querer tener presente. Entonces, si tú no tratas con gente madura, tú no caminas con gente sabia, pareciera esto un chiste. ¿Cómo es? Un día no quiere estar conmigo, al otro día quiere estar conmigo.
Segunda de Timoteo, capítulo 4, verso 16. La misma situación dice Pablo, «En mi primera defensa, ninguno estuvo a mi lado, sino que todos, ¿qué cosa? Me desampararon. Fíjate, la madurez de Pablo no le sea tomado en cuenta.
Amado, amada, tiene que existir esa madurez en nosotros. Tiene que existir esa madurez en nuestra vida. La gente, querido, provoca desgaste en nosotros. Y por eso es importante, te lo vuelvo a decir, rodearse de gente madura, de gente fiel, de gente capaz, porque uno y y recíbame esta palabra, por favor, uno no es responsable por la familia que le tocó.
Uno no es responsable por la familia que le tocó. Lo voy a decir una vez más. Uno no es responsable por la familia que le tocó. Pero sí es responsable por las amistades por quien decido rodearme.
Yo yo no soy responsable de la familia que me tocó, no soy responsable de la del apellido paterno, del apellido materno que tengo. No puedo hacerme responsable por quién fue mi abuelo, por quién fue mi papá, por quién fue mi mamá. Tú no puedes ser responsable de aquello, pero sí eres responsable de quienes tú vas a decidir rodearte en la vida. ¿De quién vas a residir estar a tu lado?
y y asegúratete de que sea gente madura, asegúrate de que sea gente fiel, asegúrate de que sea gente capaz, porque van a existir días en donde vas a querer estar solo y van a existir días en que tú los vas a necesitar. Y si yo no tengo la sabiduría y ellos no tienen la madurez, entonces va a aparecer un chiste. Bueno, un día me dices que sí, otro día me dices que no, pero si yo entiendo que mi cuerpo exterior se va desgastando, entonces comprenderé que más allá del desgaste del día a día, a pesar de todo eso, hay un hombre interior que va creciendo y se va desarrollando. Y vamos de gloria en gloria.
Proverbios 1717, por favor. Dice la escritura, «En todo tiempo ama qué cosa? El amigo y es como un hermano en tiempo de angustia. Rodéese de gente fiel y capaz.
No, tú no eliges tu familia. Tú no eres responsable por tu familia, pero sí eres responsable de las amistades que decides tener. Y hay día en que voy a querer estar solo, ¿sí? Hay día en que voy a necesitar de gente, sí.
Por eso necesitamos gente madura, gente fiel y gente capaz. A ver, tomen la mano su hermano. Me gusta ese silencio, pero tomen la mano a su hermano, por favor. Y y y dígale, entiéndelo.
Dígale, entiéndelo. Hay hay día en que quiero estar solo. Hay día en que te necesito. Eh, amén.
Le damos un aplauso al Señor, por favor. Entonces, el el desgaste con la gente me tiene que llevar a aceptar, a entender, a comprender que la familia no se escoge, pero las amistades sí. Me tengo que rodear de gente fiel, capaz, madura. Rodéate de ese tipo de persona.
Segundo Desgaste
El segundo desgaste que yo encuentro precisamente es el desgaste propio de la vida. ¿Cuántos muchas veces dicen y y y lo podemos aquí a lo mejor corroborar de manera sincera, cuánto en alguna oportunidad dice, «Estoy cansado, estoy cansado.» No empieza a ni marsado, pastor. Estoy agotado. El desgaste de la vida.
Mira, segunda de Corintios, capítulo 1, por favor. verso 8, traducción del lenguaje actual. Segunda de Corintios 1 dice la escritura, hermanos en Cristo, queremos que conozcan los problemas y sufrimientos que tuvimos en la provincia de Asia. Fueron tan tremendos que casi no pudimos soportarlo y hasta creíamos que íbamos a qué cosa?
a morir. En realidad nos sentíamos como los condenados a muerte, pero eso nos ayudó a confiar en Dios, que puede hacer que los muertos vuelvan a la vida y no a confiar en nosotros mismos. Amado, amada, en oportunidades la vida pareciera que es tan adversa, en oportunidades, la vida parece que es tan compleja y y difícil de enfrentar que uno siente que se va a morir. Estoy cansado, estoy cansado.
Sería mejor estar muerto. Pablo, Pablo lo está expresando y lo está diciendo. He vivido situaciones en donde pareciera que que voy a morir, que la tribulación, que el problema, que la dificultad es es tan grande sobre nuestra vida. Porque en oportunidades, quiero repetirlo, la vida pareciera que es adversa, compleja, difícil de enfrentar, que uno siente que ya no tiene las fuerzas necesarias.
Pablo le expresa en esta segunda carta abriendo su corazón y expresando lo lo difícil de la situación. Pero de igual forma como Pablo sigue declarando, amado, amada, yo le invito a depositar su confianza en el Señor, el cual nos ha librado, nos libra y seguramente también nos librará. Y y así como el desgaste de la gente, escúcheme por favor, así como el desgaste de la gente nos enseña a ser sabios en ver a quién nosotros vamos a elegir para estar a nuestro lado, el desgaste de la vida nos debe llevar a depender de uno y solo uno, nuestro Dios todopoderoso. Si si algo debe enseñarnos el desgaste de la vida es precisamente aprender a depender de Dios.
Eso es lo que Pablo está transmitiendo. Eso es lo que Pablo está diciendo. He vivido circunstancias difíciles, adversas, complejas. No quiero, dice Pablo, que ustedes ignoren acerca de lo que me ha pasado, de lo que he vivido.
Por eso te dije en un principio la importancia de poder observar el contexto de estas dos cartas, porque vemos a un hombre que en su primera carta que abre el camino, pero en esta segunda carta vemos a ese hombre que está desgastado, que ha vivido situaciones, vicisitudes, complejidades como quizás usted y yo las hemos vivido, en donde sentimos que ya no tenemos fuerza, en donde sentimos que parece que no vamos a seguir avanzando. Y en medio de eso, aquel desgaste de la vida a ti y a mí nos debe enseñar a depender de uno y solo uno, que es nuestro Dios todopoderoso. Nos debe llevar a reflexionar, nos debe llevar a a conducirnos a ese punto de la vida. Y permítame mostrarle, por favor, rendición absoluta delante de Dios.
Daniel, capítulo número 3, verso 17. Y antes de leer este texto, si me me lo pueden dejar ahí, por favor, permítame hablar un poco de lo que está sucediendo en este capítulo. que ha levantado el emperador, el rey Nabucodonosor, emperador de Babilonia, y ha levantado un edicto que todas aquellas personas durante un periodo de tiempo específico, al único que pueden pedirle algo, al único que pueden adorar es la estatua de oro que Nabucodonosor ha levantado. Y en medio de esa situación hay tres muchachos hebreos, Sadrc, Mesac y Abenego, que dicen,
Nosotros no vamos a doblar rodilla delante de nadie que no sea precisamente nuestro Dios.
Y habla cara a cara con estos tres muchachos.
¿Se van a doblegar? ¿Se van a humillar delante de la estatua o no? Y es ahí donde aparece en escena este texto. Daniel 3:17.
Sadrac, Mesac y Abednego comienzan a decir,
Daniel 3:17Y si él no lo quiere hacer, gloria a Dios también. Porque aunque externamente me voy desgastando, tengo que tener la plena certeza que al caminar con él voy de gloria en gloria, voy de triunfo en triunfo, voy de victoria en victoria, voy de poder en poder. Yo no sé a quién le estoy hablando en esta mañana, pero vengo a decirte en este día, más allá de los desgastes que has tenido en la vida, que ese desgaste valga la pena en algo y solo en algo. Que nuestra vida dependa una vez por todas del Dios todopoderoso, que no camino tomado de la mano de él por el milagro que él pueda hacer.
Porque si él lo quiere hacer bien, pero si no lo quiere hacer bien, también mi vida seguirá dependiendo del Dios del cielo. Mi vida seguirá rendida delante de este Dios todopoderoso. Eso es dependencia del Señor. Y nuestro desgaste en la vida tiene que llevarnos a eso.
nuestro desgaste en la vida. Si hay desgaste con la gente, asegúrate entonces de rodearte de gente fiel y capaz. Que sea madura, que sea sabia, que que sea correcta en entender que habrá día en que voy a querer estar solo, habrá día en que voy a estar necesitando de estar rodeado de la mayor gente posible. Pero el desgaste de la vida, querido, querida, me tiene que llevar a depender absolutamente de Dios.
Y lo vuelvo a decir, no por lo que él pueda hacer, no por lo que yo creo que él tiene que hacer, sino que mi vida dependa de Dios porque estoy en sus manos. mi vida dependa de Dios, porque no dependo de un milagro en esta tierra, porque el milagro más grande él ya lo hizo en favor de mi vida. Estaba muerto en delito y en pecado. Pero si hoy parto del escenario de esta tierra, abro mis ojos no a una condenación eterna, sino a una gloria eterna al lado de él por los siglos de los siglos.
Amén. La dependencia de Dios lo haga o no lo haga. A ver, levante su mano, por favor, y dígalo fuerte. Lo haga o no lo haga Dios, le sigo sirviendo igual.
Lamentaciones 325. Bueno es Dios a los que él en él esperan, al alma que le busca. Amén. Espera en Dios.
Bueno es Dios a los que en él esperan. Espere en el Señor. Dependa de él, amado, amada, que el desgaste de la vida, y perdóneme que sea reiterativo en esto, pero que el desgaste de la vida no lo lleve a pensar, agarra no más, gaviota, porque después de esta no hay otra. Que el desgaste de la vida no lo lleve, amado, amada, a tomar malas decisiones, que el desgaste de la vida no lo lleve a a encrucijadas negativas que que van a traer más dolor.
Podrá ser un placer momentáneo, pero a la larga te va a traer más dolor, sino que el desgaste de la vida nos lleve absolutamente a depender de nuestro Señor. Que nos lleve a depender de nuestro Señor. Y por último, Marcos, si me puedes ayudar, te lo agradezco. Quiero cerrar con esto.
Hay existe en nosotros un desgaste espiritual, pero también un desgaste emocional. Hay un desgaste espiritual y hay un desgaste emocional. Y quiero que veamos esto, por favor, y lo podamos entender, discernir y y ver la diferencia de cada uno de ellos. Mateo capítulo 4 verso 10 y 11 dice la escritura, entonces Jesús le dijo, vete, Satanás, no mira a nadie, por favor, vete, Satanás, porque escrito está, al Señor tu Dios adorarás y a él solo servirás.
El entonces dice la escritura que le dejó, pero fíjate en esto, por favor. He aquí vinieron ángeles y le servían. Habían ángeles y le servían. Lo voy a decir una vez más.
Habían ángeles y le servían servían. Lucas 22, por favor. 41. Lucas 22 verso 41 dice,
Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra y puesto de rodillas oró diciendo, Padre, si quieres pasa de mí esta copa, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.
Un ángel del cielo para fortalecerle. ¿Para qué? Para fortalecerle. Los primeros ángeles que hicieron con Jesús le servían.
Este ángel le fortalecía. En el desierto, querido, querida, Jesús tiene una lucha espiritual. En el huerto de Jetsemaní, Jesús tiene un desgaste emocional. Déjame repetir y decir esto, por favor.
En el desierto lo que Jesús tiene es una lucha espiritual. Es Satanás el que está ahí. Eso es una lucha espiritual. Pero en el huerto de Getsemaní, Jesús tiene un desgaste emocional.
Sus propias palabras lo manifiestan. Señor, si es posible que pase de mí esta copa, pero que no se haga mi voluntad, mi buen Dios, que no se haga lo que yo quiero, sino lo que es correcto, lo que tú quieres que se haga. Entonces, en la lucha espiritual, los ángeles venían a servir a Jesús, pero en el Jetsemaní fue un ángel a fortalecerle. Entonces, ¿qué tengo que entender de esto?
Que cuando nosotros estamos desgastados espiritualmente, tú necesitas que alguien ministre tu vida. Tú necesitas que alguien ore por ti. Tú necesitas que alguien te entregue la palabra. Lo que yo estoy haciendo en este lugar es un ángel que está sirviéndote a ti.
Pero cuando tú tienes un desgaste emocional, necesitas ser contenido por alguien, necesitas sentirte cubierto por alguien. Entonces, yo tengo que aprender a hacer la diferencia porque si yo estoy desgastado espiritualmente, lo que tú tienes que hacer no es alejte de la casa de Dios, sino más bien estar presente la mayor cantidad de tiempo. Que alguien te ministre, que alguien ore por tu vida, que alguien te bendiga, que alguien te entregue una palabra, ángeles que estén a tu lado para servirte. Pero si estás cargado emocionalmente, lo que tú necesitas es alguien que te contenga, es alguien que te abrace, es alguien que a lo mejor lo único que va a hacer es sacarte por por un instante, por unos minutos, por un momento de de tu día a día y llevarte a un lugar a tomar un café, a reírte contigo, a contarte un chiste, a darte un tiempo en donde tú te puedas sentir querido, protegido y cubierto.
¿Sabe cuál es el gran problema nuestro? que nosotros no identificamos si estamos desgastados espiritualmente o estamos desgastados emocionalmente. Entonces, tenemos que aprender a hacer la diferencia porque si estás desgastado espiritualmente, no necesitas de alguien que te abrace o que te invite a tomar un café. Tú lo que necesitas es alguien que ore por ti.
Tú tú necesitas verdaderamente que alguien ministre la palabra sobre tu vida. Tú tú necesitas que de de alguien que que te diga, «Ey, vamos, levantémonos en el nombre de Jesús, pongámonos de acuerdo, vamos a ayunar juntos, vamos a orar juntos, vamos, vamos juntos a a levantarnos en el nombre poderoso de Jesús. Pero si tú estás siendo o estás viviendo un desgaste emocional, gloria a Dios por la gente que está orando por ti, pastor, oran por mí, pero me sigo sintiendo igual. ¿Por qué?
Porque no estás con un desgaste espiritual, querido. Lo que tú estás teniendo es un desgaste emocional. Y más allá de la oración que es buena, no estoy minimizando la oración, por favor quiero que me entienda. Lo que tú necesitas, como leíamos Proverbios 17:17, es un amigo que se transforme en un hermano para bendecirte y avivarte en el momento que estás necesitando.
No, no, no, no sé si me hago entender, querido. Pero en la lucha espiritual, los ángeles vienen a servir. Pero en el Jetsemaní los ángeles vienen a fortalecer. Si es espiritual tu desgaste, entonces deja que oren por ti.
Si es emocional, deja de hacerte el fuerte y permite que otros te fortalezcan. A ver, mira a su hermano ahora, por favor, y y y dígale ahí con cara de profeta, deja de ser orgulloso y y y deja que te abracen. Dígale, deja que te cuiden, deja que oren por ti. Ah, de deja que bendigan tu vida, amado, amada.
Dejemos de ser orgullosos todos en la vida. No me excluyo, me incluyo. Todos en la vida. En algún punto vamos a tener un desgaste con la gente.
En algún punto vamos a tener un desgaste en la vida. En algún punto vamos a tener un desgaste espiritual. En algún punto vamos a tener un desgaste emocional. Y sabiduría nuestra es comprender y entender lo que estoy pasando y lo que estoy viviendo.
Si me estoy desgastando con la gente necesariamente y me estoy quedando solo, a lo mejor tengo que hacer un análisis mucho más profundo de ver verdaderamente con quién me estoy rodeando, porque necesito gente fiel y capaz a mi lado, que entienda que hay momento en que tengo que estar solo, pero también comprenda que hay momento en que voy a necesitar de todos a mi alrededor. Y no es que sea bipolar, sino que son las circunstancias de la vida. las que me llevan a uno u otro momento. Si tengo un desgaste en la vida, que ese desgaste en la vida, querido, querida, no te lleve a aislarte, no te lleve a a entonces tomar lo primero que tengo a mano, que no te lleve a caminar en tontera, en cosas que no van a tener edificación para tu vida, sino que el desgaste de la vida que nos lleve a depender absolutamente del Dios todopoderoso, que nos lleve a caminar tomados de la mano del Señor y entienda de una buena vez mi dependencia, que Dios pueda hacer el milagro o si quiere no lo hace, pero yo no estoy en esta vida para ver que lo haga o no lo haga, sino para depender de él y caminar con él, porque es lo mejor que yo puedo hacer en esta tierra.
Y por último también entender que como hijo de Dios voy a tener desgastes espirituales y debo dejar de ser orgulloso, debo dejar de ser soberbio y entender que necesito en oportunidades de gente que venga a orar por mi vida, que gente que me instruya, que gente que ore por mi casa, gente que ore por mi matrimonio, gente que ore por mi familia porque estoy viviendo una lucha espiritual, pero también habrá momentos en que tendré desgastes emocionales y lo que quiero es tener una buena persona que me abrace, que me contenga, que me cuente un chiste, que me invite un café y luego de eso fortalecerme, seguir adelante, porque aunque el cuerpo externo se va desgastando, si soy sabio y entiendo el caminar del Señor, a pesar de todos los desgastes externos, el interior, fortalece y Dios nos lleva de gloria en gloria en su presencia. Aleluya. Bendito sea el Señor. Bendito sea el Señor.
Por último, nuevamente tome la mano a su hermano y dígale dígale, «Deja de ser orgulloso.
Diga, dígaselo de nuevo. Deja de ser orgulloso. Deja que te abracen, que te cuiden, que te bendigan. Aleluya.
Le damos más fuertes aplauso a nuestro Dios. Póngase póngase de pie, por favor, en esta en esta mañana. Yo yo no sé cuál pueda ser el desgaste de su vida. A lo mejor usted dijo,
Si yo tengo un desgaste con la gente, necesito gente madura. No, amado, necesitamos necesitamos ser maduros y tener gente madura a nuestro lado de que, ah, se juntaron ustedes y no me invitaron. Señores, deje de ser inmaduro, que se reúne el pastor y y a mí siempre me dejan de lado. Sea sabio, haga su propio grupo y listo.
Y después usted no los invita. Sea sabio. Rese de gente madura que lo entienda. Rodéese de gente, amado.
Sabe que yo yo yo tengo amigos en este lugar y perdóneme que abre un poco mi corazón, pero yo tengo amigos en este lugar que no nos decimos,
Hola, ¿cómo estáis orando por ti?
Y usted también debe ser maduro, madura. Rodéese de gente madura, rodéese de gente fiel, rodéese de gente capaz que que entienda que de repente usted lo único que quiere es estar solo en la casa. No quiere, no quiere visitas, no quiere nada. Y eso no, no lo hace un ermitaño, no no lo hace un déspota ni nada por el estilo, sino que son desgaste en la vida.
Hay temporada en que quiero estar solo, hay temporada en que lo posible tenga gente todos los días en mi casa. Y eso no quiere decir que ay, me invitaba antes todos los días y ahora no me invita nunca. estará molesto, eh, se habrá enojado, estoy dolido, es que antes compartíamos todos los días y ahora no compartíamos nada. Amado, amadas, sea maduro, desgastes con la gente.
Si yo no soy maduro, si yo no soy no no no no comprendo, si yo no camino en sabiduría, eso va a traer daño. Tenemos que ser maduros. Maduros en la vida. de de de entender una de una buena vez por todas que que Dios no es mi lámpara de aladino para que en toda situación él tenga que estar concediéndome todos los deseos que quiero.
No, si él me quiere librar, gloria a Dios. Si no me quiere librar, gloria a Dios también. Pero yo no me voy a estar doblegando delante de nada que no sea el Rey de Reyes y el Señor de los Señores. depender de Dios en medio de los desgastes de la vida, poder comprender que hay desgastes espirituales y eso no tiene que alejarme de la iglesia, tiene que acercarme que si tú estás desgastado espiritualmente, sientes la opresión, sientes que hay cosas que van más allá de lo natural, que te quieren alejar, que te quieren distanciar Entonces, tienes que ser sabio, decir, «Ey, necesito que ores por mí.
Necesito ser ministrado. Necesito ser ministrado. Necesito que alguien me me bendiga, ponga las manos en mi vida. Y si tienes un desgaste emocional, bueno, cuánto más necesitas la contención de la gente en medio del desgaste emocional de Jesús.
Tú puedes leer en Mateo, en Lucas o o en Marcos. Sobre todo Lucas y Marcos hacen énfasis en esto de de de de de cómo Jesús le pide a tres de sus discípulos que lo acompañen y que estén orando por favor con él. y vuelve y y estos chiquillos estaban durmiendo y los despertaba Jesús le dije, «Por favor, oren conmigo. Necesito contención en lo emocional, pero la madurez para aceptarlo y decirlo, no quedarme callado, como como en otras oportunidades lo hemos dicho y y perdóneme que lo diga una vez más y con esto finalizo.
Sus pastores no son brujos, sus pastores no son magos. Yo yo no tengo una lámpara, no tengo una bola de cristal en mi casa para decir permiso. ¿Qué es lo que le pasa la cata? Revélame.
No, si tú tienes un desgaste, acércate. Si existe en ti un desgaste, acércate. Quizás no a tus pastores, pero hay gente aquí con la que tú puedes tener cierta confianza y decirle, «¿Sabes qué? Estoy pasando esto.
¿Puedes orar por mí? ¿Puedes ayudarm? ¿Sabes que me siento solo? Hace días que no converso con alguien y quiero conversar con alguien.
Necesito hablar con alguien. Aleluya. Siento a Dios. Oh, cierre sus ojos, por favor.
Padre, en el nombre poderoso de Jesús, quiero darte gracias, mi buen Dios, por este día. Quiero darte gracias por esta palabra, porque tú eres el buen Dios que nos habla antes de tiempo a tiempo y aún después de tiempo. Señor, esto no solamente es la iglesia o el templo, Dios, entendiendo si somos correctos en nuestro vocabulario, entendiendo nosotros somos la iglesia, este es el templo. Pero mi buen Dios, no no solamente estamos reunidos en el templo para levantar nuestras manos como individuo, como personas aparte una de otra, sino que este es un buen lugar, Dios, para encontrar amigos.
Es un buen lugar para que alguien ore por mí. E es un buen lugar para recibir el abrazo de alguien. Mi buen Señor, yo yo oro en el nombre de Jesús y y te pido con todo mi corazón, te pido con todo mi corazón, bendícenos, Señor. Sea usted con nosotros.
Yo yo bendigo a tus hijos. Bendigo a tus hijas, Señor. Yo oro para que cada uno de nosotros abramos el corazón, Señor, y podamos y podamos, Dios mío, dar a conocer el desgaste que quizás estamos teniendo. Hay gente a lo mejor que que que hace tiempo está con un desgaste familiar, matrimonial y y ha estado guardando silencio y lo único que ha provocado el silencio es que el dolor se agrave.
Pero danos la sabiduría para acercarnos, Señor, a la persona correcta, al pastor, a la pastora, al hermano, a la hermana, al diácono, al anciano y poder compartirle, Señor, de la situación que estamos viviendo, de la situación que se está atravesando. Padre, tú eres el Dios que ministra nuestra vida. Tú eres el Dios que hace camino donde no hay camino. Tú eres el Dios que provoca vida en medio del sequedad.
Yo bendigo a cada uno de tus hijos y te pido, Señor, tu reino se establezca en este día sobre nosotros, Padre. Muchas gracias por tu palabra, porque tú nos hablas antes de tiempo, a tiempo y aún después de tiempo. En el nombre poderoso de Jesús. En el nombre poderoso de Jesús.
En el nombre poderoso. En el nombre poderoso de Jesús. Yo no puedo vivir sin ti, Señor. Sin tu amor no puedo caminar.
Aleluya. Tienes la fuerza que me das para luchar. Vamos, iglesia. Cuando he caído, tú me levantas.
Si en soledad me encuentro, eres mi amigo fiel. Cada mañana puedo ver tu luz en mí. Vamos, dígalos. Yo no puedo vivir, yo no puedo vivir sin ti, Señor.
Sin tu amor no puedo caminar. Tú eres la fuerza que me das para luchar. Cuando he caído, tú me levantas. Si en soledad me encuentro, eres mi amigo fiel.
Cada mañana puedo ver tu luz. Tú eres la razón de mi vida. Tú eres la razón de mi existir. Sin tu amor enfrentar la vida no podría.
Solo tú me das valor para luchar. Yo no puedo vivir sin ti, Señor. Sin tu amor no puedo caminar. Tienes la fuerza que me das para luchar.
Cuando he caído, tú me levantas. Si en soledad me encuentro, eres mi amigo fiel. Cada mañana puedo ver tu luz en mí. Yo no puedo vivir sin ti, Señor.
Sin tu amor no puedo caminar. Esa fuerza que me das para luchar. Cuando he caído, tú me levantas. Si en soledad me encuentro.
Eres mi amigo fiel. Cada mañana puedo ver tu luz en mí. Tú eres la luz en las tinieblas. De tu verdad solo mis labios hablarán.
Protégeme bajo tus alas, Padre Santo. Líbrame del pecado y la maldad. Yo no puedo vivir sin ti, Señor. Sin tu amor no puedo caminar.
Tienes la fuerza que me das para luchar. Cuando he caído tú me levantas. Si en soledad me encuentro, él es mi amigo fiel. Cada mañana puedo ver tu luz.
Yo no puedo. Dile, vamos, dígalo. Yo no puedo vivir sin ti, Señor. Sin tu amor no puedo caminar.
Eres la fuerza que me das para cuando he caído tuve. En soledad encuentro. Eres mi amigo fiel. mañana puedo ver tu luz en mí.
Yo no puedo vivir sin ti, Señor. Sin tu amor no puedo caminar. Es la fuerza que me das para. Vamos, levanta tu voz, iglesia.
Cuando he caído, tú me levantas. Si en soledad me encuentro, eres mi amigo fiel. Cada mañana puedo ver tu luz. Mi yo no puedo.
Yo no puedo vivir sin ti, Señor. Sin tu amor no puedo caminar. Eres la fuerza que me das para luchar. Cuando he caído, tú me levantas.
Si en soledad te encuentro, eres mi amigo fiel. Cada mañana puedo ver tu luz en mí. Gracias Jesús. Gracias Señor.
Puedo vivir sin ti, Señor, sin tu amor. La fuerza que me das tu palabra. Cuando he caído tú me levantas en soledad encuentro eres mi amigo fiel. Puedo ver tu luz.
Aleluya. Todos tenemos pan, todos tenemos vino. Sí. Si hay alguien que todavía no puede levantar su mano, llevar rápidamente.
Aleluya. Bien. Dice la escritura,
Porque yo recibí del Señor lo que también les he enseñado, que el Señor Jesús, la noche que fue entregado tomó pan y habiendo dado gracias, lo partió y dijo,
Hagan esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa después de haber cenado, diciendo, «Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre. Hagan esto todas las veces que la beban en memoria de mí. Así pues, todas las veces que comamos este pan y bebamos esta copa, la muerte del Señor anunciamos hasta que él hasta que él venga.
Recordamos tres cosas. Número uno, nunca nos olvidamos que él vino a esta tierra a morir por nosotros. No, no es un mito, no es una fantasía, no, no es el cuento ficticio de alguien. El Emanuel, el Dios con nosotros, vino a esta tierra, caminó acá junto a la humanidad.
Fue en un momento crucificado, enterrado, pero al tercer día él resucitó entre los muertos. Caminó 40 días en esta tierra ya resucitado. En un momento lo vieron hasta 500. A la misma vez subió a los cielos, está sentado a la diestra de Dios Padre todo poderoso y un día promete volver a estar con nosotros.
Un día promete venir a buscar a su iglesia. ¿Cuándo lo va a hacer? No lo sabemos. Pero de que viene bien y la Biblia también, número dos nos dice que este acto debemos hacerlo con plena conciencia, saber lo que estamos haciendo.
No nos estamos comiendo una galleta por comer ni estamos tomando un poco de vino porque es la única oportunidad en el mes que tenemos de tomar algo, ¿no? sino que lo hacemos con plena conciencia de entender que esto es símbolo de su cuerpo y esto es símbolo de su sangre. Y la Biblia señala, querido, querida, que si alguno de nosotros tiene alguna falta, Pablo dice, «Examínese y si tiene alguna falta, no, no dice Pablo, deje la cena al lado porque usted no la puede comer, sino que dice, con mayor razón, con mayor razón comámosla. Con mayor razón compartamos el pan, el vino, diciéndole al Señor, Señor, mira, me doy cuenta que me he equivocado.
Me me doy cuenta que he cometido errores, que he pecado delante de ti, pero quiero renovar mi relación contigo, quiero renovar mi pacto contigo. Y número tres, como dice bien Pablo, lo hacemos hasta que él venga. que amado, amada, somos una iglesia que dice Maranata, Cristo viene. Maranata, Cristo viene.
Y como nos gusta mucho con la Emidia una canción de rescate, que él no venga, no es que su promesa o no es que su palabra no exista, sino que él de repente retarda su venida por amor, porque no quiere que nadie perezca, sino todos procedan a un arrepentimiento. Así que al compartir esto también recordemos aquellos que todavía no han sido alcanzados y digámosle,
Señor, acuérdate de mis amigos, acuérdate de mis familiares que todavía no te conocen. Que te conozcan, Señor, al único Dios verdadero.
Padre, mientras tus hijos comparten el pan, beben el vino, recordamos, Señor, tu muerte, recordamos tu resurrección, anunciamos tu pronta venida. Gracias, Dios, porque moriste en esa cruz por mí. Yo no lo merecía, Señor. No era digno.
No era digno, Dios, pero tú me amaste. No, no entiendo por qué estoy aquí. No, no comprendo por qué estoy aquí, Dios mío, porque no lo merecía. Pero tu amor no tiene lógica.
Pero tu amor no tiene sentido para con nuestra vida. De tal manera me amaste que diste a tu hijo unigénito para que yo creyera y tuviera vida eterna. Gracias. Bendice a cada uno de tus hijos en el nombre poderoso de Jesús.
Bendícelos, Señor. Bendícelos. Bendícelos. Yo no puedo vivir sin ti, Señor.
Sin tu amor no puedo caminar. Eres la fuerza que me das para luchar. Cuando he caído, tú me levantas. Si en soledad me encuentro, eres mi amigo fiel.
Cada mañana puedo ver tu luz en mí. Aleluya. Dígalo. Yo no puedo vivir sin ti, Señor.
Sin tu amor no puedo caminar. Eres la fuerza que me das para luchar. Cuando he caído, tú me levantas. En soledad me encuentro.
Eres mi amigo fiel. Cada mañana puedo ver. Vamos, dígalo una vez más con fuerza, iglesia. Yo no puedo, yo no puedo vivir sin ti, Señor.
Sin tu amor no puedo caminar. Eres la fuerza que me das para luchar. Cuando he caído, tú me levantas. Si en soledad me encuentro, eres mi amigo fiel.
Cada mañana puedo ver tu luz en mí. Amén. Le damos un fuerte aplauso a nuestro Señor. Aleluya.
Bien, vamos a tomar nuestra ofrenda. Ya nos estamos retirando. Vamos a entregar nuestros diezmos. Vamos a entregar nuestro kilo de amor, nuestra bolsa de mercadería conforme a como Dios nos ha bendecido.
Marcial, si me puedes ayudar, por favor, usted entréguele el kilo de amor a Marcial. Eh, su bolsa de mercadería lo va a bendecir. Su diezmo me lo entrega en la mano. Si usted necesita sobre de diezmo, por favor.
Ahí está mi hermana Vivi. La Viviana está ahí. Quiero eh rápidamente, recuerde, si usted no ha entregado su ayuda, su colaboración para eh lo de la cocina, también se lo pedimos hoy día. sumamente importante eh poder entregarlo.
Ah, quiero quiero dar los avisos sobre todo de este eh fin de semana. Eh, vamos a estar entonces orando. Eh, le pido la oración también por eh nuestra pastora, ya le pido la oración por ella desde el miércoles en la noche que está bien bien delicada de salud, estado recomplicada. Entonces, eh ahí ha estado miércoles, jueves, viernes, sábado y día, domingo.
Espero que ya esta semana hoy día ya empiece a mejorar. Le mandamos un cariñoso saludo. Ah, la bendecimos. Pero eh mañana nosotros estamos orando.
Ya mañana estamos orando. 6 de la mañana. Yo yo estoy llevando la oración. conéctese.
Estamos orando de 6 a 6:30 eh desde su hogar. Eh, enviamos el link a través de los grupos de WhatsApp de la iglesia. Si usted eh a bien quiere también sumarse ahí en informaciones, usted nos deja su número y lo comenzamos a agregar. Estamos orando de 6 a 6:30 todas las semanas, todos los lunes, comenzando la semana pidiéndole a Dios que él nos bendiga.
Necesitamos de la bendición de Dios. Necesitamos de la bendición del Todopoderoso. Martes y jueves 8 de la tarde vamos a dar comienzo a nuestras reuniones en la semana, tanto el día martes como el día jueves. Las puertas del templo ya a las 7 de la tarde están abiertas.
Estamos orando en este lugar. Usted puede llegar, venir, estar quizás orando, a lo mejor descansando en el en el en el hall, en la cafetería. Aprovechando las instalaciones, usted que quizás trabaja acá cerca eh eh y le queda lejos de ir a su casa a volver, puede aprovechar de pasar acá a la iglesia desde las 7, las puertas están abiertas y martes y jueves a las 8 tenemos nuestra reunión. Este día viernes tenemos evangelismo ya este día viernes, muchachos, por favor, pido su colaboración.
Como siempre, vivimos un lindo tiempo en el evangelio, el el orar por la gente, el adorar a Dios de manera pública, el ir entregando un tratado, el el bendecir, el llevar la palabra la palabra del Señor. Así que este día viernes, como eh este sería nuestra tercer eh intervención, a las 7:30 de la tarde, nos reunimos acá y luego vamos rumbo a la a la plaza. Ahí adoramos al Señor. Estamos cerca de una hora aproximadamente, ¿no?
Cerca de una hora, un poquito más. Estamos ahí adorando, estamos ahí alabando, exaltando y bendiciendo el nombre del Señor. Y este día viernes va a ser un hermoso tiempo. El sábado a las 8 20 horas vamos a tener nuestra reunión de día domingo.
Sábado a las 8 sería la reunión del día domingo. Ya cambiamos la reunión del domingo para el sábado a las 20 horas 8 de la tarde. Es importante que estemos, es importante que que juntos agradezcamos a Dios porque el día domingo tenemos nuestros bautismos. 9 entre 9 y 9:30 nos juntamos acá para salir a más tardar la idea es salir 9:30 para aprovechar al máximo el lugar.
Vamos a estar eh ya esta semana en enviando, ¿no? Esta lo hojita para los que se tienen que anotar, para quienes se van a bautizar, pero esta semana vamos a enviar la la ubicación en dónde es. Es el mismo lugar del año pasado, un lugar super amplio, supercmodo, está bien bien rico para estar porque hay un eh un techo bien amplio para los que quieren estar ahí, otro en otro lado, abajo de de Mayita y todo lo demás, pero el domingo tenemos nuestros bautismos. Ya elique se va a bautizar, que lo lo tengo aquí a vista.
El Óscar se va a bautizar. Me rendí, me resto toda la semana la Claudia. No, el Óscar se va a a bautizar. ¿Qué más se tiene que bautizar aquí?
Ten que ir al agua ya. Tu tu tu tu tu mentor no te ha dicho que a la agua, así que tendría que ir, ¿no? Todo, todos los que han llegado a la iglesia, amado, amada, tenemos que pasar por las aguas. Todos.
Es un mandamiento. Tenemos que ir a la agua. Es un es un simbolismo. Estamos muriendo a nuestra vieja vida para resucitar con Cristo una nueva vida.
Así que si usted no se ha bautizado o hay gente que necesariamente tiene que volver a bautizarse. Si usted a lo mejor dice, «Pastor, yo la verdad es que cuando lo hice me obligaron, no lo hice con plena convicción, con plena certeza. Si usted quiere eh volver a bautizarse, creo que es una linda instancia. A lo mejor usted tuvo un buen tiempo.
Eh, digamos las cosas como son. descarriado, ah, estuvo apartado, alejado, distanciado. Ah, eh, yo creo que también es una linda instancia para decir eh me voy a bautizar, ya me voy a bautizar. Entonces, qué importante para aquellos no sé si tenemos ahí, no tenemos Gracias.
Segundo domingo. Eh, qué importante que lleve mi hermano su cocabí. Ya, su cocaví. Pastor, ¿qué puedo llevar?
Lleve lo que quiera. Obviamente menos alcohol. Alcohol, cigarro. Éate de No, no, pero lleve lleve lo que quiera.
Ya. ¿A qué me refiero con lo que quiera? Si usted quiere hacer un asado, bien. Si usted no quiere hacer un asado, bien, también.
Aquí hay gente que lleva su casa entera, parece de repente la, ¿cómo se llama lo de Coquimbo? La Pampilla. Hay gente que se va como si fuera la Pampilla. Ya hay otros que son más mesurados, pero da lo mismo.
Usted vaya a disfrutar si total va con su familia ya. Así que invita a su familia, vaya. Estamos desde la mañana hasta la tarde porque no tan solo son nuestros bautismos, sino también en nuestro paseo congregacional. Así que es una linda instancia para disfrutar, para vivir y para compartir.
Ya eso. Entonces, el domingo aprovechamos de dar la bienvenida a Isidora, amiga de la Yael. Ahí está Isidora, Dios te bendiga. Muchas gracias por acompañarnos.
Y saludamos también a Jenny que está al lado de la Marisol. Jenny, muchas gracias. su casa. Dios les bendiga.
Al terminar la reunión, no sé quién Pedro tiene un hermoso presente para ustedes ya de parte de la iglesia. Así que esperamos que que sea una linda jornada, esperamos que sea un lindo tiempo el el de los bautismos. Eh, el Johnny también se tiene que bautizar. No, no, no.
Johnny los desgastes de la gente ya. Así que no, todos los que se tienen que bautizar, amado, amada, yo creo que es una linda instancia. Amén. Bien, tome su mejor ofrenda, por favor.
Si usted va a entregar su sobre de diezmo, me lo entrega en la mano, por favor, para bendecirlo. Esa ofrenda especial para seguir construyendo sus primicias, su kilo de amor se lo entrega a Marcial la ofrenda. Ahí está mi hermana Maribel, mi hermana Ana. Y si lo va a hacer por medio de transferencia, ahí al medio va a aparecer en pantalla los datos para la transferencia o bien el código QR.
Padre, gracias te damos. Absolutamente todo es tuyo y lo recibido de tu mano damos. Te bendecimos, te exaltamos a ti, Rey y Señor de nuestra vida. En el nombre de Jesús, amén, Señor.
Y amén. Muy bien. Con gozo, con alegría cantamos y ofrendamos. Él viene con poder y todo el reino lo verá.
cadenas romperá y todos le adorarán. ¿Quién como el Señor Dios fuerte? Él es el león, león de Judá. Él tiene el poder para liberar.
Todos se postrarán ante ti. Vamos, dilo. Él es el cordero, cordero inmolado. Su sangre en la cruz borro mi pecado.
Todos se postrarán ante el cordero y el león. Todos se postrarán ante ti. Vamos arriba con esas palmas, iglesia. Abrir las puertas hoy al Rey de Reyes y Señor.
Vamos, dilo. El Dios de salvación vino a darnos libertad. ¿Quién como el Señor Dios fuerte? Él es el león, león de Judá.
Él tiene el poder para liberar. Todos se postrarán ante ti. Vamos, dilo. Él es el cordero.
Cordero inmolado. Su sangre en la cruz borró mi pecado. Todos se postrarán ante el cordero y el león. Todo se postrará ante ti.
Te adoramos, Señor. ¿Quién como tú? ¿Quién como el Señor Dios fuerte? ¿Quién como el Señor Dios fuerte?
¿Quién como el Señor Dios? Fuérate. ¿Quién como el Señor? ¿Quién como el Señor Dios fuerte?
¿Quién como el Señor Dios fuerte? ¿Quién como el Señor Dios fuerte? ¿Quién como el Señor? Vamos arriba, iglesia.
Dilo. Él es el león, león de Judá. Él tiene el poder para liberar. Todos se postrarán ante ti.
Él es el cordero, cordero inmolado. Su sangre en la cruz borró mi pecado. Todos se postrarán ante el cordero y el león. Todo se postrará ante ti.
Gracias, Señor. Amén. Bien, nos vamos. Dios les bendiga a cada uno de ustedes.
Mañana, ¿dónde jugamos, Marco? ¿A qué hora? A las 8. En la tuna.
¿Dónde eso? Okay. A las 8 mañana hay partido en la tuna. Pues necesitamos los mayores cambios posibles.
Estamos todos oxidados. Si usted quiere ir a compartir y a ver, amado, a reírse. Tenemos 21 convocados. Con suerte vamos a llegar.
de los 21 no hacemos cinco, así que estamos depositando toda nuestra confianza en el aguo, en el Camilo, en el Irra y ahí todos los demás, ¿no? Si usted quiere ir, vaya, disfrute. Vamos a estar ahí como como iglesia también, como cuerpo, eh, en esa en ese desgaste emocional que de repente necesitamos. Así que si usted quiere ir en serio, bienvenido.
Bien, inclinamos el rostro, rogamos la bendición. Esperamos tener una linda semana. Padre, gracias. Despídenos en paz, en comunión los unos de los otros, más nunca jamás de tu presencia.
Gracias te damos por esta palabra, por este tiempo, Dios, y bendícenos en esta semana. Bendice a cada uno de tus hijos que se va a volver a bautizar, que se va a bautizar. Dios mío, permítenos estar como iglesia este domingo alabando, exaltando tu nombre, Señor, en los bautismos y así también el sábado e aquí el viernes en el evangelismo y así martes y jueves, Padre. Gracias en el nombre de Jesús.
Amén y amén. Dele un fuerte aplauso a su Señor y por favor despídase de su hermano. Despídase de su hermana. Nos vemos.
Bendiciones,
Declaración
Despídase de su hermana. Nos vemos. Bendiciones,
Gracias, Padre
Gracias, Padre. Sin merecerlo, Dios, sin merecerlo. Hoy podemos estar sentados en tu mesa, Padre. Qué maravilloso eres tú.
Qué maravilloso eres tú, iglesia. Abra su corazón. Habla, abra su corazón. Abra su boca.
Abra sus oídos en esta temporada. Dios te da viajes. Dios está aquí. Dios está aquí.
Te amamos, Padre amado. Te amamos. Te amamos con toda nuestra vida, con toda nuestra vida. Todo lo que somos, Señor, todo lo que tenemos te lo entregamos a ti, Señor, para que tú obres, Dios.
Menguamos, menguamos, Señor, para que tú crezcas. Grande eres tú. Grande eres tú, mi Dios. Mi Dios eres tú, Señor.
Gracias, Señor. Te adoramos. Te adoramos. Te adoramos.
Seguimos adorando al Padre. Seguimos adorando al Padre. Quiero conocerte en cada día más a ti, estar en tu presencia y adorar. Revélanos tu gloria.
Queramos ir mucho más en ti. Queremos tu presencia, Jesús. al que está sentado en el trono. Al que vive para siempre y siempre.
Sea la gloria, sea la honra y el poder. Sea la gloria, sea la honra y el poder. al que está sentado en el trono, al que vive para siempre y siempre. Sea la gloria, sea la honra y el poder.
Sea la gloria, sea la honra y el poder. Te adoramos, Señor. Ven a ese lugar. Padre santo, hoy queremos y anhelamos de tu presencia en este lugar.
Señor, derrámate. Señor, derrámate y llena nuestras vasijas de tu presencia. Vamos, iglesia, levanta tus manos al cielo en ese día y recibe, recibe, recibe de la presencia del Señor. Él está en este lugar.
Él está en este lugar. Oh, vamos iglesia. Le decimos al que está sentado y al que está sentado en el trono, al que vive para siempre y siempre. Sea la gloria, sea la honra y el poder.
Sea la gloria, sea la honra y el poder. Decláralo. Que está sentado en el trono. Al que vive para siempre y siempre.
Sea la gloria. Sea la honra y el poder. Sea la gloria. Sea la honra.
Vamos, iglesia. Y al que está sentado en el trono, al que vive para siempre y siempre. Sea la gloria, sea la honra y el poder. Sea la gloria, sea la honra y el poder.
Que está sentado en el trono. Aleluya. Al que vive para siempre y siempre. Sea la gloria, sea la honra y el poder.
Sea la gloria, sea la honra y el poder. Padre, Gracias te damos en esta mañana. Gracias por tu presencia. Gracias por este día, Dios.
Gracias por darnos la oportunidad de estar una vez más reunidos, congregados en tu nombre, reconociendo, Dios, que lejos de usted, sin usted nada podemos hacer. La Biblia nos enseña que usted en la vidámpano. Tu palabra bien nos enseña, Señor, que usted es el alfarero de nuestra vida. Nosotros barros en tus manos.
Usted es el buen pastor. Nosotros sus ovejas, Señor. Y al ver cada una de aquellas analogías, veo el cuidado que tú tienes para con nuestra vida. Siempre tienes cuidado de nosotros.
Nos abrazas con amor, nos cuidas, nos proteges, nos bendices y también, Señor, en tu amor nos exhortas, nos disciplinas, nos corriges y te agradecemos por aquello, Dios mío. Reconocemos, Señor, que hay necesidad en nuestra vida. Reconocemos, Dios, también pública y abiertamente que hay cosas, Señor, que en nosotros tienen que cambiar, tienen que mejorar, pero Dios, aquí estamos para ser guiados por ti, para ser instruidos por tu presencia, por tu persona. Agradecemos, Dios, la compañía del Espíritu Santo sobre nuestra vida, el cual nos guía, como bien dice tu palabra, a toda verdad y a toda justicia.
Oramos desde este lugar por aquellos, Señor, hermanos nuestros, que están enfermos, que están delicados de salud, que están en un proceso, Dios, de recuperación. Oramos por cada uno de ellos y les bendecimos. Oramos, Señor, por nuestros hogares, por la familia, por el matrimonio, por los hijos. Oramos, Dios, para que el corazón de los padres se vuelva hacia los hijos, de los hijos hacia los padres.
Oramos, mi buen Dios, por sanidad, por restauración. Oramos también, Señor, con expectativa, confiando y creyendo que lo que viene es mucho mejor a lo que ya tenemos. Vamos tomados de tu mano, de gloria en gloria, de triunfo en triunfo, de victoria en victoria, de poder en poder. Me gusta, Señor, como David lo expresa y declara,
Joven fui y envejecido, pero no he visto a justo desamparado, ni a su simiente que mendigue, Padre.
Segundo Mes
Sé con nosotros en este segundo mes del año. Sé con nosotros. Guíanos tú, Dios mío. Abre las puertas que tienen que ser abiertas, Dios.
Provoca los accesos necesarios, Dios, para ir avanzando, confiando y caminando en ti, Padre. Muchas gracias. Tú eres nuestro pastor. A tu lado nada nos falta, Señor.
Gracias. Gracias por este día, gracias por este tiempo y por tu presencia en el nombre poderoso de Jesús. Amén, Señor. Y aleluya.
Le damos un fuerte aplauso, por favor, a nuestro Señor. Aleluya. Vamos. Gracias.
Gracias, Señor. Gracias, gracias. Gracias, gracias. Gracias.
Te adoramos. Te adoramos. Te adoramos. Te adoramos.
Te adoramos. Muchas gracias. Bien, Dios les bendiga, querida iglesia. Ahora que puede ver a su hermano, bendígalo también.
Salúdelo. Ya, ya sé que lo hizo, pero nunca está de más volver a dar un buen abrazo a alguien. Quizás el que está ahí lo necesita. Muchas gracias, muchachos.
Dios les bendiga. Gracias. Qué bueno es el Señor. Muy bien.
Quiero eh recordarles rápidamente ah que este fin de semana que viene va a ser un fin de semana bien movido con eh bastantes actividades durante todo el durante todo el fin de semana. Eh, recuerde que este domingo tenemos nuestros bautismos. Ya este domingo tenemos nuestros nuestros bautismos. Eso quiere eh decir también que el día sábado a las 8 vamos a tener nuestra reunión.
La reunión del día domingo la trasladamos al sábado. El domingo nos reunimos en este lugar 9:30, 9:30 para ir ya rumbo al lugar designado y ah el día viernes tenemos evangelismo, así que eh vamos a estar ahí en realidad jueves, viernes, sábado, domingo eh involucrados con la iglesia, pero una linda bendición. Amén. Una linda bendición.
Esperamos en en el Señor tener eh un hermoso tiempo de bautismos eh y de y de estar reunidos. Recuerde que también es nuestro eh paseo congregacional, no no tan solo tenemos ahí eh los bautismos, sino también nuestro paseo. Disfrutamos, estamos juntos, compartimos en la presencia del Señor. Muy bien, vamos rápidamente a la palabra en honor al tiempo.
Segunda de Corintios, capítulo número 3, por favor. Segunda de Corintios, capítulo número 3, verso 17 y 18, respectivamente. Segunda de Corintios, capítulo número 3, dice la palabra del Señor,
Porque el Señor es el espíritu y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.
Gracias te damos. Te pido con todo mi corazón que esta palabra hoy corra y sea glorificada. A ti damos la gloria, la honra, la alabanza en esta preciosa mañana, Señor. Fluye en nuestra vida y que esta palabra sea de bendición para cada uno de nosotros a través de Jesús.
Amén, Señor. Y amén. Le damos un fuerte aplauso a nuestro Señor, por favor. Bien, como cada vez tengo que que leemos Corintios, tengo la oportunidad y y también, ¿por qué no decirlo, la obligación de de decir lo siguiente.
Usted ya me lo ha escuchado en infinidades de momentos, de tiempo en donde utilizamos como un texto base las cartas a los corintios. Pero es importante, insisto, anunciar o recordar en este caso lo siguiente. Tanto la primera carta a los corintios como la segunda carta son escritas por el mismo autor Pablo, pero con matices, matices absolutamente diferentes. En la primera carta a los corintios nosotros observamos, podemos apreciar, podemos ver al apóstol que está abriendo un camino a la iglesia, está trazando una senda para la iglesia que está creciendo, que está emergiendo, se está desarrollando.
Y es por eso que en la primera carta a los corintios nosotros podemos observar grandes revelaciones, una de ellas inclusive que hoy vamos cada uno de nosotros a participar como es la cena, la cena del Señor. Pablo en primera carta a los corintios nos muestra y nos habla acerca de los dones del espíritu, nos enseña acerca de la importancia del amor, nos habla acerca de la profecía, del orar en lenguas, de la cena del Señor y un sinnúmero de enseñanza y de principios que hasta el día de hoy son base precisamente para nosotros como hijos de Dios. Pero en la segunda carta a los corintios, nosotros no tan solo vemos al apóstol, sino que vemos al hombre que hay detrás de ese ministerio de vida. Vemos la humanidad de Pablo con un mayor énfasis.
Eh, es por eso que en la segunda carta a los corintios nosotros vemos y podemos leer palabras como tribulación, podemos observar los sufrimientos de este hombre al ir predicando la palabra, al ir enseñando y abriendo iglesias. Por tanto, es importante, insisto, tener claridad en estos matices, que aunque es el mismo autor, ah, la enseñanza o la perspectiva de donde Pablo está escribiendo es distinta. ¿Y por qué es importante poder entender y comprender aquello? Porque, querida iglesia, hay que saber que un texto fuera de un contexto siempre genera un pretexto.
Un texto bíblico fuera de un contexto correcto de las escrituras puede ir levantando, generando pretextos. Eh, y y es por eso, repito, que es importante entender el contexto del cual Pablo está cimentado para poder expresar, para poder decir lo que él está transmitiendo en esta segunda carta. Y como dijimos en Segunda de Corintios, vemos al hombre detrás del ministerio de vida, un hombre que experimenta conflictos, tribulaciones y en medio de todos aquellos embates él declara y dice,
Pero Dios nos da libertad por medio de su Espíritu Santo y a través de esa libertad nosotros vamos de gloria en gloria.
Por un lado, entonces el ir de gloria en gloria, repito, implica ir descubriendo, conociendo, experimentando, viviendo novedad de vida en el Señor, el ir avanzando en el reino de Dios, pero por otro lado es ir necesariamente dejando situaciones, acciones y experiencias de nuestra vida. Nosotros nos vamos abriendo a lo nuevo de Dios sobre nosotros. Él va manifestando su gracia, él va manifestando su poder, él nos va mostrando su presencia cada día manifestada sobre nuestra vida. Pero eso, repito, implica también el ir dejando una serie de situaciones en nuestra vida.
No somos los mismos desde que conocemos al Señor. Dios va provocando un cambio. Dios va provocando una transformación en nuestra vida. Vamos de una u otra manera dejando cosas que no están bien en nosotros, moldeando conducta, moldeando carácter, pidiéndole a Dios cada día más paciencia, más sabiduría.
Y eso, repito, es ir dejando situaciones por unas experiencias nuevas junto al Señor. Vamos de gloria en gloria necesariamente. Entonces, eso implica, como ya hice mención, ir descubriendo, pero a la vez ir dejando. Y segunda de Corintios, capítulo 4, nati, por favor, verso 16 dice la escritura, por tanto, no desmayamos antes, aunque nuestro hombre exterior se va, ¿qué cosa?
Desgastando. El interior, no obstante, se renueva de día en día. Entonces, quiero quiero repetir esto una vez más, por favor, y y permítame ser enfático en esto. Vamos de gloria en gloria.
Dios, Dios va abriendo mayores bendiciones cada día. Tenemos el anhelo de conocerle más. Tenemos el deseo en nuestro corazón de ir descubriendo cada mes, cada vez su presencia en nosotros. Pero necesariamente, lo voy a volver a decir, eso implica ir dejando una serie de situaciones.
Y en ese proceso Pablo declara precisamente lo que tenemos ahí en pantalla. Aunque nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior, no obstante, se renueva de día en día. Ese desgaste que Pablo habla tiene relación a un desgaste por causa de problemas, por causa de dificultades, por causa de sufrimiento, por causa de inconvenientes que uno puede tener en la vida. Los problemas van generando desgaste en nosotros.
Las dificultades van provocando desgaste en nuestra vida. Pero recuerda, ese desgaste, Pablo está diciendo, es un desgaste externo, porque en el interior nosotros nos vamos renovando. Tienes que ir recordando. Nunca se te olvide que vamos de gloria en gloria con el Señor.
Vamos dejando situaciones, vamos conociendo cosas nuevas en el Señor. Pablo me gusta en un momento, dice,
Yo no pretendo haberlo alcanzado.
Omitido. Hay un desgaste que provoca el problema. Hay un desgaste que provocan las situaciones del día a día. Hay un desgaste que va provocando esos inconvenientes que en oportunidades nosotros tenemos en la vida.
Y en el ir creciendo e ir dejando, sin duda, se produce un desgaste en nosotros. que si no se maneja, querida iglesia, de manera correcta, que si no se maneja con sabiduría, sin duda va a desembocar en consecuencias negativas para nosotros. Por eso es importante poder comprender esto. Hay un desgaste.
Pablo declara e eh en tu hombre exterior hay un desgaste en el día a día, en el problema, en las circunstancias, la visisitud. muchas veces que no es favorable sobre tu persona, sobre la mía, hay un hay un desgaste. Entonces, tenemos que tener esta idea presente. Vamos conociendo al Señor, vamos caminando con él.
Nuestro hombre interior se va renovando. Hay libertad en el Espíritu Santo. Nos va llevando de gloria en gloria. Pero el ir dejando situaciones, el ir encontrándome con ciertos problemas en el día a día provoca sin duda un desgaste en mi vida.
Entonces, yo tengo que ser sabio en poder comprender esto. Tengo que caminar de la manera correcta para poder ver, para poder comprender, como bien lo declara la escritura, que este hombre interior va creciendo, pero el exterior va sufriendo esos desgastes y tengo que tener la sabiduría necesaria para ir manejando estas cosas en la vida. tiene que haber una sabiduría en nosotros.
Punto De
Y quiero hablarte en esta mañana precisamente de un par de desgastes que sin duda se hacen presentes en algún punto de nuestra vida y son necesarios identificar para poder revertir en nosotros. Recordando, lo digo una vez más, que vamos de gloria en gloria. Que vamos de gloria en gloria. Y y el primer desgaste con el que quiero tratar en esta mañana y le pido al Espíritu Santo la sabiduría para poder expresar de manera correcta lo que tengo que entregar es e ese desgaste con la gente.
Hay hay un desgaste muchas veces con con la gente, hay un desgaste con los que estamos a nuestro alrededor. Quiero quiero que observe esto, por favor. Mateo 17:17, la Nueva Traducción Viviente lo dice de la siguiente manera. Este es Jesús hablando y Jesús dijo, «Gente corrupta y sin fe.
Ahora, atención, le está hablando a sus discípulos.
No, no, no le está hablando a a al entorno, no, no le está hablando al sistema religioso, no le está hablando directamente a sus discípulos y le dice,
Y entonces Jesús expresa estas palabras. Pero es interesante poder observar las palabras de Jesús. ¿Hasta cuándo tengo que soportarlos? Y es que si nosotros somos sinceros y y no hablo para con los demás, esa sinceridad para con los demás, sino que si somos sinceros con nosotros, hay momentos en donde uno no quiere estar con gente.
Hay momento en que uno necesita esos tiempos de soledad. Hay momentos en donde uno no quiere estar con aquellos que pertenecen a tu propio núcleo porque hay un desgaste con aquellos que te rodean. Y y es importante poder entender esto, es importante poder comprender este punto. Entonces, hay que saber rodearse de gente, querido, querida, fiel, capaz y madura.
Hay hay que ser sabio para rodearse de gente, te lo voy a decir una vez más, fiel, capaz y madura para aceptar que hay momento en que nosotros necesitamos tiempos de soledad, que que no me gusta tu actuar, que que no me gusta la manera en como lo estás haciendo, no me gusta la forma en como te estás desarrollando. Y eso no quiere decir que te dejé de amar, eso no quiere decir que te dejé de querer, eso no quiere decir que que no estoy a favor de tus planos, de tu idea, sino que hay un desgaste en mi persona que es natural por causa de este hombre exterior que tengo. Entonces, hay un desgaste con la gente. Hay hay momento en que quiero estar solo.
Hay hay momento en que necesito mi mi tiempo. Y repito, por eso es importante rodearse de gente fiel, de gente capaz, de gente madura. Porque si la gente con la que te rodea no es fiel, no es capaz, no es madura, entonces se va a sentir, se va a resentir. Imagínate Jesús diciendo, diciéndote a ti, ¿hasta cuándo te tengo que soportar?
¿Hasta cuándo tengo que estar contigo? y y yo no no soy maduro para comprender y para entender que hay momentos de desgaste en nuestra vida. Entonces, necesitamos de gente fiel, necesitamos de gente capaz, necesitamos de gente madura en nuestra vida. A ver, mi mire a su hermano, por favor.
Dígale, hay momento en que quiero estar solo. Por favor, dígaselo. Hay hay momentos en que en que quizás tú y yo necesitamos esos espacios porque nuestro hombre exterior se va, ¿qué cosa? desgastando.
Entonces, me gusta porque es Jesús diciendo abiertamente,
¿Hasta cuándo tengo que soportarte? ¿Hasta cuándo tengo que estar contigo?
Salmo 38, verso 11, traducción del lenguaje actual. Dice,
Mis amigos más queridos se quedan lejos de mí por causa de mis males. Mis parientes cercanos se mantienen de qué forma? A distancia.
Porque esa misma gente que de repente tú no quieres estar con ella, en otros momentos tú los vas a querer tener presente. Entonces, si tú no tratas con gente madura, tú no caminas con gente sabia, pareciera esto un chiste. ¿Cómo es? Un día no quiere estar conmigo, al otro día quiere estar conmigo.
Segunda de Timoteo, capítulo 4, verso 16. La misma situación dice Pablo, «En mi primera defensa, ninguno estuvo a mi lado, sino que todos, ¿qué cosa? Me desampararon. Fíjate, la madurez de Pablo no le sea tomado en cuenta.
Amado, amada, tiene que existir esa madurez en nosotros. Tiene que existir esa madurez en nuestra vida. La gente, querido, provoca desgaste en nosotros. Y por eso es importante, te lo vuelvo a decir, rodearse de gente madura, de gente fiel, de gente capaz, porque uno y y recíbame esta palabra, por favor, uno no es responsable por la familia que le tocó.
Uno no es responsable por la familia que le tocó. Lo voy a decir una vez más. Uno no es responsable por la familia que le tocó. Pero sí es responsable por las amistades por quien decido rodearme.
Yo yo no soy responsable de la familia que me tocó, no soy responsable de la del apellido paterno, del apellido materno que tengo. No puedo hacerme responsable por quién fue mi abuelo, por quién fue mi papá, por quién fue mi mamá. Tú no puedes ser responsable de aquello, pero sí eres responsable de quienes tú vas a decidir rodearte en la vida. ¿De quién vas a residir estar a tu lado?
y y asegúratete de que sea gente madura, asegúrate de que sea gente fiel, asegúrate de que sea gente capaz, porque van a existir días en donde vas a querer estar solo y van a existir días en que tú los vas a necesitar. Y si yo no tengo la sabiduría y ellos no tienen la madurez, entonces va a aparecer un chiste. Bueno, un día me dices que sí, otro día me dices que no, pero si yo entiendo que mi cuerpo exterior se va desgastando, entonces comprenderé que más allá del desgaste del día a día, a pesar de todo eso, hay un hombre interior que va creciendo y se va desarrollando. Y vamos de gloria en gloria.
Proverbios 1717, por favor. Dice la escritura, «En todo tiempo ama qué cosa? El amigo y es como un hermano en tiempo de angustia. Rodéese de gente fiel y capaz.
No, tú no eliges tu familia. Tú no eres responsable por tu familia, pero sí eres responsable de las amistades que decides tener. Y hay día en que voy a querer estar solo, ¿sí? Hay día en que voy a necesitar de gente, sí.
Por eso necesitamos gente madura, gente fiel y gente capaz. A ver, tomen la mano su hermano. Me gusta ese silencio, pero tomen la mano a su hermano, por favor. Y y y dígale, entiéndelo.
Dígale, entiéndelo. Hay hay día en que quiero estar solo. Hay día en que te necesito. Eh, amén.
Le damos un aplauso al Señor, por favor. Entonces, el el desgaste con la gente me tiene que llevar a aceptar, a entender, a comprender que la familia no se escoge, pero las amistades sí. Me tengo que rodear de gente fiel, capaz, madura. Rodéate de ese tipo de persona.
Segundo Desgaste
El segundo desgaste que yo encuentro precisamente es el desgaste propio de la vida. ¿Cuántos muchas veces dicen y y y lo podemos aquí a lo mejor corroborar de manera sincera, cuánto en alguna oportunidad dice, «Estoy cansado, estoy cansado.» No empieza a ni marsado, pastor. Estoy agotado. El desgaste de la vida.
Mira, segunda de Corintios, capítulo 1, por favor. verso 8, traducción del lenguaje actual. Segunda de Corintios 1 dice la escritura, hermanos en Cristo, queremos que conozcan los problemas y sufrimientos que tuvimos en la provincia de Asia. Fueron tan tremendos que casi no pudimos soportarlo y hasta creíamos que íbamos a qué cosa?
a morir. En realidad nos sentíamos como los condenados a muerte, pero eso nos ayudó a confiar en Dios, que puede hacer que los muertos vuelvan a la vida y no a confiar en nosotros mismos. Amado, amada, en oportunidades la vida pareciera que es tan adversa, en oportunidades, la vida parece que es tan compleja y y difícil de enfrentar que uno siente que se va a morir. Estoy cansado, estoy cansado.
Sería mejor estar muerto. Pablo, Pablo lo está expresando y lo está diciendo. He vivido situaciones en donde pareciera que que voy a morir, que la tribulación, que el problema, que la dificultad es es tan grande sobre nuestra vida. Porque en oportunidades, quiero repetirlo, la vida pareciera que es adversa, compleja, difícil de enfrentar, que uno siente que ya no tiene las fuerzas necesarias.
Pablo le expresa en esta segunda carta abriendo su corazón y expresando lo lo difícil de la situación. Pero de igual forma como Pablo sigue declarando, amado, amada, yo le invito a depositar su confianza en el Señor, el cual nos ha librado, nos libra y seguramente también nos librará. Y y así como el desgaste de la gente, escúcheme por favor, así como el desgaste de la gente nos enseña a ser sabios en ver a quién nosotros vamos a elegir para estar a nuestro lado, el desgaste de la vida nos debe llevar a depender de uno y solo uno, nuestro Dios todopoderoso. Si si algo debe enseñarnos el desgaste de la vida es precisamente aprender a depender de Dios.
Eso es lo que Pablo está transmitiendo. Eso es lo que Pablo está diciendo. He vivido circunstancias difíciles, adversas, complejas. No quiero, dice Pablo, que ustedes ignoren acerca de lo que me ha pasado, de lo que he vivido.
Por eso te dije en un principio la importancia de poder observar el contexto de estas dos cartas, porque vemos a un hombre que en su primera carta que abre el camino, pero en esta segunda carta vemos a ese hombre que está desgastado, que ha vivido situaciones, vicisitudes, complejidades como quizás usted y yo las hemos vivido, en donde sentimos que ya no tenemos fuerza, en donde sentimos que parece que no vamos a seguir avanzando. Y en medio de eso, aquel desgaste de la vida a ti y a mí nos debe enseñar a depender de uno y solo uno, que es nuestro Dios todopoderoso. Nos debe llevar a reflexionar, nos debe llevar a a conducirnos a ese punto de la vida. Y permítame mostrarle, por favor, rendición absoluta delante de Dios.
Daniel, capítulo número 3, verso 17. Y antes de leer este texto, si me me lo pueden dejar ahí, por favor, permítame hablar un poco de lo que está sucediendo en este capítulo. que ha levantado el emperador, el rey Nabucodonosor, emperador de Babilonia, y ha levantado un edicto que todas aquellas personas durante un periodo de tiempo específico, al único que pueden pedirle algo, al único que pueden adorar es la estatua de oro que Nabucodonosor ha levantado. Y en medio de esa situación hay tres muchachos hebreos, Sadrc, Mesac y Abenego, que dicen,
Nosotros no vamos a doblar rodilla delante de nadie que no sea precisamente nuestro Dios.
Y habla cara a cara con estos tres muchachos.
¿Se van a doblegar? ¿Se van a humillar delante de la estatua o no? Y es ahí donde aparece en escena este texto. Daniel 3:17.
Sadrac, Mesac y Abednego comienzan a decir,
Daniel 3:17Y si él no lo quiere hacer, gloria a Dios también. Porque aunque externamente me voy desgastando, tengo que tener la plena certeza que al caminar con él voy de gloria en gloria, voy de triunfo en triunfo, voy de victoria en victoria, voy de poder en poder. Yo no sé a quién le estoy hablando en esta mañana, pero vengo a decirte en este día, más allá de los desgastes que has tenido en la vida, que ese desgaste valga la pena en algo y solo en algo. Que nuestra vida dependa una vez por todas del Dios todopoderoso, que no camino tomado de la mano de él por el milagro que él pueda hacer.
Porque si él lo quiere hacer bien, pero si no lo quiere hacer bien, también mi vida seguirá dependiendo del Dios del cielo. Mi vida seguirá rendida delante de este Dios todopoderoso. Eso es dependencia del Señor. Y nuestro desgaste en la vida tiene que llevarnos a eso.
nuestro desgaste en la vida. Si hay desgaste con la gente, asegúrate entonces de rodearte de gente fiel y capaz. Que sea madura, que sea sabia, que que sea correcta en entender que habrá día en que voy a querer estar solo, habrá día en que voy a estar necesitando de estar rodeado de la mayor gente posible. Pero el desgaste de la vida, querido, querida, me tiene que llevar a depender absolutamente de Dios.
Y lo vuelvo a decir, no por lo que él pueda hacer, no por lo que yo creo que él tiene que hacer, sino que mi vida dependa de Dios porque estoy en sus manos. mi vida dependa de Dios, porque no dependo de un milagro en esta tierra, porque el milagro más grande él ya lo hizo en favor de mi vida. Estaba muerto en delito y en pecado. Pero si hoy parto del escenario de esta tierra, abro mis ojos no a una condenación eterna, sino a una gloria eterna al lado de él por los siglos de los siglos.
Amén. La dependencia de Dios lo haga o no lo haga. A ver, levante su mano, por favor, y dígalo fuerte. Lo haga o no lo haga Dios, le sigo sirviendo igual.
Lamentaciones 325. Bueno es Dios a los que él en él esperan, al alma que le busca. Amén. Espera en Dios.
Bueno es Dios a los que en él esperan. Espere en el Señor. Dependa de él, amado, amada, que el desgaste de la vida, y perdóneme que sea reiterativo en esto, pero que el desgaste de la vida no lo lleve a pensar, agarra no más, gaviota, porque después de esta no hay otra. Que el desgaste de la vida no lo lleve, amado, amada, a tomar malas decisiones, que el desgaste de la vida no lo lleve a a encrucijadas negativas que que van a traer más dolor.
Podrá ser un placer momentáneo, pero a la larga te va a traer más dolor, sino que el desgaste de la vida nos lleve absolutamente a depender de nuestro Señor. Que nos lleve a depender de nuestro Señor. Y por último, Marcos, si me puedes ayudar, te lo agradezco. Quiero cerrar con esto.
Hay existe en nosotros un desgaste espiritual, pero también un desgaste emocional. Hay un desgaste espiritual y hay un desgaste emocional. Y quiero que veamos esto, por favor, y lo podamos entender, discernir y y ver la diferencia de cada uno de ellos. Mateo capítulo 4 verso 10 y 11 dice la escritura, entonces Jesús le dijo, vete, Satanás, no mira a nadie, por favor, vete, Satanás, porque escrito está, al Señor tu Dios adorarás y a él solo servirás.
El entonces dice la escritura que le dejó, pero fíjate en esto, por favor. He aquí vinieron ángeles y le servían. Habían ángeles y le servían. Lo voy a decir una vez más.
Habían ángeles y le servían servían. Lucas 22, por favor. 41. Lucas 22 verso 41 dice,
Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra y puesto de rodillas oró diciendo, Padre, si quieres pasa de mí esta copa, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.
Un ángel del cielo para fortalecerle. ¿Para qué? Para fortalecerle. Los primeros ángeles que hicieron con Jesús le servían.
Este ángel le fortalecía. En el desierto, querido, querida, Jesús tiene una lucha espiritual. En el huerto de Jetsemaní, Jesús tiene un desgaste emocional. Déjame repetir y decir esto, por favor.
En el desierto lo que Jesús tiene es una lucha espiritual. Es Satanás el que está ahí. Eso es una lucha espiritual. Pero en el huerto de Getsemaní, Jesús tiene un desgaste emocional.
Sus propias palabras lo manifiestan. Señor, si es posible que pase de mí esta copa, pero que no se haga mi voluntad, mi buen Dios, que no se haga lo que yo quiero, sino lo que es correcto, lo que tú quieres que se haga. Entonces, en la lucha espiritual, los ángeles venían a servir a Jesús, pero en el Jetsemaní fue un ángel a fortalecerle. Entonces, ¿qué tengo que entender de esto?
Que cuando nosotros estamos desgastados espiritualmente, tú necesitas que alguien ministre tu vida. Tú necesitas que alguien ore por ti. Tú necesitas que alguien te entregue la palabra. Lo que yo estoy haciendo en este lugar es un ángel que está sirviéndote a ti.
Pero cuando tú tienes un desgaste emocional, necesitas ser contenido por alguien, necesitas sentirte cubierto por alguien. Entonces, yo tengo que aprender a hacer la diferencia porque si yo estoy desgastado espiritualmente, lo que tú tienes que hacer no es alejte de la casa de Dios, sino más bien estar presente la mayor cantidad de tiempo. Que alguien te ministre, que alguien ore por tu vida, que alguien te bendiga, que alguien te entregue una palabra, ángeles que estén a tu lado para servirte. Pero si estás cargado emocionalmente, lo que tú necesitas es alguien que te contenga, es alguien que te abrace, es alguien que a lo mejor lo único que va a hacer es sacarte por por un instante, por unos minutos, por un momento de de tu día a día y llevarte a un lugar a tomar un café, a reírte contigo, a contarte un chiste, a darte un tiempo en donde tú te puedas sentir querido, protegido y cubierto.
¿Sabe cuál es el gran problema nuestro? que nosotros no identificamos si estamos desgastados espiritualmente o estamos desgastados emocionalmente. Entonces, tenemos que aprender a hacer la diferencia porque si estás desgastado espiritualmente, no necesitas de alguien que te abrace o que te invite a tomar un café. Tú lo que necesitas es alguien que ore por ti.
Tú tú necesitas verdaderamente que alguien ministre la palabra sobre tu vida. Tú tú necesitas que de de alguien que que te diga, «Ey, vamos, levantémonos en el nombre de Jesús, pongámonos de acuerdo, vamos a ayunar juntos, vamos a orar juntos, vamos, vamos juntos a a levantarnos en el nombre poderoso de Jesús. Pero si tú estás siendo o estás viviendo un desgaste emocional, gloria a Dios por la gente que está orando por ti, pastor, oran por mí, pero me sigo sintiendo igual. ¿Por qué?
Porque no estás con un desgaste espiritual, querido. Lo que tú estás teniendo es un desgaste emocional. Y más allá de la oración que es buena, no estoy minimizando la oración, por favor quiero que me entienda. Lo que tú necesitas, como leíamos Proverbios 17:17, es un amigo que se transforme en un hermano para bendecirte y avivarte en el momento que estás necesitando.
No, no, no, no sé si me hago entender, querido. Pero en la lucha espiritual, los ángeles vienen a servir. Pero en el Jetsemaní los ángeles vienen a fortalecer. Si es espiritual tu desgaste, entonces deja que oren por ti.
Si es emocional, deja de hacerte el fuerte y permite que otros te fortalezcan. A ver, mira a su hermano ahora, por favor, y y y dígale ahí con cara de profeta, deja de ser orgulloso y y y deja que te abracen. Dígale, deja que te cuiden, deja que oren por ti. Ah, de deja que bendigan tu vida, amado, amada.
Dejemos de ser orgullosos todos en la vida. No me excluyo, me incluyo. Todos en la vida. En algún punto vamos a tener un desgaste con la gente.
En algún punto vamos a tener un desgaste en la vida. En algún punto vamos a tener un desgaste espiritual. En algún punto vamos a tener un desgaste emocional. Y sabiduría nuestra es comprender y entender lo que estoy pasando y lo que estoy viviendo.
Si me estoy desgastando con la gente necesariamente y me estoy quedando solo, a lo mejor tengo que hacer un análisis mucho más profundo de ver verdaderamente con quién me estoy rodeando, porque necesito gente fiel y capaz a mi lado, que entienda que hay momento en que tengo que estar solo, pero también comprenda que hay momento en que voy a necesitar de todos a mi alrededor. Y no es que sea bipolar, sino que son las circunstancias de la vida. las que me llevan a uno u otro momento. Si tengo un desgaste en la vida, que ese desgaste en la vida, querido, querida, no te lleve a aislarte, no te lleve a a entonces tomar lo primero que tengo a mano, que no te lleve a caminar en tontera, en cosas que no van a tener edificación para tu vida, sino que el desgaste de la vida que nos lleve a depender absolutamente del Dios todopoderoso, que nos lleve a caminar tomados de la mano del Señor y entienda de una buena vez mi dependencia, que Dios pueda hacer el milagro o si quiere no lo hace, pero yo no estoy en esta vida para ver que lo haga o no lo haga, sino para depender de él y caminar con él, porque es lo mejor que yo puedo hacer en esta tierra.
Y por último también entender que como hijo de Dios voy a tener desgastes espirituales y debo dejar de ser orgulloso, debo dejar de ser soberbio y entender que necesito en oportunidades de gente que venga a orar por mi vida, que gente que me instruya, que gente que ore por mi casa, gente que ore por mi matrimonio, gente que ore por mi familia porque estoy viviendo una lucha espiritual, pero también habrá momentos en que tendré desgastes emocionales y lo que quiero es tener una buena persona que me abrace, que me contenga, que me cuente un chiste, que me invite un café y luego de eso fortalecerme, seguir adelante, porque aunque el cuerpo externo se va desgastando, si soy sabio y entiendo el caminar del Señor, a pesar de todos los desgastes externos, el interior, fortalece y Dios nos lleva de gloria en gloria en su presencia. Aleluya. Bendito sea el Señor. Bendito sea el Señor.
Por último, nuevamente tome la mano a su hermano y dígale dígale, «Deja de ser orgulloso.
Diga, dígaselo de nuevo. Deja de ser orgulloso. Deja que te abracen, que te cuiden, que te bendigan. Aleluya.
Le damos más fuertes aplauso a nuestro Dios. Póngase póngase de pie, por favor, en esta en esta mañana. Yo yo no sé cuál pueda ser el desgaste de su vida. A lo mejor usted dijo,
Si yo tengo un desgaste con la gente, necesito gente madura. No, amado, necesitamos necesitamos ser maduros y tener gente madura a nuestro lado de que, ah, se juntaron ustedes y no me invitaron. Señores, deje de ser inmaduro, que se reúne el pastor y y a mí siempre me dejan de lado. Sea sabio, haga su propio grupo y listo.
Y después usted no los invita. Sea sabio. Rese de gente madura que lo entienda. Rodéese de gente, amado.
Sabe que yo yo yo tengo amigos en este lugar y perdóneme que abre un poco mi corazón, pero yo tengo amigos en este lugar que no nos decimos,
Hola, ¿cómo estáis orando por ti?
Y usted también debe ser maduro, madura. Rodéese de gente madura, rodéese de gente fiel, rodéese de gente capaz que que entienda que de repente usted lo único que quiere es estar solo en la casa. No quiere, no quiere visitas, no quiere nada. Y eso no, no lo hace un ermitaño, no no lo hace un déspota ni nada por el estilo, sino que son desgaste en la vida.
Hay temporada en que quiero estar solo, hay temporada en que lo posible tenga gente todos los días en mi casa. Y eso no quiere decir que ay, me invitaba antes todos los días y ahora no me invita nunca. estará molesto, eh, se habrá enojado, estoy dolido, es que antes compartíamos todos los días y ahora no compartíamos nada. Amado, amadas, sea maduro, desgastes con la gente.
Si yo no soy maduro, si yo no soy no no no no comprendo, si yo no camino en sabiduría, eso va a traer daño. Tenemos que ser maduros. Maduros en la vida. de de de entender una de una buena vez por todas que que Dios no es mi lámpara de aladino para que en toda situación él tenga que estar concediéndome todos los deseos que quiero.
No, si él me quiere librar, gloria a Dios. Si no me quiere librar, gloria a Dios también. Pero yo no me voy a estar doblegando delante de nada que no sea el Rey de Reyes y el Señor de los Señores. depender de Dios en medio de los desgastes de la vida, poder comprender que hay desgastes espirituales y eso no tiene que alejarme de la iglesia, tiene que acercarme que si tú estás desgastado espiritualmente, sientes la opresión, sientes que hay cosas que van más allá de lo natural, que te quieren alejar, que te quieren distanciar Entonces, tienes que ser sabio, decir, «Ey, necesito que ores por mí.
Necesito ser ministrado. Necesito ser ministrado. Necesito que alguien me me bendiga, ponga las manos en mi vida. Y si tienes un desgaste emocional, bueno, cuánto más necesitas la contención de la gente en medio del desgaste emocional de Jesús.
Tú puedes leer en Mateo, en Lucas o o en Marcos. Sobre todo Lucas y Marcos hacen énfasis en esto de de de de de cómo Jesús le pide a tres de sus discípulos que lo acompañen y que estén orando por favor con él. y vuelve y y estos chiquillos estaban durmiendo y los despertaba Jesús le dije, «Por favor, oren conmigo. Necesito contención en lo emocional, pero la madurez para aceptarlo y decirlo, no quedarme callado, como como en otras oportunidades lo hemos dicho y y perdóneme que lo diga una vez más y con esto finalizo.
Sus pastores no son brujos, sus pastores no son magos. Yo yo no tengo una lámpara, no tengo una bola de cristal en mi casa para decir permiso. ¿Qué es lo que le pasa la cata? Revélame.
No, si tú tienes un desgaste, acércate. Si existe en ti un desgaste, acércate. Quizás no a tus pastores, pero hay gente aquí con la que tú puedes tener cierta confianza y decirle, «¿Sabes qué? Estoy pasando esto.
¿Puedes orar por mí? ¿Puedes ayudarm? ¿Sabes que me siento solo? Hace días que no converso con alguien y quiero conversar con alguien.
Necesito hablar con alguien. Aleluya. Siento a Dios. Oh, cierre sus ojos, por favor.
Padre, en el nombre poderoso de Jesús, quiero darte gracias, mi buen Dios, por este día. Quiero darte gracias por esta palabra, porque tú eres el buen Dios que nos habla antes de tiempo a tiempo y aún después de tiempo. Señor, esto no solamente es la iglesia o el templo, Dios, entendiendo si somos correctos en nuestro vocabulario, entendiendo nosotros somos la iglesia, este es el templo. Pero mi buen Dios, no no solamente estamos reunidos en el templo para levantar nuestras manos como individuo, como personas aparte una de otra, sino que este es un buen lugar, Dios, para encontrar amigos.
Es un buen lugar para que alguien ore por mí. E es un buen lugar para recibir el abrazo de alguien. Mi buen Señor, yo yo oro en el nombre de Jesús y y te pido con todo mi corazón, te pido con todo mi corazón, bendícenos, Señor. Sea usted con nosotros.
Yo yo bendigo a tus hijos. Bendigo a tus hijas, Señor. Yo oro para que cada uno de nosotros abramos el corazón, Señor, y podamos y podamos, Dios mío, dar a conocer el desgaste que quizás estamos teniendo. Hay gente a lo mejor que que que hace tiempo está con un desgaste familiar, matrimonial y y ha estado guardando silencio y lo único que ha provocado el silencio es que el dolor se agrave.
Pero danos la sabiduría para acercarnos, Señor, a la persona correcta, al pastor, a la pastora, al hermano, a la hermana, al diácono, al anciano y poder compartirle, Señor, de la situación que estamos viviendo, de la situación que se está atravesando. Padre, tú eres el Dios que ministra nuestra vida. Tú eres el Dios que hace camino donde no hay camino. Tú eres el Dios que provoca vida en medio del sequedad.
Yo bendigo a cada uno de tus hijos y te pido, Señor, tu reino se establezca en este día sobre nosotros, Padre. Muchas gracias por tu palabra, porque tú nos hablas antes de tiempo, a tiempo y aún después de tiempo. En el nombre poderoso de Jesús. En el nombre poderoso de Jesús.
En el nombre poderoso. En el nombre poderoso de Jesús. Yo no puedo vivir sin ti, Señor. Sin tu amor no puedo caminar.
Aleluya. Tienes la fuerza que me das para luchar. Vamos, iglesia. Cuando he caído, tú me levantas.
Si en soledad me encuentro, eres mi amigo fiel. Cada mañana puedo ver tu luz en mí. Vamos, dígalos. Yo no puedo vivir, yo no puedo vivir sin ti, Señor.
Sin tu amor no puedo caminar. Tú eres la fuerza que me das para luchar. Cuando he caído, tú me levantas. Si en soledad me encuentro, eres mi amigo fiel.
Cada mañana puedo ver tu luz. Tú eres la razón de mi vida. Tú eres la razón de mi existir. Sin tu amor enfrentar la vida no podría.
Solo tú me das valor para luchar. Yo no puedo vivir sin ti, Señor. Sin tu amor no puedo caminar. Tienes la fuerza que me das para luchar.
Cuando he caído, tú me levantas. Si en soledad me encuentro, eres mi amigo fiel. Cada mañana puedo ver tu luz en mí. Yo no puedo vivir sin ti, Señor.
Sin tu amor no puedo caminar. Esa fuerza que me das para luchar. Cuando he caído, tú me levantas. Si en soledad me encuentro.
Eres mi amigo fiel. Cada mañana puedo ver tu luz en mí. Tú eres la luz en las tinieblas. De tu verdad solo mis labios hablarán.
Protégeme bajo tus alas, Padre Santo. Líbrame del pecado y la maldad. Yo no puedo vivir sin ti, Señor. Sin tu amor no puedo caminar.
Tienes la fuerza que me das para luchar. Cuando he caído tú me levantas. Si en soledad me encuentro, él es mi amigo fiel. Cada mañana puedo ver tu luz.
Yo no puedo. Dile, vamos, dígalo. Yo no puedo vivir sin ti, Señor. Sin tu amor no puedo caminar.
Eres la fuerza que me das para cuando he caído tuve. En soledad encuentro. Eres mi amigo fiel. mañana puedo ver tu luz en mí.
Yo no puedo vivir sin ti, Señor. Sin tu amor no puedo caminar. Es la fuerza que me das para. Vamos, levanta tu voz, iglesia.
Cuando he caído, tú me levantas. Si en soledad me encuentro, eres mi amigo fiel. Cada mañana puedo ver tu luz. Mi yo no puedo.
Yo no puedo vivir sin ti, Señor. Sin tu amor no puedo caminar. Eres la fuerza que me das para luchar. Cuando he caído, tú me levantas.
Si en soledad te encuentro, eres mi amigo fiel. Cada mañana puedo ver tu luz en mí. Gracias Jesús. Gracias Señor.
Puedo vivir sin ti, Señor, sin tu amor. La fuerza que me das tu palabra. Cuando he caído tú me levantas en soledad encuentro eres mi amigo fiel. Puedo ver tu luz.
Aleluya. Todos tenemos pan, todos tenemos vino. Sí. Si hay alguien que todavía no puede levantar su mano, llevar rápidamente.
Aleluya. Bien. Dice la escritura,
Porque yo recibí del Señor lo que también les he enseñado, que el Señor Jesús, la noche que fue entregado tomó pan y habiendo dado gracias, lo partió y dijo,
Hagan esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa después de haber cenado, diciendo, «Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre. Hagan esto todas las veces que la beban en memoria de mí. Así pues, todas las veces que comamos este pan y bebamos esta copa, la muerte del Señor anunciamos hasta que él hasta que él venga.
Recordamos tres cosas. Número uno, nunca nos olvidamos que él vino a esta tierra a morir por nosotros. No, no es un mito, no es una fantasía, no, no es el cuento ficticio de alguien. El Emanuel, el Dios con nosotros, vino a esta tierra, caminó acá junto a la humanidad.
Fue en un momento crucificado, enterrado, pero al tercer día él resucitó entre los muertos. Caminó 40 días en esta tierra ya resucitado. En un momento lo vieron hasta 500. A la misma vez subió a los cielos, está sentado a la diestra de Dios Padre todo poderoso y un día promete volver a estar con nosotros.
Un día promete venir a buscar a su iglesia. ¿Cuándo lo va a hacer? No lo sabemos. Pero de que viene bien y la Biblia también, número dos nos dice que este acto debemos hacerlo con plena conciencia, saber lo que estamos haciendo.
No nos estamos comiendo una galleta por comer ni estamos tomando un poco de vino porque es la única oportunidad en el mes que tenemos de tomar algo, ¿no? sino que lo hacemos con plena conciencia de entender que esto es símbolo de su cuerpo y esto es símbolo de su sangre. Y la Biblia señala, querido, querida, que si alguno de nosotros tiene alguna falta, Pablo dice, «Examínese y si tiene alguna falta, no, no dice Pablo, deje la cena al lado porque usted no la puede comer, sino que dice, con mayor razón, con mayor razón comámosla. Con mayor razón compartamos el pan, el vino, diciéndole al Señor, Señor, mira, me doy cuenta que me he equivocado.
Me me doy cuenta que he cometido errores, que he pecado delante de ti, pero quiero renovar mi relación contigo, quiero renovar mi pacto contigo. Y número tres, como dice bien Pablo, lo hacemos hasta que él venga. que amado, amada, somos una iglesia que dice Maranata, Cristo viene. Maranata, Cristo viene.
Y como nos gusta mucho con la Emidia una canción de rescate, que él no venga, no es que su promesa o no es que su palabra no exista, sino que él de repente retarda su venida por amor, porque no quiere que nadie perezca, sino todos procedan a un arrepentimiento. Así que al compartir esto también recordemos aquellos que todavía no han sido alcanzados y digámosle,
Señor, acuérdate de mis amigos, acuérdate de mis familiares que todavía no te conocen. Que te conozcan, Señor, al único Dios verdadero.
Padre, mientras tus hijos comparten el pan, beben el vino, recordamos, Señor, tu muerte, recordamos tu resurrección, anunciamos tu pronta venida. Gracias, Dios, porque moriste en esa cruz por mí. Yo no lo merecía, Señor. No era digno.
No era digno, Dios, pero tú me amaste. No, no entiendo por qué estoy aquí. No, no comprendo por qué estoy aquí, Dios mío, porque no lo merecía. Pero tu amor no tiene lógica.
Pero tu amor no tiene sentido para con nuestra vida. De tal manera me amaste que diste a tu hijo unigénito para que yo creyera y tuviera vida eterna. Gracias. Bendice a cada uno de tus hijos en el nombre poderoso de Jesús.
Bendícelos, Señor. Bendícelos. Bendícelos. Yo no puedo vivir sin ti, Señor.
Sin tu amor no puedo caminar. Eres la fuerza que me das para luchar. Cuando he caído, tú me levantas. Si en soledad me encuentro, eres mi amigo fiel.
Cada mañana puedo ver tu luz en mí. Aleluya. Dígalo. Yo no puedo vivir sin ti, Señor.
Sin tu amor no puedo caminar. Eres la fuerza que me das para luchar. Cuando he caído, tú me levantas. En soledad me encuentro.
Eres mi amigo fiel. Cada mañana puedo ver. Vamos, dígalo una vez más con fuerza, iglesia. Yo no puedo, yo no puedo vivir sin ti, Señor.
Sin tu amor no puedo caminar. Eres la fuerza que me das para luchar. Cuando he caído, tú me levantas. Si en soledad me encuentro, eres mi amigo fiel.
Cada mañana puedo ver tu luz en mí. Amén. Le damos un fuerte aplauso a nuestro Señor. Aleluya.
Bien, vamos a tomar nuestra ofrenda. Ya nos estamos retirando. Vamos a entregar nuestros diezmos. Vamos a entregar nuestro kilo de amor, nuestra bolsa de mercadería conforme a como Dios nos ha bendecido.
Marcial, si me puedes ayudar, por favor, usted entréguele el kilo de amor a Marcial. Eh, su bolsa de mercadería lo va a bendecir. Su diezmo me lo entrega en la mano. Si usted necesita sobre de diezmo, por favor.
Ahí está mi hermana Vivi. La Viviana está ahí. Quiero eh rápidamente, recuerde, si usted no ha entregado su ayuda, su colaboración para eh lo de la cocina, también se lo pedimos hoy día. sumamente importante eh poder entregarlo.
Ah, quiero quiero dar los avisos sobre todo de este eh fin de semana. Eh, vamos a estar entonces orando. Eh, le pido la oración también por eh nuestra pastora, ya le pido la oración por ella desde el miércoles en la noche que está bien bien delicada de salud, estado recomplicada. Entonces, eh ahí ha estado miércoles, jueves, viernes, sábado y día, domingo.
Espero que ya esta semana hoy día ya empiece a mejorar. Le mandamos un cariñoso saludo. Ah, la bendecimos. Pero eh mañana nosotros estamos orando.
Ya mañana estamos orando. 6 de la mañana. Yo yo estoy llevando la oración. conéctese.
Estamos orando de 6 a 6:30 eh desde su hogar. Eh, enviamos el link a través de los grupos de WhatsApp de la iglesia. Si usted eh a bien quiere también sumarse ahí en informaciones, usted nos deja su número y lo comenzamos a agregar. Estamos orando de 6 a 6:30 todas las semanas, todos los lunes, comenzando la semana pidiéndole a Dios que él nos bendiga.
Necesitamos de la bendición de Dios. Necesitamos de la bendición del Todopoderoso. Martes y jueves 8 de la tarde vamos a dar comienzo a nuestras reuniones en la semana, tanto el día martes como el día jueves. Las puertas del templo ya a las 7 de la tarde están abiertas.
Estamos orando en este lugar. Usted puede llegar, venir, estar quizás orando, a lo mejor descansando en el en el en el hall, en la cafetería. Aprovechando las instalaciones, usted que quizás trabaja acá cerca eh eh y le queda lejos de ir a su casa a volver, puede aprovechar de pasar acá a la iglesia desde las 7, las puertas están abiertas y martes y jueves a las 8 tenemos nuestra reunión. Este día viernes tenemos evangelismo ya este día viernes, muchachos, por favor, pido su colaboración.
Como siempre, vivimos un lindo tiempo en el evangelio, el el orar por la gente, el adorar a Dios de manera pública, el ir entregando un tratado, el el bendecir, el llevar la palabra la palabra del Señor. Así que este día viernes, como eh este sería nuestra tercer eh intervención, a las 7:30 de la tarde, nos reunimos acá y luego vamos rumbo a la a la plaza. Ahí adoramos al Señor. Estamos cerca de una hora aproximadamente, ¿no?
Cerca de una hora, un poquito más. Estamos ahí adorando, estamos ahí alabando, exaltando y bendiciendo el nombre del Señor. Y este día viernes va a ser un hermoso tiempo. El sábado a las 8 20 horas vamos a tener nuestra reunión de día domingo.
Sábado a las 8 sería la reunión del día domingo. Ya cambiamos la reunión del domingo para el sábado a las 20 horas 8 de la tarde. Es importante que estemos, es importante que que juntos agradezcamos a Dios porque el día domingo tenemos nuestros bautismos. 9 entre 9 y 9:30 nos juntamos acá para salir a más tardar la idea es salir 9:30 para aprovechar al máximo el lugar.
Vamos a estar eh ya esta semana en enviando, ¿no? Esta lo hojita para los que se tienen que anotar, para quienes se van a bautizar, pero esta semana vamos a enviar la la ubicación en dónde es. Es el mismo lugar del año pasado, un lugar super amplio, supercmodo, está bien bien rico para estar porque hay un eh un techo bien amplio para los que quieren estar ahí, otro en otro lado, abajo de de Mayita y todo lo demás, pero el domingo tenemos nuestros bautismos. Ya elique se va a bautizar, que lo lo tengo aquí a vista.
El Óscar se va a bautizar. Me rendí, me resto toda la semana la Claudia. No, el Óscar se va a a bautizar. ¿Qué más se tiene que bautizar aquí?
Ten que ir al agua ya. Tu tu tu tu tu mentor no te ha dicho que a la agua, así que tendría que ir, ¿no? Todo, todos los que han llegado a la iglesia, amado, amada, tenemos que pasar por las aguas. Todos.
Es un mandamiento. Tenemos que ir a la agua. Es un es un simbolismo. Estamos muriendo a nuestra vieja vida para resucitar con Cristo una nueva vida.
Así que si usted no se ha bautizado o hay gente que necesariamente tiene que volver a bautizarse. Si usted a lo mejor dice, «Pastor, yo la verdad es que cuando lo hice me obligaron, no lo hice con plena convicción, con plena certeza. Si usted quiere eh volver a bautizarse, creo que es una linda instancia. A lo mejor usted tuvo un buen tiempo.
Eh, digamos las cosas como son. descarriado, ah, estuvo apartado, alejado, distanciado. Ah, eh, yo creo que también es una linda instancia para decir eh me voy a bautizar, ya me voy a bautizar. Entonces, qué importante para aquellos no sé si tenemos ahí, no tenemos Gracias.
Segundo domingo. Eh, qué importante que lleve mi hermano su cocabí. Ya, su cocaví. Pastor, ¿qué puedo llevar?
Lleve lo que quiera. Obviamente menos alcohol. Alcohol, cigarro. Éate de No, no, pero lleve lleve lo que quiera.
Ya. ¿A qué me refiero con lo que quiera? Si usted quiere hacer un asado, bien. Si usted no quiere hacer un asado, bien, también.
Aquí hay gente que lleva su casa entera, parece de repente la, ¿cómo se llama lo de Coquimbo? La Pampilla. Hay gente que se va como si fuera la Pampilla. Ya hay otros que son más mesurados, pero da lo mismo.
Usted vaya a disfrutar si total va con su familia ya. Así que invita a su familia, vaya. Estamos desde la mañana hasta la tarde porque no tan solo son nuestros bautismos, sino también en nuestro paseo congregacional. Así que es una linda instancia para disfrutar, para vivir y para compartir.
Ya eso. Entonces, el domingo aprovechamos de dar la bienvenida a Isidora, amiga de la Yael. Ahí está Isidora, Dios te bendiga. Muchas gracias por acompañarnos.
Y saludamos también a Jenny que está al lado de la Marisol. Jenny, muchas gracias. su casa. Dios les bendiga.
Al terminar la reunión, no sé quién Pedro tiene un hermoso presente para ustedes ya de parte de la iglesia. Así que esperamos que que sea una linda jornada, esperamos que sea un lindo tiempo el el de los bautismos. Eh, el Johnny también se tiene que bautizar. No, no, no.
Johnny los desgastes de la gente ya. Así que no, todos los que se tienen que bautizar, amado, amada, yo creo que es una linda instancia. Amén. Bien, tome su mejor ofrenda, por favor.
Si usted va a entregar su sobre de diezmo, me lo entrega en la mano, por favor, para bendecirlo. Esa ofrenda especial para seguir construyendo sus primicias, su kilo de amor se lo entrega a Marcial la ofrenda. Ahí está mi hermana Maribel, mi hermana Ana. Y si lo va a hacer por medio de transferencia, ahí al medio va a aparecer en pantalla los datos para la transferencia o bien el código QR.
Padre, gracias te damos. Absolutamente todo es tuyo y lo recibido de tu mano damos. Te bendecimos, te exaltamos a ti, Rey y Señor de nuestra vida. En el nombre de Jesús, amén, Señor.
Y amén. Muy bien. Con gozo, con alegría cantamos y ofrendamos. Él viene con poder y todo el reino lo verá.
cadenas romperá y todos le adorarán. ¿Quién como el Señor Dios fuerte? Él es el león, león de Judá. Él tiene el poder para liberar.
Todos se postrarán ante ti. Vamos, dilo. Él es el cordero, cordero inmolado. Su sangre en la cruz borro mi pecado.
Todos se postrarán ante el cordero y el león. Todos se postrarán ante ti. Vamos arriba con esas palmas, iglesia. Abrir las puertas hoy al Rey de Reyes y Señor.
Vamos, dilo. El Dios de salvación vino a darnos libertad. ¿Quién como el Señor Dios fuerte? Él es el león, león de Judá.
Él tiene el poder para liberar. Todos se postrarán ante ti. Vamos, dilo. Él es el cordero.
Cordero inmolado. Su sangre en la cruz borró mi pecado. Todos se postrarán ante el cordero y el león. Todo se postrará ante ti.
Te adoramos, Señor. ¿Quién como tú? ¿Quién como el Señor Dios fuerte? ¿Quién como el Señor Dios fuerte?
¿Quién como el Señor Dios? Fuérate. ¿Quién como el Señor? ¿Quién como el Señor Dios fuerte?
¿Quién como el Señor Dios fuerte? ¿Quién como el Señor Dios fuerte? ¿Quién como el Señor? Vamos arriba, iglesia.
Dilo. Él es el león, león de Judá. Él tiene el poder para liberar. Todos se postrarán ante ti.
Él es el cordero, cordero inmolado. Su sangre en la cruz borró mi pecado. Todos se postrarán ante el cordero y el león. Todo se postrará ante ti.
Gracias, Señor. Amén. Bien, nos vamos. Dios les bendiga a cada uno de ustedes.
Mañana, ¿dónde jugamos, Marco? ¿A qué hora? A las 8. En la tuna.
¿Dónde eso? Okay. A las 8 mañana hay partido en la tuna. Pues necesitamos los mayores cambios posibles.
Estamos todos oxidados. Si usted quiere ir a compartir y a ver, amado, a reírse. Tenemos 21 convocados. Con suerte vamos a llegar.
de los 21 no hacemos cinco, así que estamos depositando toda nuestra confianza en el aguo, en el Camilo, en el Irra y ahí todos los demás, ¿no? Si usted quiere ir, vaya, disfrute. Vamos a estar ahí como como iglesia también, como cuerpo, eh, en esa en ese desgaste emocional que de repente necesitamos. Así que si usted quiere ir en serio, bienvenido.
Bien, inclinamos el rostro, rogamos la bendición. Esperamos tener una linda semana. Padre, gracias. Despídenos en paz, en comunión los unos de los otros, más nunca jamás de tu presencia.
Gracias te damos por esta palabra, por este tiempo, Dios, y bendícenos en esta semana. Bendice a cada uno de tus hijos que se va a volver a bautizar, que se va a bautizar. Dios mío, permítenos estar como iglesia este domingo alabando, exaltando tu nombre, Señor, en los bautismos y así también el sábado e aquí el viernes en el evangelismo y así martes y jueves, Padre. Gracias en el nombre de Jesús.
Amén y amén. Dele un fuerte aplauso a su Señor y por favor despídase de su hermano. Despídase de su hermana. Nos vemos.
Bendiciones,
Declaración
Despídase de su hermana. Nos vemos. Bendiciones,