Martes 10 de febrero, 2026 Pastor Darío Moral
Génesis 11

Mensaje central

Vamos a leer del versículo 27 y luego vamos a leer unos versículos del capítulo 12. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Dice, «Estas son las generaciones de Taré.

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Introducción

Vamos a leer del versículo 27 y luego vamos a leer unos versículos del capítulo 12. ¿Lo encontró? ¿Pendió el celular? ¿Lo encontró por ahí o no?

Amén. Génesis 11 y lo leemos en el nombre. Hasta ahí. Gracias.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Y usted dice, amén. Dice, «Estas son las generaciones de Taré. Taré engendró a Abraham, a Nacor y a Arán.

Y Arán engendró a Lot. Y murió Arán antes que su padre Taré en la tierra de su nacimiento, en Urde los Caldeos. Voy a hacer una pausa ahí. Taré es el padre de Abraham.

Él tuvo tres hijos, Abraham, Nacori y Arán. Pero Arán murió. Los que más menos recordamos la historia o hemos visto películas, siempre escuchamos como Abraham y Lot. Pero Lot era sobrino de Abraham.

Sí. Y dice, «Y murió Arán antes que su padre Taré en la tierra de su nacimiento, en Urde los Caldeos. Y tomaron Abraham y Nacor para sí mujeres. El nombre de la mujer de Abraham era Saraí.

Y el nombre de la mujer de Nacor, Milka, hija de Arán, padre de Milka y wait, padre de Milka y de Isca. Leo rápido, no tanto. Mas Saray era estéril y no tenía hijos. Y tomó tarea Abraham, su hijo, y a Lot, hijo de Arán.

hijo de su hijo, y a Saraí, su nuera, mujer de Abraham, su hijo. Y salió con ellos de Ur de los caldeos para ir a la tierra de Canaán, y vinieron hasta Arán y se quedaron allí. Quiero que vamos a el capítulo eh 12. Dice,

Pero Jehová había dicho a Abraham, ahora Dios le está hablando al hijo de Arán.

Ve, estos son enregares.

Y Dios habla ahora al hijo de Abraham y le dice Dios, «Vete de tu tierra y de tu parentela y de la casa de tu padre a la tierra que te mostraré y haré de ti una gran nación. Te bendeciré y engrandeceré tu nombre y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijen y a los que te maldijeren maldeciré, y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. Y se fue Abraham como Jehová le dijo, y Lot fue con él.

Y era Abraham de 75 años cuando salió de Arán. Tomó pues Abraham a Saray y su mujer, y a Lot, hijo de su hermano, y todos sus bienes que habían ganado, y las personas que habían adquirido en Arán y salieron para ir a tierra de, puede decir, a tierra de Canaán. Amén. Bien.

Y a tierra de Canaán llegaron. ¿Qué quiero eh compartir con ustedes en este día?

Punto De

Arán, que es la ciudad, significa eh encrucijada o también es un punto de decisión o un punto en el desierto, ¿ya?

Punto Muerto

Es como un punto muerto. Entonces, cuando nosotros leemos esta historia, lo que la Biblia nos enseña que probablemente muchos hemos pasado por alto, es que nosotros decimos,

Jehová, Dios de Abraham, de Isaac, de Jacob.

Porque recuerde que Dios es un Dios de generaciones. Él no solo se preocupa de nosotros, sino que se preocupa de nuestra familia. Pero Taré, que era el abuelo, en este caso, que era el padre, antes ya había recibido la orden de ir a Canaán.

Lo leímos en el aes eh Taré sale con su familia para llegar a tierra de Canaán, pero se detienen el vivía en Ur se detienen por ahí, por ahí y en Ur muere su hijo Arán. Y la escritura dice que después ellos siguen y que Taré muere en la ciudad de Arán a los cientos y algo de años. Ahora, ¿por qué esto es importante? Porque muchas veces, y es lo que quiero compartir hoy día, muchas veces las circunstancias que nosotros hemos vivido nos hacen quedarnos en lugares que nos traen recuerdos de dolor.

Si usted lee la escritura con detención en su casa, se va a dar cuenta que el hijo que le muere a Taré se llama Arán. Y Taré muere en Arán. Y aunque Dios le había dicho a Taré que fuera hasta Canaán, porque dice que él sale con su familia para ir a tierra de Canaán, él nunca llega. Y nosotros no leemos en la escritura que diga que Dios era el Jehová era el Dios de Taré, de Abraham, de Isaac, de Jacob.

Porque muchas veces las circunstancias que nosotros hemos vivido nos detienen y nos quedamos sin recibir lo que Dios quiere para nosotros. Y cuando estamos comenzando este año o estamos prácticamente terminando las vacaciones, creo que es bueno que podamos sentarnos y pensar delante del Señor en qué posición yo estoy dispuesto a enfrentar este año. que Taré cuando sale de Ur cuando tiene este plan de ir a Can perdida. Y nosotros cada vez que tomamos decisiones, cada vez que ideamos planes, cada vez que hacemos proyectos, cada vez que miramos alrededor nuestro, a nuestra familia, nuestros planes, nuestro trabajo, hacemos proyectos.

La pregunta es, ¿cuántas veces Arán se tropieza en nuestro camino? Y cuántas veces nos hemos quedado y nos hemos instalado en Arán sin llegar a la tierra de Canaán. Ahora, amado, Dios no tiene problemas con el tiempo porque Dios es eterno. Dios puede esperar generaciones.

Si Dios me prometió algo a mí y yo me dedico a hacer 99 cosas menos las que Dios me invita a hacer, Dios va a esperar que mis hijas cumplan ese propósito. Porque Dios es un Dios de generaciones, pero nosotros no somos seres eternos. Cada vez que nosotros dejamos pasar el tiempo por una cosa natural, viene cansancio a nuestra vida, viene pesadez y automáticamente como que tendemos a acomodarnos con mayor facilidad y a no tomar los desafíos que tenemos pendientes. Amén.

Entonces, cuando yo veo la historia, me pregunto, ¿cuáles son las cosas que a mí me detienen hoy día? Porque voy a poner un ejemplo. Si a lo mejor usted es bueno, no sé, para hacer alfombras, pero en algún momento tuvo una mala experiencia haciendo alfombras, el hacer alfombra se va a convertir en su arán. Y si de pronto alguien viene y le dice,

Mira, yo te voy a ayudar, yo te voy a financiar, yo te voy a hacer la publicidad, tú lo único que tienes que hacer es hacer alfombra.

Si fuéramos honestos en este día, ¿cuál sería nuestro primer pensamiento?

diríamos, «Sí, yo voy, lo hago.

O o nuestra respuesta políticamente correcta es déjame pensarlo. O diríamos,

No, ¿sabes qué? mejor que lo haga otra persona. Y esas respuestas son aranes en nuestra vida, porque Dios quiere que lleguemos a Canaán y Canaán representa las promesas de Dios, la vida que Dios tiene para nosotros, para nuestra familia, para nuestros planes.

Porque si usted cree que el plan perfecto de Dios que tengamos la vida que tenemos hoy día, entonces nos equivocamos de Dios. Dios tiene mucho más para nosotros. Él quiere que vayamos creciendo como la luz de la aurora. Pero también tenemos que entender que si nosotros no logramos enfrentar y reconocer cuáles son nuestros arán, jamás vamos a poder llegar a la tierra de Canaán.

Y quiero decirle algo, Dios no es un Dios que se conforma con una parte. Dios no es un Dios que diga, «Bueno, ya está haciendo su ah le está poniendo un 30% con eso puede, sino que Dios ha puesto habilidades y capacidades en cada uno de nosotros para poder vencer aquellas cosas que nos detienen. Pero el problema es que muchas veces en este trajín del día a día, lo que nosotros hacemos es llenarnos de actividades para olvidarnos que tenemos que vencer a nuestros aran. Taré se queda en Arán y muere en Arán porque Arán le recordaba al hijo que se había muerto.

La pregunta es, ¿cuál es el área en su vida, en mi vida, que se está llamando Arán en este día y que le impide poder disfrutar lo que Dios tiene para usted? ¿Cuáles son esas áreas? Porque mire, la escritura dice que Dios no pone más carga de la que nosotros podemos llevar. Y todos sabemos eso, pero hay áreas en nuestra vida específicamente en donde nosotros lo que hacemos es dar vueltas porque no nos queremos enfrentar a ese dolor, a esa conversación incómoda, a dar esa pelea nuevamente, a luchar con esa situación, a tener que decir, «Okay, no soy la misma persona, voy a ir de nuevo.

Okay, tengo más experiencia, esta vez no voy a fracasar, esta vez no me van a estafar. esta vez voy a salir adelante. Pero esa decisión tiene que ver con levantar nuestras estancia en Arán y seguir firmes hasta Canaán. La pregunta es, ¿qué es nuestro Arán?

¿Qué persona? ¿Qué circunstancia? ¿Qué problema que hemos enfrentado? ¿Qué pelea?

¿Qué situación que nos marca nos ha detenido para avanzar? a eso que Dios tiene para nosotros. ¿Qué miedo nos detiene? Porque a veces uno dice,

No, si yo soy capaz, pero voy de a poquito, de a poquito.

Pero si hiciéramos un barrido de tiempo, a lo mejor ese a poquito ha sido, lo voy a resolver y llevamos 2 años y llevamos un año.

Entonces, como Dios es un Dios de amor, Dios no nos va a empujar más allá de lo que nosotros queramos porque entonces sería un Dios dictador. La pregunta es, ¿es eso es eso lo que Dios quiere para mí? Ese es el lugar en donde Dios quiere ponerme, lo que estoy haciendo es realmente todo lo que Dios quiere que yo haga o han venido los aranes, las personas, porque mire, cada vez que yo quiero avanzar, y tenemos que tener muy claro esto, cada vez que yo quiero avanzar en algo, van a venir esos aranes, esas personas, esos recuerdos, esas acciones para recordarme que de ahí no puedo salir, que aunque he avanzado no estoy capacitado, que aunque he crecido ido, tengo que tener mucho más cuidado. Y no estoy diciendo que seamos imprudentes, pero muchas veces ese exceso de prudencia no es más que aranes en nuestra vida.

Amén. ¿Con qué cosas negativas nos hemos quedado? Si alguien viniera a darle la respuesta de aquella situación que usted tiene problema, tal vez un hijo, tal vez una situación financiera, tal vez una un proyecto que usted quiere hacer, tal vez la respuesta a una sanidad y se la pusiera enfrente así en en una bandeja, usted hoy sería capaz de decir,

La tomo y sigo adelante. Honestamente lo que haríamos sería decir,

Mira, déjame lo vamos a espiritualizar, déjame orar, vamos a orar.» Y no está mal orar, pero cuando yo abuso de artimañas, lo que yo estoy haciendo y que no se entienda que orar es una artimaña, sino que cuando yo me escudo detrás de algo y no realmente soy honesto conmigo, lo que estoy haciendo, es demostrándome a mí mismo que Arán sigue gobernando en mi vida.

Y mientras eso siga gobernando en mi vida, yo no puedo llegar a esa tierra que fluye leche y miel, a ese lugar de paz, a ese lugar de unidad, ese lugar de desarrollo profesional, ese lugar de unión familiar, a ese lugar de restauración plena, porque Dios no resuelve las cosas a medias. Dios no hace las cosas a medias. Dios es un Dios que hace todo perfecto. Si usted mira a su alrededor, usted se va a dar cuenta que todo lo que Dios hizo es perfecto y nosotros somos sus hijos.

Por lo tanto, las soluciones que Dios tiene para nosotros también son perfectas. Pero el problema no está en la solución que Dios me quiere dar. El problema muchas veces está, si yo tengo la habilidad de reconocer mi harán, entregárselo al Señor, soltar ese dolor, soltar ese temor, soltar ese fracaso y decir,

Señor, en tu nombre voy a ir hacia delante.

O como dijo Pedro,

Señor, he pescado toda la noche, me fue superm, pero en tu nombre voy a echar la red.

¿Cuántos están aquí en este día para decirle,

Señor, en este año en tu nombre voy a echar la red, en tu nombre voy a dar ese paso. En tu nombre voy a creer que las cosas se van a dar.

Puede mirar al que tiene a su lado y dígale, «Este es el año de dar ese paso.

Este es el año de vencer a Arán. Este es el año de vencer los miedos. Este es el año de dar nuestro 100% por aquellas cosas que nos van a llevar a Canaán. Amén.

¿Cuántos están siendo bendecidos? Mire, el problema de quedarnos en Arán es que debemos entender que nosotros mismos nos debemos dar ese paso. El cielo no es una cueva de cobarde. Usted puede vivir una vida absolutamente plana dentro de la iglesia y sentirse cómodo y sentirse bien.

Pero un día vamos a llegar al cielo y usted se va a dar cuenta que usted podía hacer 200 millones de cosas más de las que usted está haciendo en este día. Porque cada vez que yo creo en el Señor, Dios me da nuevas oportunidades y lo que hace Dios es que le da plenitud a mi vida. Porque Dios es capaz de crear cosas que no existen. Dios es capaz de restaurar todas las cosas.

El problema de Taré fue que él se quedó con su dolor y dejó que ese dolor lo inmovilizara. ¿Con qué nos hemos quedado, amada iglesia, que ha impedido que avancemos? ¿Con qué cosas yo me he quedado? ¿Con qué cosas nos hemos quedado de manera particular?

¿Con qué cosas como iglesias nos hemos quedado que nos detienen a no dar nuestro 100% y llegar a Canaán? Porque ese es el deseo del Señor. Entonces, nos debemos dar ese paso de Arán a Canaán, porque sabe, la escritura dice que había un hombre en la parábola de los talentos que el Señor le da un talento y él, ¿qué hace? toma el talento, lo guarda en un pañuelo, lo guarda en el bolsillo y no sabemos toda esa historia, pero hay algo que a veces nos pasa desapercibido, que él se quedó en ese lugar que era cómodo para él, en nuestro Arán.

Y sabe cuál es el problema de eso? Que cuando nosotros nos quedamos cómodos, empezamos a buscar argumentos de comodidad. Porque este hombre lo que le dice al al Señor es que le da 200 millones de excusas. Es que yo sabía que tú eras severo, es que yo sabía esto, es que yo sabía esto, es que yo sabía lo otro.

Y si pudiésemos hacer una un pensamiento en este día a cómo hemos actuado en este tiempo, muchas veces no queremos dar ese paso y nos llenamos de argumentos. Es que no me van a apoyar, es que no me van a creer, es que va a ser un problema, es que me puedo enfermar, es que va a ser un conflicto, es que ¿qué más? A ver, colabórenme. Es que no me van a creer, es que no va a resultar, es que vamos a fracasar.

Pero al final todo eso es una excusa, porque aunque usted no lo crea, Arán se convierte en un lugar cómodo, porque ahí siempre vamos a ser las víctimas de alguien. Siempre vamos a ser las víctimas de una circunstancia, circunstancia que otros van a entender. Pero quiero decirle de parte del Señor, Dios no quiere que nos quedemos en lugares cómodos que no nos hacen crecer. Dios quiere que los talentos que él le ha puesto a usted se desarrollen y crezcan y florezcan y que otros sean bendecidos a través de ellos.

Pero para eso, ¿qué hace Dios? Dios trae incomodidad. Entonces es fácil estar en un lugar que me recuerdo un poco que podría ser más, pero no importa, me quedo acá porque aquí es un lugar seguro, pero Dios tiene mucho más. Dios tiene mucho más.

Y el deseo del Señor es que en este día nos vayamos confiando y creyendo que aunque de la ciudad de Arán hasta Canaán, tal vez no todo va a ser bueno, tenemos una promesa del Señor y él va a estar con nosotros en cada paso que demos. Y que si el Señor le dijo a Pedro, boga mar adentro, echa las redes y las redes se llenaron y se rompían, esa misma palabra va a estar con cada uno de nosotros, sea cual sea la circunstancia. Amén. Entonces, tenemos que caminar.

¿Por qué? Porque el hombre del pañuelo al final buscó excusas porque en el fondo sabía que lo estaba haciendo mal. Entonces, Dios quiere que hoy día podamos entender que no necesitamos tomar ese primer paso esperando señales de otro, porque a veces nosotros decimos,

Ya lo voy a hacer si es que esta persona se le ocurre esto, si es que se da esto.

Y empezamos a nomar como puzzle estratégicos. No sé si alguna vez usted ha hecho puzzle.

A mí me mandaron a hacer puzzle. El médico me mandó a hacer puzle. Y al final uno como que trata de que las cosas se den, pero con piezas que nosotros tenemos en las manos. Y lo que Dios quiere es que nosotros podamos entender que él nos va a hacer llegar a Canaán, pero con las piezas que él tiene.

Pero siempre en el centro vamos a estar nosotros. En el centro va a estar nuestra familia, en el centro va a estar eso que anhela nuestro corazón. Pero para eso tenemos que salir de Arán, dejar nuestras excusas, dejar las situaciones adversas, dejar las pérdidas. Hermano, hermana, usted no es el mismo que el año pasado.

Usted no es el mismo. Aunque usted se vea igual, aunque usted se vista igual, usted no es el mismo. Y cuando usted se mire el espejo, hágame el favor y diga,

Yo soy una nueva persona. Dios está conmigo y él va a abrir todas las puertas.

A lo mejor la gente no va a creer en usted.

A lo mejor las situaciones familiares no se quieren dar. Pero usted tiene que entender que cuando usted decide salir de Arán, ya no es el mismo. ¿Por qué? Porque cuando Dios le habla a Abraham, le dice,

Vete de tu tierra, vete de tu parentela.

Y le dice,

Bendeciré a lo que a los que te bendijeren.

Manda a Abraham desde Arán hasta Canaán con una palabra de bendición, con una palabra de protección.

Y eso es lo que usted hoy día tiene que recordar. No solo, ah, es que me estafaron. Ah, es que algo no se va a dar. No es que esto en algún momento esto se va a quebrar, no, algo viene porque está todo muy bueno, algo tiene que pasar, sino que tenemos que dejar nuestro arán en este día y decir, Dios va a ir conmigo.

Porque si no no sería el año de la doble porción. Dígale, por favor, al que tiene a su lado, Dios va contigo en este año. Tienes que salir de Arán. Amén.

Tenemos que salir de Arán. Mire, la escritura dice que el mismo, a mí me encanta ese versículo, que el mismo Espíritu que levantó a Jesucristo de los muertos mora en nosotros. Es el mismo espíritu. Por lo tanto, yo quiero pedirle que usted haga este ejercicio, que cuando usted llegue a su casa y se vaya a lavar los dientes, se mira al espejo y diga, «No soy el mismo.

Ya no soy la María Eugenia que está en Arán. Ya no soy la Alejandra, la Andrea, ya no soy la Emilia que está en Arán, sino que ahora yo voy camino a Canaán y no importa lo que he perdido, no importa las cosas que tal vez se han cerrado, no importa la gente que está en mi contra, no importa si es de mi familia, no importa si las puertas del trabajo se han cerrado, voy a caminar porque creo que Dios me va a dar una doble porción. Dios es capaz de restituir lo que hemos perdido y Dios es capaz de dar, la escritura dice, doble honra, pero cuando yo puedo mirarme y decir, Dios está conmigo. Dios está conmigo.

Porque sabe qué, voy a voy a dar el ejemplo más claro que puedo dar. Por favor, no se ofendan. Si Dios creyera que usted está de más en este planeta, usted ya no estaría aquí. Porque para gastar oxígeno habemos 6000 millones de seres humanos.

Por lo tanto, cuando vengan esos pensamientos de Arán, de que no somos suficientes, de que no tengo que creer tantas cosas buenas, usted va a decir,

Si yo estoy respirando, es porque Dios tiene un propósito grandioso para mí, porque si no, de otra manera ya me hubiera fulminado, porque Dios tiene el control de todas las cosas.

Mire, hasta las hormigas no se mueren si Dios no lo decide. Y aquí habemos algunos que somos hartos más grandes que la hormiga. Entonces tenemos que creer a esa promesa del Señor. Hay gente que lo está esperando.

Mire, quiero cerrar con esto. aún de nuestros peores momentos, aún de nuestros fracasos, aún de muchas veces haber abierto el corazón de manera equivocada, de haber creído en gente equivocado, de haber esperado que la gente se comportara de cierta manera, yo tengo que entender que aún de esos peores momentos, Dios puede hacer cosas maravillosas. Dios puede hacer cosas maravillosas. Entonces, amado, no se quede en su Arán, porque si vamos a buscar responsabilidad en las a las cosas que hemos vivido, no vamos a terminar nunca.

Pero el día tiene 24 horas. Y sabe qué me bendijo que el otro día estaba escuchando una prédica y de repente el predicador dijo esto y como que dije, «What?

Porque a veces nosotros somos nuestros peores enemigos y los que están a nuestro alrededor son nuestros peores enemigos porque como que no nos creemos. como que no nos damos ánimo, como que andamos con temor, como que se van a quebrar las galletas de agua, pero debemos confiar que el Señor está conmigo y que cuando yo entiendo cuál es mi harán y le digo,

Señor, aquí está. Este es mi lugar de fracaso.

Este es mi lugar de dolor. Este es mi lugar de derrota, esto es lo que no hemos podido resolver, Señor. Esto es lo que me me tiene atado para no avanzar, pero te lo entrego y con fe voy a seguir caminando. Entonces, el cielo se abre a mi favor.

Y usted dirá,

Pero, ¿cómo si yo de repente he hecho cosas que wow, nadie quisiera estar a mi lado?

¿Se acuerdan de la esposa de Lot? Todos o la mayoría recordamos a la esposa, en la esposa de Job, perdón, cuando bueno, es la de Lot también es una estrella. La esposa de Job en un momento Dios está probando a Job y ya está, murieron los hijos, perdió todo el ganado, perdió todo, todo, todo. Ya se está rascando con una teja porque tenía sarna.

Sarne y lepra porque le he picado. Y es que no sé qué me dijo el lepra. El Pedro vaya spoileando a Pedro y y ella le dice, «Maldice a tu Dios y muérete.

¿Cierto? Bueno, si usted no sabe y uno dice,

Ah, la flor de esposa, no soy tan mala, ¿eh?» Pero ella le dice a Job, «Maldice a tu Dios y muérete.

Y no sabemos más de la historia de esa esposa.

Y después leemos eh al final del libro que Dios restaura Job y le da el doble de lo que le había dado y le da hijos e hijas más lindas del mundo y todo lo demás. ¿Usted se ha preguntado de dónde salieron esos hijos? ¿Quién era la mamá de esos hijos? Era esa misma mujer, era la misma mujer que capítulos antes le dice a le dice a su esposo,

Maldice a tu Dios y muérete.

Porque a veces nosotros hacemos cosas incorrectas porque no entendemos lo que está pasando.

Pero aún en esas circunstancias, porque todos diríamos,

Ay, pero que imperdonable lo que dice esa mujer.

Aún en esa circunstancia Dios bendice ese vientre para darle nuevos hijos y nuevas hijas. y para darle la capacidad de disfrutar del doble de lo que había perdido. Por lo tanto, quiero decirle, amado, no hay excusa para que salgamos de Arán en este día. No hay excusa para que digamos,

No, es que yo no voy a ser capaz, es que no se me van a dar las cosas, es que tengo miedo de ir a golpear la puerta al banco, tengo miedo de ir a hacer esto.» Tenemos que entender esto.

Dios es un Dios de restauración y que si Dios le ha puesto talentos, dones y habilidades, si Dios tal vez ha puesto a usted que lo más importante, no sé, es su hogar, son sus hijos y hay situaciones ahí, es su trabajo y hay situaciones que se levantan, usted tiene que entender que eso no es más que harán disfrazado de circunstancias, pero el Señor nos ha traído en este día para entregárselas a él y decirle,

Señor, voy a salir porque quiero ir a esa tierra que fluye lechimiel. Quiero llegar a ese lugar que tú tienes para mí y quiero entender y no olvidarme que tal vez soy malo, pero nunca tan malo como la esposa de Job. Pero aún así tú le diste una nueva oportunidad. ¿Cuánto más me la vas a dar a mí?

¿Cuántos creen a eso? Podemos darle un aplauso al Señor. Vamos, aplauda al Señor y dígale,

Señor, creo que me vas a dar un nuevo tiempo. Nos debemos, amados, nos debemos eso.

Hay gente que no está esperando.

A veces nosotros decimos,

No, que lo haga el otro, no, que señor manda una señal por allá, mando una señal por allá, manda una señal por allá.

Y nos debemos nosotros salir de ahí, nos debemos salir de ahí. Debemos salir y decir,

Señor, yo no quiero que esta situación que generó, no sé, problema familiar, un problema laboral, una situación personal, miedos que nos detienen a dar esos pasos, se vayan con nosotros en este año, sino que podamos decirle, Señor, yo quiero tener la plena libertad.

Porque hubiésemos escuchado y lo hubiésemos leído que la escritura hubiese dicho el Dios de Taré, de Abraham, de Isaac, de Jacob. Pero Taré perdió esa oportunidad. Pero como Dios siempre es un Dios de oportunidad, nos vuelve a dar esas oportunidades.

Pero si estamos aquí en este día es para que no perdamos más tiempo, sino que podamos decirle,

Señor, no quiero que pase un año más y ver cómo tiene que pasar algo muy grave para que las cosas se arreglen. No tiene que a otro irle mal para que me para que a mí me vaya bien.

No. Dios es un Dios que puede hacer cosas maravillosas, pero tenemos que decirle,

Señor, voy a salir de ese dolor, voy a salir de esa tristeza, voy a salir de eso que me estanca, te lo voy a entregar a ti para tareer a su hijo.» Y tiene que saber que siempre el enemigo va a traernos a memoria nuestros momentos de fracaso, nuestros momentos y va a parecer como que todos volvemos a vivirlo, pero no somos los mismos. Dios está con nosotros y si Dios está con nosotros, tenemos garantizada la victoria.

Yo quiero que podamos ponernos en pie y podamos orar al Señor y y podamos orar y usted allí en su lugar pueda orar y pueda entregarle a Dios ese temor, esa circunstancia, ese problema, no sé, eso que lo detiene para poder disfrutar de la vida que Dios tiene para usted, el poder caminar hacia Canaán, el poder ver la obra de Dios, porque eso no lo puedo hacer yo, eso no lo puede hacer el hermano, eso solo lo podemos hacer nosotros, porque nuestros aranes son individuales. Nuestros miedos tal vez a alcanzar la la bendición mayor del Señor están en que hemos fracasado, están en que no queremos volver a pasar necesidades, están a que no queremos estar solos otra vez, están a que no queremos que nos digan cosas hirientes. No lo sé, pero sí sé que Dios nos ha llamado para salir de Arán y Dios quiere que podamos entregárselo en este día y podamos decirle, «Señor, aquí estoy. No sé cómo va a suceder porque quiero decirle, las piezas del puzzle las pone el Señor.

Lo único que él nos invita a hacer es salir y caminar. Y que cada vez que situaciones se levanten, cada vez que situaciones vengan, usted pueda recordar, Dios va conmigo, bendecirá los que me bendijeren, maldecirá los que me bendijeren, prosperará toda obra de mis manos, no me dejará en vergüenza. Afirmará mi rostro, pondrá mi rostro de león delante de mis enemigos, abrirá puertas y ventanas de bendición, cerrará boca de leones, cerrar las puertas del infierno. Su bar y su callado me van a infundir aliento.

El ángel del Señor va a caminar conmigo hasta que llegue a ese lugar que Dios tiene para mí. Amén. Yo quiero que pueda cerrar sus ojos y pueda juntos podamos orar al Señor y pueda sincerarse un minuto. Recuerde, la iglesia es lo suficientemente espaciosa.

Si usted quiere orar en privado, puede ahí moverse de su puesto, pero este es un tiempo individual. Usted pueda entregarle al Señor su arán. A veces nosotros descansamos en que se den las cosas, en que las haga nuestro esposo, en que las hagan nuestros hijos. en que otros vengan a buscarnos.

Eso lo entendemos como una señal de Dios. Pero quiero decirle que la doble porción requiere un doble esfuerzo, requiere una doble fe, requiere una doble convicción, requiere una doble confianza y por eso es tan necesario entregar nuestro harán. Podemos tener el corazón herido. Yo siento que hay gente que tiene el corazón herido porque lo traicionaron, abusaron de sus conocimientos, de su voluntad.

Pero tiene que entregárselo al Señor en este día porque Ará nunca se va a comparar al Canaán que Dios tiene. Hay palabras hirientes que vienen a traerse a memoria de hijos, de familia, pero tenemos que dejárselas al Señor porque Dios es el Dios que puede restaurar. Dios es el Dios que puede sanar. Hay proyectos que parece que están perdidos y los podemos tener como uno más en la mochila, pero Dios es el Dios que hace cosas imposibles.

No somos los mismos. No somos los mismos. Hay una doble unción de Dios sobre nosotros en este año. Hay un doble esfuerzo.

Hay una doble capacidad. Vamos, dígale al Señor, «Señor, yo te entrego. Mi harán, me harán. se llama así.

Mi harán se viste así. Mi harán hace estas cosas. Mi harán me hace sentir de esta forma. Mi harán se presenta así.

Mi hará me trae estos recuerdos. Pero, Señor, aquí te los entrego. Quiero llegar a Canaán. Vamos, ore al Señor unos instantes.

Oh, Padre, en el nombre de Jesús. Oh, en el nombre de Jesús. Señor, muévete en este lugar. Oh, Dios, no es un momento colectivo, es un momento individual.

Señor, te entregamos nuestro arataré, Señor. Fue el lugar que le recordaba el nombre de su hijo. Para otros será, Señor, el lugar del fracaso, de la estafa, de la deuda, Señor, del abandono, de la herida, Señor, de la traición, de los errores, Señor. Pero si aún a la esposa de Job tú le diste la nueva oportunidad, Señor, queremos abrazarnos a cada oportunidad que tú tengas para nosotros.

Oh, Espíritu Santo, Espíritu Santo, sopla, sopla sobre este lugar, Señor Dios, que ellos sean revestidos de ti hoy. Que queden aquí sus aranes, sus dolores, sus fracasos, Señor, las palabras y ellos puedan entender, Dios, que tú los has llamado para ser de bendición. Tú los has llamado, Señor, para ser de multiplicación, Señor, y que cuando tú decides bendecirnos, Señor, el infierno puede levantarse y sin duda se ha levantado, pero estamos vivos y estamos en pie, Señor. Y tú, el león de la tribu de Judá, caminas con nosotros.

Y yo declaro que en esta nueva temporada no serán avergonzados, no serán humillados, Señor, no se verán derrotado, sino que verán la obra de tus manos, porque tú eres mucho más abundantemente de lo que Dios, nosotros podemos creer, de lo que tú puedes hacer en nuestras vidas. Oh, Señor, que el mismo Espíritu que levantó a Jesucristo de los muertos, que resucitó ese cuerpo molido y destruido, Señor, comience a llenar ahora cada vida. Comience a llenar ahora cada vida, cada corazón, Señor, porque solo te necesitamos a ti, Dios, oh, para llegar a nuestros canales. Hoy te alabamos, Señor.

Te alabamos. Te alabamos. Te alabamos. Vamos, siga en la presencia del Señor.

Denle un momento al Espíritu Santo para que todo Arán, toda raíz de Arán en su vida salga y venga al poder, el favor, las promesas de Dios enraizarse en su vida. Los que aman al Señor, todo, todo, todo, absolutamente todo, termina orando para bien. Y este será un año en que terminaremos viendo la obra victoriosa del Señor sobre nuestras vidas. Oh, aleluya.

Adoramos al Señor. Vamos, iglesia, puede levantar su mano al cielo. Vamos a declarar al frente abriendo camino, cortando cadenas, sacando espinos. Ángeles contigo a luchar.

Él abre puerta, nadie puede cerrar. Él trabaja para los que confían. camina contigo de noche y de día. Tu victoria llegó.

Comienza a cantar y alaba a Dios. Alaba a Dios. Alaba a Dios. Alaba a Dios.

Alaba a Dios. Alaba a Dios. Alaba a Dios. Alaba a Dios.

Un Dios va al frente abriendo camino, cortando cadenas, sacando esposo. Manda a sus ángeles contigo él abre puertas, nadie puede cerrar. Él trabaja para los que confían. Camina contigo de noche y de día.

levanta tus manos, su victoria llegó. Comienza a cantar y alaba a Dios. Alaba a Dios. Alaba a Dios.

Alaba a Dios. Alaba a Dios. Alaba a Dios. Alaba a Dios.

Alaba. Alaba a Dios. Alaba a Dios. Alaba a Dios.

Alaba a Dios. Rechaza oración, oraciones alimentos. Oraciones alimentos. Nunca, nunca había un justo sin respuesta.

quedar en sufrimiento. O quedar en sufrimiento. Basta solamente esperar. Basta solamente esperar lo que Dios irá hacer.

Aleluya. Vamos, diga, iglesia. Cuando cuando él levanta sus manos, es hora de vencer. Oh, alaba simplemente, simplemente alaba.

Estás llorando. Alaba en la prueba. Alaba en la prueba. Alaba.

Está sufriendo. Alaba. No importa. No importa.

Alaba. Tu alabanza escuchará. Vamos para al frente. Dios va al frente abriendo caminos, quebrando cadenas, sacando espinas.

Manda sus ángeles contigo a luchar. Él abre puerta, nadie puede cerrar. Él trabaja para los que confían. Camina contigo de noche y de día.

Levanta tus manos, tu victoria llegó. Comienza a cantar y alabar. Dios, alaba a Dios alaba a Dios. Alaba a Dios.

Alaba a Dios. Alaba a Dios. Alaba a Dios. Alaba a Dios.

Amén. Le damos un fuerte aplauso a nuestro Señor, por favor. Vamos. Aleluya.

Bien. Dios nos bendiga, querida iglesia. Quiero invitarles antes que nos retiremos que podamos tomar nuestra mejor nuestra mejor ofrenda en este día martes. Aprovecho rápidamente de dar los anuncios.

Recuerden que esta es una semana eh super importante también para nosotros como iglesia, ya que este domingo, parto con el aviso del domingo, tenemos nuestros bautismos. Ya no y no tan solo es nuestro bautismo, sino que también nuestro paseo congregacional. Recuerde que arrendamos un lugar exclusivo para nosotros donde estamos ahí la iglesia, donde usted puede ir con su familia, eh lleve lleve el cocaví, el almuerzo, el el asado, eh no sé si usted es vegano, oramos por usted. No sé, pero ah la la la la idea es que este domingo vamos vamos a los bautismos.

Vamos a estar ahí en un tiempo superbonito. Eh, es hermoso ver la gente como Recuerden que el bautismo es un mandamiento y no y no tan solo es un mandamiento, sino que es una declaración pública. Eso es lo que es el bautismo. Es una declaración pública.

Estoy muriendo a mi vieja manera de vivir para resucitar con Cristo. Que él guíe mi vida. que él que él dirija que él dirija mis pasos. Entonces, eh a la salida ahí usted, por favor, eh va va a estar seguramente alguna de las hermanas en informaciones.

Si usted todavía no se anota, es importante que se anote para ir viendo quiénes se van a ir eh bautizando. Si yo veo aquí el que está oculto, tengo uno. Sigo para acá, tengo dos acá. 3 4 5 6 El Johnny también siete.

Ahí ya tenemos siete que tienen que ir a la al agua, más otros más que están inscritos y es una declaración, insisto, es una declaración pública. Estoy tratando, estoy muriendo al mundo, estoy resucitando con Cristo, que él me dirija, que él me oriente, que él que él me guíe. Que nos vamos a equivocar, nos vamos a equivocar, no somos perfectos, salvo el Pedro. todos los demás.

Ah, era ah, pero eh e es una declaración pública. Entonces, el domingo es un es un día bien lindo porque eh estamos en los bautismos, pero también repito, insisto en nuestro paseo congregacional. Ya vamos, compartimos eh conforme a como usted estime conveniente ahí con la familia. Nosotros somos, por ejemplo, super eh siempre lamos como un cocadí más que nada.

El Israel nos da comida siempre, si no hay problema. Hermano Manuel ya una vaca, son hartos, comen harto y y es una bendición. Así que ah, así que entre vaca y cocaví arreglar, pero lo importante es estar participando. Así que el domingo 9:30, como siempre lo decimos, nos juntamos en este lugar y aquí ya vamos rumbo a los bautismos.

Esperamos entre jueves y viernes ya ni tener la la ubicación, que te la manden, por favor, para eh así también hacerla llegar a los hermanos. Bien. Este jueves, no se olvide, 7 de la tarde, las puertas del templo están abiertas. La comienza nuestra reunión.

Vamos a estar alabando, exaltando, bendiciendo al Señor. El viernes tenemos evangelismo. Ya nos juntamos a las eh me pusieron a las 7 aquí, ¿no? A las 7:30 nos juntamos acá o a las 7, no, a las 7, sí, perdón, yo estoy equivocado.

Pongámonos de acuerdo, ¿no? 7:30. 7:30. Siempre nos hemos juntado acá.

Nos juntamos 7:30, nos vamos a la plaza y compartimos, entregamos un tratado, regalamos fruyelé, llevamos dos bolsas, una para los regalos, otra para el Miguel Ángel, pero ah, una bendición. Así que todos ahí compartimos. Es hermoso poder estar disfrutando una declaración pública, no tan solo de nuestra fe, sino ahí alabamos al Señor y es bien bonito, la verdad. Es bien bonito estar ahí alabando al Señor en libertad.

Así que todos, todos por favor invitados. El día sábado, la reunión del domingo la trasladamos al sábado a las 8. Ya a las 20 horas tenemos nuestra reunión de día domingo. Eh, es importante poder estar ahí.

damos las últimas indicaciones. Eh, damos a conocer también, recuerden, los que se van a ir a a los bautismos, ahí aprovechamos también, insisto, dar las últimas indicaciones. Entonces, es importante. Ya.

Así que este sábado 20 horas 8 de la tarde estamos alabando, exaltando y bendiciendo el nombre del Señor en este lugar. Eh, amén. Bien, tome su mejor su mejor ofrenda, por favor. Si usted va a hacer su ofrenda a través de transferencia, ahí aparecen los datos eh o el código QR.

Si usted necesita sobre diezmo, si necesita entregar su diezmo, no lo ha entregado, ahí está la Mariana, levante su mano y ahí usted nos eh nos entrega el sobre bendecirlo, por favor. Bien, oramos. Padre, gracias. Absolutamente todo es tuyo y lo recibido de tu mano.

Damos. Bendicimos hoy, Señor, a quienes van a entregar su diezmo, sus primicias, sus ofrendas. Todo, absolutamente todo es tuyo. Él lo recibió de tu mano.

Lo quedamos, te honramos, exaltamos y bendecimos en el nombre poderoso de Jesús. Amén, Señor. Y amén. Bien, póngase de pie, por favor.

Yo le invito, traiga, traiga su ofrenda. Seguimos adorando al Señor. Marcó, adoramos. Ah, tenían una canción.

Ya, perdón. Cante. Mi corazón cuando estoy desesperado. Tu mano no está me encuentro, aleluya, sin aliento.

Vamos. Yo sé que todo siempre tú lo haces bien. Yo sé que todo por siempre tú lo haces. El mar abrirás, tu mano lo hará.

Tu amor todo lo vencerá. Yo sé que todo siempre tú lo haces bien. Todo lo hace bien. Iglesia vamos a degradar en este día por esos tú vas conmigo.

Tú eres vamos porque yo sé tú no me dejas. Tú me rodeas. Oh, lo declaramos. Yo me encuentro sin aliento.

Sin aliento. Vamos, declárelo. Yo sé que todo siempre tú lo haces bien. Todo lo haces.

Yo sé que todo siempre tú lo haces fiel. El mar abrirá. Tu manoá. Tu amor todo lo vencerá.

Yo sé que todo siempre tú lo haces bien. En la oscuridad a mi lado vas siempre permaneces. En cada temor de tu mano voy. Siempre me sostienes en la oscuridad a mi lado va.

Siempre permaneces en cada temor. De tu mano voy. Siempre me sostiene. Oh.

Oh, yo sé que todo siempre tú lo haces bien. Yo sé que todo siempre tú lo haces fiel. Tu mar abrirá, tu mano lo hará. Tu amor todo lo vencerá.

Y sé que todo siempre tú lo haces bien. El marirás, tu mano lo hará, tu amor todo lo vencerá. Yo sé que todo siempre tú lo haces bien. Aleluya.

Vamos a darle un fuerte aplauso a su Señor, Rey de Reyes, Señor de los Señores. Incline su rostro, por favor. Padre, gracias. Ha sido bueno, ha sido lindo, hermoso poder estar juntos alabando, exaltando, glorificando, bendiciendo tu nombre, Señor.

Gracias, gracias, Dios, por este tiempo, por tu palabra sobre nuestra vida. No somos los mismos. No somos los mismos. Avanzamos, Señor, seguimos adelante.

Y como bien también, Señor, me hace sentido en relación a lo ministrado el día domingo, el cuerpo externo se va desgastando, pero no somos los mismos porque en el interior, Señor, vamos creciendo día a día. Vamos de gloria en gloria, Padre. Gracias. Bendícenos.

Despídenos en paz, en comunión los unos de los otros, más nunca jamás de tu presencia. En el nombre de Jesús. Amén. Y amén.

Dios les bendiga, querida iglesia. Ah.

Declaración

Y amén. Dios les bendiga, querida iglesia. Ah.

Introducción

Vamos a leer del versículo 27 y luego vamos a leer unos versículos del capítulo 12. ¿Lo encontró? ¿Pendió el celular? ¿Lo encontró por ahí o no?

Amén. Génesis 11 y lo leemos en el nombre. Hasta ahí. Gracias.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Y usted dice, amén. Dice, «Estas son las generaciones de Taré. Taré engendró a Abraham, a Nacor y a Arán.

Y Arán engendró a Lot. Y murió Arán antes que su padre Taré en la tierra de su nacimiento, en Urde los Caldeos. Voy a hacer una pausa ahí. Taré es el padre de Abraham.

Él tuvo tres hijos, Abraham, Nacori y Arán. Pero Arán murió. Los que más menos recordamos la historia o hemos visto películas, siempre escuchamos como Abraham y Lot. Pero Lot era sobrino de Abraham.

Sí. Y dice, «Y murió Arán antes que su padre Taré en la tierra de su nacimiento, en Urde los Caldeos. Y tomaron Abraham y Nacor para sí mujeres. El nombre de la mujer de Abraham era Saraí.

Y el nombre de la mujer de Nacor, Milka, hija de Arán, padre de Milka y wait, padre de Milka y de Isca. Leo rápido, no tanto. Mas Saray era estéril y no tenía hijos. Y tomó tarea Abraham, su hijo, y a Lot, hijo de Arán.

hijo de su hijo, y a Saraí, su nuera, mujer de Abraham, su hijo. Y salió con ellos de Ur de los caldeos para ir a la tierra de Canaán, y vinieron hasta Arán y se quedaron allí. Quiero que vamos a el capítulo eh 12. Dice,

Pero Jehová había dicho a Abraham, ahora Dios le está hablando al hijo de Arán.

Ve, estos son enregares.

Y Dios habla ahora al hijo de Abraham y le dice Dios, «Vete de tu tierra y de tu parentela y de la casa de tu padre a la tierra que te mostraré y haré de ti una gran nación. Te bendeciré y engrandeceré tu nombre y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijen y a los que te maldijeren maldeciré, y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. Y se fue Abraham como Jehová le dijo, y Lot fue con él.

Y era Abraham de 75 años cuando salió de Arán. Tomó pues Abraham a Saray y su mujer, y a Lot, hijo de su hermano, y todos sus bienes que habían ganado, y las personas que habían adquirido en Arán y salieron para ir a tierra de, puede decir, a tierra de Canaán. Amén. Bien.

Y a tierra de Canaán llegaron. ¿Qué quiero eh compartir con ustedes en este día?

Punto De

Arán, que es la ciudad, significa eh encrucijada o también es un punto de decisión o un punto en el desierto, ¿ya?

Punto Muerto

Es como un punto muerto. Entonces, cuando nosotros leemos esta historia, lo que la Biblia nos enseña que probablemente muchos hemos pasado por alto, es que nosotros decimos,

Jehová, Dios de Abraham, de Isaac, de Jacob.

Porque recuerde que Dios es un Dios de generaciones. Él no solo se preocupa de nosotros, sino que se preocupa de nuestra familia. Pero Taré, que era el abuelo, en este caso, que era el padre, antes ya había recibido la orden de ir a Canaán.

Lo leímos en el aes eh Taré sale con su familia para llegar a tierra de Canaán, pero se detienen el vivía en Ur se detienen por ahí, por ahí y en Ur muere su hijo Arán. Y la escritura dice que después ellos siguen y que Taré muere en la ciudad de Arán a los cientos y algo de años. Ahora, ¿por qué esto es importante? Porque muchas veces, y es lo que quiero compartir hoy día, muchas veces las circunstancias que nosotros hemos vivido nos hacen quedarnos en lugares que nos traen recuerdos de dolor.

Si usted lee la escritura con detención en su casa, se va a dar cuenta que el hijo que le muere a Taré se llama Arán. Y Taré muere en Arán. Y aunque Dios le había dicho a Taré que fuera hasta Canaán, porque dice que él sale con su familia para ir a tierra de Canaán, él nunca llega. Y nosotros no leemos en la escritura que diga que Dios era el Jehová era el Dios de Taré, de Abraham, de Isaac, de Jacob.

Porque muchas veces las circunstancias que nosotros hemos vivido nos detienen y nos quedamos sin recibir lo que Dios quiere para nosotros. Y cuando estamos comenzando este año o estamos prácticamente terminando las vacaciones, creo que es bueno que podamos sentarnos y pensar delante del Señor en qué posición yo estoy dispuesto a enfrentar este año. que Taré cuando sale de Ur cuando tiene este plan de ir a Can perdida. Y nosotros cada vez que tomamos decisiones, cada vez que ideamos planes, cada vez que hacemos proyectos, cada vez que miramos alrededor nuestro, a nuestra familia, nuestros planes, nuestro trabajo, hacemos proyectos.

La pregunta es, ¿cuántas veces Arán se tropieza en nuestro camino? Y cuántas veces nos hemos quedado y nos hemos instalado en Arán sin llegar a la tierra de Canaán. Ahora, amado, Dios no tiene problemas con el tiempo porque Dios es eterno. Dios puede esperar generaciones.

Si Dios me prometió algo a mí y yo me dedico a hacer 99 cosas menos las que Dios me invita a hacer, Dios va a esperar que mis hijas cumplan ese propósito. Porque Dios es un Dios de generaciones, pero nosotros no somos seres eternos. Cada vez que nosotros dejamos pasar el tiempo por una cosa natural, viene cansancio a nuestra vida, viene pesadez y automáticamente como que tendemos a acomodarnos con mayor facilidad y a no tomar los desafíos que tenemos pendientes. Amén.

Entonces, cuando yo veo la historia, me pregunto, ¿cuáles son las cosas que a mí me detienen hoy día? Porque voy a poner un ejemplo. Si a lo mejor usted es bueno, no sé, para hacer alfombras, pero en algún momento tuvo una mala experiencia haciendo alfombras, el hacer alfombra se va a convertir en su arán. Y si de pronto alguien viene y le dice,

Mira, yo te voy a ayudar, yo te voy a financiar, yo te voy a hacer la publicidad, tú lo único que tienes que hacer es hacer alfombra.

Si fuéramos honestos en este día, ¿cuál sería nuestro primer pensamiento?

diríamos, «Sí, yo voy, lo hago.

O o nuestra respuesta políticamente correcta es déjame pensarlo. O diríamos,

No, ¿sabes qué? mejor que lo haga otra persona. Y esas respuestas son aranes en nuestra vida, porque Dios quiere que lleguemos a Canaán y Canaán representa las promesas de Dios, la vida que Dios tiene para nosotros, para nuestra familia, para nuestros planes.

Porque si usted cree que el plan perfecto de Dios que tengamos la vida que tenemos hoy día, entonces nos equivocamos de Dios. Dios tiene mucho más para nosotros. Él quiere que vayamos creciendo como la luz de la aurora. Pero también tenemos que entender que si nosotros no logramos enfrentar y reconocer cuáles son nuestros arán, jamás vamos a poder llegar a la tierra de Canaán.

Y quiero decirle algo, Dios no es un Dios que se conforma con una parte. Dios no es un Dios que diga, «Bueno, ya está haciendo su ah le está poniendo un 30% con eso puede, sino que Dios ha puesto habilidades y capacidades en cada uno de nosotros para poder vencer aquellas cosas que nos detienen. Pero el problema es que muchas veces en este trajín del día a día, lo que nosotros hacemos es llenarnos de actividades para olvidarnos que tenemos que vencer a nuestros aran. Taré se queda en Arán y muere en Arán porque Arán le recordaba al hijo que se había muerto.

La pregunta es, ¿cuál es el área en su vida, en mi vida, que se está llamando Arán en este día y que le impide poder disfrutar lo que Dios tiene para usted? ¿Cuáles son esas áreas? Porque mire, la escritura dice que Dios no pone más carga de la que nosotros podemos llevar. Y todos sabemos eso, pero hay áreas en nuestra vida específicamente en donde nosotros lo que hacemos es dar vueltas porque no nos queremos enfrentar a ese dolor, a esa conversación incómoda, a dar esa pelea nuevamente, a luchar con esa situación, a tener que decir, «Okay, no soy la misma persona, voy a ir de nuevo.

Okay, tengo más experiencia, esta vez no voy a fracasar, esta vez no me van a estafar. esta vez voy a salir adelante. Pero esa decisión tiene que ver con levantar nuestras estancia en Arán y seguir firmes hasta Canaán. La pregunta es, ¿qué es nuestro Arán?

¿Qué persona? ¿Qué circunstancia? ¿Qué problema que hemos enfrentado? ¿Qué pelea?

¿Qué situación que nos marca nos ha detenido para avanzar? a eso que Dios tiene para nosotros. ¿Qué miedo nos detiene? Porque a veces uno dice,

No, si yo soy capaz, pero voy de a poquito, de a poquito.

Pero si hiciéramos un barrido de tiempo, a lo mejor ese a poquito ha sido, lo voy a resolver y llevamos 2 años y llevamos un año.

Entonces, como Dios es un Dios de amor, Dios no nos va a empujar más allá de lo que nosotros queramos porque entonces sería un Dios dictador. La pregunta es, ¿es eso es eso lo que Dios quiere para mí? Ese es el lugar en donde Dios quiere ponerme, lo que estoy haciendo es realmente todo lo que Dios quiere que yo haga o han venido los aranes, las personas, porque mire, cada vez que yo quiero avanzar, y tenemos que tener muy claro esto, cada vez que yo quiero avanzar en algo, van a venir esos aranes, esas personas, esos recuerdos, esas acciones para recordarme que de ahí no puedo salir, que aunque he avanzado no estoy capacitado, que aunque he crecido ido, tengo que tener mucho más cuidado. Y no estoy diciendo que seamos imprudentes, pero muchas veces ese exceso de prudencia no es más que aranes en nuestra vida.

Amén. ¿Con qué cosas negativas nos hemos quedado? Si alguien viniera a darle la respuesta de aquella situación que usted tiene problema, tal vez un hijo, tal vez una situación financiera, tal vez una un proyecto que usted quiere hacer, tal vez la respuesta a una sanidad y se la pusiera enfrente así en en una bandeja, usted hoy sería capaz de decir,

La tomo y sigo adelante. Honestamente lo que haríamos sería decir,

Mira, déjame lo vamos a espiritualizar, déjame orar, vamos a orar.» Y no está mal orar, pero cuando yo abuso de artimañas, lo que yo estoy haciendo y que no se entienda que orar es una artimaña, sino que cuando yo me escudo detrás de algo y no realmente soy honesto conmigo, lo que estoy haciendo, es demostrándome a mí mismo que Arán sigue gobernando en mi vida.

Y mientras eso siga gobernando en mi vida, yo no puedo llegar a esa tierra que fluye leche y miel, a ese lugar de paz, a ese lugar de unidad, ese lugar de desarrollo profesional, ese lugar de unión familiar, a ese lugar de restauración plena, porque Dios no resuelve las cosas a medias. Dios no hace las cosas a medias. Dios es un Dios que hace todo perfecto. Si usted mira a su alrededor, usted se va a dar cuenta que todo lo que Dios hizo es perfecto y nosotros somos sus hijos.

Por lo tanto, las soluciones que Dios tiene para nosotros también son perfectas. Pero el problema no está en la solución que Dios me quiere dar. El problema muchas veces está, si yo tengo la habilidad de reconocer mi harán, entregárselo al Señor, soltar ese dolor, soltar ese temor, soltar ese fracaso y decir,

Señor, en tu nombre voy a ir hacia delante.

O como dijo Pedro,

Señor, he pescado toda la noche, me fue superm, pero en tu nombre voy a echar la red.

¿Cuántos están aquí en este día para decirle,

Señor, en este año en tu nombre voy a echar la red, en tu nombre voy a dar ese paso. En tu nombre voy a creer que las cosas se van a dar.

Puede mirar al que tiene a su lado y dígale, «Este es el año de dar ese paso.

Este es el año de vencer a Arán. Este es el año de vencer los miedos. Este es el año de dar nuestro 100% por aquellas cosas que nos van a llevar a Canaán. Amén.

¿Cuántos están siendo bendecidos? Mire, el problema de quedarnos en Arán es que debemos entender que nosotros mismos nos debemos dar ese paso. El cielo no es una cueva de cobarde. Usted puede vivir una vida absolutamente plana dentro de la iglesia y sentirse cómodo y sentirse bien.

Pero un día vamos a llegar al cielo y usted se va a dar cuenta que usted podía hacer 200 millones de cosas más de las que usted está haciendo en este día. Porque cada vez que yo creo en el Señor, Dios me da nuevas oportunidades y lo que hace Dios es que le da plenitud a mi vida. Porque Dios es capaz de crear cosas que no existen. Dios es capaz de restaurar todas las cosas.

El problema de Taré fue que él se quedó con su dolor y dejó que ese dolor lo inmovilizara. ¿Con qué nos hemos quedado, amada iglesia, que ha impedido que avancemos? ¿Con qué cosas yo me he quedado? ¿Con qué cosas nos hemos quedado de manera particular?

¿Con qué cosas como iglesias nos hemos quedado que nos detienen a no dar nuestro 100% y llegar a Canaán? Porque ese es el deseo del Señor. Entonces, nos debemos dar ese paso de Arán a Canaán, porque sabe, la escritura dice que había un hombre en la parábola de los talentos que el Señor le da un talento y él, ¿qué hace? toma el talento, lo guarda en un pañuelo, lo guarda en el bolsillo y no sabemos toda esa historia, pero hay algo que a veces nos pasa desapercibido, que él se quedó en ese lugar que era cómodo para él, en nuestro Arán.

Y sabe cuál es el problema de eso? Que cuando nosotros nos quedamos cómodos, empezamos a buscar argumentos de comodidad. Porque este hombre lo que le dice al al Señor es que le da 200 millones de excusas. Es que yo sabía que tú eras severo, es que yo sabía esto, es que yo sabía esto, es que yo sabía lo otro.

Y si pudiésemos hacer una un pensamiento en este día a cómo hemos actuado en este tiempo, muchas veces no queremos dar ese paso y nos llenamos de argumentos. Es que no me van a apoyar, es que no me van a creer, es que va a ser un problema, es que me puedo enfermar, es que va a ser un conflicto, es que ¿qué más? A ver, colabórenme. Es que no me van a creer, es que no va a resultar, es que vamos a fracasar.

Pero al final todo eso es una excusa, porque aunque usted no lo crea, Arán se convierte en un lugar cómodo, porque ahí siempre vamos a ser las víctimas de alguien. Siempre vamos a ser las víctimas de una circunstancia, circunstancia que otros van a entender. Pero quiero decirle de parte del Señor, Dios no quiere que nos quedemos en lugares cómodos que no nos hacen crecer. Dios quiere que los talentos que él le ha puesto a usted se desarrollen y crezcan y florezcan y que otros sean bendecidos a través de ellos.

Pero para eso, ¿qué hace Dios? Dios trae incomodidad. Entonces es fácil estar en un lugar que me recuerdo un poco que podría ser más, pero no importa, me quedo acá porque aquí es un lugar seguro, pero Dios tiene mucho más. Dios tiene mucho más.

Y el deseo del Señor es que en este día nos vayamos confiando y creyendo que aunque de la ciudad de Arán hasta Canaán, tal vez no todo va a ser bueno, tenemos una promesa del Señor y él va a estar con nosotros en cada paso que demos. Y que si el Señor le dijo a Pedro, boga mar adentro, echa las redes y las redes se llenaron y se rompían, esa misma palabra va a estar con cada uno de nosotros, sea cual sea la circunstancia. Amén. Entonces, tenemos que caminar.

¿Por qué? Porque el hombre del pañuelo al final buscó excusas porque en el fondo sabía que lo estaba haciendo mal. Entonces, Dios quiere que hoy día podamos entender que no necesitamos tomar ese primer paso esperando señales de otro, porque a veces nosotros decimos,

Ya lo voy a hacer si es que esta persona se le ocurre esto, si es que se da esto.

Y empezamos a nomar como puzzle estratégicos. No sé si alguna vez usted ha hecho puzzle.

A mí me mandaron a hacer puzzle. El médico me mandó a hacer puzle. Y al final uno como que trata de que las cosas se den, pero con piezas que nosotros tenemos en las manos. Y lo que Dios quiere es que nosotros podamos entender que él nos va a hacer llegar a Canaán, pero con las piezas que él tiene.

Pero siempre en el centro vamos a estar nosotros. En el centro va a estar nuestra familia, en el centro va a estar eso que anhela nuestro corazón. Pero para eso tenemos que salir de Arán, dejar nuestras excusas, dejar las situaciones adversas, dejar las pérdidas. Hermano, hermana, usted no es el mismo que el año pasado.

Usted no es el mismo. Aunque usted se vea igual, aunque usted se vista igual, usted no es el mismo. Y cuando usted se mire el espejo, hágame el favor y diga,

Yo soy una nueva persona. Dios está conmigo y él va a abrir todas las puertas.

A lo mejor la gente no va a creer en usted.

A lo mejor las situaciones familiares no se quieren dar. Pero usted tiene que entender que cuando usted decide salir de Arán, ya no es el mismo. ¿Por qué? Porque cuando Dios le habla a Abraham, le dice,

Vete de tu tierra, vete de tu parentela.

Y le dice,

Bendeciré a lo que a los que te bendijeren.

Manda a Abraham desde Arán hasta Canaán con una palabra de bendición, con una palabra de protección.

Y eso es lo que usted hoy día tiene que recordar. No solo, ah, es que me estafaron. Ah, es que algo no se va a dar. No es que esto en algún momento esto se va a quebrar, no, algo viene porque está todo muy bueno, algo tiene que pasar, sino que tenemos que dejar nuestro arán en este día y decir, Dios va a ir conmigo.

Porque si no no sería el año de la doble porción. Dígale, por favor, al que tiene a su lado, Dios va contigo en este año. Tienes que salir de Arán. Amén.

Tenemos que salir de Arán. Mire, la escritura dice que el mismo, a mí me encanta ese versículo, que el mismo Espíritu que levantó a Jesucristo de los muertos mora en nosotros. Es el mismo espíritu. Por lo tanto, yo quiero pedirle que usted haga este ejercicio, que cuando usted llegue a su casa y se vaya a lavar los dientes, se mira al espejo y diga, «No soy el mismo.

Ya no soy la María Eugenia que está en Arán. Ya no soy la Alejandra, la Andrea, ya no soy la Emilia que está en Arán, sino que ahora yo voy camino a Canaán y no importa lo que he perdido, no importa las cosas que tal vez se han cerrado, no importa la gente que está en mi contra, no importa si es de mi familia, no importa si las puertas del trabajo se han cerrado, voy a caminar porque creo que Dios me va a dar una doble porción. Dios es capaz de restituir lo que hemos perdido y Dios es capaz de dar, la escritura dice, doble honra, pero cuando yo puedo mirarme y decir, Dios está conmigo. Dios está conmigo.

Porque sabe qué, voy a voy a dar el ejemplo más claro que puedo dar. Por favor, no se ofendan. Si Dios creyera que usted está de más en este planeta, usted ya no estaría aquí. Porque para gastar oxígeno habemos 6000 millones de seres humanos.

Por lo tanto, cuando vengan esos pensamientos de Arán, de que no somos suficientes, de que no tengo que creer tantas cosas buenas, usted va a decir,

Si yo estoy respirando, es porque Dios tiene un propósito grandioso para mí, porque si no, de otra manera ya me hubiera fulminado, porque Dios tiene el control de todas las cosas.

Mire, hasta las hormigas no se mueren si Dios no lo decide. Y aquí habemos algunos que somos hartos más grandes que la hormiga. Entonces tenemos que creer a esa promesa del Señor. Hay gente que lo está esperando.

Mire, quiero cerrar con esto. aún de nuestros peores momentos, aún de nuestros fracasos, aún de muchas veces haber abierto el corazón de manera equivocada, de haber creído en gente equivocado, de haber esperado que la gente se comportara de cierta manera, yo tengo que entender que aún de esos peores momentos, Dios puede hacer cosas maravillosas. Dios puede hacer cosas maravillosas. Entonces, amado, no se quede en su Arán, porque si vamos a buscar responsabilidad en las a las cosas que hemos vivido, no vamos a terminar nunca.

Pero el día tiene 24 horas. Y sabe qué me bendijo que el otro día estaba escuchando una prédica y de repente el predicador dijo esto y como que dije, «What?

Porque a veces nosotros somos nuestros peores enemigos y los que están a nuestro alrededor son nuestros peores enemigos porque como que no nos creemos. como que no nos damos ánimo, como que andamos con temor, como que se van a quebrar las galletas de agua, pero debemos confiar que el Señor está conmigo y que cuando yo entiendo cuál es mi harán y le digo,

Señor, aquí está. Este es mi lugar de fracaso.

Este es mi lugar de dolor. Este es mi lugar de derrota, esto es lo que no hemos podido resolver, Señor. Esto es lo que me me tiene atado para no avanzar, pero te lo entrego y con fe voy a seguir caminando. Entonces, el cielo se abre a mi favor.

Y usted dirá,

Pero, ¿cómo si yo de repente he hecho cosas que wow, nadie quisiera estar a mi lado?

¿Se acuerdan de la esposa de Lot? Todos o la mayoría recordamos a la esposa, en la esposa de Job, perdón, cuando bueno, es la de Lot también es una estrella. La esposa de Job en un momento Dios está probando a Job y ya está, murieron los hijos, perdió todo el ganado, perdió todo, todo, todo. Ya se está rascando con una teja porque tenía sarna.

Sarne y lepra porque le he picado. Y es que no sé qué me dijo el lepra. El Pedro vaya spoileando a Pedro y y ella le dice, «Maldice a tu Dios y muérete.

¿Cierto? Bueno, si usted no sabe y uno dice,

Ah, la flor de esposa, no soy tan mala, ¿eh?» Pero ella le dice a Job, «Maldice a tu Dios y muérete.

Y no sabemos más de la historia de esa esposa.

Y después leemos eh al final del libro que Dios restaura Job y le da el doble de lo que le había dado y le da hijos e hijas más lindas del mundo y todo lo demás. ¿Usted se ha preguntado de dónde salieron esos hijos? ¿Quién era la mamá de esos hijos? Era esa misma mujer, era la misma mujer que capítulos antes le dice a le dice a su esposo,

Maldice a tu Dios y muérete.

Porque a veces nosotros hacemos cosas incorrectas porque no entendemos lo que está pasando.

Pero aún en esas circunstancias, porque todos diríamos,

Ay, pero que imperdonable lo que dice esa mujer.

Aún en esa circunstancia Dios bendice ese vientre para darle nuevos hijos y nuevas hijas. y para darle la capacidad de disfrutar del doble de lo que había perdido. Por lo tanto, quiero decirle, amado, no hay excusa para que salgamos de Arán en este día. No hay excusa para que digamos,

No, es que yo no voy a ser capaz, es que no se me van a dar las cosas, es que tengo miedo de ir a golpear la puerta al banco, tengo miedo de ir a hacer esto.» Tenemos que entender esto.

Dios es un Dios de restauración y que si Dios le ha puesto talentos, dones y habilidades, si Dios tal vez ha puesto a usted que lo más importante, no sé, es su hogar, son sus hijos y hay situaciones ahí, es su trabajo y hay situaciones que se levantan, usted tiene que entender que eso no es más que harán disfrazado de circunstancias, pero el Señor nos ha traído en este día para entregárselas a él y decirle,

Señor, voy a salir porque quiero ir a esa tierra que fluye lechimiel. Quiero llegar a ese lugar que tú tienes para mí y quiero entender y no olvidarme que tal vez soy malo, pero nunca tan malo como la esposa de Job. Pero aún así tú le diste una nueva oportunidad. ¿Cuánto más me la vas a dar a mí?

¿Cuántos creen a eso? Podemos darle un aplauso al Señor. Vamos, aplauda al Señor y dígale,

Señor, creo que me vas a dar un nuevo tiempo. Nos debemos, amados, nos debemos eso.

Hay gente que no está esperando.

A veces nosotros decimos,

No, que lo haga el otro, no, que señor manda una señal por allá, mando una señal por allá, manda una señal por allá.

Y nos debemos nosotros salir de ahí, nos debemos salir de ahí. Debemos salir y decir,

Señor, yo no quiero que esta situación que generó, no sé, problema familiar, un problema laboral, una situación personal, miedos que nos detienen a dar esos pasos, se vayan con nosotros en este año, sino que podamos decirle, Señor, yo quiero tener la plena libertad.

Porque hubiésemos escuchado y lo hubiésemos leído que la escritura hubiese dicho el Dios de Taré, de Abraham, de Isaac, de Jacob. Pero Taré perdió esa oportunidad. Pero como Dios siempre es un Dios de oportunidad, nos vuelve a dar esas oportunidades.

Pero si estamos aquí en este día es para que no perdamos más tiempo, sino que podamos decirle,

Señor, no quiero que pase un año más y ver cómo tiene que pasar algo muy grave para que las cosas se arreglen. No tiene que a otro irle mal para que me para que a mí me vaya bien.

No. Dios es un Dios que puede hacer cosas maravillosas, pero tenemos que decirle,

Señor, voy a salir de ese dolor, voy a salir de esa tristeza, voy a salir de eso que me estanca, te lo voy a entregar a ti para tareer a su hijo.» Y tiene que saber que siempre el enemigo va a traernos a memoria nuestros momentos de fracaso, nuestros momentos y va a parecer como que todos volvemos a vivirlo, pero no somos los mismos. Dios está con nosotros y si Dios está con nosotros, tenemos garantizada la victoria.

Yo quiero que podamos ponernos en pie y podamos orar al Señor y y podamos orar y usted allí en su lugar pueda orar y pueda entregarle a Dios ese temor, esa circunstancia, ese problema, no sé, eso que lo detiene para poder disfrutar de la vida que Dios tiene para usted, el poder caminar hacia Canaán, el poder ver la obra de Dios, porque eso no lo puedo hacer yo, eso no lo puede hacer el hermano, eso solo lo podemos hacer nosotros, porque nuestros aranes son individuales. Nuestros miedos tal vez a alcanzar la la bendición mayor del Señor están en que hemos fracasado, están en que no queremos volver a pasar necesidades, están a que no queremos estar solos otra vez, están a que no queremos que nos digan cosas hirientes. No lo sé, pero sí sé que Dios nos ha llamado para salir de Arán y Dios quiere que podamos entregárselo en este día y podamos decirle, «Señor, aquí estoy. No sé cómo va a suceder porque quiero decirle, las piezas del puzzle las pone el Señor.

Lo único que él nos invita a hacer es salir y caminar. Y que cada vez que situaciones se levanten, cada vez que situaciones vengan, usted pueda recordar, Dios va conmigo, bendecirá los que me bendijeren, maldecirá los que me bendijeren, prosperará toda obra de mis manos, no me dejará en vergüenza. Afirmará mi rostro, pondrá mi rostro de león delante de mis enemigos, abrirá puertas y ventanas de bendición, cerrará boca de leones, cerrar las puertas del infierno. Su bar y su callado me van a infundir aliento.

El ángel del Señor va a caminar conmigo hasta que llegue a ese lugar que Dios tiene para mí. Amén. Yo quiero que pueda cerrar sus ojos y pueda juntos podamos orar al Señor y pueda sincerarse un minuto. Recuerde, la iglesia es lo suficientemente espaciosa.

Si usted quiere orar en privado, puede ahí moverse de su puesto, pero este es un tiempo individual. Usted pueda entregarle al Señor su arán. A veces nosotros descansamos en que se den las cosas, en que las haga nuestro esposo, en que las hagan nuestros hijos. en que otros vengan a buscarnos.

Eso lo entendemos como una señal de Dios. Pero quiero decirle que la doble porción requiere un doble esfuerzo, requiere una doble fe, requiere una doble convicción, requiere una doble confianza y por eso es tan necesario entregar nuestro harán. Podemos tener el corazón herido. Yo siento que hay gente que tiene el corazón herido porque lo traicionaron, abusaron de sus conocimientos, de su voluntad.

Pero tiene que entregárselo al Señor en este día porque Ará nunca se va a comparar al Canaán que Dios tiene. Hay palabras hirientes que vienen a traerse a memoria de hijos, de familia, pero tenemos que dejárselas al Señor porque Dios es el Dios que puede restaurar. Dios es el Dios que puede sanar. Hay proyectos que parece que están perdidos y los podemos tener como uno más en la mochila, pero Dios es el Dios que hace cosas imposibles.

No somos los mismos. No somos los mismos. Hay una doble unción de Dios sobre nosotros en este año. Hay un doble esfuerzo.

Hay una doble capacidad. Vamos, dígale al Señor, «Señor, yo te entrego. Mi harán, me harán. se llama así.

Mi harán se viste así. Mi harán hace estas cosas. Mi harán me hace sentir de esta forma. Mi harán se presenta así.

Mi hará me trae estos recuerdos. Pero, Señor, aquí te los entrego. Quiero llegar a Canaán. Vamos, ore al Señor unos instantes.

Oh, Padre, en el nombre de Jesús. Oh, en el nombre de Jesús. Señor, muévete en este lugar. Oh, Dios, no es un momento colectivo, es un momento individual.

Señor, te entregamos nuestro arataré, Señor. Fue el lugar que le recordaba el nombre de su hijo. Para otros será, Señor, el lugar del fracaso, de la estafa, de la deuda, Señor, del abandono, de la herida, Señor, de la traición, de los errores, Señor. Pero si aún a la esposa de Job tú le diste la nueva oportunidad, Señor, queremos abrazarnos a cada oportunidad que tú tengas para nosotros.

Oh, Espíritu Santo, Espíritu Santo, sopla, sopla sobre este lugar, Señor Dios, que ellos sean revestidos de ti hoy. Que queden aquí sus aranes, sus dolores, sus fracasos, Señor, las palabras y ellos puedan entender, Dios, que tú los has llamado para ser de bendición. Tú los has llamado, Señor, para ser de multiplicación, Señor, y que cuando tú decides bendecirnos, Señor, el infierno puede levantarse y sin duda se ha levantado, pero estamos vivos y estamos en pie, Señor. Y tú, el león de la tribu de Judá, caminas con nosotros.

Y yo declaro que en esta nueva temporada no serán avergonzados, no serán humillados, Señor, no se verán derrotado, sino que verán la obra de tus manos, porque tú eres mucho más abundantemente de lo que Dios, nosotros podemos creer, de lo que tú puedes hacer en nuestras vidas. Oh, Señor, que el mismo Espíritu que levantó a Jesucristo de los muertos, que resucitó ese cuerpo molido y destruido, Señor, comience a llenar ahora cada vida. Comience a llenar ahora cada vida, cada corazón, Señor, porque solo te necesitamos a ti, Dios, oh, para llegar a nuestros canales. Hoy te alabamos, Señor.

Te alabamos. Te alabamos. Te alabamos. Vamos, siga en la presencia del Señor.

Denle un momento al Espíritu Santo para que todo Arán, toda raíz de Arán en su vida salga y venga al poder, el favor, las promesas de Dios enraizarse en su vida. Los que aman al Señor, todo, todo, todo, absolutamente todo, termina orando para bien. Y este será un año en que terminaremos viendo la obra victoriosa del Señor sobre nuestras vidas. Oh, aleluya.

Adoramos al Señor. Vamos, iglesia, puede levantar su mano al cielo. Vamos a declarar al frente abriendo camino, cortando cadenas, sacando espinos. Ángeles contigo a luchar.

Él abre puerta, nadie puede cerrar. Él trabaja para los que confían. camina contigo de noche y de día. Tu victoria llegó.

Comienza a cantar y alaba a Dios. Alaba a Dios. Alaba a Dios. Alaba a Dios.

Alaba a Dios. Alaba a Dios. Alaba a Dios. Alaba a Dios.

Un Dios va al frente abriendo camino, cortando cadenas, sacando esposo. Manda a sus ángeles contigo él abre puertas, nadie puede cerrar. Él trabaja para los que confían. Camina contigo de noche y de día.

levanta tus manos, su victoria llegó. Comienza a cantar y alaba a Dios. Alaba a Dios. Alaba a Dios.

Alaba a Dios. Alaba a Dios. Alaba a Dios. Alaba a Dios.

Alaba. Alaba a Dios. Alaba a Dios. Alaba a Dios.

Alaba a Dios. Rechaza oración, oraciones alimentos. Oraciones alimentos. Nunca, nunca había un justo sin respuesta.

quedar en sufrimiento. O quedar en sufrimiento. Basta solamente esperar. Basta solamente esperar lo que Dios irá hacer.

Aleluya. Vamos, diga, iglesia. Cuando cuando él levanta sus manos, es hora de vencer. Oh, alaba simplemente, simplemente alaba.

Estás llorando. Alaba en la prueba. Alaba en la prueba. Alaba.

Está sufriendo. Alaba. No importa. No importa.

Alaba. Tu alabanza escuchará. Vamos para al frente. Dios va al frente abriendo caminos, quebrando cadenas, sacando espinas.

Manda sus ángeles contigo a luchar. Él abre puerta, nadie puede cerrar. Él trabaja para los que confían. Camina contigo de noche y de día.

Levanta tus manos, tu victoria llegó. Comienza a cantar y alabar. Dios, alaba a Dios alaba a Dios. Alaba a Dios.

Alaba a Dios. Alaba a Dios. Alaba a Dios. Alaba a Dios.

Amén. Le damos un fuerte aplauso a nuestro Señor, por favor. Vamos. Aleluya.

Bien. Dios nos bendiga, querida iglesia. Quiero invitarles antes que nos retiremos que podamos tomar nuestra mejor nuestra mejor ofrenda en este día martes. Aprovecho rápidamente de dar los anuncios.

Recuerden que esta es una semana eh super importante también para nosotros como iglesia, ya que este domingo, parto con el aviso del domingo, tenemos nuestros bautismos. Ya no y no tan solo es nuestro bautismo, sino que también nuestro paseo congregacional. Recuerde que arrendamos un lugar exclusivo para nosotros donde estamos ahí la iglesia, donde usted puede ir con su familia, eh lleve lleve el cocaví, el almuerzo, el el asado, eh no sé si usted es vegano, oramos por usted. No sé, pero ah la la la la idea es que este domingo vamos vamos a los bautismos.

Vamos a estar ahí en un tiempo superbonito. Eh, es hermoso ver la gente como Recuerden que el bautismo es un mandamiento y no y no tan solo es un mandamiento, sino que es una declaración pública. Eso es lo que es el bautismo. Es una declaración pública.

Estoy muriendo a mi vieja manera de vivir para resucitar con Cristo. Que él guíe mi vida. que él que él dirija que él dirija mis pasos. Entonces, eh a la salida ahí usted, por favor, eh va va a estar seguramente alguna de las hermanas en informaciones.

Si usted todavía no se anota, es importante que se anote para ir viendo quiénes se van a ir eh bautizando. Si yo veo aquí el que está oculto, tengo uno. Sigo para acá, tengo dos acá. 3 4 5 6 El Johnny también siete.

Ahí ya tenemos siete que tienen que ir a la al agua, más otros más que están inscritos y es una declaración, insisto, es una declaración pública. Estoy tratando, estoy muriendo al mundo, estoy resucitando con Cristo, que él me dirija, que él me oriente, que él que él me guíe. Que nos vamos a equivocar, nos vamos a equivocar, no somos perfectos, salvo el Pedro. todos los demás.

Ah, era ah, pero eh e es una declaración pública. Entonces, el domingo es un es un día bien lindo porque eh estamos en los bautismos, pero también repito, insisto en nuestro paseo congregacional. Ya vamos, compartimos eh conforme a como usted estime conveniente ahí con la familia. Nosotros somos, por ejemplo, super eh siempre lamos como un cocadí más que nada.

El Israel nos da comida siempre, si no hay problema. Hermano Manuel ya una vaca, son hartos, comen harto y y es una bendición. Así que ah, así que entre vaca y cocaví arreglar, pero lo importante es estar participando. Así que el domingo 9:30, como siempre lo decimos, nos juntamos en este lugar y aquí ya vamos rumbo a los bautismos.

Esperamos entre jueves y viernes ya ni tener la la ubicación, que te la manden, por favor, para eh así también hacerla llegar a los hermanos. Bien. Este jueves, no se olvide, 7 de la tarde, las puertas del templo están abiertas. La comienza nuestra reunión.

Vamos a estar alabando, exaltando, bendiciendo al Señor. El viernes tenemos evangelismo. Ya nos juntamos a las eh me pusieron a las 7 aquí, ¿no? A las 7:30 nos juntamos acá o a las 7, no, a las 7, sí, perdón, yo estoy equivocado.

Pongámonos de acuerdo, ¿no? 7:30. 7:30. Siempre nos hemos juntado acá.

Nos juntamos 7:30, nos vamos a la plaza y compartimos, entregamos un tratado, regalamos fruyelé, llevamos dos bolsas, una para los regalos, otra para el Miguel Ángel, pero ah, una bendición. Así que todos ahí compartimos. Es hermoso poder estar disfrutando una declaración pública, no tan solo de nuestra fe, sino ahí alabamos al Señor y es bien bonito, la verdad. Es bien bonito estar ahí alabando al Señor en libertad.

Así que todos, todos por favor invitados. El día sábado, la reunión del domingo la trasladamos al sábado a las 8. Ya a las 20 horas tenemos nuestra reunión de día domingo. Eh, es importante poder estar ahí.

damos las últimas indicaciones. Eh, damos a conocer también, recuerden, los que se van a ir a a los bautismos, ahí aprovechamos también, insisto, dar las últimas indicaciones. Entonces, es importante. Ya.

Así que este sábado 20 horas 8 de la tarde estamos alabando, exaltando y bendiciendo el nombre del Señor en este lugar. Eh, amén. Bien, tome su mejor su mejor ofrenda, por favor. Si usted va a hacer su ofrenda a través de transferencia, ahí aparecen los datos eh o el código QR.

Si usted necesita sobre diezmo, si necesita entregar su diezmo, no lo ha entregado, ahí está la Mariana, levante su mano y ahí usted nos eh nos entrega el sobre bendecirlo, por favor. Bien, oramos. Padre, gracias. Absolutamente todo es tuyo y lo recibido de tu mano.

Damos. Bendicimos hoy, Señor, a quienes van a entregar su diezmo, sus primicias, sus ofrendas. Todo, absolutamente todo es tuyo. Él lo recibió de tu mano.

Lo quedamos, te honramos, exaltamos y bendecimos en el nombre poderoso de Jesús. Amén, Señor. Y amén. Bien, póngase de pie, por favor.

Yo le invito, traiga, traiga su ofrenda. Seguimos adorando al Señor. Marcó, adoramos. Ah, tenían una canción.

Ya, perdón. Cante. Mi corazón cuando estoy desesperado. Tu mano no está me encuentro, aleluya, sin aliento.

Vamos. Yo sé que todo siempre tú lo haces bien. Yo sé que todo por siempre tú lo haces. El mar abrirás, tu mano lo hará.

Tu amor todo lo vencerá. Yo sé que todo siempre tú lo haces bien. Todo lo hace bien. Iglesia vamos a degradar en este día por esos tú vas conmigo.

Tú eres vamos porque yo sé tú no me dejas. Tú me rodeas. Oh, lo declaramos. Yo me encuentro sin aliento.

Sin aliento. Vamos, declárelo. Yo sé que todo siempre tú lo haces bien. Todo lo haces.

Yo sé que todo siempre tú lo haces fiel. El mar abrirá. Tu manoá. Tu amor todo lo vencerá.

Yo sé que todo siempre tú lo haces bien. En la oscuridad a mi lado vas siempre permaneces. En cada temor de tu mano voy. Siempre me sostienes en la oscuridad a mi lado va.

Siempre permaneces en cada temor. De tu mano voy. Siempre me sostiene. Oh.

Oh, yo sé que todo siempre tú lo haces bien. Yo sé que todo siempre tú lo haces fiel. Tu mar abrirá, tu mano lo hará. Tu amor todo lo vencerá.

Y sé que todo siempre tú lo haces bien. El marirás, tu mano lo hará, tu amor todo lo vencerá. Yo sé que todo siempre tú lo haces bien. Aleluya.

Vamos a darle un fuerte aplauso a su Señor, Rey de Reyes, Señor de los Señores. Incline su rostro, por favor. Padre, gracias. Ha sido bueno, ha sido lindo, hermoso poder estar juntos alabando, exaltando, glorificando, bendiciendo tu nombre, Señor.

Gracias, gracias, Dios, por este tiempo, por tu palabra sobre nuestra vida. No somos los mismos. No somos los mismos. Avanzamos, Señor, seguimos adelante.

Y como bien también, Señor, me hace sentido en relación a lo ministrado el día domingo, el cuerpo externo se va desgastando, pero no somos los mismos porque en el interior, Señor, vamos creciendo día a día. Vamos de gloria en gloria, Padre. Gracias. Bendícenos.

Despídenos en paz, en comunión los unos de los otros, más nunca jamás de tu presencia. En el nombre de Jesús. Amén. Y amén.

Dios les bendiga, querida iglesia. Ah.

Declaración

Y amén. Dios les bendiga, querida iglesia. Ah.

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