Mensaje central
Saludamos a nuestro hermano, lo bendecimos, le decimos gracias por estar acá, gracias por venir. Habíamos poquito, pero Dios nos dio una palabra poderosa. Dios se acordó de nosotros y hoy ha hecho lo mismo.
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Introducción
Saludamos a nuestro hermano, lo bendecimos, le decimos gracias por estar acá, gracias por venir. ¿Se acuerda el otro día martes? Habíamos poquito, pero Dios nos dio una palabra poderosa. Dios se acordó de nosotros y hoy ha hecho lo mismo.
Dios se acordó de nosotros, nos trajo para una palabra. ¿Qué le parece si oramos antes de entrar a un momento de oración? Oramos, Señor, gracias te damos por la oportunidad, Dios, Señor, de estar acá, Señor. Gracias, Dios, porque tú te acordaste hoy de nosotros, Dios, porque tú nos traes para entregarnos una palabra de dirección, Dios.
Gracias porque tú, Señor, estás en favor nuestro. Gracias, Señor, porque tú eres padre, Señor. Recuerda David cuando decía, «Jehová es mi pastor y nada me faltará. Nada me faltará.
Señor, gracias porque nuestra vida está en tus manos, Señor. Gracias. Gracias, Dios, porque tú estás ahí. Gracias, Dios.
Gracias, Dios, porque tú no te duermes, porque tú estás ahí. Amos, Jesús. Declaramos, Señor, a través de esta canción que nuestra vida es el tiempo, Señor. Vamos, declárelo.
Que tu promesa cumplirá. Nada en ti se perderá. Nada en ti se perderá. Esa es mi seguridad.
Es mi seguridad. Tus cuerdas de amor. Cuerdas de amor cayeron sobre mí. puaser cayeron sobre mí.
Un amor que me sostiene, el que me levanta, el que me da. Me da seguridad. Es amor que me sostiene. El que me levanta, el que me da paz, me da seguridad de lo que vendrá.
Tienes tú tienes el control. Tunes el control. está descendiendo. No me vuelvo a levantar.
Me vuelvo a levantar. Está encendiendo hoy. Hoy me vuelvo a liberar. me sostiene, que me levanta, que me da paz, me da seguridad.
El que me levanta, el que me da paz, me da segad. Tienes tienes padre, gracias te damos gracias en esta tarde. Gracias Dios por tu presencia. Gracias por tu amor, misericordia, por tu bondad.
Gracias Dios por todo lo que tú nos das en el día a día. Reconocemos que lejos de usted, sin usted nada podemos hacer. Padre, oramos en el nombre de Jesús. Te pedimos en esta tarde, venga a nosotros tu reino y hágase tu voluntad aquí en la tierra como en el cielo.
Señor, oramos y decimos el pan nuestro de cada día danoslo hoy. Perdona nuestras deudas, nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores, a quienes nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos, Dios, de todo mal, porque tuyo es el reino, tuyo es el poder, tuya es la gloria. Señor, estamos en este lugar para reconocer nuestra necesidad de ti.
Que te necesitamos en cada ámbito, en cada área de nuestra vida. Te necesitamos. Tú eres la fuente inagotable de vida, de luz, de esperanza. Tú eres fuente inagotable, Dios, de bendición tras bendición sobre sobre nosotros.
Recibe, mi buen Dios, toda la gloria. Recibe, mi buen Dios, toda la honra. Recibe, mi buen Dios, toda la adoración. Señor, aquí estamos.
Aquí estamos, Dios mío. Aquí estamos reconociendo, Dios, que tú eres Señor, conociendo que tú eres Dios. fluye en esta tarde. Bendícenos en este día, Dios mío.
Que sea un día de favor, de gracia, de bendición. Que sea un día, Dios mío, de cielos abiertos, Señor. Oramos, Padre, para que hoy tu palabra, Señor, pueda ser vida en nuestra vida. Es lámpara tu palabra, nuestros pies y lumbrera a nuestro camino, Señor.
Aquí estamos. Desde este lugar oramos, Señor, por nuestras casas. por nuestro hogar, por nuestra familia. Te pedimos, bendice nuestro hogar, bendice la familia, bendice, Dios, lo que tú has puesto en nuestras manos, Señor.
Gracias. Te adoramos y te bendecimos. Te honramos a ti, Rey de Reyes y Señor de los Señores. Padre, muchas gracias en el nombre de Jesús.
Amén, Señor. Y amén. Le podemos dar un fuerte aplauso a nuestro Señor. Por favor, vamos.
Yo le invito a que demos ese aplauso fuerte a nuestro Dios. Bendigamos al Rey de Reyes, al Señor de los Señores.
Mantenga ese aplauso unos segundos más, por favor
Mantenga ese aplauso unos segundos más, por favor. Bendiga el nombre del Señor. Recuerde que todo lo que respire, todo lo que respire, alabe, alabe al Señor. Aleluya.
Aleluya. Bien. nos bendiga, iglesia, antes de tomar asiento, ¿por qué no le da un buen abrazo a alguien que está ahí cerca suyo, lo bendice, por favor? Gracias, carito.
Bien, si me pueden prender las luces, se los agradezco, por favor. Gracias. Bien. Qué qué bueno saludarles, qué bueno verles en esta tarde.
Quiero invitarles, por favor, a que podamos compartir una palabra en los minutos que tengo. Primera de Reyes, capítulo número 19. Quiero leer del verso 19 en adelante, por favor. Primera de Reyes, capítulo número 19, verso 19, por favor.
Aleluya. Quiero recordarles que este día sábado eh tenemos una actividad para todos los niños y preadolescentes, podríamos decir. Este día sábado 7 de la tarde, 19 horas, tenemos una capacidad para 150 niños. Hasta el día martes llevamos cerca de 84, cerca de 84 niños.
No sé si se han incorporado algunos más. Ah, sí. Okay. Llevamos 84 niños.
Tenemos, como les señalaba, capacidad para 150. Así que si usted conoce algún niño, a alguien que quiera venir a compartir, vamos a tener una linda y hermosa actividad, un presente para cada uno de ellos en ese hermoso día. Y el domingo, recuerde, tenemos amor por nuestra casa. Vamos a estar vamos a estar no tan solo en la reunión general de día domingo, sino después acá en el templo trabajando, hermoseceando la casa del Señor.
Bien, Primera de Reyes, capítulo número 19, verso 19, dice la escritura, partiendo él de allí, está hablando de Elías, allí, allí halló a Eliseo, hijo de Safat, queaba con 12 yuntas delante de sí, y él tenía la última. Y pasando Elías por delante de él, echó sobre él su manto. Entonces, dejando él los bueyes, vino corriendo en pos de Elías y dijo,
Te ruego que me dejes besar a mi padre y a mi madre y luego te seguiré.
Ve, vuelve, ¿qué te he hecho yo?
Después se levantó y fue tras Elías. ¿Y qué hacía Eliseo? Le le servía. Que Dios bendiga esta palabra.
Señor, te pido con todo mi corazón, usa mi vida en esta tarde, que esta palabra corra y sea glorificada. Dios, permíteme predicar con la autoridad de un apóstol, con la voz de un profeta, con la fuerza de un evangelista, la sabiduría de un maestro, pero siempre guiando a tu pueblo como un pastor. Señor, que hoy dones puedan ser manifestados en favor de la iglesia y tu palabra, Señor, ser de bendición y de edificación para nuestras vidas. En el nombre de Jesús, amén y amén.
Dele un fuerte aplauso a su Señor, por favor. Bien. Primera de Reyes, capítulo número 19. El texto que hemos leído en esta tarde nos habla de el llamado que Eliseo tiene para seguir a Elías, para ser el siervo de Elías, quien era el profeta importante, el profeta de primera línea en Israel y y luego de servirle poder suceder a a Elías en su cargo.
Eliseo, dice la escritura, como lo hemos leído, él él estaba trabajando, él estaba arando la tierra y y cuando él está en en su función, él está en su trabajo, viene Elías, le arroja el manto y y Eliseo entonces entiende el llamado de parte de Dios sobre su vida. No, no hay una conversación de por medio, no no hay un una relación de por medio entre Elías y Eliseo, un trato, no, sino que solamente la acción de este profeta de arrojar el manto sobre Eliseo era motivo más que suficiente para que Eliseo entendiera el llamado que Dios estaba haciendo sobre su vida. Ahora, es interesante poder observar eh el detalle eh escritural de lo que hemos leído en esta tarde, porque a través de aquello quiero solamente tocar dos o tres puntos en este día que espero sean de bendición y de edificación para nuestra vida. Pero cuando nosotros vemos el el hecho de que la escritura te narra que Eliseo estaba orando con 12 con 12 yuntas de bueyes y y él tenía la última, te está hablando de una posición importante en la en Eliseo.
Te te está hablando de de un estatus no menor y me refiero a un término económico. Eliseo no lo los estudiosos dicen que no era de una posición humilde, sino que tenía una buena una buena posición. Eliseo, él estaba arando, no estaba trabajando con bueyes ajenos, no estaba trabajando con herramientas prestadas, sino que él estaba trabajando con con animales de su propiedad, con materiales de su propiedad. Y eso te lo hace entender la escritura al Eliseo no tener problema de matar un par de bueyes, romper el arado con el arado, hacer la leña para hacer el asado, matar los animales, repartir la carne sin hacer una consulta previa a nadie, sino que simple y sencillamente hacerlo porque era propiedad de Eliseo.
Ahora, ¿por qué es importante esto? ¿Por qué es importante este detalle? Porque cuando Dios llama a Eliseo a a través de Elías, Eliseo no duda ni un minuto. E Eliseo, quiero repetir esto, por favor.
Eliseo no duda ni un minuto e en seguir en seguir a Elías. ¿Por qué? Porque Eliseo sabía que que Dios tenía algo mayor para él de lo que él en ese entonces tenía. Yo yo creo que cuando Dios te llama a ti, cuando Dios me llama, Dios siempre tiene cosas mayores para nosotros.
más más de lo que tú tienes, más de lo que yo tengo, más de lo que tú puedes poseer, más de lo que uno puede poseer. Cuando Dios te llama, Dios, Dios no te llama a pérdida. Cuando cuando Dios te llama, Dios no te llama para para retroceder, para que después tú y yo estemos arrepentidos de de la decisión que tomamos, ¿no? Eliseo era un hombre, repito, importante, con una posición elevada, que no tenía grandes problemas económicos, que que él tenía a cargo toda esa cantidad de de bueyes que que eran de su propiedad.
Pero Eliseo no duda ni un minuto en tener que ir a servir a un hombre cuando él en la condición de de un buen agricultor, él tenía a otros a su servicio. Él él estaba dejando toda esa posición cómoda. Él él estaba dejando toda esa posición de de relevancia para ir a servir a un hombre. ¿Por qué?
Repito, porque Eliseo entendía que Dios tenía algo mayor para él. Y cuando Dios nos llama, querido, querida, Dios, Dios siempre tiene algo mayor. Por eso creo que vale la pena seguir a Dios. Por eso creo que vale la pena eh estar en en un lugar como este.
Por eso creo que vale la pena de de de repente tú y yo tenemos otras actividades, de repente tú y yo tenemos otras cosas que hacer, pero ¿por qué apartamos el martes? ¿Por qué apartamos el jueves? ¿Por qué apartamos el domingo para para estar en un lugar como este? Porque sabemos que Dios tiene una bendición mayor para nuestra vida.
que que con Dios nunca hay pérdida. Repito, querido, querida, con Dios nunca hay pérdida. Dios tiene algo mayor para nuestra vida. No sé si lo puede decir a alguien, por favor, decirle, «Dios tiene algo mayor para nuestra vida.
Dios, Dios tiene algo mayor para ti. Dios tiene algo mayor para mí. Dios, Dios tiene algo mayor. Vale, vale la pena seguir a Dios, querido, querida.
Vale la pena obedecerle a él. Vale la pena entregarnos a él. Vale la pena apartar unas horas el martes, unas horas el jueves, unas horas el domingo. Dios, Dios no te está pidiendo las 24 horas.
Dios, Dios no te está pidiendo los 7 días a la semana. Es verdad, caminamos con él los 7 días a la semana. Es verdad, él está con nosotros todos los días, pero ¿dónde manifestamos el el que nosotros decidimos seguirle a él cuando es el martes y estamos aquí? Cuando es el jueves y estamos aquí, cuando es el domingo en la mañana y y podría quedarme en la cama, pero ¿por qué me levanto?
¿Por qué hago el recorrido? ¿Por qué llego a la a la iglesia? Porque sé que Dios tiene algo mayor para mi vida. Amén.
Señoras y señores, Dios tiene algo mayor para nuestra vida. Dios tiene algo mayor para ti, para mí. No, no es perder el tiempo estar en este lugar. No, no es perder el tiempo caminar con Dios a nuestro lado.
No, vale, vale la pena caminar con Dios. Vale la pena rendirnos, rendir nuestra vida al Señor. Vale la pena decir, «No, yo yo voy a dejar lo que tengo que dejar por por seguirle a él. Yo yo no sé lo que hoy tú tuviste que dejar para estar en este lugar.
No, no sé lo que tienes que dejar el domingo para estar en este lugar, pero lo que sí sé es que es que Dios te ve. Lo que sí sé es que Dios te observa y y aquello sin duda tiene recompensa. Vale la pena. Dios tiene algo mayor para mi vida.
A ver, levante su mano, por favor, y dígalo. Dios tiene algo mayor para mi vida. Señoras y señores, Dios tiene algo mayor para nuestras vidas. Vale la pena.
Pero, pero quiero detenerme en esto, por favor. Quiero quiero detenerme por un minuto en en lo que voy en lo que voy a decir a continuación. Me me me bendice. ¿Sabe qué?
el el hecho de que Eliseo no duda, va y y sirve a a Elías, pero hace algo que que es sumamente interesante, hace algo que que es sumamente valioso, que es que Eliseo dice la escritura que que rompe el arado, rompe las herramientas con las que estaba trabajando, la las rompe, las quema. mata los bueyes, le da de comer a la gente y y entonces va a a seguir va a seguir a Elías. me me bendice ese hecho de de Eliseo destruir eso, de Eliseo quemar el arado, de romper con con su con su instrumentos de trabajo, de matar un par de huelles para repartir. ¿Por qué me bendice eso?
Porque veo a un hombre y y escúcheme en esto, por favor, veo a un hombre que está destruyendo todo lo que lo puede tentar a volver atrás. E está destruyendo, quiero quiero repetir esto, por favor, está destruyendo todo lo que lo puede tentar a volver atrás. Porque no no me diga, por favor, que que usted y yo de de de repente, no digo solamente usted, yo también, no me diga que de repente usted y yo no lidiamos con tentaciones que nos quieren hacer volver atrás, volver atrás, volver a lo que hacíamos, volver a a un montón de situaciones, a a tentaciones que están ahí y y que están presente. Entonces, me gusta Eliseo porque porque él antes de seguir a a Elías, él entiende que va a haber momento en que él va a sentir la tentación de de retroceder.
Entonces, ¿qué hace Eliseo? destruye todo. Porque como te dije en un principio, estamos hablando no no de un siervo, sino que estamos hablando de del dueño del fundo, no estamos hablando de de un trabajador, de un obrero, estamos hablando del dueño. Entonces, cuando cuando tú has sido toda la vida obrero y y va y tienes que seguir y seguir trabajando o sirviendo a otro, no hay mucha diferencia.
Pero cuando tú fuiste el dueño y ahora tienes que servir, es distinto. La posición es distinta. Entonces, es tentador querer volver atrás. Es tentador querer volver atrás y de repente cuando tú y yo estamos en un lugar como este, claro, es es tentador muchas veces querer volver atrás.
Eh, es tentador. Quiero repetirlo porque espero que no se te no se te olvide, se se quede grabado en tu corazón, en tu mente, en tu espíritu. el el poder en en este día, amado, amada, ser en cierto grado radicales, ser radicales, romper con todo lo que te puede hacer retroceder, porque hay cosas que están ahí para para querer hacernos retroceder. Hay hay situaciones que están ahí para para querer hacerte retroceder, para volver atrás.
Entonces, de de repente te miro mal para no decir que un hermano te mira mal. Para no decir que una hermana te mira mal, no. De repente te miro mal. Yo, pastor, yo te miro mal.
La pastora te mira mal. ¿Qué es lo mismo que yo? Te te miro mal, te te miro feo. Entonces, esa mirada es es tentadora.
Esa mirada me miró mal. Es tentadora. ¿Para qué? Para yo retroceder.
Es tentadora para yo para yo volver. Y y yo no sé con cuántas cosas de repente tú y yo tenemos que lidiar, que son tentaciones que que lo único que quieren es hacernos retroceder. Entonces, ¿qué qué es lo que me muestra la escritura? Un un hombre sabio, un hombre inteligente, ¿qué hace?
Es radical. Rompe con toda tentación que que te puede hacer retroceder. De repente, ¿por qué tú y yo terminamos retrocediendo? Porque dejamos esas puertas abiertas, dejamos esas puertas abiertas.
¿Para para qué matan los hue? A lo mejor me a lo mejor me sirven. ¿Para para qué matar los bueyes si a lo mejor me sirven? Entonces, eh eh está estás pololeando con Pepito y para qué borrar el nombre de Marito, porque a lo mejor me peleo con Pepito y Marito todavía me sirve.
Entonces, hay cosas que de repente tú y yo las tenemos ahí y tenemos que romper con esas cosas. Hay hay cosas, señoras y señores, con las que nosotros para seguir adelante, para avanzar, porque Dios tiene un buen futuro, porque Dios tiene cosas buenas para nosotros, porque Dios tiene cosas grandes para nosotros, porque Dios tiene cosas hermosas para nuestra vida. Dios, Dios tiene lo mejor para ti. Dios tiene lo mejor para mí.
y él está esperando que tú y yo tomemos esa decisión de avanzar, de seguir, de caminar con él. Pero, ¿qué es lo que necesita de ti y de mí? Que rompamos de una buena vez con aquellas cosas que nos pueden hacer volver. Entonces, por eso me gusta Eliseo, porque Eliseo dice,
Si yo lo voy a seguir, yo yo no quiero ninguna tentación porque yo conozco a este hombre.
De hecho, hay hay una comparación entre ellos, porque e Eliseo no era un profeta. Elías, perdón, no era un profeta común en Israel. Entonces, imagínate un hombre que está acostumbrado a a dormir en una king, en una super king, pero ahora tiene que seguir a un hombre que está acostumbrado a dormir debajo de un árbol a la interperie. Entonces, si yo no destruyo lo que me puede hacer volver a a la primera, a la segunda, a la tercera, no, yo vuelvo rápido, yo retrocedo rápido.
¿Sabes cuál es tu problema? ¿Cuál es mi problema? Y y perdóname y déjame decirlo abiertamente, que tú y yo, no digo solamente usted, yo también, todavía no quemamos ciertas cosas que hace rato debimos haber quemado. No, no quemamos ciertas cosas, ciertas situaciones que hace rato tú y yo debimos haber quemado.
Ahora no no sé si puede mirar a alguien con mucho amor y decirle, «¿Qué está esperando?» Yo yo creo que tú y yo ese es nuestro problema. ¿Por qué? ¿Por qué retrocedemos? ¿Por qué no seguimos avanzando?
¿Por qué no no hemos quemado ciertas cosas? Entonces, Eliseo, ¿qué es lo que dice? Yo yo sé que el caminar con el Señor a través de Elías no es sencillo, no es fácil, pero tiene una gran recompensa. No siempre es sencillo, no siempre es fácil, repito, pero tiene una gran una gran recompensa.
Pero si no quemo las cosas ahora que voy a empezar, lo más seguro es que yo retroceda, lo más seguro es que yo vuelva. Entonces, ¿qué hace Eliseo? radical, quema, destruye. Entonces puede estar en la noche muerto de frío, debajo del árbol, pero sabe que tiene que seguir ahí porque lo de atrás ya lo quemó.
Lo de atrás ya lo quemó. No, no sé si me estoy haciendo entender. Yo creo que sí. Mire de nuevo a su hermano, por favor.
Dígale, «¿Qué estás esperando?» Dígaselo, tómele la mano y dígale, por favor, rompe con todo lo que te puede hacer retroceder. Vamos, dígaselo, por favor. Rompe con todo lo que te puede hacer retroceder. Entonces, hay cosas que ahí tú tú tienes que romper, llegar a la casa y romperlas, agarrar el celular y de una buena vez borrar esa foto, borrar ese número de teléfono.
Mejor miro para acá para no que después me dicen que yo estoy predicando. romper con todo esas situaciones, señoras y señores, que cuando estás ahí siguiendo a Elías, porque de repente es complejo seguir a Elías, ¿no? Siempre es fácil estar en el reino de Dios, no siempre es sencillo, pero tengo que ser radical y y poder romper con todo. Mira, mira lo que dice.
Por favor, si me pueden ayudar. Lucas 962, por favor. Lucas 962. Y Jesús le dijo, «Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia dónde, hacia atrás.
Es apto para qué? Para el reino de Dios. Ni ninguno que poniendo su mano en el arado, que Dios te llama, que Dios te tira el manto. No, no.
Si Dios te llamó, amado, póngale gana. Póngale ganas. Perdóneme mi término coloquial, por favor, pero póngale ganas porque Dios tiene algo mayor para tu vida. Dios tiene una recompensa mayor para tu vida.
Dios tiene una bendición mayor para tu vida. Dios no te llama para que pierdas. Dios te llama porque tiene algo mucho mayor para tu vida. Entonces, ¿qué me queda a mí?
Si yo tomo el arado, no no puedo estar mirando hacia atrás, volviendo la tentación ahí, Caro está ahí, pero no tengo que seguir adelante. Rompa, querido, querida consejo en esta noche. Rompa con todo lo que te puede hacer retroceder. Rompa con todo lo que lo puede hacer retroceder.
Yo yo no estoy y escúcheme, por favor. Y sabe por qué me gusta esta historia, por qué me bendice? Porque Eliseo está trabajando con los bueyes, Eliseo está trabajando con el arado. O sea, son cosas son cosas buenas o son cosas malas.
Son cosas buenas. No, no son cosas malas, son cosas buenas. Pero sabe que que de repente usted y yo en en esa mente evangélica que tenemos asimilamos el el destruir todas esas cosas con cosas que muchas veces tienen relación con pecado, cosas malas y aunque las incluye, hay otras cosas que no son malas, pero te pueden hacer retroceder de igual manera. No son cosas malas, pero te pueden hacer retroceder de igual manera.
No, no, no estoy hablando de que Eliseo estaba ahí y Elías lo encuentra adorando a Baal, adorando a Cera. No, no, no. Estoy hablando de que Eliseo era un idólatra que tenía su altar y y lo que rompe es el altar de dioses falsos para seguir a Elías. No, lo que lo que rompe, lo que destruye Eliseo eran eran instrumentos de trabajo, cosas buenas, pero que de igual manera lo podían hacer retroceder.
Porque hay cosas, querido, querida, que naturalmente, escúcheme, no estamos hablando de cosas malas, pueden ser cosas naturales, pueden ser cosas del día a día, pero que no se están haciendo querer retroceder. Dos empanadas de queso, ¿son malas o son buenas? Son ricas. 24, 36.
Ah, no, no estamos hablando de cosas malas, pero cosas que nos pueden hacer retroceder. O sea, un capítulo un capítulo de una serie es mal o es bueno quedarte toda la noche pegado viendo eso. ¿Qué qué te está haciendo? te está haciendo.
Mira alguien, por favor, dígale,
Te están hablando a ti, cabezón.
Hay cosas que hay que quemar de fentón para avanzar. ¿Y por qué vale la pena? Porque Dios tiene algo, algo mayor para nuestra vida. Le podemos dar un aplauso al Señor, por favor.
Marcos, ¿me ayudas, por favor?
Me quedan solamente 30 segundos
Me quedan solamente 30 segundos. Termino con esto. ¿Qué qué es lo que hace Eliseo en pos de Elías? ¿Qué dice la escritura?
Lo hemos leído. Fue a servirle. A eso fue. Dice dice la escritura y lee y le servía.
¿Qué pusiste, loco? El servir, amada iglesia, amado hermano, hermana, el servir en el reino, el sembrar en el reino de Dios en la iglesia trae bendiciones futuras para nuestra vida. Trae bendiciones futuras en esta en nuestra vida. Eliseo entendió que servir a ese hombre, el resultado de eso iban iban a traer bendiciones futuras sobre él.
Escrituralmente Elías realiza 16 milagros. Eliseo pide una doble porción y Eliseo realiza 31 milagros vivos y uno muerto, el doble. Porque la Biblia dice que los huesos de Eliseo, un día unos soldados tiran un hombre muerto y al tocar los huesos de Eliseo, ese soldado resucita. Porque cuando tú y yo servimos en el reino, amado, amada, es una siembra a a cosechas futuras que Dios tiene para nuestra vida.
Por eso en el reino el que sirve siempre es el mayor. Y la Biblia dice en el libro de Marcos, capítulo número 10. Y con esto termino. No sé si lo tenemos.
Bastián, por favor. Marcos, capítulo número 10 verso 42. en adelante. Más Jesús llamándoles les dijo,
¿Saben que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas y sus grandes ejercen sobre ellas potestad?
Primero Será
Y el que de nosotros quiere ser el primero será siervo de todos. Porque el Hijo del Hombre no vino para qué, para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por mucho. Si hay algo que nos llama el Señor, amado, amada, es a servir. Si hay algo que nos llama el Señor, es a servir.
Servir con nuestros dones, servir con nuestros talentos, con nuestras capacidades, con nuestras habilidades, con nuestros oficios. con todos los talentos, con todo lo que Dios te ha dado, poder servir, bendecir a otro. Y lo que tú estás haciendo es una en el en el servicio, lo que tú estás haciendo es una siembra, pero que tiene una cosecha maravillosa, que tiene una cosecha extraordinaria. Entonces, permítame cerrar, por favor, en esta hora y decirle que no se nos olvide que si Dios nos ha llamado, nos ha llamado porque él tiene algo mayor para nosotros.
Dios tiene algo grande, Dios tiene algo hermoso, Dios tiene algo lindo para nuestra vida. Y como yo no me quiero perder eso que Dios tiene para mí necesariamente, si soy sabio, si soy inteligente, lo que voy a hacer es quemar mis y lluntas de buelle, quemar mi arado, quemar todo aquello que me haga retroceder, porque van a haber momentos, van a haber circunstancias en que el servicio, el estar, el el el el venir, el congregarme se puede hacer pesado. Entonces necesito matar, destruir, quemar todo lo que tiene que ser quemado para no tener alternativa de volver. Por eso, amado, amada, se lo digo una última vez, rompa con todo, por favor, rompa con todo lo que en algún momento, en algún punto te puede por A, B, C, D, E, F, G, H, I, J, K, M, N, O, Q R S T W X Y, Z, hacer retroceder, Quémelo y sirva y en el servicio, por favor, dese cuenta.
Ah, es que me están usando. Ah, es que se están aprovechando de mí. No, no sean esos. En el reino usted está sirviendo y está sembrando porque hay una cosecha extraordinaria.
Hay una cosecha extraordinaria y el ejemplo número uno de aquello es mi maestro. No vine a ser servido, sino a servir y a dar mi vida por el rescate, por el rescate de muchos. Dele un fuerte aplauso a su Señor. Aleluya.
Póngase, póngase de pie, por favor, en este día vamos a orar. ¿Cuántos dicen,
Pastor, yo yo tengo yo tengo cosas que quemar?
Tengo un par de papas fritas que tengo que Tengo un par de cosas que tengo que eliminar. No, no puedo retroceder, amado, amada. No, no, no, no retroceda, no retroceda. Dios tiene algo bello.
Dios tiene algo mayor para nuestra vida. Padre, en el nombre de Jesús, te doy tanta gracias, Dios, por esta palabra, porque tú hablas a mi vida antes de tiempo a tiempo y aún después de tiempo. Oh, Dios, oh Dios, oh Dios. Aquí damos la gloria.
A ti damos la honra, a ti damos la alabanza, a ti damos la adoración. Gracias por este día. Gracias, mi buen Dios, porque tú siempre hablas a nuestra vida antes de tiempo, a tiempo y aún después de tiempo. Oh Dios, a ti, Dios, damos gloria y honra.
A ti, mi buen Dios, damos gloria y honra. Gracias. Muchas gracias, Señor. Permíteme saber todo lo que tengo que quemar que sea quemado y entender que tú tienes algo mayor para mi vida.
Quiero servirte a ti, Rey y Señor de mi corazón. Gracias. En el nombre poderoso de Jesús. Aleluya.
Podemos levantar nuestras manos, queridos, queridas iglesia, levantar nuestras manos al cielo por unos segundos. Plenitud. Si me falta todo, aleluya, en ti lo tengo todo. Te tengo a ti.
Tu presencia es todo. Eres mi tesoro. Eres mi tesoro. Vamos, dígalo, iglesia.
Mi plenitud. Si me falta todo, en ti, lo tengo todo. Te tengo a ti. Tu presencia es todo.
Eres mi tesoro. Si mis fuerzas se acaban, descansaré en ti. y respondes con silencio. Esperaré en ti.
Vamos, dígalo. Príncipe de paz. Príncipe de paz. Tu palabra, Tu palabra me dice que no me dejarás.
Mi confianza. Mi confianza está puesta en ti. Dígale, puesta en ti plenitud. Oh, si me falta todo, en ti, en ti lo tengo todo.
Te tengo a ti. Declaramos tu presencia. Tu presencia es todo. En ti lo tengo todo.
Vamos. Mi plenitud, mi plenitud. Si me falta, me falta todo, si me falta todo, en ti lo tengo todo. En ti lo tengo todo.
Te tengo a ti. Tu presencia es todo. Eres mi tesoro. Amén.
Aleluya. Bien. Dios nos bendiga, querida iglesia. Que Dios nos bendiga en este día.
¿Por qué no le pido con todo el cariño y respeto que usted me merece, ¿por qué no bendice a dos a tres personas, por favor? Y y dígale,
Dios tiene algo mayor para tu vida.
Amén. Bien, tomamos nuestra ofrenda, querida iglesia. Tomamos nuestra ofrenda. Vamos a honrar al Señor con nuestros bienes.
Tome su mejor ofrenda, por favor. Si usted hoy va a entregar su diezmo, si necesita entregar su diezmo, puede levantar su mano, eh, y vamos a a ahí. Mi hermana Yanadia tiene sobres para eh entregar. Si usted necesita entregar su diezmo, si va a hacer su ofrenda de manera presencial, ahí está mi hermana Ivet, mi hermana Carolina.
Y si lo va a hacer a través de eh transferencia, ahí mi hermano Bastián va a mostrar en pantalla eh absolutamente todos los datos que usted necesita. Quiero invitar mañana eh no tan solo hay discipulado a las 20 horas para los que quieran venir, sino queremos invitar a la iglesia a ayunar. Ya mañana queremos invitar a la iglesia a ayunar. Pastor, ¿qué es ayunar?
Es abstenerse de comer. Tan simple como eso. ¿Hasta qué horas, pastor? hasta que usted pueda.
Ahora no me haga trampa, pues, no me diga,
Pastor, puedo hasta las 10 y me levanté a las 9:30.
Nosotros ayunamos, yo ayuno 12 horas.
Ayuno desde las 10 de la noche a las 10 de la a las 10 de la mañana. Siempre me acuerdo de Pero es verdad, no es una broma. Sí, ahí le tuvimos que decir, viejo, estáis un poco corrido con con el tema, pero eh ayunar mañana. ¿Por qué vamos a ayunar?
con la actividad del día sábado, ya con la actividad del día sábado. Es una actividad evangelística. Tenemos aproximadamente, como ya se lo dice, mención, 84 niños que vamos a bendecir con con un regalo, con un presente. Agradezco también a todas las eh hermosas damas, tías, niñas y mujeres que están trabajando, eh jóvenes, está bien, jóvenes a que están trabajando en en en realizar esta actividad.
y creemos que va a ser una tremenda y una hermosa bendición. ¿Quién ha aproximado más o menos el tiempo que va a durar? ¿Cuánto va a durar ax? Hora y media a prox.
Así que eh le invitamos aquello. Ya a las 7 de la tarde la actividad del día sábado. Venga, invitamos a todos los niños, invitamos a inscribir también. Si usted conoce a alguien lo puede invitar.
Lo importante es la inscripción. ¿Por qué es importante? Porque necesitamos ver la edad de los niños también y el sexo de de niño. Si es niña o niño.
Iba a decir algo, después me arrepiento. Así que no calla. Domingo reunión general 9:30. Estamos orando.
A las 10:10 comienza nuestra reunión. Así que este domingo yo espero verles. Voy a estar predicando en Gálatas capítulo número cco. Hay hay una interrogante que hace Pablo.
Estuve predicando el domingo pasado de Pablo. Este domingo quiero continuar con Gálatas. Estuve hablando de Gálatas. Quiero continuar con Gálatas.
Y hay un interrogante bien interesante que Pablo dice,
Si ustedes han empezado y empezaron tan bien, ¿quién los hizo? abandonar, retroceder esa línea. Si iban tan bien, vente, usted y yo vamos como avión y a B ya después no queremos ir que esto, que lo otro. Y Pablo dice,
Y voy a estar compartiendo esa palabra y les aseguro que va a ser de bendición para nuestra vida. Recuerde que hablamos y necesitamos de madurez. Mi amado hermano Pedro, el que me corrigió, pero es mi amado hermano. Así que bien, domingo vamos a tener también terminada la reunión, amor por tu casa.
Necesitamos a todos los hermanos, a todas las hermanas, necesitamos trabajar, ordenar, bendecir la casa del Señor y ese trabajo de y ayuda. Necesitamos de todo, trabajo de todo, Padre. Gracias te damos, todo es tuyo. Lo recibido de tu mano damos en el nombre de Jesús.
Amén. Y amén. Póngase de pie, por favor, mientras cantamos, te adoramos. Traiga su mejor ofrenda, por favor.
Mi plenitud. Si me falta todo, en ti lo tengo todo. En ti lo tengo todo. Te tengo aquí.
Oh, tu presencia es todo. ¿Por qué no levantas su mano? Y si lo decimos una vez más. Una vez más, dígale, «Mi plenitud, si me falta todo, si me falta todo, en ti lo tengo todo.
Te tengo a ti. Tu presencia es todo. Eres mi tesoro. Amén.
Bien, nos vamos. Mira, Gálatas 5, déjame leértelo rápido. Ustedes corrían bien. ¿Quién los estorbó para no obedecer a la verdad?
Esta persuasión no procede. Aquel que os llama un poco de levadura leuda toda la masa. Estorbo, persuasiones, levadura. Ya te predico el domingo, Señor.
Gracias. Ha sido bueno compartir, ha sido lindo poder estar. Yo te pido con todo mi corazón, despídenos en paz, en comunión. Gracias, Dios, por los hermanos que se reunieron el martes.
Gracias por los hermanos que se reunieron hoy jueves. Señor, aviva tu obra en medio de estos tiempos. Avívanos a nosotros, Señor. Aviva tu obra en medio de nuestro de estos tiempos.
Avívanos. Pon tu mano en nuestras vidas, Señor. Avívanos. Avívanos.
Despídenos en paz, en comunión lo unos de los otros, más nunca jamás de ti. En el nombre de Jesús. Amén. Y amén.
Dios les bendiga. Despídase de su hermano, por favor. Despídate, despídase de su hermana. Gracias.
Nos vemos. Bendiciones. Chao. Bueno,
Declaración
Bendiciones. Chao. Bueno,