Lunes 6 de abril, 2026 Pastor Darío Moral
Palabra de Dios

Mensaje central

Vamos a leer el verso 9 en adelante, por favor. Les recuerdo que el día sábado eh hay jóvenes ya todos invitados. Eh yo voy a venir a predicarles el día sábado a imponerles mano, patada y vamos a imponer, vamos a bendecirle.

Vamos a leer el verso 9 en adelante, por favor

Vamos a leer el verso 9 en adelante, por favor. del 9 al 12 vamos a leer. Les recuerdo que el día sábado eh hay jóvenes ya todos invitados. 18 horas 6 de la tarde.

Eh yo voy a venir a predicarles el día sábado a imponerles mano, patada y vamos a imponer, vamos a bendecirle. Yo voy a quiero compartir, voy a predicar en segunda de Corintios 3, si no me equivoco, el día sábado. Y quiero invitarles para el día domingo. Hay una palabra en mi corazón para el día domingo.

Eh, y creo con todo mi corazón que Dios sino nos va a bendecir. La Biblia dice que debemos nosotros cumplir nuestro ministerio. Cumple tu ministerio. es una es una ordenanza eh entendiendo ministerio como la obra que Dios nos pida a cada uno de nosotros realizar el servicio, el propósito, el por qué nosotros estamos eh aquí en la tierra.

Entonces, la Biblia dice,

Cumple con aquello, cumple con tu ministerio.

Eh, eso el domingo. Eh, bien. Segunda de Timoteo 4, vamos a aprovechar verso 9. Dice la escritura, «Procura venir pronto a verme, porque Demas me ha desamparado amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica.

Crecente fue a Galacia y Tito a Dalmasia. Solo Lucas está conmigo. Toma Marcos y tráele contigo, porque me es útil para el ministerio. Atíquico lo envié a ¿dónde?

A Efeso. Que Dios bendiga su palabra. Señor, te pido con todo mi corazón que tu palabra corra y sea glorificada en este día. Permítenos hoy ser bendecidos por medio de tu palabra.

El cielo y la tierra pasarán, pero tu palabra no pasa. Tu palabra permanece para siempre. Yo oro con todo con todo mi corazón para que esta palabra corra y sea glorificada en este día en el nombre de Jesús. Amén, Señor.

Y amén. que le damos un fuerte aplauso al Señor. Le aprovecho también antes de predicarle, aprovecho recordar que el domingo tenemos también plantados, no se olvide, 9:20 de la mañana. Eh, para todas las personas eh que nuevas, para quienes están acompañándonos un tiempo o bien van a servir aquí en la iglesia, necesitamos que pasen por plantados.

Así que es importante. 9:20 de la mañana. Bien, Pablo está escribiendo esta carta, la segunda carta a Timoteo, es la es la última carta que Pablo escribe antes de de morir. Segunda de Timoteo nos muestra, por tanto, los últimos momentos del apóstol Pablo y eh también son sus últimas instrucciones.

Pablo está abriendo su su corazón y vemos el corazón de un hombre tratado por Dios al ir hablando de determinadas de determinadas personas. Cuando nosotros vemos estas instrucciones que Pablo le está entregando a Timoteo, Pablo está hablando aproximadamente de cinco, de cinco a seis personas. Él está hablando de Demas, de Crecente, de Tito, de Lucas, de Tíquico, de Marcos. Entonces, él está exponiendo su corazón.

Estamos viendo el el corazón, repito, de un hombre tratado por Dios y y cómo vemos ese corazón al ir hablando de determinadas personas. No, no olvidemos, por favor, que Pablo está atravesando cuando nosotros leemos esta carta un momento difícil y delicado de su vida. Pablo sabe que va a morir. Pablo lo ha establecido y lo ha declarado en esta misma carta, porque yo ya estoy para ser sacrificado.

El tiempo de mi partida está cerca. Y y Pablo abiertamente dice en esta carta, yo he peleado la buena batalla, he acabado la carrera, guardé guardé la fe. Por tanto, no podemos obviar el hecho de que es el momento definitivo, último momento de Pablo y y él en ese último momento, repito esto, él está abriendo su corazón tratado por Dios y él está hablando de determinada de determinadas personas. Cuando nosotros leemos y si lo podemos buscar, Bastián, por favor, Proverbios, capítulo 4 verso 23.

Desarrollo

La la Biblia me enseña que sobre toda cosa guardada, y lo vamos a leer en unos segundos más, sobre toda cosa guardada debo guardar el corazón porque de él mana la vida. y y muchas veces cómo cómo se manifiesta mi corazón es precisamente al encontrarme con determinadas personas, es al hablar de determinadas personas es eh el al observar precisamente a ciertas a ciertas personas que mi corazón se evidencia, que mi corazón se muestra. Por eso dice el el escritor del libro de Proverbios la importancia de qué, de guardar el corazón. Y tenemos que guardar el corazón porque Pablo dice,

Es de ahí que mana que mana la vida.

Entonces, repito, veo veo a un hombre tratado, veo a un hombre como Pablo con su corazón tratado en medio de un momento complejo, en medio de un momento difícil, pero refiriéndose a determinadas a determinadas personas.

Si nosotros podemos leer también, si me lo permites, Fastián, Lucas, capítulo 6, verso 45. Mira qué interesante lo que dice esto. Es nuestro maestro señalando esta enseñanza. Lucas capítulo 6 verso 45 dice el Señor en en en este evangelio cómo nosotros el hombre bueno, dice Jesús, el hombre bueno del buen tesoro de su corazón saca qué cosa?

lo bueno. Pero continúa y dice,

Y el hombre malo del mal tesoro de su corazón saca lo malo y establece.

Porque de la abundancia del corazón, ¿qué habla? La boca. Es de la abundancia de mi corazón.

Por tanto, si mi corazón está guardado, podré hablar sin resentimiento. Si mi corazón está guardado, podré hablar sin problema, sin dificultad, no de una persona, sino de determinadas personas. Y eso es lo que hace Pablo. Pablo está viviendo un momento difícil.

Pablo está atravesando ya el valle de sombra y de muerte, pero es un hombre que ha sido tratado por el Señor, es un hombre que ha sabido caminar con el Señor. Vemos un corazón tratado y en medio de momentos difíciles, en medio de momentos de dificultad, vemos como el corazón de Pablo habla y habla en relación a determinadas personas. Por tanto, debo guardar el corazón entendiendo que en momentos de crisis mi corazón siempre va a hablar. En momentos difíciles es el corazón el que va a explayarse, porque como dijo Jesús, de mi buen tesoro en el corazón voy a hablar o de mi mal tesoro del corazón de todas maneras voy a hablar porque de la abundancia del corazón habla la boca.

Entonces, si usted quiere conocer el corazón de una persona, ¿qué es lo que tiene que hacer? simple y sencillamente oírlo. Si usted quiere saber cómo es el corazón de una persona, simple y sencillamente preste oído a lo que esa persona está diciendo. Entonces, ¿cuál es el consejo bíblico?

Guarda, guarda el corazón. La importancia de guardar el corazón, no importando el momento difícil, no importando el momento complejo, no importando la crisis que a lo mejor estoy viviendo. ¿Cuál es el problema de nosotros? Que en medio de la crisis nosotros no guardamos el corazón.

En medio de los momentos difíciles nosotros no guardamos el corazón. Dejamos que el corazón se se toque, dejamos que el corazón se dañe. Entonces, después hablamos con un corazón dañado, hablamos con un corazón resentido. Entonces, me me gusta porque Pablo, repito, él ha sido tratado y él comienza a hablar y y yo te quiero mostrar porque en medio de crisis lo que está viviendo Pablo no es un momento fácil, no es un momento de bendición, él está viviendo un momento difícil.

Segundo Encarcelamiento

Este es su segundo encarcelamiento, pero no es como el primero. El primer encarcelamiento de Pablo fue, por decirlo de alguna manera, un arresto domiciliario. Él estaba en una casa privado de libertad, custodiado, pero él estaba con todas las comodidades posibles, siendo visitado por personas.

Segundo Arresto

Era un arresto domiciliario, pero el segundo arresto de Pablo ya es en una prisión, es en una cárcel. y Pablo ahora se encuentra en esa situación y y estando en esa situación, yo yo quiero que tú puedas observar, por favor, porque es lo que te quiero mostrar de de de cómo este grupo de personas muestra muchas veces lo que a ti y a mí nos va a pasar y la importancia, por tanto, de mantener, ¿qué cosa guardada? El corazón. Porque Pablo de la primera persona que habla es de un hombre llamado Demas.

Y y Pablo declara y dice acerca de Demas que lo ha desamparado. Y dice Demas,

Me me ha desamparado amando más a este a este mundo.

Ahora es interesante porque Demas aparece en tres oportunidades en las cartas de Pablo y en una de ellas Pablo se refiere a Demas como mi colaborador. No era una persona distante de Pablo, no era una persona ajena a la vida de Pablo, sino que era un colaborador de Pablo. Pero ahora este hombre en crisis, este hombre que está viviendo un momento difícil, este hombre que está prisionero, que está a punto de morir, ese compañero que que en un momento estuvo, dice la escritura que ahora lo ha desamparado.

Y y el punto está, querido, querida, que en nuestra vida nosotros nos vamos a encontrar con demas en los momentos muchas veces complejos y difíciles de nuestra vida, con gente que fue amigo nuestro, con gente que compartió nuestra mesa, con con gente que se rió de nuestros chistes, con gente que nosotros quizás abrimos el corazón y le contamos cosas íntimas, pero ahora que estamos viviendo un momento difícil, ahora que estamos viviendo un momento complejo y que necesitamos a esos compañeros a nuestro lado. Existen personas que son como demas que simple y sencillamente nos abandonan. Y el problema no está en que nos abandonan, sino el problema está en que nosotros muchas veces por causa de los demás dañamos qué cosa? El corazón.

Entonces es importante entender, es importante comprender que en los momentos difíciles, en los momentos de crisis, nos vamos a encontrar con gente tipo demás. Y cuando tú te encuentras con una persona como Demas, procura guardar el corazón. Procura guardar el corazón. Ahora recuerda que del corazón salen los buenos, los malos pensamientos.

Del corazón salen las buenas o las malas palabra. Del tesoro de nuestro corazón habla nuestra boca. Y quizás tú y yo hoy nos encontramos con ciertos demas que un día estuvieron, hoy no están. Y muchas veces cuando nosotros hablamos o cuando nosotros los vemos, lo miramos, lo observamos o otra persona nos habla acerca de ese tema, nuestra reacción no es la mejor.

Nuestra reacción no es la más afortunada, no es la correcta. Y eso nos tiene que llamar la atención a nuestra vida, porque eso quiere decir que el demas ha tocado nuestro corazón. Y es importante comprender y es importante entender que en la vida nos vamos a encontrar con gente de más que un día estuvo a nuestro lado y ahora simple y sencillamente nos abandona. Si yo no guardo el corazón, lo digo una vez más, si yo no guardo el corazón, si yo no permito que el Espíritu Santo trate conmigo, entonces mi corazón será envenenado, mi corazón no será cuidado y lo más seguro es que de mi corazón no salgan palabras de bendición, sino que salgan palabras negativas.

Y el problema no va a ser de Demas. El problema termina siendo nuestro, porque nosotros permitimos que nuestro corazón sea dañado. Entonces, en la vida, querido, querida, nos vamos a encontrar número uno con tipos demas. Mire alguien, por favor, y dígale,

Te va a tocar.

Oh, es posible que te toque. Te puede tocar un demás. Te puede tocar un tema. Pablo dice,

Era mi colaborador.

Y ahora él abiertamente dice,

Me me has desamparado.

Amó más este mundo.» Pero usted no escucha Pablo decir que Dios lo maldiga, que le caigan las penas del infierno. Usted no escucha Pablo decir ingrato, maldito, ruin, chancho cochino. No, no, no, no. Pablo simplemente establece el hecho.

Estaba conmigo y ahora me ha desamparado. Se acabó. Listo. Guardo mi corazón.

Guardo mi corazón. Guardo mi corazón. Dígale a alguien, por favor, te van a tocar de más en la vida. Te van a tocar y los demás estarán presentes.

¿Y qué es lo que tengo que hacer yo? Guardar el corazón. Guardar el corazón. Guardar el corazón.

Ahora, luego luego Pablo no tan solo habla de Demas, sino que habla de Crescente y de Tito. Y dice que Crescente fue a Galacia y Tito tuvo que ir a Dalmasia. Y y esas personas, tanto Crecente como Tito, son gente que representa y y es gente que representa grupo de personas que están cumpliendo con su deber. Escúchame, por favor.

Es gente que está cumpliendo con su deber. Pablo habla abiertamente. Él dice, «Mira, yo estoy en esta situación. Estoy viviendo una crisis.

Eh, lo lo estoy pasando mal, tengo un demas que me ha desamparado y ahora Crecente y y Tito, uno se fue a Galaxia y el otro se fue a Dalmacia. Pero ellos, ¿qué están haciendo? Ellos están cumpliendo con su deber. Ellos están cumpliendo con su obligación.

Ellos están cumpliendo con su trabajo. ¿Sabe, sabe cuál es nuestro problema? muchas veces y por eso estoy hablando de este tipo de personas porque cuando nosotros estamos en crisis, querido, querida, nos vamos a encontrar con este tipo de persona, nos vamos a encontrar con gente tipo Demas, que gente que un día estuvo y ahora no está, pero también nos vamos a encontrar con gente como Crecente y como Tito, que tienen que seguir cumpliendo con su deber, por más que yo quisiera que estén a mi lado. Te lo digo una vez más, por más que yo quisiera que estén a mi lado, cuando yo la estoy pasando mal, cuando cuando yo estoy viviendo un momento complejo, cuando yo estoy viviendo un momento difícil, ¿quién no quiere sentirse apapachado?

¿Quién no quiere sentirse querido? ¿Quién no quiere sentirse cuidado? Ojalá todos dejaran sus cosas y vinieran a qué? A consolarme.

Pero hay gente que no lo puede hacer. Hay gente que tiene que seguir con su labor, hay gente que tiene que seguir con su ministerio, hay gente que tiene que seguir con sus cosas y eso no significa que no me quieren. Eso no significa, escúchame por favor, que no me quieren, que no me aman. Pero de repente yo nivelo, yo yo de repente compenso el amor o o mejor dicho balanceo el amor en que si me atienden o no me atienden en el momento de crisis, si son capaces de dejarlo todo por estar conmigo, entonces sí yo los valoro.

Pero, señoras y señores, en el mundo en el que nosotros vivimos, hay gente que por más que quiere estar contigo, no puede estar contigo. Hay hay gente que por más, repito eso, que quisiera estar contigo, no puede estar contigo por la distancia, porque a lo mejor ellos también tienen problemas, porque a lo mejor tú no sabes lo que está pasando en sus realidades, entonces yo tengo que ser lo suficientemente maduro y guardar mi corazón para entender que aunque Tito y y y Crecente no pueden estar conmigo, eso no quiere decir que me dejaron de amar. Eso no quiere decir que me dejaron de querer, no. Es gente que de una u otra manera siguen cumpliendo con su labor y yo tengo que guardar el corazón.

Porque cuántos de nosotros quizás en el momento de crisis, en el momento de de dolor, esas personas no pudieron estar con nosotros y luego nosotros después le pasamos la cuenta. No, ahora venía a aparecer, perdóneme el término. Ahora venía a estar aquí. Cuando yo te necesité, ¿dónde estabas?

Cuando yo te necesité, ¿dónde estabas tú? Y él estaba haciendo lo que le tenía que hacer. Él él estaba cumpliendo el rol que tenía que hacer. Y por eso me gusta esta palabra, porque Pablo va separando los grupos de personas que en un momento de crisis nos pueden tocar en la vida.

Y y a lo mejor tú y yo nos vamos a encontrar con gente tipo Demas que un día estuvo y ahora nos traicionaron y tenemos que guardar el corazón, pero también nos podemos encontrar con gente como como demas, como crecentes que que quisieran estar con nosotros, pero simple y sencillamente no pueden porque están trabajando, porque están haciendo lo que a ellos les corresponde hacer. Y de repente nosotros estamos tan cegados por lo que yo estoy viviendo que no entiendo de de justificaciones que son correctas. O sea, hay gente que quiere estar contigo, pero no puede. Cuando la estás pasando mal, cuando hay una crisis, hay gente que sí quiere estar contigo, pero simple y sencillamente a lo mejor no puede, porque si se viene de allá y lo echan, ¿qué?

lo va le vas a pagar todo el sueldo. Entonces, de repente nosotros estamos tan cegados por el dolor que después cuando vienen y nosotros ya estamos un poco mejor, en vez de agradecer que vengan, le sacamos en cara. Es que cuando yo te necesité, tú no tuviste. Pero no es que no estuvo porque no quería, es porque no estuvo porque estaba haciendo lo que él tenía que hacer en ese momento.

No, no, no sé si me hago entender, iglesia. Y y y la Biblia habla de esos hombres y Pablo dice, «No, no, no es.

Y y esto es interesante porque no es como tíquico que Pablo dice,

A tíquico yo lo envié. A tíquico yo lo envié.» No, no, no. Tito y Crecente, ellos están no por un, no porque los envió Pablo, sino porque es su ministerio, porque es su labor, porque es su obra.

Y y un hombre maduro espiritualmente lo entiende. Un hombre, repito, maduro espiritualmente lo comprende. Estoy viviendo una crisis, estoy viviendo una dificultad. Me gustaría que Crecente estuviera conmigo.

Sí. Me gustaría que Tito estuviera conmigo, por supuesto que sí, porque han sido parte de mi ministerio, pero no pueden porque ellos están haciendo también la obra del Señor. Entonces, ¿qué hago? Mantengo mi corazón sano.

Mantengo mi corazón sano. Y y yo le pregunto a usted, ¿alguna vez usted ha tenido un problema en donde le gustaría que estuviera determinada persona ahí para ayudarla? para consolarla. Oh, si esta persona estuviera aquí.

Pero la llamé y ni me pescó. Yo pensaba que iba a venir mamita, ¿cómo está, hija? Pasándola mal. Qué pena, pues, hija.

Yo pensé que iba a estar aquí a mi lado, que iba a dejar todo para estar conmigo y no. Esa persona también tiene cosas que hacer. Esa persona, repito, también tiene cosas que hacer y yo tengo que guardar mi corazón. Guardar mi corazón.

Tome la mano a alguien, por favor, y dígale, «El Tito te sigue queriendo igual. El el crecente te sigue queriendo igual. El Tito te sigue queriendo igual. Simple y sencillamente no, no puede, no puede.

No es que no quiera. No, pero si yo no guardo mi corazón, no, ya va a venir. Y cuando a él le toque ahí, vas a ver cuántos pares son tres moscas. Yo tengo que entender, querido, querida, repito, por eso estamos hablando de guardar el corazón, de guardar el corazón de que Crecente y Tito me siguen amando y siguen orando por mí, aunque hoy no pueden estar a mi lado.

Y hay gente que no puede estar a mi lado hoy, no porque no quieren, sino porque su labor está en otra parte, porque su trabajo está en otra parte. Me gustaría que estuvieran conmigo, por supuesto que sí, pero no pueden estar. Y mi corazón sano, mi corazón maduro lo entiende para que la próxima vez que cuando ahora sí pueda estar con él, yo no se lo saque en cara. Ahora mira a su hermano, por favor, y dígale, «¿Tienes una cara de sacador en cara?

¿Tienes una cara de sacador en cara? Ahora viene, ahora viene. Cuando ya está todo hecho aparece. Cuando ya estoy mejor, ahora viene ahora.

Si antes no es que no quería, antes no podía. No siempre se trata de que no quieren, de repente es que no pueden. No siempre lo digo una vez más, se trata de que no quieren, se trata de que no pueden y yo tengo que mantener el corazón guardado. Le le podemos dar un aplauso al Señor, por favor.

Me gusta porque después dice Pablo, solo Lucas está conmigo. Porque hay gente que va a estar a nuestro lado. Porque hay gente que va a estar a nuestro lado. Los Lucas.

¿Y cuál es la enseñanza con los Lucas? Tomen la mano a alguien ahora, por favor, y dígale, trata bien a los Lucas. ¿Sabe cuál es nuestro problema? Si nuestro corazón no está dañado, o sea, si nuestro corazón, perdón, está dañado, si el demanaró, ¿con quién me agarro?

Con el Lucas. Si Crescente y Tito no pudieron venir, ¿con quién me molesto? con el Lucas. ¿Y qué culpa tiene Lucas si lo único que ha hecho es quedarse a tu lado?

Entonces, yo yo creo que cuando vivimos momentos difíciles, que cuando vivimos momentos de crisis, tenemos que aprender, tenemos que aprender a tratar a nuestros Lucas. Tenemos que, repito, aprender a tratar a nuestros Lucas. Entonces, Dema, Demas me desamparó. Lucas está a mi lado y y ¿cómo lo miro?

No, si perdóneme por favor que rebaje mi vocabulario. No, si falta poquito para que vos también me dejís. Falta poquito. Espérate no más.

Si si este loco que era mi compañero, el que conocía mi avent me abandonó. Nosotros no sabemos tratar a nuestros Lucas, los crecente y los Titos que están haciendo su labor. Entonces, yo con quién me desquito? Con el Lucas.

Entonces, ¿qué qué me enseña, querido, querida? Pablo dice, «Solo Lucas está conmigo.

Y y lo trata con respeto, lo trata con honra. Aprendamos a honrar a nuestros Lucas. Aprendamos, lo voy a decir una vez más, a honrar a nuestros Lucas, a no desquitarnos con nuestros Lucas por los pecados de Demas, a no desquitarnos con nuestros Lucas, porque Crescente y Tito no pueden estar a nuestro lado.

El problema es que nosotros nos descargamos con el Lucas. Aleluya. ¿Cuántos dicen,

Pastor, es para mí?» Amén. Sí, sí.

Me agarro con el Lucas, con el que no debería pelear. ¿Con quién peleo? Con el Lucas. CL como no puedo pelear con Dema, porque Dema ya no me pesca.

Como no puedo enojarme con Demas, porque Demas ya no está, ¿con quién me enojo? Con el Lucas. En vez de agradecer, en vez de agradecer, en vez de bendecir al Lucas que está conmigo, recuerde que estamos hablando de sanar el corazón. Recuerde que estamos hablando de mantener el corazón guardado.

Sobre toda cosa guardada, guardemos qué cosa? El corazón. Entonces, ¿cómo guardo el corazón? Siendo bueno con ¿quién?

Con Lucas. Tratando bien a quién? A Lucas. Porque es el que está conmigo y conociéndome a mí y usted conociéndose usted, creo que ya es un gran milagro que Lucas está a nuestro lado.

Creo que es un tremendo milagro que que Lucas siga ahí a nuestro lado. Entonces, seamos buenos con esos Lucas. Mire una vez a su hermano, por favor. Yo ya estoy terminando.

Dígale, «No te desquites con el Lucas.» No, no, te desquites con él. Lucas, no te desquites. Oh, si el otro empezó igual que tú. La otra empezó igual que tú.

Los Lucas son para honrarlos y para bendecirlos. Déjeme, déjeme rápido, por favor avanzar porque no se me acabó el tiempo. Deja hablarte de los tíquicos, gente que no porque estamos nosotros con temor le podemos cortar la sala a esa gente. Timoteo está pasándola mal, pero él dice a Tiíquico, yo lo tengo que enviar, no le puedo cortar las alas.

De repente cuando nosotros vivimos crisis, esa es crisis. Nuestras cosas negativas se las queremos endosar a los que están a nuestro lado. Nuestras cosas negativas queremos endosárselas a los que están a nuestro lado. ¿Qué dice Pablo?

A tiquico, yo lo envié. que no se quede conmigo. La estoy pasando mal por causa de la obra del Señor, pero vale la pena que Tquos siga el ministerio. De repente nosotros, querido, querida, le queremos cortar las alas a los tíquicos porque yo la pasé mal, entonces no es que tú también la vas a pasar mal.

¿Por qué? O sea, si tú tuviste un mal matrimonio, ¿por qué tu hijo va a tener un mal matrimonio? Si si tú tuviste un un mal un mal trabajo, ¿por qué tu hijo va a tener que tener un mal trabajo? Si tú tuviste un mal eh un mal empleador, ¿por qué tu hijo va a tener que tener un mal empleador?

Entonces, nosotros de repente a los tíquicos les cortamos la ala. No, yo no confiaría en las mujeres, hijo. Con suerte confío en tu mamá. Y de repente nosotros le vamos cortando las alas a nuestros tíquicos.

Y eso habla nuevamente de qué? De nuestro corazón. Y por último están los marcos, que es gente que necesita otra oportunidad. Y mientras nosotros no tengamos el corazón sano a los marcos, no les damos otra oportunidad.

Recuerde, los demas, los crecentes, los Titos, los Lucas, los Tíquicos, los Marcos hablan del corazón de Pablo. Entonces, sobre toda cosa guardada, guardemos el corazón, porque de él mana la vida. Dele un fuerte aplauso a su Señor. Póngase de pie, por favor.

Abrace a su hermano y dígale,

Guardemos el corazón. Guardemos el corazón. Pablo dice,

Tráeme a Marcos porque me es útil para el ministerio.» Pablo había tenido inconvenientes con Marcos años antes. Ahora, Óscar, ¿qué es lo lógico?

Si yo estoy dañado el si yo te hice una y eso provocó que tu corazón se dañe, ¿me vas a dar otra oportunidad? Lógico que no. Con un corazón dañado, ¿quién brinda otra oportunidad? Nadie.

Seamos honestos. Miren quién llegó, quién volvió. Nos acordamos hasta del chavo. Vuelve el perro arrepentido.

Entonces, si el corazón no está sano a los marcos, nosotros no les damos otra oportunidad. Tenemos que sanar el corazón, querido. Y en la vida usted se va a encontrar con todo este grupo de personas. Se va a encontrar con los demas, se va a encontrar con los crecentes, con los Titos, nos vamos a encontrar con los Lucas, tendremos a los títicos y a los Marcos.

La importancia de mantener sano el corazón. Mantenga sano el corazón. Amén. Oramos.

Oramos. Cierre sus ojos. ¿Por qué no hace esta oración conmigo? Por favor.

Padre, en el nombre de Jesús, quiero darte gracias. Quiero darte gracias por la palabra de esta noche. Tú hablas a mi vida. antes de tiempo, antes de tiempo, a tiempo, a tiempo y aún después de tiempo, después reconozco, Dios, que en áreas de mi vida de mi vida el corazón ha sido tocado, corazón ha sido tocado.

Y ha sido tocado, Dios, por situaciones, pero también por personas. Y de repente hay personas como Demas que un día estuvieron y ahora no están. Y y cuando me la nombran, cuando me la Señor, mi mi carácter cambia, mi carácter cambia, mis emociones cambian. Estaba tranquilo, estaba alegre, pero escucho hablar de demas y entonces me enojo, me molesto.

Eso habla de un corazón dañado. Señor, sana mi corazón. Señor, sana mi corazón. Porque están los crecentes y los Titos.

gente Dios que quisiera estar a mi lado, quisiera estar a mi lado, pero no pueden estar, ya sea por la distancia, por el trabajo, por la realidad que ellos están viviendo, porque también tienen problemas. Sana mi corazón, porque en el día que venga Tito, si mi corazón no está sano, yo le cerraré la puerta. cuando no merece que yo le cierre la puerta. Pero un corazón dañado hace esas cosas.

Señor, yo oro, enséñame a tratar bien a Lucas, gente que está a mi lado, pero que muchas veces no trato bien por causa de los otros que me hicieron daño. Entonces, como Demaquito con Lucas. Como Tito no está conmigo, me desquito con Lucas. Enséñame a ser sabio.

Guarda mi corazón. Enséñame, Dios, a guardar mi corazón. que mis dolores, que mis situaciones negativas, que mis crisis yo no las endoce a los que están a mi lado, los tíquico. Señor, no dejes que mis temores yo los endoce a otras personas y mis miedos yo se los haga sentir a otras personas.

No, Dios, un corazón sano. Bendice y envía, Señor. Enséñame a bendecir a los tíquicos aún cuando a mí me han maldecido. Enséñame a ayudar aún cuando a mí me cerraron la mano.

Enséñame a bendecir aún cuando a mí me maldijeron. Padre, bendigo en el nombre de Jesús a los tíquicos. Señor, sana mi corazón para dar nuevas oportunidades a los marcos. Gente que un día estuvo, hoy no están, pero quizás mañana van a volver a golpear la puerta.

Y yo oro, Dios, para ser sabio, recibirlos en paz. No, no recibirlos con molestia, no recibirlos con rabia, porque tu palabra me dice que debo dar de gracia lo que de gracia he recibido. Debo dar de gracia lo que de gracia he recibido. Yo recibí de ti paz.

Yo recibí de ti perdón. Enséñame a dar paz. Enséñame a dar perdón a aquellos marcos que aparecerán nuevamente en mi vida. Padre, gracias por esta palabra en el nombre de Jesús.

Vamos, adoremos al Señor unos segundos, iglesia. Aleluya. Oh, Dios, sana nuestro corazón. Porque tú, sol, das vida donde no existe nada.

Aleluya. Y vienes al hombre que es malo y le amas. Y le amas y le amas. Siendo tú el rey de la gloria.

Moriste por darme victorias. Hoy vives y llevo en mi canto tu historia, ni porque tú, sol das vida donde no existe nada. Aleluya. Y viene al hombre que es malo, al hombre que es malo y le amas.

Le amas y le amas. Siendo tú el rey de la gloria. Moriste por darme victorias. Hoy vives y llevo en mi canto tu historia.

Llenas hoy mi corazón con tu presencia. Llenas de alegría, llenas de alegría y paz todo mi ser. En cualquier necesidad tú me responderás. Porque me amas.

Oh, me amas. Me a llenas hoy mi corazón con tu presencia. Llénas de alegría y paz todo mi ser. En cualquier necesidad tú me responderás.

Porque me ama. Oh, me ama. Llena hoy mi corazón con tu presencia. Llénas de alegría y paz todo mi ser.

En cualquier necesidad tú me responderás. Me amas. Porque me amas. Oh, me amas.

Me amas. Vamos, dígale una vez más, iglesia. Porque tú, Porque tú, solan las vidas donde no existe nada. Y de al hombre que es malo y le ama.

y le amas siendo tú el rey de la gloria. Moriste por darme victoria. Hoy vives y llevo en mi canto tu historia. Vamos, dígale una última vez, iglesia.

Porque tú, sol de la mañana, sol de la mañana, las vidas donde no existe nada. Y vienes al hombre que es malo y le amas. Le amas y le amas. Siendo tú el rey moriste por darme victoria.

Hoy vives y llevo en canto Amén. Le damos un fuerte aplauso a nuestro Señor, por favor. Él se lo merece. Amén.

Bien, ¿qué le parece si en este mismo ambiente tomamos nuestra ofrenda? Bendicimos el nombre del Señor. Vamos a honrar a Dios con nuestros bienes, con la obra de nuestras manos. Vamos a bendecir al Señor.

Si usted hoy eh va a entregar su diezmo, puede levantar su mano. Ahí está nuestra hermana Mariana, te pide un sobre. Ahí vamos a estar recepcionando su diezmo. Y eh les vuelvo a recordar, mañana tenemos hermánate 19:30 horas 7:30 de la tarde.

Vamos a estar con las hermanas en distintas casas compartiendo, tomando un tecito, compartiendo una palabra, una tremenda y una hermosa bendición. Amén. Así que invitamos a todas las hermanas al hermánate. Si ustedes aún no la han llamado, acérquese ahí en información.

Dice, «¿Qué pasa conmigo?» Y ahí seguramente alguna de la hermana la va a llamar. Ya. Eh, de igual forma 20 horas 8 de la tarde tenemos discipulado acá para aquellas que a lo mejor eh no alcanzan a ir al Hermánate o están un rato en el Hermánate y después se se escapan para acá. Eso ya es decisión de cada uno de ustedes.

Pero eh va a haber discipulado acá las 20 horas. El día sábado, les recuerdo, una vez más, 18 horas, 6 de la tarde, los jóvenes se reúnen acá. Vamos a estar compartiendo también una palabra con ellos. Va a ser un lindo tiempo y el domingo 9:20 de la mañana plantados.

Amado, es importante. Eh, queremos que usted sirva, pero eh necesitamos que pase por plantados, a saber eh cómo funciona la iglesia, también principios básicos del evangelio, pero importantes, necesarios para nuestro caminar. 9:20 de la mañana, 9:30 ya estamos orando acá. Eh, las puertas del templo siempre abiertas, más o menos desde las 9.

Entonces, es importante que usted llegue, es importante que llegue temprano también. Vamos a a estar ahí con algunos hermanos eh acomodando los vehículos ah para que no tengamos ese el problema del domingo pasado. Así que eh bueno, aprovechamos a avisar si usted después llega tarde el el hombre al frente va a tener abierto para que se estacione y ahí usted arregla con él después. Pero nosotros vamos a tratar de estacionar eh bien los los vehículos.

Amén. Bien, tome su mejor su mejor ofrenda, por favor. Lo invito para el domingo. Vengamos a la casa del Señor.

Va a ser hermoso poder estar juntos alabando y exaltando el nombre de Dios. Padre, gracias. Absolutamente todo es tuyo. Lo recibido de tu mano.

Damos con gozo y con alegría, Señor. Entregamos nuestra ofrenda y te honramos a ti, Rey y Señor de nuestras vidas. Gracias. Gracias por todo lo que tú nos das en el nombre de Jesús.

Amén, Señor. Y amén. Bien, póngase de pie. Podemos seguir eh adorando.

Sí, podemos seguir adorando, por favor. declarando victoria. Pasen a ofrendar. Si va a hacerlo a través de transferencia, recuerde que ahí están los datos.

Aleluya. Para que usted también realice su ofrenda a través de transferencia. Mi corazón con tu presencia llénas de alegría y paz todo mi ser. Aleluya.

En cualquier necesidad tú me responderás. Porque me amas, me amas. Llenas hoy mi corazón con tu presencia. llenas de alegría y paz todo mi ser.

En cualquier necesidad tú me responderás, porque me amas, me ama. Bien, Dios nos bendiga. Inclinamos el rostro, rogamos la bendición. Padre, gracias.

Ha sido hermoso estar hoy reunidos en este lugar. Despídenos en paz, en comunión los unos de los otros, más nunca jamás de tu presencia, Señor. Enséñanos cada día a guardar nuestro corazón, porque habrán demas, habrán crecentes, habrán Titos, habrán Lucas, Señor, habrán típicos, habrán Marcos. Padre, guarda nuestro corazón porque la diversidad de situaciones son múltiples, son muchas, pero el corazón es uno solo.

Guarda nuestro corazón. Despídenos en paz, en comunión los unos de los otros, nunca jamás de tu presencia. Y permítenos, Señor, disfrutar de todas estas hermosas actividades. Viernes, sábado, domingo.

Va a ser hermoso estar reunión. Gracias en el nombre de Jesús.

Declaración

Viernes, sábado, domingo. Va a ser hermoso estar reunión. Gracias en el nombre de Jesús.

Compartir
Política de Privacidad