Martes 14 de abril, 2026 Pastor Darío Moral
Job 42 Job 2 Jeremías 1:10

Mensaje central

Oh, yo sé que todo siempre tú lo haces bien. El mar abrirás, tu mano lo hará, tu amor todo lo vencerá. El mar abrirás, tu mano lo hará, tu amor todo lo vencerá.

Momento de alabanzaExpandir

A mi lado vas

A mi lado vas. Siempre permaneces en cada temor. De tu mano voy. Siempre me sostiene.

Oh, yo sé que todo siempre tú lo haces bien. que todo siempre tú lo haces bien. El mar abrirás, tu mano lo hará, tu amor todo lo vencerá. Yo sé que todo siempre tú lo haces fiel.

El mar abrirás, tu mano lo hará, tu amor todo lo vencerá. Dígale,

Yo sé que todo, siempre tú lo haces fiel.

Vamos a darle un aplauso a él. Señor, declaramos que en cada momento adoramos, Jesús. Toda la gloria, toda la honra a ti.

Quiero levantar a ti mis manos. Maravilloso Jesús, milagroso Señor, llena este lugar, llena este lugar de tu presencia. y extender tu poder a los que estamos aquí. Creo en ti, Jesús, lo que harás en mí.

Dígaselo. Creo en ti, Jesús, en lo que harás. lo que harás en mí, en mí. Oh, en mí.

Recibe toda la gloria, recibe toda la honra. Precioso hijo de Dios, recibe toda la gloria, recibe toda la honra. Precioso hijo de Dios, yo quiero levantar a ti mis manos. Maravilloso Jesús, milagroso, milagrosos.

Vamos, pídaselo. Dígale, «Llena este lugar. Llena este lugar con tu presencia y ha extender tu poder, oh, a los que estamos aquí. Creo en ti, Jesús, en lo que harás en mí.

Creo en ti, Jesús, en lo que harás. En lo que harás en mí, en mí. Oh, en mí. Recibe toda la gloria, recibe toda la honra, precios.

Hijo de Dios, recibe toda la gloria, recibe toda la honra, precioso hijo de Dios. Recibe, recibe toda la gloria, toda la honra, hijo de Dios. A eso hemos venido, a darte gloria, a darte la honra. Oh, recibe toda la gloria, recibe toda la honra.

Precioso hijo de Dios, recibe toda la gloria, recibe toda la honra, precioso hijo de Dios. Recibe toda la gloria, recibe toda la honra. Preciosos hijos de Dios, recibe toda la gloria, recibe toda la honra. Precioso, precioso hijo de Dios.

Señor, toda la gloria, Padre. Gracias, gracias por esta tarde, gracias por este día, gracias por tu presencia, por tu fidelidad, por tu bondad. Gracias, Dios, por todo lo que tú nos entregas, por todo lo que tú nos das, por cómo tú nos bendices en el día a día. Reconocemos, Dios, que lejos de usted, sin usted nada podemos hacer.

Señor, ven en este día, llénanos con tu presencia, Señor. Ven y bendícenos. Trae tu favor, tu gracia, tu presencia, Dios, en medio nuestro, Dios mío, tú eres la vi. Nosotros somos el pámpano.

Lejos de usted, sin usted nada podemos hacer. Oramos en el nombre poderoso de Jesús y te pedimos, Dios, venga tu reino. Venga tu reino. Tú cuando nos enseñaste a orar, nos enseñaste a decir,

Venga, venga a nosotros tu reino.

Y oramos, Señor, para que en este día tu reino sea establecido en favor de nuestras vidas, Señor, en nuestro hogar, en nuestra casa, en nuestra familia, en nuestra vida.

Dios mío, venga a nosotros tu reino. Hágase su voluntad. Hágase su voluntad aquí en la tierra, Dios, como en el cielo. Padre, gracias, gracias por este día, gracias por este tiempo.

Gracias, Dios, por darnos la oportunidad, la bendición de estar reunidos alabando y exaltando tu nombre, Señor. Muchas gracias en el nombre de Jesús. Amén, Señor. Y amén.

Le damos un fuerte aplauso a nuestro Señor, por favor, iglesia. Aleluya. Vamos. Démosle fuertes aplauso a nuestro Dios.

Démosle fuertes aplauso a nuestro Señor. Él se lo merece. Él es digno de ser alabado, exaltado, honrado y glorificado. Amén.

Bien. Gracias, Anita. Dios nos bendiga, querida iglesia. Tome asiento, por favor.

Vamos a compartir la palabra en este día. Quiero invitarle que podamos abrir. Muchas gracias, muchachos.

En el libro de Job, capítulo número dos

En el libro de Job, capítulo número dos.

Libro de Job, capítulo número dos

Libro de Job, capítulo número dos. Quiero que podamos leer el verso 9 y 10 para que también podamos leer Job, capítulo número 42 verso 12 y 13 respectivamente. Bien, ahí está en pantalla. Si me colocan el tiempo, muchachas, por favor, se los agradezco un montón.

Job, capítulo número 2, verso 9, dice la escritura. Entonces le dijo su mujer, ¿aún retienes tu integridad? maldice a Dios y muérete. ¿Alguna vez alguna mujer ha sentido la inclinación a decirle a su marido, «Muérete.» Bueno, aquí aquí hay una que aquí hay una que se lo dijo literalmente.

Jacob le dice, verso 10, y le dijo, como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, eso quiere decir necias, has hablado, ¿qué recibiremos de Dios el bien y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios. Job, capítulo número 42, por favor. Job 42, verso 12 y 13 dice la escritura.

Conclusión

Y bendijo Dios el postrer estado de Job más que él primero, porque tuvo 14,000 ovejas, 6,000 camellos, 1000 yuntas de bueyes y 1000 asnas. Verso 13. Y tuvo siete hijos y tres hijas. Que Dios bendiga esta palabra.

Padre, gracias te doy por tu amor, gracias por tu misericordia, gracias por tu bondad, gracias por tu presencia, Señor. Te te pido con todo mi corazón, glorifícate. Te pido con todo mi corazón, derrama de tu presencia, derrama de tu favor y que esta palabra corra y sea glorificada en el nombre de Jesús. Amén, Señor.

Y amén. Le damos un aplauso al Señor, por favor. Bien, es es interesante, querida iglesia, poder observar eh Job capítulo número uno, Job capítulo número dos nos habla de de este hombre. Eh, el libro tiene precisamente el nombre de quién es eh el protagonista de esta historia, un hombre llamado Job.

eh un hombre que algunos lo sitúan en el periodo de Abraham. De hecho, Job es el libro más antiguo que nosotros tenemos en las Escrituras. Eh, cronológicamente hablando, Job es uno de los primeros, por no decir el primer libro en escribirse de la Biblia, el más antiguo. Y Job nos relata esta historia y nos habla de cómo un hombre próspero, un hombre bendecido por Dios de manera económica, de la noche a la mañana lo pierde lo pierde absolutamente todo.

Cuando hablamos de que lo pierde todo es que literalmente lo perdió, lo perdió todo. Dice la Biblia que había una reunión en el cielo, Dios conversando con sus hijos y en uno de ellos llega Satanás y la pregunta de Dios es a Satanás, ¿no has considerado a mi siervo Job que que no hay otro como él en toda la tierra? Entonces, Satanás le dice a Dios, «¿Cómo no te va a alabar? ¿Cómo no te va a bendecir si tú lo tienes bendecido?

Pero quítale sus posiciones, quítale todo lo que él tiene y vas a ver cómo él maldice, maldice tu vida. Es así como la la Biblia nos nos muestra cómo acontecen varias situaciones eh que hacen que los hijos de Job mueran, que hace que todo lo que él tenía enganado perezca, que hace que todo lo que él tenía de manera material lo pierda. Pero no tan solo eso, sino que una vez que él pierde todo aquello, dice la escritura que otro día va nuevamente Satanás enfente de Dios y Dios le dice,

Mira, mi siervo Job, no no hay otro como él. Le quitamos todo y aún así él conserva su integridad.

Y entonces Satanás le dice a Dios,

Pero tócalo ahora de manera física y y vas a ver cómo reniega, cómo reniega de ti.

Entonces uno uno tiene que observar que Job en en en un momento está bien, luego luego está mal y y no que luego de que está mal nuevamente está bien, sino que él está mal para luego estar peor.

Es interesante poder observar eso. No es que las calamidades de Job acontecen todas en un mismo día, sino que él pierde todo lo material en una temporada y lu para luego decir seguramente él me voy a reponer igual. Pero luego de esa situación viene una crisis peor, una crisis que afecta su salud. Y una vez que es afectada su salud, aparece entonces esta historia que hemos leído.

Aparece la mujer de Job diciéndole a este hombre, diciéndole a su esposo,

¿Cómo es posible que tú mantengas tu integridad? ¿Cómo es posible que tú creas en Dios a pesar de todo lo que te ha pasado? maldice a Dios y luego y luego muérete. Entonces aparece Job, lo hemos leído, y dice,

Mira, la la verdad es que estás hablando como una mujer necia.

Quiero que sepas que podemos recibir cosas buenas en la tierra, pero también nos pueden pasar cosas malas.» Ahora nos adelantamos en la historia, leemos Job, capítulo número 42 y y nos damos cuenta cómo cómo viene la restauración de Job, cómo cómo Dios lo bendice, cómo Dios lo prospera, cómo cómo Dios nuevamente lo levanta. Y hemos leído como Dios nuevamente le da el ganado, cómo nuevamente Dios lo bendice con hijos. La la escritura dice que no había hijas más hermosas que las que las de Job. Pero quiero mostrarle esto, por favor, y es donde quiero detenerme.

En toda la escritura, en todo el libro de Job, no aparece en ninguna parte que la mujer de Job haya muerto. No, no aparece. Quiero quiero ser enfático en esto. No aparece que la mujer de Job haya haya muerto.

No no aparece que la mujer de Job haya desaparecido. Por tanto, no me queda otra cosa que creer que cuando Dios prospera a Job, la prospera junto a ¿quién? junto a su mujer, junto junto a esa mujer que en Job capítulo número dos le había dicho,

Maldice a Dios y luego y luego muérete.

E esa misma mujer es la que ahora está disfrutando nuevamente las bendiciones de Job. Esa misma mujer la que le da los hijos y le da las hijas hermosas.

Entonces, ¿qué qué quiero mostrar con esto? Cómo cómo de una u otra manera Dios Dios nos da nuevas oportunidades. ¿Cómo quiero quiero repetir esto, por favor? ¿Cómo Dios nos da nuevas nuevas oportunidades?

Pero, pero, ¿dónde está la gracia en Job? en en seguir adelante, en en avanzar, en en no quedarse, y perdóneme el término coloquial que voy a utilizar, por favor, pero en quedarse pegado en en decir,

Ahora que estoy bien de nuevo, vienes tú otra vez. Ahora que estoy bien de nuevo, vienes tú de nuevo a querer estar conmigo.

Sino que sino que Job, ¿qué es lo que hace? No, no se queda no se queda en el capítulo número dos, no no se queda ahí, repito, pegado en las palabras que esa mujer le dijo, sino que Job entiende que hay nuevas oportunidades.

Entonces, de de de repente sabe dónde está tu problema. ¿Dónde está mi problema? que nos quedamos eh y y no tengo otro término para decirlo, por favor, y pido perdón por aquello, pero nos quedamos estancados, nos quedamos pegados con con situaciones cuando tenemos que entender que la vida continúa, que que la vida sigue adelante y y que esa vida que continúa tiene cosas buenas para nosotros, que que esa que esa vida tiene situaciones de mucha bendición para nuestra para nuestra vida. Entonces, si Job se hubiera quedado ahí estancado con lo que esa mujer le dijo, seguramente no hubiese disfrutado de las hijas hermosas.

Porque es cierto, los camellos, los el ganado no tienen relación con la mujer, pero sí con las hijas, sí con los hijos. Entonces, ¿qué qué hace Job? Él él él decide seguir, él decide seguir adelante porque entiende que hay nuevas oportunidades y y y yo creo que tú y yo tenemos que ser sabios en en de repente no quedarnos estancados en en ciertas situaciones, estancado en ciertas vivencias, estancado en ciertas experiencias que tuvimos con determinadas personas y y poder entender y poder comprender que la vida continúa. y que esas mismas personas que quizás en un momento te dañaron, si si yo soy sabio, si yo dejo que Dios obre en mi vida, en algún momento esas personas también pueden ser de bendición para ti.

Pero, pero el darme cuenta, el el confiar, el creer que que la vida continúa. Mira, mira lo que dice Jeremías capítulo 1, por favor, Yael, verso 10. Si, si lo podemos leer. Jeremías capítulo 1, verso 10 dice la escritura, mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos para número uno arrancar.

Número dos, destruir. Sigamos, por favor. A ver, diga fuerte. Arrancar.

Número dos, destruir. Número tres, arruinar. Número cuatro, derribar. Pero para luego, ¿qué cosa?

Edificar y y plantar. E es esa misma situación. Entonces, de repente, ¿sabes cuál es tu problema, cuál es el mío? Nos quedamos solamente en la primera parte.

arrancamos, destruimos, derribamos y y de aquí ya se acabó todo. cuando de esa misma situación tú puedes construir, tú puedes edificar, tú puedes plantar y de una mejor manera y y de una mejor forma y y y de una y de una manera mucho más mucho más sólida, mucho más estable, porque ahora tienes la experiencia, porque ahora tienes el conocimiento. Y creo que de repente para ti, para mí, como en el caso de Job, es necesario de repente pasar por esos procesos y y puede que sean dolorosos, puede que sean duros, pero pero ¿cuándo se tornan dolorosos y cuándo se tornan aún más duros? Cuando yo me quedo estancado en esa situación y y no entiendo y y no comprendo que que tengo que continuar y no comprendo que tengo que seguir y que la misma persona que está destruyendo y derribando con el tiempo puede plantar y puede edificar.

que que la misma persona que que en un momento a lo mejor te dijo, «Mald, maldice y muérete, esa misma persona después te puede dar cosas bellas, cosas hermosas. Pero, pero si yo me quedo estancado solamente por por porque me destruyeron, solamente porque me arruinaron, estoy perdiendo la posibilidad de ver también lo que Dios puede hacer en mi vida. lo que Dios puede hacer en mi vida. Entonces, si si yo tomo este texto sobre mi persona, sobre tu persona, quizás cuánta gente a lo mejor por AC, motivo, situación destruyó, derribó sobre tu vida, sobre mi vida.

Pero en esa misma vida, ¿qué es lo que puede hacer Dios? No me saque el texto. En esa misma vida, ¿qué es lo que puede hacer Dios? ¿Qué es lo que puede provocar Dios?

Que tú y yo veamos cómo Dios planta, cómo cómo Dios levanta, cómo cómo Dios edifica, cómo Dios trae bendiciones sobre sobre nuestra vida. Entonces, no te quedes a ver y y y tomen la mano a alguien, por favor, y dígale, «No te quedes en Job 2.» Ah. Cuando hay un Job 42, no, no te quedes en Job 2. No, no te quedes, mi hermano, mi hermana, no te quedes con Job 2.

Quédate con el churrasco. Quédate con Job 42. No, no te quedes con Job 2. No, no te quedes con Jeremías 1:10.

Solamente la primera parte que que en mi vida vinieron y y arrancaron de mi vida y destruyeron en mi vida. Y sigue el texto, por favor. Y arruinaron en mi vida y derribaron en mi vida. Porque esa en esa misma vida, ¿qué es lo que puede hacer Dios?

Edificar y plantar. En esa misma vida puede Dios edificar y plantar. Entonces, hay nuevas oportunidades. Vamos, diga dígale a su hermano, hay nuevas oportunidades.

Yo yo creo en esta palabra. Entonces, ¿cuál cuál es tu problema? ¿Cuál es mi problema? No, no digo solamente su problema, digo el mío también, que a nosotros, no sé por qué, nos gusta quedarnos pegados ahí en Job 2, que que me dijeron que es que me maldijeron, pastor.

Es que es que hablaron mal, pastor, es que me derribaron. Me destruyeron mis sueños, me destruyeron mi experiencia. Nos gusta quedarnos ahí cuando cuando Dios tiene cosas lindas. Cuando cuando Dios tiene cosas lindas, si Job se queda ahí pegado, ¿qué qué es lo que pierde Job?

De de tener las hijas más hermosas de la tierra. Y dice la Biblia que uno se llamaba Paz y otra Emilia. Esa es mi Biblia. Pero, pero tú y yo, ¿qué qué es lo que hacemos?

No sé por qué, pero nos quedamos ahí. Mira, por favor, déjame mostrarte dos ejemplos en relación a esto. Filemón, capítulo número uno, por favor. Yael, Filemón.

Siempre me acuerdo de Mortadelo y Filemón. Mi épocas pasadas. Filemón, te ruego por mi hijo Onésimo, a quien engendré dónde? en mis prisiones, el cual en otro tiempo te fue inútil, pero ahora a ti y a mí nos es útil.

Pero, ¿dónde? ¿Dónde generalmente yo me quedo pegado? En el inútil. Este un inútil.

Si yo no doy la oportunidad, si si yo no doy la oportunidad, no voy a permitir que pase de inútil a a útil, porque esa oportunidad la tengo que brindar yo. Es esa oportunidad no la brinda otro, esa oportunidad la tengo que brindar yo. Y creo, mi hermano, con todo mi corazón se lo digo en esta tarde, creo que usted y yo nos merecemos esa oportunidad. Creo con todo mi corazón que usted y yo nos merecemos esa oportunidad, pero esa oportunidad depende de quién, de usted, depende de mí.

Dios, Dios tiene cosas hermosas para ti. Dios, Dios tiene cosas bellas para ti. Dios, Dios quiere edificar en ti. Dios quiere plantar en ti.

Dios, Dios quiere levantar cosas no inútiles, sino útiles en ti. Y y la única manera, amado, amada, es poder yo soltar el que un día me maldijeron, el que un día hablaron mal de mí, el que un día me me trataron mal, el que un día me derribaron, el que un día me destruyeron. Si si yo me quedo solamente ahí, jamás voy a poder avanzar. Y esa no es la decisión del tercero que te dañó, esa no es la decisión del otro que te dañó.

esa decisión pasa por ti y pasa por mí de de poder decir como dice Pablo, en otro tiempo esto me dañó, en otro tiempo esto provocó mal en mi en mí, en otro tiempo esto provocó algo doloroso en mi persona, pero ahora yo no estoy en ese otro tiempo. Ahora yo camino con el Señor y como camino con el Señor, él hace una vereda nueva, él hace un camino nuevo. Él provoca una bendición mayor sobre mi vida y esa bendición lo que hace es que donde había antes solamente destrucción, ahora puedo ver cómo Dios va a edificar, cómo Dios va a plantar, como las cosas que eran inútiles ahora van a ser útiles, como aquello que había muerte, ahora va a haber vida. donde parecía que no iba a haber nada bueno.

Ahora Dios puede prometerme y entregarme lo más hermoso que puede existir en la tierra. Y y eso pasa, amado, amada, por ti y por por mí. Entonces, te lo digo una vez más. Te mereces esa oportunidad.

A ver, abrace a alguien, por favor, y dígale, «Te mereces esa oportunidad. Te mereces esa oportunidad, amado. Quédate con lo útil. Sale de Job 2.

Deja el J. Cámbiate al churrasco. Deja el Job 2. No es que me maldijeron.

Maldice a tu Dios y y muérete. Y y ya te maldijeron. Ya, ya hablaron mal de ti, ya te destruyeron, ya te derribaron, pero pero va a depender de ti. O te quedas ahí o o abres tu corazón y y entiendes que en Dios aún lo que te provocó daño, Dios lo puede transformar en en cosas de bendición para tu vida.

Amén. Por eso, por eso me bendice el hecho de que en la Biblia no me muestra que la mujer de Job se haya muerto, sino que es esa misma mujer la que le dio los hijos bellos, porque donde hubo muerte, Dios, Dios lo puede transformar, Dios lo puede tomar. Amén. Es esa misma situación que que un día te provocó dolor, esa misma situación que un día te provocó daño.

Si tú permites que Dios obre esa situación, ya después con el tiempo, gracias a la obra del Espíritu Santo en nuestra vida, ya no la miras con dolor, ya no la miras con rabia, ya ya no la miras con molestia, con enojo, porque entiendes que lo que era inútil ha sido útil por la gracia de Dios sobre nuestra vida. Mira, segunda de Timoteo 4:11, por favor. Vamos y dígale a su hermano nuevamente, «Quédate con lo útil.» No, no, no te quedes con lo inútil, mi hermano. Para inútiles o para cosas inútiles, mejor quédate con lo útil.

Segunda de Timoteo 4:11. Solo Lucas está conmigo. Toma a Marcos y tráele contigo, porque me es útil. ¿Para qué?

Para el ministerio. Este Marcos, Juan Marcos, e en el libro en el libro de los Hechos, ¿qué qué es lo que provoca este marco? una una división entre Pablo y Bernabé, una división entre Pablo y Bernabé, Marco, por causa de ese lindura, porque porque Pablo dice, «No, no le llevemos.

Porque en el primer viaje misionero a Marcos le dio mamitis y y no quiso seguir y dijo,

No, esto es muy difícil, mejor me devuelvo.

Y y entonces quedó a mitad de camino y en el segundo viaje misionero, Bernabé nuevamente quiere traerlo y Pablo dice,

No, no, no lo podemos llevar.» pues no va a ser lo mismo. Entonces dice la escritura en el libro de los Hechos que la discusión fue tan grande que que ¿qué es lo que hace Pablo con Bernabé?

se separan y Bernabé se va, no recuerdo si con Apolos y y Pablo toma asilas y y empiezan caminos distintos, pero ahora han pasado los días, las semanas, los meses, los años y y ese Juan Marcos que que había sido de división, Pablo ahora está diciendo, «Tráelo porque me es útil. Entonces es es el mismo principio porque porque Pablo se pudo haber quedado toda la vida marcado con con ese niño caprichoso llamado Marco, pero pero él entiende que el tiempo pasa y que y que se merece una nueva oportunidad y y que en Dios las cosas pueden cambiar, que con el Señor las cosas pueden mejorar. Pero eso depende de mí, de abrir mi corazón, de entender que más allá de que se ha destruido, se ha derribado, se se ha arruinado, Dios también puede plantar, Dios también puede edificar. Entonces, ¿qué qué es lo que dice?

¿Qué es lo que dice Pablo? No, traigámoslo, porque ahora nos va a ser útil. Entonces esa mujer de Job que que en un momento le dijo, «Maldice a tu Dios y muere.» Ahora le está dando las hijas más hermosas a Job. Y y y yo creo, amado, con todo mi corazón, que mientras tú y yo sigamos sigamos atados a situaciones que nos dañaron, sigamos atados a momentos que nos dañaron, sigamos atados a experiencias que nos dañaron, nos privamos, nos privamos de de ver la obra maravillosa que que Dios puede hacer con cada uno de nosotros la obra maravillosa que que Dios puede hacer con cada uno de de nosotros.

Entonces, mientras yo me quedo aquí porque alguien me maldijo, porque alguien me dañó, porque alguien hirió a mi corazón y y me quedo en esa circunstancia, no le doy la oportunidad a Dios de que en mi corazón, de que en mi vida donde se derribó, en mi vida donde se se destruyó, en mi vida, donde se arruinó, ahora el Espíritu Santo pueda pueda edificar y pueda plantar. Y y la bendición es que cuando él edifica, que cuando él planta, aleluya, nadie puede meter su mano. Nadie puede meter su mano, pero pero tengo que ser capaz de de abrir mi corazón, tengo que ser capaz de de darme esa oportunidad con el Señor de que a lo mejor en otro tiempo, en otro tiempo fuiste inútil, en otro tiempo las circunstancias fueron distintas, en otro tiempo se provocó daño, en otro tiempo se provocó dolor, pero Ahora, ahora Dios puede transformar las cosas y lo que era inútil ahora hacerlo, hacerlo uno. Hacerlo uno.

Podemos darle un aplauso al Señor, por favor. Mira, dos a tres, por favor. Y dígale, «Tienes cara de útil. en otro tiempo, que qué éramos inútiles, pero ahora tú y yo útiles.

¿Sabes? ¿Sabes dónde? ¿Cuándo éramos inútiles? ¿Cuándo somos inútiles?

Cuando simple y sencillamente, lo digo una última vez para cerrar, cuando nos quedamos acá, cuando nos quedamos pegados. Ahí me quedo, perdóname que te lo diga, te lo digo en la cara, pero nos quedamos siendo inútiles porque no servimos para nada. No servimos para nada. Porque porque alguien quiere bendecirte, porque alguien quiere darte lo mejor, alguien quiere darte hijas hermosas, pero yo como me quedé con el dolor, como me quedé con el resentimiento, como me quedé con el daño, ¿con qué me quedo?

Con lo inútil. Me quedo con lo inútil. Entonces, si Job sigue viendo a su mujer como una mujer inútil, ¿de qué se priva? de las hijas bellas, porque el ganado lo puedo haber recuperado de una manera, las ovejas la puedo haber recuperado de una manera, pero la Biblia marca y destaca.

No, no había hijas más hermosas. Y saben lo que es curioso en en ese aspecto de la Biblia, que nunca en la genealogía nunca se nombran a los hijos, siempre se nombran, perdón, nunca se nombran a las hijas, siempre se nombran a los hijos. Porque a través de los hijos continúa el el linaje, pero en este caso no se nombra los hijos, se nombra las hijas, porque eran tan bellas, eran tan hermosas, que eran dignas de quedar de quedar escritas. Pero si Job se queda ahí, ¿no?

Pero es que tú un día me dijiste que me maldijiera, que me muriera. ¿Te acordáis o no? Tú no te acordáis, pero yo me acuerdo clarito. 14 de enero del 2000.

Tení ten marcadí la fecha. Si si nos quedamos ahí, déjame decírtelo una última vez. Tú y yo no somos útiles, somos inútiles y no servimos para nada. No servimos para el amor, no servimos para crecer, no servimos para un para formar un hogar, no servimos para levantar un negocio, no no servimos para formar una familia, no servimos para nada porque nos quedamos ahí.

¿Y de qué te sirve? De nada. derribado, destruido, cuando esa misma situación Dios la puede tomar como en Jeremías 1:10, edificar y plantar y plantar cosas bellas. Amén.

Usted y yo tenemos caras de útiles. Usted es útil para el Señor. Aleluya. Levante su mano y diga, «Soy útil para el reino.

¡Aleluya! Vamos, dígale una vez más. Soy útil para el reino. Le damos un fuerte aplauso al Señor.

Amén. Póngase, póngase de pie, por favor. Este inútil. Oh, no sirve para nada.

Altísimo y y nos quedamos ahí. Yo yo yo recuerdo tiempo atrás, creo que lo puedo contar o no, amor. Y si no, ya el Señor me espera. Si no, no.

Yo yo yo yo recuerdo tiempo atrás, el año pasado creo que fue, nosotros con nuestra hija menor tenemos que tener cuidado con nuestro lenguaje, porque no esta fue tuya. Tenemos que tener cuidado con nuestro lenguaje porque eh nuestra hija menor todo lo que nosotros le decimos se lo toma demasiado literal por su condición. Entonces, un día le dice la mamá, una típica frase de mamá en realidad que que que a quién no se le ha dicho una vez la mamá que este no sirve para es una frase común de las mamás. Eh, perdón, otra frase, otra frase común de la mamá.

No fue, no sirve para, sino que así no vas a llegar a ninguna parte. una frase común de la mamá que usted y yo la entendemos en el contexto, pero como nuestra hija es literal, tuvo todo un día y más de un día porque si la que lo dio a luz, ese fue el argumento, porque si la que lo dio a luz le dijo que no iba a llegar a ninguna parte, que quedaba del resto del mundo. ¿Sabes cuál es el problema? Que de repente tú y yo actuamos de la misma manera.

Actuamos de la misma manera. nos hicieron algo, nos dijeron algo, vimos algo que no nos gustó, que nos derribó, que nos destruyó y nos quedamos ahí porque nos maldijeron, porque nos trataron mal, porque nos trataron injustamente y nos quedamos ahí y se nos olvida que Dios tiene nuevas oportunidades. Se nos olvida que a lo mejor en esta situación lo que se provocó fue algo inútil, pero Dios lo inútil lo puede volcar en algo útil. Lo puede volcar en algo útil.

Y donde había muerte, Dios lo transforma en vida. Y donde había dolor, Dios lo transforma en bendición. Donde había angustia, Dios cambia todo eso. No, no te quedes aquí.

No, no te quedes en Job 2. Quédate en Job 42. 42. Amén.

Amén. Cierre sus ojos, por favor. Padre, te doy gracias por esta palabra. Doy gracias por este día y te la agradezco, Señor, por tu amor y por tu misericordia.

Te agradezco por tu bondad. Y te agradezco porque tú hablas a nuestra vida antes de tiempo a tiempo y aún después de tiempo. Señor, reconozco en mi vida que hay situaciones que provocaron, Señor, que quedara estancado, marcaron mi vida y esas situaciones Satanás las utilizó para que para que yo solamente me quedara aquí detenido, estancado, arruinado, destruido. Pero aquello mismo Dios, dice el profeta Jeremías que más allá de todo eso, en esa misma condición, en ese misma, en esa misma situación, con esos trozos destruidos, con esos trozos arruinados, tú los tomas y puedes edificar y puedes plantar y y yo creo que eso es lo que tú haces en nuestra vida.

Por eso no permitas, Señor, que nos volquemos y y que nos quedemos en lo inútil, porque en otro tiempo a lo mejor éramos y quedábamos en esa condición, pero hoy somos útiles para el reino y tú tienes cosas maravillosas por delante para cada uno de nosotros, Señor. Te agradecemos. Damos a ti la gloria, damos a ti la honra. Te bendecimos con todo nuestro corazón, te exaltamos con todo nuestro ser y te adoramos, Dios.

Te te pido, Señor, en en el nombre de Jesús, trae renuevo a nuestra vida. trae renuevo a nuestra vida, Señor. Te te lo pido en el nombre de Jesús. trae trae renuevo, trae renuevo a nuestra vida donde habíamos donde nos habíamos quedado estancados, detenidos, Señor, por lo que nos dijeron, por lo que nos hablaron, por cómo, Señor, quizá nos traicionaron y que aquí, Señor, quizá hay personas, hermanos, hermanas, que vivieron una traición y quedaron ahí, Señor, por causa de esación.

Quedaron ahí y les ha costado abrir el corazón y les ha costado, Dios mío, volver a confiar. Yo oro para que esta palabra haga vida en sus vidas y y hoy Dios puedan entender que tú, Dios, haces que la vida continúe y que continúe no para peor, sino para mejor, en donde tú traes bendición sobre nosotros, Padre. Gracias en el nombre de Jesús. Podemos levantar nuestras manos, iglesia.

Vamos a decirlo tan solo unos segundos, por favor. Porque todo lo que hay, dígaselo, iglesia, dentro de mí necesita, necesita ser cambiado, Señor, porque todo lo que hay dentro de mi corazón, porque todo lo que hay dentro de mi corazón. Aleluya. Necesita más de ti.

Necesita más de ti. Vamos, dígaselo. Renuévame. Renuévame, Señor Jesús.

Señor Jesús. Ya no quiero ser igual. Ya no quiero ser igual. Renuévame.

Renuévame, Señor Jesús, pon en mí tu corazón. Pon en mí tu corazón. Vamos, dígalo una vez más, por favor. Renuévame, renuévame, Señor Jesús.

Oh, ya no quiero ser igual. Ya no quiero ser igual. Señor, renuévame. Renuévame, Señor Jesús, pon en mí tu corazón.

Pon en mí tu corazón. Oh, dígalo. Porque todo lo que hay Porque todo lo que hay dentro de mí necesita ser cambiado, Señor, porque todo lo que hay, porque todo lo que hay dentro de mi corazón necesita más de ti. Necesita más de ti.

Aleluya. Lo decimos una última vez, iglesia. Porque todo, porque todo lo que hay dentro de mí necesito ser cambiado, Señor, porque todo lo que hay dentro de mi corazón necesita necesita más de ti. Necesita más de Padre, en el nombre poderoso de Jesús, yo oro por cada uno de tus hijos y los bendigo en este día y oro, Dios, para que esta palabra corra y sea glorificada en nosotros y hoy, Señor, nos podamos levantar en fe, convencidos de que hay algo mayor y mejor para nuestra vida.

No, no nos vamos a quedar ahí detenidos, Señor, en lo que está arruinado, en lo que ha sido traicionado, en lo que ha sido dañado, en lo que Dios ha provocado el tiempo, la gente que nos ha maldecido. No, Dios, no me quedaré ahí estancado, deprimido, retenido, comprimido, Señor, sin ver un mejor mañana. Porque Dios, sí tú tienes un mejor mañana para nuestra vida. Sí, tú tienes, Señor, un tiempo de cambio, un tiempo de bendición, un tiempo de transformación y donde hubo ruina, Señor, se va a edificar y se va a plantar.

Y donde hubo muerte va a haber vida. Y donde hubo soledad habrá alegría. Y donde hubo maldición habrá bendición. Padre, declaro tu favor y tu gracia.

Declara un tiempo bueno y maravilloso porque Dios, tú nos has traído, Señor, para poseer, para conquistar, para ir de gloria en gloria, de triunfo en triunfo, de victoria en victoria y de poder en poder. No le daré más, Señor, lugar al No le daré más lugar, Señor, a lo que digan los demás, a lo que hablen los demás, Señor, sino que al único que le daré lugar en mi corazón es a ti, Espíritu Santo, porque tú eres el que nos guía a toda verdad y a toda justicia, Padre. Gracias en el nombre poderoso de Jesús. Amén, Señor.

Y amén. Aleluya. Le damos un fuerte, un fuerte aplauso a nuestro Señor. Aleluya.

Bien. ¿Qué le parece si tomamos nuestra ofrenda, por favor? Vamos a ofrendar con gozo, con alegría. Si usted hoy va a entregar, necesita entregar su de diezmo, ahí está mi hermana Yannadia para eh entregarle sus obras.

Solamente levante su mano. Quiero recordarles rápidamente eh mañana jueves, perdón, mañana jueves, pasado mañana jueves tenemos nuestra reunión. Igual que hoy martes 7 de la tarde, las puertas del templo ya están abiertas y a las 20 horas comienza nuestra reunión. El día viernes, no se olvide, tenemos tanto el discipulado acá a las 20 horas, los que vienen el discipulado, como tenemos el hermán T para todas las hermanas, así que me imagino desde ya han estado escribiendo o ya a partir de mañana eh la Anita va a estar escribiendo, la Vivi va a estar escribiendo, la Yani va a estar escribiendo, la Nati va a estar escribiendo, la pastora va a estar escribiendo y por supuesto va a estar recordando también.

Así que esperamos que sea un lindo tiempo de hermánate. El sábado 18 horas 6 de la tarde tenemos jóvenes en este lugar. Digo, tenemos porque voy a venir a predicarle a los muchachos. Voy a predicarlos, patearlos, escupirlos y luego levantarlos.

Y el domingo y el domingo nos reunimos acá. De igual manera, recuerde, 920 plantados eh en nuestro discipulado base acá de la iglesia. Así que si usted no lo ha hecho, hágalo. Es importante.

9:20 plantados, eh, y 9:30 estamos orando y a las 10 comienza nuestra reunión. Amén. Bien, incline su rostro, por favor. Permítame orar por su ofrenda.

Padre, gracias. Te pido con todo mi corazón, bendícenos porque todo es tuyo y lo recibido de tu mano. Damos en el nombre de Jesús. Amén.

Y amén. Muy bien. Póngase de pie, traiga su ofrenda, por favor. Si usted va a ofrendar a lo mejor a través de transferencia, lo puede hacer ahí en pantalla en los códigos QR o los datos para la transferencia.

Muchas bendiciones. Dios les bendiga. Dios les bendiga. Dios les bendiga.

Dios con cada uno de ustedes. Bien, póngase de pie, quédese de pie. Rogamos la bendición del Señor. Y les recuerdo entonces nos estamos viendo el jueves con ayuda del eterno.

Padre, gracias. Ha sido bueno y hermoso poder estar reunidos alabando y exaltando tu nombre. Despídenos en paz, en comunión los unos de los otros, más nunca jamás de tu presencia a través de Jesús. Amén.

Y amén. Dele un fuerte, un fuerte aplauso a su Señor. Despídase de su hermano, por favor. Despídase de su hermana.

Con ayuda del cielo, nos vemos el jueves.

Declaración

Despídase de su hermano, por favor. Despídase de su hermana. Con ayuda del cielo, nos vemos el jueves.

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