Jueves 23 de abril, 2026 Pastor Darío Moral
Números 121 números 16 Mateo 12:33

Mensaje central

Vamos a leer algunas citas de la escritura. Números 121 dice, «María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado.» Si usted no sabe lo que es cusita, era que su esposa era de piel oscura, porque él había tomado mujer cusita. Y quiero que leamos el versículo 9 y el versículo 10.

Vamos a leer algunas citas de la escritura

Vamos a leer algunas citas de la escritura. Números 121 dice,

María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado.

Si usted no sabe lo que es cusita, era que su esposa era de piel oscura, porque él había tomado mujer cusita. Y quiero que leamos el versículo 9 y el versículo 10. Entonces la ira de Jehová se encendió contra ellos y se fue.

Pero mire lo que pasó. Y la nube se apartó del tabernáculo. Y he aquí que María estaba leprosa como la nieve. Y miró Aarón a María y he aquí que ambas ambos estaban leprosas.

Ahora, ¿por qué quiero decir esto? Amado, amada, hay gente que no quiere tu corazón, quiere hacer que tú hagas un chisme. Hay gente que no lo quiere a usted y solo quiere que usted haga un comentario. ¿Por qué?

Porque lo que sale de nuestro de nuestros labios es lo que termina estando en nuestro corazón. El problema, ¿cuál es? Es que cuando nosotros leemos esta historia, Aarón y María hablan, chismean de la esposa, en este caso chismeaban de su cuñada, pero Dios escuchó. Y lo que Dios hace es traerle lepra a Aarón y a María, porque finalmente la lepra lo que demuestra es un castigo divino y un estancamiento.

Y el problema es que muchas veces cuando nosotros por amor, porque nosotros insisto, queremos y muchas veces queremos eh tratar de ser más amorosos, y no estoy diciendo con esto que seamos pesados, antipáticos con todo el mundo, pero de pronto en nuestra vida diaria, en nuestras relaciones diarias, terminamos corriendo la línea con gente que solo quiere no nuestro corazón, sino que quiere dañarnos a través del chisme. Entonces, el problema es que Dios ve eso y lo que hace es que viene lepra a nuestras vidas, viene estancamiento a nuestras vidas y lo que hace la lepra es que no podemos crecer ni nos podemos desarrollar. Entonces después uno se pregunta,

Señor, si yo hago esto, bien, si yo hago esto, bien, yo soy fiel en mi diemos, soy fiel en mi ofrenda, ¿por qué viene esto a mi vida?

Porque tal vez en nuestra vida estamos dejando que gente chismosa se relacione con nosotros y eso afecta nuestro corazón y eso termina estancando las bendiciones de Dios. ¿Por qué?

Porque a veces a nosotros nos da vergüenza decir, «¿Sabe qué, colega, hermano, amigo, no quiero hablar de esto. O, ¿sabes qué? un familiar. No, no quiero escuchar esto porque tenemos temor a que se nos juge, porque somos a lo mejor según el criterio de las personas, malas personas y malos cristianos, pero nuestra vida espiritual es sagrada porque nosotros no podemos medir el efecto que produce el chisme que escuchamos en nuestra vida, pero eso produce lepra y eso produce un castigo divino.

Entonces, amado, el deseo de Dios y que sin duda nos ha traído aquí es que nosotros tenemos que hacer un alto en nuestras vidas y decir,

Señor, a lo mejor lo que hace que yo esté estancado es que he dejado entrar este grupo de personas en mi vida y quiero actuar con misericordia y eso me está haciendo perder la paz en mi casa, perder mi relación contigo, perder mi relación con la gente que es realmente importante y no estamos valorando lo que sí Dios nos ha dado.

Amén. Amén. ¿Cuántos están entendiendo esto? Ahora, cuando yo entiendo esto, debo entender que el chismoso me trae división en toda área y en toda índole, porque en algún momento la semilla queda en nuestro corazón y empezamos a caer.

Y muchas veces eso genera división entre lo que yo creo, entre lo que creo que debo hacer y lo que estoy haciendo, pero sobre todo una división con Dios, porque el chismoso lo que hace es generar un cuestionamiento. Y hay personas que solo van a venir para generarnos división entre nosotros, nuestra familia, entre nosotros y la iglesia, entre nosotros y la gente importante en nuestra vida, pero sobre todo entre nosotros y Dios. Recuerde que Aarón y María habían visto todas las señales que Dios había hecho a través de Moisés y creo que lo único que buscaron para sacarle en cara fue el color de la piel de la esposa de Moisés. Ahora, ¿qué tenían que hablar ellos de la esposa?

Pero no es algo banal porque está en la escritura. Por lo tanto, amado, amada, tengamos cuidado y no tomemos por banal comentarios que no nos edifican. No tome por banal comentarios que no edifican su familia. No tome por banal comentarios que le siembran el temor y la división cuando usted quiere crecer y la gente empieza a opinar cosas.

Lo único que nos tiene que guiar es lo que dice la palabra del Señor. Y si Dios ha declarado que somos bendición, entonces somos gente de bendición. Amén.

Número dos, el desleal

Número dos, el desleal. ¿Alguien ha tenido gente desleal en su vida? A ver, un do juntos. Ahora, números 16.

Vamos a Números, dice, Números 16, si usted lo quiere anotar, versículo 12 y 13 dice, «Y envió Moisés a llamar a Datán y Abirá. hijos de Eliab. Más ellos respondieron, podemos decirlo todos juntos, no iremos allá. Versículo 13.

Es poco que nos hayas hecho venir de una tierra que destila leche y miel para hacernos morir en el desierto. Yo le invito después que usted lea estos capítulos, son muy interesantes, pero quiero decirle esto. Hay gente que está con usted porque lo necesita usted, pero cuando usted lo necesite le va a soltar la mano. Hay gente que se alimenta de lo que usted es.

Hay gente que se alimenta de lo que usted tiene. Hay gente que se alimenta de lo que usted le puede dar. Y no solamente cosas materiales, sino que del amor, del afecto, del cariño, del cuidado. Pero cuando usted los necesite, no van a estar.

Ahora, ¿cuál es el problema de eso? Si la gente se lo hizo al Señor, no somos más especiales que Jesús. El problema es que a nosotros nos duele. Por eso el Señor nos enseña a apartarnos de esa gente.

¿Por qué? ¿Y por qué de pronto nosotros buscamos a a la gente desleal? es porque sabe, sabe dónde está el error de cómo nos acercamos a gente desleal porque buscamos con nuestra emoción, nos relacionamos con la gente en base a nuestros sentimientos, a como yo quiero que la gente sea, a como yo quiero que la gente me trate, a como yo me gustaría que fueran las personas a mi alrededor. Pero amado, no todo el que está a su lado y le sonríe es gente leal.

Debemos discernir a las personas que nos rodean, no por lo que yo creo o quiero, sino por lo que dice la escritura. Porque yo puedo amar mucho a una persona, pero si siempre estoy de acuerdo con que haga cosas que no están bien y esa persona cae, ¿usted cree que en ese momento van a estar ahí para ayudarnos?

Primeros Que

van a ser los primeros que van a dar dos pasos adelante. Entonces, lo que el Señor quiere es que entendamos que muchas veces nosotros perdemos nuestra fuerza y tristemente nuestra relación con el Señor se basa en que él sane esas heridas que tenemos cuando el Señor tiene grandísimas promesas para nosotros. Entonces estamos y venimos a la iglesia y nos presentamos con la herida y nos presentamos con el dolor, pero no logramos encontrar cuál es la raíz de tropezar con la misma piedra. Y quiero decirle, la raíz es que debemos dejar de buscar gente que sea como yo quiero que sea, que sea como a mí me gusta que sean los hermanos, que como me gustaría como fueran mis colegas, me gustaría como fueran mis amigos, me gustaría como fuera mi familia y entender que la gente leal no siempre va a estar de acuerdo con como yo soy, pero que si yo entiendo que es gente que Dios ha puesto a mi lado, no importa la circunstancia que nos haga tal vez diferenciar arnos vamos a estar unidos porque tenemos un acuerdo, que él crezca y que yo crezca a través de esa relación.

Eso es lo que dice Amó. Andarán juntos si no se pusieren de acuerdo. Y creo con todo mi corazón que en este día tenemos que soltar a esa gente y tenemos que soltar las heridas que se han producido en el alma a causa de las deslealtades que hemos vivido. Hermano, no hay nadie como usted.

Se perdió una hermosa oportunidad de decir amén. Hermano, no hay nadie como usted. Entonces, ¿por qué queremos buscar gente que sea igual a nosotros? Y esa forma de buscar es una forma almática que no nos va a llevar al crecimiento, que no nos va a llevar a ser bendecidos, que no nos va a llevar a que podamos alcanzar lo que el Señor tiene para nosotros.

Entonces, a veces nosotros tenemos gente y sembramos en gente y cuando más necesitamos la gente no está. Era culpa de las personas, no fue culpa de nosotros. Ahora, ¿cuál es el deseo del Señor y mi deseo de manera personal? que no nos siga pasando, que podamos entender que a veces yo puedo amar a la Claudia, pero si hay algo que la Claudia no está haciendo bien, no puedo decirle, «Claudia, te felicito.

Porque nosotros vamos a dar una cuenta a Dios de todo lo que decimos y que hacemos.

Pero también si yo la amo a ella, no puedo aplaudirla mientras ella se hunde y después esconderme y decir,

Oh, qué pena, qué pena lo que le pasó a la Claudia, porque somos hijos del Señor y como iglesia tenemos que empezar a convertirnos y como personas, como trabajadores, en gente leal, en gente leal, porque la gente no puede ver tal vez lo leales que nosotros somos, pero tenemos un Dios que es justo y que es un Dios que bendice. Por lo tanto, tenemos que traspasar la línea de, ay, es que se va a enojar, ah, es que no sé qué, ah, es que no sé qué más. Y poder entender que si yo quiero crecer, debo hacer un filtro y decir,

A ver, de todos estos que están conmigo, ¿cuántos van a tirarse al océano para salvarme?

Y esa es una pregunta que debemos hacernos. Y esa es una pregunta real.

Y esa es una pregunta que no debemos responder en nuestra alma, sino que la debemos responder a través de la palabra del Señor. Amén. Amén. Así que mire el que tiene a su lado y dígale,

Tienes cara de leal en este día.

Dígale,

Y si usted no tiene a nadie, dígale, Señor, mándame gente leal, gente que me haga crecer.

Amén.

Mire, a veces uno busca mucha gente y a veces tenemos que solo empezar a buscar a través del Espíritu Santo, porque si esas relaciones en toda área de nuestra vida, en la iglesia, en mi trabajo, en mi vida, no me edifican y solo me escuchan y me justifican, no son gente leal. Y se lo digo a través de la palabra, no son gente leal. Y esa herida lo único que va a hacer es que nos va a detener. Y nosotros tenemos que empezar a soltar las anclas que nos detiene para caminar a nuestra bendición.

Entonces, a veces tristemente es mejor quedar de antipático, de pesado, pero hacer lo que Dios quiere hacer, porque si no no vamos a crecer. A veces nosotros necesitamos darnos cuenta de que somos inmaduros. A veces tenemos que darnos cuenta de que nos relacionamos con personas por intereses equivocados. Ah, porque esta persona me va a ayudar, porque esta y eso no nos edifica porque, amado, la fuente de nuestra bendición es el Señor.

Es el Señor. No es el jefe, aunque es un medio, no es un vecino, un pariente, aunque son medios, pero la fuente de nuestra bendición es el Señor. Y mi deseo es que usted pueda cortar todas las cadenas y pueda decirle,

Señor, necesito empezar a relacionarme con gente que me bendiga, con gente que no detenga mi bendición y con personas que cuando yo esté mal puedan abrazarme, pero también puedan decirme,

No es por ahí.

Y también si me estoy hundiendo, puedan extender su mano y ayudarme a salir adelante. Pero eso lo tenemos que hacer cuando sinceramos nuestro corazón y es tiempo de poder tomar nuestro colador y decir,

A ver, ¿quiénes van a quedar?» Porque a veces le decimos,

Señor, mándame esto, mándame esta persona, ayúdame en esto.

Pero no soltamos lo que está ocupando ese espacio.

Entonces, no nos aferremos a aquello que produce deslealtad en nuestra vida. Esperemos en el Señor, confiemos en el Señor y él va a hacer su obra. Amén. ¿Cuántos lo creen?

Podemos darle un aplauso al Señor. Amén. Bien.

Conclusión

Entonces, el primero, ¿cuál era? El el segundo, el desleal. Y falta uno. Aleluya.

¿Dónde está? Se me perdió. Aquí está. Él perdió.

Sí, el hipócrita. Ve, debía haber venido el martes, ¿no? El hipócrita. Mateo 12:33 dice, dice Mateo 12:33,

O haced el árbol bueno y su fruto bueno, o haced el árbol malo y su fruto malo, porque por el fruto, ¿qué pasa?

Se conoce el árbol.

¿Sabe cuál es el problema de cuando nos relacionamos con gente hipócrita? que esa gente nos confunde. Ahora, ¿cómo yo sé en palabras muy simples si tengo hipócritas a mi a mi alrededor? Es muy simple.

Casi todos usan la misma frase. Mira, yo sé, pero igual pon ojo, ten cuidado, presta atención, no digas que no te lo dije. Y como que llegan hasta ahí para que entre usted qué la confusión. Entonces, el problema es que nosotros como hijos de Dios justificamos cosas en virtud del amor que le tenemos a la gente.

Entonces, yo amo tanto a alguien que lo idealizo o yo amo. Entonces yo empiezo a relacionarme desde ese punto de vista emocional y aunque me aunque hay, por ejemplo, defectos en la persona que todos los tenemos, pero de pronto yo veo que hay situaciones que bíblicamente no están bien. Yo veo, no sé, me relaciono con algo y veo que esa persona tiene problemas, no sé, para pagar sus cuentas y nosotros no, pero si no es, si no es, si no es, si no es, pero no lo analizamos a través de la escritura. Vamos a vivir confundidos.

Porque quiero quiero enseñarle un principio. Pueden hablar mal de nosotros, sí. Pueden hablar mentiras de nosotros, sí. La Jesucristo mismo lo dijo.

Bienaventurados cuando hablen de ustedes y hablen mentiras porque el galardón es grande en los cielos. Pueden hablar mal de nosotros, pero quiero decirle algo. Cuando es mentira, Dios también pone el orden en su tiempo debido. Pero también hay gente con la que nosotros nos relacionamos que pasa un año, pasan dos, pasan tres, pasan cinco y la realidad es la misma y nosotros lo justificamos a causa de la relación de afecto que nosotros tenemos con ellos.

Y nosotros no debemos depender de las personas. para poder creer en las bendiciones del Señor. Yo no puedo depender de que no es que voy a voy a tomar el ejemplo, no es que mi esposo no se afirma, entonces yo no puedo afirmarme. No es que mi esposo esto o o mi esposo al revés o no es que la hermana la viviana no hace esto, entonces yo no puedo hacer esto.

Sé que lo digo porque la Vibi no se va a sentir. ¿Cierto, Vivi? Cierto, Vivi. Entonces, ¿qué qué es lo que nosotros hacemos?

Empezamos a justificar acciones en las personas que no son correctas. Y el problema es que eso nos confunde. Yo no puedo tirar la línea y correrme más allá de lo que la escritura dice. Porque si yo ando con pecadores, no me voy a hacer sabio, voy a ser castigado, voy a ser escarnecido.

Y a veces nosotros como hijos del Señor queremos tener más misericordia de la que el Señor nos enseña a tener. Entonces, yo tolero cosas que no debo tolerar. Extiendo amistades que no debo extender. Me relaciono con personas a causa de de mi necesidad y me olvido que tengo un Dios que es el dueño de todas las cosas, que él tiene el control de mi vida y que él quiere bendecirme y que eso implica que yo de pronto debo sacar gente de mi corazón para que Dios envíe la gente que quiere bendecir mi vida.

Y por eso yo tengo que ver el fruto que me da esa persona. Y a veces nosotros vemos el fruto, vemos que el fruto no es bueno, pero ¿qué hacemos? Seguimos ahí. ¿Por qué no?

Si es que es tan buena persona conmigo. ¿Usted ha dicho eso? No, si yo no he tenido problemas con él, no sé el resto, pero pero si después de 3 4 años toda la corriente dice una cosa y usted es el único que dice otra, ¿qué estamos haciendo? Estamos teniendo fugas en nuestra vida que impiden que la bendición de Dios pueda venir.

Por eso, amado, es importante entender que no quiere decir que usted los va a crucificar y no, yo nunca más y no existen porque la gente no desaparece del mapa. Pero también quiero enseñarle un principio. Cuando la gente lo maldice a usted, cuando la gente se levanta en contra de usted, por alguna razón divina, usted más no los ve. Más temprano que tarde pareciera que la tierra se los tragó.

Entonces, confíe en el Señor, descanse en el Señor, aférrese al Señor y dígale, «Señor, yo necesito crecer, yo necesito madurar, yo necesito abrir mi corazón para recibir lo que tú tienes para mí. Porque si usted está haciendo lo que Dios le demanda y aún así usted no está viendo los resultados que cree, entonces tal vez estamos teniendo fuga en las relaciones que tenemos con las personas. Quiere decir que nunca los va a saludar, ¿no? Y hablo esto porque sobre todo ahora mi hija que me está escuchando de pronto como que incluso en estos temas entendemos lo que queremos entender.

Pero amado, hay gente que no nos edifica. Hay gente que solo se roba nuestra energía. Hay gente que solo nos llama para pedirnos cosas. Hay gente que solo nos llama para pedirnos oración.

Y nosotros somos buenos. Sí. Pero también tenemos que entender que yo tengo que poner un límite porque si yo quiero crecer, hay gente que no va a llegar a la tierra prometida con nosotros. La mejor historia es la historia del pueblo de Israel.

Salen de Egipto, nunca les gustó nada. Dios les tenía aire acondicionado en el día, calefacción de noche y aburrieron al Señor. Y el Señor dijo, «Ninguno va a entrar. Y si usted lee la escritura, Moisés insistía en Señor, Señor, perdónalo, Señor, ayúdalo, Señor, bendícelo, Señor.

Y al final sacaron de quiso al hombre más manso de la tierra. Y el castigo de Moisés fue no entrar a la tierra, porque él no entendió que había cosas que había que dejar a un lado. Y creo con todo mi corazón que nosotros también tenemos que analizarnos y decir tal vez a estas personas, voy a tener que dejarlas a un lado. Voy a tener que dejar a un lado al que me cuenta chismes entretenidos, pero que causa división en mi corazón.

Voy a tener que dejar al desleal porque finalmente sabe que la deslealtad, yo cuando leía esto, la deslealtad tiene mucho que ver con la venganza, con la envidia. Y muchas veces la gente que con la que nos relacionamos está con nosotros porque necesitan algo de nosotros, pero cuando empezamos a no estar bien, son los primeros en ir o que sabiamente dicen, «No, esto te pasa por esto.» Aléjelos de su vida, hermano. Aléjelos de su vida, amada iglesia. Si usted quiere crecer, tenemos que cerrar las puertas.

nuestra vida, nuestra familia, nuestro matrimonio, lo que el Señor nos ha dado y las promesas que el Señor nos ha dado son sagrados, pero depende de cada uno de nosotros cuánto valor le vamos a dar a eso. Porque si usted cree que tiene 40 años más para dar vuelta alrededor de su promesa, hágalo. Pero si Dios ha declarado que este año va a ser el año de la doble porción, entonces empecemos a cerrar puertas, empecemos a cortar relaciones y empecemos a buscar lo que nos edifica. Empecemos a analizar nuestro corazón y veamos cuándo yo empiezo a buscar este tipo de persona, cuando flaquea mi fe, cuando empieza a venir la duda, cuando hay cosas que yo no quiero cambiar y poder decirle, «Señor, yo quiero estar dispuesto para que tú hagas tu obra en mi vida.

¿Cuántos quieren que Dios haga su obra completa? Amén. Tenemos que comprender que las acciones y el resultado de las personas revelan la vida que la gente lleva. Entonces, David tenía, y termino con esto, David juntó valientes, pero que los enseñó y los mentoreó en una cueva.

Entonces, a veces nosotros queremos que casi caiga todo como de una manera perfecta y ponemos condiciones. Por lo tanto, como último punto quiero decirle, no cuestione cómo la gente llega a su vida, pero sí analicémoslo del punto de vista de la escritura. ¿Para qué? Para que sean fuente de bendición.

Creo que ya no estamos, muchos de nosotros ya no estamos para tener más fracaso, para sentirnos más traicionados, para sentirnos más detenidos. Por lo tanto, yo le animo en este día a poder tomar esta enseñanza y decirle,

Señor, a lo mejor tengo que decir que no.

Y si a lo mejor no sé decir que no, mejor no contesto el teléfono. A lo mejor voy a tener que hacerme un lado y decir, «Estoy ocupado.» ¿Por qué? Porque lo que Dios ha puesto en usted es mucho más grande.

Y si nosotros venimos a la casa del Señor y le pedimos, Señor, haz tu obra y bendíceme. Entonces, valoremos lo que Dios quiere hacer y no lo desperdiciemos con personas que no nos edifican. Porque cuando yo le cierro la puerta a lo que no me edifica, ¿sabe cuál es la puerta que se abre? Las cosas que vienen de parte de Dios para edificarme.

Amén. Y creo que este es el tiempo en que nosotros podemos levantarnos y decirle,

Señor, yo quiero crecer en ti. Quiero que la gente que esté a mi lado me bendiga.

A lo mejor no me va a gustar mucho, pero gente que me va a bendecir. Señor, yo quiero ser gente que no su corazón no se divida.

No quiero ser gente que se relacione con gente que un día sí, que un día no. Enséñanos, Señor, a no justificar lo injustificable y enséñanos a caminar conforme a tu palabra. Cristo amaba a sus discípulos, amaba a Pedro, pero en un momento le dijo, «Apártate de mí, Satanás.

Por lo tanto, con amor no le estoy diciendo que le diga a su hermano,

Apártate de mí, Satanás.» No, no dije eso. No lo dije.

No lo dije, no lo dije. Pero aprendamos a apartarnos. ¿Para qué? Para ser edificado.

Porque cada uno de ustedes tenemos grandísimas promesas. Amén. Podemos darle un aplauso al Señor y yo quiero invitarle a que se ponga en pie y vamos a orar y que en nuestra oración podamos también entregarle esas personas al Señor. La gente golpea nuestra puerta de nuestra vida, de nuestro corazón, de de nuestra inteligencia, pero no a todas tenemos que abrirle.

Pero bueno, es Dios que hoy nos ha traído para poder entender que ay, porque hay mucha gente que le dice,

Ay, pero no seáis malo. La Biblia no te enseña eso.

Mientras más leemos la Biblia, más nos damos cuenta de cuánto nos falta. Pero el Señor nos da instrucciones, tres personas, el chismoso, el desleal y el hipócrita. Arranquémoslos de nuestra vida.

arranquémoslo de nuestra vida y y créame que Dios va a empezar a moverse de una manera más sobrenatural en nuestra vida. Dios no falla. Dios no falla. Nosotros fallamos, pero Dios no falla.

Entonces él dice,

Clama a mí y yo te responderé.

Pero,

Señor, ¿por qué no pasa esto? Señor, no pasa esto.

Pero también el Señor nos enseña a no darle las perlas a los puercos. Por lo tanto, apliquemos la sabiduría en este día. Yo creo con todo mi corazón.

que tenemos que cortar gente de nuestra vida, de nuestro corazón. No tenemos que pelear para eso. No tenemos que ser bruscos para para empezar a hacerlos a un lado, pero tomemos la palabra. Tomemos la palabra y digámosle, «Señor, yo quiero enfocarme en lo que tú le has dado a mi familia, en lo que tú me has dado a mí, en lo que tú has puesto en mí.

No quiero perderlo. No quiero perder otro mes. No quiero que pase otro año, Señor. Quiero que a partir de esta última semana de abril tú comiences a mostrarme a quiénes debo sacar de mi lado para que así tú te puedas glorificar.

Amén. Yo quiero que podamos orar al Señor. Padre, en el nombre de Jesús, te damos gracias, Señor, en este día. Te damos gracias, Señor, porque sí es verdad, a veces es tan complicado hablar de estas cosas, Señor, porque vienen cuestionamientos a nuestro corazón, porque nos sentimos malos, porque empezamos a cuestionar y empezamos a tomar direcciones que no son las tuyas, Señor, porque en virtud de nuestras malas experiencias, Señor, muchas veces apartamos a gente, Dios buena, y nos reunimos con gente que no lo es.

Pero yo oro y bendigo a cada uno de tus hijos, Señor. Espíritu Santo, guíanos como iglesia. No queremos ser gente guiada por nuestra emoción, por lo que creemos necesitar o por lo que esperamos que otros hagan. Enséñanos a dar ese paso, esa milla extra, Señor, y entender que tú tienes grandes cosas con nosotros y que tus bendiciones para nuestra casa no se negocian y que, Señor, tenemos que levantar muros, Dios, y a veces esos muros son altos y van a dejar gente afuera, Señor, y que nosotros valoramos en el afecto, en la risa, en la amistad, en los buenos momentos, pero que nos apartan de ti, Señor.

Oh, Espíritu Santo, ven en esta hora. Danos la sabiduría necesaria, danos el carácter necesario, Señor, porque es mejor estar bien contigo, Dios, que bien con los demás. Es mejor, Señor, hacer lo que tú nos mandas a hacer, aunque eso genere incomodidad en los que están, Señor, en distintas sectores de nuestra vida, Dios, que no hacer lo que tú nos llamas, porque todos un día daremos cuenta, Señor. Y Dios, no queremos que nuestra familia se estanque.

No queremos que tus promesas se estanquen en nosotros a causa, Señor, de nuestra falta de sabiduría. Dios, clava en nuestro corazón, márcalo en nuestra mente, Señor, que nuestra vida, nuestra familia, nuestras promesas, nuestros hijos, Señor, lo que tú nos has dado es sagrado y como tal lo vamos a cuidar, Señor, porque tú has mirado nuestra vida y has puesto tus ojos en nosotros. Padre, yo bendigo a tus hijos. Oro, Espíritu Santo, para que si hay situaciones que como familia, como matrimonio, les dividen, este sea el último día, Señor, y puedan comenzar a caminar a través de tu palabra, Señor, porque como dijo Pedro, dura es tu palabra.

¿Quién podrá, Señor, cumplirla por completo? ¿Quién podrá resistirla? Pero también declaró, Señor, aunque es dura, aunque es difícil, ¿a dónde iremos, Señor? ¿Dónde podemos estar mejor?

que contigo dónde podemos estar mejor que en tu casa si tú tienes palabras de vida para nosotros. Padre, bendigo a tu iglesia, la bendigo en el nombre de Jesús. Espíritu Santo, dales la sabiduría necesaria para que en esta última semana de abril ellos puedan crecer, Señor, y puedan comprender que lo que tú les has dado, Señor, no es cualquier cosa, es un precioso tesoro. Y como tal, Señor, tenemos que actuar y tenemos que cuidarlo, Padre.

Gracias a través de Jesús. Amén, Señor. Y amén. ¿Le parece si le da un fuerte aplauso al Señor y mientras aplauda dígale,

Señor, gracias porque lo que tú has puesto en mi vida es valioso.

Lo que tú has puesto en mi vida es sagrado. Lo que tú has puesto en mi vida es de bendición.

Vamos, dígaselo al Señor. Lo que tú has puesto, Señor, es grande y me lo has dado a mí, Señor. Y no quiero que se pierda, sino quiero que crezca.

Vamos, dígaselo. Quiero que se multiplique. Quiero ver tus promesas hechas, una realidad sobre mi vida. Aleluya.

Adoramos al Señor. Aunque pase el tiempo, sé que tu promesa cumplirá. Nada en ti se perderá. Esa es mi seguridad.

Tus cuerdas de amor cayeron sobre mí. Tus cuerdas de amor cayeron sobre mí. Es su amor que me sostiene, el que me levanta, el que me da paz, me da seguridad. Es su amor que me sostiene, el que me levanta, el que me da paz, me da seguridad de lo que vendrá.

Tú tienes el control, nunca pierdes el control. Escucho el eco de tu voz resonando en mi interior. Tus palabras me sostendrán y esa es mi seguridad. Los velos están cayendo.

Hoy puedo ver con claridad. Mi fe se está encendiendo y hoy me vuelvo a levantar. me sostiene el que me levanta, el que me da paz, me da seguridad. Es su amor que me sostiene, el que me levanta, el que me da paz, me da seguridad y de lo que vendrá.

Tú tienes el control, nunca pierdes el control. Es su amor que me sostiene, el que me levanta, el que me da paz, me da seguridad. Es su amor que me sostiene. El que me levanta, el que me da paz, me da seguridad, me da seguridad.

y de lo que vendrá. Tú tienes el control, nunca pierdes el control. Como iglesia, dígalo una vez más. Es tu amor.

Es su amor que meci, el que me levanta, el que me da paz, me da seguridad. Es su amor que me sostiene, el que me levanta, el que me da paz, me da seguridad. Es su amor que me sostiene. El que me levanta, el que me da paz, me da seguridad.

Es su amor que me sostiene. El que me levanta, el que me da paz, me da seguridad y de lo que vendrá. Tú tienes el control, nunca pierdes el control. Amén.

Damos un fuerte aplauso a nuestro Señor. Y por favor, iglesia, vamos. Aleluya. Toda la gloria, toda la honra, toda la alabanza para el Rey de Reyes, Señor de Señores, para el alfa, la omega, el principio y el fin.

Aleluya. Bien. ¿Qué qué les parece si tomamos nuestra ofrenda? Por favor, antes de retirarnos, vamos a tomar nuestra mejor nuestra mejor ofrenda.

Mientras usted busca su ofrenda, queremos aprovechar de eh recordar las actividades de esta semana. No se olviden que mañana viernes tenemos a las 20 horas discipulado. 20 horas 8 de la tarde en este lugar tenemos el eh el discipulado. No se olviden que el día sábado eh los que desean vamos a Talca, a una linda actividad en Talca.

Si usted nos quiere acompañar, me puede escribir. Eh, creo que va a ser hermoso poder estar allá en un en una reunión junto a Bais, pastor de Talca. El domingo eh 9:20 seguimos con la tercera reunión, con la tercera clase de plantados. Vamos con nuestra tercera clase de plantado.

Recuerde, sumamente importante para todas las personas que están viniendo por eh por primera vez o a quienes llevan algún tiempo o bien eh también quieren servir en la iglesia, necesitan pasar por eh por plantados. Así que 9:20 comenzamos ahí eh y es una tremenda bendición. Y a las 9:30 los que lleguen temprano, aproveche llegar temprano, mi hermano. Hay un lindo ambiente, un lindo eh estar, poder compartir.

Estamos orando y luego tenemos la oportunidad de estar ahí en la cafetería tomando un rico un rico café. Ah, así que siempre eso una bendición. No se olvide las próximas eh fechas, el martes 28 tenemos habitación. Ya el martes 28 tenemos habitación y tenemos mientras estamos adorando al Señor esas reuniones solamente venimos a adorar a Dios, queremos aprovechar también de estar orando por usted mientras adoramos, eh, creando un ambiente de de mucha bendición.

El viernes primero de mayo vamos a estar con nuestro familiar acá. Recuerde que el viernes es feriado, ese viernes primero de mayo es feriado. Entonces tenemos la oportunidad de tener un un lindo caímos. Y eh lunes 8 de junio, más adelante también vamos a tener un una reunión especial ese día lunes 8 de junio porque es eh Pentecostés.

Y al lunes 8 de junio celebramos Pentecostés y queremos tener una reunión de de búsqueda en la presencia del Espíritu Santo y que el Espíritu Santo pueda eh llenarnos con sus dones. Con con sus dones. Amén. Así que eh tenemos lindas actividades, esperamos verles el domingo, querida iglesia, que va a estar compartiendo la palabra del Señor.

Queremos aprovechar también de darle la bienvenida a Luis Escobar. Luis, muchas gracias por acompañarnos su casa. A Lu le va a quedar cerca la iglesia, así que Dios le bendiga, hermano. Ahí al frente del auto lavado.

Así que si usted tiene cochino el auto, ya sabe dónde and. Yo voy a ir mañana. Ya hace un mes que me está pidiendo socorro el auto, eh, así que eh eso bien. Tome su mejor su mejor ofrenda, por favor, si lo va a hacer de manera física.

Se lo entrega mi hermana, mi hermana a través de transferencia, ahí están los datos y si usted va a entregar su diezmo hoy, ahí está mi hermana Yas Nadia. Si necesita entregar su diezmo, solamente levante su mano y eh me lo entrega en la mano, por favor, para bendecirle. Ahí oramos. Padre, en el nombre poderoso de Jesús, yo oro para que usted pueda eh bendecir esta ofrenda.

Todo es tuyo y lo recibió de tu mano damos. Bendice Dios las actividades de mañana viernes, nuestro viaje el sábado, el domingo, el estar acá nos hace tan bien estar juntos, nos hace tan bien el estar reunido, Señor. Bendícelos en el nombre de Jesús. Amén.

Y amén. Bien, adoramos. Seguimos adorando al Señor. Póngase de pie, traiga su ofrenda.

Amor que me sostiene, el que me levanta, el que me da paz, me da seguridad. Es su amor que me sostiene. El que me levanta, el que me da paz, me da seguridad. Es amor que me sostiene, el que me levanta, el que me da paz, me da seguridad de lo que vendrá.

Tú tienes el control, nunca pierdes el control. Amén. Bien, nos vamos. Dios les bendiga.

Gracias por acompañarnos. Les recordamos entonces nos juntamos el domingo. Espero verles el domingo. Alabemos juntos, exaltemos juntos el nombre del Señor.

Creo que va a ser una linda reunión y si no me equivoco es el último domingo del mes de abril. Estamos despidiendo abril. Entonces yo le invito para que así también le cantemos todos juntos el cumpleaños a la cata. Lo tenemos pendiente del martes.

No sé quién más va a estar de cumpleaños aquí a al domingo. El la Sofi estuvo el lunes, entonces lo cantamos también el domingo. No sé quién más, pero todos los que estuvieron ahí se lo vamos a estar cantando. Bien, Padre, gracias.

Ha sido bueno, hermoso, lindo poder estar reunidos alabando, exaltando y bendiciendo tu nombre. Yo te pido con todo mi corazón, despídenos, Señor. Despídenos en paz. Gracias, Dios, por la vida de Luis que nos acompaña en este día.

Bendícelo, Señor. Fortalécelo. Que sea un tiempo bueno y hermoso para él, Señor. Plantados en la casa tuya que prosperamos y somos bendecidos.

Padre, muchas gracias. Despídenos en paz, en comunión, más nunca jamás de tu presencia. En el nombre de Jesús. Amén.

Y amén. Bendiciones. Dios les bendiga, mi hermano, mi hermana.

Declaración

Y amén. Bendiciones. Dios les bendiga, mi hermano, mi hermana.

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