Viernes 1 de mayo, 2026 Pastor Darío Moral
Josué 24:15 Gálatas 5:13 Hechos 2:46 Proverbios 216 Génesis 2:24 Efesios 3:15

Mensaje central

Pensemos en un amor, en un amor y un dimensiones de una relación como si fueran llamas. Primero tendríamos la llama, nuestra llama raya, que es como la amistad, como el alma gemela de una relación. Después tenemos la llama Java, que es la llama del compromiso y de tomar decisión de unir tu vida a la de otra persona.

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Introducción

Pensemos en un amor, en un amor y un dimensiones de una relación como si fueran llamas. Primero tendríamos la llama, nuestra llama raya, que es como la amistad, como el alma gemela de una relación. Después tenemos la llama Java, que es la llama del compromiso y de tomar decisión de unir tu vida a la de otra persona. Existe una tercera palabra hebrea para amor y es dod.

Diga conmigo dod. Dígale que está a su lado, Dod. Y se traduce literalmente como estar de fiesta o acariciar. Creo que entendemos lo que hay detrás de esa llama.

Esta palabra también aparece en las escrituras, en el libro de Proverbios. Cantar de los cantares. Dejen que él me bes con los besos de su boca, porque su dod es más delicioso que el vino. Dod es el elemento físico en una relación de matrimonio.

De ahí proviene la palabra griega eros, el amor eros. Y literalmente se traduce como erótico en nuestro idioma. Entonces, tenemos la llama raya, tenemos la llama Java y tenemos la llama Dod. Tres llamas que encienden un fuego, porque la familia se divide en dos, aunque está unida.

La familia se divide en dos. Primera parte, matrimonio. Segunda parte hijos. Tus frutos, los hijos que podemos procrear en el matrimonio.

Entonces, como está dividida en dos, comenzamos como un matrimonio. Somos dos, pero terminamos con dos, con tres. Yo tengo dos. Usted tendrá tres, cuatro, cinco, uno, no lo sé, pero empezamos como matrimonio y terminamos como una familia, amén, que se procrea y que crece.

¿Cuántos dicen gloria a Dios? Aleluya. Cuando el hombre y la mujer se unen matrimonio, todas esas llamas se combinan. Jesús habla de la unión de los seres humanos y usa la frase una sola carne.

O sea, cuando hablamos de raya, de Java y de Dot, estábamos hablando de una sola carne. Dígale que está a su lado, una sola carne. ¿Cuántos matrimonios hay acá? A ver, levante las manos.

Una sola carne. Y para los que aún no están casados, van a aprender hoy esto. Esto que es clave. Para describir ese enlace entre un hombre y una mujer, una sola carne es mucho más que un acto físico.

Es emociones, corazones, mente, son experiencias. Es la fusión de dos almas. Así que unirse físicamente se convierten en la imagen de una realidad espiritual más profunda. Jesús nos enseñó que el sexo en última instancia es un acto espiritual y que algo tan hermoso, algo tan poderoso fue creado para perdurar para siempre.

Fuimos creados para que todas estas llamas ardan juntas como una sola. Pensemos cuántas maneras hay de arruinar esto. ¿Cuántas maneras hay de arruinar este asunto o esta este evento del matrimonio o de la familia? ¿Por qué?

Porque muchas veces comparten la gente comparte esa llama eh de amistad sin compromiso, sin lealtad, sin sacrificio. Hay dot, pero no hay raya ni java. Solo dos personas que intentan con una llama llamada do obtener todo el calor de esas tres llamas. Con razón esa persona se queda fría, insatisfecha porque fuimos creados para algo más que eso.

¿Cuántos dicen gloria a Dios? Esa persona continúa volviendo a esa sola llama y nunca estará satisfecha porque solamente las tres llamas del amor son las que van a perdurar una familia. Estas tres llamas, Java, Dod, Amén. Estas tres llamas, raya, son las que van a hacer perdurar tu matrimonio, tu familia.

Amén. Esta unión, amén, con mi esposa. Ayer cumplimos 29 años de casado. 29 años más un año de noviago.

30 años juntos. ¿Cuántos dicen gloria? No es fácil. ¿Cuántos dicen amén?

Pero están las tres llamas en este matrimonio. Amén. Está raya, está Java, está Dod. ¿Cuántos cuántos entienden o o me doy a entender lo que estoy diciendo en esta mañana?

Aleluya. Santo es su nombre. Nuestra cultura no tiene idea lo que es realmente el amor, porque para ellos amor es emoción, para ellos amor es gusto, para ellos amor es una química. Amén.

Por eso que se ha tergiversado esta palabra amor. Es muy malociada, pero no es conocida. Realmente la gente que no tiene a Dios no sabe lo que es el amor. La gente que no conoce a Dios no entiende lo que es el amor.

La gente que no tiene a Dios no entiende lo que es realmente esta palabra. Tan pequeña, pero tan profunda. ¿Cuántos dicen amén? El amor es algo más profundamente espiritual y necesitamos descubrir estas llamas.

Por eso no podemos eh concebir la idea de familia sin amor. No podemos concebir una idea de familia si no conocemos el amor verdadero, que sabemos que el amor es Cristo, pero Cristo nos dejó un amor, ¿cierto? De familia, el amor filial, el amor Heros, el amor ágape, el amor de Dios. Pero necesitamos entender algo más profundo, porque necesitamos fortalecer la convivencia familiar a través del servicio en la iglesia como una misión familiar y no individuos.

Por eso Efesios nos deja claro que toda familia toma su nombre de Dios. El concepto de familia no es humano, es divino. Amén. El concepto de familia viene de parte de Dios.

fue creado en la mente de Dios. Por eso esto significa que no es solo un grupo de personas viviendo juntos, es una unidad con propósito. Amén. Dile que está a su lado, la familia es una unidad con propósito.

O sea, no somos familia por ser familia, por llegar, por llenar un espacio. La iglesia estuvo 4,000 años, el mundo estuvo 4,000 años sin iglesia. ¿Cómo se sostuvo? con la familia, con el diseño original de Dios.

Amén. Con este diseño, cuando se unieron estas tres llamas, amén, Java, Ray y Dog, amén, y formaron un matrimonio, una familia y comenzaron a procrearse y tuvieron hijos y formaron esta familia unida para servir a Dios, para amar a Dios, para hacer la voluntad de Dios. ¿Cuántos dicen gloria a Dios? Aleluya.

Y ese propósito no es sobrevivir, porque a veces estamos sobreviviendo y Dios no quiere que sobrevivamos. Dios quiere que vivamos en abundancia. Por eso no es sobrevivir, es servir juntos. Amén.

Por eso estoy aquí hoy con mi familia, porque servimos juntos. Amén. Porque el llamado no es para uno solo, es para una familia. Tal vez hay mujeres que no tienen su esposo aquí o hombres que no tienen su esposa acá, sus hijos, pero Dios te llamó tu familia y tienes que clamar y tienes que orar y tienes que reclamar tu bendición porque Dios no te llamó a ti sola.

No te llamó a ti solo, llamó a tu familia. Ahora tienes que doblar rodillas, tienes que orar, tienes que buscar a Dios por tu familia, porque tu familia es de Dios, tus hijos son de Dios. Aunque estén en la droga, aunque estén en lo que en el lugar que estén, tu familia es de Dios. Tienes que declarar la palabra, tienes que reclamar esta palabra para tu familia y para tu casa, porque tienes que creer que un día verás tu esposo acá, tu esposa acá, tus hijos acá, toda t familia sirviendo juntos, pero hay que trabajar por ello, hay que orar por esta por que Dios produzca esta bendición en tu casa.

No es fácil, pero hay dos armas poderosas que son la oración y el ayuno, la búsqueda de Dios. Son almas, armas poderosas para provocar cambios en tu casa. Pero si Dios te llamó a ti, la unción está sobre ti y hay poder en tus manos, hay poder en tus labios. Por eso la familia no es individual, es una misión conjunta.

Y hoy se ha cometido un error grave, vivir la fe de manera individual dentro de la casa. El padre por su lado, la madre por su lado, los hijos por su lado. Pero Dios no diseñó familias aisladas, diseñó una familia en misión. Amén.

Como dice Josué 24:15, lo hemos escuchado muchas veces. Yo y mi casa serviremos a Jehová. Una promesa de Dios, una promesa para tu familia. Yo y mi casa.

Yo y mi casa. Diga conmigo, yo mi casa serviremos a Dios y no me voy a ir de esta tierra. Declare esta palabra conmigo. Póngase de pie.

Ponga su mano en su corazón. No me voy a ir de esta tierra. No me voy a ir sin ver a mi familia sirviendo a Dios, alabando a Dios. No me voy a ir de esta sin ver a mis hijos, sin ver a mi esposo, sin ver a mi esposa sirviendo a Dios.

¿Cuántos dicen amén? Declare conmigo esta palabra con convicción. No me voy a ir de esta tierra sin ver mi familia transformada, sin ver mi familia cambiada por el poder de Dios. ¿Cuántos dicen aleluya?

Porque ese es el propósito. Tome asiento. Ese es el propósito de la familia. Amén.

Gloria a Dios por las familias que están aquí, que están sirviendo a Dios juntos, familias completas. Pero hoy vamos a orar una oración especial, amén, para que se rompan los yugos. Cuando yo me convertí al Señor a los 18 años, para que los que yo sé que no me conocen, yo estaba en la droga. Ese era mi pasado y mi mamá se convirtió al Señor hablándole en los años 90 por ahí.

Después se convirtió mi papá. Mi papá era alcohólico y fumaba. Y el Señor lo trajo a través de mi madre. Luego mi mamá y mi papá se levantaban a las a las 5 de la mañana todos los días a orar por mí, porque yo soy el menor de todos.

Era la oveja negra. Ahora soy la oveja blanca. Y se levantaban todas las madrugadas a orar por mí para que Dios me sacara de la droga, para que Dios me libertara. Y después de un año de oración, todos los días, de lunes a domingo, todos los días el Señor me trajo sus caminos y conocí al Señor y me convertí al Señor a los 18 años y a los 19 comencé a predicar.

¿Se da cuenta el propósito que Dios tiene con tus hijos? El propósito que Dios tiene con tu familia, el propósito que Dios tiene, amén, con tu hogar, con tu casa. ¿Te das cuenta el propósito grande? Amén.

Y comencé a predicar en las calles como un loco predicando en la esquina solo. Nadie me acompañaba. Pero yo seguía predicando la palabra de Dios y desde ahí no he parado. 32 años predicando en diferentes lugares.

Predicaba en las micros, predicaba eh eh donde estuviera en las plazas, predicaba en los en los supermercados. En Estados Unidos cuando estaba, me metía a los supermercados a predicar, llamaban la policía y me sacaban con la policía porque son recintos privados. Pero a mí nadie me va a callar la voz de Dios. ¿Cuántos dicen amén?

Nadie va a callar mi voz porque Dios me llamó a predicar. ¿Y por qué? Porque un padre y una madre le creyeron a Dios y dijeron,

Mi hijo es de Dios. Mi hijo te lo reclamo porque mi hijo te va a servir.

Amén.

Y va a ser un predicador. Y comenzaron a orar por un año y vimos la gloria de Dios. ¿Cuántos dicen amén? Por eso estoy aquí hoy día por la oración de una madre, por la oración de un padre que le creyeron a Dios.

Porque tu familia es propósito de Dios. Hoy en esta mañana estás aquí. ¿Sabes por qué? Porque Dios tiene un propósito con tu vida.

Y no es una frase cliché. No es una frase cliché, es porque Dios tiene realmente un propósito con con tu familia, porque tú vas a levantar hijos que van a cambiar la historia de esta nación. Amén. Vas a levantar hijos que van a producir eh van a vivir el propósito de Dios.

vas a levantar hijos que que van a vivir y van a caminar eh para hacer la gloria de Dios, para llevar la gloria de Dios a las naciones, para transformar esta ciudad, para transformar esta nación, porque ese es el diseño de Dios, esa es la voluntad del Padre, de tu familia, no eres cualquier cosa. Si eres padre, tienes una responsabilidad. Si eres madre, tienes una responsabilidad delante de Dios y una responsabilidad de ver tu familia, de ver una generación, de levantar un linaje que transforma, de levantar un linaje de Dios, un linaje santo. Por eso cuando eh Dios llama a Abraham, le promete, amén, que levantaría un linaje para Dios, una nación para Dios.

Así esa promesa es para ti en esta mañana. Dios te llamó para levantar un linaje santo, para levantar un linaje de Dios. Gente que tendrá una palabra de Dios, gente que va a transformar la historia de este país, de esta nación y de tu ciudad donde Dios te puso, porque es propósito de Dios. Eso es la familia.

¿Cuántos dicen gloria a Dios? El servicio lo que hace une lo que el ego divide. Cuando la familia sirve junta en la iglesia, algo tiene que cambiar. Cuando vemos los hijos, cuando vemos al padre, cuando vemos a la madre sirviendo en la iglesia, algo cambia.

Se fortalecen los vínculos, se alinean los corazones, se ordenan las prioridades, porque el servicio no es solo actividad, es formación. Cuando tú sirves, estás formando. Cuando sirves, estás formando y transformando. Está formando tu vida, transformando a otros con tu servicio.

Porque el servicio, en la iglesia como familia trae traerá grandes bendiciones y trae grandes bendiciones para tu casa. ¿Cuántos dicen gloria a Dios? Aleluya. La Biblia dice en Gálatas 5:13, «Servíos por amor los unos a los otros.

El servicio rompe el egoísmo, construye unidad. Una familia que no sirve se enfría, pero una familia que sirve va a crecer, va a producir. La iglesia no es no es un lugar, es un campo de misión familiar. Muchos ven la iglesia como un lugar al que se asiste, pero Dios la diseñó como un lugar donde se sirve.

Y no solo individuos, familias completas. Y por eso tenemos que luchar y por eso tenemos que guerrear. ¿Por qué? Porque la familia es clave en la casa de Dios y tenemos que luchar por eso y lo veremos porque la familia es un diseño divino y hay un ataque frontal hoy día contra la familia y lo vemos.

Usted que ve las redes sociales, se da cuenta el ataque frontal que hoy hay en contra de la familia, en contra de tu casa, en contra de tu propia familia, porque así es. Entonces, el modelo está en Hechos 2:46, 47. Perseveraban juntos, compartían, servían y Dios añadía, perseveraban juntos, compartían juntos. servían juntos y Dios añadía a la iglesia los que habían de ser salvos.

Eso es una familia en acción y tenemos que guerrear por eso. Y la guerra es de rodillas, la guerra es espiritual. Los los yugos se pudren con la oración y el ayuno. Amén.

Y tenemos que podrir los yugos que han atacado nuestras familias, nuestra descendencia. Tú no estás aquí por casualidad. Dios no te trajo a a a sus caminos por casualidad, no. Dios te trajo porque algo grande Dios va a hacer con tu vida a través y no no te estoy diciendo que tal vez Dios te llamó a predicar o algo así, no, tal vez o tal vez sí, no lo sé, Dios lo sabe.

¿Cuántos dicen amén? Lo único que sé es que estás aquí con un propósito y tu familia también. Y en este lugar Dios cosa grande a través de ti y tu familia, porque desde hoy tenemos que guerrear por la familia y tenemos que luchar por nuestra familia. Amén.

Porque no podemos dejar que las tinieblas se roben nuestra familia. Amén. Porque es el diseño de Dios. Y todo diseño de Dios el enemigo quiere destruir.

Tu el diseño de Dios, el enemigo quiere destruirlo. El enemigo quiere destruir tu casa, quiere destruir tu diseño, quiere destruir tus hijos, quiere destruir el diseño creado por Dios. Pero para eso tenemos que levantarnos y entender que estamos aquí en un campo de entrenamiento. Amén.

Desarrollo

Estamos siendo entrenados para cambiar la historia de nuestra casa primero, de nuestra familia primero, de nuestro hogar primero. Porque una vez que transformas tu casa, cuando hay una familia transformada, hay una ciudad transformada. Y cuando hay una ciudad transformada, hay una nación transformada. Y cuando hay una nación transformada, hay un mundo transformado.

Amén.

Primero Que

Pero lo primero que Dios trabaja es el oicos, la casa, la familia. Amén. La célula más pequeña del reino, la familia, tu hogar, donde vivimos, donde desayunamos en la mañana, donde alzamos a la hora de almuerzo o donde cenamos o donde comemos en la tarde. Tu familia, tu oicos, tu casa, amén, la que Dios te llamó a formar, amén, la que Dios te hizo levantar.

Pero tenemos que ver nuestra familia sirviendo a Dios y no podemos descansar y no podemos eh dormirnos y no podemos estar ahí esperando que las cosas pasen porque no van a pasar solas. Tenemos que ser protagonistas de nuestra historia. Amén. Tenemos que tenemos que subirnos a la cresta de la ola.

Ahí tengo que estar. No puede ser, no puedo ser eh un espectador porque es fácil sentarse en el cine a ver la película, pero tú no viste lo que pasó o lo que ocurrió para que esa película se firmara. ¿Cuánta gente se necesitó? ¿Cuántas cámaras se usaron?

¿Cuántas horas de rodación? ¿Cuántas horas de de rodaje? Perdón, cuánto tiempo que los actores estuvieron ahí para que tú te sientes en una hora y media y veas la película, algo pasó detrás. Ese es un espectador.

Pero nosotros no somos espectadores, no. Nosotros somos protagonistas de lo que Dios hará en este país, en esta nación, en esta ciudad de Santa Cruz. ¿Cuántos dicen amén? Yo seré el protagonista de mi familia.

Yo los llevaré a cumplir su propósito. Yo lo llevaré a hacer la voluntad de Dios. Tú, usted que está aquí, es una gran responsabilidad. Es una gran responsabilidad que tenemos.

Dígale que está a su lado, tienes una gran responsabilidad. Dígaselo fuerte. Aleluya. Santo es su nombre.

Porque cuando hay padres que sirven, hay hijos que aprenden. Los hijos no aprenden solo con palabra, aprenden con el ejemplo. Si ven a sus padres servir a servir, aprenden a servir. Si ven compromiso, aprenden compromiso.

Si ven fidelidad, ¿qué aprenden? Fidelidad. Lo que dice Proverbios 216, instruye al niño en su camino y aún cuando fuere viejo no se apartará de él. Aunque este versículo sabemos que es aplicado a una a algo personal del niño, pero también podemos aplicarlo a esto.

Instruye al niño en su camino o en el camino del Señor y cuando sea viejo no se va a apartar de ese camino. ¿Cuántos dicen gloria a Dios? Porque la palabra es contundente y el camino se enseña caminando, no solo hablando. Necesitamos familias fuertes porque hoy hay familias débiles, no todas, porque viven centradas en sí mismas.

Mucho entendimiento, pero poco servicio, mucha comodidad, pero poco compromiso. Porque una familia sin misión se desgasta. Hoy es tiempo de cambiar el enfoque, no solo venir a la iglesia, aunque la iglesia eres tú y soy yo, no solo venir al templo, amén, sino servir no solo como individuos, como familia, involucrarse, crecer juntos. Porque cuando una familia sirve unida, no solo con convive mejor, se transforma.

Y entonces se cumple la palabra, una familia que no solo existe, no solo comparte techo, sino que lleva el nombre de Dios, lleva el nombre del Padre a las naciones o a los demás o a los vecinos y cumple la misión para la cual fue establecida y diseñada por Dios. Tienes que ver tu familia como una misión. Amén. Tienes que ver tu familia como una misión, como una misión asignada por Dios para ti y provocar cambios es lo que he entendido de parte de Dios.

¿Por qué? Porque este diseño divino hay, como dije, hay un ataque cultural e en el mundo. La idea de familia, esta idea de diseño, lamentablemente las tinieblas están queriendo tergiversar. es destruir este diseño y te ataca las tinieblas por todos lados.

Escuchaba hace años un predicador, no me acuerdo su nombre, pero decía que hay una lluvia de iniquidad sobre la familia hoy, una lluvia contraria al diseño de Dios en las redes sociales, en la televisión, en los medios de comunicación, una lluvia de iniquidad. ¿Por qué? Porque todo diseño de Dios será atacado por las tinieblas. Por eso las tinieblas y Satanás no quiere que tu familia sirva junta.

Las tinieblas no quieren que tus hijos estén aquí hoy. Las tinieblas no quieren que tu familia esté aquí hoy. Las tinieblas no quieren que tu esposa esté aquí hoy. Las tinieblas no quieren que tu esposo esté aquí hoy porque es una lucha espiritual.

Es una guerra espiritual. Pero cuando entendemos nuestra posición, que Dios nos dio autoridad, que podemos provocar cambios en nuestra familia, en nuestra casa, y entendemos el propósito y entendemos por qué estamos aquí y entendemos para que Dios nos llamó, entonces provocaremos una ruptura de las tinieblas. Los yugos se van a pudrir porque Jesús ya murió en la cruz para darnos la victoria. Lo cantábamos recién.

murió en la cruz para darnos victoria. La victoria está determinada por Dios. ¿Cuántos dicen amén? Ahora tienes que determinarte en obtener esa victoria para tu casa, esa victoria para tu familia, esa victoria para tu hijo, esa victoria para tus nietos, esa victoria para tu descendencia.

Esa victoria. ¿Por qué? Porque yo entiendo que Dios me llamó para dejar una descendencia santa. Cuando yo no esté en esta tierra, mis hijas continuarán predicando la palabra de Dios.

Cuando tú no estés en esta tierra, tus hijos caminarán en los caminos del Señor y provocarán cambios. Cuando tú no estés aquí, ellos llevarán el mensaje. Cuando tú no estés aquí, ellos llevarán la palabra. ¿Por qué?

Porque transformaste tu casa, transformaste tu familia, transformaste tu descendencia. Santo es su nombre. que la familia es una construcción social que puede refinirse según la cultura. Eso es lo que enseña el mundo.

La familia no es una invención humana, es un diseño divino con evidencia bíblica, lógica y social. Es una evidencia. Fundamentos bíblicos del concepto de familia. El origen de la familia se encuentra en la Biblia, en Génesis.

Dios creó al hombre, luego crea a la mujer, luego establece el matrimonio y de esa unión nacen los hijos, el fruto. Es un diseño de Dios, es un orden divino y que tiene que producir fruto. Génesis 2:24 establece el principio, unidad, una sola carne, separación, dejará el hombre, padre y madre se unirá a su mujer y serán una sola carne. un pacto, unirse el matrimonio, un pacto de Dios.

El Nuevo Testamento nos dice Efesios 3:15, lo que leíamos, de quién toma nombre toda familia en la tierra. La palabra familia es viene de la palabra patria, linaje y descendencia. Deriva de la palabra pater, que es la misma palabra para padre. La familia tiene origen en Dios y estructura definida.

Por eso no tiene no tienes que dejar que las tinieblas te roben lo que es tuyo. No tienes que dejar que las tinieblas roben tus hijos. No tienes que dejar que las tinieblas roben tu casa. No tienes que dejar que las tinieblas roben tu descendencia.

Porque es tuyo por diseño divino, por derecho legal en la palabra de Dios. Es tu familia, tu asignación, tu misión. Así como mi padre y mi madre oraron para verme a mí caminando y sirviendo a Dios, así tú lo puedes hacer para ver tus hijos caminando y sirviendo a Dios y servir juntos en este lugar. Familias consolidadas, familias fuertes en el poder de Dios.

Santo es su nombre. ¿Cuántos dicen aleluya? Gloria a Dios. La familia se compone de un matrimonio, un fundamento, una unión entre un hombre y una mujer, una relación de pacto, no solo emocional.

El fruto son sus hijos, el resultado natural del matrimonio, responsabilidad de formación. Sin matrimonio sólido no hay familia estable. Dios es el autor del diseño y no es modificable por una cultura humana, ni por votos, ni por el Estado. La familia no se puede modificar ni por una ley.

Ya sabemos lo que ha pasado en nuestro país y en todos los países. las leyes antifamilia, las leyes antidios, las leyes que quieren y que han promulgado las leyes para asesinar los niños del vientre y etcétera. Pero esto no es modificable. El Estado no puede modificar lo que Dios estableció.

Los votos no pueden eh modificar lo que Dios estableció. Las leyes de esta tierra no pueden modificar lo que Dios estableció. Amén. Dios llamó a familias fuertes, familias con identidad, familias con valores, familias que protegen la vida, familias que van a servir a Dios, que se van a unir para hacer de este lugar más grande de lo que es ahora.

Familias que se van a unir para traer cambios, familias que se van a unir para orar, que se van a unir para leer la palabra. familias que van a levantar una generación de pacto, una generación diferente, una generación de transformación, una generación que va a transformar la historia del lugar donde Dios nos puso. Una generación poderosa, una generación poderosa en la tierra, una generación con Dios, una generación victoriosa. Yo creo que algo grande viene para la familia en este tiempo.

Y yo estoy orando por eso. Estoy orando para ver jóvenes transformados por el poder de Dios. Estoy orando para ver eso, para ver una generación transformada, para ver que nuestros hijos que van a la universidad terminen sirviendo a Dios y no alejados de Dios. para ver nuestros hijos sirviendo a Dios, para ver nuestra familia sirviendo a Dios, no importan las ideologías ni las cosas que le enseñan, porque tienen un fundamento, porque han sido fundamentadas, porque tienen una familia, porque tienen en casa un diseño divino, no un diseño de las tinieblas, porque en casa tienen un diseño de Dios, porque en casa están fundamentados en la palabra de Dios, porque en casa están transformados por la palabra de Dios.

Santo es su nombre. ¿Cuántos dicen aleluya? Ya estoy por terminar. La familia es la primera sociedad natural.

Por eso la familia no es ideológica, la familia no es artificial. La familia es inherente al ser humano. La familia, el ser humano viene con esa con ese diseño inherente. Usted y yo fuimos diseñados para vivir en familia.

Y para que esa familia le sirva a Dios. Por eso está aquí usted en esta mañana. Santo su nombre. Las sociedades fuertes tienen familias fuertes.

Cuando la familia se debilita, aumenta la desintegración social. Y lo hemos visto y lo vemos en las estadísticas. En nuestro mismo país crece la violencia. ¿Quiénes son los que más generan violencia?

La mayoría son hijos, ¿cierto?, de de padres ausentes, de padres que están en la droga, amén, de padres que están en la delincuencia, las cifras no mienten. ¿Cuántos dicen amén? ¿Y por qué? Porque una familia desintegrada, amén, produce violencia.

Dios nos ayude. ¿Cuántos dicen amén? Por eso hay una carga, no solo por tu familia, sino por las familias de la tierra. No solo por mi familia, sino por las familias que no conocen a Dios.

Se pierde la transmisión de valores. La estabilidad social depende directamente de una familia fuerte, de la mano de Dios. Por eso el ataque del diseño de la familia. Y hoy el ataque no es casual, es progresivo y es sistemático.

Se relativiza su significado, se presenta como una comocional o irrelevante, se le quiere quitar el valor. Eliminan roles, se niega la diferencia entre padre y madre. Hoy se pierde la eh el ser complementarios. El padre tiene un área, la madre tiene otra.

Yo le doy gracias a Dios por mi esposa Elizabeth, porque ella supo dirigir, ¿cierto? A mis hijas en los caminos de Dios. ¿Cuántos dicen amén? Porque es es parte de la labor de una madre, un rol, aleluya, desconexión de los hijos, se minimiza la autoridad de los padres, se delega la formación a la cultura.

Hoy la cultura está formando los niños. Y Dios te llamó a ti a formar tus hijos. Dios me llamó a mí a formar mis hijos. Es tu responsabilidad.

Es mi responsabilidad. Mi familia, mis hijos, es mi responsabilidad y también eh tu responsabilidad. Mi responsabilidad son las familias de la tierra que no tienen a Dios, que no tienen a Cristo en su corazón. ¿Cuántos dicen aleluya?

Gloria a Dios. ¿Qué hace? Excluyen a Dios. Buscan una familia sin fundamento espiritual.

¿Cuál es el resultado? Confusión, inestabilidad, ruptura generacional. ¿Por qué? Porque la ruptura generacional traspasa tus generaciones.

Traspasa generaciones, pero nosotros, nuestras generaciones, verán la gloria de Dios. Amén. Hasta la 1000 generación verán la verán la gloria de Dios. Porque Dios te llamó a levantar una generación diferente, una generación que impacta, una generación que transforma, una generación diferente, una generación que tiene la palabra en la boca, una generación poderosa en las manos, poderosa en la tierra, poderosa en las manos de Dios.

Aleluya. Sé cuántos pueden sentir la presencia de Dios en este lugar, pero el Señor está aquí. Santo es su nombre. No es solo un cambio cultural, es un conflicto de cosmovisiones.

Cosmovisión bíblica, el diseño fijo, origen en Dios, propósito definido, como visión relativista, diseño cambiante, origen humano, propósito subjetivo. Hoy relativizan la verdad, pero la verdad es absoluta. La lucha no es social, es ideológica y espiritual. Porque lo que más tenemos que batallar hoy día en una lucha ideológica y espiritual.

Esa es la más la más grande batalla que nos que nos enfrentamos hoy día como familia. Una batalla ideológica y una batalla espiritual, una guerra espiritual. ¿Cuántos dicen amén? La solución no es adaptarse, no es mimetizarse.

Lo que dice Romanos, no no os mimeticéis a este siglo, sino transformados por medio de la renovación de vuestro entendimiento. Amén. No hay que mimetizarse, hay que ser transformados. No te mimetices con el mundo.

Es lo que hicieron estos jóvenes en Babilonia. No se quisieron mimetizar el sistema, enfrentaron el sistema. Nosotros no vamos a adorar esta imagen, no importa las consecuencias, eso es contrario a mimetizarse. El mimetismo es cuando uno hace al servicio militar te enseñan una especie de camuflaje en la que tú te puedes camuflar y no te ven.

Y a veces muchos muchas familias hoy día están camufladas al sistema, mimetizadas al sistema. ¿Cuántos dicen gloria a Dios? Dios nos ayude. ¿Cuántos dicen amén?

Hay que restaurar el matrimonio, el compromiso, el pacto y la responsabilidad. Formar a los hijos en verdad, en dirección, con principios. Reafirmar el rol de la familia como núcleo espiritual, como base de esta sociedad. Por eso, como base de esta sociedad, el mundo no puede destruir la familia.

La tinieblas no puede destruir la familia porque es la base de esta sociedad. Y todo lo que Dios diseña tiene propósito, tiene orden y tiene autoridad. La familia no necesita ser redefinida por el hombre. Escuche bien esto.

Necesita ser restaurada conforme al diseño de Dios. Por eso yo quiero hablarle hoy a gente que va a guerrear. Yo quiero dirigirme a gente que se va a levantar hoy día. Va a decir,

Yo voy a agarrear por mis hijos.

Voy a agarrear por mi familia.

Póngase de pie. Yo voy a agarrear. Amén. Por mi casa.

Amén. Y las tinieblas no se llevarán mi casa, las tinieblas no se llevarán mis hijos. Las tinieblas no se llevarán mi familia. Las tinieblas no se llevarán mis familiares.

¿Sabe por qué? Porque el diseño es de Dios. El diseño es de Dios. Aunque quieran tergiversarlo, aunque quieran romperlo, es el diseño del Padre, es el diseño divino y nosotros no va no vamos a levantar para no cerrar la boca, para no callar nuestra voz.

Por eso hoy quiero orar especialmente por aquellos que no tienen su familia acá, pero también voy a orar por las familias que hay acá porque creo que algo va a pasar. Creo una mañana de milagro. Creo en una mañana de victoria. Creo una mañana que se rompen los yugos.

Creo que si tienes un hijo que está en la droga, yo creo que se rompe esa cadena porque Dios me dio a mí esa autoridad. Dios me transformó a mí y podrá transformar tus hijos y podrá transformar tus familiares. Por eso quiero invitarte a que vengas aquí. Amén.

Porque vamos a orar. Si usted está aquí solo, venga acá. Si su esposa no no no ha venido o no o su esposa no se ha convertido o si su esposo aún no conoce al Señor, si tiene hijos que aún no conocen a Dios, vamos a hacer una oración especial en esta mañana. Yo creo y voy a guerrear y voy a llorar como lo hizo Nehemías por aquellos que están perdidos.

Por eso le invito a que venga acá. Venga, no tenga miedo. Veremos la gloria de Dios. Si usted tiene familiares que aún no sirven a Dios, también vamos a orar en esta mañana.

¿Sabes por qué? Porque tú tienes autoridad en tus labios, hay poder en tus manos. Y quiero invitar a mi esposa. Amén.

Porque mi esposa Elizabeth es una profeta de Dios. Amén. Y le voy a invitar a que me ayude acá a orar y también a los ministros que están acá, pastor David, pastor Daniel, Daniel, también vengan por acá, pasen por acá porque vamos a orar por la familia hoy día. Yo creo en familias consolidadas, yo creo en familias poderosas, yo creo por familias gloriosas.

Yo creo que las familias de estas de esta iglesia, de este templo, van a llenar esta ciudad con el poder de Dios. Yo creo eso. Yo yo creo por cosas grandes. Yo estoy creyendo por lo grande de Dios.

Yo estoy creyendo porque algo grande tiene que ocurrir. Y sabes, voy a orar y voy a llorar por eso. Voy a orar y voy a llorar por eso. Creo que algo se está rompiendo en el mundo espiritual.

Señor, que hay una mujer acá que hicieron brujería a sus hijos. Hay una mujer acá. Así es el Espíritu Santo. Toda brujería se rompe en contra de tus hijos.

¿Sabes por qué? Porque no hay ningún poder más grande que el poder de Dios. No ninguna brujería, dice, sería magia negra que pueda contra el poder del Espíritu Santo. Por eso tus hijos son libres.

Porque estás aquí para levantar una descendencia santa. Estás aquí para romper las tinieblas, para quebrar los yugos. Estás aquí porque Dios te dio autoridad. Eres poderosa.

Eres poderosa, mujer. Porque no hay nada más grande que la oración de una madre. No hay nada más poderoso que una la oración de una madre. Vamos.

Mientras están adorando a Dios, mis hermanos de la alabanza, los ministros de la alabanza, vamos a estar orando. Padre, gracias, Padre. Aquí estamos. Se están rompiendo los yugos.

Hay una ciudad de iniquidad que está cayendo. Yo veo como las columnas de iniquidad están cayendo. Yo estoy viendo columnas de de iniquidad siendo destruidas. Hay columnas que están cayendo ahora.

Las tinieblas caen. Si hay algo que Dios va a hacer en esta iglesia es familias fuertes, familias consolidadas, familias poderosas. Oh, Espíritu Santo, Espíritu de Dios, Espíritu Santo, usa esta familia. Oh, algo se está rompiendo acá.

Algo se está rompiendo acá. Hay un fuego acá hay una unción acá. Algo está pasando acá. Oh, aleluya.

Oh, aleluya. Oh, bendito Padre. Se están quebrantando las tinieblas. Yo veo caer en esta ciudad que está queriendo levantarse en contra de las familias.

Yo estoy viendo cómo está cayendo las tinieblas porque tus hijos son libres, tu familia es libre, tu casa es libre. Oh, fuego del Espíritu Santo aquí. Fuego del Espíritu Santo acá. Recibe, recibe, oh Espíritu de Dios, ahí está la unción, ahí está el fuego de Dios sobre tu casa.

Veas tu familia acá completa. Dice el Señor, he visto tus rodillas y tus lágrimas no son en vano, dice el Señor. En esa cama por un cobrecama rosado, ahí donde estabas derramando tus lágrimas, dice el Señor,

Yo soy tu respuesta. Yo soy tu respuesta

, dice el Espíritu Santo.

Gracias, Espíritu Santo. Gracias Espíritu Santo. Gracias Espíritu de Dios. Yo no sé cuántos pueden entender lo que está pasando acá.

Yo no sé cuántos pueden ver la gloria de Dios acá. Yo no sé cuántos pueden ver lo que está pasando acá, pero veo cosas gloriosas que están pasando. Estoy viendo hogares transformados. Estoy viendo que algo está pasando sobrenatural en tu casa.

En este mismo instante, en este mismo momento, cuando estás adorando a Dios, algo está pasando en tu casa. Tu esposo que no quiso venir hoy, mujer, tu esposo que no quiso venir hoy, así es el Señor. Lo verás con manos levantadas, lo verás adorando mi nombre porque yo soy el dueño de toda carne, dice el Espíritu Santo. Gracias Espíritu de Dios.

Gracias Espíritu Santo. No es casualidad. casualidad que hoy estés aquí. Es Espíritu Santo, estás aquí con propósito y todo lo que has llorado voy a jugar toda lágrima de tus ojos porque eres mía.

Yo te compré, dice el Señor. Cuántas veces me preguntaste si eras realmente mi hija. Se te dice,

Yo te compré a precio de sangre. Estás aquí por propósito mío y verás mi gloria en tu casa.

Oh, se suelta la lengua del espíritu en esta mañana.

Oh, alábale. Adórale al Padre en esta mañana. Su presencia está aquí. Gracias Espíritu Santo.

Levanté como matrimonio. Tengo propósitos para no creas que lo que tú haces, sino lo que yo tengo para ustedes. No creas que son las empresas. No creas.

Tengo cosas más grandes para ustedes. Tus hijos estén mirando hacia otro lado. Yo los estoy mirando a la cara a ellos. Así es el Espíritu Santo.

Yo los estoy mirando a la cara a ellos. No tengan miedo, no tengan temor, porque estoy con ustedes en todo lo que hacen. Su familia será fuerte. tan fuerte como la fe que tienen.

Aleluya. Si mi fuerza, yo soy real, dice el Señor. No soy una fábula, no soy un pueblo. Sé que estás aquí porque crees en mí.

Pero, ¿sabes qué? Yo voy delante de ti. Estoy abriendo puertas y caminos. Ahí está.

Esperaré mi presencia delante de ti. Cuántas veces me has dicho, si tu presencia no va conmigo, no me lleves a ningún lugar. Me voy contigo, dice el Señor. Yo rompo toda cadena de las tinieblas que han querido detenerte.

Así dice el Espíritu Santo, porque eres mi hijo, mi confianza. Eres la guía de mis ojos. puesta en ti quiero hacer cosas grandes en tu vida. Solo sírveme.

Sigue adelante, el Señor. No cuestiones nada, no preguntes nada porque estoy contigo. Lo tengo todo. Aleluya.

Gracias Espíritu Santo. Gracias Espíritu Santo. Gracias Espíritu Santo. No sé cuántos le adoran esta mañana.

Yo no sé cuántos glorifican al Padre esta mañana. Mi tesoro. Oh, gracias. Graciasitud.

Gracias, Padre. Si me fallas ya todo en ti lo tengo todo. Te tengo a ti. Tu presencia solo.

Eres mi tesoro. Mi plenitud mi plenitud. Si me falta todo, en ti lo tengo todo. Te tengo a ti tu presencia.

Solo eres mi tesoro, mi plenitud. Hay una doble por si me falta todo, en ti lo tengo todo. Todo lo que y te tengo Espíritu Santo. Tu presencia solo.

Si me falta todo, en ti lo tengo todo. Te tengo a ti. Oh, tu presencia es todo. Eres mi tesoro.

Mi plenitud, mi plenitud. Oh, si me falta todo, en ti, lo tengo todo. Te tengo a ti, te tengo a ti. Declaramos.

Tu presencia es todo. Eres mi tesoro, Padre. Gracias. Qué bueno es haber estado reunidos alabando, exaltando y bendiciendo tu nombre.

Señor, te agradecemos por la vida de Héctor, de su esposa, de sus hijas, por establecer principios, Dios mío, en nuestra vida, en nuestro corazón. Y oramos para que tu palabra corra y sea glorificada en nosotros, Dios. Oramos, oramos por nuestras familias. Oramos por nuestras casas, nuestros oicos.

Oramos, Dios, por nuestra ciudad, por nuestra comuna, oramos por nuestra provincia, Dios. Bendecimos esta tierra. Bendecimos, Dios, el lugar donde tú nos has puesto, donde tú nos has colocado. Dios, creemos con todo nuestro corazón que familias fuertes, Señor, hacen ciudades fuertes, Padre.

A ti la gloria, la honra, la alabanza y la adoración en el nombre de Jesús. Amén, Señor. Y ah démosle un fuerte un fuerte aplauso a nuestro Señor. Bien, damos gracias al Señor.

Quiero quiero invitarles antes de que nos retiremos que podamos tomar nuestra ofrenda. Vamos a a bendecir la vida de del pastor Héctor, de su familia. Así que yo yo le invito a que podamos tomar una ofrenda eh una ofrenda de amor, no una ofrenda de odio. Ah, no, no una ofrenda, no, una ofrenda de amor.

Recuerde que Dios ama, Dios ama al que da, al que da con alegría. Y y hay una situación bien interesante. Quiero que usted busque su ofrenda y quiero decirle esto, por favor. Cuando cuando el Señor está discutiendo con los con los fariseos, con los saduceos, con todo el sistema religioso, en un momento determinado le dice,

Hipócritas, porque ustedes diezman de de la menta, diezman absolutamente de todo, pero pero dejan lo demás.

Y y es interesante porque la Biblia habla de que el Señor le está señalando el diezmo, pero nunca le señala la ofrenda porque el diezmo habla de nuestra obediencia.

Nosotros damos el diezmo por obediencia a su palabra, pero la ofrenda habla del corazón, porque el diezmo te lo establece Dios en un porcentaje, pero la ofrenda muchas veces supera el porcentaje de nuestro dieo dependiendo del corazón que nosotros tengamos. Entonces, yo yo quiero animarte en este día y quiero invitarte que podamos dar una ofrenda para bendecir la vida de del pastor, de su esposa, de sus hijas. Creo creo que el obrero es digno de su salario y y sin duda cuando nosotros somos generosos, Dios también es generoso con nosotros. Recuerde que Isaías dice que el generoso piensa en generosidades y por sus generosidades seremos conocidos.

Señor, yo yo quiero animarle que tome, por favor, usted su mejor su mejor ofrenda en este día. Vamos a Dios. Vamos a honrar su casa, vamos a honrar su familia. Dios, Dios ama al dadón alegre, pero también la ofrenda es un trato de cada uno de nosotros con con el Señor.

Entonces, el el pastor hablaba hace unos minutos atrás de de cómo eh el Padre de una u otra manera representa a a la familia. Si si hay una un padre, una madre laoriosa, los hijos también van a van a seguir esa misma línea. Y este es una casa que hablamos de generosidad, creemos en la bendición de Dios porque hemos dado y Dios también nos ha dado. Hemos bendecido y Dios también nos ha bendecido.

Así que tome su mejor su mejor ofrenda con esto. Ya estamos finalizando y yo quiero animarle que tome su mejor su mejor ofrenda, por favor, Padre. En el nombre poderoso de Jesús, queremos darte gracias, Dios, por la oportunidad que tú nos das, que tú nos brindas de poder levantar una ofrenda a Dios. La Biblia me enseña que tú amas al dador alegre, Señor.

Tú tú amas al que da con alegría. Y y yo oro para que en este día, Señor, e esta ofrenda, Padre, sea una una ofrenda de gratitud por la enseñanza, por la instrucción. Padre, honramos al hombre de Dios, bendecimos su familia y bendícenos, Señor, en este día por medio de esta ofrenda. Muchas gracias en el nombre de Jesús.

Amén, Señor. Y amén. Bien, póngase de pie, por favor. Yo le invito, traiga su ofrenda, su mejor ofrenda.

Ahí está mi hermana, mi hermana. Levántese, lleve ahí su ofrenda a ese lugar. Vamos a honrar. Recuerde que Dios ama.

Dios ama al dador. Dios ama al dador alegre. Amén. Dios les bendiga.

Dios les bendiga. Gracias. Muchas bendiciones. Dios les bendiga.

Dios les bendiga. Gracias. Bien. Amén.

Dios les bendiga. Gracias. Muchas gracias. Dios les bendiga.

Amén. Bien. Nos estamos eh retirando. Quiero recordarles rápidamente este domingo, recuerde, cenamos con el Señor, compartimos pan y vino, traemos nuestro kilo de amor, entregamos nuestros diezmos, bendecimos la obra del Señor.

Eh, 9:20 tenemos plantados todos los hermanos, hermanas que vienen hace poco y quieren ser parte ya de la iglesia. Tenemos plantado el discipulado plantado. 9:30 estamos orando. La pastora está orando a las 9:30.

A las 10:10 comienza nuestra reunión. No se olviden que el viernes 8 tenemos el servicio de acción de gracia por el honomástico de nuestra ciudad acá. Y eh, ¿qué más? Queremos aprovechar de dar la bienvenida.

¿Dónde está? Me dejaron el nombre acá. Damos la bienvenida a Claudia, esposa de nuestro hermano Carlos. acompañan por primera vez.

Claudita, Dios te bendiga a tu casa. Esperamos que Dios siga haciendo la obra en ustedes. Bien, póngase de pie, por favor. Vamos a rogar la bendición.

Agradecemos a Dios. Llegó la pasita, mi amor. Qué rico. Qué bueno.

Una bendición. Bien. Agradecidos por la vida de nuestro pastor Daniel. Gracias, Dani, fue una bendición.

Gracias. No, no están todos los mujeres contentas contigo por lo que enseñaste. Tengo a todos los hombres enojados contigo. Así que una bendición y por supuesto agradecemos a nuestra pastora que estuvo predicándole a las mujeres.

Una bendición.

Primero De

Gracias a usted por eh estar un primero de mayo acá. Sé que es difícil estar en un feriado, pero gracias. El domingo ya estamos con la casa completa, así que es una bendición. Así que, Héctor, muchas gracias por haber estado.

Muchas gracias, mi pastora, por haber estado. Vamos a orar. Así que muchas gracias también a sus hijas. Le damos un aplauso al Señor por esta bella familia que nos acompañaron.

Bien, inclina el rostro, por favor. Rogamos la rogamos la bendición. Padre, gracias, gracias por este día, gracias por este tiempo, gracias por la reunión, Señor, por habernos dado el tiempo de estar un día feriado, Señor, donde generalmente nosotros salimos, descansamos, un sinfín de cosas. Yo bendigo, Señor, a cada uno de tus hijos que hoy estuvo en este lugar.

Bendícenos, Señor. Nos vamos, Dios, con una palabra en nuestro corazón. Y yo creo a lo que Héctor predicó, Señor. Estamos acá con un propósito.

Estamos acá con un propósito. No, no estamos perdiendo el tiempo, Dios mío. Mis hijas no están perdiendo el tiempo en este lugar. Un día yo no estaré, pero ellas seguirán con el legado, Dios.

Y creemos que así cada familia, Señor Dios, declaramos tu victoria. Tú añades a la iglesia, a los que han de ser salvos, Dios. Y creemos, Padre, Señor, en en la vida de Claudia, la esposa de Carlos, como una primicia, Dios, porque si ella llegó, todas las demás matrimonios van a llegar, Señor. Lo creemos en el nombre poderoso de Jesús.

Despídenos en paz, en comunión los unos a los otros, más nunca jamás de tu presencia a través de Cristo. Amén y amén. Dele un fuerte aplauso a su señor. Nos vemos el domingo.

Cenamos con el Señor. Va a ser lindo estar juntos.

Declaración

Nos vemos el domingo. Cenamos con el Señor. Va a ser lindo estar juntos.

Introducción

Pensemos en un amor, en un amor y un dimensiones de una relación como si fueran llamas. Primero tendríamos la llama, nuestra llama raya, que es como la amistad, como el alma gemela de una relación. Después tenemos la llama Java, que es la llama del compromiso y de tomar decisión de unir tu vida a la de otra persona. Existe una tercera palabra hebrea para amor y es dod.

Diga conmigo dod. Dígale que está a su lado, Dod. Y se traduce literalmente como estar de fiesta o acariciar. Creo que entendemos lo que hay detrás de esa llama.

Esta palabra también aparece en las escrituras, en el libro de Proverbios. Cantar de los cantares. Dejen que él me bes con los besos de su boca, porque su dod es más delicioso que el vino. Dod es el elemento físico en una relación de matrimonio.

De ahí proviene la palabra griega eros, el amor eros. Y literalmente se traduce como erótico en nuestro idioma. Entonces, tenemos la llama raya, tenemos la llama Java y tenemos la llama Dod. Tres llamas que encienden un fuego, porque la familia se divide en dos, aunque está unida.

La familia se divide en dos. Primera parte, matrimonio. Segunda parte hijos. Tus frutos, los hijos que podemos procrear en el matrimonio.

Entonces, como está dividida en dos, comenzamos como un matrimonio. Somos dos, pero terminamos con dos, con tres. Yo tengo dos. Usted tendrá tres, cuatro, cinco, uno, no lo sé, pero empezamos como matrimonio y terminamos como una familia, amén, que se procrea y que crece.

¿Cuántos dicen gloria a Dios? Aleluya. Cuando el hombre y la mujer se unen matrimonio, todas esas llamas se combinan. Jesús habla de la unión de los seres humanos y usa la frase una sola carne.

O sea, cuando hablamos de raya, de Java y de Dot, estábamos hablando de una sola carne. Dígale que está a su lado, una sola carne. ¿Cuántos matrimonios hay acá? A ver, levante las manos.

Una sola carne. Y para los que aún no están casados, van a aprender hoy esto. Esto que es clave. Para describir ese enlace entre un hombre y una mujer, una sola carne es mucho más que un acto físico.

Es emociones, corazones, mente, son experiencias. Es la fusión de dos almas. Así que unirse físicamente se convierten en la imagen de una realidad espiritual más profunda. Jesús nos enseñó que el sexo en última instancia es un acto espiritual y que algo tan hermoso, algo tan poderoso fue creado para perdurar para siempre.

Fuimos creados para que todas estas llamas ardan juntas como una sola. Pensemos cuántas maneras hay de arruinar esto. ¿Cuántas maneras hay de arruinar este asunto o esta este evento del matrimonio o de la familia? ¿Por qué?

Porque muchas veces comparten la gente comparte esa llama eh de amistad sin compromiso, sin lealtad, sin sacrificio. Hay dot, pero no hay raya ni java. Solo dos personas que intentan con una llama llamada do obtener todo el calor de esas tres llamas. Con razón esa persona se queda fría, insatisfecha porque fuimos creados para algo más que eso.

¿Cuántos dicen gloria a Dios? Esa persona continúa volviendo a esa sola llama y nunca estará satisfecha porque solamente las tres llamas del amor son las que van a perdurar una familia. Estas tres llamas, Java, Dod, Amén. Estas tres llamas, raya, son las que van a hacer perdurar tu matrimonio, tu familia.

Amén. Esta unión, amén, con mi esposa. Ayer cumplimos 29 años de casado. 29 años más un año de noviago.

30 años juntos. ¿Cuántos dicen gloria? No es fácil. ¿Cuántos dicen amén?

Pero están las tres llamas en este matrimonio. Amén. Está raya, está Java, está Dod. ¿Cuántos cuántos entienden o o me doy a entender lo que estoy diciendo en esta mañana?

Aleluya. Santo es su nombre. Nuestra cultura no tiene idea lo que es realmente el amor, porque para ellos amor es emoción, para ellos amor es gusto, para ellos amor es una química. Amén.

Por eso que se ha tergiversado esta palabra amor. Es muy malociada, pero no es conocida. Realmente la gente que no tiene a Dios no sabe lo que es el amor. La gente que no conoce a Dios no entiende lo que es el amor.

La gente que no tiene a Dios no entiende lo que es realmente esta palabra. Tan pequeña, pero tan profunda. ¿Cuántos dicen amén? El amor es algo más profundamente espiritual y necesitamos descubrir estas llamas.

Por eso no podemos eh concebir la idea de familia sin amor. No podemos concebir una idea de familia si no conocemos el amor verdadero, que sabemos que el amor es Cristo, pero Cristo nos dejó un amor, ¿cierto? De familia, el amor filial, el amor Heros, el amor ágape, el amor de Dios. Pero necesitamos entender algo más profundo, porque necesitamos fortalecer la convivencia familiar a través del servicio en la iglesia como una misión familiar y no individuos.

Por eso Efesios nos deja claro que toda familia toma su nombre de Dios. El concepto de familia no es humano, es divino. Amén. El concepto de familia viene de parte de Dios.

fue creado en la mente de Dios. Por eso esto significa que no es solo un grupo de personas viviendo juntos, es una unidad con propósito. Amén. Dile que está a su lado, la familia es una unidad con propósito.

O sea, no somos familia por ser familia, por llegar, por llenar un espacio. La iglesia estuvo 4,000 años, el mundo estuvo 4,000 años sin iglesia. ¿Cómo se sostuvo? con la familia, con el diseño original de Dios.

Amén. Con este diseño, cuando se unieron estas tres llamas, amén, Java, Ray y Dog, amén, y formaron un matrimonio, una familia y comenzaron a procrearse y tuvieron hijos y formaron esta familia unida para servir a Dios, para amar a Dios, para hacer la voluntad de Dios. ¿Cuántos dicen gloria a Dios? Aleluya.

Y ese propósito no es sobrevivir, porque a veces estamos sobreviviendo y Dios no quiere que sobrevivamos. Dios quiere que vivamos en abundancia. Por eso no es sobrevivir, es servir juntos. Amén.

Por eso estoy aquí hoy con mi familia, porque servimos juntos. Amén. Porque el llamado no es para uno solo, es para una familia. Tal vez hay mujeres que no tienen su esposo aquí o hombres que no tienen su esposa acá, sus hijos, pero Dios te llamó tu familia y tienes que clamar y tienes que orar y tienes que reclamar tu bendición porque Dios no te llamó a ti sola.

No te llamó a ti solo, llamó a tu familia. Ahora tienes que doblar rodillas, tienes que orar, tienes que buscar a Dios por tu familia, porque tu familia es de Dios, tus hijos son de Dios. Aunque estén en la droga, aunque estén en lo que en el lugar que estén, tu familia es de Dios. Tienes que declarar la palabra, tienes que reclamar esta palabra para tu familia y para tu casa, porque tienes que creer que un día verás tu esposo acá, tu esposa acá, tus hijos acá, toda t familia sirviendo juntos, pero hay que trabajar por ello, hay que orar por esta por que Dios produzca esta bendición en tu casa.

No es fácil, pero hay dos armas poderosas que son la oración y el ayuno, la búsqueda de Dios. Son almas, armas poderosas para provocar cambios en tu casa. Pero si Dios te llamó a ti, la unción está sobre ti y hay poder en tus manos, hay poder en tus labios. Por eso la familia no es individual, es una misión conjunta.

Y hoy se ha cometido un error grave, vivir la fe de manera individual dentro de la casa. El padre por su lado, la madre por su lado, los hijos por su lado. Pero Dios no diseñó familias aisladas, diseñó una familia en misión. Amén.

Como dice Josué 24:15, lo hemos escuchado muchas veces. Yo y mi casa serviremos a Jehová. Una promesa de Dios, una promesa para tu familia. Yo y mi casa.

Yo y mi casa. Diga conmigo, yo mi casa serviremos a Dios y no me voy a ir de esta tierra. Declare esta palabra conmigo. Póngase de pie.

Ponga su mano en su corazón. No me voy a ir de esta tierra. No me voy a ir sin ver a mi familia sirviendo a Dios, alabando a Dios. No me voy a ir de esta sin ver a mis hijos, sin ver a mi esposo, sin ver a mi esposa sirviendo a Dios.

¿Cuántos dicen amén? Declare conmigo esta palabra con convicción. No me voy a ir de esta tierra sin ver mi familia transformada, sin ver mi familia cambiada por el poder de Dios. ¿Cuántos dicen aleluya?

Porque ese es el propósito. Tome asiento. Ese es el propósito de la familia. Amén.

Gloria a Dios por las familias que están aquí, que están sirviendo a Dios juntos, familias completas. Pero hoy vamos a orar una oración especial, amén, para que se rompan los yugos. Cuando yo me convertí al Señor a los 18 años, para que los que yo sé que no me conocen, yo estaba en la droga. Ese era mi pasado y mi mamá se convirtió al Señor hablándole en los años 90 por ahí.

Después se convirtió mi papá. Mi papá era alcohólico y fumaba. Y el Señor lo trajo a través de mi madre. Luego mi mamá y mi papá se levantaban a las a las 5 de la mañana todos los días a orar por mí, porque yo soy el menor de todos.

Era la oveja negra. Ahora soy la oveja blanca. Y se levantaban todas las madrugadas a orar por mí para que Dios me sacara de la droga, para que Dios me libertara. Y después de un año de oración, todos los días, de lunes a domingo, todos los días el Señor me trajo sus caminos y conocí al Señor y me convertí al Señor a los 18 años y a los 19 comencé a predicar.

¿Se da cuenta el propósito que Dios tiene con tus hijos? El propósito que Dios tiene con tu familia, el propósito que Dios tiene, amén, con tu hogar, con tu casa. ¿Te das cuenta el propósito grande? Amén.

Y comencé a predicar en las calles como un loco predicando en la esquina solo. Nadie me acompañaba. Pero yo seguía predicando la palabra de Dios y desde ahí no he parado. 32 años predicando en diferentes lugares.

Predicaba en las micros, predicaba eh eh donde estuviera en las plazas, predicaba en los en los supermercados. En Estados Unidos cuando estaba, me metía a los supermercados a predicar, llamaban la policía y me sacaban con la policía porque son recintos privados. Pero a mí nadie me va a callar la voz de Dios. ¿Cuántos dicen amén?

Nadie va a callar mi voz porque Dios me llamó a predicar. ¿Y por qué? Porque un padre y una madre le creyeron a Dios y dijeron,

Mi hijo es de Dios. Mi hijo te lo reclamo porque mi hijo te va a servir.

Amén.

Y va a ser un predicador. Y comenzaron a orar por un año y vimos la gloria de Dios. ¿Cuántos dicen amén? Por eso estoy aquí hoy día por la oración de una madre, por la oración de un padre que le creyeron a Dios.

Porque tu familia es propósito de Dios. Hoy en esta mañana estás aquí. ¿Sabes por qué? Porque Dios tiene un propósito con tu vida.

Y no es una frase cliché. No es una frase cliché, es porque Dios tiene realmente un propósito con con tu familia, porque tú vas a levantar hijos que van a cambiar la historia de esta nación. Amén. Vas a levantar hijos que van a producir eh van a vivir el propósito de Dios.

vas a levantar hijos que que van a vivir y van a caminar eh para hacer la gloria de Dios, para llevar la gloria de Dios a las naciones, para transformar esta ciudad, para transformar esta nación, porque ese es el diseño de Dios, esa es la voluntad del Padre, de tu familia, no eres cualquier cosa. Si eres padre, tienes una responsabilidad. Si eres madre, tienes una responsabilidad delante de Dios y una responsabilidad de ver tu familia, de ver una generación, de levantar un linaje que transforma, de levantar un linaje de Dios, un linaje santo. Por eso cuando eh Dios llama a Abraham, le promete, amén, que levantaría un linaje para Dios, una nación para Dios.

Así esa promesa es para ti en esta mañana. Dios te llamó para levantar un linaje santo, para levantar un linaje de Dios. Gente que tendrá una palabra de Dios, gente que va a transformar la historia de este país, de esta nación y de tu ciudad donde Dios te puso, porque es propósito de Dios. Eso es la familia.

¿Cuántos dicen gloria a Dios? El servicio lo que hace une lo que el ego divide. Cuando la familia sirve junta en la iglesia, algo tiene que cambiar. Cuando vemos los hijos, cuando vemos al padre, cuando vemos a la madre sirviendo en la iglesia, algo cambia.

Se fortalecen los vínculos, se alinean los corazones, se ordenan las prioridades, porque el servicio no es solo actividad, es formación. Cuando tú sirves, estás formando. Cuando sirves, estás formando y transformando. Está formando tu vida, transformando a otros con tu servicio.

Porque el servicio, en la iglesia como familia trae traerá grandes bendiciones y trae grandes bendiciones para tu casa. ¿Cuántos dicen gloria a Dios? Aleluya. La Biblia dice en Gálatas 5:13, «Servíos por amor los unos a los otros.

El servicio rompe el egoísmo, construye unidad. Una familia que no sirve se enfría, pero una familia que sirve va a crecer, va a producir. La iglesia no es no es un lugar, es un campo de misión familiar. Muchos ven la iglesia como un lugar al que se asiste, pero Dios la diseñó como un lugar donde se sirve.

Y no solo individuos, familias completas. Y por eso tenemos que luchar y por eso tenemos que guerrear. ¿Por qué? Porque la familia es clave en la casa de Dios y tenemos que luchar por eso y lo veremos porque la familia es un diseño divino y hay un ataque frontal hoy día contra la familia y lo vemos.

Usted que ve las redes sociales, se da cuenta el ataque frontal que hoy hay en contra de la familia, en contra de tu casa, en contra de tu propia familia, porque así es. Entonces, el modelo está en Hechos 2:46, 47. Perseveraban juntos, compartían, servían y Dios añadía, perseveraban juntos, compartían juntos. servían juntos y Dios añadía a la iglesia los que habían de ser salvos.

Eso es una familia en acción y tenemos que guerrear por eso. Y la guerra es de rodillas, la guerra es espiritual. Los los yugos se pudren con la oración y el ayuno. Amén.

Y tenemos que podrir los yugos que han atacado nuestras familias, nuestra descendencia. Tú no estás aquí por casualidad. Dios no te trajo a a a sus caminos por casualidad, no. Dios te trajo porque algo grande Dios va a hacer con tu vida a través y no no te estoy diciendo que tal vez Dios te llamó a predicar o algo así, no, tal vez o tal vez sí, no lo sé, Dios lo sabe.

¿Cuántos dicen amén? Lo único que sé es que estás aquí con un propósito y tu familia también. Y en este lugar Dios cosa grande a través de ti y tu familia, porque desde hoy tenemos que guerrear por la familia y tenemos que luchar por nuestra familia. Amén.

Porque no podemos dejar que las tinieblas se roben nuestra familia. Amén. Porque es el diseño de Dios. Y todo diseño de Dios el enemigo quiere destruir.

Tu el diseño de Dios, el enemigo quiere destruirlo. El enemigo quiere destruir tu casa, quiere destruir tu diseño, quiere destruir tus hijos, quiere destruir el diseño creado por Dios. Pero para eso tenemos que levantarnos y entender que estamos aquí en un campo de entrenamiento. Amén.

Desarrollo

Estamos siendo entrenados para cambiar la historia de nuestra casa primero, de nuestra familia primero, de nuestro hogar primero. Porque una vez que transformas tu casa, cuando hay una familia transformada, hay una ciudad transformada. Y cuando hay una ciudad transformada, hay una nación transformada. Y cuando hay una nación transformada, hay un mundo transformado.

Amén.

Primero Que

Pero lo primero que Dios trabaja es el oicos, la casa, la familia. Amén. La célula más pequeña del reino, la familia, tu hogar, donde vivimos, donde desayunamos en la mañana, donde alzamos a la hora de almuerzo o donde cenamos o donde comemos en la tarde. Tu familia, tu oicos, tu casa, amén, la que Dios te llamó a formar, amén, la que Dios te hizo levantar.

Pero tenemos que ver nuestra familia sirviendo a Dios y no podemos descansar y no podemos eh dormirnos y no podemos estar ahí esperando que las cosas pasen porque no van a pasar solas. Tenemos que ser protagonistas de nuestra historia. Amén. Tenemos que tenemos que subirnos a la cresta de la ola.

Ahí tengo que estar. No puede ser, no puedo ser eh un espectador porque es fácil sentarse en el cine a ver la película, pero tú no viste lo que pasó o lo que ocurrió para que esa película se firmara. ¿Cuánta gente se necesitó? ¿Cuántas cámaras se usaron?

¿Cuántas horas de rodación? ¿Cuántas horas de de rodaje? Perdón, cuánto tiempo que los actores estuvieron ahí para que tú te sientes en una hora y media y veas la película, algo pasó detrás. Ese es un espectador.

Pero nosotros no somos espectadores, no. Nosotros somos protagonistas de lo que Dios hará en este país, en esta nación, en esta ciudad de Santa Cruz. ¿Cuántos dicen amén? Yo seré el protagonista de mi familia.

Yo los llevaré a cumplir su propósito. Yo lo llevaré a hacer la voluntad de Dios. Tú, usted que está aquí, es una gran responsabilidad. Es una gran responsabilidad que tenemos.

Dígale que está a su lado, tienes una gran responsabilidad. Dígaselo fuerte. Aleluya. Santo es su nombre.

Porque cuando hay padres que sirven, hay hijos que aprenden. Los hijos no aprenden solo con palabra, aprenden con el ejemplo. Si ven a sus padres servir a servir, aprenden a servir. Si ven compromiso, aprenden compromiso.

Si ven fidelidad, ¿qué aprenden? Fidelidad. Lo que dice Proverbios 216, instruye al niño en su camino y aún cuando fuere viejo no se apartará de él. Aunque este versículo sabemos que es aplicado a una a algo personal del niño, pero también podemos aplicarlo a esto.

Instruye al niño en su camino o en el camino del Señor y cuando sea viejo no se va a apartar de ese camino. ¿Cuántos dicen gloria a Dios? Porque la palabra es contundente y el camino se enseña caminando, no solo hablando. Necesitamos familias fuertes porque hoy hay familias débiles, no todas, porque viven centradas en sí mismas.

Mucho entendimiento, pero poco servicio, mucha comodidad, pero poco compromiso. Porque una familia sin misión se desgasta. Hoy es tiempo de cambiar el enfoque, no solo venir a la iglesia, aunque la iglesia eres tú y soy yo, no solo venir al templo, amén, sino servir no solo como individuos, como familia, involucrarse, crecer juntos. Porque cuando una familia sirve unida, no solo con convive mejor, se transforma.

Y entonces se cumple la palabra, una familia que no solo existe, no solo comparte techo, sino que lleva el nombre de Dios, lleva el nombre del Padre a las naciones o a los demás o a los vecinos y cumple la misión para la cual fue establecida y diseñada por Dios. Tienes que ver tu familia como una misión. Amén. Tienes que ver tu familia como una misión, como una misión asignada por Dios para ti y provocar cambios es lo que he entendido de parte de Dios.

¿Por qué? Porque este diseño divino hay, como dije, hay un ataque cultural e en el mundo. La idea de familia, esta idea de diseño, lamentablemente las tinieblas están queriendo tergiversar. es destruir este diseño y te ataca las tinieblas por todos lados.

Escuchaba hace años un predicador, no me acuerdo su nombre, pero decía que hay una lluvia de iniquidad sobre la familia hoy, una lluvia contraria al diseño de Dios en las redes sociales, en la televisión, en los medios de comunicación, una lluvia de iniquidad. ¿Por qué? Porque todo diseño de Dios será atacado por las tinieblas. Por eso las tinieblas y Satanás no quiere que tu familia sirva junta.

Las tinieblas no quieren que tus hijos estén aquí hoy. Las tinieblas no quieren que tu familia esté aquí hoy. Las tinieblas no quieren que tu esposa esté aquí hoy. Las tinieblas no quieren que tu esposo esté aquí hoy porque es una lucha espiritual.

Es una guerra espiritual. Pero cuando entendemos nuestra posición, que Dios nos dio autoridad, que podemos provocar cambios en nuestra familia, en nuestra casa, y entendemos el propósito y entendemos por qué estamos aquí y entendemos para que Dios nos llamó, entonces provocaremos una ruptura de las tinieblas. Los yugos se van a pudrir porque Jesús ya murió en la cruz para darnos la victoria. Lo cantábamos recién.

murió en la cruz para darnos victoria. La victoria está determinada por Dios. ¿Cuántos dicen amén? Ahora tienes que determinarte en obtener esa victoria para tu casa, esa victoria para tu familia, esa victoria para tu hijo, esa victoria para tus nietos, esa victoria para tu descendencia.

Esa victoria. ¿Por qué? Porque yo entiendo que Dios me llamó para dejar una descendencia santa. Cuando yo no esté en esta tierra, mis hijas continuarán predicando la palabra de Dios.

Cuando tú no estés en esta tierra, tus hijos caminarán en los caminos del Señor y provocarán cambios. Cuando tú no estés aquí, ellos llevarán el mensaje. Cuando tú no estés aquí, ellos llevarán la palabra. ¿Por qué?

Porque transformaste tu casa, transformaste tu familia, transformaste tu descendencia. Santo es su nombre. que la familia es una construcción social que puede refinirse según la cultura. Eso es lo que enseña el mundo.

La familia no es una invención humana, es un diseño divino con evidencia bíblica, lógica y social. Es una evidencia. Fundamentos bíblicos del concepto de familia. El origen de la familia se encuentra en la Biblia, en Génesis.

Dios creó al hombre, luego crea a la mujer, luego establece el matrimonio y de esa unión nacen los hijos, el fruto. Es un diseño de Dios, es un orden divino y que tiene que producir fruto. Génesis 2:24 establece el principio, unidad, una sola carne, separación, dejará el hombre, padre y madre se unirá a su mujer y serán una sola carne. un pacto, unirse el matrimonio, un pacto de Dios.

El Nuevo Testamento nos dice Efesios 3:15, lo que leíamos, de quién toma nombre toda familia en la tierra. La palabra familia es viene de la palabra patria, linaje y descendencia. Deriva de la palabra pater, que es la misma palabra para padre. La familia tiene origen en Dios y estructura definida.

Por eso no tiene no tienes que dejar que las tinieblas te roben lo que es tuyo. No tienes que dejar que las tinieblas roben tus hijos. No tienes que dejar que las tinieblas roben tu casa. No tienes que dejar que las tinieblas roben tu descendencia.

Porque es tuyo por diseño divino, por derecho legal en la palabra de Dios. Es tu familia, tu asignación, tu misión. Así como mi padre y mi madre oraron para verme a mí caminando y sirviendo a Dios, así tú lo puedes hacer para ver tus hijos caminando y sirviendo a Dios y servir juntos en este lugar. Familias consolidadas, familias fuertes en el poder de Dios.

Santo es su nombre. ¿Cuántos dicen aleluya? Gloria a Dios. La familia se compone de un matrimonio, un fundamento, una unión entre un hombre y una mujer, una relación de pacto, no solo emocional.

El fruto son sus hijos, el resultado natural del matrimonio, responsabilidad de formación. Sin matrimonio sólido no hay familia estable. Dios es el autor del diseño y no es modificable por una cultura humana, ni por votos, ni por el Estado. La familia no se puede modificar ni por una ley.

Ya sabemos lo que ha pasado en nuestro país y en todos los países. las leyes antifamilia, las leyes antidios, las leyes que quieren y que han promulgado las leyes para asesinar los niños del vientre y etcétera. Pero esto no es modificable. El Estado no puede modificar lo que Dios estableció.

Los votos no pueden eh modificar lo que Dios estableció. Las leyes de esta tierra no pueden modificar lo que Dios estableció. Amén. Dios llamó a familias fuertes, familias con identidad, familias con valores, familias que protegen la vida, familias que van a servir a Dios, que se van a unir para hacer de este lugar más grande de lo que es ahora.

Familias que se van a unir para traer cambios, familias que se van a unir para orar, que se van a unir para leer la palabra. familias que van a levantar una generación de pacto, una generación diferente, una generación de transformación, una generación que va a transformar la historia del lugar donde Dios nos puso. Una generación poderosa, una generación poderosa en la tierra, una generación con Dios, una generación victoriosa. Yo creo que algo grande viene para la familia en este tiempo.

Y yo estoy orando por eso. Estoy orando para ver jóvenes transformados por el poder de Dios. Estoy orando para ver eso, para ver una generación transformada, para ver que nuestros hijos que van a la universidad terminen sirviendo a Dios y no alejados de Dios. para ver nuestros hijos sirviendo a Dios, para ver nuestra familia sirviendo a Dios, no importan las ideologías ni las cosas que le enseñan, porque tienen un fundamento, porque han sido fundamentadas, porque tienen una familia, porque tienen en casa un diseño divino, no un diseño de las tinieblas, porque en casa tienen un diseño de Dios, porque en casa están fundamentados en la palabra de Dios, porque en casa están transformados por la palabra de Dios.

Santo es su nombre. ¿Cuántos dicen aleluya? Ya estoy por terminar. La familia es la primera sociedad natural.

Por eso la familia no es ideológica, la familia no es artificial. La familia es inherente al ser humano. La familia, el ser humano viene con esa con ese diseño inherente. Usted y yo fuimos diseñados para vivir en familia.

Y para que esa familia le sirva a Dios. Por eso está aquí usted en esta mañana. Santo su nombre. Las sociedades fuertes tienen familias fuertes.

Cuando la familia se debilita, aumenta la desintegración social. Y lo hemos visto y lo vemos en las estadísticas. En nuestro mismo país crece la violencia. ¿Quiénes son los que más generan violencia?

La mayoría son hijos, ¿cierto?, de de padres ausentes, de padres que están en la droga, amén, de padres que están en la delincuencia, las cifras no mienten. ¿Cuántos dicen amén? ¿Y por qué? Porque una familia desintegrada, amén, produce violencia.

Dios nos ayude. ¿Cuántos dicen amén? Por eso hay una carga, no solo por tu familia, sino por las familias de la tierra. No solo por mi familia, sino por las familias que no conocen a Dios.

Se pierde la transmisión de valores. La estabilidad social depende directamente de una familia fuerte, de la mano de Dios. Por eso el ataque del diseño de la familia. Y hoy el ataque no es casual, es progresivo y es sistemático.

Se relativiza su significado, se presenta como una comocional o irrelevante, se le quiere quitar el valor. Eliminan roles, se niega la diferencia entre padre y madre. Hoy se pierde la eh el ser complementarios. El padre tiene un área, la madre tiene otra.

Yo le doy gracias a Dios por mi esposa Elizabeth, porque ella supo dirigir, ¿cierto? A mis hijas en los caminos de Dios. ¿Cuántos dicen amén? Porque es es parte de la labor de una madre, un rol, aleluya, desconexión de los hijos, se minimiza la autoridad de los padres, se delega la formación a la cultura.

Hoy la cultura está formando los niños. Y Dios te llamó a ti a formar tus hijos. Dios me llamó a mí a formar mis hijos. Es tu responsabilidad.

Es mi responsabilidad. Mi familia, mis hijos, es mi responsabilidad y también eh tu responsabilidad. Mi responsabilidad son las familias de la tierra que no tienen a Dios, que no tienen a Cristo en su corazón. ¿Cuántos dicen aleluya?

Gloria a Dios. ¿Qué hace? Excluyen a Dios. Buscan una familia sin fundamento espiritual.

¿Cuál es el resultado? Confusión, inestabilidad, ruptura generacional. ¿Por qué? Porque la ruptura generacional traspasa tus generaciones.

Traspasa generaciones, pero nosotros, nuestras generaciones, verán la gloria de Dios. Amén. Hasta la 1000 generación verán la verán la gloria de Dios. Porque Dios te llamó a levantar una generación diferente, una generación que impacta, una generación que transforma, una generación diferente, una generación que tiene la palabra en la boca, una generación poderosa en las manos, poderosa en la tierra, poderosa en las manos de Dios.

Aleluya. Sé cuántos pueden sentir la presencia de Dios en este lugar, pero el Señor está aquí. Santo es su nombre. No es solo un cambio cultural, es un conflicto de cosmovisiones.

Cosmovisión bíblica, el diseño fijo, origen en Dios, propósito definido, como visión relativista, diseño cambiante, origen humano, propósito subjetivo. Hoy relativizan la verdad, pero la verdad es absoluta. La lucha no es social, es ideológica y espiritual. Porque lo que más tenemos que batallar hoy día en una lucha ideológica y espiritual.

Esa es la más la más grande batalla que nos que nos enfrentamos hoy día como familia. Una batalla ideológica y una batalla espiritual, una guerra espiritual. ¿Cuántos dicen amén? La solución no es adaptarse, no es mimetizarse.

Lo que dice Romanos, no no os mimeticéis a este siglo, sino transformados por medio de la renovación de vuestro entendimiento. Amén. No hay que mimetizarse, hay que ser transformados. No te mimetices con el mundo.

Es lo que hicieron estos jóvenes en Babilonia. No se quisieron mimetizar el sistema, enfrentaron el sistema. Nosotros no vamos a adorar esta imagen, no importa las consecuencias, eso es contrario a mimetizarse. El mimetismo es cuando uno hace al servicio militar te enseñan una especie de camuflaje en la que tú te puedes camuflar y no te ven.

Y a veces muchos muchas familias hoy día están camufladas al sistema, mimetizadas al sistema. ¿Cuántos dicen gloria a Dios? Dios nos ayude. ¿Cuántos dicen amén?

Hay que restaurar el matrimonio, el compromiso, el pacto y la responsabilidad. Formar a los hijos en verdad, en dirección, con principios. Reafirmar el rol de la familia como núcleo espiritual, como base de esta sociedad. Por eso, como base de esta sociedad, el mundo no puede destruir la familia.

La tinieblas no puede destruir la familia porque es la base de esta sociedad. Y todo lo que Dios diseña tiene propósito, tiene orden y tiene autoridad. La familia no necesita ser redefinida por el hombre. Escuche bien esto.

Necesita ser restaurada conforme al diseño de Dios. Por eso yo quiero hablarle hoy a gente que va a guerrear. Yo quiero dirigirme a gente que se va a levantar hoy día. Va a decir,

Yo voy a agarrear por mis hijos.

Voy a agarrear por mi familia.

Póngase de pie. Yo voy a agarrear. Amén. Por mi casa.

Amén. Y las tinieblas no se llevarán mi casa, las tinieblas no se llevarán mis hijos. Las tinieblas no se llevarán mi familia. Las tinieblas no se llevarán mis familiares.

¿Sabe por qué? Porque el diseño es de Dios. El diseño es de Dios. Aunque quieran tergiversarlo, aunque quieran romperlo, es el diseño del Padre, es el diseño divino y nosotros no va no vamos a levantar para no cerrar la boca, para no callar nuestra voz.

Por eso hoy quiero orar especialmente por aquellos que no tienen su familia acá, pero también voy a orar por las familias que hay acá porque creo que algo va a pasar. Creo una mañana de milagro. Creo en una mañana de victoria. Creo una mañana que se rompen los yugos.

Creo que si tienes un hijo que está en la droga, yo creo que se rompe esa cadena porque Dios me dio a mí esa autoridad. Dios me transformó a mí y podrá transformar tus hijos y podrá transformar tus familiares. Por eso quiero invitarte a que vengas aquí. Amén.

Porque vamos a orar. Si usted está aquí solo, venga acá. Si su esposa no no no ha venido o no o su esposa no se ha convertido o si su esposo aún no conoce al Señor, si tiene hijos que aún no conocen a Dios, vamos a hacer una oración especial en esta mañana. Yo creo y voy a guerrear y voy a llorar como lo hizo Nehemías por aquellos que están perdidos.

Por eso le invito a que venga acá. Venga, no tenga miedo. Veremos la gloria de Dios. Si usted tiene familiares que aún no sirven a Dios, también vamos a orar en esta mañana.

¿Sabes por qué? Porque tú tienes autoridad en tus labios, hay poder en tus manos. Y quiero invitar a mi esposa. Amén.

Porque mi esposa Elizabeth es una profeta de Dios. Amén. Y le voy a invitar a que me ayude acá a orar y también a los ministros que están acá, pastor David, pastor Daniel, Daniel, también vengan por acá, pasen por acá porque vamos a orar por la familia hoy día. Yo creo en familias consolidadas, yo creo en familias poderosas, yo creo por familias gloriosas.

Yo creo que las familias de estas de esta iglesia, de este templo, van a llenar esta ciudad con el poder de Dios. Yo creo eso. Yo yo creo por cosas grandes. Yo estoy creyendo por lo grande de Dios.

Yo estoy creyendo porque algo grande tiene que ocurrir. Y sabes, voy a orar y voy a llorar por eso. Voy a orar y voy a llorar por eso. Creo que algo se está rompiendo en el mundo espiritual.

Señor, que hay una mujer acá que hicieron brujería a sus hijos. Hay una mujer acá. Así es el Espíritu Santo. Toda brujería se rompe en contra de tus hijos.

¿Sabes por qué? Porque no hay ningún poder más grande que el poder de Dios. No ninguna brujería, dice, sería magia negra que pueda contra el poder del Espíritu Santo. Por eso tus hijos son libres.

Porque estás aquí para levantar una descendencia santa. Estás aquí para romper las tinieblas, para quebrar los yugos. Estás aquí porque Dios te dio autoridad. Eres poderosa.

Eres poderosa, mujer. Porque no hay nada más grande que la oración de una madre. No hay nada más poderoso que una la oración de una madre. Vamos.

Mientras están adorando a Dios, mis hermanos de la alabanza, los ministros de la alabanza, vamos a estar orando. Padre, gracias, Padre. Aquí estamos. Se están rompiendo los yugos.

Hay una ciudad de iniquidad que está cayendo. Yo veo como las columnas de iniquidad están cayendo. Yo estoy viendo columnas de de iniquidad siendo destruidas. Hay columnas que están cayendo ahora.

Las tinieblas caen. Si hay algo que Dios va a hacer en esta iglesia es familias fuertes, familias consolidadas, familias poderosas. Oh, Espíritu Santo, Espíritu de Dios, Espíritu Santo, usa esta familia. Oh, algo se está rompiendo acá.

Algo se está rompiendo acá. Hay un fuego acá hay una unción acá. Algo está pasando acá. Oh, aleluya.

Oh, aleluya. Oh, bendito Padre. Se están quebrantando las tinieblas. Yo veo caer en esta ciudad que está queriendo levantarse en contra de las familias.

Yo estoy viendo cómo está cayendo las tinieblas porque tus hijos son libres, tu familia es libre, tu casa es libre. Oh, fuego del Espíritu Santo aquí. Fuego del Espíritu Santo acá. Recibe, recibe, oh Espíritu de Dios, ahí está la unción, ahí está el fuego de Dios sobre tu casa.

Veas tu familia acá completa. Dice el Señor, he visto tus rodillas y tus lágrimas no son en vano, dice el Señor. En esa cama por un cobrecama rosado, ahí donde estabas derramando tus lágrimas, dice el Señor,

Yo soy tu respuesta. Yo soy tu respuesta

, dice el Espíritu Santo.

Gracias, Espíritu Santo. Gracias Espíritu Santo. Gracias Espíritu de Dios. Yo no sé cuántos pueden entender lo que está pasando acá.

Yo no sé cuántos pueden ver la gloria de Dios acá. Yo no sé cuántos pueden ver lo que está pasando acá, pero veo cosas gloriosas que están pasando. Estoy viendo hogares transformados. Estoy viendo que algo está pasando sobrenatural en tu casa.

En este mismo instante, en este mismo momento, cuando estás adorando a Dios, algo está pasando en tu casa. Tu esposo que no quiso venir hoy, mujer, tu esposo que no quiso venir hoy, así es el Señor. Lo verás con manos levantadas, lo verás adorando mi nombre porque yo soy el dueño de toda carne, dice el Espíritu Santo. Gracias Espíritu de Dios.

Gracias Espíritu Santo. No es casualidad. casualidad que hoy estés aquí. Es Espíritu Santo, estás aquí con propósito y todo lo que has llorado voy a jugar toda lágrima de tus ojos porque eres mía.

Yo te compré, dice el Señor. Cuántas veces me preguntaste si eras realmente mi hija. Se te dice,

Yo te compré a precio de sangre. Estás aquí por propósito mío y verás mi gloria en tu casa.

Oh, se suelta la lengua del espíritu en esta mañana.

Oh, alábale. Adórale al Padre en esta mañana. Su presencia está aquí. Gracias Espíritu Santo.

Levanté como matrimonio. Tengo propósitos para no creas que lo que tú haces, sino lo que yo tengo para ustedes. No creas que son las empresas. No creas.

Tengo cosas más grandes para ustedes. Tus hijos estén mirando hacia otro lado. Yo los estoy mirando a la cara a ellos. Así es el Espíritu Santo.

Yo los estoy mirando a la cara a ellos. No tengan miedo, no tengan temor, porque estoy con ustedes en todo lo que hacen. Su familia será fuerte. tan fuerte como la fe que tienen.

Aleluya. Si mi fuerza, yo soy real, dice el Señor. No soy una fábula, no soy un pueblo. Sé que estás aquí porque crees en mí.

Pero, ¿sabes qué? Yo voy delante de ti. Estoy abriendo puertas y caminos. Ahí está.

Esperaré mi presencia delante de ti. Cuántas veces me has dicho, si tu presencia no va conmigo, no me lleves a ningún lugar. Me voy contigo, dice el Señor. Yo rompo toda cadena de las tinieblas que han querido detenerte.

Así dice el Espíritu Santo, porque eres mi hijo, mi confianza. Eres la guía de mis ojos. puesta en ti quiero hacer cosas grandes en tu vida. Solo sírveme.

Sigue adelante, el Señor. No cuestiones nada, no preguntes nada porque estoy contigo. Lo tengo todo. Aleluya.

Gracias Espíritu Santo. Gracias Espíritu Santo. Gracias Espíritu Santo. No sé cuántos le adoran esta mañana.

Yo no sé cuántos glorifican al Padre esta mañana. Mi tesoro. Oh, gracias. Graciasitud.

Gracias, Padre. Si me fallas ya todo en ti lo tengo todo. Te tengo a ti. Tu presencia solo.

Eres mi tesoro. Mi plenitud mi plenitud. Si me falta todo, en ti lo tengo todo. Te tengo a ti tu presencia.

Solo eres mi tesoro, mi plenitud. Hay una doble por si me falta todo, en ti lo tengo todo. Todo lo que y te tengo Espíritu Santo. Tu presencia solo.

Si me falta todo, en ti lo tengo todo. Te tengo a ti. Oh, tu presencia es todo. Eres mi tesoro.

Mi plenitud, mi plenitud. Oh, si me falta todo, en ti, lo tengo todo. Te tengo a ti, te tengo a ti. Declaramos.

Tu presencia es todo. Eres mi tesoro, Padre. Gracias. Qué bueno es haber estado reunidos alabando, exaltando y bendiciendo tu nombre.

Señor, te agradecemos por la vida de Héctor, de su esposa, de sus hijas, por establecer principios, Dios mío, en nuestra vida, en nuestro corazón. Y oramos para que tu palabra corra y sea glorificada en nosotros, Dios. Oramos, oramos por nuestras familias. Oramos por nuestras casas, nuestros oicos.

Oramos, Dios, por nuestra ciudad, por nuestra comuna, oramos por nuestra provincia, Dios. Bendecimos esta tierra. Bendecimos, Dios, el lugar donde tú nos has puesto, donde tú nos has colocado. Dios, creemos con todo nuestro corazón que familias fuertes, Señor, hacen ciudades fuertes, Padre.

A ti la gloria, la honra, la alabanza y la adoración en el nombre de Jesús. Amén, Señor. Y ah démosle un fuerte un fuerte aplauso a nuestro Señor. Bien, damos gracias al Señor.

Quiero quiero invitarles antes de que nos retiremos que podamos tomar nuestra ofrenda. Vamos a a bendecir la vida de del pastor Héctor, de su familia. Así que yo yo le invito a que podamos tomar una ofrenda eh una ofrenda de amor, no una ofrenda de odio. Ah, no, no una ofrenda, no, una ofrenda de amor.

Recuerde que Dios ama, Dios ama al que da, al que da con alegría. Y y hay una situación bien interesante. Quiero que usted busque su ofrenda y quiero decirle esto, por favor. Cuando cuando el Señor está discutiendo con los con los fariseos, con los saduceos, con todo el sistema religioso, en un momento determinado le dice,

Hipócritas, porque ustedes diezman de de la menta, diezman absolutamente de todo, pero pero dejan lo demás.

Y y es interesante porque la Biblia habla de que el Señor le está señalando el diezmo, pero nunca le señala la ofrenda porque el diezmo habla de nuestra obediencia.

Nosotros damos el diezmo por obediencia a su palabra, pero la ofrenda habla del corazón, porque el diezmo te lo establece Dios en un porcentaje, pero la ofrenda muchas veces supera el porcentaje de nuestro dieo dependiendo del corazón que nosotros tengamos. Entonces, yo yo quiero animarte en este día y quiero invitarte que podamos dar una ofrenda para bendecir la vida de del pastor, de su esposa, de sus hijas. Creo creo que el obrero es digno de su salario y y sin duda cuando nosotros somos generosos, Dios también es generoso con nosotros. Recuerde que Isaías dice que el generoso piensa en generosidades y por sus generosidades seremos conocidos.

Señor, yo yo quiero animarle que tome, por favor, usted su mejor su mejor ofrenda en este día. Vamos a Dios. Vamos a honrar su casa, vamos a honrar su familia. Dios, Dios ama al dadón alegre, pero también la ofrenda es un trato de cada uno de nosotros con con el Señor.

Entonces, el el pastor hablaba hace unos minutos atrás de de cómo eh el Padre de una u otra manera representa a a la familia. Si si hay una un padre, una madre laoriosa, los hijos también van a van a seguir esa misma línea. Y este es una casa que hablamos de generosidad, creemos en la bendición de Dios porque hemos dado y Dios también nos ha dado. Hemos bendecido y Dios también nos ha bendecido.

Así que tome su mejor su mejor ofrenda con esto. Ya estamos finalizando y yo quiero animarle que tome su mejor su mejor ofrenda, por favor, Padre. En el nombre poderoso de Jesús, queremos darte gracias, Dios, por la oportunidad que tú nos das, que tú nos brindas de poder levantar una ofrenda a Dios. La Biblia me enseña que tú amas al dador alegre, Señor.

Tú tú amas al que da con alegría. Y y yo oro para que en este día, Señor, e esta ofrenda, Padre, sea una una ofrenda de gratitud por la enseñanza, por la instrucción. Padre, honramos al hombre de Dios, bendecimos su familia y bendícenos, Señor, en este día por medio de esta ofrenda. Muchas gracias en el nombre de Jesús.

Amén, Señor. Y amén. Bien, póngase de pie, por favor. Yo le invito, traiga su ofrenda, su mejor ofrenda.

Ahí está mi hermana, mi hermana. Levántese, lleve ahí su ofrenda a ese lugar. Vamos a honrar. Recuerde que Dios ama.

Dios ama al dador. Dios ama al dador alegre. Amén. Dios les bendiga.

Dios les bendiga. Gracias. Muchas bendiciones. Dios les bendiga.

Dios les bendiga. Gracias. Bien. Amén.

Dios les bendiga. Gracias. Muchas gracias. Dios les bendiga.

Amén. Bien. Nos estamos eh retirando. Quiero recordarles rápidamente este domingo, recuerde, cenamos con el Señor, compartimos pan y vino, traemos nuestro kilo de amor, entregamos nuestros diezmos, bendecimos la obra del Señor.

Eh, 9:20 tenemos plantados todos los hermanos, hermanas que vienen hace poco y quieren ser parte ya de la iglesia. Tenemos plantado el discipulado plantado. 9:30 estamos orando. La pastora está orando a las 9:30.

A las 10:10 comienza nuestra reunión. No se olviden que el viernes 8 tenemos el servicio de acción de gracia por el honomástico de nuestra ciudad acá. Y eh, ¿qué más? Queremos aprovechar de dar la bienvenida.

¿Dónde está? Me dejaron el nombre acá. Damos la bienvenida a Claudia, esposa de nuestro hermano Carlos. acompañan por primera vez.

Claudita, Dios te bendiga a tu casa. Esperamos que Dios siga haciendo la obra en ustedes. Bien, póngase de pie, por favor. Vamos a rogar la bendición.

Agradecemos a Dios. Llegó la pasita, mi amor. Qué rico. Qué bueno.

Una bendición. Bien. Agradecidos por la vida de nuestro pastor Daniel. Gracias, Dani, fue una bendición.

Gracias. No, no están todos los mujeres contentas contigo por lo que enseñaste. Tengo a todos los hombres enojados contigo. Así que una bendición y por supuesto agradecemos a nuestra pastora que estuvo predicándole a las mujeres.

Una bendición.

Primero De

Gracias a usted por eh estar un primero de mayo acá. Sé que es difícil estar en un feriado, pero gracias. El domingo ya estamos con la casa completa, así que es una bendición. Así que, Héctor, muchas gracias por haber estado.

Muchas gracias, mi pastora, por haber estado. Vamos a orar. Así que muchas gracias también a sus hijas. Le damos un aplauso al Señor por esta bella familia que nos acompañaron.

Bien, inclina el rostro, por favor. Rogamos la rogamos la bendición. Padre, gracias, gracias por este día, gracias por este tiempo, gracias por la reunión, Señor, por habernos dado el tiempo de estar un día feriado, Señor, donde generalmente nosotros salimos, descansamos, un sinfín de cosas. Yo bendigo, Señor, a cada uno de tus hijos que hoy estuvo en este lugar.

Bendícenos, Señor. Nos vamos, Dios, con una palabra en nuestro corazón. Y yo creo a lo que Héctor predicó, Señor. Estamos acá con un propósito.

Estamos acá con un propósito. No, no estamos perdiendo el tiempo, Dios mío. Mis hijas no están perdiendo el tiempo en este lugar. Un día yo no estaré, pero ellas seguirán con el legado, Dios.

Y creemos que así cada familia, Señor Dios, declaramos tu victoria. Tú añades a la iglesia, a los que han de ser salvos, Dios. Y creemos, Padre, Señor, en en la vida de Claudia, la esposa de Carlos, como una primicia, Dios, porque si ella llegó, todas las demás matrimonios van a llegar, Señor. Lo creemos en el nombre poderoso de Jesús.

Despídenos en paz, en comunión los unos a los otros, más nunca jamás de tu presencia a través de Cristo. Amén y amén. Dele un fuerte aplauso a su señor. Nos vemos el domingo.

Cenamos con el Señor. Va a ser lindo estar juntos.

Declaración

Nos vemos el domingo. Cenamos con el Señor. Va a ser lindo estar juntos.

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