Mensaje central
Y al que está sentado en el trono, al que vive para siempre y siempre. Y al que está sentado en el trono, al que vive para siempre y siempre. Quiero conocerte cada día más, cada día más a ti entrar, entrar en tu presencia y adorar.
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Dígale, «Gracias por estar acá
Dígale,
Gracias por estar acá. No esperaba verte.
Sea la gloria, sea la honra y el poder. Sea la gloria, sea la honra y el poder. Y al que está sentado en el trono, al que vive para siempre y siempre. Sea la gloria, sea la honra y el poder.
Sea la gloria, sea la honra y el poder. Quiero conocerte cada día más, cada día más a ti entrar, entrar en tu presencia y adorar. Revelanos su gloria. Revélanos tu gloria.
Deseamos ir mucho más en ti. Queremos tu presencia, Jesús. Puede levantar su mano y decirlo. Vamos, dígalo.
Y al que está sentado en el trono, al que vive para siempre y siempre, sea la gloria. Dígalo. Sea la honra y el poder. Sea la gloria.
Sea la honra y el poder. Al que está sentado. Al que está sentado en el trono. Al que vive para siempre y siempre.
Sea la gloria. Sean la honra y el poder. Sea la gloria. Sea la honra y el poder.
Sea la gloria. Sea la honra y el poder. Sea la gloria. Sea la honra y el poder.
Sea la gloria. Sean la honra y el poder. Sean la gloria, sean la honra y el poder. Y al que está sentado en el trono.
Reconocemos, Señor, al que vive para siempre y siempre. Sea la gloria. Sean la honra y el poder. Sea la gloria.
Sea la honra y el poder. Vamos, dígalo. Al que está al que está sentado en el trono, Jesús. Que vive para siempre.
Levantamos nuestra voz. Sea la gloria. Sean la honra y el poder. Sean la gloria, sean la honra y el poder.
Gracias, Señor. Gracias, Señor. Gracias, Señor. Gracias, Señor.
Gracias Señor. Gracias, Señor. Gracias por estar aquí, Señor. Te honramos, oh Señor.
Te honramos, Espíritu Santo. No hay nadie como tú, Señor. No hay nadie como tú, Señor. No hay nadie como tú.
Gracias, Señor, por traernos a este lugar, por traernos a esta casa. Señor, eres magnífico, eres maravilloso, Señor. Eres el Dios omnipotente, el creador de todas las cosas. el Señor de la vida.
Gracias, amado Jesús. Hoy declaramos, Señor, bendición sobre este lugar. Hoy declaramos, Señor, bendición sobre este lugar. sobre cada vida, Señor.
Sobre cada vida, Señor. Hoy hablamos palabras de vida, Señor. En el nombre de Jesús. Declaramos, Señor, oh Dios, que el cielo, Señor, se abre, Señor, en este lugar, Señor, y vienen palabras de vida, Señor, para cada uno de nosotros, Señor, en el nombre de Jesús.
En el nombre de Jesús, en el nombre de Jesús. Gracias, Señor. Gracias, Señor. Amén y amén.
¿Cuántos le podemos dar un fuerte aplauso a nuestro Señor Jesucristo? Vamos, es para él. Gracias, Señor. ¿Cómo están?
¿Cómo está, amada iglesia? Ah, ah, están bien. Dios les bendiga. Están bien y están en el lugar correcto.
Tomen asiento, por favor, para que no se cansen. Están bien y están en el lugar correcto, ¿cierto? ¿Y cómo saben que están en el lugar correcto? Ah, buena pregunta.
estaría para la casa ya estar en el lugar correcto, porque donde está Dios, ese es el lugar correcto para nosotros y esta es casa de Dios. Amén. ¿Cuántos lo creen? Amén.
Segundo Apóstol
Bien, amada iglesia, eh hoy vamos a hablar un poco acerca de un tema muy maravilloso que yo creo que si yo creo que yo soy el segundo apóstol. Amén. Uno de los temas que me impacta la escritura y que trato de entenderlo y masticarlo una y otra vez es el tema del amor. Ah, y entendemos que el amor no es solo una palabra, ¿cierto?
No es solo una palabra. Yo te amo, yo te amo, yo te amo. Yo te amo, yo te amo, yo te amo. Sino que son acciones ah que van de la mano con ese yo te amo.
Ya. Si yo te amo, yo te ayudo, yo te bendigo, yo te cuido, yo te guardo, yo te protejo, ya, porque si no sería solamente palabras vacías. Amén. Entonces, vamos a bombardear un poco nuestra mente con la palabra de Dios.
Amén. Entonces, primera de Corintios, por favor, quién se lo sabe para que no lo pongamos acá. El amor es sufrido, es benigno. El amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece.
Ah, el que sigue, por favor. No hace nada, no busca, no sé, no guarda, no se goza de la más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca va a dejar de ser.
Amén. Con esa con esa definición que nos dan del amor, ¿dónde quedamos nosotros? A, podríamos volver atrás, por favor, al primer versículo más atrás, por favor.
El primero
El primero. El amor sufrido es benigno. El amor no tiene envidia. ¿Usted alguna vez ha tenido envidia por alguien?
Sea sincero. Seamos sinceros. Entonces, no andamos en amor. El amor no es jactancioso, no se envanece, no hace nada indebido, no busca lo suyo.
Alguna vez usted se ha dedicado a puro buscar lo suyo, lo suyo, lo suyo, lo suyo. Esto es mío, mío, mío, mío y mío. Ya. Pero el amor siempre es hacia afuera, hacia allá, hacia allá, hacia allá, hacia Dios primeramente y luego hacia nuestro prójimo.
Vamos a seguir para que vea por qué es tan importante el amor y Dios interesa mucho y nos manda a amar con tanto deseo. Eso es importante. que Dios. Gran parte de la Biblia habla del amor de Dios por nuestra vida, del amor de Dios por el prójimo, del amor de Dios hacia esto, hacia esto, hacia esto.
Entonces, Colosenses, por favor, 3:14. sobre todas estas cosas vestidos de es el vínculo perfecto, la unidad perfecta. Ya. Por eso a los matrimonios se les pide siempre que se casen por amor, porque eso es el vínculo perfecto, es la unión perfecta.
El que sigue, por favor. Y ante todo tened entre vosotros ferviente amor, porque el amor cubrirá porque el amor cubrirá multitud de pecados. Ya, ya cubrió los nuestros, gracias a Cristo. Ahora nosotros también debemos cubrir ciertas cosas, ¿cierto?
El que sigue, el que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Dios es amor. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda, más tenga vida eterna. ¿Hay alguno más? Este es mi mandamiento, que os améis unos a otros como yo os he amado.
Ese es el último que da uno. Si alguno dice,
Yo amo a Dios y aborrece a su hermano.
Dios todopoderoso, por medio del Espíritu, vamos a usted, Señor, en esta hora, en el nombre de Jesús. Y le pedimos, Señor, de su gracia y de su favor, Señor, que usted pueda abrir nuestro entendimiento para que estas palabras, Señor, puedan entrar a nuestra mente, Señor. puedan bajar al corazón, Señor, y pueda producirse esa semilla, Señor, que da, Señor, ese fruto agradable, Señor, que es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza, Señor Dios eterno, que es, Señor, el fruto del espíritu, Dios todopoderoso, le damos gracias, Señor, y queremos que en este día sea usted, Señor, el que guíe nuestro corazón en el nombre de Jesús. Amén.
Bendito sea el Señor, nuestro Dios. Entonces, Dios, como les decía, nos manda y le interesa mucho que nosotros podamos amar, amarlo a él por sobre todas las cosas. Ahí tenemos el primer mandamiento. Jesús recibió, resumió, digo, el primer mandamiento y dijo, el primer mandamiento lo vamos a resumir en amar a Dios sobre todas las cosas, ya al prójimo como a nosotros mismos.
O sea, tiene que haber un amor hacia nosotros para poder amar hacia allá. Ya yo creo que todos nos amamos, ¿cierto? ¿Cuál de los que está aquí quiere más para sí? Levántenme la mano, por favor.
Yo pensé que era el único que quería cosas para mi familia, para mi casa, para mis hijos, para mí, para mí. Todos queremos cosas para nosotros. Amén. Porque eso es porque nos amamos.
Ya queremos cosas para nuestros hijos porque los amamos. Ya queremos cosas para nuestra casa porque amamos nuestra casa. Aunque hasta por ahí la amo, no tengo muy bien arreglada. Entonces, el amor se puede ver.
Ya voy a poner el ejemplo de la casa. Si yo tengo mi casa no bien arreglada, quiere decir que no amo mi casa o que la amo poco. Ya la tengo ahí toda. Yo tengo a, no sé, pues, a mi esposa bien desaliñadita, bien desarreglada, por quiere decir que no la amo tanto.
Ah, porque el amor se evidencia. Por eso siempre le compro traje a Luis Butón. Todos se rieron. Dios mío.
Ya. Entonces, el amor produce que yo quiera darle lo mejor al otro, ¿ya? Siempre lo mejor al otro, ¿ya?
Sin pensar en mi primero
Sin pensar en mi primero. Yo me reservo, quizás me guardo, dejo de hacer cosas para mí en favor o en beneficio del otro. Ya, eso es amor. Es difícil.
Es difícil hacerlo, es fácil hablarlo, pero vamos a ver algo que es bien importante. Dios nos habla en su palabra y tiene tanto interés, como le digo, de que nosotros nos amemos los unos a los otros y de que nosotros amemos a Dios y que andemos en amor, porque es la única forma de mostrar a Dios. Ya Dios dice la escritura, si me puede encontrar el versículo esos hermanos que se aman allá atrás, donde dice que Dios es amor. Entonces, como les decía, Dios es amor.
La esencia de Dios es amor. Ya. Y para él poder de alguna forma reproducir ese amor ya hacia el resto del mundo, nos tiene a cada uno de nosotros que somos sus hijos. Ya.
Entonces, nuestro Dios es amor. Él ha derramado todo su amor sobre nosotros. ¿Ya? ¿Para qué?
para que nosotros podamos amar al resto del mundo. Ya empezamos con nuestra familia, empezamos con nuestra esposa, empezamos con nuestra casa, empezamos con, no sé, pues, el amigo de la población, empezamos y ahí vamos creciendo y después nos vamos al África y más allá, si quiere usted, ¿ya? A los a los marcianos de Marte y todo eso, ya, pero me entiend y vamos creciendo en esto ya y Dios está reproduciendo de alguna forma. Y eso es lo más valioso de la escritura, ¿ya?
Porque nosotros podemos ejercer el poder de Dios, porque Dios tiene poder, ¿cierto? Sí. Ya, pero no es la esencia de Dios el poder. Dios tiene poder, pero la esencia de Dios es el amor.
Ya. Entonces, nosotros podemos funcionar en el poder de Dios, no necesariamente amando. Ya podemos usar el poder de Dios no necesariamente amando. Por eso es que en alguna parte de la escritura dice,
Y ustedes hicieron milagros, hicieron esto en mi nombre.
Pero yo no los conozco a ustedes, hacedores de maldad.
Apártense de mí.
Al principio era un hombre eh como cualquiera de nosotros, que se enojaba, que se enrabiaba, que se molestaba, ya no quería sufrir tanto por el otro. Si el otro le hacía algo, él quería darle su ah su merecido ahí mismo. Pero usted encuentra al apóstol, cuando ya el apóstol pasa a ser llamado en la Biblia, el apóstol del amor, lo encuentra amando a todo mundo con un amor que a usted le dice,
Pero, ¿cómo? ¿Cómo llego a ese nivel de amor?
Ya. Todos nosotros queremos amar. De una u otra forma queremos amar. Y le quiero decir algo, inclusive los malos también quieren amar.
El problema es que ellos quieren amar solamente a los suyos y a nosotros se nos manda a amar a los nuestros y también a los otros. Ya. Y eso es lo difícil. Es fácil amar a los nuestros o no?
¿Por qué hay algunos que dijeron que no? Los nuestros también se ponen difíciles, ¿cierto? Bueno, a nosotros se nos manda a amar a los nuestros, pero también se nos manda a amar a los otros. Ya.
Y ahí está lo difícil. Por eso el amor no es solo un sentimiento, porque yo jamás voy a desear amar a mi enemigo, al que me hizo mal. No tengo ningún deseo de afecto hacia él, todo lo contrario, pero la escritura me dice que yo tengo que amarlo. Entonces ahí entra el amor sacrificial y ahí yo me empiezo a sacrificar ya porque el amor, como le digo, es mucho más que un sentimiento, a lo que yo siento.
Ya. Por eso me encanta que Dios diga que él su esencia es amor y todo lo que nace del amor es bueno. Todo lo que nace del amor es bueno. Nosotros estamos en esta tierra sanados, libertados por la sangre de Cristo.
¿Por qué? Porque Dios nos amó. Porque todo lo que nace del amor es bueno. Ah, cuando Dios crea el paraíso, digamos, allá la creación y dijo Dios, y hizo esto y era, y dijo, hizo esto y era, y dijo, hizo esto y era, ya, porque todo lo que viene del amor es bueno, todo era un beneficio para el otro.
quería que hubieran ríos porque Adán seguramente iba a ir a pescar ahí un día aburrido y ir a pescar. Ya quería que hubieran plantas, quean quería que hubieran animales para que estuvieran con Adán. Dijo, «Está solo Adán.» Y le hizo ayuda. ¿Para qué?
Para el bien de él. Ya. Para el bien. Todo lo que nace del amor ya es para bendecir al otro.
Entonces, de parte de Dios, nosotros tenemos todo este amor, todo este amor, todo este amor, todo este amor, todo este amor y nos encanta que la gente nos ame. ¿A quién le gusta que la gente le maldiga? Alguien que me levante la mano, por favor. A todos nos gusta que la gente nos ame, nos ame, nos ame.
Ya. Y el problema no está en eso. El problema está en cuando nosotros tenemos que reproducir ese amor. Ahí empieza quizás el trabajo en nuestra vida, el tratamiento que Dios está haciendo con cada uno de nosotros en cuanto a la perfección del amor en nuestras vidas.
Y si nosotros amamos de la forma que Dios quiere, lo estamos mostrando a él. Ya estamos mostrando al Dios todopoderoso, porque la escritura dice que a Dios nadie lo ha visto jamás. Ya, pero si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, ¿ya? Y su amor se ha perfeccionado en nuestras vidas.
¿Qué le parece eso? ¿Está dispuesto? ¿Está dispuesta a amar de la forma que Dios quiere que nosotros amemos? ¿Cuántos están dispuestos a amar acá?
Pero usted sabe lo que va a ah lo que va a incurrir en que vamos a amar a otra persona. Nos vamos a tener que aguantar una infinidad de cosas. Nos vamos a tener que aguantar sufrimiento. Nos vamos a tener que aguantar malas palabras.
Nos vamos a tener que aguantar ofensas. nos vamos a tener que aguantar una infinidad de cosas. Ya usted está dispuesto, hermano, me gusta porque es del discipulado, por eso. Amén, hermano Barra, como le digo, esto es algo que nosotros conocemos.
Siempre se habla del amor, siempre se habla de de cómo Dios nos amó, del amor de Dios hacia el mundo, ¿ya? Pero la realidad de esto, de hacer que nosotros podamos producir este amor y entregárselo a la gente, de eso se trata el evangelio, de eso se trata la palabra de Dios. Ya. Entonces decía yo que nosotros podemos usar los dones del Espíritu ya y funcionar en el poder de Dios, no necesariamente teniendo el amor.
Podemos hacerlo sin amor. Ya. ¿Por qué me miran así? No me miren así.
Entonces, si Dios, dice la escritura, que él derramó todo su amor sobre nosotros, ¿por qué nosotros no podemos amar de la forma que Dios ama? Si él derramó ese amor en nosotros, cae en este vaso de barro su amor, porque nosotros tenemos que cultivar ese amor. No es algo que esto es como una semilla, hay que cultivarlo. Primero nosotros conocemos a Dios, ¿cierto?
Entendemos ese amor que él nos ha entregado y en respuesta a ese amor cae esa semilla de amor a nuestras vidas. Y luego que cae en nuestra vida esa semilla de amor, tiene que empezar a trabajarse esa semilla de amor, a trabajarse, a trabajarse, a trabajarse. como una semillita va a crecer un poquito de raíz para allá, un poquito de raíz para acá con las condiciones necesarias y luego eso va a ser unito que va a empezar a dar frutos y los frutos que va a dar van a ser amor, va a ser gozo, va a ser paz, va a ser paciencia, va a ser benignidad, va a ser bondad, va a ser fe, mansedumbre, templanza. Entonces, ya no estamos enfrentados de alguna forma a las leyes que Dios nos ha puesto.
No hagas esto, no hagas esto, no hagas esto, no hagas esto. ¿Por qué? Porque con el amor uno no hace nada de aquello. Ya no hace nada de aquello, porque el amor siempre quiere el bien de los demás.
Y estudiando esta palabra, bueno, y otras palabras más, me encontré nosotros, nuestro pastor siempre nos habla de de bendición. de bendición, de bendición. De repente a uno a veces dice tanta bendición, pero efectivamente todo lo que Dios ha hecho en su palabra o todo lo que Dios nos ha otorgado y entregado es bendición. Dios nos ha entregado maldición, nos ha entregado bendición.
Y nosotros tenemos un problema porque eso cae en nuestra mente, ya palabras caen en nuestra mente y chocan ahí con todos los argumentos que nosotros tenemos ya. Y a veces decimos,
Oh, pero si no tengo nada, ¿cómo me habla tanto de bendición si no tengo nada? No tengo ni qué comer en mi casa. ¿Y cómo me habla de bendición?
Pero si yo anulo esa bendición, yo mañana voy a seguir pasando hambre, ¿me entiendes? Porque es mejor la bendición que la maldición. Pero yo puedo decidir. Ya escoge entre la maldición y la bendición.
¿Se imagina que si todos los días nuestro pastor cuando tiene reunión, cuando él está predicando nos dijera,
Ustedes van a ser maldecidos? Ustedes les va a ir mal. Dios se preocupa solo de algunas cosas de ustedes, pero no de las otras. Ya.
¿Qué empezaría a generar eso en nosotros? Empezaríamos a decir,
¿Cómo no está dando palabras de maldición? Que vamos a ser maldecidos, que vamos a ser maldecidos. Siendo que la Biblia nos habla de que él nos está trayendo bendición a nuestra vida, ¿ya? Pero pasa por nuestra mente y en nuestra mente se produce el problema, ¿ya?
Se produce el problema o se produce la guerra o la batalla, ya por todos los argumentos que nosotros le hemos puesto a nuestra mente, así como los dardos del enemigo. Vamos a saltarnos del amor y vamos a pasar a los dardos del enemigo. Los dardos del enemigo son palabras, dice la escritura, que son saetas, que él nos tira. Ya no vienen de acá dentro, vienen de afuera.
Un pensamiento, una saeta llega. Tiene razón el lo que dice. Nunca decimos eso, ¿cierto? Pero aceptamos el pensamiento y una vez que aceptamos el pensamiento o la saeta, ese pensamiento que llega a nuestra mente puede bajar, digamos, bajar entre paréntesis al corazón y depositarse en el corazón.
Y luego que se deposita en el corazón, esa palabra, esa saeta que era un pensamiento, se depositó en el corazón y empezó a crecer en nuestro corazón. Y cuando empezó a crecer en nuestro corazón, empezó a producir palabra, empezó a entregar palabra. Viene un pensamiento a mi vida, me voy a enfermar. Fue un pensamiento, yo lo estoy diciendo lógicamente para que usted lo entienda, porque el pensamiento no se puede leer.
Un pensamiento llegó, me voy a enfermar. Usted aquí arriba lo deja entrar o lo echa fuera. Para eso está el escudo de la fe, ¿cierto? Ahí está.
Pero el escudo se tiene que poner aquí arriba para que Ya. Entonces, lo dejamos entrar. Ahí es lo primero. Lo dejamos entrar ya o lo echamos fuera.
Si lo dejamos entrar, ese pensamiento de me voy a enfermar va a pasar a depositarse en el corazón. Luego que se deposita en el corazón, ese pensamiento va a empezar a crecer como una semillita. va a empezar a crecer, a crecer ya, y luego va a empezar a tomar un poco de control en mi corazón y luego yo lo voy a empezar a declarar, ¿sabes que me voy a enfermar? ¿Sabes que parece que me siento así y me siento asá?
y empecé a declarar un pensamiento que venía del enemigo, pero yo le di poder por medio de las palabras, porque el pensamiento en sí mismo no tiene el poder. Ya. Entonces, yo lo hice grande ese pensamiento. Yo lo hice grande, ¿ya?
Y después de eso yo tengo una realidad. Después de eso yo tengo y me encuentro con una realidad de que estoy enfermo, de que estoy triste, de que estoy amargado, de que estoy eso, pero yo en la lucha, digamos, de la mente, en ese momento, yo fui de alguna forma derrotado por ese pensamiento. Ahora, así como el nos tira saetas, ¿ya? o nos tira dardos, flechas, llámelo como quiera, que llegan a nuestra mente para dañar nuestro corazón.
Tenemos la palabra de Dios ya para poder ponerle freno a esas saetas, ¿ya? La fe, el escudo de la fe para poder ponerle freno a esa saetas. Entonces, cuando viene una saeta del enemigo, yo tengo una palabra de Dios, yo tengo algo con que luchar, tengo algo en que guerrear y no dejo entrar ese pensamiento que venía. Ya.
Por lo tanto, el resultado de aquello va a ser que ese pensamiento va a irse fuera. Ya. Y yo nutro mi vida, no solamente me quedo en eso, sino que yo nutro mi vida con la palabra de Dios. Ya voy a comer palabra de Dios todos los días de mi vida.
Voy a comer palabra de Dios en la mañana, voy a comer palabra de Dios a mediodía, voy a comer palabra de Dios en la tarde. Y si usted cena en la noche, come palabra de Dios otra vez. Ya. Entonces, a mi mente, luego a mi corazón.
De la abundancia del corazón habla la boca. Si yo hablo palabras de vida, vida se va a producir. Si yo hablo palabras de muerte, muerte se va a producir. El poder de la vida y de la muerte están en mi lengua, en lo que yo digo, en lo que yo declaro.
Por lo tanto, entonces se entiende bien que cuando nuestro pastor nos habla palabras de bendición y declara sobre nosotros y nos dice, «Nos va a ir bien» y nos dice otra vez y nos va a ir bien y nos dice otra vez, es porque está generando de alguna forma que esas palabras entren y luego pasen a nuestro corazón y empecemos a repetirlas y a repetirlas. Ya. Ya. Y se produce algo maravilloso porque uno va creyendo esas palabras.
Creí, por tanto, hablé, dice la escritura. Empezamos a creer esas palabras, empezamos a a vivir esas palabras, ¿ya? Y esas palabras empiezan a generar esas realidades que nosotros después tenemos en nuestros hogares. Llegamos a nuestra casa, todo está bien, todo está maravilloso.
Ya hay felicidad en el hogar, hay paz, hay tranquilidad. No estamos peleando, no estamos discutiendo porque hemos le hemos dicho stop al enemigo, le hemos dicho stop al Ya, porque el no tiene más poder sino el que nosotros le podemos entregar a través de nuestras propias palabras y luego se empiezan a generar todas las realidades que nosotros conocemos. Ya no sé qué hora es. Ya hoy día vamos a estar hasta las 10 porque esto es como el discipulado.
Ah, bien. Bueno, todo esto, todos están invitados a discipulado, por favor. Esto es ah, todos pueden venir si quieren a discipulado. Es maravilloso estudiar la palabra de Dios.
Ya. Comer palabra de Dios, comer palabra de Dios. Comer palabra de Dios. Entonces va a generar una realidad.
Va a generar una realidad ya diferente en nuestra vida. ¿Por qué? Porque vamos a llenar nuestro corazón con la palabra de Dios. Y cuando llenemos nuestro corazón con la palabra de Dios y con el amor de Dios, que es la esencia de Dios, no nos va a costar amar porque va a ser nuestra naturaleza.
Ya no nos va a costar nada decirle perdóname, decirle lo siento. No nos va a costar nada cuando nos digan una pesadez como que no no como que no no escuchamos. Ya no vamos a dejar entrar a nuestro corazón nada que venga del enemigo. Ya.
Y Jesús, bueno, digo, Dios dijo, «Dame tu corazón.» Ya dijo Dios,
dame tu corazón porque de él mana la vida.
Estoy hablando de perdón a todo mundo, no que vuelva a hacer la relación nuevamente con una persona que quizás hizo algo grande en contra suyo. Yo no estoy diciendo eso. Ya, pero para que nuestro corazón no quede preso, ya Dios nos da esa ese beneficio, digamos. Por eso Dios es maravilloso, maravilloso, maravilloso.
Entonces, nosotros conocemos a Dios. Ya conocemos a Dios. Primero Dios ya vino a nosotros. Somos salvos por gracia.
somos salvos. Ya Dios nos ha dado, digamos, de su espíritu a cada uno de nosotros. Ya. Ahora tiene que evidenciarse ese fruto en nosotros.
Ya los dones vienen directamente de Dios y no hay nada que hacer. Podemos pedirlos, claro, pero Dios los reparte. Dice que el espíritu lo reparte como él quiere, ya, pero no así el fruto del espíritu. Eso es algo en lo que todos nosotros debemos trabajar.
Debemos cultivarlo una y otra vez y otra vez. Hoy día me molesté con el hermano. Mañana le voy a pedir perdón. Pasado mañana me molesté con el hermano.
Voy a volver a pedirle perdón y le voy a decir que no sea tan pesado para no molestarme con él todos los días. ¿Cierto? Porque a veces sucede eso. Nosotros no somos muy tolerantes, nos molestamos con pocas cosas.
Ya el hermano nos dijo, no sé, no nos saludó. Una molestia es gratis. Una molestia. Ya no queremos pasar cerca de ese hermano, no queremos mirarlo solo porque no nos saludó, no nos dijo algo bonito.
Ah, y yo me acuerdo de Cristo. Ya me acuerdo de Cristo cuando iba en esa vía dolorosa, cómo lo golpeaban, cómo lo escupían, cómo lo azotaban, cómo lo maldecían, cómo decían cosas en contra de él, cómo soportó él aquello. Expresión, ¿cómo soportó él? Solo con el amor.
Ya no hay otro recurso ahí. Solo con el amor él aceptó todo aquello por nosotros. Ya. Y por ese amor se nos pide a nosotros que nosotros también vayamos de la misma forma.
Ya a nosotros de repente nos dicen, eh, oye, que andáis mal vestidos. Y nosotros nos molestamos y hacemos un tremendo ah por algo tan simple. Nadie nos ha bofeteado, nadie nos ha clavado una corona de espina. Ya nadie nos ha escupido, nadie nos ha pedrado, como dice el hermano acá, ya nos ofendemos por cosas que son tan comunes y corrientes.
Bendito sea nuestro Dios. Entonces, nos falta cultivar el fruto del espíritu. Ya nos falta. Y le vamos a pedir al Espíritu Santo que él nos pueda ayudar.
Ya, para que su fruto ya se pueda empezar a manifestar en nuestra vida, porque el fruto dice que es del espíritu, no es nuestro fruto. Ya nosotros somos como la tierra, el corazón somos la tierra. Él es su fruto el que ah, Dios se replica con por medio del amor. Dios está replicando.
Dios está mostrando lo que él es. Ya. Y así se puede mostrar a Dios cuando nosotros nos amamos unos a otros. No se hace de otra forma.
No es cuando hablamos bonito, no. Es cuando nos amamos unos a otros, entonces mostramos a Dios. Ya. Cuando nos amamos unos a otros, entonces mostramos la esencia de Dios, que es amor.
Dios les bendiga en este día. Si quieres se pone de pie. Vamos, nos vamos a ir a nuestra casa amando a todo el mundo. Ya me dicen amén.
Todos ya los voy a estar observando. Ah, Espíritu Santo, te doy gracias, mi Dios, porque tú eres el que enciende una llama dentro de nosotros, Señor. una llama que antes no conocíamos, Señor, pero que hoy, Señor, está, Dios, aumentando cada día más, Señor, en nuestra vida, Señor, trayendo, Señor, a nosotros, Señor, la esencia de Dios, el amor, Señor, el amor, Dios, el amor que se manifiesta, Señor, en bendición hacia los demás, Señor, en beneficios a los demás, Señor, en declarar que le irá bien al otro, Señor, en desear que le irá bien al otro, Señor, en desear, Señor, el bien para los demás. Espíritu Santo, te pedimos que tú enciendas aquello en nuestras vidas, Señor, y pueda crecer ese fruto maravilloso, Señor, el fruto del espíritu, Señor, en nuestras vidas, Señor.
Entonces, la gente nos podrá ver, Señor, y podrá verte a ti, Señor, porque tú, Dios, te estás, Señor, replicando en nuestra vida, Dios eterno. Gracias, Señor, te damos en esta hora, Señor. Pedimos tu bendición, Señor, para cada uno de nosotros, Señor. Oramos para que el perdón sea, Señor, algo diario en nuestra vida.
¿Cuántas veces perdonaré a mi hermano, Señor? Hoy la respuesta es hasta 70 veces 7. Dios eterno, es algo, Señor, maravilloso, Señor, que en nuestra mente, Señor, en nuestro pensamiento, quizás no lo alcanzamos a entender o de repente no lo queremos aceptar, Señor, porque es demasiado grande, Señor, Dios todopoderoso. Gracias, Señor, en este día sea su amor derramado en nuestros corazones, Señor, oh Dios, esa unión perfecta, Señor, la que guíe nuestros corazones en el nombre de Jesús de Nazaret.
Gracias, Señor. Amén. Y amén. Dios les bendiga, amada iglesia.
Démosle un aplauso al Señor. Amén. Bien. Dios nos bendiga.
Bien. ¿Qué qué le parece si antes de retirarnos tomamos nuestra ofrenda, por favor? Vamos a ofrendar en este día con gozo, con alegría. Mientras usted busca su ofrenda, quiero rápidamente eh recordar este día jueves, no se olvide, nos reunimos a las 20 horas, eh a las 7 de la tarde ya las puertas del templo están abiertas.
El día viernes está el servicio de acción de gracia ya de las iglesias evangélicas. Recuerde, acá se reúnen la mayoría de las iglesias evangélicas por el eh onomástico de nuestra ciudad. El día domingo se estuvieron dando a conocer los nuevos ciudadanos e hijos ilustres y en esta semana de actividades el día viernes le corresponde a las Iglesias Evangélicas eh en donde venimos a orar por las autoridades y venimos a orar por nuestra ciudad también. Así que va a ser un lindo tiempo y por supuesto estamos invitados a poder estar el domingo, ya lo sabe, nos reunimos en este lugar 9:30 estamos con plantados.
Ya a las 9:30 está el discipulado de plantado. A las 10:10 comienza nuestra eh reunión. Así que esperamos de todo de todo corazón que seamos muy bendecidos el día domingo. Eh, el próximo 15 de mayo tenemos tres ciudades en altares o en San Fernando para los que quieran ir.
El viernes 22 de mayo tenemos el hermán T, las hermanas para que se vayan preparando y no se olvide que el lunes 8 de junio tenemos una reunión especial en tu presencia. Bien, queremos aprovechar también vamos a dar la bienvenida a Kevin y Carolina allá. Kevin Carolina, muchas gracias por acompañarnos su casa. Así que ya lo sabe.
Esperamos verles, esperamos estar reunidos el día jueves, el día domingo en este lugar. contentos, felices, Dios añadiendo a la iglesia los que han de ser eh salvos. Yo le sigo pidiendo su oración por mi voz, por favor, hablo un rato y me compienzo a a completar el estilo. Así que estado ayudando, he estado pidiendo ayuda.
Así que Dios bendiga Marcial que estuvo compartiendo la palabra hoy día en la radio. También nos estuvo acompañando Francisco también predicando, así estoy aprovechando de eh descansar un poco la garganta. Bien, tome su mejor ofrenda, por favor. Permítame orar por su ofrenda.
Padre, gracias te damos. Te pido con todo mi corazón, bendice esta ofrenda. Bendice a quienes hoy van a entregar su ofrenda, sus diezmos. Tu palabra nos enseña que tú amas saltador alegre.
Tú eres el Dios que nos bendice. Como dice Isaías, el generoso piensa en generosidades. Señor, gracias. Honramos, exaltamos y bendecimos tu nombre a través de Jesús.
Amén. Y amén. Bien, póngase de pie, por favor. Traiga su ofrenda al altar, sus diezmos, sus ofrendas especiales y si va a ser su ofrenda a través de transferencia, ahí van a aparecer también los datos.
Gracias. Bien, nos vamos. Póngase de pie, por favor. Rogamos la bendición.
Esperamos verles el día jueves. Esperamos verles el día viernes. Es importante que estemos el viernes 7:30. Empieza la el servicio de acción de gracias.
Honramos y agradecemos al Señor por eh nuestra ciudad y el domingo, por supuesto, estamos todos juntos. Domingo el día de la mamá, ¿o no? Así que celebramos a las todas las mamás. Ah, así que que Dios las bendiga para tener todos un presente el domingo.
Oramos. Padre, gracias. Ha sido bueno, ha sido hermoso. Gracias por tu palabra.
Gracias Dios por darnos la oportunidad de estar juntos el martes, Dios mío, comenzando la semana, buscando tu rostro, buscando de tu presencia. Permítenos estar el jueves, Dios, a mayor hermanos sino al domingo. Siempre es una bendición poder estar ya con casa llena, buscando tu rostro, buscando de tu presencia. Despídenos en paz, en comunión los unos de los otros, más nunca jamás de ti, en el nombre de Jesús.
Amén. Y amén. Dios les bendiga. Despídase de su hermano, despídase de su hermana.
Nos vemos el jueves con ayuda del Señor. Un abrazo. Bendiciones.
Declaración
Nos vemos el jueves con ayuda del Señor. Un abrazo. Bendiciones.
Dígale, «Gracias por estar acá
Dígale,
Gracias por estar acá. No esperaba verte.
Sea la gloria, sea la honra y el poder. Sea la gloria, sea la honra y el poder. Y al que está sentado en el trono, al que vive para siempre y siempre. Sea la gloria, sea la honra y el poder.
Sea la gloria, sea la honra y el poder. Quiero conocerte cada día más, cada día más a ti entrar, entrar en tu presencia y adorar. Revelanos su gloria. Revélanos tu gloria.
Deseamos ir mucho más en ti. Queremos tu presencia, Jesús. Puede levantar su mano y decirlo. Vamos, dígalo.
Y al que está sentado en el trono, al que vive para siempre y siempre, sea la gloria. Dígalo. Sea la honra y el poder. Sea la gloria.
Sea la honra y el poder. Al que está sentado. Al que está sentado en el trono. Al que vive para siempre y siempre.
Sea la gloria. Sean la honra y el poder. Sea la gloria. Sea la honra y el poder.
Sea la gloria. Sea la honra y el poder. Sea la gloria. Sea la honra y el poder.
Sea la gloria. Sean la honra y el poder. Sean la gloria, sean la honra y el poder. Y al que está sentado en el trono.
Reconocemos, Señor, al que vive para siempre y siempre. Sea la gloria. Sean la honra y el poder. Sea la gloria.
Sea la honra y el poder. Vamos, dígalo. Al que está al que está sentado en el trono, Jesús. Que vive para siempre.
Levantamos nuestra voz. Sea la gloria. Sean la honra y el poder. Sean la gloria, sean la honra y el poder.
Gracias, Señor. Gracias, Señor. Gracias, Señor. Gracias, Señor.
Gracias Señor. Gracias, Señor. Gracias por estar aquí, Señor. Te honramos, oh Señor.
Te honramos, Espíritu Santo. No hay nadie como tú, Señor. No hay nadie como tú, Señor. No hay nadie como tú.
Gracias, Señor, por traernos a este lugar, por traernos a esta casa. Señor, eres magnífico, eres maravilloso, Señor. Eres el Dios omnipotente, el creador de todas las cosas. el Señor de la vida.
Gracias, amado Jesús. Hoy declaramos, Señor, bendición sobre este lugar. Hoy declaramos, Señor, bendición sobre este lugar. sobre cada vida, Señor.
Sobre cada vida, Señor. Hoy hablamos palabras de vida, Señor. En el nombre de Jesús. Declaramos, Señor, oh Dios, que el cielo, Señor, se abre, Señor, en este lugar, Señor, y vienen palabras de vida, Señor, para cada uno de nosotros, Señor, en el nombre de Jesús.
En el nombre de Jesús, en el nombre de Jesús. Gracias, Señor. Gracias, Señor. Amén y amén.
¿Cuántos le podemos dar un fuerte aplauso a nuestro Señor Jesucristo? Vamos, es para él. Gracias, Señor. ¿Cómo están?
¿Cómo está, amada iglesia? Ah, ah, están bien. Dios les bendiga. Están bien y están en el lugar correcto.
Tomen asiento, por favor, para que no se cansen. Están bien y están en el lugar correcto, ¿cierto? ¿Y cómo saben que están en el lugar correcto? Ah, buena pregunta.
estaría para la casa ya estar en el lugar correcto, porque donde está Dios, ese es el lugar correcto para nosotros y esta es casa de Dios. Amén. ¿Cuántos lo creen? Amén.
Segundo Apóstol
Bien, amada iglesia, eh hoy vamos a hablar un poco acerca de un tema muy maravilloso que yo creo que si yo creo que yo soy el segundo apóstol. Amén. Uno de los temas que me impacta la escritura y que trato de entenderlo y masticarlo una y otra vez es el tema del amor. Ah, y entendemos que el amor no es solo una palabra, ¿cierto?
No es solo una palabra. Yo te amo, yo te amo, yo te amo. Yo te amo, yo te amo, yo te amo. Sino que son acciones ah que van de la mano con ese yo te amo.
Ya. Si yo te amo, yo te ayudo, yo te bendigo, yo te cuido, yo te guardo, yo te protejo, ya, porque si no sería solamente palabras vacías. Amén. Entonces, vamos a bombardear un poco nuestra mente con la palabra de Dios.
Amén. Entonces, primera de Corintios, por favor, quién se lo sabe para que no lo pongamos acá. El amor es sufrido, es benigno. El amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece.
Ah, el que sigue, por favor. No hace nada, no busca, no sé, no guarda, no se goza de la más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca va a dejar de ser.
Amén. Con esa con esa definición que nos dan del amor, ¿dónde quedamos nosotros? A, podríamos volver atrás, por favor, al primer versículo más atrás, por favor.
El primero
El primero. El amor sufrido es benigno. El amor no tiene envidia. ¿Usted alguna vez ha tenido envidia por alguien?
Sea sincero. Seamos sinceros. Entonces, no andamos en amor. El amor no es jactancioso, no se envanece, no hace nada indebido, no busca lo suyo.
Alguna vez usted se ha dedicado a puro buscar lo suyo, lo suyo, lo suyo, lo suyo. Esto es mío, mío, mío, mío y mío. Ya. Pero el amor siempre es hacia afuera, hacia allá, hacia allá, hacia allá, hacia Dios primeramente y luego hacia nuestro prójimo.
Vamos a seguir para que vea por qué es tan importante el amor y Dios interesa mucho y nos manda a amar con tanto deseo. Eso es importante. que Dios. Gran parte de la Biblia habla del amor de Dios por nuestra vida, del amor de Dios por el prójimo, del amor de Dios hacia esto, hacia esto, hacia esto.
Entonces, Colosenses, por favor, 3:14. sobre todas estas cosas vestidos de es el vínculo perfecto, la unidad perfecta. Ya. Por eso a los matrimonios se les pide siempre que se casen por amor, porque eso es el vínculo perfecto, es la unión perfecta.
El que sigue, por favor. Y ante todo tened entre vosotros ferviente amor, porque el amor cubrirá porque el amor cubrirá multitud de pecados. Ya, ya cubrió los nuestros, gracias a Cristo. Ahora nosotros también debemos cubrir ciertas cosas, ¿cierto?
El que sigue, el que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Dios es amor. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda, más tenga vida eterna. ¿Hay alguno más? Este es mi mandamiento, que os améis unos a otros como yo os he amado.
Ese es el último que da uno. Si alguno dice,
Yo amo a Dios y aborrece a su hermano.
Dios todopoderoso, por medio del Espíritu, vamos a usted, Señor, en esta hora, en el nombre de Jesús. Y le pedimos, Señor, de su gracia y de su favor, Señor, que usted pueda abrir nuestro entendimiento para que estas palabras, Señor, puedan entrar a nuestra mente, Señor. puedan bajar al corazón, Señor, y pueda producirse esa semilla, Señor, que da, Señor, ese fruto agradable, Señor, que es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza, Señor Dios eterno, que es, Señor, el fruto del espíritu, Dios todopoderoso, le damos gracias, Señor, y queremos que en este día sea usted, Señor, el que guíe nuestro corazón en el nombre de Jesús. Amén.
Bendito sea el Señor, nuestro Dios. Entonces, Dios, como les decía, nos manda y le interesa mucho que nosotros podamos amar, amarlo a él por sobre todas las cosas. Ahí tenemos el primer mandamiento. Jesús recibió, resumió, digo, el primer mandamiento y dijo, el primer mandamiento lo vamos a resumir en amar a Dios sobre todas las cosas, ya al prójimo como a nosotros mismos.
O sea, tiene que haber un amor hacia nosotros para poder amar hacia allá. Ya yo creo que todos nos amamos, ¿cierto? ¿Cuál de los que está aquí quiere más para sí? Levántenme la mano, por favor.
Yo pensé que era el único que quería cosas para mi familia, para mi casa, para mis hijos, para mí, para mí. Todos queremos cosas para nosotros. Amén. Porque eso es porque nos amamos.
Ya queremos cosas para nuestros hijos porque los amamos. Ya queremos cosas para nuestra casa porque amamos nuestra casa. Aunque hasta por ahí la amo, no tengo muy bien arreglada. Entonces, el amor se puede ver.
Ya voy a poner el ejemplo de la casa. Si yo tengo mi casa no bien arreglada, quiere decir que no amo mi casa o que la amo poco. Ya la tengo ahí toda. Yo tengo a, no sé, pues, a mi esposa bien desaliñadita, bien desarreglada, por quiere decir que no la amo tanto.
Ah, porque el amor se evidencia. Por eso siempre le compro traje a Luis Butón. Todos se rieron. Dios mío.
Ya. Entonces, el amor produce que yo quiera darle lo mejor al otro, ¿ya? Siempre lo mejor al otro, ¿ya?
Sin pensar en mi primero
Sin pensar en mi primero. Yo me reservo, quizás me guardo, dejo de hacer cosas para mí en favor o en beneficio del otro. Ya, eso es amor. Es difícil.
Es difícil hacerlo, es fácil hablarlo, pero vamos a ver algo que es bien importante. Dios nos habla en su palabra y tiene tanto interés, como le digo, de que nosotros nos amemos los unos a los otros y de que nosotros amemos a Dios y que andemos en amor, porque es la única forma de mostrar a Dios. Ya Dios dice la escritura, si me puede encontrar el versículo esos hermanos que se aman allá atrás, donde dice que Dios es amor. Entonces, como les decía, Dios es amor.
La esencia de Dios es amor. Ya. Y para él poder de alguna forma reproducir ese amor ya hacia el resto del mundo, nos tiene a cada uno de nosotros que somos sus hijos. Ya.
Entonces, nuestro Dios es amor. Él ha derramado todo su amor sobre nosotros. ¿Ya? ¿Para qué?
para que nosotros podamos amar al resto del mundo. Ya empezamos con nuestra familia, empezamos con nuestra esposa, empezamos con nuestra casa, empezamos con, no sé, pues, el amigo de la población, empezamos y ahí vamos creciendo y después nos vamos al África y más allá, si quiere usted, ¿ya? A los a los marcianos de Marte y todo eso, ya, pero me entiend y vamos creciendo en esto ya y Dios está reproduciendo de alguna forma. Y eso es lo más valioso de la escritura, ¿ya?
Porque nosotros podemos ejercer el poder de Dios, porque Dios tiene poder, ¿cierto? Sí. Ya, pero no es la esencia de Dios el poder. Dios tiene poder, pero la esencia de Dios es el amor.
Ya. Entonces, nosotros podemos funcionar en el poder de Dios, no necesariamente amando. Ya podemos usar el poder de Dios no necesariamente amando. Por eso es que en alguna parte de la escritura dice,
Y ustedes hicieron milagros, hicieron esto en mi nombre.
Pero yo no los conozco a ustedes, hacedores de maldad.
Apártense de mí.
Al principio era un hombre eh como cualquiera de nosotros, que se enojaba, que se enrabiaba, que se molestaba, ya no quería sufrir tanto por el otro. Si el otro le hacía algo, él quería darle su ah su merecido ahí mismo. Pero usted encuentra al apóstol, cuando ya el apóstol pasa a ser llamado en la Biblia, el apóstol del amor, lo encuentra amando a todo mundo con un amor que a usted le dice,
Pero, ¿cómo? ¿Cómo llego a ese nivel de amor?
Ya. Todos nosotros queremos amar. De una u otra forma queremos amar. Y le quiero decir algo, inclusive los malos también quieren amar.
El problema es que ellos quieren amar solamente a los suyos y a nosotros se nos manda a amar a los nuestros y también a los otros. Ya. Y eso es lo difícil. Es fácil amar a los nuestros o no?
¿Por qué hay algunos que dijeron que no? Los nuestros también se ponen difíciles, ¿cierto? Bueno, a nosotros se nos manda a amar a los nuestros, pero también se nos manda a amar a los otros. Ya.
Y ahí está lo difícil. Por eso el amor no es solo un sentimiento, porque yo jamás voy a desear amar a mi enemigo, al que me hizo mal. No tengo ningún deseo de afecto hacia él, todo lo contrario, pero la escritura me dice que yo tengo que amarlo. Entonces ahí entra el amor sacrificial y ahí yo me empiezo a sacrificar ya porque el amor, como le digo, es mucho más que un sentimiento, a lo que yo siento.
Ya. Por eso me encanta que Dios diga que él su esencia es amor y todo lo que nace del amor es bueno. Todo lo que nace del amor es bueno. Nosotros estamos en esta tierra sanados, libertados por la sangre de Cristo.
¿Por qué? Porque Dios nos amó. Porque todo lo que nace del amor es bueno. Ah, cuando Dios crea el paraíso, digamos, allá la creación y dijo Dios, y hizo esto y era, y dijo, hizo esto y era, y dijo, hizo esto y era, ya, porque todo lo que viene del amor es bueno, todo era un beneficio para el otro.
quería que hubieran ríos porque Adán seguramente iba a ir a pescar ahí un día aburrido y ir a pescar. Ya quería que hubieran plantas, quean quería que hubieran animales para que estuvieran con Adán. Dijo, «Está solo Adán.» Y le hizo ayuda. ¿Para qué?
Para el bien de él. Ya. Para el bien. Todo lo que nace del amor ya es para bendecir al otro.
Entonces, de parte de Dios, nosotros tenemos todo este amor, todo este amor, todo este amor, todo este amor, todo este amor y nos encanta que la gente nos ame. ¿A quién le gusta que la gente le maldiga? Alguien que me levante la mano, por favor. A todos nos gusta que la gente nos ame, nos ame, nos ame.
Ya. Y el problema no está en eso. El problema está en cuando nosotros tenemos que reproducir ese amor. Ahí empieza quizás el trabajo en nuestra vida, el tratamiento que Dios está haciendo con cada uno de nosotros en cuanto a la perfección del amor en nuestras vidas.
Y si nosotros amamos de la forma que Dios quiere, lo estamos mostrando a él. Ya estamos mostrando al Dios todopoderoso, porque la escritura dice que a Dios nadie lo ha visto jamás. Ya, pero si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, ¿ya? Y su amor se ha perfeccionado en nuestras vidas.
¿Qué le parece eso? ¿Está dispuesto? ¿Está dispuesta a amar de la forma que Dios quiere que nosotros amemos? ¿Cuántos están dispuestos a amar acá?
Pero usted sabe lo que va a ah lo que va a incurrir en que vamos a amar a otra persona. Nos vamos a tener que aguantar una infinidad de cosas. Nos vamos a tener que aguantar sufrimiento. Nos vamos a tener que aguantar malas palabras.
Nos vamos a tener que aguantar ofensas. nos vamos a tener que aguantar una infinidad de cosas. Ya usted está dispuesto, hermano, me gusta porque es del discipulado, por eso. Amén, hermano Barra, como le digo, esto es algo que nosotros conocemos.
Siempre se habla del amor, siempre se habla de de cómo Dios nos amó, del amor de Dios hacia el mundo, ¿ya? Pero la realidad de esto, de hacer que nosotros podamos producir este amor y entregárselo a la gente, de eso se trata el evangelio, de eso se trata la palabra de Dios. Ya. Entonces decía yo que nosotros podemos usar los dones del Espíritu ya y funcionar en el poder de Dios, no necesariamente teniendo el amor.
Podemos hacerlo sin amor. Ya. ¿Por qué me miran así? No me miren así.
Entonces, si Dios, dice la escritura, que él derramó todo su amor sobre nosotros, ¿por qué nosotros no podemos amar de la forma que Dios ama? Si él derramó ese amor en nosotros, cae en este vaso de barro su amor, porque nosotros tenemos que cultivar ese amor. No es algo que esto es como una semilla, hay que cultivarlo. Primero nosotros conocemos a Dios, ¿cierto?
Entendemos ese amor que él nos ha entregado y en respuesta a ese amor cae esa semilla de amor a nuestras vidas. Y luego que cae en nuestra vida esa semilla de amor, tiene que empezar a trabajarse esa semilla de amor, a trabajarse, a trabajarse, a trabajarse. como una semillita va a crecer un poquito de raíz para allá, un poquito de raíz para acá con las condiciones necesarias y luego eso va a ser unito que va a empezar a dar frutos y los frutos que va a dar van a ser amor, va a ser gozo, va a ser paz, va a ser paciencia, va a ser benignidad, va a ser bondad, va a ser fe, mansedumbre, templanza. Entonces, ya no estamos enfrentados de alguna forma a las leyes que Dios nos ha puesto.
No hagas esto, no hagas esto, no hagas esto, no hagas esto. ¿Por qué? Porque con el amor uno no hace nada de aquello. Ya no hace nada de aquello, porque el amor siempre quiere el bien de los demás.
Y estudiando esta palabra, bueno, y otras palabras más, me encontré nosotros, nuestro pastor siempre nos habla de de bendición. de bendición, de bendición. De repente a uno a veces dice tanta bendición, pero efectivamente todo lo que Dios ha hecho en su palabra o todo lo que Dios nos ha otorgado y entregado es bendición. Dios nos ha entregado maldición, nos ha entregado bendición.
Y nosotros tenemos un problema porque eso cae en nuestra mente, ya palabras caen en nuestra mente y chocan ahí con todos los argumentos que nosotros tenemos ya. Y a veces decimos,
Oh, pero si no tengo nada, ¿cómo me habla tanto de bendición si no tengo nada? No tengo ni qué comer en mi casa. ¿Y cómo me habla de bendición?
Pero si yo anulo esa bendición, yo mañana voy a seguir pasando hambre, ¿me entiendes? Porque es mejor la bendición que la maldición. Pero yo puedo decidir. Ya escoge entre la maldición y la bendición.
¿Se imagina que si todos los días nuestro pastor cuando tiene reunión, cuando él está predicando nos dijera,
Ustedes van a ser maldecidos? Ustedes les va a ir mal. Dios se preocupa solo de algunas cosas de ustedes, pero no de las otras. Ya.
¿Qué empezaría a generar eso en nosotros? Empezaríamos a decir,
¿Cómo no está dando palabras de maldición? Que vamos a ser maldecidos, que vamos a ser maldecidos. Siendo que la Biblia nos habla de que él nos está trayendo bendición a nuestra vida, ¿ya? Pero pasa por nuestra mente y en nuestra mente se produce el problema, ¿ya?
Se produce el problema o se produce la guerra o la batalla, ya por todos los argumentos que nosotros le hemos puesto a nuestra mente, así como los dardos del enemigo. Vamos a saltarnos del amor y vamos a pasar a los dardos del enemigo. Los dardos del enemigo son palabras, dice la escritura, que son saetas, que él nos tira. Ya no vienen de acá dentro, vienen de afuera.
Un pensamiento, una saeta llega. Tiene razón el lo que dice. Nunca decimos eso, ¿cierto? Pero aceptamos el pensamiento y una vez que aceptamos el pensamiento o la saeta, ese pensamiento que llega a nuestra mente puede bajar, digamos, bajar entre paréntesis al corazón y depositarse en el corazón.
Y luego que se deposita en el corazón, esa palabra, esa saeta que era un pensamiento, se depositó en el corazón y empezó a crecer en nuestro corazón. Y cuando empezó a crecer en nuestro corazón, empezó a producir palabra, empezó a entregar palabra. Viene un pensamiento a mi vida, me voy a enfermar. Fue un pensamiento, yo lo estoy diciendo lógicamente para que usted lo entienda, porque el pensamiento no se puede leer.
Un pensamiento llegó, me voy a enfermar. Usted aquí arriba lo deja entrar o lo echa fuera. Para eso está el escudo de la fe, ¿cierto? Ahí está.
Pero el escudo se tiene que poner aquí arriba para que Ya. Entonces, lo dejamos entrar. Ahí es lo primero. Lo dejamos entrar ya o lo echamos fuera.
Si lo dejamos entrar, ese pensamiento de me voy a enfermar va a pasar a depositarse en el corazón. Luego que se deposita en el corazón, ese pensamiento va a empezar a crecer como una semillita. va a empezar a crecer, a crecer ya, y luego va a empezar a tomar un poco de control en mi corazón y luego yo lo voy a empezar a declarar, ¿sabes que me voy a enfermar? ¿Sabes que parece que me siento así y me siento asá?
y empecé a declarar un pensamiento que venía del enemigo, pero yo le di poder por medio de las palabras, porque el pensamiento en sí mismo no tiene el poder. Ya. Entonces, yo lo hice grande ese pensamiento. Yo lo hice grande, ¿ya?
Y después de eso yo tengo una realidad. Después de eso yo tengo y me encuentro con una realidad de que estoy enfermo, de que estoy triste, de que estoy amargado, de que estoy eso, pero yo en la lucha, digamos, de la mente, en ese momento, yo fui de alguna forma derrotado por ese pensamiento. Ahora, así como el nos tira saetas, ¿ya? o nos tira dardos, flechas, llámelo como quiera, que llegan a nuestra mente para dañar nuestro corazón.
Tenemos la palabra de Dios ya para poder ponerle freno a esas saetas, ¿ya? La fe, el escudo de la fe para poder ponerle freno a esa saetas. Entonces, cuando viene una saeta del enemigo, yo tengo una palabra de Dios, yo tengo algo con que luchar, tengo algo en que guerrear y no dejo entrar ese pensamiento que venía. Ya.
Por lo tanto, el resultado de aquello va a ser que ese pensamiento va a irse fuera. Ya. Y yo nutro mi vida, no solamente me quedo en eso, sino que yo nutro mi vida con la palabra de Dios. Ya voy a comer palabra de Dios todos los días de mi vida.
Voy a comer palabra de Dios en la mañana, voy a comer palabra de Dios a mediodía, voy a comer palabra de Dios en la tarde. Y si usted cena en la noche, come palabra de Dios otra vez. Ya. Entonces, a mi mente, luego a mi corazón.
De la abundancia del corazón habla la boca. Si yo hablo palabras de vida, vida se va a producir. Si yo hablo palabras de muerte, muerte se va a producir. El poder de la vida y de la muerte están en mi lengua, en lo que yo digo, en lo que yo declaro.
Por lo tanto, entonces se entiende bien que cuando nuestro pastor nos habla palabras de bendición y declara sobre nosotros y nos dice, «Nos va a ir bien» y nos dice otra vez y nos va a ir bien y nos dice otra vez, es porque está generando de alguna forma que esas palabras entren y luego pasen a nuestro corazón y empecemos a repetirlas y a repetirlas. Ya. Ya. Y se produce algo maravilloso porque uno va creyendo esas palabras.
Creí, por tanto, hablé, dice la escritura. Empezamos a creer esas palabras, empezamos a a vivir esas palabras, ¿ya? Y esas palabras empiezan a generar esas realidades que nosotros después tenemos en nuestros hogares. Llegamos a nuestra casa, todo está bien, todo está maravilloso.
Ya hay felicidad en el hogar, hay paz, hay tranquilidad. No estamos peleando, no estamos discutiendo porque hemos le hemos dicho stop al enemigo, le hemos dicho stop al Ya, porque el no tiene más poder sino el que nosotros le podemos entregar a través de nuestras propias palabras y luego se empiezan a generar todas las realidades que nosotros conocemos. Ya no sé qué hora es. Ya hoy día vamos a estar hasta las 10 porque esto es como el discipulado.
Ah, bien. Bueno, todo esto, todos están invitados a discipulado, por favor. Esto es ah, todos pueden venir si quieren a discipulado. Es maravilloso estudiar la palabra de Dios.
Ya. Comer palabra de Dios, comer palabra de Dios. Comer palabra de Dios. Entonces va a generar una realidad.
Va a generar una realidad ya diferente en nuestra vida. ¿Por qué? Porque vamos a llenar nuestro corazón con la palabra de Dios. Y cuando llenemos nuestro corazón con la palabra de Dios y con el amor de Dios, que es la esencia de Dios, no nos va a costar amar porque va a ser nuestra naturaleza.
Ya no nos va a costar nada decirle perdóname, decirle lo siento. No nos va a costar nada cuando nos digan una pesadez como que no no como que no no escuchamos. Ya no vamos a dejar entrar a nuestro corazón nada que venga del enemigo. Ya.
Y Jesús, bueno, digo, Dios dijo, «Dame tu corazón.» Ya dijo Dios,
dame tu corazón porque de él mana la vida.
Estoy hablando de perdón a todo mundo, no que vuelva a hacer la relación nuevamente con una persona que quizás hizo algo grande en contra suyo. Yo no estoy diciendo eso. Ya, pero para que nuestro corazón no quede preso, ya Dios nos da esa ese beneficio, digamos. Por eso Dios es maravilloso, maravilloso, maravilloso.
Entonces, nosotros conocemos a Dios. Ya conocemos a Dios. Primero Dios ya vino a nosotros. Somos salvos por gracia.
somos salvos. Ya Dios nos ha dado, digamos, de su espíritu a cada uno de nosotros. Ya. Ahora tiene que evidenciarse ese fruto en nosotros.
Ya los dones vienen directamente de Dios y no hay nada que hacer. Podemos pedirlos, claro, pero Dios los reparte. Dice que el espíritu lo reparte como él quiere, ya, pero no así el fruto del espíritu. Eso es algo en lo que todos nosotros debemos trabajar.
Debemos cultivarlo una y otra vez y otra vez. Hoy día me molesté con el hermano. Mañana le voy a pedir perdón. Pasado mañana me molesté con el hermano.
Voy a volver a pedirle perdón y le voy a decir que no sea tan pesado para no molestarme con él todos los días. ¿Cierto? Porque a veces sucede eso. Nosotros no somos muy tolerantes, nos molestamos con pocas cosas.
Ya el hermano nos dijo, no sé, no nos saludó. Una molestia es gratis. Una molestia. Ya no queremos pasar cerca de ese hermano, no queremos mirarlo solo porque no nos saludó, no nos dijo algo bonito.
Ah, y yo me acuerdo de Cristo. Ya me acuerdo de Cristo cuando iba en esa vía dolorosa, cómo lo golpeaban, cómo lo escupían, cómo lo azotaban, cómo lo maldecían, cómo decían cosas en contra de él, cómo soportó él aquello. Expresión, ¿cómo soportó él? Solo con el amor.
Ya no hay otro recurso ahí. Solo con el amor él aceptó todo aquello por nosotros. Ya. Y por ese amor se nos pide a nosotros que nosotros también vayamos de la misma forma.
Ya a nosotros de repente nos dicen, eh, oye, que andáis mal vestidos. Y nosotros nos molestamos y hacemos un tremendo ah por algo tan simple. Nadie nos ha bofeteado, nadie nos ha clavado una corona de espina. Ya nadie nos ha escupido, nadie nos ha pedrado, como dice el hermano acá, ya nos ofendemos por cosas que son tan comunes y corrientes.
Bendito sea nuestro Dios. Entonces, nos falta cultivar el fruto del espíritu. Ya nos falta. Y le vamos a pedir al Espíritu Santo que él nos pueda ayudar.
Ya, para que su fruto ya se pueda empezar a manifestar en nuestra vida, porque el fruto dice que es del espíritu, no es nuestro fruto. Ya nosotros somos como la tierra, el corazón somos la tierra. Él es su fruto el que ah, Dios se replica con por medio del amor. Dios está replicando.
Dios está mostrando lo que él es. Ya. Y así se puede mostrar a Dios cuando nosotros nos amamos unos a otros. No se hace de otra forma.
No es cuando hablamos bonito, no. Es cuando nos amamos unos a otros, entonces mostramos a Dios. Ya. Cuando nos amamos unos a otros, entonces mostramos la esencia de Dios, que es amor.
Dios les bendiga en este día. Si quieres se pone de pie. Vamos, nos vamos a ir a nuestra casa amando a todo el mundo. Ya me dicen amén.
Todos ya los voy a estar observando. Ah, Espíritu Santo, te doy gracias, mi Dios, porque tú eres el que enciende una llama dentro de nosotros, Señor. una llama que antes no conocíamos, Señor, pero que hoy, Señor, está, Dios, aumentando cada día más, Señor, en nuestra vida, Señor, trayendo, Señor, a nosotros, Señor, la esencia de Dios, el amor, Señor, el amor, Dios, el amor que se manifiesta, Señor, en bendición hacia los demás, Señor, en beneficios a los demás, Señor, en declarar que le irá bien al otro, Señor, en desear que le irá bien al otro, Señor, en desear, Señor, el bien para los demás. Espíritu Santo, te pedimos que tú enciendas aquello en nuestras vidas, Señor, y pueda crecer ese fruto maravilloso, Señor, el fruto del espíritu, Señor, en nuestras vidas, Señor.
Entonces, la gente nos podrá ver, Señor, y podrá verte a ti, Señor, porque tú, Dios, te estás, Señor, replicando en nuestra vida, Dios eterno. Gracias, Señor, te damos en esta hora, Señor. Pedimos tu bendición, Señor, para cada uno de nosotros, Señor. Oramos para que el perdón sea, Señor, algo diario en nuestra vida.
¿Cuántas veces perdonaré a mi hermano, Señor? Hoy la respuesta es hasta 70 veces 7. Dios eterno, es algo, Señor, maravilloso, Señor, que en nuestra mente, Señor, en nuestro pensamiento, quizás no lo alcanzamos a entender o de repente no lo queremos aceptar, Señor, porque es demasiado grande, Señor, Dios todopoderoso. Gracias, Señor, en este día sea su amor derramado en nuestros corazones, Señor, oh Dios, esa unión perfecta, Señor, la que guíe nuestros corazones en el nombre de Jesús de Nazaret.
Gracias, Señor. Amén. Y amén. Dios les bendiga, amada iglesia.
Démosle un aplauso al Señor. Amén. Bien. Dios nos bendiga.
Bien. ¿Qué qué le parece si antes de retirarnos tomamos nuestra ofrenda, por favor? Vamos a ofrendar en este día con gozo, con alegría. Mientras usted busca su ofrenda, quiero rápidamente eh recordar este día jueves, no se olvide, nos reunimos a las 20 horas, eh a las 7 de la tarde ya las puertas del templo están abiertas.
El día viernes está el servicio de acción de gracia ya de las iglesias evangélicas. Recuerde, acá se reúnen la mayoría de las iglesias evangélicas por el eh onomástico de nuestra ciudad. El día domingo se estuvieron dando a conocer los nuevos ciudadanos e hijos ilustres y en esta semana de actividades el día viernes le corresponde a las Iglesias Evangélicas eh en donde venimos a orar por las autoridades y venimos a orar por nuestra ciudad también. Así que va a ser un lindo tiempo y por supuesto estamos invitados a poder estar el domingo, ya lo sabe, nos reunimos en este lugar 9:30 estamos con plantados.
Ya a las 9:30 está el discipulado de plantado. A las 10:10 comienza nuestra eh reunión. Así que esperamos de todo de todo corazón que seamos muy bendecidos el día domingo. Eh, el próximo 15 de mayo tenemos tres ciudades en altares o en San Fernando para los que quieran ir.
El viernes 22 de mayo tenemos el hermán T, las hermanas para que se vayan preparando y no se olvide que el lunes 8 de junio tenemos una reunión especial en tu presencia. Bien, queremos aprovechar también vamos a dar la bienvenida a Kevin y Carolina allá. Kevin Carolina, muchas gracias por acompañarnos su casa. Así que ya lo sabe.
Esperamos verles, esperamos estar reunidos el día jueves, el día domingo en este lugar. contentos, felices, Dios añadiendo a la iglesia los que han de ser eh salvos. Yo le sigo pidiendo su oración por mi voz, por favor, hablo un rato y me compienzo a a completar el estilo. Así que estado ayudando, he estado pidiendo ayuda.
Así que Dios bendiga Marcial que estuvo compartiendo la palabra hoy día en la radio. También nos estuvo acompañando Francisco también predicando, así estoy aprovechando de eh descansar un poco la garganta. Bien, tome su mejor ofrenda, por favor. Permítame orar por su ofrenda.
Padre, gracias te damos. Te pido con todo mi corazón, bendice esta ofrenda. Bendice a quienes hoy van a entregar su ofrenda, sus diezmos. Tu palabra nos enseña que tú amas saltador alegre.
Tú eres el Dios que nos bendice. Como dice Isaías, el generoso piensa en generosidades. Señor, gracias. Honramos, exaltamos y bendecimos tu nombre a través de Jesús.
Amén. Y amén. Bien, póngase de pie, por favor. Traiga su ofrenda al altar, sus diezmos, sus ofrendas especiales y si va a ser su ofrenda a través de transferencia, ahí van a aparecer también los datos.
Gracias. Bien, nos vamos. Póngase de pie, por favor. Rogamos la bendición.
Esperamos verles el día jueves. Esperamos verles el día viernes. Es importante que estemos el viernes 7:30. Empieza la el servicio de acción de gracias.
Honramos y agradecemos al Señor por eh nuestra ciudad y el domingo, por supuesto, estamos todos juntos. Domingo el día de la mamá, ¿o no? Así que celebramos a las todas las mamás. Ah, así que que Dios las bendiga para tener todos un presente el domingo.
Oramos. Padre, gracias. Ha sido bueno, ha sido hermoso. Gracias por tu palabra.
Gracias Dios por darnos la oportunidad de estar juntos el martes, Dios mío, comenzando la semana, buscando tu rostro, buscando de tu presencia. Permítenos estar el jueves, Dios, a mayor hermanos sino al domingo. Siempre es una bendición poder estar ya con casa llena, buscando tu rostro, buscando de tu presencia. Despídenos en paz, en comunión los unos de los otros, más nunca jamás de ti, en el nombre de Jesús.
Amén. Y amén. Dios les bendiga. Despídase de su hermano, despídase de su hermana.
Nos vemos el jueves con ayuda del Señor. Un abrazo. Bendiciones.
Declaración
Nos vemos el jueves con ayuda del Señor. Un abrazo. Bendiciones.