Domingo 1 de marzo, 2026 Pastor Darío Moral
Daniel 5 Números 25 Mateo 25:35 Filemón 124 Colosenses 4:14 Mateo 25 Mateo 25:15 Juan 12:6

Mensaje central

Y en este nuevo mes que tú nos permites vivir, queremos aferrarnos a ti, Señor, porque tú tienes mucho más para nosotros. Tú tienes mucha más palabra, tú tienes mucha más alabanza, tú tienes mucha más adoración, tú tienes mucha más revelación, tú tienes, Señor, más. Y hoy te decimos, tenemos hambre de ti, Señor.

Momento de alabanzaExpandir

Introducción

Y en este nuevo mes que tú nos permites vivir, queremos aferrarnos a ti, Señor, porque tú tienes mucho más para nosotros. Tú tienes mucha más palabra, tú tienes mucha más alabanza, tú tienes mucha más adoración, tú tienes mucha más revelación, tú tienes, Señor, más. Y hoy te decimos, tenemos hambre de ti, Señor. Tenemos hambre de ti, Padre.

Enciéndenos en este día, Espíritu Santo, Dios, porque tú eres lo único que necesitamos hoy. Por eso te alabamos, Señor. Vamos, dele un minuto. El Señor alce sus labios y dígale cuánto le necesita para enfrentar este año, para caminar en la vida.

Dígale cuánto le necesita. Él es él es quien sostiene nuestra vida. Él es quien renueva nuestra fuerza. Él es que hace camino donde no hay camino.

Él es el que se manifiesta como el Dios del consuelo, como el Dios de puertas abiertas. Pero él es nuestro padre, nuestro Dios y soberano creador de todas las cosas. Ha decidido venir a habitar con nosotros en este día. Oh, Padre, te alabamos.

Oh, te alabamos. Vamos, aproveche estos instantes y dígale, Dios, te alabo en este día. Me quiero ir renovado, me quiero ir lleno, me quiero ir transformado. Oh, Espíritu Santo, que mientras te alabamos todo vacío sea llenado, Dios.

Que tu Espíritu Santo llene este lugar, Dios, porque tú eres la razón de nuestra vida, Padre. Tú eres la razón, Dios mío, de que nos levantamos cada día y hoy necesitamos, Señor, que nuestras vasijas sean llenadas. Oh, te necesitamos, Señor, a ti. Oh, te necesitamos, Señor, a ti.

Vamos a alabar al Señor y alábele con todo su corazón. Alabemos. Hagamos un Pentecostés en este lugar. Él está aquí para llenarnos de su paz, de su presencia.

Oh, te alabamos, Señor. Estoy preparando el camino, enderezando las veredas y cada vez más disminuyendo, porque importa que él crezca. Mi placer en él está. Yo no soy digno de desatar sus sandalias.

Mi vida entera en él está. Y hoy camino con la certeza de que él volverá. Es él por él que estoy gastando mi vida, perdiendo todo por amor y con alegría. Dueño de mis días.

Estoy preparando el camino, enderezando las veredas y cada vez más disminuyendo, porque importa que él crezca. en él de su sandalias y él está y camino con la certeza de que él volverá. É por él en que estoy gastando mi vida, perdiendo todo por amor y con alegría. Es él por el que estoy gazando mi vida.

perdiendo todo por amor y con alegría, dueño de mis días y él volverá. Soberano en poder. Él volverá. El gobierno en él está y veá.

En sus manos su recompensa. Él volverá. Soberano en poder él volverá. El gobierno él está y vean.

Él traerá en sus manos su recompensa. Es él por él. que estoy gozando mi vida. Meuego todo por amor y con alegría.

Oh, dueño de mis perdidos por el que soy gado vi perdiendo todo, perdiendo todo por amor y con alegría. Dueño de mis, tú eres el dueño. Tú estás aquí en este lugar. Derrama de tu presencia.

Soberano en poder. Él volverá. El gobierno en él está. Y vean entrará en sus manos recompensar.

Soberano él. Él volverá. El gobierno en él está. Viberan caerá en sus manos.

Por él que estoy gastando mi vida. Por ti, Señor, perdiendo todo por amor y con alegría. Dueño de mis días. Es él por él que estoy gastando mi vida, perdiendo todo por amor.

Perdiendo todo con amor y con alegría, dueño de mis días. Padre, gracias, gracias te damos en esta mañana. Gracias por este día, por este tiempo. Gracias por tu misericordia, por tu bondad, por tu fidelidad, por tu bendición.

Qué qué bueno, Dios mío, y qué bien nos hace estar en tu casa. Estamos, Dios, comenzando el tercer mes de este año 2026. Estamos, Dios, dando comienzo ya al año laboral, al año fiscal. escolar y y oramos, Señor, pidiendo tu gracia, tu sabiduría en nosotros.

Derrámate, Dios, como solamente tú lo puedes y lo sabes hacer. Recuerdo, Dios, a Saab decir, «¿A quién tengo en los cielos y no solo a ti. Fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen, pero la roca de mi corazón y mi porción eres tú, oh Dios.

por siempre. Y es que tú eres el sustento de nuestra vida. Es que tú eres, Dios mío, el pan que nos sacia, el agua que da vida a nuestra vida. Tú tú eres la fuente inagotable, Señor, de felicidad, de gozo, de alegría, de propósito, de bendición, de sabiduría, de amor, de paz.

Todo lo bueno proviene de ti, Señor.

Primeros Meses

Y oramos en esta mañana agradecidos, Dios, de estos dos primeros meses, Señor, del año. agradecidos por lo que tú vas a hacer, por cómo nos vas a acompañar, por cómo te vas a mover, por cómo Dios, tu vara y tu callado, sin duda, nos van a infundir aliento en este tiempo. Confiamos, Señor, y creemos en una doble porción de tu espíritu en este año sobre nuestra vida, Señor. Creemos, Dios mío, en un tiempo de gracia, de de favor, en un tiempo de bendición.

Yo glorifíquese, derrámese, Señor, en este tiempo. Añada a la iglesia los que han de ser salvos. Añada, Dios mío, a la iglesia los que han de ser salvos. Como un día saliste a nuestro encuentro, Dios, sigue moviéndote en esta larga y angosta faja de tierra, Señor.

Oramos, Dios mío, te pedimos la paz, Señor, en aquellos lugares donde hay conflicto. Oramos por el Medio Oriente. Oramos, Dios, por Israel, oramos por Irán. Oramos, Dios mío, por los países que están siendo afectados.

Dios, te pedimos la paz. Venga tu reino, Dios. Venga tu reino, Señor, y hágase su voluntad aquí en la tierra como en el cielo. Padre, gracias.

Te adoramos, te bendecimos, te exaltamos con todo nuestro corazón en el nombre poderoso de Jesús. Amén, Señor. Y amén. Damos un fuerte aplauso a nuestro Señor, por favor, iglesia.

Segundo Más

Vamos, mantenga estas palmas a tu Señor segundo más. De la alabanza al rey de gloria. De la alabanza al rey de gloria. El que vive y reina por los siglos de los siglos.

Al que vive y reina. Dios, te alabamos, te adoramos, te bendecimos. Te exalt, Rey Señor. Gracias, Espíritu Santo.

Gracias. Gracias. Amén. Dios nos bendiga, querida iglesia.

¿Por qué no? Por favor, antes de tomar asiento, bendiga dos a tres personas, los saluda, les da un buen abrazo. Muchas gracias, muchachos. Dios les bendiga.

Bien. Qué bueno verle, qué alegría me produce verles. Invitamos ahí Andreita. Gracias.

Amén. Bien. ¿Cómo cómo están? ¿Cómo están?

Qué bueno. Hoy día juega la U, no importa, juega igual contra Ya me atoré, perdón. No, Dios bendiga nuestra vida. Bien, hoy hoy, querida iglesia, vamos a hacer dos cosas eh de después del mensaje.

Una. Vamos a estar orando por todos eh las personas que eh entran mañana ya a estudiar eh ya sea escolares, universitarios, institutanos, etcétera, etcétera. Pero todos los que ya mañana empiezan o entran a clases, vamos a estar orando por ellos a partir de hoy en la tarde noche. Nosotros quedamos con eh el nido vacío.

Se nos van ya nuestros nuestras dos hijas. Eh, yo yo por fuera eh me me muestro estoico, por dentro estoy feliz, ¿no? Así que no es una es una bendición y esperamos eh también que sea un buen año para nuestros hijos. Amén.

Conclusión

Y lo segundo, eh pedimos a a la entrada que usted pueda eh anotar eh la petición que usted tenga para este año 2026. Si usted todavía no lo ha hecho, puede conseguir un papelito. Ese papelito yo lo único que le pido, consérvelo. Ya.

Consérvelo. No, no es para nosotros, es para usted. Eh, queremos orar por esa petición. Queremos orar.

Ya mañana comienza el año laboral, el año fiscal, el año escolar. Y y bueno, empieza a circular todo en nuestro país y queremos orar para que Dios sin duda sea con nosotros. La Biblia dice,

Encomienda al Señor tu camino, confía en él y él hará.

Y y creemos que Dios va a ser en favor de nuestras vidas. Entonces, en relación a eso, quiero darle sentido también a la palabra que vamos a compartir hoy.

Segunda de Timoteo, capítulo 4, por favor, verso 6. Segunda de Timoteo, capítulo 4, verso 6. Si me pueden colocar el tiempo, por favor. Bien, estuvimos el fin de semana con eh parte de los jóvenes, estuvieron en campamento en nuestra casa, se portaron super bien, gracias a Dios.

Eh, eso no fue un lindo tiempo para ello. Agradezco a la pastora le estuvo predicando y estuvo compartiendo también la palabra el día jueves. Eh, el martes estuvo Bastián predicando. Yo agradezco porque nosotros fuimos, la mayoría sabe, quizás algunos no, estuvimos en Argentina y llegamos el día martes y regresamos un martes, pero yo desde el martes hasta el domingo estuve predicando todos los días, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado, domingo, en la mañana, en la tarde y los cambios de temperatura, ha sea mucho calor allá, cambio de temperatura, aire acondicionados, ventiladores, entonces me afectó un poco la garganta.

Bien. Segunda de Timoteo, capítulo número 4, verso 6, dice, «Porque yo ya estoy para ser sacrificado y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo en aquel día.

y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida. Que Dios bendiga esta su palabra. Padre, gracias te damos. Te pido con todo mi corazón, usa mi vida en esta hermosa y bella mañana, Señor.

Glorifícate y te pido con todo mi corazón que tu palabra corra y sea glorificada. Tú nos enseñas, Señor, que aunque este cuerpo externo se va desgastando, el interno, Señor, se va rejuveneciendo, va reverdeciendo en ti, mi buen Dios, y tenemos un precioso tesoro en vasos de barro. Y yo te pido con todo mi corazón que cada uno de tus hijos hoy no vea el barro de afuera, sino se quede con el precioso tesoro. Tu palabra, Señor, que es lámpara nuestros pies y en lumbrera, nuestro camino.

Permíteme hoy predicar con la autoridad de un apóstol, con la voz de un profeta, con la fuerza de un evangelista, la sabiduría de un maestro, pero siempre guiando a tu pueblo como un pastor. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén. Y amén.

Démosle un fuerte aplauso, por favor, a nuestro a nuestro Señor. Bien, Pablo se encuentra escribiendo esta carta en su segundo encarcelamiento en Roma. está en sus últimos momentos de vida al escribir los versos que hemos leído y está dando a entender su condición, mostrando su realidad, abriendo su corazón y pesa todo dando instrucciones. El apóstol Pablo se cree, comienza su ministerio cercano a los 30 años y son poco más de 30 años lo que su ministerio permanece acá en la tierra.

Su conversión es cerca de los 30 años, insisto, y eh su ministerio son 30, un poco más de 30 años. Y en ese tres décadas y un poco más, él abre un camino a la iglesia. planta iglesias, deja escritos que hasta el día de hoy son de inspiración y de bendición para nuestra vida. Y en esa condición ya de estar punto a ser sacrificado, como él mismo lo manifiesta, Pablo en estos últimos versos plantea tres puntos que son su sentir en ese momento.

Él declara abiertamente que que no tiene más tiempo. Él sabe que no tiene más tiempo. Número dos, él declara abiertamente también que supo recorrer el camino. Y número tres, que hay una recompensa para su vida y no tan solo para él, dice Pablo, sino para todos los que aman su venida.

Y es interesante lo que eh Pablo está planteando aquí, querida iglesia, y es a donde quiero abocarme en los próximos minutos, porque Pablo está hablando de terminar la carrera. Pablo, Pablo está señalando que él ha peleado la buena batalla, ha finalizado la carrera y ha guardado la fe. Pablo, Pablo está declarando abiertamente que él ha terminado de manera correcta su ministerio estos poco más de 30 años de de caminar con el Señor, de un ministerio público, de como señalaba hace segundos atrás de abrir iglesia, de sembrar, de de plantar, de de establecer, de dejar escritos para la posterioridad. Todo eso ha sido un proceso en donde Pablo ha comenzado de manera correcta, pero también está finalizando de manera de manera correcta.

Porque no es lo mismo, querido, querida, comenzar bien que terminar bien. La la la idea tuya y mía en el evangelio no tan solo es que comencemos bien la carrera, sino que terminemos bien la carrera. E ese es el fin de de nosotros como hijos de Dios. Repito, es no tan solo comenzar bien, sino que terminar bien.

Y eso es lo que está manifestando Pablo. Él él está diciendo,

Yo terminé bien la carrera, pude pude guardar la fe. Me me está preparada una una corona, una corona de justicia.

Porque quiero quiero y perdóneme que sea reiterativo en esto, quiero ser enfático en esto, no es lo mismo comenzar un buen año que terminar un buen año. Todos nosotros tenemos la idea, el anhelo al al finalizar un año, al al tener un tiempo de de año nuevo, de celebración, eh la mayoría de nosotros, ¿qué es lo que deseamos para el otro?

un buen año, un excelente año y y no es lo mismo, querido, comenzar un buen año a terminar un buen año. Mi mi anhelo es que tú y yo terminemos un buen año. es que es que usted tenga un buen un buen año, que este sea un buen año para usted, que no tan solo usted se quede con el anhelo del comienzo, sino que a medida que vayan pasando los días, las semanas, los meses, usted pueda al al ir mirando hacia atrás darse cuenta cómo Dios ha estado con nosotros y cómo nos ha bendecido, cómo nos ha ayudado, cómo nos ha guardado. Entonces, no es lo mismo comenzar bien que que terminar bien.

Y y el anhelo de mi corazón, lo digo una vez más, es que no tan solo empecemos bien, sino que terminemos bien. El escritor del libro de Eclesiastés declara que es mejor el fin del negocio que el principio, dando dando a entender la importancia, repito, de terminar de una manera correcta lo que uno ha empezado. Entonces, quizás tú y yo no empezamos a lo mejor de la mejor manera, de la mejor forma. Quizás tú y yo eh eh estamos acá, vemos vemos marzo con incertidumbre, posiblemente enero, febrero, para algunos no fue lo que esperaba.

Entonces, te hay una incertidumbre por delante, pero repito, la idea no tan solo es que tú y yo comencemos bien, sino que terminemos bien. A lo mejor tú y yo no empezamos bien, pero la idea es que terminemos terminemos bien, que que terminemos bien este año, que que nuestra carrera en en el evangelio sea de bendición. Mira, por favor, permíteme leer Daniel, capítulo número 5, verso 13 en adelante. Daniel 5, por favor, dice la escritura, entonces Daniel fue traído delante del rey y dijo el rey a Daniel, «¿Eres tú aquel Daniel de los hijos de la cautividad de Judá que mi padre trajo de Judea?

Yo he oído de ti que el Espíritu de los dioses santos están en ti y que en ti se halló luz, entendimiento y mayor, ¿qué cosa? Mayor sabiduría. Daniel, capítulo número 5. Permítame poner el contexto de de los versos que hemos leído.

Daniel, capítulo número 5. El que está reinando en Babilonia es Belsazar. Belsazar es el hijo de Nabucodonosor, quien llevó cautivo a los príncipes de Israel hacia Babilonia. Entonces, Belsazar en una locura, en una arrebato, él está haciendo una fiesta, él está celebrando con sus amigos y manda sacar los vasos de oro y de plata que pertenecían al templo de de Dios.

Entonces, cuando él lo saca y y provoca esa ofensa delante de las cosas sagradas de Dios, la escritura dice que de repente aparece una mano misteriosa en en la muralla y comienza a escribir en la muralla men tequel luparsaín. Entonces, al ver ese escrito de esa mano misteriosa, el semblante de Belsazar, el el rey de de Babilonia, cae y y no saben lo que lo que eso significa. Mandan a llamar los sabios, mandan a llamar a los entendidos. Nadie puede dar el significado de de esas palabras.

Entonces, mandan a llamar a Daniel. Lo lo interesante de esto, querida iglesia, es que Daniel llega a Babilonia cuando el el rey era Nabucodonosor. Y ahora en el capítulo número 5co, en el capítulo número 5, Daniel ha estado en Babilonia cerca de 60 años en han transcurrido desde Daniel capítulo número uno a a Daniel capítulo número 5 han pasado cerca de 60 años y y durante todo ese tiempo, ¿cuál cuál es la interrogante? ¿Cuál es la pregunta?

que Belsazar le hace a Daniel y es lo que hemos leído. Eres eres tú, Daniel, eres tú aquel hijos de cautividad que que trajo mi padre. Porque se conocía que que Daniel cuando él llegó, él él no se dejó doblegar por Nabucodonosor. Si usted ha leído la historia, la la Biblia dice que Daniel no se quiso contaminar con la comida del rey y ellos se mantuvieron íntegros a los principios y a la palabra de Dios.

Entonces, han transcurrido 60 años y y la primera pregunta que Belsazar le hace a Daniel, ¿eres tú el mismo? A a pesar de que han pasado 60 años y y tú has conocido nuestra cultura, tú has conocido como es Babilonia, tú sigues siendo el mismo, sigues siendo la misma persona íntegra que conoció mi padre. Eso es lo que le está preguntando Belsasar a Daniel. ¿Por qué?

Porque, querida iglesia, es la importancia de mantenerse firme en nuestros principios. la importancia de mantenerse íntegro en en cómo tú y yo caminamos nuestra vida con el Señor. Porque, repito una vez más, no es lo mismo que tú comiences de una manera, la importancia es terminar bien. Y durante esos 60 años, Daniel, a pesar de estar en Babilonia, a pesar de de estar en una en un imperio corrompido, Daniel sigue siendo íntegro delante de Dios.

Por eso él como nadie le puede dar el significado al a la palabra escrita en esos muros. No, no tan solo, repito, una vez más se trata de empezar bien. La idea es que tú y yo terminemos bien esta carrera, que a pesar de que pasen los días, la semana, los meses, los años, tu integridad, mi integridad, tu santidad, mi santidad, tu comunión con el Señor, mi comunión con el Señor, tu relación con Dios, mi relación con Dios se mantenga firme, se mantenga Se mantenga tenga firme y llegado el día en donde tú y yo tengamos que partir del escenario de esta tierra, podamos decir,

Hemos peleado la buena batalla, hemos acabado la carrera, pero también hemos guardado la fe.

No, no es lo mismo empezar bien que que terminar bien. Tenemos que terminar de una manera correcta.

Entonces, de repente pasan los días, pasan las semanas, pasan los meses, pasan los años y y pareciera que empiezan a haber cambios en nosotros, pero cambios que no son favorables a nuestra vida y y que tienen relación con con esa comunión con el Señor, con con esa con esa relación con con el Dios del cielo. Entonces, amado, amada, quiero quiero en este día, en el tiempo que tengo, quiero que podamos observar por medio de la escritura cuatro cuatro personas, cuatro personajes de la escritura que comenzaron bien, pero terminaron mal y y poder observar por medio de aquello nosotros debemos cuidar nuestra vida, porque en la Biblia también menciona, lo digo una vez más, personas que comenzaron bien, pero no terminaron bien. Y y la idea, repito, es que tú y yo al comenzar en el evangelio comencemos bien, pero también terminemos terminemos bien. Que su carrera, mi carrera la terminemos, la terminemos bien.

¿Puede puede mirar a alguien por favor? Y si les vamos a terminar bien. Entonces, déjame déjame mostrarte cuatro personajes, por favor, que empezaron bien, pero no terminaron bien. El primero de ellos lo vemos en Salomón.

Mira lo que dice Primera de Reyes 11, por favor. Primera de Reyes 11, capítulo número 4, dice la escritura, dice la Biblia, dice las Sagradas Escrituras. Primera de Reyes 11, capítulo 4 al 6. Sí, gracias.

Y cuando cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos y su corazón no era perfecto con el Señor su Dios, como el corazón de su padre David. Porque Salomón siguió a Toré, diosa de los Sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas, e hizo a Salomón lo malo ante los ojos del Señor, y no siguió cumplidamente a Dios como David su padre. ¿Cuál cuál fue el gran problema de Salomón que no guardó su corazón? Y y es sin duda un gran problema, ya que la Biblia dice que por sobre toda cosa guardada, ¿qué es lo que debemos guardar?

El corazón. Debemos guardar el corazón porque de él mana la vida. Entonces, cuando no guardamos el corazón, querida iglesia, ¿qué es lo que sucede? No nos inclinamos a a realizar acciones que no deberíamos aceptar en nuestra vida.

Cuando tú y yo no guardamos el corazón, eso es lo que sucede. Nuestra nuestra vida se va inclinando. Y eso es lo que pasó con Salomón. Salomón dice la escritura, lo hemos leído, no guardó el corazón.

Y al no guardar el corazón, él se inclinó a hacer cosas que estaban prohibidas para él. Entonces, cada vez que tú y yo no guardamos el corazón, amado, cada vez que tú y yo, lo quiero repetir, no guardamos el corazón y y lo voy a decir de esta forma y lo voy a decir de esta manera y espero usted me pueda comprender y entender, amado, amada, usted acá no me viene a ver a mí, no viene a ver a la pastora, no viene a ver a a la casa pastoral, usted y Yo usted viene a este lugar porque usted tiene una relación con Dios. Si sus ojos están puestos en nosotros, créame que nosotros vamos a fallar y lo más seguro es que entonces el corazón se termina inclinando. Entonces nuestra relación y nuestro corazón tiene que estar guardado hacia el Señor, hacia Dios.

Cuando no está guardado nuestro corazón, voy a decirlo una vez más, no nos inclinamos a hacer cosas que no deberíamos terminar haciendo. Entonces, ¿por qué muchas veces tú y yo comenzamos con ganas, comenzamos con con un deseo de servir en la casa del Señor y luego ese servicio comienza paulatinamente a menguar guardando el corazón? Y recuerda, no se trata de empezar bien, se trata de terminar bien. Entonces, hay que guardar el corazón.

Mira lo que dice Primera de Corintios 6:12. Por favor, me avisas. Primera de Corintios 6:1. Gracias.

Todas las cosas me son lícitas, más no todas convienen. Todas las cosas me son lícitas, más yo no me dejaré dominar de ninguna. Ahora, mira como lo dice, por favor, la traducción del lenguaje actual. Dice el mismo texto, algunos de ustedes dicen,

Soy libre de hacer lo que yo quiera.

Claro que sí, pero no todo lo que uno quiere conviene.

Por eso no permito que nada me domine. Entonces, ¿somos libres de hacer lo que queramos? Sí. ¿Eres libre de hacer lo que quieras?

Sí. Pero tú tienes que guardar qué cosa? el corazón. Porque en ese en esa libertad que Dios nos da de hacer lo que queramos, si no guardamos el corazón, lo más seguro es que por más que empezamos bien, no vamos a terminar bien.

Y es lo que pasa con Salomón. Salomón lo que sucedió es que inclinó el corazón a lo que no debía inclinar su corazón. Permítame mostrar otro ejemplo de no guardar el corazón, por favor. Números 25, si son tan amables, muchachos.

Números 25 verso 6 dice, «Y he aquí, un varón de los hijos de Israel vino y trajo a una madianita a sus hermanos, a ojos de Moisés y toda la congregación de los hijos de Israel, mientras lloraban ellos a la puerta del tabernáculo de reunión. Y lo vio Finés, hijo de Leazar, hijo del sacerdote Aarón, y se levantó de medio de la congregación, tomó una lanza en su mano y fue traer el varón de Israel a la tienda y lo alcanzó y los alanció a ambos, al varón de Israel y a la mujer por su vientre, y cesó la mortandad de los hijos de Israel. ¿Qué qué es lo que sucede con con este con este varón? al no guardar el corazón, Dios había establecido ciertas leyes.

Una de esas leyes, una de esas normas que Dios había pedido es ustedes traten de no contaminarse ni juntarse con otros pueblos porque van a contaminarse. ¿En qué sentido? en que van a optar, van a tomar sus costumbres, van a ser suyos sus dioses que no son dioses. Entonces, cuando cuando no cuando como Israel no guardó el corazón, llegó el momento en que un muchacho viene y trae una madianita sin temor, ya ni siquiera escondiéndose, sino que la trae al campamento, se la presenta al papá, se la presenta a la mamá, la la entra en la tienda y y para todos es normal.

Ahora, querido querida, que cosas sean normales no significa que sean correctas. Hay cosas que son normales, pero no significa que sean correctas. Amén. Entonces, nosotros cuando no guardamos el corazón, nos vamos inclinando a a a ir corriendo el cerco hasta que ya es demasiado tarde y nos damos cuenta que empezamos bien, pero no estamos terminando bien.

Entonces, hay que guardar el corazón y y y lo voy a decir una vez más, no guardar el corazón y y saber que todo es lícito. Vamos cada vez más corriendo el cerco hasta que las cosas que no son correctas las hacemos parecer como si lo fueran. Pero lo voy a decir una vez más, no no podemos olvidar que aunque algo es normal, el que sea normal no significa que sea correcto. Y mira dos a tres, por favor, y dígale, «Cuidado con correr el cerco.

Dígaselo, por favor.

Anda con cuidado. No, vamos corriendo el cerco, un metro, un metrito, no importa. Vamos inclinando el corazón. ¿Cuál es el resultado?

Terminamos haciendo cosas equivocadas. Le levante su mano, por favor. Diga,

En este año voy a guardar el corazón.» Amén. Amén.

Podemos darle un aplauso al Señor, por favor. Entonces, ¿qué me enseña Salomón? ¿Qué es lo que debo guardar? El corazón.

Porque si yo quiero empezar bien y terminar bien, debo guardar el corazón. El segundo ejemplo de personas que no terminaron bien lo vemos en Ezequías. Ezequías es un rey que vivió milagros maravillosos por parte de Dios. Se me fue.

Un rey que supo traer la presencia de Dios de regreso cuando todo Israel se había corrompido. Pero en el final de su vida, en el final de su camino, vemos a un hombre que solo se interesó por su propio bienestar. Cuando hablamos de Ezequías, hablamos de aquel rey en donde Dios habla con el profeta Isaías y le dice,

Anda y dile al rey que prepare su casa porque va a morir y y no va a vivir.

No sé si usted recordará esa historia, pero ese rey tiene la capacidad de volverse a la muralla y orar delante de Dios y decirle,

Señor, acuérdate que he hecho lo que a ti te agrada.

Y y Ezequías efectivamente en en su recorrido había hecho cosas correctas, había hecho lo bueno delante de Dios. Pero recuerda de qué estamos hablando.

No tan solo estamos hablando de empezar bien, sino que estamos hablando de terminar bien. Entonces, el problema de Ezequías fue que a medida que va pasando el tiempo, él él deja de preocuparse por los demás. A él solo le interesa su propia su propia estabilidad. Mira lo que dice Segunda de Reyes 2016, por favor.

ir un poco más rápido, ¿no? No era el tiempo. Segunda de Reyes 20:16 dice la escritura,

Entonces Isaías dijo a Ezequía, oye palabra de Dios, he aquí vienen días en que todo lo que está en tu casa y todo lo que tus padres han atesorado hasta hoy será llevado a Babilonia sin quedar nada

, dijo Dios,

Y de tus hijos que saldrán de ti, que habrás engendrado, tomarán y serán eunucos en el palacio del rey de Babilonia.

Entonces Ezequías dijo a Isaías,

La palabra de Dios que has hablado, escuche lo que dice Ezequías, es buena.

Ahora, ¿por qué Ezequías dice que es buena? Después dijo,

Habrá al menos paz y seguridad, ¿dónde?

«En mis días.» La la palabra es buena.

¿Por qué? Porque no me toca a mí. Le le están diciendo que sus hijos van a ser eunucos. ¿Sabes lo que implicaba eso?

Que la línea de de descendencia de Ezequía iba a finalizar. Y el mismo hombre que años antes se había vuelto a Dios y había clamado por su vida y Dios lo había escuchado y la palabra había sido cambiada en favor de su vida, ese mismo hombre ahora escucha esta sentencia, pero él no no hace lo mismo, sino que simple y sencillamente dice, «Está bien, la palabra es buena porque no no me toca a mí. Yo voy a morir en paz. Los demás un pepino.

Entonces, que querido, querida, mientras Ezequías está diciendo, mientras yo esté bien, los demás no importan, aunque sean mis hijos, que se la arreglen ellos como puedan. Y y sin duda una una de las cosas más tristes que nos puede suceder en la vida es que a medida que van avanzando los años no nos vamos olvidando de los demás. Lo peor que a ti y a mí nos puede pasar en la vida es ir volviéndonos gente insensible. Total, yo estoy bien.

Total, yo yo estoy bien. Que a la vecina le sigan pegando, no importa. Total, a mí no me pegan, yo estoy bien. Entonces, e es lo peor que nos puede ir pasando, que que a medida que va pasando el tiempo se vaya se vaya engrosando nuestro corazón y y haya insensibilidad en nuestra vida.

Entonces, nunca olvidemos esto, por favor. Mateo 25:35 en adelante. Voy a leerlo de la PDT. Usted lo puede buscar igual ahí.

Mateo 25:35 en adelante. Porque tuve hambre y ustedes me dieron de comer. Tuve sed y me dieron de beber. Fui extranjero y me hospedaron.

No tenía ropa y ustedes me vistieron. Estuve enfermo y me cuidaron. Estuve en la cárcel y me visitaron. Entonces, los que hacen la voluntad de Dios le preguntarán,

Señor, ¿cuándo vimos que tenías hambre y te dimos de comer?

¿O cuándo te vimos con sed y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos sin tener dónde quedarte y te invitamos a nuestra casa? O ¿cuándo te vimos sin ropa y te vestimos? ¿Y cuándo te vimos enfermo en la cárcel y te visitamos?

Entonces el rey le responderá,

Les digo la verdad, cada vez que ustedes hicieron algo por mis hermanos más humildes, también lo hicieron por mí.» Y y ese es un principio que a ti y a mí no se nos puede olvidar. A medida que van pasando los años, a medida que van pasando los años, a ti y a mí no se nos puede olvidar. Porque lo voy a decir una vez más porque es lo neurálgico de mi de mi mensaje. No, no importa cómo empezamos.

La idea es que tú y yo terminemos terminemos bien. Y y para terminar bien, yo tengo que guardar el corazón. Para terminar bien, yo yo necesariamente tengo que no olvidar jamás que que no soy un individuo, un solitario en esta tierra, sino que mientras yo bendigo a los demás, no se me puede olvidar que que lo estoy bendiciendo a él, que que la Biblia dice que el que le da al pobre a Dios le presta. Entonces, el gran problema de Ezequías fue ese, que que no le interesaron los demás.

Un hombre que oró delante de Dios y cambió una una palabra profética donde estaba sentencia de muerte sobre su vida y y pasan los años y ahora que recibe una palabra que va a afectar a sus hijos, simple y sencillamente dice,

La palabra es buena porque porque yo estoy en paz. que se pudran los demás. Total, yo estoy bien. No, no tan solo es empezar bien, sino terminar bien en nuestra vida.

Por tanto, cuidemos el corazón y, por supuesto, seamos de bendición para los demás. Mire alguien, por favor, y dígale,

Estás llamado a ser de bendición para los demás.» Aleluya. Amén. Tercero, tercer personaje, Demas.

Demas fue un colaborador del apóstol Pablo y y el problema de Demas es que a medida que pasó el tiempo, Demas se fue enfriando espiritualmente. Amado, amada, cuidado con enfriarnos espiritualmente. No nos enfriemos espiritualmente. Y es interesante observar cómo es Pablo escribe de Demas.

En el Nuevo Testamento, Pablo habla tres veces de Demas, solamente tres veces. Pero es interesante ver el recorrido de esos escritos. Mire, Filemón 124, por favor. Filemón 124.

Gracias. Dice Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, ¿quiénes son? mis colaborad mis colaboradores. O sea, demás que es de Pablo es un colaborador.

Lo está saludando. Salúdenme a a Marcos, Aristarco, Ademas y y saluden a a Lucas, que son mis colaboradores. Colosenses 4:14. Colosenses 4:14 dice, «Os saluda Lucas, el médico amado, ¿y quién más?

Y Demas, pero ya no no es Demas mi colaborador, es solamente es solamente Demas. Está Lucas, el médico amado. Y Demas. Es interesante observar el escrito porque la primera vez es mi colaborador, mis colaboradores.

La segunda oportunidad ya es solamente Demas. Y la tercera, segunda de Timoteo 4:10. Porque Demas me ha amando, ¿qué cosa? este mundo.

Y ahí usted puede ver en estos tres versos el decaimiento de un hombre que se enfría espiritualmente. Y cada vez que usted y yo nos enfriamos espiritualmente, y lo digo de esta manera, porque es un término que nosotros como hijos de Dios entendemos y conocemos, enfriarnos espiritualmente nos puede llevar a terminar en el mundo. Uno uno tiene que tener cuidado con esto. Entonces comienzo como colaborador, sigo como demas para terminar como me ha me me ha desamparado amando más este mundo.

Entonces cuando nosotros nos enfriamos, querido querida, nosotros llegamos a la iglesia y ¿qué es lo que queremos hacer? Colaborar. Colaborar. Queremos colaborar.

Queremos colaborar. Queremos ser parte. Queremos ayudar. El problema es que si nosotros no mantenemos esa llama encendida, ese fuego, ese deseo de colaborar, tú lo vas apagando, lo vamos apagando y corremos el riego después y sencillamente de priorizar y ya la iglesia empieza a ser a a a a a a ponerse en balanza, pero y si vamos y hacemos otras cosas hoy día.

Entonces, lo lo peor que nos puede pasar a nosotros es ir enfriándonos a medida que pasa el tiempo. Mira lo que dice Abacuk, capítulo 3, verso 2, PDT, por favor. Abacuc 32. Señor, he escuchado acerca de ti.

Siento un temor reverencial por todo lo que has hecho, Señor. Y me gusta esta como lo plantea la PDT. Dice,

Reaviva tus hechos. Reaviva tus hechos como hiciste en el pasado.

Dalos a conocer. Aunque estés lleno de ira, recuerda tu misericordia.

Pero pero me gusta esa frase, reaviva tus hechos como como hiciste en el pasado. Reaviva tus hechos. O sea, Señor, yo yo comencé bien, yo comencé como un colaborador y y debo reconocer que a medida que va pasando el tiempo, posiblemente me he enfriado.

Pero, ¿qué es lo que te pido? Trae nuevamente un avivamiento a mi vida. Reaviva mi vida. Aviva tu obra, dice Abacuk 1960.

aviva tu obra en medio de estos tiempos. Vuelve a avivarla, aviva tu obra. Y yo creo que eso tiene que ser una consigna de cada uno de nosotros cada día. Señor, aviva tu obra en mí.

reaviva como como lo hiciste en el pasado. Como como lo hiciste en el pasado, señoras y señores, que usted y yo de repente tengamos memoria de nuestro pasado y no hablo de nuestro pasado antes del Señor, sino nuestro pasado con el Señor. Cuando Dios trae memoria esos pensamientos, ah, es que en el ayer yo cantaba más, oraba más, ayunábamos más. Lo que te está diciendo el Señor con ese recuerdo es que es tiempo de que tú y yo reavivemos nuestra vida.

Amén. Que que haya un avivamiento nuevamente en nuestra vida. Porque para que terminemos bien, necesitamos mantenernos avivados. Revivemos nuestra vida al al comenzar este tiempo, querido, querida, este año 2026, que que Dios reavive nuestra vida, que que el Señor reavive nuestra vida, pero ese tiene que ser una petición, una consigna tuya y mía, porque no tan solo quiero empezar bien este año, sino que quiero terminar bien este año.

Y la única manera de terminar bien este año, lo tengo claro, no no es solo con mis habilidades, no es solo con mis conocimientos, no no es solamente con las formas que yo tengo de de manera personal, sino que necesito y lo que verdaderamente necesito es al Dios del cielo en mi vida. Necesitamos al Señor. Marcos, por favor, si me puedes ayudar. Estoy finalizando, querido.

Aviva esa obra. No, no tan solo empecemos bien, sino terminemos bien. Entonces, por eso quiero quería predicarte esta palabra. al comenzar e este año laboral, poder mañana lunes decir, «Señor, no tan solo voy a empezar bien, voy a terminar bien este año.

No, no tan solo voy a empezar bien, sino que voy a terminar bien y para eso sé que tengo que guardar mi corazón y y voy a guardar mi corazón este año. No me voy a estar inclinando a cosas equivocadas. Para eso lo lo que tengo que hacer es entender que que si puedo ayudar a mi prójimo, voy a ayudar a mi prójimo, voy a ayudar a mi hermano, voy a ayudar a mi hermana. Existen posibilidades de poder hacerlo y y no se trata de ahora, ah, es que yo ahora estoy bien, no me importan los demás, no, sino que como iglesia, como cuerpo de Cristo, tenemos que ser sal de esta tierra y luz de este mundo.

Por supuesto. Número tres, mantenernos avivados constantemente, porque no quiero comenzar como demas siendo un buen colaborador para luego ir enfriándome y perder cuidado de aquello y a lo mejor terminar amando más otras cosas y y y desviarme de de entender que martes, jueves y domingo yo tengo una cita con mi amado. Amén. Tengo tengo una cita con el Dios del cielo que que es verdad, querido, querida, que que Dios está en todas partes.

Yo no te estoy discutiendo eso. No, no te estoy discutiendo que que Dios sigue estando contigo en la casa, pero pero el dejar mi casa para venir a este lugar tiene relación con con decirle a Dios, Dios, yo tengo una cita contigo. Yo yo estoy mostrando públicamente mi deber para contigo de de venir a un lugar y de congregarme. Y por último, querido, querida, una de las personas, sin duda, que para todo es conocido y terminó mal el Judas.

Mateo 25 verso 15, la nueva traducción beviente dice,

Y preguntó Mateo 25:15, y preguntó,

Mateo 25:15
¿Cuánto me pagarán por traicionar a Jesús?» Y ellos le dieron 30 piezas de plata. El mayor error de Judas fue corromper su vida por causa del dinero. Y usted quizás no lo sepa, pero Judas es un nombre con un significado sumamente hermoso. Judas es un nombre sumamente lindo.

Su significado es alabanza a Dios. Eso significa Judas alabanza a Dios. Pero nadie, por más que sea bonito el nombre, le pone a su hijo Judas por causa de la traición de ese hombre. No me imagino a la P y a la Emilia ya mayores, casada, trayéndome a su nieto, a mi nieto, su hijo, dice, «Papá, te presento a Judas Darío.

El problema es que, amado, amada, ¿sabe cuál es el problema? que nosotros recordamos la traición de Judas, pero olvidamos qué es lo que causó esa traición. Olvidamos la recordamos la traición. ¿Quién traicionó a Jesús?

Judas. ¿Por qué lo traicionó? Y y ese es el punto. Por eso la pregunta de Judas es tan significativa.

¿Cuánto me pagarán por traicionar a Jesús? Juan 12:6. Juan 12:6 nos habla un poco del carácter de Judas. PDT dice de la siguiente manera.

Judas no dijo esto porque le importaban los pobres, sino porque era ladrón. Él tenía a su cargo la bolsa del dinero y se robaba lo que había adentro. Judas tenía en su corazón corrompido a causa del dinero. El dinero corrompió a Judas.

Y primera de Timoteo 6:10, la nueva versión internacional dice de la siguiente manera: «Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de ¿qué cosa? de la fe y se han causado muchísimos sin sabores. Por tanto, iglesia, no es tan solo importante empezar bien, sino lo maravilloso es terminar en victoria.

Entonces, yo yo déjame cerrar con esto, por favor. A medida que pase el tiempo, la gente puede decir y que pueda decir de nosotros, sigue siendo el mismo enamorado, enamorada por Dios desde el principio. Sigue siendo el mismo apasionado, sigue siendo la misma apasionada. Y que llegado el tiempo usted y yo cuando nos pregunten, «¿Eres tú el mismo?» Nosotros podamos decir, «Sí.» Ha pasado los días, las semanas, los meses, los años y he mantenido mi fe porque he guardado mi corazón, porque le he pedido a Dios que mantenga vivada esa llama, porque me he preocupado de los demás, porque el dinero no ha sido un problema dentro de la iglesia.

el entregar una ofrenda, el que me pidan el diezmo, que hago el paréntesis grande, aquí no lo exigimos a nadie. Yo no estoy con una pistola aquí, me entregó. No, no, no. Eso es un eso es un eso es un trato personal con cada uno de nosotros porque entendemos que cada vez que nosotros le damos a Dios, Dios nos bendice, Dios nos guarda, Dios está con nosotros.

Entonces, que que el dinero no sea un problema dentro de la iglesia, que el dinero no sea un problema cuando nosotros pedimos una ofrenda, que no sea un problema porque mi corazón no está mandando Tú sabes que es interesante que Jesús al a único al único Dios que pone al mismo nivel de de de del Señor de Dios, su padre es Amamón. Y Jesús abiertamente dice,

Tú no puedes servir a dos señores. No puedes servir a Dios o a la riqueza. Porque si hay alguien que puede corromper nuestro corazón, es precisamente mamón.

Por eso Pablo dice en Timoteo,

Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males.

Y por codicioso, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sin sabores.

amado, amada, que en este año tú y yo empecemos bien, pero también este año lo terminemos bien y que nuestra vida como cristianos la comencemos bien, pero también la terminemos bien en el nombre de Jesús. Le podemos dar un fuerte aplauso al Señor. Póngase, póngase de pie, por favor. Póngase de pie.

Y y si puede abrazar a dos a tres personas y y dígale, «Vamos a terminar bien.» No, no, no tan solo vamos a empezar bien. Vamos a terminar bien. Aleluya. Así que que terminemos bien, que empecemos bien y terminemos bien.

Aleluya. Quiero este año escucharte, pastor. Estoy terminando bien el año. Por fin, pastor.

Por fin, pastor. Estoy terminando bien el año. Quiero, quiero, quiero escucharte, que tú y yo guardemos el corazón, que no nos inclinemos, que que tú y yo mantengamos esa llama encendida, que tú y yo nos preocupemos por el pobre, por el necesitado. Aleluya.

Pues sobre todo también que que el dinero, Dios, querida iglesia, no sea un factor de problema para ti y para mí en la iglesia, que no sea un inconveniente, porque mientras nosotros bendecimos, Dios más nos bendice. Y esa es una realidad y ese es un principio. Oh, aleluya. Me bendijo el Señor.

Bien. ¿Qué le parece si cerramos nuestros ojos, por favor? Padre, en el nombre poderoso de Jesús, yo te pido con todo mi corazón que que en este día, Dios, tú puedas moverte, que que en este día tú puedas derramar tu gracia, tu favor, tu presencia, Señor. No tan solo queremos empezar bien, queremos terminar bien.

Daniel estuvo 60 años en Babilonia. Dios nunca fue corrompido. Pablo, Dios mío, a pesar de todos los ayotes, situaciones contraria y negativas que él vivió, terminó declarando,

He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe, me está preparado una corona de justicia y me gusta lo que dice Pablo, porque creo, me incluye, nos incluye no tan solo a mí, sino a todos los que aman su venida, Señor.

Y somos apasionados por ti. Somos gente que ama tu venida, Dios mío, que dice, «Maranata, Cristo viene.» Que entiende, Dios mío, que no debemos apartarnos ni a derecha ni izquierda.

Que estamos llamados, Dios, para caminar contigo en santidad. Estamos llamados a caminar contigo en santidad. Dios mío, sigo creyendo. Tú no pasas de moda.

Tú no pasas de moda, Dios mío. Tu palabra no pasa de moda. Sin santidad nadie verá al Señor. Oh Dios, yo oro para que en nuestra vida seamos reavivados, reavivados, Dios.

Que la llama se encienda, Padre. Oramos, Padre, en el nombre de Jesús, para que usted nos bendiga, para que usted marque el camino en este año por el cual nosotros debemos transitar. Oh, Espíritu Santo, aviva tu obra, aviva tu obra, aviva tu obra. Aviva tu obra.

Aviva tu obra en medio de estos tiempos y en medio de estos tiempos hazla a conocer, Señor. Oramos, Dios. Oramos porque éramos gente, Señor amado. Hoy somos gente que ama al prójimo, que bendice al necesitado.

Oh, que eso, que esa pasión no se olvide. Que esa pasión no se olvide, Dios mío, que podamos decir, acuérdate, Dios, que hemos hecho lo que a ti te agrada. Señor, bendícenos. Bendícenos.

Ábrenos puertas para ayudar, Dios. Ábrenos puertas para ayudar como lo hicimos, Señor, en Aritaño, oh Dios, cuando llevamos de comer, Dios mío. Y y yo creo que esa siembra, Señor, nos permitió, Dios, mantenernos, porque el que le da al pobre a ti te presta, mi buen Dios. Por eso, Dios, que el dinero no sea un obstáculo, Señor, para alabarte, para adorarte.

Oh, Dios, bendícenos. Aviva tu obra en medio de estos tiempos y en medio de estos tiempos hazla a conocer, Padre. Gracias. Te bendecimos y te adoramos a ti, Rey de Reyes y Señor de Señores, en el nombre poderoso de Jesús.

Amén. Amén. Le podemos dar un fuerte un fuerte aplauso a nuestro Señor. Vamos a adorar al Rey.

Vamos a adorar al Señor. Aleluya. Si te tengo a ti, lo tengo todo. Mi amado, mi tesoro.

Fuera de ti nada deseo, Señor. Y si te tengo a ti, lo tengo todo. amado, mi tesoro. Fuera de ti nada deseo, Señor.

Y si te tengo a ti, lo tengo todo. Mi amado, mi tesoro, fuera de ti nada deseo, Señor. Y si te tengo a ti, lo tengo todo. y amado, mi tesoro.

Fuera de ti nada deseo, Señor. Y Cristo Jesús, eres mi plenitud. Cristo Jesús, eres mi plenitud. Y Cristo Jesús, eres mi plenitud.

Cristo Jesús, eres mi plenitud. Y Cristo Jesús, eres mi plenitud. Cristo Jesús, eres mi plenitud. Y si te tengo a ti, lo tengo todo.

Mi amado, mi tesoro. Fuera de ti nada deseo, Señor. Si te tengo a ti, lo tengo todo. Mi amado, mi tesoro.

Fuera de ti nada deseo, Señor. Si te tengo a ti, lo tengo todo. Mi amado, mi tesoro, fuera de ti nada deseo, Señor. Si te tengo a ti, lo tengo todo.

Mi amado, mi tesoro, fuera de ti cada deseo, Señor. Vamos, cielo, iglesia. Si te tengo a ti, lo tengo todo. Mi amado, mi tesoro, fuera de ti nada deseo, Señor.

Aleluya. Si te tengo a ti, lo tengo todo. Mi amado, mi tesoro. Fuera de ti nada deseo, Señor.

Levanta tu voz. Si te tengo aquí, lo tengo todo. Mi amado, mi tesoro, fuera de ti nada deseo, Señor. Si te tengo a ti, lo tengo todo.

Mi amado, mi tesoro. Fuera de ti nada deseo, Señor. Te tengo a ti, lo tengo todo. Mi amado, mi tesoro.

Fuera de ti nada deseo, Señor. Si te tengo a ti, lo tengo todo. Mi amado, mi tesoro. Fuera de ti nada deseo, Señor.

Pued acompañar por un poquito. Bien, quiero quiero que podamos orar. Vamos a orar antes de de todo. Quiero que podamos orar.

¿Alguno escribió su petición para este año? Amén. Yo yo quiero que la pueda la pueda tomar en su mano. Vaya a buscarla.

Quiero que la pueda tomar en su mano. Y y ¿qué qué quiero pedirle con esto, mi hermano? que que usted que usted guarde guarde eh e este papel, que usted lo guarde durante este año. Yo yo lo tenía, por ejemplo, yo no suelo no sacarle la carcasa por nada al celular.

Entonces yo yo lo guardo lo lo guardé acá atrás, a lo mejor usted en su billetera, en su cartera, pero pero qué es lo que le quiero pedir que usted que usted guarde este papel y que cada vez que a lo mejor las cosas no no anden bien o esté medio debilitado, usted tome este papel, lo lea y diga, «Por por esto estoy peleando este año, por Estoy peleando este año. Esto es lo que anhelo para para en este año laboral, en este año fiscal. Por esto y Señor, avívame, Señor. No dejes que mi corazón se incline para desviarme de de de lo que tengo que hacer.

a permíteme bendecir a otro para que tú me bendigas y y seguir con este propósito. Yo yo quiero orar por por eso le le le le le pido que que sea algo simbólico y me con el respeto de todas mis hermanas acá presente. Usted guarda un papel de chicle del año 95 en la cartera. ¿Cómo nos va a poder guardar un papel?

A los hombres nos cuesta un poco más, pero también de repente yo conozco hombres que tienen papeles en la billetera, pero entonces guardémoslo ya que que sea un memorial, que sea un memorial para usted y para mí. Esto es algo simbólico, pero de repente van pasando los días, las semanas, los meses y se nos olvida las peticiones que le hacemos al Señor. Pero que esto sea un un memorial, una dirección para este año. Usted sabe lo que escribió ahí.

Lo que yo quiero orar es para que esa petición se concrete. Queremos orar como sus pastores porque por sobre todo no queremos que empecemos bien, sino además que terminemos. Amén. Ahí tenga su papelito, por favor.

Permítanos, permítanos orar. Nosotros extendemos nuestras manos para para bendecirl. Ayúdame, pasacita. Acá eres parte de mi familia todavía.

Okay. Levante su levante ahí su petición o póngala en su corazón o tómela con las dos manitos como usted le sienta más cómodo. Pero permítanos orar. Padre, en el nombre poderoso de Jesús, cada uno de nosotros, Dios, familias aquí representadas, hay un anhelo en nuestro corazón, hay un deseo en nuestra vida, hay un sentir, Dios, y yo apelo a tu promesa y a tu palabra que me enseña y me dice,

Deléitate a sí mismo en el Señor y él te concederá las peticiones de tu corazón.

Y tú dices,

Encomienda al Señor tu camino y confía en él y y él hará, Señor.

Y y hoy yo he puesto mi petición, Señor.

Esta es mi petición para este año 2026. Y te pido, Dios, sé propicio a mí como sé propicio a cada uno de tus hijos en este año, Dios. y cuando aún las situaciones pareciera que no marchan bien, yo oro, Dios, yo oro en el nombre de Jesús para que este papel sea un memorial y y ellos, Dios mío, en los momentos quizás difíciles lo puedan abrir y y Dios, recordar que un día, Señor, oramos por esta petición y y recordar, Dios mío, que hicimos esta petición delante de ti y Dios no tan Solo para que se cumpla, Señor, se trata de ti, sino también de nosotros, de de ser íntegros contigo, de ser fieles contigo, de de no inclinar el corazón, Dios mío, de mantenernos avivados, oh Dios, de de recordarnos, de ayudar al necesitado, de que de que, Dios mío, el dinero no sea un impedimento, Señor. Padre, yo oro y bendigo a cada uno de tus hijos y y la petición, Señor, que está en su corazón este año se cumpla.

este año se cumpla y cuando estemos Dios en los últimos domingos del mes de diciembre o o a medida que vaya pasando el tiempo, quizás algunas peticiones se cumplirán en julio, en en agosto, en abril, en septiembre, en diciembre, no lo sé, Dios, pero Padre, que podamos ir recibiendo testimonio de nuestros hermanos y y al estar acá arriba en la plataforma, ellos ellos puedan contar Dios, ellos puedan contar y y que no sea una invención, Dios mío, será tan hermoso a lo mejor ver un hermano acá en en agosto diciendo, «El el el Señor lo cumplió, el Señor lo hizo y y aquí está mi mi petición de marzo cuando la escribí y hoy el Señor ya la ha contestado y y yo creo que eso lo veremos este año. Yo creo que eso lo veremos este año, Dios mío, hermanas y hermanos, siendo agradecidos porque tú cumplirás esa petición, Padre. Los bendecimos como casa pastoral, Dios mío. Levantamos nuestras manos y los bendecimos, Señor.

Como tú, Dios, le dijiste a Moisés,

Dile a Aarón que bendiga al pueblo.

Así, Dios, como sacerdotes de esta casa, como pastores de esta ciudad, Dios, bendecimos este esta casa, bendecimos esta ciudad, bendecimos esta congregación, bendecimos, Dios mío, cada familia, cada hogar, cada matrimonio, cada hermano y hermana, porque hay peticiones que son familiares, pero también hay peticiones, Dios, personales. Y oro, Dios, para que estas peticiones se cumplan y se hagan una realidad este año, en el nombre de Jesús. Amén y amén. Aleluya.

Lo creemos con todo el corazón. Guarde, guarde esta petición, mi hermano. Lo tengo todo, guárdela. Mi tesoro fuera de ti nada deseo, Señor.

Si te tengo a ti, lo tengo todo. Mi amado, mi tesoro, fuera de ti nada deseo, Señor. Aleluya. Le damos un fuerte aplauso a nuestro Señor, por favor.

Bien. ¿Qué qué le parece si tomamos nuestra nuestra ofrenda en este día? Si usted necesita sobre de diezmo, por favor levante la mano. Acá está acá sobre diezmo.

Si usted necesita sobre de diezmo, por favor le levanten levanten la mano acá. Necesitan sobre de diezmo, ¿eh? Me pueden me pueden conseguir un un canastito más de esos o cualquier canasto, por favor, necesito. Si me pueden conseguir uno, por favor.

Yo yo quiero que podamos hacer nuestra ofrenda en este día. Gracias. Acá hay uno. Acá tengo Marcial, ven, ayúdame, por favor.

Si usted necesita sobre de dimo, por favor levante su mano. Ah, quiero quiero invitarle a ofrendar si usted lo necesita hacer de manera si lo va a hacer de manera de transferencia, ahí va a aparecer eh los datos. Ahí al medio van a aparecer los datos, pero eh yo quiero invitarle también a a lo siguiente, querido quería. Tenemos la foto, Nati.

Sí, me la puedes colocar, por favor. Ya. Si me puede me pueden apagar esa luz un poquito. Yo yo quiero mostrar esto.

Ay, solamente para no la eso. Apagen las dos. Gracias. Bien.

Ahí se ve bien. Claro, ¿verdad? Gracias. ¿Se ve claro o no?

Ya, gracias. Prenda, prenda, prenda la luz no más. Quiero quiero esa es la casa del niño. Eh, esa es una actividad que no es una actividad, en realidad es una institución que tiene el lema.

Eh, y ah, dar de comer a un niño sale 1000 pesos en el día. 1000 pesos. Entonces, yo tiempo atrás estuve, estábamos conversando con con unos matrimonios diáconos acá de la iglesia, me decía, eh, pastor, yo creo que también sería bueno que nosotros bendijiéramos e en un área social. Nosotros bendecimos gente, ayudamos con bolsas de mercadería de de manera muy anónima.

Eh, la y la y y la iglesia lo sabe, no sabe a quién, pero nosotros lo hacemos. Eh, pero eh me decía esto y y la verdad es que nosotros ya veníamos con un tiempo con con una con una inquietud en nuestro corazón de poder bendecir y y estando en Argentina con el Ema, yo le dije,

Mira, Ema, nosotros queremos, nos vamos a comprometer para empezar

, le dije yo, porque también esto tiene que ser así. Para empezar, yo nosotros nos queremos comprometer con eh el almuerzo, por lo menos o la comida diaria. de un niño al mes.

Eso, ¿qué significa? Son 30,000 pesos. con 30,000es nosotros le damos de comer a un a un niño, a un niño. Entonces, poder como iglesia apadrinar, estar en relación con aquello.

Entonces, yo yo quiero pedir a a todos los hermanos que que hoy día se quieran se quieran sumar, nos quieran ayudar con esto, que que hoy día entreguemos nuestra ofrenda, pero si usted puede colaborar y nos puede ayudar con 1000 pesos para para esa ofrenda especial, eh a mí me mandó ya los datos, el el a dónde a dónde transferir y todo lo demás, pero pero yo creo que como lo leíamos hoy día de repente que cuando lleguemos al cielo nos digan,

Tuve hambre y me diste de comer.

Y nosotros digamos,

Sí, sí, dimos dimos de comer y creo que no nos cuesta.

O sea, 1000 pesos lo gastamos hoy día en qué? Ni un helado nos cuesta 1000 pesos hoy día o sí, no sé. Ni un café te cuesta 1000 pesos hoy día. Acá sí.

Ah, pero eh poder bendecir, yo creo que es válido, ¿o no? o me o me equivoco, a lo mejor estoy, no, yo creo que es valido. Entonces, poder a lo mejor aparte de tu ofrenda normal decir, ¿sabe que yo yo también tengo aparte 1000 pesos y poder esto hacerlo una vez al mes, una vez al mes recordar esta ofrenda y mandarle, como le dije al Es más, yo yo me comprometo, nos vamos a comprometer como iglesia con un niño. A medida que Dios nos vaya bendiciendo y la generosidad pueda ir creciendo, ¿por qué no pensar en dos, en tres, en cuatro, en cinco?

Recuerde que mientras nosotros damos al pobre, a Dios le prestamos y cuando ve Dios nuestra generosidad, Dios más nos bendice. Pero poder tener presente es para es para la alegría de esos niños. Usted a lo mejor nunca va a ver a ese niño y pero usted va a saber que hoy día alguien va a estar comiendo gracias a usted. Y eso yo creo que ya es mucho en un mundo corrompido.

Yo creo que eso ya es es mucho, la verdad. Así que tome su mejor ofrenda, por favor. Y si usted nos va a poder ayudar con eso, esos 1000 pesos usted se los lo ahí Marcial lo va a estar bendiciendo. Va a ser Marcial el niño símbolo de la casa del niño.

Pero son 1000 pesos. Son 1000 pesos y yo creo que insisto, vale vale vale la pena, vale la pena. Ya, gracias. Gracias.

Pero como le digo, si usted lo siente y después se acerca, no, no hay problema. Pero como iglesia nosotros nos comprometimos a eso, ya quiero, yo quiero ser responsable también porque en la vida de un niño y en la comida de un niño, entonces no tampoco no es llegar y decir,

No, es más, ¿cuántos niños tenéis 100?

Ya le doy comer de los 100 y al los tres días no tenemos, no queremos ser responsables y a medida como Dios nos bendiga vamos bendiciendo. Amén. Si usted va a entregar su diezmo, me lo entrega en la mano, por favor bendecirlo.

Su ofrenda ahí o bien si va a hacer su ofrenda, gracias Nati. Si va a hacer su ofrenda a través de transferencia, ahí en pantalla van a aparecer también los datos. Padre, en el nombre poderoso de Jesús, entendemos, Dios, que todo es tuyo, que lo recibido de tu mano damos. Glorifícate, Dios, y y muéstrate favorable a nuestra vida.

Glorifícate y muéstrate favorable a nuestra vida, Dios. Y oramos, Señor, por estos niños. Oramos por estos niños, Dios y oramos, Señor, también por la iglesia, para que usted bendiga la iglesia, multiplique, traiga favor sobre la iglesia, porque esta es una iglesia generosa. Dios, si hay algo que caracteriza a esta iglesia, es su generosidad.

Y Señor, mientras más tú le das a ellos, sino a ellos, más van a dar, Padre. Gracias en el nombre de Jesús. Amén. Y amén.

Bien, con gozo, con alegría, póngase de pie, venga a ofrendar, ofrende para la iglesia, ofrende para la casa. Traiga su diezmo. Cantamos. Hoy puedo danzar con libertad porque soy su hijo.

Porque soy su hijo. Hoy puedo danzar con libertad porque soy amado. que soy amado. Tu gozo podemos sentir tu río a sanidad de las aguas queremos danzar.

Podemos sentir gozo, podemos sentir tu río. Hay sanidad en las aguas queremos danzar. Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad en la casa de Dios.

Hay libertad. Hay libertad. Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad en la casa de Dios.

Hay libertad. Hay libertad. Tu gozo podemos sentir un río. Hay sanidad en las aguas queremos danzar.

Podemos sentir tu gozo, podemos sentir tu río. Hay sanidad en las aguas, queremos danzar. Libertad en la casa de Dios. Hay libertad en la casa de Dios.

Hay libertad. Decláralo. Hay libertad. Hay libertad en la casa de Dios.

Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad. Hay libertad. Hay libertad en la casa del Señor, iglesia.

Todos juntos lo declaramos. Libertad en la casa. Libertad al danzar. Alabamos del Señor.

Invitamos a todos los estudiantes alcanzar. Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad.

Hay libertad. Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad la casa de Dios. Hay libertad.

Hay libertad. Puedo danzar en la casa de Dios. Puedo danzar en la casa de Dios. Puedo danzar y disfrutar.

que somos libres, somos libres por su sangre libre soy. Somos libres somos libres por tu sangre libre soy. Fuertes aplauso al Señor, iglesia. Bien, vamos a bendecir a todos estos pequeños, así que los felicito.

Usted también. ¿Qué curso? Quinto. Usted cuarto.

Sexto, tercero medio. Tercero de universidad. Usted quinto. ¿A qué curso entra?

Okay. Usted quinto. Sexto, segundo. Segundo medio.

Ah, tercero. Primero, tercero, cuarto universidad. Primero medio, Dios sexto usted kinder cuarto. Y usted kinder de correccional.

Usted, mi amor, prek kinder. Primero de universidad. Segunda universidad. Usted eso y usted tercero medio.

Muy bien. Vamos a estar orando por cada uno de ellos, así que vamos a bendecirles. Vamos a honrar. Vivi, ¿por qué no me ayudas?

Rápido, vamos a poner las manos así rápido acá también. Marcial, ayúdame, por favor. La pastora ahí vamos a estar orando. Ayúdeme usted sus manos, por favor.

Los bendecimos, Padre, en el nombre de Jesús. Bendecimos, Dios, la vida de cada uno de estos muchachos. Declaramos tu victoria, Dios, tu favor, tu gracia en ellos, tu presencia, Señor. Bendícelos, Dios.

Que sea un buen año en el nombre poderoso de Jesús. Declaramos, Dios, tu victoria. Declaramos tu bendición, tu favor, tu presencia en cada uno de ellos. Llénalos, Dios mío.

Que sea un tiempo bueno, que sea un tiempo favorable, que sea un tiempo de victoria, que sea un tiempo hermoso, Dios mío. Cielos abiertos en este año. Cielos abiertos en este año, Dios. Para ellos declaramos, serán los mejores, Dios mío.

Estarán dentro de los mejores, Señor Dios, todo les irá bien. No van a repetir, Señor. No van a tener problemas, Señor. Sea usted con ellos.

Declaramos tu bendición. Declaramos tu victoria, Dios. Bendícelos, Espíritu Santo. Bendícelos, Dios.

Que sea un tiempo glorioso, un tiempo hermoso, Dios mío. Oh, Dios, que no tengan problemas, que no tengan, Dios mío, necesidad alguna. Tú bendíceles, Dios. Bendíceles.

Bendíceles. Bendíceles. Se Oh, Dios. Serán benditos.

Serán benditos, bendecido. Dios les irá bien. Dios les irá bien. Díganle al justo que le irá bien.

Declaramos victoria, declaramos cielos abiertos, declaramos tu bendición. Declaramos, Dios, un año extraordinario para ellos en el nombre de Jesús. Amén y amén. Aleluya.

Dios les bendiga. Dios les bendiga. Les va a ir muy bien. Les va a ir muy bien.

Muchas gracias. Bien. Aprovechamos, oramos. Eh, mañana, mañana, querido, querida, vamos a tener una modificación el primer lunes de cada mes.

Primer lunes, solo el primer lunes. Recuerde, todos los lunes oramos a las 6 de la mañana, pero el primer lunes de cada mes lo vamos a hacer de manera presencial a las 8 acá, 8 de la tarde. Todos los primeros lunes, si usted quiere venir a orar, vamos a tener un tiempo de oración acá. Así que mañana a las 8 de la tarde vamos a estar orando como iglesia acá.

Si usted quiere venir, venga. Vamos a estar orando y buscando el rostro del Señor. Padre, gracias. Perdón, dije solamente el primer lunes de cada mes, el resto de los lunes online.

Padre, gracias. Ha sido hermoso, ha sido bello, ha sido lindo, Dios, poder compartir. Prepáranos para esta semana, Señor. El próximo domingo cenamos contigo, mi buen Dios.

Compartimos el pan, el vino, traemos nuestro kilo de amor, nuestra bolsa de mercadería, entregamos nuestros diezmos, va a ser una tremenda bendición. Así Dios, también mañana permítenos estar a las 8 acá orando y buscando tu rostro, Señor, el martes y el jueves nuestras reuniones de semana. Bendícenos, sé con nosotros, despídenos en paz, en comunión los unos otros, más nunca jamás de tu presencia en el nombre de Jesús. Amén y amén.

Dios le bendiga, querida iglesia. Nos vamos. Bendiciones. Despídase eso, hermano.

Declaración

Nos vamos. Bendiciones. Despídase eso, hermano.

Introducción

Y en este nuevo mes que tú nos permites vivir, queremos aferrarnos a ti, Señor, porque tú tienes mucho más para nosotros. Tú tienes mucha más palabra, tú tienes mucha más alabanza, tú tienes mucha más adoración, tú tienes mucha más revelación, tú tienes, Señor, más. Y hoy te decimos, tenemos hambre de ti, Señor. Tenemos hambre de ti, Padre.

Enciéndenos en este día, Espíritu Santo, Dios, porque tú eres lo único que necesitamos hoy. Por eso te alabamos, Señor. Vamos, dele un minuto. El Señor alce sus labios y dígale cuánto le necesita para enfrentar este año, para caminar en la vida.

Dígale cuánto le necesita. Él es él es quien sostiene nuestra vida. Él es quien renueva nuestra fuerza. Él es que hace camino donde no hay camino.

Él es el que se manifiesta como el Dios del consuelo, como el Dios de puertas abiertas. Pero él es nuestro padre, nuestro Dios y soberano creador de todas las cosas. Ha decidido venir a habitar con nosotros en este día. Oh, Padre, te alabamos.

Oh, te alabamos. Vamos, aproveche estos instantes y dígale, Dios, te alabo en este día. Me quiero ir renovado, me quiero ir lleno, me quiero ir transformado. Oh, Espíritu Santo, que mientras te alabamos todo vacío sea llenado, Dios.

Que tu Espíritu Santo llene este lugar, Dios, porque tú eres la razón de nuestra vida, Padre. Tú eres la razón, Dios mío, de que nos levantamos cada día y hoy necesitamos, Señor, que nuestras vasijas sean llenadas. Oh, te necesitamos, Señor, a ti. Oh, te necesitamos, Señor, a ti.

Vamos a alabar al Señor y alábele con todo su corazón. Alabemos. Hagamos un Pentecostés en este lugar. Él está aquí para llenarnos de su paz, de su presencia.

Oh, te alabamos, Señor. Estoy preparando el camino, enderezando las veredas y cada vez más disminuyendo, porque importa que él crezca. Mi placer en él está. Yo no soy digno de desatar sus sandalias.

Mi vida entera en él está. Y hoy camino con la certeza de que él volverá. Es él por él que estoy gastando mi vida, perdiendo todo por amor y con alegría. Dueño de mis días.

Estoy preparando el camino, enderezando las veredas y cada vez más disminuyendo, porque importa que él crezca. en él de su sandalias y él está y camino con la certeza de que él volverá. É por él en que estoy gastando mi vida, perdiendo todo por amor y con alegría. Es él por el que estoy gazando mi vida.

perdiendo todo por amor y con alegría, dueño de mis días y él volverá. Soberano en poder. Él volverá. El gobierno en él está y veá.

En sus manos su recompensa. Él volverá. Soberano en poder él volverá. El gobierno él está y vean.

Él traerá en sus manos su recompensa. Es él por él. que estoy gozando mi vida. Meuego todo por amor y con alegría.

Oh, dueño de mis perdidos por el que soy gado vi perdiendo todo, perdiendo todo por amor y con alegría. Dueño de mis, tú eres el dueño. Tú estás aquí en este lugar. Derrama de tu presencia.

Soberano en poder. Él volverá. El gobierno en él está. Y vean entrará en sus manos recompensar.

Soberano él. Él volverá. El gobierno en él está. Viberan caerá en sus manos.

Por él que estoy gastando mi vida. Por ti, Señor, perdiendo todo por amor y con alegría. Dueño de mis días. Es él por él que estoy gastando mi vida, perdiendo todo por amor.

Perdiendo todo con amor y con alegría, dueño de mis días. Padre, gracias, gracias te damos en esta mañana. Gracias por este día, por este tiempo. Gracias por tu misericordia, por tu bondad, por tu fidelidad, por tu bendición.

Qué qué bueno, Dios mío, y qué bien nos hace estar en tu casa. Estamos, Dios, comenzando el tercer mes de este año 2026. Estamos, Dios, dando comienzo ya al año laboral, al año fiscal. escolar y y oramos, Señor, pidiendo tu gracia, tu sabiduría en nosotros.

Derrámate, Dios, como solamente tú lo puedes y lo sabes hacer. Recuerdo, Dios, a Saab decir, «¿A quién tengo en los cielos y no solo a ti. Fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen, pero la roca de mi corazón y mi porción eres tú, oh Dios.

por siempre. Y es que tú eres el sustento de nuestra vida. Es que tú eres, Dios mío, el pan que nos sacia, el agua que da vida a nuestra vida. Tú tú eres la fuente inagotable, Señor, de felicidad, de gozo, de alegría, de propósito, de bendición, de sabiduría, de amor, de paz.

Todo lo bueno proviene de ti, Señor.

Primeros Meses

Y oramos en esta mañana agradecidos, Dios, de estos dos primeros meses, Señor, del año. agradecidos por lo que tú vas a hacer, por cómo nos vas a acompañar, por cómo te vas a mover, por cómo Dios, tu vara y tu callado, sin duda, nos van a infundir aliento en este tiempo. Confiamos, Señor, y creemos en una doble porción de tu espíritu en este año sobre nuestra vida, Señor. Creemos, Dios mío, en un tiempo de gracia, de de favor, en un tiempo de bendición.

Yo glorifíquese, derrámese, Señor, en este tiempo. Añada a la iglesia los que han de ser salvos. Añada, Dios mío, a la iglesia los que han de ser salvos. Como un día saliste a nuestro encuentro, Dios, sigue moviéndote en esta larga y angosta faja de tierra, Señor.

Oramos, Dios mío, te pedimos la paz, Señor, en aquellos lugares donde hay conflicto. Oramos por el Medio Oriente. Oramos, Dios, por Israel, oramos por Irán. Oramos, Dios mío, por los países que están siendo afectados.

Dios, te pedimos la paz. Venga tu reino, Dios. Venga tu reino, Señor, y hágase su voluntad aquí en la tierra como en el cielo. Padre, gracias.

Te adoramos, te bendecimos, te exaltamos con todo nuestro corazón en el nombre poderoso de Jesús. Amén, Señor. Y amén. Damos un fuerte aplauso a nuestro Señor, por favor, iglesia.

Segundo Más

Vamos, mantenga estas palmas a tu Señor segundo más. De la alabanza al rey de gloria. De la alabanza al rey de gloria. El que vive y reina por los siglos de los siglos.

Al que vive y reina. Dios, te alabamos, te adoramos, te bendecimos. Te exalt, Rey Señor. Gracias, Espíritu Santo.

Gracias. Gracias. Amén. Dios nos bendiga, querida iglesia.

¿Por qué no? Por favor, antes de tomar asiento, bendiga dos a tres personas, los saluda, les da un buen abrazo. Muchas gracias, muchachos. Dios les bendiga.

Bien. Qué bueno verle, qué alegría me produce verles. Invitamos ahí Andreita. Gracias.

Amén. Bien. ¿Cómo cómo están? ¿Cómo están?

Qué bueno. Hoy día juega la U, no importa, juega igual contra Ya me atoré, perdón. No, Dios bendiga nuestra vida. Bien, hoy hoy, querida iglesia, vamos a hacer dos cosas eh de después del mensaje.

Una. Vamos a estar orando por todos eh las personas que eh entran mañana ya a estudiar eh ya sea escolares, universitarios, institutanos, etcétera, etcétera. Pero todos los que ya mañana empiezan o entran a clases, vamos a estar orando por ellos a partir de hoy en la tarde noche. Nosotros quedamos con eh el nido vacío.

Se nos van ya nuestros nuestras dos hijas. Eh, yo yo por fuera eh me me muestro estoico, por dentro estoy feliz, ¿no? Así que no es una es una bendición y esperamos eh también que sea un buen año para nuestros hijos. Amén.

Conclusión

Y lo segundo, eh pedimos a a la entrada que usted pueda eh anotar eh la petición que usted tenga para este año 2026. Si usted todavía no lo ha hecho, puede conseguir un papelito. Ese papelito yo lo único que le pido, consérvelo. Ya.

Consérvelo. No, no es para nosotros, es para usted. Eh, queremos orar por esa petición. Queremos orar.

Ya mañana comienza el año laboral, el año fiscal, el año escolar. Y y bueno, empieza a circular todo en nuestro país y queremos orar para que Dios sin duda sea con nosotros. La Biblia dice,

Encomienda al Señor tu camino, confía en él y él hará.

Y y creemos que Dios va a ser en favor de nuestras vidas. Entonces, en relación a eso, quiero darle sentido también a la palabra que vamos a compartir hoy.

Segunda de Timoteo, capítulo 4, por favor, verso 6. Segunda de Timoteo, capítulo 4, verso 6. Si me pueden colocar el tiempo, por favor. Bien, estuvimos el fin de semana con eh parte de los jóvenes, estuvieron en campamento en nuestra casa, se portaron super bien, gracias a Dios.

Eh, eso no fue un lindo tiempo para ello. Agradezco a la pastora le estuvo predicando y estuvo compartiendo también la palabra el día jueves. Eh, el martes estuvo Bastián predicando. Yo agradezco porque nosotros fuimos, la mayoría sabe, quizás algunos no, estuvimos en Argentina y llegamos el día martes y regresamos un martes, pero yo desde el martes hasta el domingo estuve predicando todos los días, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado, domingo, en la mañana, en la tarde y los cambios de temperatura, ha sea mucho calor allá, cambio de temperatura, aire acondicionados, ventiladores, entonces me afectó un poco la garganta.

Bien. Segunda de Timoteo, capítulo número 4, verso 6, dice, «Porque yo ya estoy para ser sacrificado y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo en aquel día.

y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida. Que Dios bendiga esta su palabra. Padre, gracias te damos. Te pido con todo mi corazón, usa mi vida en esta hermosa y bella mañana, Señor.

Glorifícate y te pido con todo mi corazón que tu palabra corra y sea glorificada. Tú nos enseñas, Señor, que aunque este cuerpo externo se va desgastando, el interno, Señor, se va rejuveneciendo, va reverdeciendo en ti, mi buen Dios, y tenemos un precioso tesoro en vasos de barro. Y yo te pido con todo mi corazón que cada uno de tus hijos hoy no vea el barro de afuera, sino se quede con el precioso tesoro. Tu palabra, Señor, que es lámpara nuestros pies y en lumbrera, nuestro camino.

Permíteme hoy predicar con la autoridad de un apóstol, con la voz de un profeta, con la fuerza de un evangelista, la sabiduría de un maestro, pero siempre guiando a tu pueblo como un pastor. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén. Y amén.

Démosle un fuerte aplauso, por favor, a nuestro a nuestro Señor. Bien, Pablo se encuentra escribiendo esta carta en su segundo encarcelamiento en Roma. está en sus últimos momentos de vida al escribir los versos que hemos leído y está dando a entender su condición, mostrando su realidad, abriendo su corazón y pesa todo dando instrucciones. El apóstol Pablo se cree, comienza su ministerio cercano a los 30 años y son poco más de 30 años lo que su ministerio permanece acá en la tierra.

Su conversión es cerca de los 30 años, insisto, y eh su ministerio son 30, un poco más de 30 años. Y en ese tres décadas y un poco más, él abre un camino a la iglesia. planta iglesias, deja escritos que hasta el día de hoy son de inspiración y de bendición para nuestra vida. Y en esa condición ya de estar punto a ser sacrificado, como él mismo lo manifiesta, Pablo en estos últimos versos plantea tres puntos que son su sentir en ese momento.

Él declara abiertamente que que no tiene más tiempo. Él sabe que no tiene más tiempo. Número dos, él declara abiertamente también que supo recorrer el camino. Y número tres, que hay una recompensa para su vida y no tan solo para él, dice Pablo, sino para todos los que aman su venida.

Y es interesante lo que eh Pablo está planteando aquí, querida iglesia, y es a donde quiero abocarme en los próximos minutos, porque Pablo está hablando de terminar la carrera. Pablo, Pablo está señalando que él ha peleado la buena batalla, ha finalizado la carrera y ha guardado la fe. Pablo, Pablo está declarando abiertamente que él ha terminado de manera correcta su ministerio estos poco más de 30 años de de caminar con el Señor, de un ministerio público, de como señalaba hace segundos atrás de abrir iglesia, de sembrar, de de plantar, de de establecer, de dejar escritos para la posterioridad. Todo eso ha sido un proceso en donde Pablo ha comenzado de manera correcta, pero también está finalizando de manera de manera correcta.

Porque no es lo mismo, querido, querida, comenzar bien que terminar bien. La la la idea tuya y mía en el evangelio no tan solo es que comencemos bien la carrera, sino que terminemos bien la carrera. E ese es el fin de de nosotros como hijos de Dios. Repito, es no tan solo comenzar bien, sino que terminar bien.

Y eso es lo que está manifestando Pablo. Él él está diciendo,

Yo terminé bien la carrera, pude pude guardar la fe. Me me está preparada una una corona, una corona de justicia.

Porque quiero quiero y perdóneme que sea reiterativo en esto, quiero ser enfático en esto, no es lo mismo comenzar un buen año que terminar un buen año. Todos nosotros tenemos la idea, el anhelo al al finalizar un año, al al tener un tiempo de de año nuevo, de celebración, eh la mayoría de nosotros, ¿qué es lo que deseamos para el otro?

un buen año, un excelente año y y no es lo mismo, querido, comenzar un buen año a terminar un buen año. Mi mi anhelo es que tú y yo terminemos un buen año. es que es que usted tenga un buen un buen año, que este sea un buen año para usted, que no tan solo usted se quede con el anhelo del comienzo, sino que a medida que vayan pasando los días, las semanas, los meses, usted pueda al al ir mirando hacia atrás darse cuenta cómo Dios ha estado con nosotros y cómo nos ha bendecido, cómo nos ha ayudado, cómo nos ha guardado. Entonces, no es lo mismo comenzar bien que que terminar bien.

Y y el anhelo de mi corazón, lo digo una vez más, es que no tan solo empecemos bien, sino que terminemos bien. El escritor del libro de Eclesiastés declara que es mejor el fin del negocio que el principio, dando dando a entender la importancia, repito, de terminar de una manera correcta lo que uno ha empezado. Entonces, quizás tú y yo no empezamos a lo mejor de la mejor manera, de la mejor forma. Quizás tú y yo eh eh estamos acá, vemos vemos marzo con incertidumbre, posiblemente enero, febrero, para algunos no fue lo que esperaba.

Entonces, te hay una incertidumbre por delante, pero repito, la idea no tan solo es que tú y yo comencemos bien, sino que terminemos bien. A lo mejor tú y yo no empezamos bien, pero la idea es que terminemos terminemos bien, que que terminemos bien este año, que que nuestra carrera en en el evangelio sea de bendición. Mira, por favor, permíteme leer Daniel, capítulo número 5, verso 13 en adelante. Daniel 5, por favor, dice la escritura, entonces Daniel fue traído delante del rey y dijo el rey a Daniel, «¿Eres tú aquel Daniel de los hijos de la cautividad de Judá que mi padre trajo de Judea?

Yo he oído de ti que el Espíritu de los dioses santos están en ti y que en ti se halló luz, entendimiento y mayor, ¿qué cosa? Mayor sabiduría. Daniel, capítulo número 5. Permítame poner el contexto de de los versos que hemos leído.

Daniel, capítulo número 5. El que está reinando en Babilonia es Belsazar. Belsazar es el hijo de Nabucodonosor, quien llevó cautivo a los príncipes de Israel hacia Babilonia. Entonces, Belsazar en una locura, en una arrebato, él está haciendo una fiesta, él está celebrando con sus amigos y manda sacar los vasos de oro y de plata que pertenecían al templo de de Dios.

Entonces, cuando él lo saca y y provoca esa ofensa delante de las cosas sagradas de Dios, la escritura dice que de repente aparece una mano misteriosa en en la muralla y comienza a escribir en la muralla men tequel luparsaín. Entonces, al ver ese escrito de esa mano misteriosa, el semblante de Belsazar, el el rey de de Babilonia, cae y y no saben lo que lo que eso significa. Mandan a llamar los sabios, mandan a llamar a los entendidos. Nadie puede dar el significado de de esas palabras.

Entonces, mandan a llamar a Daniel. Lo lo interesante de esto, querida iglesia, es que Daniel llega a Babilonia cuando el el rey era Nabucodonosor. Y ahora en el capítulo número 5co, en el capítulo número 5, Daniel ha estado en Babilonia cerca de 60 años en han transcurrido desde Daniel capítulo número uno a a Daniel capítulo número 5 han pasado cerca de 60 años y y durante todo ese tiempo, ¿cuál cuál es la interrogante? ¿Cuál es la pregunta?

que Belsazar le hace a Daniel y es lo que hemos leído. Eres eres tú, Daniel, eres tú aquel hijos de cautividad que que trajo mi padre. Porque se conocía que que Daniel cuando él llegó, él él no se dejó doblegar por Nabucodonosor. Si usted ha leído la historia, la la Biblia dice que Daniel no se quiso contaminar con la comida del rey y ellos se mantuvieron íntegros a los principios y a la palabra de Dios.

Entonces, han transcurrido 60 años y y la primera pregunta que Belsazar le hace a Daniel, ¿eres tú el mismo? A a pesar de que han pasado 60 años y y tú has conocido nuestra cultura, tú has conocido como es Babilonia, tú sigues siendo el mismo, sigues siendo la misma persona íntegra que conoció mi padre. Eso es lo que le está preguntando Belsasar a Daniel. ¿Por qué?

Porque, querida iglesia, es la importancia de mantenerse firme en nuestros principios. la importancia de mantenerse íntegro en en cómo tú y yo caminamos nuestra vida con el Señor. Porque, repito una vez más, no es lo mismo que tú comiences de una manera, la importancia es terminar bien. Y durante esos 60 años, Daniel, a pesar de estar en Babilonia, a pesar de de estar en una en un imperio corrompido, Daniel sigue siendo íntegro delante de Dios.

Por eso él como nadie le puede dar el significado al a la palabra escrita en esos muros. No, no tan solo, repito, una vez más se trata de empezar bien. La idea es que tú y yo terminemos bien esta carrera, que a pesar de que pasen los días, la semana, los meses, los años, tu integridad, mi integridad, tu santidad, mi santidad, tu comunión con el Señor, mi comunión con el Señor, tu relación con Dios, mi relación con Dios se mantenga firme, se mantenga Se mantenga tenga firme y llegado el día en donde tú y yo tengamos que partir del escenario de esta tierra, podamos decir,

Hemos peleado la buena batalla, hemos acabado la carrera, pero también hemos guardado la fe.

No, no es lo mismo empezar bien que que terminar bien. Tenemos que terminar de una manera correcta.

Entonces, de repente pasan los días, pasan las semanas, pasan los meses, pasan los años y y pareciera que empiezan a haber cambios en nosotros, pero cambios que no son favorables a nuestra vida y y que tienen relación con con esa comunión con el Señor, con con esa con esa relación con con el Dios del cielo. Entonces, amado, amada, quiero quiero en este día, en el tiempo que tengo, quiero que podamos observar por medio de la escritura cuatro cuatro personas, cuatro personajes de la escritura que comenzaron bien, pero terminaron mal y y poder observar por medio de aquello nosotros debemos cuidar nuestra vida, porque en la Biblia también menciona, lo digo una vez más, personas que comenzaron bien, pero no terminaron bien. Y y la idea, repito, es que tú y yo al comenzar en el evangelio comencemos bien, pero también terminemos terminemos bien. Que su carrera, mi carrera la terminemos, la terminemos bien.

¿Puede puede mirar a alguien por favor? Y si les vamos a terminar bien. Entonces, déjame déjame mostrarte cuatro personajes, por favor, que empezaron bien, pero no terminaron bien. El primero de ellos lo vemos en Salomón.

Mira lo que dice Primera de Reyes 11, por favor. Primera de Reyes 11, capítulo número 4, dice la escritura, dice la Biblia, dice las Sagradas Escrituras. Primera de Reyes 11, capítulo 4 al 6. Sí, gracias.

Y cuando cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos y su corazón no era perfecto con el Señor su Dios, como el corazón de su padre David. Porque Salomón siguió a Toré, diosa de los Sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas, e hizo a Salomón lo malo ante los ojos del Señor, y no siguió cumplidamente a Dios como David su padre. ¿Cuál cuál fue el gran problema de Salomón que no guardó su corazón? Y y es sin duda un gran problema, ya que la Biblia dice que por sobre toda cosa guardada, ¿qué es lo que debemos guardar?

El corazón. Debemos guardar el corazón porque de él mana la vida. Entonces, cuando no guardamos el corazón, querida iglesia, ¿qué es lo que sucede? No nos inclinamos a a realizar acciones que no deberíamos aceptar en nuestra vida.

Cuando tú y yo no guardamos el corazón, eso es lo que sucede. Nuestra nuestra vida se va inclinando. Y eso es lo que pasó con Salomón. Salomón dice la escritura, lo hemos leído, no guardó el corazón.

Y al no guardar el corazón, él se inclinó a hacer cosas que estaban prohibidas para él. Entonces, cada vez que tú y yo no guardamos el corazón, amado, cada vez que tú y yo, lo quiero repetir, no guardamos el corazón y y lo voy a decir de esta forma y lo voy a decir de esta manera y espero usted me pueda comprender y entender, amado, amada, usted acá no me viene a ver a mí, no viene a ver a la pastora, no viene a ver a a la casa pastoral, usted y Yo usted viene a este lugar porque usted tiene una relación con Dios. Si sus ojos están puestos en nosotros, créame que nosotros vamos a fallar y lo más seguro es que entonces el corazón se termina inclinando. Entonces nuestra relación y nuestro corazón tiene que estar guardado hacia el Señor, hacia Dios.

Cuando no está guardado nuestro corazón, voy a decirlo una vez más, no nos inclinamos a hacer cosas que no deberíamos terminar haciendo. Entonces, ¿por qué muchas veces tú y yo comenzamos con ganas, comenzamos con con un deseo de servir en la casa del Señor y luego ese servicio comienza paulatinamente a menguar guardando el corazón? Y recuerda, no se trata de empezar bien, se trata de terminar bien. Entonces, hay que guardar el corazón.

Mira lo que dice Primera de Corintios 6:12. Por favor, me avisas. Primera de Corintios 6:1. Gracias.

Todas las cosas me son lícitas, más no todas convienen. Todas las cosas me son lícitas, más yo no me dejaré dominar de ninguna. Ahora, mira como lo dice, por favor, la traducción del lenguaje actual. Dice el mismo texto, algunos de ustedes dicen,

Soy libre de hacer lo que yo quiera.

Claro que sí, pero no todo lo que uno quiere conviene.

Por eso no permito que nada me domine. Entonces, ¿somos libres de hacer lo que queramos? Sí. ¿Eres libre de hacer lo que quieras?

Sí. Pero tú tienes que guardar qué cosa? el corazón. Porque en ese en esa libertad que Dios nos da de hacer lo que queramos, si no guardamos el corazón, lo más seguro es que por más que empezamos bien, no vamos a terminar bien.

Y es lo que pasa con Salomón. Salomón lo que sucedió es que inclinó el corazón a lo que no debía inclinar su corazón. Permítame mostrar otro ejemplo de no guardar el corazón, por favor. Números 25, si son tan amables, muchachos.

Números 25 verso 6 dice, «Y he aquí, un varón de los hijos de Israel vino y trajo a una madianita a sus hermanos, a ojos de Moisés y toda la congregación de los hijos de Israel, mientras lloraban ellos a la puerta del tabernáculo de reunión. Y lo vio Finés, hijo de Leazar, hijo del sacerdote Aarón, y se levantó de medio de la congregación, tomó una lanza en su mano y fue traer el varón de Israel a la tienda y lo alcanzó y los alanció a ambos, al varón de Israel y a la mujer por su vientre, y cesó la mortandad de los hijos de Israel. ¿Qué qué es lo que sucede con con este con este varón? al no guardar el corazón, Dios había establecido ciertas leyes.

Una de esas leyes, una de esas normas que Dios había pedido es ustedes traten de no contaminarse ni juntarse con otros pueblos porque van a contaminarse. ¿En qué sentido? en que van a optar, van a tomar sus costumbres, van a ser suyos sus dioses que no son dioses. Entonces, cuando cuando no cuando como Israel no guardó el corazón, llegó el momento en que un muchacho viene y trae una madianita sin temor, ya ni siquiera escondiéndose, sino que la trae al campamento, se la presenta al papá, se la presenta a la mamá, la la entra en la tienda y y para todos es normal.

Ahora, querido querida, que cosas sean normales no significa que sean correctas. Hay cosas que son normales, pero no significa que sean correctas. Amén. Entonces, nosotros cuando no guardamos el corazón, nos vamos inclinando a a a ir corriendo el cerco hasta que ya es demasiado tarde y nos damos cuenta que empezamos bien, pero no estamos terminando bien.

Entonces, hay que guardar el corazón y y y lo voy a decir una vez más, no guardar el corazón y y saber que todo es lícito. Vamos cada vez más corriendo el cerco hasta que las cosas que no son correctas las hacemos parecer como si lo fueran. Pero lo voy a decir una vez más, no no podemos olvidar que aunque algo es normal, el que sea normal no significa que sea correcto. Y mira dos a tres, por favor, y dígale, «Cuidado con correr el cerco.

Dígaselo, por favor.

Anda con cuidado. No, vamos corriendo el cerco, un metro, un metrito, no importa. Vamos inclinando el corazón. ¿Cuál es el resultado?

Terminamos haciendo cosas equivocadas. Le levante su mano, por favor. Diga,

En este año voy a guardar el corazón.» Amén. Amén.

Podemos darle un aplauso al Señor, por favor. Entonces, ¿qué me enseña Salomón? ¿Qué es lo que debo guardar? El corazón.

Porque si yo quiero empezar bien y terminar bien, debo guardar el corazón. El segundo ejemplo de personas que no terminaron bien lo vemos en Ezequías. Ezequías es un rey que vivió milagros maravillosos por parte de Dios. Se me fue.

Un rey que supo traer la presencia de Dios de regreso cuando todo Israel se había corrompido. Pero en el final de su vida, en el final de su camino, vemos a un hombre que solo se interesó por su propio bienestar. Cuando hablamos de Ezequías, hablamos de aquel rey en donde Dios habla con el profeta Isaías y le dice,

Anda y dile al rey que prepare su casa porque va a morir y y no va a vivir.

No sé si usted recordará esa historia, pero ese rey tiene la capacidad de volverse a la muralla y orar delante de Dios y decirle,

Señor, acuérdate que he hecho lo que a ti te agrada.

Y y Ezequías efectivamente en en su recorrido había hecho cosas correctas, había hecho lo bueno delante de Dios. Pero recuerda de qué estamos hablando.

No tan solo estamos hablando de empezar bien, sino que estamos hablando de terminar bien. Entonces, el problema de Ezequías fue que a medida que va pasando el tiempo, él él deja de preocuparse por los demás. A él solo le interesa su propia su propia estabilidad. Mira lo que dice Segunda de Reyes 2016, por favor.

ir un poco más rápido, ¿no? No era el tiempo. Segunda de Reyes 20:16 dice la escritura,

Entonces Isaías dijo a Ezequía, oye palabra de Dios, he aquí vienen días en que todo lo que está en tu casa y todo lo que tus padres han atesorado hasta hoy será llevado a Babilonia sin quedar nada

, dijo Dios,

Y de tus hijos que saldrán de ti, que habrás engendrado, tomarán y serán eunucos en el palacio del rey de Babilonia.

Entonces Ezequías dijo a Isaías,

La palabra de Dios que has hablado, escuche lo que dice Ezequías, es buena.

Ahora, ¿por qué Ezequías dice que es buena? Después dijo,

Habrá al menos paz y seguridad, ¿dónde?

«En mis días.» La la palabra es buena.

¿Por qué? Porque no me toca a mí. Le le están diciendo que sus hijos van a ser eunucos. ¿Sabes lo que implicaba eso?

Que la línea de de descendencia de Ezequía iba a finalizar. Y el mismo hombre que años antes se había vuelto a Dios y había clamado por su vida y Dios lo había escuchado y la palabra había sido cambiada en favor de su vida, ese mismo hombre ahora escucha esta sentencia, pero él no no hace lo mismo, sino que simple y sencillamente dice, «Está bien, la palabra es buena porque no no me toca a mí. Yo voy a morir en paz. Los demás un pepino.

Entonces, que querido, querida, mientras Ezequías está diciendo, mientras yo esté bien, los demás no importan, aunque sean mis hijos, que se la arreglen ellos como puedan. Y y sin duda una una de las cosas más tristes que nos puede suceder en la vida es que a medida que van avanzando los años no nos vamos olvidando de los demás. Lo peor que a ti y a mí nos puede pasar en la vida es ir volviéndonos gente insensible. Total, yo estoy bien.

Total, yo yo estoy bien. Que a la vecina le sigan pegando, no importa. Total, a mí no me pegan, yo estoy bien. Entonces, e es lo peor que nos puede ir pasando, que que a medida que va pasando el tiempo se vaya se vaya engrosando nuestro corazón y y haya insensibilidad en nuestra vida.

Entonces, nunca olvidemos esto, por favor. Mateo 25:35 en adelante. Voy a leerlo de la PDT. Usted lo puede buscar igual ahí.

Mateo 25:35 en adelante. Porque tuve hambre y ustedes me dieron de comer. Tuve sed y me dieron de beber. Fui extranjero y me hospedaron.

No tenía ropa y ustedes me vistieron. Estuve enfermo y me cuidaron. Estuve en la cárcel y me visitaron. Entonces, los que hacen la voluntad de Dios le preguntarán,

Señor, ¿cuándo vimos que tenías hambre y te dimos de comer?

¿O cuándo te vimos con sed y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos sin tener dónde quedarte y te invitamos a nuestra casa? O ¿cuándo te vimos sin ropa y te vestimos? ¿Y cuándo te vimos enfermo en la cárcel y te visitamos?

Entonces el rey le responderá,

Les digo la verdad, cada vez que ustedes hicieron algo por mis hermanos más humildes, también lo hicieron por mí.» Y y ese es un principio que a ti y a mí no se nos puede olvidar. A medida que van pasando los años, a medida que van pasando los años, a ti y a mí no se nos puede olvidar. Porque lo voy a decir una vez más porque es lo neurálgico de mi de mi mensaje. No, no importa cómo empezamos.

La idea es que tú y yo terminemos terminemos bien. Y y para terminar bien, yo tengo que guardar el corazón. Para terminar bien, yo yo necesariamente tengo que no olvidar jamás que que no soy un individuo, un solitario en esta tierra, sino que mientras yo bendigo a los demás, no se me puede olvidar que que lo estoy bendiciendo a él, que que la Biblia dice que el que le da al pobre a Dios le presta. Entonces, el gran problema de Ezequías fue ese, que que no le interesaron los demás.

Un hombre que oró delante de Dios y cambió una una palabra profética donde estaba sentencia de muerte sobre su vida y y pasan los años y ahora que recibe una palabra que va a afectar a sus hijos, simple y sencillamente dice,

La palabra es buena porque porque yo estoy en paz. que se pudran los demás. Total, yo estoy bien. No, no tan solo es empezar bien, sino terminar bien en nuestra vida.

Por tanto, cuidemos el corazón y, por supuesto, seamos de bendición para los demás. Mire alguien, por favor, y dígale,

Estás llamado a ser de bendición para los demás.» Aleluya. Amén. Tercero, tercer personaje, Demas.

Demas fue un colaborador del apóstol Pablo y y el problema de Demas es que a medida que pasó el tiempo, Demas se fue enfriando espiritualmente. Amado, amada, cuidado con enfriarnos espiritualmente. No nos enfriemos espiritualmente. Y es interesante observar cómo es Pablo escribe de Demas.

En el Nuevo Testamento, Pablo habla tres veces de Demas, solamente tres veces. Pero es interesante ver el recorrido de esos escritos. Mire, Filemón 124, por favor. Filemón 124.

Gracias. Dice Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, ¿quiénes son? mis colaborad mis colaboradores. O sea, demás que es de Pablo es un colaborador.

Lo está saludando. Salúdenme a a Marcos, Aristarco, Ademas y y saluden a a Lucas, que son mis colaboradores. Colosenses 4:14. Colosenses 4:14 dice, «Os saluda Lucas, el médico amado, ¿y quién más?

Y Demas, pero ya no no es Demas mi colaborador, es solamente es solamente Demas. Está Lucas, el médico amado. Y Demas. Es interesante observar el escrito porque la primera vez es mi colaborador, mis colaboradores.

La segunda oportunidad ya es solamente Demas. Y la tercera, segunda de Timoteo 4:10. Porque Demas me ha amando, ¿qué cosa? este mundo.

Y ahí usted puede ver en estos tres versos el decaimiento de un hombre que se enfría espiritualmente. Y cada vez que usted y yo nos enfriamos espiritualmente, y lo digo de esta manera, porque es un término que nosotros como hijos de Dios entendemos y conocemos, enfriarnos espiritualmente nos puede llevar a terminar en el mundo. Uno uno tiene que tener cuidado con esto. Entonces comienzo como colaborador, sigo como demas para terminar como me ha me me ha desamparado amando más este mundo.

Entonces cuando nosotros nos enfriamos, querido querida, nosotros llegamos a la iglesia y ¿qué es lo que queremos hacer? Colaborar. Colaborar. Queremos colaborar.

Queremos colaborar. Queremos ser parte. Queremos ayudar. El problema es que si nosotros no mantenemos esa llama encendida, ese fuego, ese deseo de colaborar, tú lo vas apagando, lo vamos apagando y corremos el riego después y sencillamente de priorizar y ya la iglesia empieza a ser a a a a a a ponerse en balanza, pero y si vamos y hacemos otras cosas hoy día.

Entonces, lo lo peor que nos puede pasar a nosotros es ir enfriándonos a medida que pasa el tiempo. Mira lo que dice Abacuk, capítulo 3, verso 2, PDT, por favor. Abacuc 32. Señor, he escuchado acerca de ti.

Siento un temor reverencial por todo lo que has hecho, Señor. Y me gusta esta como lo plantea la PDT. Dice,

Reaviva tus hechos. Reaviva tus hechos como hiciste en el pasado.

Dalos a conocer. Aunque estés lleno de ira, recuerda tu misericordia.

Pero pero me gusta esa frase, reaviva tus hechos como como hiciste en el pasado. Reaviva tus hechos. O sea, Señor, yo yo comencé bien, yo comencé como un colaborador y y debo reconocer que a medida que va pasando el tiempo, posiblemente me he enfriado.

Pero, ¿qué es lo que te pido? Trae nuevamente un avivamiento a mi vida. Reaviva mi vida. Aviva tu obra, dice Abacuk 1960.

aviva tu obra en medio de estos tiempos. Vuelve a avivarla, aviva tu obra. Y yo creo que eso tiene que ser una consigna de cada uno de nosotros cada día. Señor, aviva tu obra en mí.

reaviva como como lo hiciste en el pasado. Como como lo hiciste en el pasado, señoras y señores, que usted y yo de repente tengamos memoria de nuestro pasado y no hablo de nuestro pasado antes del Señor, sino nuestro pasado con el Señor. Cuando Dios trae memoria esos pensamientos, ah, es que en el ayer yo cantaba más, oraba más, ayunábamos más. Lo que te está diciendo el Señor con ese recuerdo es que es tiempo de que tú y yo reavivemos nuestra vida.

Amén. Que que haya un avivamiento nuevamente en nuestra vida. Porque para que terminemos bien, necesitamos mantenernos avivados. Revivemos nuestra vida al al comenzar este tiempo, querido, querida, este año 2026, que que Dios reavive nuestra vida, que que el Señor reavive nuestra vida, pero ese tiene que ser una petición, una consigna tuya y mía, porque no tan solo quiero empezar bien este año, sino que quiero terminar bien este año.

Y la única manera de terminar bien este año, lo tengo claro, no no es solo con mis habilidades, no es solo con mis conocimientos, no no es solamente con las formas que yo tengo de de manera personal, sino que necesito y lo que verdaderamente necesito es al Dios del cielo en mi vida. Necesitamos al Señor. Marcos, por favor, si me puedes ayudar. Estoy finalizando, querido.

Aviva esa obra. No, no tan solo empecemos bien, sino terminemos bien. Entonces, por eso quiero quería predicarte esta palabra. al comenzar e este año laboral, poder mañana lunes decir, «Señor, no tan solo voy a empezar bien, voy a terminar bien este año.

No, no tan solo voy a empezar bien, sino que voy a terminar bien y para eso sé que tengo que guardar mi corazón y y voy a guardar mi corazón este año. No me voy a estar inclinando a cosas equivocadas. Para eso lo lo que tengo que hacer es entender que que si puedo ayudar a mi prójimo, voy a ayudar a mi prójimo, voy a ayudar a mi hermano, voy a ayudar a mi hermana. Existen posibilidades de poder hacerlo y y no se trata de ahora, ah, es que yo ahora estoy bien, no me importan los demás, no, sino que como iglesia, como cuerpo de Cristo, tenemos que ser sal de esta tierra y luz de este mundo.

Por supuesto. Número tres, mantenernos avivados constantemente, porque no quiero comenzar como demas siendo un buen colaborador para luego ir enfriándome y perder cuidado de aquello y a lo mejor terminar amando más otras cosas y y y desviarme de de entender que martes, jueves y domingo yo tengo una cita con mi amado. Amén. Tengo tengo una cita con el Dios del cielo que que es verdad, querido, querida, que que Dios está en todas partes.

Yo no te estoy discutiendo eso. No, no te estoy discutiendo que que Dios sigue estando contigo en la casa, pero pero el dejar mi casa para venir a este lugar tiene relación con con decirle a Dios, Dios, yo tengo una cita contigo. Yo yo estoy mostrando públicamente mi deber para contigo de de venir a un lugar y de congregarme. Y por último, querido, querida, una de las personas, sin duda, que para todo es conocido y terminó mal el Judas.

Mateo 25 verso 15, la nueva traducción beviente dice,

Y preguntó Mateo 25:15, y preguntó,

Mateo 25:15
¿Cuánto me pagarán por traicionar a Jesús?» Y ellos le dieron 30 piezas de plata. El mayor error de Judas fue corromper su vida por causa del dinero. Y usted quizás no lo sepa, pero Judas es un nombre con un significado sumamente hermoso. Judas es un nombre sumamente lindo.

Su significado es alabanza a Dios. Eso significa Judas alabanza a Dios. Pero nadie, por más que sea bonito el nombre, le pone a su hijo Judas por causa de la traición de ese hombre. No me imagino a la P y a la Emilia ya mayores, casada, trayéndome a su nieto, a mi nieto, su hijo, dice, «Papá, te presento a Judas Darío.

El problema es que, amado, amada, ¿sabe cuál es el problema? que nosotros recordamos la traición de Judas, pero olvidamos qué es lo que causó esa traición. Olvidamos la recordamos la traición. ¿Quién traicionó a Jesús?

Judas. ¿Por qué lo traicionó? Y y ese es el punto. Por eso la pregunta de Judas es tan significativa.

¿Cuánto me pagarán por traicionar a Jesús? Juan 12:6. Juan 12:6 nos habla un poco del carácter de Judas. PDT dice de la siguiente manera.

Judas no dijo esto porque le importaban los pobres, sino porque era ladrón. Él tenía a su cargo la bolsa del dinero y se robaba lo que había adentro. Judas tenía en su corazón corrompido a causa del dinero. El dinero corrompió a Judas.

Y primera de Timoteo 6:10, la nueva versión internacional dice de la siguiente manera: «Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de ¿qué cosa? de la fe y se han causado muchísimos sin sabores. Por tanto, iglesia, no es tan solo importante empezar bien, sino lo maravilloso es terminar en victoria.

Entonces, yo yo déjame cerrar con esto, por favor. A medida que pase el tiempo, la gente puede decir y que pueda decir de nosotros, sigue siendo el mismo enamorado, enamorada por Dios desde el principio. Sigue siendo el mismo apasionado, sigue siendo la misma apasionada. Y que llegado el tiempo usted y yo cuando nos pregunten, «¿Eres tú el mismo?» Nosotros podamos decir, «Sí.» Ha pasado los días, las semanas, los meses, los años y he mantenido mi fe porque he guardado mi corazón, porque le he pedido a Dios que mantenga vivada esa llama, porque me he preocupado de los demás, porque el dinero no ha sido un problema dentro de la iglesia.

el entregar una ofrenda, el que me pidan el diezmo, que hago el paréntesis grande, aquí no lo exigimos a nadie. Yo no estoy con una pistola aquí, me entregó. No, no, no. Eso es un eso es un eso es un trato personal con cada uno de nosotros porque entendemos que cada vez que nosotros le damos a Dios, Dios nos bendice, Dios nos guarda, Dios está con nosotros.

Entonces, que que el dinero no sea un problema dentro de la iglesia, que el dinero no sea un problema cuando nosotros pedimos una ofrenda, que no sea un problema porque mi corazón no está mandando Tú sabes que es interesante que Jesús al a único al único Dios que pone al mismo nivel de de de del Señor de Dios, su padre es Amamón. Y Jesús abiertamente dice,

Tú no puedes servir a dos señores. No puedes servir a Dios o a la riqueza. Porque si hay alguien que puede corromper nuestro corazón, es precisamente mamón.

Por eso Pablo dice en Timoteo,

Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males.

Y por codicioso, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sin sabores.

amado, amada, que en este año tú y yo empecemos bien, pero también este año lo terminemos bien y que nuestra vida como cristianos la comencemos bien, pero también la terminemos bien en el nombre de Jesús. Le podemos dar un fuerte aplauso al Señor. Póngase, póngase de pie, por favor. Póngase de pie.

Y y si puede abrazar a dos a tres personas y y dígale, «Vamos a terminar bien.» No, no, no tan solo vamos a empezar bien. Vamos a terminar bien. Aleluya. Así que que terminemos bien, que empecemos bien y terminemos bien.

Aleluya. Quiero este año escucharte, pastor. Estoy terminando bien el año. Por fin, pastor.

Por fin, pastor. Estoy terminando bien el año. Quiero, quiero, quiero escucharte, que tú y yo guardemos el corazón, que no nos inclinemos, que que tú y yo mantengamos esa llama encendida, que tú y yo nos preocupemos por el pobre, por el necesitado. Aleluya.

Pues sobre todo también que que el dinero, Dios, querida iglesia, no sea un factor de problema para ti y para mí en la iglesia, que no sea un inconveniente, porque mientras nosotros bendecimos, Dios más nos bendice. Y esa es una realidad y ese es un principio. Oh, aleluya. Me bendijo el Señor.

Bien. ¿Qué le parece si cerramos nuestros ojos, por favor? Padre, en el nombre poderoso de Jesús, yo te pido con todo mi corazón que que en este día, Dios, tú puedas moverte, que que en este día tú puedas derramar tu gracia, tu favor, tu presencia, Señor. No tan solo queremos empezar bien, queremos terminar bien.

Daniel estuvo 60 años en Babilonia. Dios nunca fue corrompido. Pablo, Dios mío, a pesar de todos los ayotes, situaciones contraria y negativas que él vivió, terminó declarando,

He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe, me está preparado una corona de justicia y me gusta lo que dice Pablo, porque creo, me incluye, nos incluye no tan solo a mí, sino a todos los que aman su venida, Señor.

Y somos apasionados por ti. Somos gente que ama tu venida, Dios mío, que dice, «Maranata, Cristo viene.» Que entiende, Dios mío, que no debemos apartarnos ni a derecha ni izquierda.

Que estamos llamados, Dios, para caminar contigo en santidad. Estamos llamados a caminar contigo en santidad. Dios mío, sigo creyendo. Tú no pasas de moda.

Tú no pasas de moda, Dios mío. Tu palabra no pasa de moda. Sin santidad nadie verá al Señor. Oh Dios, yo oro para que en nuestra vida seamos reavivados, reavivados, Dios.

Que la llama se encienda, Padre. Oramos, Padre, en el nombre de Jesús, para que usted nos bendiga, para que usted marque el camino en este año por el cual nosotros debemos transitar. Oh, Espíritu Santo, aviva tu obra, aviva tu obra, aviva tu obra. Aviva tu obra.

Aviva tu obra en medio de estos tiempos y en medio de estos tiempos hazla a conocer, Señor. Oramos, Dios. Oramos porque éramos gente, Señor amado. Hoy somos gente que ama al prójimo, que bendice al necesitado.

Oh, que eso, que esa pasión no se olvide. Que esa pasión no se olvide, Dios mío, que podamos decir, acuérdate, Dios, que hemos hecho lo que a ti te agrada. Señor, bendícenos. Bendícenos.

Ábrenos puertas para ayudar, Dios. Ábrenos puertas para ayudar como lo hicimos, Señor, en Aritaño, oh Dios, cuando llevamos de comer, Dios mío. Y y yo creo que esa siembra, Señor, nos permitió, Dios, mantenernos, porque el que le da al pobre a ti te presta, mi buen Dios. Por eso, Dios, que el dinero no sea un obstáculo, Señor, para alabarte, para adorarte.

Oh, Dios, bendícenos. Aviva tu obra en medio de estos tiempos y en medio de estos tiempos hazla a conocer, Padre. Gracias. Te bendecimos y te adoramos a ti, Rey de Reyes y Señor de Señores, en el nombre poderoso de Jesús.

Amén. Amén. Le podemos dar un fuerte un fuerte aplauso a nuestro Señor. Vamos a adorar al Rey.

Vamos a adorar al Señor. Aleluya. Si te tengo a ti, lo tengo todo. Mi amado, mi tesoro.

Fuera de ti nada deseo, Señor. Y si te tengo a ti, lo tengo todo. amado, mi tesoro. Fuera de ti nada deseo, Señor.

Y si te tengo a ti, lo tengo todo. Mi amado, mi tesoro, fuera de ti nada deseo, Señor. Y si te tengo a ti, lo tengo todo. y amado, mi tesoro.

Fuera de ti nada deseo, Señor. Y Cristo Jesús, eres mi plenitud. Cristo Jesús, eres mi plenitud. Y Cristo Jesús, eres mi plenitud.

Cristo Jesús, eres mi plenitud. Y Cristo Jesús, eres mi plenitud. Cristo Jesús, eres mi plenitud. Y si te tengo a ti, lo tengo todo.

Mi amado, mi tesoro. Fuera de ti nada deseo, Señor. Si te tengo a ti, lo tengo todo. Mi amado, mi tesoro.

Fuera de ti nada deseo, Señor. Si te tengo a ti, lo tengo todo. Mi amado, mi tesoro, fuera de ti nada deseo, Señor. Si te tengo a ti, lo tengo todo.

Mi amado, mi tesoro, fuera de ti cada deseo, Señor. Vamos, cielo, iglesia. Si te tengo a ti, lo tengo todo. Mi amado, mi tesoro, fuera de ti nada deseo, Señor.

Aleluya. Si te tengo a ti, lo tengo todo. Mi amado, mi tesoro. Fuera de ti nada deseo, Señor.

Levanta tu voz. Si te tengo aquí, lo tengo todo. Mi amado, mi tesoro, fuera de ti nada deseo, Señor. Si te tengo a ti, lo tengo todo.

Mi amado, mi tesoro. Fuera de ti nada deseo, Señor. Te tengo a ti, lo tengo todo. Mi amado, mi tesoro.

Fuera de ti nada deseo, Señor. Si te tengo a ti, lo tengo todo. Mi amado, mi tesoro. Fuera de ti nada deseo, Señor.

Pued acompañar por un poquito. Bien, quiero quiero que podamos orar. Vamos a orar antes de de todo. Quiero que podamos orar.

¿Alguno escribió su petición para este año? Amén. Yo yo quiero que la pueda la pueda tomar en su mano. Vaya a buscarla.

Quiero que la pueda tomar en su mano. Y y ¿qué qué quiero pedirle con esto, mi hermano? que que usted que usted guarde guarde eh e este papel, que usted lo guarde durante este año. Yo yo lo tenía, por ejemplo, yo no suelo no sacarle la carcasa por nada al celular.

Entonces yo yo lo guardo lo lo guardé acá atrás, a lo mejor usted en su billetera, en su cartera, pero pero qué es lo que le quiero pedir que usted que usted guarde este papel y que cada vez que a lo mejor las cosas no no anden bien o esté medio debilitado, usted tome este papel, lo lea y diga, «Por por esto estoy peleando este año, por Estoy peleando este año. Esto es lo que anhelo para para en este año laboral, en este año fiscal. Por esto y Señor, avívame, Señor. No dejes que mi corazón se incline para desviarme de de de lo que tengo que hacer.

a permíteme bendecir a otro para que tú me bendigas y y seguir con este propósito. Yo yo quiero orar por por eso le le le le le pido que que sea algo simbólico y me con el respeto de todas mis hermanas acá presente. Usted guarda un papel de chicle del año 95 en la cartera. ¿Cómo nos va a poder guardar un papel?

A los hombres nos cuesta un poco más, pero también de repente yo conozco hombres que tienen papeles en la billetera, pero entonces guardémoslo ya que que sea un memorial, que sea un memorial para usted y para mí. Esto es algo simbólico, pero de repente van pasando los días, las semanas, los meses y se nos olvida las peticiones que le hacemos al Señor. Pero que esto sea un un memorial, una dirección para este año. Usted sabe lo que escribió ahí.

Lo que yo quiero orar es para que esa petición se concrete. Queremos orar como sus pastores porque por sobre todo no queremos que empecemos bien, sino además que terminemos. Amén. Ahí tenga su papelito, por favor.

Permítanos, permítanos orar. Nosotros extendemos nuestras manos para para bendecirl. Ayúdame, pasacita. Acá eres parte de mi familia todavía.

Okay. Levante su levante ahí su petición o póngala en su corazón o tómela con las dos manitos como usted le sienta más cómodo. Pero permítanos orar. Padre, en el nombre poderoso de Jesús, cada uno de nosotros, Dios, familias aquí representadas, hay un anhelo en nuestro corazón, hay un deseo en nuestra vida, hay un sentir, Dios, y yo apelo a tu promesa y a tu palabra que me enseña y me dice,

Deléitate a sí mismo en el Señor y él te concederá las peticiones de tu corazón.

Y tú dices,

Encomienda al Señor tu camino y confía en él y y él hará, Señor.

Y y hoy yo he puesto mi petición, Señor.

Esta es mi petición para este año 2026. Y te pido, Dios, sé propicio a mí como sé propicio a cada uno de tus hijos en este año, Dios. y cuando aún las situaciones pareciera que no marchan bien, yo oro, Dios, yo oro en el nombre de Jesús para que este papel sea un memorial y y ellos, Dios mío, en los momentos quizás difíciles lo puedan abrir y y Dios, recordar que un día, Señor, oramos por esta petición y y recordar, Dios mío, que hicimos esta petición delante de ti y Dios no tan Solo para que se cumpla, Señor, se trata de ti, sino también de nosotros, de de ser íntegros contigo, de ser fieles contigo, de de no inclinar el corazón, Dios mío, de mantenernos avivados, oh Dios, de de recordarnos, de ayudar al necesitado, de que de que, Dios mío, el dinero no sea un impedimento, Señor. Padre, yo oro y bendigo a cada uno de tus hijos y y la petición, Señor, que está en su corazón este año se cumpla.

este año se cumpla y cuando estemos Dios en los últimos domingos del mes de diciembre o o a medida que vaya pasando el tiempo, quizás algunas peticiones se cumplirán en julio, en en agosto, en abril, en septiembre, en diciembre, no lo sé, Dios, pero Padre, que podamos ir recibiendo testimonio de nuestros hermanos y y al estar acá arriba en la plataforma, ellos ellos puedan contar Dios, ellos puedan contar y y que no sea una invención, Dios mío, será tan hermoso a lo mejor ver un hermano acá en en agosto diciendo, «El el el Señor lo cumplió, el Señor lo hizo y y aquí está mi mi petición de marzo cuando la escribí y hoy el Señor ya la ha contestado y y yo creo que eso lo veremos este año. Yo creo que eso lo veremos este año, Dios mío, hermanas y hermanos, siendo agradecidos porque tú cumplirás esa petición, Padre. Los bendecimos como casa pastoral, Dios mío. Levantamos nuestras manos y los bendecimos, Señor.

Como tú, Dios, le dijiste a Moisés,

Dile a Aarón que bendiga al pueblo.

Así, Dios, como sacerdotes de esta casa, como pastores de esta ciudad, Dios, bendecimos este esta casa, bendecimos esta ciudad, bendecimos esta congregación, bendecimos, Dios mío, cada familia, cada hogar, cada matrimonio, cada hermano y hermana, porque hay peticiones que son familiares, pero también hay peticiones, Dios, personales. Y oro, Dios, para que estas peticiones se cumplan y se hagan una realidad este año, en el nombre de Jesús. Amén y amén. Aleluya.

Lo creemos con todo el corazón. Guarde, guarde esta petición, mi hermano. Lo tengo todo, guárdela. Mi tesoro fuera de ti nada deseo, Señor.

Si te tengo a ti, lo tengo todo. Mi amado, mi tesoro, fuera de ti nada deseo, Señor. Aleluya. Le damos un fuerte aplauso a nuestro Señor, por favor.

Bien. ¿Qué qué le parece si tomamos nuestra nuestra ofrenda en este día? Si usted necesita sobre de diezmo, por favor levante la mano. Acá está acá sobre diezmo.

Si usted necesita sobre de diezmo, por favor le levanten levanten la mano acá. Necesitan sobre de diezmo, ¿eh? Me pueden me pueden conseguir un un canastito más de esos o cualquier canasto, por favor, necesito. Si me pueden conseguir uno, por favor.

Yo yo quiero que podamos hacer nuestra ofrenda en este día. Gracias. Acá hay uno. Acá tengo Marcial, ven, ayúdame, por favor.

Si usted necesita sobre de dimo, por favor levante su mano. Ah, quiero quiero invitarle a ofrendar si usted lo necesita hacer de manera si lo va a hacer de manera de transferencia, ahí va a aparecer eh los datos. Ahí al medio van a aparecer los datos, pero eh yo quiero invitarle también a a lo siguiente, querido quería. Tenemos la foto, Nati.

Sí, me la puedes colocar, por favor. Ya. Si me puede me pueden apagar esa luz un poquito. Yo yo quiero mostrar esto.

Ay, solamente para no la eso. Apagen las dos. Gracias. Bien.

Ahí se ve bien. Claro, ¿verdad? Gracias. ¿Se ve claro o no?

Ya, gracias. Prenda, prenda, prenda la luz no más. Quiero quiero esa es la casa del niño. Eh, esa es una actividad que no es una actividad, en realidad es una institución que tiene el lema.

Eh, y ah, dar de comer a un niño sale 1000 pesos en el día. 1000 pesos. Entonces, yo tiempo atrás estuve, estábamos conversando con con unos matrimonios diáconos acá de la iglesia, me decía, eh, pastor, yo creo que también sería bueno que nosotros bendijiéramos e en un área social. Nosotros bendecimos gente, ayudamos con bolsas de mercadería de de manera muy anónima.

Eh, la y la y y la iglesia lo sabe, no sabe a quién, pero nosotros lo hacemos. Eh, pero eh me decía esto y y la verdad es que nosotros ya veníamos con un tiempo con con una con una inquietud en nuestro corazón de poder bendecir y y estando en Argentina con el Ema, yo le dije,

Mira, Ema, nosotros queremos, nos vamos a comprometer para empezar

, le dije yo, porque también esto tiene que ser así. Para empezar, yo nosotros nos queremos comprometer con eh el almuerzo, por lo menos o la comida diaria. de un niño al mes.

Eso, ¿qué significa? Son 30,000 pesos. con 30,000es nosotros le damos de comer a un a un niño, a un niño. Entonces, poder como iglesia apadrinar, estar en relación con aquello.

Entonces, yo yo quiero pedir a a todos los hermanos que que hoy día se quieran se quieran sumar, nos quieran ayudar con esto, que que hoy día entreguemos nuestra ofrenda, pero si usted puede colaborar y nos puede ayudar con 1000 pesos para para esa ofrenda especial, eh a mí me mandó ya los datos, el el a dónde a dónde transferir y todo lo demás, pero pero yo creo que como lo leíamos hoy día de repente que cuando lleguemos al cielo nos digan,

Tuve hambre y me diste de comer.

Y nosotros digamos,

Sí, sí, dimos dimos de comer y creo que no nos cuesta.

O sea, 1000 pesos lo gastamos hoy día en qué? Ni un helado nos cuesta 1000 pesos hoy día o sí, no sé. Ni un café te cuesta 1000 pesos hoy día. Acá sí.

Ah, pero eh poder bendecir, yo creo que es válido, ¿o no? o me o me equivoco, a lo mejor estoy, no, yo creo que es valido. Entonces, poder a lo mejor aparte de tu ofrenda normal decir, ¿sabe que yo yo también tengo aparte 1000 pesos y poder esto hacerlo una vez al mes, una vez al mes recordar esta ofrenda y mandarle, como le dije al Es más, yo yo me comprometo, nos vamos a comprometer como iglesia con un niño. A medida que Dios nos vaya bendiciendo y la generosidad pueda ir creciendo, ¿por qué no pensar en dos, en tres, en cuatro, en cinco?

Recuerde que mientras nosotros damos al pobre, a Dios le prestamos y cuando ve Dios nuestra generosidad, Dios más nos bendice. Pero poder tener presente es para es para la alegría de esos niños. Usted a lo mejor nunca va a ver a ese niño y pero usted va a saber que hoy día alguien va a estar comiendo gracias a usted. Y eso yo creo que ya es mucho en un mundo corrompido.

Yo creo que eso ya es es mucho, la verdad. Así que tome su mejor ofrenda, por favor. Y si usted nos va a poder ayudar con eso, esos 1000 pesos usted se los lo ahí Marcial lo va a estar bendiciendo. Va a ser Marcial el niño símbolo de la casa del niño.

Pero son 1000 pesos. Son 1000 pesos y yo creo que insisto, vale vale vale la pena, vale la pena. Ya, gracias. Gracias.

Pero como le digo, si usted lo siente y después se acerca, no, no hay problema. Pero como iglesia nosotros nos comprometimos a eso, ya quiero, yo quiero ser responsable también porque en la vida de un niño y en la comida de un niño, entonces no tampoco no es llegar y decir,

No, es más, ¿cuántos niños tenéis 100?

Ya le doy comer de los 100 y al los tres días no tenemos, no queremos ser responsables y a medida como Dios nos bendiga vamos bendiciendo. Amén. Si usted va a entregar su diezmo, me lo entrega en la mano, por favor bendecirlo.

Su ofrenda ahí o bien si va a hacer su ofrenda, gracias Nati. Si va a hacer su ofrenda a través de transferencia, ahí en pantalla van a aparecer también los datos. Padre, en el nombre poderoso de Jesús, entendemos, Dios, que todo es tuyo, que lo recibido de tu mano damos. Glorifícate, Dios, y y muéstrate favorable a nuestra vida.

Glorifícate y muéstrate favorable a nuestra vida, Dios. Y oramos, Señor, por estos niños. Oramos por estos niños, Dios y oramos, Señor, también por la iglesia, para que usted bendiga la iglesia, multiplique, traiga favor sobre la iglesia, porque esta es una iglesia generosa. Dios, si hay algo que caracteriza a esta iglesia, es su generosidad.

Y Señor, mientras más tú le das a ellos, sino a ellos, más van a dar, Padre. Gracias en el nombre de Jesús. Amén. Y amén.

Bien, con gozo, con alegría, póngase de pie, venga a ofrendar, ofrende para la iglesia, ofrende para la casa. Traiga su diezmo. Cantamos. Hoy puedo danzar con libertad porque soy su hijo.

Porque soy su hijo. Hoy puedo danzar con libertad porque soy amado. que soy amado. Tu gozo podemos sentir tu río a sanidad de las aguas queremos danzar.

Podemos sentir gozo, podemos sentir tu río. Hay sanidad en las aguas queremos danzar. Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad en la casa de Dios.

Hay libertad. Hay libertad. Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad en la casa de Dios.

Hay libertad. Hay libertad. Tu gozo podemos sentir un río. Hay sanidad en las aguas queremos danzar.

Podemos sentir tu gozo, podemos sentir tu río. Hay sanidad en las aguas, queremos danzar. Libertad en la casa de Dios. Hay libertad en la casa de Dios.

Hay libertad. Decláralo. Hay libertad. Hay libertad en la casa de Dios.

Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad. Hay libertad. Hay libertad en la casa del Señor, iglesia.

Todos juntos lo declaramos. Libertad en la casa. Libertad al danzar. Alabamos del Señor.

Invitamos a todos los estudiantes alcanzar. Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad.

Hay libertad. Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad la casa de Dios. Hay libertad.

Hay libertad. Puedo danzar en la casa de Dios. Puedo danzar en la casa de Dios. Puedo danzar y disfrutar.

que somos libres, somos libres por su sangre libre soy. Somos libres somos libres por tu sangre libre soy. Fuertes aplauso al Señor, iglesia. Bien, vamos a bendecir a todos estos pequeños, así que los felicito.

Usted también. ¿Qué curso? Quinto. Usted cuarto.

Sexto, tercero medio. Tercero de universidad. Usted quinto. ¿A qué curso entra?

Okay. Usted quinto. Sexto, segundo. Segundo medio.

Ah, tercero. Primero, tercero, cuarto universidad. Primero medio, Dios sexto usted kinder cuarto. Y usted kinder de correccional.

Usted, mi amor, prek kinder. Primero de universidad. Segunda universidad. Usted eso y usted tercero medio.

Muy bien. Vamos a estar orando por cada uno de ellos, así que vamos a bendecirles. Vamos a honrar. Vivi, ¿por qué no me ayudas?

Rápido, vamos a poner las manos así rápido acá también. Marcial, ayúdame, por favor. La pastora ahí vamos a estar orando. Ayúdeme usted sus manos, por favor.

Los bendecimos, Padre, en el nombre de Jesús. Bendecimos, Dios, la vida de cada uno de estos muchachos. Declaramos tu victoria, Dios, tu favor, tu gracia en ellos, tu presencia, Señor. Bendícelos, Dios.

Que sea un buen año en el nombre poderoso de Jesús. Declaramos, Dios, tu victoria. Declaramos tu bendición, tu favor, tu presencia en cada uno de ellos. Llénalos, Dios mío.

Que sea un tiempo bueno, que sea un tiempo favorable, que sea un tiempo de victoria, que sea un tiempo hermoso, Dios mío. Cielos abiertos en este año. Cielos abiertos en este año, Dios. Para ellos declaramos, serán los mejores, Dios mío.

Estarán dentro de los mejores, Señor Dios, todo les irá bien. No van a repetir, Señor. No van a tener problemas, Señor. Sea usted con ellos.

Declaramos tu bendición. Declaramos tu victoria, Dios. Bendícelos, Espíritu Santo. Bendícelos, Dios.

Que sea un tiempo glorioso, un tiempo hermoso, Dios mío. Oh, Dios, que no tengan problemas, que no tengan, Dios mío, necesidad alguna. Tú bendíceles, Dios. Bendíceles.

Bendíceles. Bendíceles. Se Oh, Dios. Serán benditos.

Serán benditos, bendecido. Dios les irá bien. Dios les irá bien. Díganle al justo que le irá bien.

Declaramos victoria, declaramos cielos abiertos, declaramos tu bendición. Declaramos, Dios, un año extraordinario para ellos en el nombre de Jesús. Amén y amén. Aleluya.

Dios les bendiga. Dios les bendiga. Les va a ir muy bien. Les va a ir muy bien.

Muchas gracias. Bien. Aprovechamos, oramos. Eh, mañana, mañana, querido, querida, vamos a tener una modificación el primer lunes de cada mes.

Primer lunes, solo el primer lunes. Recuerde, todos los lunes oramos a las 6 de la mañana, pero el primer lunes de cada mes lo vamos a hacer de manera presencial a las 8 acá, 8 de la tarde. Todos los primeros lunes, si usted quiere venir a orar, vamos a tener un tiempo de oración acá. Así que mañana a las 8 de la tarde vamos a estar orando como iglesia acá.

Si usted quiere venir, venga. Vamos a estar orando y buscando el rostro del Señor. Padre, gracias. Perdón, dije solamente el primer lunes de cada mes, el resto de los lunes online.

Padre, gracias. Ha sido hermoso, ha sido bello, ha sido lindo, Dios, poder compartir. Prepáranos para esta semana, Señor. El próximo domingo cenamos contigo, mi buen Dios.

Compartimos el pan, el vino, traemos nuestro kilo de amor, nuestra bolsa de mercadería, entregamos nuestros diezmos, va a ser una tremenda bendición. Así Dios, también mañana permítenos estar a las 8 acá orando y buscando tu rostro, Señor, el martes y el jueves nuestras reuniones de semana. Bendícenos, sé con nosotros, despídenos en paz, en comunión los unos otros, más nunca jamás de tu presencia en el nombre de Jesús. Amén y amén.

Dios le bendiga, querida iglesia. Nos vamos. Bendiciones. Despídase eso, hermano.

Declaración

Nos vamos. Bendiciones. Despídase eso, hermano.

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