Jueves 5 de marzo, 2026 Pastor Darío Moral
salmo 116 Juan 220 Juan 2:27 Hechos 1:21 Romanos 14:17

Mensaje central

Siempre permaneces en cada temor de tu mano. Yo sé que todo, siempre tú lo haces bien. Declaramos que él no nos deja en medio de la tempestad en los tiempos difíciles.

Momento de alabanzaExpandir

rodeas no me encuentro

rodeas no me encuentro. Vamos, declárelo sin aliento. Yo sé que todo siempre tú lo haces bien. Yo sé que todo siempre tú lo haces bien.

El mar abrirás, tu mano lo hará. Tu amor todo lo vencerá. Yo sé que todo siempre tú lo haces bien. La oscuridad a mi lado va.

Siempre permaneces en cada temor de tu mano. Voy. Siempre me sostienes en la oscuridad. A mi lado vas.

Siempre permaneces cada temor. Tu mano siempre me sostener. Yo sé que todo siempre tú lo haces bien. ¿Cómo tiene que decirlo?

Yo sé que todo siempre tú lo haces bien. El mar abrirá. El mar abrirás. Tu mano lo hará.

Tu amor todo lo vencerá. Yo sé que todo, siempre tú lo haces bien. El mar abrirás, tu mano lo harás. Tu amor todo lo vencerá.

Yo sé que todo siempre tú lo haces bien. Vamos a darle un aplauso a él. Declaramos que él no nos deja en medio de la tempestad en los tiempos difíciles. ¿Por qué no le da un abrazo a su hermano ahí como lo hacemos todo el tiempo?

Salúdelo. Dígale,

Gracias por estar aquí. Vamos, salúdelo. Dígale,

No hay mejor lugar que estar aquí en la casa del Señor.

Vamos a cantar a nuestro Dios. Damos toda la gloria y toda la honra a ti, solo a ti, Jesús. Como dígale quiero levantar, quiero levantar a ti mis manos. Maravilloso Jesús, milagroso Señor, llena este lugar de tu presencia.

Descender, descender tu poder a los que estamos aquí, que estamos aquí. Creo en ti, Jesús. Vamos, dígaselo en lo que harás. En lo que harás en mí.

Creo en ti, Jesús, en lo que harás en mí. En mí. en mí. Recibe toda la gloria, recibe toda la honra.

Preciosos hijos de Dios, recibe toda la gloria, recibe toda la honra. Precioso hijo de Dios, quiero levantar a ti mis manos. Maravilloso, maravilloso Jesús. Milagroso Señor.

Vamos, pídale y dígale, «Llase el lugar de tu presencia y haz ascender tu poder a los que estamos aquí. Creo en ti, Jesús, en lo que harás. Lo que harás en mí. Creo en ti, Jesús, en lo que harás en mí, en mí, en mí.

Recibe toda la gloria, recibe toda la honra. Precioso hijo de Dios, recibe toda la gloria, recibe toda la honra, precioso hijo de Dios. Te adoramos, Jesús. Declaramos que no hay otro como tú.

No hay otro digno de gloria. No hay otro digno de honra. Solo tú, solo tú, solo tú eres digno. A nadie más.

Levantamos nuestra voz. Vamos la gloria y honra. Recibe toda la gloria, recibe toda la honra. Precioso hijo de Dios, recibe toda la gloria, recibe toda la honra.

Precioso hijo de Dios, recibe todo. Dígaselo, recibe toda la honra. Precioso hijo de Dios. Precioso hijo de Dios.

Solo a ti, solo a ti cantamos. Recibe toda la gloria, recibe toda la honra. Precioso hijo de Dios, recibe toda la gloria, recibe toda la honra. Precioso hijo de Dios, recibe to la gloria, recibe toda la honra, precioso hijo de Dios.

Gracias te damos en esta tarde. Gracias por tu amor, por tu misericordia, por tu bondad. Gracias, Dios. Qué qué bueno es poder estar en casa una vez más.

Qué bueno es poder estar en la iglesia alabando, exaltando, glorificando, bendiciendo tu nombre. Qué bueno es poder honrarte en este día. Qué bueno es poder glorificar tu nombre en esta tarde, Señor. Saber que donde dos o tres estamos reunidos en tu nombre, tú estás ahí en medio.

Señor, te agradecemos y oramos y aprovechamos, sí, de orar por nuestra ciudad, Señor. Mañana comienza la fiesta de la vendimia, Señor. Y oramos por nuestra tierra, oramos por nuestra ciudad, la bendecimos, oramos, Señor, y te pedimos perdón por los errores, por los pecados, por las faltas, Dios, que se puedan provocar, que se puedan levantar en estos días, Señor amado. un tiempo de festividad, Dios, pero también un tiempo de desenfreno en muchas oportunidades, Dios.

El Dios va conmoviéndose y nosotros oramos, Dios, porque si hay un Dios en esta tierra, ese eres tú. Si hay un Señor de esta tierra, ese eres tú. Por eso oramos, Señor, y bendecimos nuestra ciudad. Bendecimos Santa Cruz, bendecimos sus habitantes.

Oramos, Señor, por la gente que vendrá del norte, del sur, del este, del oeste, Señor. Y oramos, Dios mío, para que el corazón de los padres se vuelva a los hijos. Gracias. De los hijos hacia los padres, Señor.

Y podamos ver tu paz, podamos, Señor, ver tu gracia moviéndose, obrando, Dios mío. De ti somos, Señor, y para ti somos. Declaramos tu victoria, declaramos tu favor y tu gracia. Venga a nosotros tu reino.

Oramos, Señor, y decimos, venga a nosotros tu reino y hágase tu voluntad aquí en la tierra como en el cielo. Padre, muchas, muchas gracias en el nombre poderoso de Jesús. Amén, Señor. Y amén.

Le podemos dar un fuerte aplauso a nuestro Señor, por favor, en este día. Aleluya.

Vamos, mantenga ese aplauso, por favor, por unos segundos

Vamos, mantenga ese aplauso, por favor, por unos segundos. Mantenga ese aplauso. Alabe a su Señor. Adore a su Señor.

La Biblia dice que todo lo que respire alabe al Señor. Tenga un momento, por favor, de alabanza, de adoración. Tengo un momento en la presencia del Señor donde cada aplauso es un perfume agradable delante del Señor. La Biblia dice que suben nuestras oraciones, nuestras alabanzas, nuestra adoración como un incienso.

Señor, te alabamos, te bendecimos, te exaltamos a ti, te honramos a ti, Rey de Reyes y Señor de los Señores. Amén. Dios nos bendiga, querida iglesia. ¿Por qué no?

Por favor, saluda a su hermano y ahí tome asiento. Muchas gracias, muchachos. Dios les bendiga. Gracias por este día.

Se nos fueron todos para la vendimia. Están todos trabajando, comprando ticket, no sé qué. Está bien. Igual el domingo los veo a todos comprando anticucho.

Bien. No, no, no se olvide que este domingo cenamos con el Señor. Ya nosotros tenemos nuestra propia bendimia. Cenamos con el Señor, compartimos el pan, el vino, vamos a vivir un lindo tiempo.

Eh, tenemos que anunciar también algunas actividades para la próxima semana como iglesia y esperamos de todo corazón que seamos bendecidos por medio de aquello. Bien, abra su Biblia, por favor. Segunda de Corintios, capítulo número 1. Segunda de Corintios, capítulo número 1, verso 19 al 20.

Corintios, capítulo número 1, verso 19 al 20. Saludamos a la Paulita que eh mañana la operan, que que Dios la pueda bendecir y oramos por ella para que todo salga todo salga bien. Bien. Segunda de Corintios, capítulo capítulo número un, verso 19 en adelante, por favor.

Vamos a esperar ahí que lo podamos tener en pantalla. Bien, dice la escritura, verso 19, porque el hijo de Dios, Jesucristo, que entre vosotros ha sido predicado por nosotros, por mí, Silvano y Timoteo, no ha sido sí y no, más ha sido sí en él, porque todas las promesas de Dios son en el sí y en el amén. por medio de nosotros para la gloria de Dios. Y el que nos confirma con ustedes en Cristo y el que nos ungió, ¿quién es?

Dios, el cual también nos ha sellado y nos ha dado las arras del espíritu en nuestros corazones. Que Dios bendiga su palabra. Padre, gracias te doy. Te pido con todo mi corazón, usa mi vida en este día, Señor.

Hemos venido con hambre, hemos venido con necesidad de tu palabra, hemos venido, Señor, con el anhelo en nuestro corazón de que esta palabra corra y sea glorificada. Señor, permíteme hoy predicar con la autoridad de un apóstol, con la voz de un profeta, con la fuerza de un evangelista, con la sabiduría de un maestro, pero siempre guiando a tu pueblo como un pastor, Señor. Muchas gracias en el nombre de Jesús. Amén, Señor.

Y amén. Dele un fuerte aplauso al Señor, por favor. Bien. Si me pueden bajar un poquito, creo que lo siento un poco alto acá.

Te lo agradezco. Bien. Eh eh estamos estamos hablando desde el día gracias desde el día domingo estamos hablando acerca de la importancia de no tan solo empezar bien, sino de terminar bien. E e esaola.

Primero Sí

No es primero sí y luego y luego no. terminar bien. Entonces, para terminar bien, yo yo tengo que ser perseverante, tengo que persistir, pero también tengo que comprender y entender como Pablo escribe a los corintios, que que yo tengo que ser de una línea, que que yo no puedo decir un día sí y y al otro día no, que que yo no puedo decir hoy día sí está bueno y y al otro día decir no, eh está malo por por el simple hecho de que el día de ayer no es como el día de hoy. Lo los días pueden cambiar de de de hecho nuestros días van variando, las estaciones van cambiando, pero aunque las estaciones vayan cambiando, tú y yo tenemos que ser de una línea.

tú y yo tenemos que ser firmes en un pensamiento, ser firmes en una en una idea. Y cómo y cómo yo fortalezco esa idea, cómo yo fortalezco ese ese pensamiento. Pablo habla de tres cosas y y la primera que Pablo habla en los textos que hemos leído tiene relación con las promesas de Dios por medio de su palabra. Por eso él dice que todas las promesas eh están en el sí y están en el en el amén.

Entonces, son sus promesas por medio de su palabra, pero acompañada de la declaración de nuestra boca. Son sus promesas entregadas a nuestra vida por medio de su palabra, pero van acompañadas de la declaración de nuestra boca. Por eso las promesas, dice Pablo, están en el sí, en nuestro sí, están en el amén, en nuestro amén. Pero si yo no soy de una línea, entonces un día creo a la promesa de Dios, al siguiente día no creo a la promesa de Dios.

Cuando el sol sale creo a la promesa de Dios, pero cuando están las nubes negras, no creo en la promesa de Dios. Entonces, cuando no soy de una línea, es muy difícil que yo termine bien algo. E es muy difícil, repito, que que yo termine bien algo. Creo creo que tiene sentido lo que estoy diciendo.

Creo, repito, que que tiene sentido que que en este año yo yo tengo que ser de una línea que que en este año esa línea tiene que tiene que ser tomada mi directriz por medio de la promesa que Dios tiene a través de su palabra y y yo tomar esas promesas y y yo tomar esa palabra y y creerla con todo mi corazón Porque son sus palabras, son sus promesas acompañadas de mi, de mi declaración. Mira lo que dice el salmo 116. Si lo podemos buscar, Nati, por favor. Salmo 116, verso verso 10.

Salmo Salmo 116, por favor. Verso verso 10 dice, «Creí, por tanto, ¿qué hice? hablé estando afligido en gran manera. O sea, más allá de la aflicción que estoy atravesando, sigo siendo de una línea más allá de la aflicción.

Yo yo tengo la impresión que que las aflicciones que que muchas veces tú y yo enfrentamos, que las aflicciones que muchas veces tú y yo tenemos que pasar por causa de diversas circunstancias, no nos hacen cambiar nuestro vocabulario, no no nos hacen cambiar, no seguimos siendo de una línea. Entonces, ¿por qué? ¿Por qué no logro terminar bien? ¿Por qué por qué no alcanzo a terminar bien?

Porque la la vida, querido, querida, no siempre es fácil. De repente hay obstáculo, hay momentos complejos, hay momentos difíciles, hay tiempos de aflicción. Pero a pesar de esos tiempos de aflicción, ¿qué es lo que me enseña la escritura? que yo tengo que seguir firme en una dirección a través de sus promesas acompañado de la declaración de mis palabras.

Por eso la Biblia dice,

Yo yo creí y hablé más allá de la aflicción presente y y eso se replica en el Nuevo Testamento. Segunda de Corintios 4:13, por favor, Nati. Segunda de Corintios 4:13 dice, dice la escritura,

Pero teniendo el mismo espíritu de fe conforme a lo que está escrito, ¿qué es lo que sucede conforme a lo que está escrito? ¿Qué es lo que sucede?

¿Qué es lo que pasa? Creí por lo cual hablé. Nosotros también creemos, por lo cual también hablamos. El el Antiguo Testamento dice, «Yo yo creí, hablé más allá de la aflicción, porque tú y yo tenemos que ser de una línea.

Tenemos que ser de una línea. Entonces, yo yo quiero terminar bien. Yo yo no quiero terminar a medias, no, yo quiero terminar bien lo que empiezo. Entonces, ¿qué es lo que necesito?

Perseverar. ¿Qué es lo que necesito? ¿Qué es lo que me está enseñando hoy la la la palabra? ¿Qué tengo que ser de una línea?

Entonces, esa línea, ¿en qué la sustento? ¿En en qué la vaso el esa línea? en en su promesa, en sus palabras, pero esas promesas y esas palabras tienen que ir acompañados de mi declaración más allá de la aflicción. Dice dice Pablo, nosotros teniendo el mismo espíritu, el mismo espíritu de fe, también creemos.

El el hecho de que usted y yo estemos hoy en este lugar es porque creemos, no es porque no creemos, es porque creemos. Es es porque creemos y porque creemos tenemos que hablar. ¿Y qué es lo que vamos a hablar? Peste, ¿qué es lo que vamos a hablar?

Calamidad, ¿qué es lo que vamos a hablar? Escasez, ¿qué es lo que vamos a hablar? Enfermedad. No tenemos tenemos que hablar la bendición de Dios.

Tenemos que hablar el bien de Dios sobre nuestra vida. Díganle al justo que le irá bien. ¿Puede decirle a alguien,

Por favor, nos va a ir bien con esa convicción? Yo creo que nos va a ir re bien.

No, diga, dígaselo, pero con convicción, por favor. Dígale,

Nos va a ir bien.» Ah, va va a ser un buen tiempo. Va a ser un buen año, amado, amada. Va a ser un buen año.

A a usted y a mí nos va a ir bien en en todo lo que queda en marzo, en abril, en mayo, en junio, en julio, en agosto, en septiembre, en octubre, en noviembre y en diciembre. Dios, Dios, amado, amada, no nos pide a ti y a mí ser de una línea, ser de una línea y y y cómo yo manifiesto que soy de una línea por medio de mi declaración. Y esa declaración, ¿en qué la sustenta? En sus promesas, en qué la sustenta en su palabra.

Porque yo no puedo estar un día diciendo sí y al otro día estar diciendo no. No, no puedo estar diciendo un día sí y y al otro quizás tal vez no no funciona así. El el reino no funciona de esa de esa manera.

Entonces Dios número uno nos deja sus promesas, sus palabras

Entonces Dios número uno nos deja sus promesas, sus palabras. Número dos, dice, dice Pablo que nosotros hemos sido ungidos por Dios. Dios, Dios nos unge, querido, querida. Dios unge nuestra vida.

Dios nos da de su Dios nos da de su unción. Primera de Juan, capítulo 2, verso 20, por favor. Primera de Juan 220 dice,

Pero ustedes tienen la unción del santo y conocemos todas las cosas.

O sea, la unción de Dios me dirige, la unción de Dios me orienta. Yo yo tengo la unción del santo, dice Juan.

Ustedes tienen la unción del santo y entonces esa unción me hace conocer las cosas, me dirige, me orienta, me me indica el camino, me me indica el que el que yo siga adelante, me hace tener convicción, me hace tener certeza y seguridad de de que él está conmigo. enemmigo de que voy a alcanzar la meta, de que voy a lograr la victoria. La la unción o la palabra unción viene del término ungir, que tiene relación a cuando en el Antiguo Testamento los hombres eran ungidos, eran untados con aceite como señal de estar apartados por Dios para una para una función específica. De ahí se deriva la palabra unción.

Viene de ungir como cuando Samuel unge a David, como como cuando Moisés unge a Aarón, a los levitas y los aparta. Por tanto, la unción tiene relación con con cómo Dios me aparta, como cómo Dios me sella por el Espíritu Santo. Es su esencia en mi vida. Y esa esencia, ¿qué es lo que hace?

me dirige. ¿Qué qué es lo que hace? Marca mi vida. Mira, mira, por favor.

Primera de Juan 2:27. Primera de Juan 2:27. Pero la unción que ustedes recibieron de él permanece en ustedes y no tienen necesidad de que nadie les enseñe. Así como la unción misma les enseña todas las cosas y es verdadera y no es mentira según ella les ha enseñado permanecer en quién?

En él. Entonces, déjame, déjame explicarte esto, por favor, porque recuerda, estamos hablando de de terminar bien. Entonces, para terminar bien, ¿qué qué es lo que me está diciendo Pablo? Yo yo tengo que ser de una línea.

El evangelio es de una línea. El reino es de una línea. Entonces esa línea no son dos, no son tres, no es una línea. Entonces, ¿qué me da el Señor para caminar en esa línea?

Su palabra, sus promesas y y tiene que ir acompañada de mi declaración. Creí, por tanto, hablé. Pero, pero también lo lo que hace Dios es que me entrega su unción, su esencia en mi vida, que me que me aparta y me guía, me orienta, me conduce. Pero para que esa unción, escúcheme por favor, para que esa unción sea efectiva en mi vida, ¿qué es lo que me dice Juan?

que yo debo permanecer en él para que esa unción sea efectiva en mi vida. esa esa fragancia para que esa fragancia de Dios en mí, esa fragancia de del Espíritu Santo en en mi vida se se manifieste, ¿qué es lo que debo hacer yo? Permanecer. Yo yo debo permanecer.

¿Sabe cuál es nuestro problema? Que de repente tú y yo no permanecemos. No, no permanecemos. Y la Biblia nos enseña a permanecer, a estar.

Mira, mira, déjame déjame mostrarte esto, por favor. Hechos capítulo 1, nati del verso 21 en adelante. Hechos capítulo 1 verso 21, por favor en adelante. Me quedan unos minutos.

Hechos 1:21. Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día que de entre nosotros fue recibido. Arriba, arriba. Uno se ha hecho testigo con nosotros de su resurrección.

Verso 23, por favor. Y señalaron a dos, a José llamado Barsab, que tenía por sobrenombre justo, y a Matías. Lo que sucede en Hechos, capítulo número uno, lo que estamos leyendo la sucesión de Judas. O sea, ¿quién iba a ser el doceavo apóstol?

¿Y cuál es la exigencia? ¿Cuál cuál es la solicitud que piden los apóstoles? Se levanta Pedro como como líder de la iglesia, como líder de los 11 que quedaban y dice, «¿Cuál cuál es la solicitud? ¿Cuál es la la marca para que escojamos al que va a ser dentro de los 12?

Y la solicitud, la condición, ¿sabes cuál es? que estuviera con ellos desde Juan el Bautista hasta que Cristo resucitó y ascendió al cielo. O sea, desde el comienzo del ministerio de Jesús, que vaya permaneciendo, que permaneciera durante 3 años y medio con ellos. y de los 120 que estaban ahí reunidos, solamente dos tenían esas características, José y Matías.

No, no había más de de esos 120 que estaban reunidos en Pentecostés, en el aposento alto. Repito, solamente dos habían estado desde el principio, desde cuando Jesús se había había bautizado, se había bautizado en el Jordán hasta su resurrección. Durante 3 años y medio estos dos personajes siguieron a Jesús. ¿Saben lo que es eso?

Es permanecer. Permanecer, aunque sea en el anonimato, pero permanecer. Y eso trae honra a mi vida porque Dios me me levanta. era era un anónimo y ahora pertenezco a los 12.

Eso eso viene la la honra viene por causa de qué? De permanecer. Entonces, cuando yo permanezco, ¿cuál es la honra que Dios desata sobre mi vida? Su unción.

La la unción no es gratuita, sino que la unción viene por causa de permanecer. ¿Y qué es lo que provoca la unción en mi vida? El que yo vaya conociendo las cosas. Entonces, es sumamente importante para mí, sumamente necesario para mí.

Esa unción no viene de balde. Esa unción viene cuando yo permanezco. Entonces, tú y yo tenemos que permanecer. Si si Dios nos llama a este lugar, si Dios nos puso en este lugar, lo que tú y yo tenemos que hacer es permanecer, quizá anónimamente, pero permanecer sin sin un cargo, sin un puesto, sin nada, pero permanecer, porque el permanecer trae honra a nuestra vida.

Entonces, cuando yo permanezco firme, ¿cuál es el resultado? Te aseguro, vamos a terminar bien. No, no vamos a terminar mal, no vamos a terminar chancado. No, vamos a terminar bien, pero tenemos que permanecer.

De repente a ti y a mí nos cuesta permanecer. A a ti y a mí no nos cuesta, repito, nos cuesta permanecer. Por eso me me gusta hecho uno, ¿cuál cuál es cuál es el e el argumento? ¿Cuál cuál es la solicitud de los 11 apóstoles para escoger al doceavo?

¿Cuál es? que echar afuera demonio, ¿no? Que sanara enfermo, ¿no? ¿Cuál?

¿Cuál es? Que que cantara bonito, no. Que predicara bien tampoco. ¿Cuál cuál es la solicitud?

Que permanezcas. nada más que que permanezcas, que estés ahí. Y estuvo ahí. Matías y José estuvieron ahí desde que Jesús se bautizó.

De ahí en adelante, los 3 años y medio estuvieron ahí con él. Ahora usted busque en Mateo, en Marcos, en Lucas, en Juan, busque si aparece el nombre Matías, busque por favor si aparece el nombre Matías. No aparece. El problema es que yo quiero que mi nombre aparezca, pero ¿qué es lo que me pide Dios?

No que mi nombre aparezca, sino que yo permanezca. Que yo permanezca nada más que yo esté aquí como el Óscar. Aquí la polona le dice, aquí, aquí, aquí, aquí. Eh, permanecer.

El resultado de eso, Dios te honra. El resultado de eso, querido, Dios te honra. Entonces, ¿cuál cuál es mi deseo? ¿Cuál es mi anhelo?

que terminemos bien, que este año tú y yo terminemos bien. Y para terminar bien necesito ser de una línea. Y para terminar bien necesito, repito, ser de una línea. Entonces, ¿qué es lo que necesito?

Ser persistente. ¿Qué es lo que necesito? Recibir de su promesa, de su palabra y acompañarlo de mi declaración. ¿Qué es lo que necesito?

Permanecer. Permanecer. Permanecer. permanecer.

A lo mejor no tení pañuelito verde, pero tienes que permanecer. A lo mejor no tiene micrófono, pero tiene que permanecer. Eso es lo que nos pide Dios. una una línea, una línea.

El reino es una línea, no son dos, no son tres, una línea, orden. Y al permanecer, Dios trae bendición a mi vida. Al permanecer, repito, Dios trae bendición a nuestra vida. Le podemos dar un aplauso al Señor, por favor.

¿Por qué de repente usted y yo no somos bendecido? Porque permanecimos un mes. Vamos al tercero, seguimos el cuarto, nos perdimos el quinto, el sexto, el séptimo, no permanecemos. Por último, termino.

Qué bueno que termine, dice usted. Pablo dice la importancia de su unción, la importancia de su palabra y por último la importancia, el sello del Espíritu Santo en nuestra vida. Eso hace que nos mantengamos en una línea. Romanos 14:17 me enseña, no lo busquen Nati y que el reino de Dios se manifiesta en el Espíritu Santo sobre nuestra vida.

Primera de Tesalonicenses 1 del 5 al 6. Después si usted quiere buscarlo, dice exactamente lo mismo el Espíritu Santo manifestado en nuestra en nuestra vida. Entonces esa línea esa línea yo la yo la mantengo por medio de su palabra, por medio de la unción, por medio del Espíritu Santo. Lo necesito en mi vida, lo necesito, lo necesito en mí, en mi vida.

Que Dios nos bendiga, iglesia. Que Dios nos bendiga. Bien. Dele un fuerte aplauso a su Señor.

Póngase, póngase de pie, por favor. Justo eso de permanecer. ¿Qué le parece si oramos? Puede mirar a dos a tr y decirle, permanecer.

Permanecer. ¿Qué es lo que me pide Dios estar ahí? Ahí nada más. ¿Dónde tengo que estar el martes?

Ahí, los jueves ahí, el domingo ahí. No, nada más permanecer. Ser ser ser fiel. Ser fiel.

seamos de una línea. Yo quiero que este año usted termine bien. Yo yo quiero que este año usted y yo terminemos terminemos bien. Padre, gracias te doy en esta en esta noche.

Gracias por tu palabra. Gracias por tu amor y misericordia. Gracias por tu bondad. Gracias por tu fidelidad.

Tú eres Dios bueno, tú eres Dios fiel, tú eres Dios maravilloso. Reconozco, Dios, que lejos de usted y sin usted nada podemos hacer. Yo te pido con todo el corazón, mi buen Dios, permítenos permanecer, estar ahí. Glorifíquese mi buen Dios, derrámese mi buen Dios, en este día.

Aquí estamos hoy. Lejos de usted y sin usted nada podemos hacer. permítanos estar y ser una línea. Gracias, Señor.

Muchas gracias en el nombre poderoso de Jesús. Amén, Señor. Y amén. Bien.

Dios nos bendiga, querida iglesia. ¿Qué le parece si tomamos nuestra ofrenda antes de retirarnos? Vamos a ofrendar con gozo, vamos a ofrendar con alegría. Yo yo quiero invitarle que usted busque su mejor ofrenda.

Quiero aprovechar de recordarles rápidamente, rápidamente, mañana viernes discipulado a las 20 horas el jardinero que si sí o si no. Sí. Ya 20 horas mañana discipulado el domingo. No se olvide, tenemos Santa Cena el domingo.

Compartimos el pan, compartimos el vino, vengamos a cenar con el Señor. Después si quieres se va a comer el anticucho. Después si quieres se va al ¿Cómo se llama lo del día domingo? Ah, a los remates, eh, no si saben ustedes, pero se hacen los lesos.

Después si quiere va los remates y todo lo demás. Primero el domingo en la casa del Señor, después si quiere se compra el ticket, pero primero en la casa en la casa del Señor. Así que este domingo cenamos con el Señor, compartimos el pan, compartimos el vino, traemos nuestro kilo de amor, nuestra bolsa de mercadería, entregamos nuestros diezmos, somos fieles con el Señor. La Biblia dice que si somos fieles en lo poco, Dios nos pone en lo mucho.

Entonces, tenemos que permanecer, permanecer ahí firme también. con nuestras ofrendas, con nuestros diezmos, ser íntegros con el Señor. Amén. Así que este día domingo creemos con todo nuestro corazón que vamos a vivir una linda y hermosa bendición.

Padre, gracias te damos. Todo es tuyo, lo recibido de tu mano damos. Bendice a quienes hoy van a entregar su ofrenda, su diezmo, a quienes van a entregar su ofrenda de manera física, quienes lo van a hacer a través de transferencia. Declaramos victoria, Señor, en tu nombre a través de Jesús.

Amén. Y amén. Bien, pase adelante, por favor, mi hermano. Póngase en pie.

Si usted va a traer su ofrenda, si usted va a entregar su ofrenda, lo invito a hacerlo rápida, rápidamente. Vamos a ofrendar. Gracias. Aleluya.

Si usted lo va a hacer a través de transferencia, recuerde, ahí están los datos para que hagamos nuestra ofrenda. Bien, nos vamos, nos vamos. Póngase de pie, por favor. Oramos para retirarnos.

ya lo sabe. Mañana discipulado, el domingo cenamos con el Señor y la próxima semana tenemos lindas actividades. Sábado y domingo vamos a tener actividades acá en la iglesia, así que eh nos preparamos. Venga el domingo para eh saber todo lo que vamos a estar realizando eh sobre todo con los niños el sábado 14, el 15 vamos a tener amor por mi casa y necesitamos a todos.

Así que eh pasen un lindo tiempo. ¿Algo más? Eso. Sí.

Ya nos vamos. Que los niños vayan a ordenar, por favor, los que eso bien. Inclinamos el rostro, rogamos la bendición. Padre, gracias.

Ha sido bueno, hermoso, ha sido bello, Dios, poder disfrutar y poder compartir. Te pedimos con todo nuestro corazón, despídenos en paz, en comunión los unos de los otros, más nunca jamás de tu presencia. Muchas gracias, Señor, en el nombre de Jesús. Amén y amén.

Dios nos bendiga, querida iglesia. Despídase de su hermano, despídase de su hermana, por favor. Nos vemos con ayuda del Señor el domingo.

Declaración

Dios nos bendiga, querida iglesia. Despídase de su hermano, despídase de su hermana, por favor. Nos vemos con ayuda del Señor el domingo.

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