Jueves 7 de mayo, 2026 Pastor Darío Moral
Juan 18

Mensaje central

Dice la escritura, «Si pues habéis resucitado con Cristo, buscad qué cosa? Las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.» Entonces, ¿qué? Tenemos que buscar las cosas de arriba, poner la mira dónde, en qué cosas.

Vamos a leer del verso uno en adelante

Vamos a leer del verso uno en adelante. Bien. Dice la escritura,

Si pues habéis resucitado con Cristo, buscad qué cosa? Las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.

Entonces, ¿qué?

Tenemos que buscar las cosas de arriba, poner la mira dónde, en qué cosas. en las cosas de arriba. Diga por favor, en las cosas de arriba, no en la fe de la tierra. ¿Qué está diciendo Pablo?

Tenemos que buscar y tenemos que mirar. Es buscar y mirar. No tan solo buscar, sino también mirar las cosas, las cosas de arriba, porque hemos muerto y nuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, nuestra vida se manifieste, entonces nosotros también seremos manifestados con él en gloria.

Que Dios bendiga esta su palabra. ¿Te parece si oramos? Señor, gracias. Te pido con todo mi corazón, Dios, bendice mi vida, bendice la vida de mis hermanos.

Oramos por aquellos que están a través de la radio junto a nosotros, a través de las redes sociales, Señor. Gracias. nos hace tan bien, siempre lo decimos, nos hace tan bien estar juntos y qué bueno, Dios, al comenzar la semana hacer un alto para venir a buscar una palabra a Dios, palabra de Dios para nuestra vida. Recuerdo a mi maestro decir, no solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale al lado de la boca de Dios.

Señor, necesitamos hoy tu palabra. Usa mi vida en el nombre de Jesús. Amén, Señor. Y amén.

Le damos un fuerte aplauso a nuestro Dios, por favor. Bien, cuando nosotros hablamos de Colosenses, querida iglesia, la carta a a esta iglesia, siempre que tengo la oportunidad, ya sea de predicar de del libro de Gálatas, Efesios, Filipenses o bien de Colosenses, es importante comprender, entender que esta carta es una carta que está dentro de un grupo de cartas denominada cartas secuenciales. Comienzan en Gálatas, terminan en Colosenses. Son cuatro cartas.

Gálatas, Efesios, Filipenses y Colosenses. De estas cuatro cartas solamente Gálatas eh está escrita en libertad. El resto Filipense, Efesios y Colosenses, Pablo la escribe estando preso en Roma. Esta es una de las cartas de la cautividad de Pablo, pero es conocida como cartas secuenciales, porque más allá de que nosotros las podamos leer como cartas individuales, como cartas que Pablo deja escrito para nuestra edificación, no es menos cierto que las podemos leer, como bien lo señala, de manera secuencial.

O sea, podemos leer Gálatas, continuar con Efesios, seguir con Filipenses y terminar de esas cartas. Eh, la siguiente carta se sustenta en la carta que hemos leído con anterioridad. Por eso, cuando nosotros leemos la carta a los Gálatas, lo que te está enseñando Pablo es que tú y yo éramos esclavos del pecado y Dios nos ha hecho personas libres. éramos esclavos y Dios nos hizo libres.

Una vez que entendemos ese principio, podemos leer la carta a los efesios y Efesios te enseña por qué Dios nos hizo personas libres. Y es precisamente para que nosotros seamos parte de su iglesia. Somos la iglesia del Señor, somos el cuerpo de Cristo. Entonces, Gálatas, insisto, me enseña que Dios me ha hecho libre.

Efesios me enseña para qué Dios me hizo libre, que es para hacer su iglesia. Luego la carta a los filipenses me señala, me enseña que esa iglesia, usted y yo como cuerpo de Cristo, tenemos una cabeza y esa cabeza es Cristo, nuestro Salvador, nuestro Redentor. Y que esa cabeza, lo que te enseña esta carta a los Colosenses en su contexto general es que esa cabeza tiene bendiciones, tiene favor, tiene gracia, tiene cosas hermosas para derramar a cada uno de nosotros como su cuerpo, como sus hijos. Entonces, Colosenses te enseña aquello, esas bendiciones que Dios nos da a nosotros como hijos de él, como cuerpo, como cuerpo de Cristo.

Ahora, hay varias cosas bien interesantes en relación a esta carta a los Colosenses. Esta es una carta, como te dije hace minutos atrás, que Pablo escribe estando preso en Roma. Pero la característica es que Pablo escribe a esta iglesia. Es una iglesia que Pablo no fundó, a diferencia de la iglesia de Corintios, a diferencia de la iglesia de Filipense, a diferencia de la iglesia en Efeso, la iglesia en Colosa, la iglesia a quien le está mandando esta carta, Pablo no la funda.

Quien crea la iglesia en Colosa es Épafras, que era discípulo de Pablo y era una iglesia querida por Pablo, era una iglesia realmente bendecida, era una iglesia apreciada, pero como todas las iglesias también vivía y experimentaba persecución. Ahora, ¿cuál era la persecución que sufría esta iglesia en Colosa? Ellos con tenían que lidiar con un legalismo judío, tenían que luchar contra las filosofías griegas y tenían que verse enfrentado al misticismo oriental. Por un lado, entonces tenían el legalismo judío, por otro lado, tenían la filosofía griega y por otro lado tenían el misticismo de Oriente.

Cada una de esas ramas venía a atacar la iglesia en Colosa. Y es por eso que Pablo escribe esta carta y en medio de todos esos ataques, Pablo les señala y les dice la importancia de buscar al Señor y de mirar al Señor. En medio, déjeme repetir esto, por favor, porque te quiero llevar a dos a tres puntos en esta tarde noche que considero van a ser de bendición para nuestra vida. Pero repito, es una iglesia querida, es una iglesia importante, es una iglesia emergente, pero como todo el resto de la iglesia en aquel comienzo de establecer iglesias, establecer el cristianismo como una base central para la sociedad, esta iglesia en particular tenía que luchar, repito, con el legalismo de los judíos, tenía que luchar contra la filosofía de los griegos y tenía tenía que haberse enfrentado con el misticismo oriental y en medio de toda esa situación, en medio de toda esas idea, en medio de todos esos pensamientos que atacaban a la iglesia por un lado y por otro, Pablo les dice a quienes estaban siguiendo a Cristo en esta localidad, lo mejor que ustedes pueden hacer es observar las cosas de arriba, buscar las cosas de arriba y mirar las cosas de arriba.

Y cuando Pablo, querida iglesia, declara las cosas de arriba y no de las y no las de la tierra, tiene relación con lo siguiente, con tener una actitud mental y una actitud emocional. Sígame en esto, por favor, que es la plataforma para llevarte a lo que quiero llevarte en esta tarde. Como te dije, entonces es una iglesia que está viviendo persecuciones, persecuciones de distintos ámbitos, de distintas formas, de distintas maneras. Entonces, lo que les dice Pablo es,

Busquemos lo de arriba, miremos lo de arriba.

Y cuando Pablo le está diciendo,

Busquemos las cosas de arriba y no las de la tierra

, Pablo le está señalando que tiene que ser con una actitud en la mente, pero también una actitud en tus emociones.

Es tu mente centrado en el Señor, tus emociones centradas en el Señor. Porque cuando tú tienes ataques religiosos, cuando tú tienes ataques filosóficos, cuando tú tienes ataques en relación al misticismo, a a otras situaciones, aquellas situaciones vienen a atacar muchas veces nuestra mente y nuestras emociones. Los ataques generalmente vienen, repito, para atacar nuestra mente y nuestras emociones. Y Pablo está diciendo que tu mente y que tus emociones estén centrados en lo de arriba, que tu mente y tus emociones estén conectado con lo con lo de arriba.

Primer Punto

En otras palabras, lo que lo que Pablo les está enseñando, y aquí mi primer punto es que debo estar convencido, lo que Pablo le está diciendo es tenemos que estar convencidos que todo lo bueno, que toda respuesta viene de Dios y la recibimos de parte de Dios. En medio de todo ataque que tú y yo podamos tener en la vida. Pablo está diciendo,

¿Vas a tener ataque en lo religioso?

Sí. ¿Vas a tener ataque en lo filosófico, sí?

¿Vas a tener ataque en lo espiritual? Sí. Y en medio de toda esa situación, concentra tu mente, concentra tus emociones. Es que todo lo bueno, toda respuesta, toda bendición viene de parte de Dios para nuestra vida.

En otras palabras, un Dios que no te va a dejar, un Dios que no te va a abandonar, un Dios que no te va a desamparar, un Dios que tiene respuesta aún en medio de todo ataque que pueda venir a tu contra. Es estar convencido. Es estar, repito, convencido que todo lo bueno. A ver, levante su mano, por favor, y diga conmigo, debo estar convencido que todo lo bueno y toda respuesta viene de Dios.

Lo recibo de parte de Dios. Amado, amado, dígale a alguien, por favor, todo lo bueno viene de Dios. Toda respuesta viene de parte de Dios. Mi querido hermano, mi querida hermana, usted en medio de todo ataque, cada ataque que va a venir en tu contra, o va a tocar o va a atacar tu mente o va a atacar tus emociones, o va a atacar tu mente para que tú empieces a tener cuestionamiento, para que tú empieces a pensar de manera negativa o va a atacar tus emociones para que te sientas solo, para que te sientas en desesperación, para que sientas que nadie te comprende y en medio de toda esa situación.

Pablo le está diciendo a una iglesia que se sienta atacada muchas veces como tú y yo en este tiempo, mira, lo mejor que tú puedes hacer es dejar de estar mirando si el problema viene de la derecha, si el problema viene de la izquierda y empezar a ver que no importa si viene de un lado o de lo otro, mientras tú tengas tu mente y tu emoción conectada al cielo, del cielo vendrá para tu vida toda respuesta, toda salida, toda solución y en medio de Todo embate que pueda levantar el enemigo, Dios te dará la victoria, porque mayor es el que está con nosotros que todo aquello que se levanta en nuestra vida. Debes estar convencido, querido, querida, debes estar convencido. A ver, nuevamente, levante su mano y diga,

Todo lo bueno, toda respuesta viene de parte de Dios.

Aleluya. Vamos, dígale a alguien, por favor, tu respuesta viene a camino.

Aleluya. Vamos, dígale tu respuesta, querido, querida, vengo a decirte en este día, tu respuesta viene a camino, tu solución viene a camino, tu salida viene a camino. Así que deje ya de una buena vez. Mientras usted baja su mirada, mientras usted y yo bajamos nuestra mirada, entonces nuestra mente y nuestras emociones comenzarán a ser bombardeadas.

Por eso Pablo dice, «No, tienes que buscar lo de arriba y tienes que mirar lo de arriba. Conecta tu mente con el cielo, conecta tus emociones con el Dios del cielo. Y no importa si estás en el valle de la sombra y de la muerte, él no te va a dejar. Él no te va a desamparar.

Su vara y su callado te van a infundir aliento y no importa si estás en un campo de batalla, la promesa es que caerán a tu lado 1000, 10,000 a tu diestra, pero a ti nada te va a tocar. A ti nada te va a tocar. Es estar convencido que todo lo bueno y toda respuesta viene de parte de Dios. Entonces, ¿de dónde miro?

Y a dónde busco, voy a recibir la respuesta. ¿De dónde miro? ¿A dónde miro? ¿Y a dónde busco, voy a recibir?

Voy a recibir de donde estoy mirando y de donde estoy buscando. Te lo digo una vez más. Vamos a recibir desde donde estamos mirando y de lo que estoy buscando. Entonces, tome la mano a su hermano, por favor, o alguien o usted si está solito, ponga su mano en el corazón y y haga esta pregunta.

Si está solo, usted se la hace a usted. Si está con alguien, mírelo y dígale, ¿dónde estás mirando? ¿Dónde estás buscando? Porque donde miras vas a obtener respuesta.

donde buscas vas a obtener respuesta. Si tú estás mirando todo lo malo, lo único que vas a tener son respuestas negativas. Si estás buscando errores, vas a encontrar errores. Si estás buscando dolor, vas a encontrar dolor.

Si estás buscando alguna y ya, alguna yaya vas a terminar encontrando, porque la Biblia dice que el que pide recibe, que el que busca haya y el que golpea se le abre. Por eso es importante saber dónde estoy pidiendo, dónde estoy buscando, dónde estoy golpeando. Entonces Pablo dice,

Te voy a ahorrar un montón de problemas para que tu mente y tus emociones estén centradas, estén en lo correcto. Deja de buscar aquí en la tierra, deja de mirar aquí en la tierra y empieza a mirar al cielo y empieza a buscar en el cielo.

Por eso el salmista dice,

Alzaré mis ojos hacia los montes. ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de parte del Señor, el que hizo los cielos y la tierra. Si yo miro al cielo, voy a encontrar respuesta del cielo.

Si yo busco en el cielo, voy a encontrar respuesta en el cielo. Pero si empiezo a buscar en la tierra y empiezo a mirar en la tierra, voy a encontrar respuestas de la tierra y voy a encontrar en la tierra respuestas que no van a ser favorables para mi vida. Pablo dice, «Busca y mira.» Mira y busca. Pero, ¿dónde?

Arriba, arriba. Ahora, ahora mira a su hermano, por favor, y dígale lo siguiente. Tu problema, dígale así, tu problema es que no estás mirando arriba ni estás buscando arriba. Entonces, cuando tú y yo no estamos ni mirando arriba, ni estamos buscando arriba, o van a venir el leganismo o va a venir la filosofía hueca o o o van a venir otras situaciones o el misticismo a querer bombardear tu vida.

Entonces, como no estoy mirando hacia arriba, como no estoy buscando arriba y estoy buscando y mirando aquí en la tierra, recibo las respuestas equivocadas. ¿Dónde estás mirando? ¿Dónde estás buscando? ¿Dónde estás mirando?

¿Dónde estás buscando? Mire nuevamente a su hermano y dígale,

¿Dónde estás mirando? ¿Dónde estás buscando?

Y Pablo es categórico. Busca a dónde?

Arriba. Mira a dónde. Arriba. Busca arriba, mira arriba.

A ver, nuevamente dígale a su hermano, porque eso es importante, por favor, dígale, tu problema es que no estás buscando arriba, ni estás mirando arriba. Entonces, cuando no buscamos arriba, cuando no miramos arriba, señoras y señoras, nos vamos a encontrar con situaciones que van a empezar a tocar nuestra mente y nuestras emociones. Nuestra mente y nuestras emociones. Confíe en el Señor.

Confíe en el Señor. Y eso es lo que Pablo está señalando.

Aplicación

Primero, estar convencidos que todo lo bueno, toda respuesta viene de Dios. Si toda respuesta, si todo lo bueno viene de parte de Dios, no me queda nada más que mirar arriba y buscar arriba. Pero si no estoy convencido de que Dios tiene respuesta para mi vida, si no estoy convencido de que Dios tiene solución para mi vida, entonces dejaré de mirar arriba, dejaré de buscar arriba. Entonces, cualquier legalismo me va a servir, cualquier filosofía me va a servir, cualquier misticismo me va a servir.

Por eso muchas veces en vez de buscar en la escritura, buscamos en el horóscopo. Dígale ahora, dígale a alguien, por favor. Ahora, ahora sí te hablaron a ti. No, no.

Pero, ¿por qué pasa eso? Porque dejamos de mirar arriba, dejamos de buscar arriba. Porque la gente muchas veces dice,

Oh, martes 13, día de mala suerte, mejor no salgo.

Porque no estás mirando arriba, ni estás buscando arriba. ¿Por qué entonces tengo o por qué gente tiene la Biblia abierta, pero al ladito de la Biblia hay un elefantito con un billetito, hay una pirámide?

hay un gatito o lo que sea porque estás no mirando arriba, ni estás buscando arriba, porque no estoy convencido que todo lo bueno y toda respuesta viene de parte de Dios. Pero si entiendo y comprendo que todo lo bueno, toda respuesta viene de parte del Señor, estaré convencido en mi mente, estaré convencido en mis emociones y no importa lo que venga, no importa que me quiera atacar, sé que mayor es el que está en mí que aquello que está en contra de mi vida. Podemos darle un aplauso a nuestro Señor, por favor.

Entonces, número uno, debo estar convencido

Entonces, número uno, debo estar convencido. Dig, dígalo, por favor, debo estar convencido. Y dígale nuevamente a su hermano, todo lo bueno, toda respuesta viene de Dios. Aleluya.

A ver, levante su mano y diga, «Todo lo bueno, toda respuesta viene de Dios. Lo segundo, tengo que darme cuenta dónde estoy mirando y dónde estoy buscando. ¿Dónde estoy mirando y dónde estoy buscando? Si sé que toda buena respuesta viene de Dios, ¿dónde voy a mirar?

Hacia arriba. Si sé que todo lo bueno viene de parte de Dios, ¿dónde voy a buscar? Arriba. Arriba.

Y lo tercero que dice Pablo en estos pocos versos es, y ponga su mano en el corazón, por favor, que mi futuro es un futuro de victoria. Aleluya. Mi futuro es un futuro de victoria. Y abrace ahora si a alguien, por favor, y dígale,

Tu futuro es un futuro de victoria.

Vamos, dígaselo, por favor.

Tu futuro es un futuro de victoria. Ahora tome la mano y dígale así que deja de amargarte. Dígale así, deja de deja de angustiarte. Ah, deja de entrar en aflicción.

Tu futuro es un futuro de victoria, mi amado, mi amada. Nuestro futuro es un futuro de victoria. Y eso es lo que Pablo está terminando de decir. Hemos muerto para este mundo, pero tenemos vida que está escondida en Cristo Jesús.

Y llega un momento en que Cristo se manifiesta y entonces también se manifestará con él su gloria en favor de nuestra vida. Eso quiere decir que mi futuro, lo que me viene por delante, no es derrota, no es miseria, no es angustia, no es necesidad, sino que tengo un buen futuro con el Señor. Aleluya. Tengo un buen futuro con el Señor.

Yo no sé a quién le estoy predicando ahora, pero este tercer punto para alguien en este lugar tiene que ser que tiene que creer que hay un buen futuro para ti. No sé cómo llegaste, no sé en qué situación estás, pero creo con todo mi corazón que aunque hoy estás en un problema, ese problema tiene fecha de caducidad, esa dificultad tiene término. Ese momento difícil va a pasar, pero lo que viene por delante no es derrota para tu vida, sino que es victoria, porque vamos de gloria en gloria, de triunfo en triunfo y de poder en poder en el Señor. Estoy convencido, mi hermano, que hay un buen futuro para tu vida.

Aleluya. Estoy convencido que hay un buen futuro para ti. Alguien que le diga dos a tres personas, hay un buen futuro para ti. Hay un buen futuro para ti.

Estoy terminando. Hay un buen futuro para ti. Alguien que lo crea y levante su mano y lo diga, «Hay un buen futuro para mí.

Aleluya. Mire, con esa con esa voz no le cree ni el nada.

no le cree ni el Levante su mano y dígalo fuerte, por favor. Hay un buen futuro para mí. Aleluya. Vamos, dígalo una vez más.

Hay un buen futuro para mí. Entonces, créame, por favor. Mientras usted está diciendo,

Hay un buen futuro para mí, te aseguro» o que es tu mente la que te quiere traicionar o son tus emociones las que te quieren hacer creer que eso no es posible. Por eso Dios hoy te trajo a este lugar para que entiendas de una buena vez que sí hay un buen futuro para tu vida.

Y la mejor manera de estar convencido de aquello es que no sé cómo llegaste, no sé que llegaste mirando o buscando, pero lo mejor que podemos hacer es salir de este lugar mirando hacia arriba, buscando hacia arriba, convencidos de que toda respuesta, de que toda bendición viene de parte de Dios para mi vida. Y si Dios tiene toda respuesta y si Dios tiene toda bendición para mi vida, no importa lo que hoy esté pasando, sé que hay un buen futuro para mi vida. Sé que viene un tiempo de bendición para mi persona. Aleluya.

Dele un fuerte, un fuerte aplauso a su Señor, por favor. Y nuevamente abrace a alguien y termino con esto y dígale, «Tu futuro es de victoria.

Aleluya. Vamos, dígaselo. Tu futuro es de victoria.

Amado, amada, levante su mano y diga,

Viene un buen futuro para mi vida.» Amén. Damos más fuerte ese aplauso a nuestro Señor. Gloria a Dios. Póngase de pie, por favor, en este día viene un buen futuro.

Recuerde, entonces, debo estar convencido. Dígalo, por favor. Debo estar convencido. Es convencido de qué.

No se olvide que todo lo bueno y toda respuesta viene de viene de Dios, viene de arriba, viene del Señor. Entonces, ¿a dónde tengo que mirar? Arriba. ¿Dónde tengo que buscar?

Arriba. Arriba. Aleluya. Y afirme su mente y afirme sus emociones con aquello.

Su mente y sus emociones. Colosenses vivía ataques, lo digo una última vez, en el aspecto religioso, el legalismo judío, en el aspecto filosófico, las los principios griegos, en el aspecto espiritual, el misticismo oriental. Y en medio de todos esos bombardeos, Pablo dice, «Si quieres un buen futuro, deja ya de estar observando que esto sí, que esto no. Lo mejor que puedes hacer es mirar arriba, buscar arriba, convencerte, aleluya, de que de él viene toda respuesta, de que en él tengo toda solución y toda salida.

Y si estoy convencido de aquello, hay un buen futuro para nuestra vida. Hay un buen futuro para nuestra vida. Cierre sus ojos, por favor. Permítame orar.

Padre, en el nombre poderoso de Jesús, damos gracias, Dios, por este día. Damos gracias, mi buen Dios, por esta palabra. Te pido con todo mi corazón, desata tu presencia, desata tu favor, Señor. Ven para con nuestra vida.

Aquí estamos. Aquí estamos, Señor. Oh, Dios, sometemos nuestra mente y sometemos nuestras emociones a ti, mi buen Dios, a ti, a ti todo lo bueno, toda respuesta viene de parte tuya, Padre. Gracias por este día, gracias por este tiempo.

Damos a ti la gloria. Damos a ti la honra en el nombre de Jesús. Amén y amén. Aleluya.

Le damos un fuerte, un fuerte aplauso a nuestro Señor. Bien, ¿qué le parece si tomamos nuestra ofrenda, por favor? Ya estamos eh retirándonos. Quiero dar rápidamente los avisos de esta semana.

Eh, este jueves, recuerden, nos reunimos de igual manera a las 20 horas 8 de la tarde en este lugar. Eh, las puertas del templo desde las 7. Usted puede venir, compartir, hacer iglesia. Nos hace tamban bien de repente estar juntos, compartir un tecito, un café y disfrutar.

A las 20 horas entonces comienza nuestra reunión, pero a las 7 ya las puertas del templo están abiertas. Gracias. El día viernes, no se olvide discipulado a las 20 horas 8 de la tarde. Acá tenemos discipulado con nuestro hermano Marcial en San Fernando, simultáneamente a las 7 de la tarde.

Eh, tenemos la actividad de tres ciudades, un altar. Vamos a estar orando, vamos a estar clamando. Eh, así que si usted nos quiere acompañar a San Fernando, bienvenido. A las 7 de la tarde empieza allá la reunión.

Va a ser un tiempo de intersión. de búsqueda, de clamor. Nosotros vamos a estar eh participando ahí orando en en en uno de los momentos y creo que va a ser un tiempo bien bonito para declarar victoria sobre nuestra ciudad. Así que eh yo le invito, si usted eh puede ir bien y si no recuerda las 20 horas del día viernes acá tenemos discipulado eh junto a nuestro hermano Marcial.

Seguimos acá conociendo al Espíritu Santo Marcial. Okay. Así que una tremenda y una hermosa bendición el domingo, querida iglesia, el domingo ya a las 9:20, 9:20, 9:30 estamos con plantados. Ya todos los que están haciendo el discipulado de plantado.

Esta sería la lección quinta, ya. Así que una tremenda, una hermosa bendición. El el plantados 9:20, 9:30. Acá eh tenemos el discipulado para todos los hermanos que ya quieren ser parte o ya llevan un tiempo acá, una tremenda bendición.

A las 9:30 estamos orando en este lugar también parte de la iglesia y por supuesto a las 10:10 ya comienza nuestra reunión. Este domingo yo estoy predicando en Juan 18. Sí. Juan capítulo número 18 de eh cuando Pedro le corta la oreja a Malco, el el discípulo de el sumo sacerdote, que Pedro se creía ninja, andaba con andaba con espada Pedro.

Así que voy a estar predicando, va a ser hermoso y va a ser una le digo una palabra que nos va a ayudar mucho, nos va a bendecir. Y eh próximas fechas, próximas fechas importantes para que usted vaya recordando, el viernes 22 de mayo, el próximo viernes, no este el siguiente, tenemos hermana T. Amén. Todas las hermanas, vamos a tener hermana T, eh, y vamos a tener hermano T.

Vamos a tener hermánate y asadote. Nos vamos a vamos a reunir eh mientras las hermanas se reúnen ese viernes 22 vamos a aprovechar nosotros también de reunirnos con los hermanos. Ya eso el próximo viernes. Gracias Yael.

Este sábado tenemos también, no está la gráfica, pero el sábado tenemos jóvenes ya se reúnen acá a las 5, sí, 5 de la tarde para ir a una conexión. Van a ir a palta hasta las 8. Sí, hasta las 8. De 6 a 8.

Dos horitas va a ser una bendición. Este día sábado van a tener conexión, van a tener papas fritas. Parecer. Qué rico.

Yo soy joven, voy a ir a comer pa, así que va a ser una una bendición este sábado todos los jóvenes invitados a aquel lugar, pero se juntan acá a las 5, 4:30, ojalá, para salir a las 5 de la tarde. Por favor, inscríbase ahí en el en el WhatsApp. Eso. Y el lunes 8 tenemos 8 de junio en tu presencia también una fecha que no podemos olvidar.

Bien, su mejor ofrenda, por favor tómela en esta hora. Si usted necesita sobre de diezmo, solamente levante su mano. Ahí está mi hermana Yasnadia. Usted puede levantar su mano y ahí mi hermana va a estar llevando su sobre de diezmo.

Padre, en el nombre poderoso de Jesús, te agradecemos porque absolutamente todo es tuyo y lo recibido de tu mano damos. Gracias, Espíritu Santo por este tiempo de generosidad. En el nombre de Jesús, amén y amén. Bien, con gozo, con alegría, póngase en pie, por favor.

Traemos nuestra ofrenda o si usted va a hacer transferencia, ahí están los datos. Aleluya. Pase, por favor. Oh, qué bueno es el Señor.

Qué bueno es el Señor. Aleluya. Gracias, Espíritu Santo. Gracias Espíritu Santo.

Amén. Bien, póngase de pie por favor. Vamos a rogar la bendición y no nos olvidamos. ¿Dónde tenemos que mirar?

¿Dónde tenemos que buscar? Arriba, arriba, arriba. Amén. Respuesta para toda situación.

Señor, gracias. Despídenos en paz, en comunión los unos de los otros, pero nunca jamás de tu presencia. Señor, permítenos estar el día jueves. Permíteme, Dios mío, disfrutar acá el discipulado el viernes, Señor.

Acompáñanos ahí en en San Fernando, Dios. Usa mi vida ese día, Señor. Bendícenos el domingo, Dios. Sé que va a ser una preciosa reunión y te agradezco por la palabra que tú ya has puesto en mi corazón para tu iglesia.

Despídenos en paz, en comunión los unos de los otros, más nunca jamás de ti, a través de Jesús. Amén y amén. Le damos un fuerte aplauso a nuestro Señor.

Declaración

Despídenos en paz, en comunión los unos de los otros, más nunca jamás de ti, a través de Jesús. Amén y amén. Le damos un fuerte aplauso a nuestro Señor.

Política de Privacidad