Mensaje central
Y aquí y aquí permaneceré postrado a tus pies y aquí permaneceré a los pies de Cristo. No hay lugar más alto, más grande que estar a tus pies. lugar más alto, más grande que estar a tus pies, que estar a tus pies.
Momento de alabanzaExpandir
Y aquí y aquí permaneceré
Y aquí y aquí permaneceré. Vamos, dígalo. Postrado a tus pies. Y ahí permaneceré a los pies de Cristo.
Y aquí y aquí permaneceré postrado a tus pies y aquí permaneceré a los pies de Cristo. No hay lugar más. más grande que estar a tus pies. Estar a tus pies.
No hay lugar más alto, más grande que estar a tus pies. Que estar a tus pies. lugar más alto, más grande que estar a tus pies, que estar a tus pies. No hay lugar más alto, más grande que estar a tus pies.
Estar a tus pies. Y aquí permaneceré mostrado a tus pies. Aquí permaneceré a los pies de Cristo. Decláralo.
Y aquí permaneceré postrado a tus pies. De aquí permaneceré a los pies de Cristo. Tú estás en ese lugar, Señor. Estamos postrados a tus pies, Padre Santo.
Recibe toda adoración, Señor. Estamos sedientos de ti, Señor. Estamos sedientos de tu presencia, Padre Santo. Hoy nos humillamos ante ti, Padre Santo.
Tu palabra me enseña que nosotros debemos menguar para que tú puedas crecer en nuestras vidas. Señor, hoy me rindo ante ti, Señor. Hoy nos rendimos ante ti, Padre Santo, para decirte gracias, para decirte gracias por tu amor. Gracias por tu misericordia, gracias por tu bondad, Señor.
Tú has sido fiel, Señor. Tú has sido bueno, Padre. Ángeles, desciendan en este lugar. Queremos sentir de tu presencia, Señor.
Levanta tus manos al cielo, iglesia, y recibe, recibe, recibe de la presencia del Señor. Llena tus vasijas. Gracias, Señor. Padre, gracias te damos en esta tarde.
Qué bueno es poder estar congregados, qué bueno es poder estar reunidos alabando, exaltando, glorificando y bendiciendo tu nombre. Te adoramos a ti, Rey y Señor de nuestra vida. Te exaltamos a ti, Señor Dios todopoderoso. A ti damos la gloria, la honra, la alabanza, la adoración, la exaltación.
A ti bendecimos, Señor. A ti glorificamos. A ti damos honor, gloria, alabanza. Gracias.
Gracias por este día, gracias por este tiempo, gracias por tu favor, por tu gracia, por tu presencia, Dios. Gracias. Qué bueno es poder adorarte. Qué bueno es poder alabarte.
Qué bueno, Dios, es poder tener esta instancia, este momento, Dios, estos minutos para honrarte a ti, bendecirte a ti. Gracias, exaltarte a ti, Rey y Señor de nuestra vida. recibe la gloria, la honra, la alabanza, la adoración en esta tarde. Dios, tuyo somos, pueblo tuyo somos ovejas de tu prado.
Muchas gracias en el nombre de Jesús. Amén y amén. Damos un fuerte aplauso a nuestro Señor, por favor, iglesia. Vamos.
Aleluya. Vamos ver más fuerte este aplauso a su Señor, por favor. Tómese un minuto para alabarle. Tomese un minuto para adorarle.
Tómese un minuto para honrarle a él. Rey de reyes, Señor de los Señores. Tom un minuto para agradecer lo que él ha hecho en nuestra vida. un minuto para reconocer su soberanía, su grandeza.
Él nos hizo y no nosotros, nosotros mismos. Él se merece toda la gloria, él se merece toda la honra, toda la alabanza. Él se merece toda la adoración. Tómese un minuto.
Bendígalo. Bendígalo. Bendígalo. Bendígalo.
Él da esfuerzo. Él cansado. Él multiplica la fuerza. del que no tiene ninguna.
Oh Dios, te adoramos. Te adoramos. Amén. Dios nos bendiga, querida iglesia.
Dios nos bendiga. Muchas, muchas peticiones. Por favor, antes de tomar asiento, ¿por qué no saluda a alguien? Lo lo bendice.
Busque a alguien, salúdelo, por favor. Gracias, muchachos. Muchas gracias. Bien, tome asiento, por favor.
Qué bueno verle en una en un fin de semana bastante eh prolongado de actividades. Coincidimos con eh recuerde que este día domingo tenemos nuestros bautismos. Ya este domingo tenemos nuestros bautismos. Entonces, bien importante que podamos estar presentes.
Va a ser un lindo tiempo. Recuerden, 9 9:30 nos reunimos en este lugar para luego ir al lugar eh que arrendamos y creemos que va a ser un lindo tiempo, creemos que va a ser una hermosa instancia el poder estar juntos eh alabando, bendiciendo, exaltando el nombre del Señor, pero también disfrutando como familia en la fe, ¿ya? Así que vamos a tener ese tiempo hermoso el día domingo, el sábado nos congregamos, cambiamos la reunión del domingo para el sábado, así que a las 8 de la tarde, 20 horas, este día sábado, vamos a estar reunidos en este lugar. Vamos a ser sabatista este fin de semana y mañana viernes eh tenemos evangelismo ya 7:30 en la en la plaza.
nos estamos reuniendo en 7:30 en este lugar para ir rumbo a la plaza y esperamos disfrutar de un lindo tiempo, de una hermosa jornada. Bien, libro de los Hechos, por favor, capítulo número 17. Libro de los Hechos, capítulo número 17. Quiero que podamos leer del verso 27 al eh 29, si no me equivoco, pero el verso 27 en adelante, por favor.
Hechos de los Apóstoles, capítulo número 17, libro de los Hechos. Es un libro bien importante dentro de nuestras biblias, eh obviamente sin desmerecer ninguno de los 66 libros que están en nuestras Biblias y, por supuesto, dándole la importancia y el valor a cada uno de ellos que merecen nuestra vida, porque es palabra de Dios. Pero el libro de los Hechos tiene una connotación eh bien relevante, sobre todo en nuestra vida, porque el libro de los Hechos te enseña, nos muestra qué es lo que sucede una vez que Cristo resucita, una vez que Cristo ya ha estado 40 días acá en la tierra, él vuelve al cielo prometiendo que un día volverá por nosotros. Pero de ahí en más eh lo que sucede en el libro de los Hechos es el comienzo de la iglesia, iglesia que ha perdurado por siglos y siglos y que hoy usted y yo somos parte precisamente de esa iglesia, del cuerpo de Cristo.
Hechos 17 verso 27 dice la escritura, para que busquen a Dios si en alguna manera palpando puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros, porque en él vivimos. Puede decirlo por favor, en él vivimos y nos movemos.
Número uno, en el en él vivimos
Número uno, en el en él vivimos.
Número dos, en él nos movemos
Número dos, en él nos movemos.
Número tres, y somos
Número tres, y somos. Como algunos de vuestros propios poetas también han dicho, porque el linaje suyo somos. Mire alguien, por favor, y dígale, «Eres de un buen linaje.
Que que nadie le diga lo contrario. Usted es de un buen linaje.
Ya usted viene de Dios. Y a lo mejor usted dice,
De Dios. Ese es nuestro buen linaje. Somos linaje de Dios. No debemos pensar que la divinidad sea semejante a oro o a plata o a piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres.
Dios es mucho más allá de todo aquello. Amén. Oramos. Señor, gracias te doy por esta palabra y gracias te doy por este día.
Recibe la gloria, recibe la honra, recibe la alabanza. Señor, usa mi vida en esta tarde en el nombre poderoso de Jesús. Amén, Señor. Y amén.
Le damos un fuerte aplauso a nuestro Señor, por favor. Bien, permítame establecer el contexto de esta palabra. Hechos 17 es un momento bien interesante de la escritura del libro de los Hechos. Porque Pablo eh ya como apóstol de la iglesia, él está predicando, él está llevando la palabra de Dios.
Y eh estando en Grecia, él llega a Atenas y en Atenas Pablo se da cuenta de la gran cantidad de dioses que los griegos tenían presente en aquel lugar. Ah, en donde ellos simple y sencillamente recibían cualquier religión, recibían cualquier deidad y había un lugar específico llamado el aerópago, donde tenían esculturas de cada uno de los dioses. En aquel lugar también Pablo se encuentra con una escritura, con un marco, con una letra en donde decía al Dios no conocido, solamente una placa donde no había una imagen, donde no había una escultura, sino solamente esta inscripción al Dios no conocido. Y ahí Pablo comienza a predicar y a establecer y a declarar y anunciar que ese Dios no conocido para los atenienses era el Dios que venía a predicarles Pablo.
Dios, como bien lo hemos leído, que es más grande, más alto que el oro, que la plata o más alto que cualquier escultura o creación, salida de la imaginación del ser humano. Y mientras Pablo está predicando esta palabra, Pablo está estableciendo y está colocando algunos principios, como por ejemplo el que hemos dicho hace segundos atrás en relación al linaje del cual usted y yo pertenecemos y somos. Somos linaje de Dios. Recuerdo con esa frase las palabras del apóstol Pedro cuando él declara,
Pero nosotros somos un real sacerdocio, una nación santa, un pueblo adquirido por Dios para anunciar las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas hacia su luz admirable.
Y Pablo anuncia y él está declarando que somos de él, que pertenecemos a él, que caminamos con él. Y Pablo lo declara y lo dice de la siguiente manera. Porque en él vivimos, luego nos movemos y luego somos. No, no, no es que yo comienzo siendo del Señor, no, no es que yo primero me muevo en las cosas del Señor, sino que Pablo establece un orden.
¿Y cuál es ese orden? Para él vivimos, por él nos movemos y de él somos. Por él vivimos. Quiero quiero repetir esto.
Por él vivimos. Por él nos movemos y para él y para él somos. Pero yo no puedo decir que soy de él, no puedo decir que me muevo por él si primero no hay una declaración en mi vida de que vivo por él. ¿Cuál es el orden entonces?
Primero vivo por él, luego me muevo por él para luego declarar que soy de él. Vivo por él, me muevo por él. Soy soy de él. Y Pablo, repito, está predicando en Atenas, está predicando en el aerópago y él comienza a declarar y él declara, «En él vivimos, no movemos y por él somos.
Entonces, ¿cuál cuál es el primer paso en tu vida y en mi vida? Yo yo debo reconocer que por él vivo. Yo yo debo reconocer que por él vivo. Dependo de él.
Mira, mira lo que dice el salmo 100, por favor, verso 3. Nati, si me puedes ayudar. Y lael ahí también. Salmo 100 verso 3 dice la escritura 2 ahora no ensayamos todo el día.
Eso era para el fin de mi mensaje. El Pero ahí está. Dice el salmo 100 verso 3, reconocer que Dios es Dios que él nos hizo y no nosotros a nosotros mismos. pueblo suyos somos y ovejas de su prado.
Tiene tiene que existir ese reconocimiento en en tu vida, en mi vida debe debe existir ese reconocimiento. Vivo vivo gracias a él, pertenezco a él, de de dependo de él. Yo yo recuerdo las palabras de Jesús cuando él anuncia, cuando él dice,
Lejos de mí, sin mí, nada puedes nada puedes hacer.
Van a haber momentos difíciles, ¿sí? Eh eh e en la vida van a haber circunstancias que quizás a ti y a mí no nos van a agradar, no nos van a gustar, pero a pesar de esas circunstancias negativas, ¿qué es lo que me da certeza para seguir adelante? ¿Qué es lo que me da confianza para seguir adelante? ¿Qué es lo que me mantiene en pie para seguir avanzando?
eh entender que le pertenezco, le pertenezco a él de que es gracias a él que estoy que estoy vivo, de de que es gracias a él que puedo abrir mis ojos cada mañana de de que a él a él le pertenezco, reconozco que por él que por él vivo. Entonces el el salmista dice,
Reconozcamos que que él es Dios. Reconozcamos que él nos hizo y no nosotros a nosotros mismos.
¿Por qué es importante no olvidar que le pertenezco a él? Porque es importante no dejar de lado el entender cada mañana que mi vida le pertenece le pertenece a él. Porque una vez que yo tengo claridad en aquello y solamente cuando reconozco en mi vida plena y completamente que mi vida le pertenece a él, entonces me comienzo a mover en este mundo, no conforme a mi humanidad, no conforme a mi carnalidad, no conforme a mis emociones que muchas veces me juegan una mala pasada, sino que me muevo conforme a lo que Dios tiene preparado y establecido para mi vida. Por eso, ¿cuál es el orden?
Por él vivo. Puede puede decirlo, por favor. Por él vivo. Entonces, cada mañana, querido, querida, la importancia de reconocer a quién le pertenezco.
Gracias. Yo 5 minutos diciendo esto y no me no me sabe responder. ¿A quién le pertenezco? A Dios.
En mi caso, ¿a quién le pertenezco? Al Señor. Luego esa preciosura que está atrás. ¿A quién le pertenezco?
Le pertenezco a Dios. Mi vida le pertenece al Señor. Una vez que entiendo eso, y perdóneme que sea reiterativo, pero es importante porque muchas veces tú y yo, pastor, me equivoqué, pastor, la erré, pastor, me volví a equivocar, pastor, nuevamente volví a tropezar con la misma piedra. ¿Por qué?
Porque no hay un reconocimiento genuino. Porque no existe un reconocimiento genuino. Entonces, ¿cuál es el orden que dice Pablo? Tengo que reconocer primero que por él vivo y y solamente y solamente y lo voy a decir una vez más y solamente cuando reconozco en mi vida que por él vivo, puedo comenzar a decir no tan solo por él vivo, sino que por él me muevo.
Yo yo no puedo decir,
No, yo me muevo en la voluntad de Dios si no hay un reconocimiento primero de que mi vida le pertenece a quién le pertenece a Dios.
Mira, la manera de poder conocerle, la manera de de poder caminar correctamente, la manera de que tu vida, mi vida, tenga un propósito claro en esta tierra es reconocimiento, dependencia de él.
Una vez que dependes de él, una vez que lo reconoces como tu Señor y Salvador, una vez que tú cada mañana declara,
Gálatas 5:17 dice la escritura, porque el deseo de la carne es contra ¿qué? El espíritu. Y el del espíritu es contra la carne. Y estos se oponen entre sí para que no hagamos qué cosa?
lo que queremos para que no hagamos lo que queremos. Entonces, el espíritu es contra la carne y espíritu está escrito con una e mayúscula que tiene relación no con el espíritu humano, sino que tiene relación con el Espíritu Santo. El Espíritu Santo está en contra de mis deseos carnales, está en contra de de mis horrores, de mis errores, de mi carnalidad, de de de volver atrás. Entonces, ¿cuándo se manifiesta el Espíritu Santo?
Cuando tú sientes que el Espíritu Santo está guiando tu vida, está guiando la mía, cuando cada mañana, y perdóneme que lo reitere, cuando cada mañana yo reconozco que dependo, yo reconozco que vivo, yo reconozco que soy de ¿quién? De Dios. Entonces, cuando cada mañana reconozco que le que pertenezco a él, que soy de él, entonces me muevo. ¿Y de qué manera me muevo?
No haciendo lo que yo quiero en el sentido de no haciendo lo que la carne quiere que yo haga, sino haciendo la buena, agradable y perfecta voluntad del Señor. Porque de repente tú y yo tomamos decisiones y después nos arrepentimos de esas decisiones. ¿Por qué tú y yo de repente hacemos cosas y después nos arrepentimos de haber hecho esas cosas? Porque no hubo un reconocimiento, sino que me moví simple y sencillamente por mi propio por mi propia voluntad.
Me moví por mi propia voluntad y en muchas oportunidades, por no decir en todas, pero en muchas oportunidades, cuando nosotros nos movemos sin sin primero presentarle nuestra idea a Dios, sin presentarle nuestro sentir a Dios, sin presentarle lo que quiero hacer al Señor, me termino equivocando. Entonces, primero tiene que existir ese reconocimiento. Si existe ese reconocimiento, entonces mi mover va a estar sujeto a la voluntad del Señor, porque primero reconozco y luego me muevo. Entonces, si me estoy moviendo de la manera equivocada, yo tengo que analizar mi vida.
Si yo me estoy moviendo de la manera equivocada, yo repito, tengo que analizar mi vida si en mi vida está existiendo ese reconocimiento de que le pertenezco a él. Y ese es un reconocimiento diario, ese es un reconocimiento diario. Todos los días debemos reconocer que dependemos y que somos del Señor. Primero reconozco, si hay claridad en mi reconocimiento de que dependo de Dios, entonces mis movimientos no van a ser erráticos.
Mis movimientos no no van a ser no van a ser equivocados. Cuando cuando nosotros vemos vemos en la escritura al profeta al profeta Jonás, Jonás no no quiere reconocer que el soberano de su vida es Dios. Jonás no quiere reconocer que el que gobierna su vida es el Señor. Entonces, ¿cuáles son los movimientos de Jonás?
Son movimientos erráticos, son movimientos equivocados en donde en donde Dios le dice que vaya a a Nínibe y él termina yendo a ¿dónde? A Tarsis. Y cuántas veces tú y yo, querido, querida, Dios nos está pidiendo caminar hacia Nínibe. Dios nos está diciendo que nuestra vida tiene que ir de una determinada manera, tiene que ir de una determinada forma.
Tenemos que someternos, tenemos que hacer las cosas de una determinada manera que no es conforme a nuestra carne, sino conforme al espíritu, según lo hemos leído en Gálatas 5:17. Pero como no quiere existir ese reconocimiento, entonces nuestros movimientos comienzan a ser errático, nuestras acciones comienzan a llevarnos a equivocaciones y y y yo no sé cuántos en en este lugar pueden sincerarse en este día junto conmigo y decir, «Pastor, ¿sabe qué? en en ciertas acciones yo debo reconocer que me he equivocado. Me me he equivocado.
¿Y por qué me he equivocado? Porque he hecho las cosas a mi manera. ¿Por qué me he equivocado? Porque no no ha existido ese reconocimiento, no existió esa dependencia de de decir, Dios es o no es, lo hago o no lo hago.
No, no, no existe ese depender del Señor, sino simple y sencillamente me muevo como yo creo que es conveniente moverse. Me me me muevo según mi comodidad. Me muevo, déjeme decirlo esto, por favor, porque es profundo. Me muevo según mi comodidad.
Jonás no quería ir a Nínibe y le era más cómodo ir ir a Tarsis y y él se sube a un barco y y todo el movimiento de de Jonás no está bajo la voluntad de Dios, sino bajo su propia su propia voluntad. Y y ¿cuál es el resultado de eso? Hay hay una tempestad. ¿Cuál es el resultado de eso?
Que la la gente de de la embarcación, la tripulación del propio barco se va se va en contra de Jonás. ¿Cuál cuál es el resultado de eso? Que que a Jonás lo termina lo termina tragando un gran un gran pez. ¿Cuál cuál es el resultado de eso?
La muerte la muerte de Jonás. Y después usted y yo si quiere debatimos si Jonás murió o no murió. Personalmente yo creo que Jonás murió. Entonces, ¿cuál cuál es el resultado de esas situaciones?
Entonces, cuando cuando tú y yo no no nos movemos, no no habiendo un reconocimiento de de del Señor sobre nuestra vida, querido, querida, número uno, van a venir tempestades. Número dos, la gente se va a volver en nuestra contra. Número tres, va a haber va a comenzar a ver muerte en áreas de nuestra vida. Entonces, ¿qué es lo que tiene que hacer Jonás?
¿Qué qué es lo que lo lleva a Jonás a a arrepentirse y hablarle a al Señor desde el Seol estoy clamando de de delante de ti. Y y ¿cuál es lo y qué es lo maravilloso? ¿Qué es lo precioso? que que caminamos con un Dios misericordioso, que que caminamos con un Dios lleno de gracia, que que caminamos con un Dios que que sus misericordias se renuevan cada cada mañana y y lo que yo quiero y y cuál es mi anhelo en este en este día y y créame, por favor, que almorcé bien hoy día.
No estoy enojado. Pastor, ¿por qué? ¿Por qué usted me está predicando esto? Porque quiero, amado, amada, que que este año sea un año de bendición para tu vida.
Quiero, repito, quiero que este año sea un año de bendición para tu vida. Quiero que en este año a ti te vaya bien. Deseo con todo mi corazón que que en este año tú prosperes, que que en este año tú te expandas, que que en este año tú te desarrolles, que que en este año tú puedas caminar feliz, que tú puedas caminar contento, que tú puedas caminar alegre sin sin tener que estar llorando por pérdida, sin tener que estar lamentando situaciones. Pero la única manera de poder alcanzar aquello en este año, amado, amada, es reconocer que dependo de él.
Es reconocer que mi vida es para él. Es reconocer que él me hizo y no yo a mí mismo. Eh, es reconocer que no puedo mover 1 cm de mi vida si no es bajo la voluntad y la cobertura del Dios todopoderoso. Y una vez que logro reconocer a Dios en mi vida, voy a comenzar a moverme y vas a escuchar la voz de Dios que va a guiar tu vida y vas a escuchar el sentir de Dios que te va a estar diciendo presente cada día, haz esto.
No hagas esto, ten cuidado con esto. Sí, haz esto. Y nuestros movimientos no van a ser erráticos, sino que van a ser de bendición para nuestra vida. Yo yo deseo que te vaya bien.
Yo yo deseo que te vaya bien. Como como decía mi mi pastora el día martes, no somos los mismos. Como decía mi pastora el día martes, no somos no somos los mismos. Entonces, todo lo que yo he vivido, todo lo que yo he pasado, todo lo que yo he atravesado, tiene que tener un sentido por la rechupalla, lo lo que has vivido, lo que has pasado.
Y y puedo hacer esta pregunta, por favor, con con mucha con mucha sinceridad en los 4 minutos que me quedan. Permítame hacer esta pregunta. Hay gente aquí que ha pasado el valle de la sombra y de la muerte. Que me levante la mano.
Tengo algunos que están levantando las dos manos, las dos manos y los dos pies. Pero, pero, querida iglesia, si tú has pasado por el valle de la sombra y de la muerte, repito, como dijo mi pastora el día martes, no somos los mismos. O sea, tiene que tiene que hacerte sentido. Tiene que hacerte sentido a ti y a mí.
Todo, todo lo que pasé, todo lo que atravesé, todo lo que experimenté tiene que hacernos sentido. Y el sentido más grande que nos puede hacer es poder comprender que si sigo haciendo las cosas a mi manera, sin preguntarle a nadie, sin hacerla, sin consultar con nadie, me voy a seguir moviendo erráticamente. Pero si de una buena vez por todas, ¿a cuánto estamos? Gracias.
Hoy 12 de febrero comienzo a decirle al Señor, Señor, a partir de hoy quiero reconocer cada noche antes de acostarme y quiero reconocer cada mañana al despertar que mi vida te pertenece a ti, que mi vida es para ti, que mi vida depende de ti. Aseguro, mi hermano, mi hermana, quizás será difícil al principio, pero el resultado será extraordinario, porque no iremos de tropiezo en tropiezo, sino que comenzaremos a movernos de gloria en gloria, porque la Biblia declara que la senda del justo es como la luz de la aurora que va en aumento hasta que el día es perfecto. Por eso Pablo declara, primero debe haber un reconocimiento, luego comienza a haber un movimiento para terminar declarando y diciendo,
De él soy, por él soy, por él vivo, dependo de él. Y si mi vida depende de él, no importa lo que venga, no importa lo que pase, todo estará bien, porque a los que amamos a Dios, todo ayuda para bien.
Aleluya. Tiene que existir ese reconocimiento, tiene que existir esa dependencia en nuestra vida. Entonces Pablo declara y dice,
Y yo creo que la bendición más grande que tú y yo podamos alcanzar y me gusta como dice Pablo, no pretendo yo haberlo alcanzado. Y si Pablo dijo eso, amado, amada, usted y yo, polillas de laboratorio, no, no creamos que lo hemos alcanzado. Y Pablo lo dijo, pero me gusta el hecho de Pablo declarar, no lo pretendo haber alcanzado, o sea, todavía nos falta mucho, pero la grandeza más grande, perdóneme que que sea reiterativo con aquello, pero lo más importante, la mayor bendición para ti y para mí es ir madurando en la fe, es ir creciendo en la fe y poder llegar un día a comprender y a decir, «Ya no tan solo dependo de él ya no tan solo me muevo por él, sino que absolutamente soy de él. Por él soy, por él estoy aquí.
Por él hago lo que hago, por él tengo lo que tengo. Por él, para él y gracias a él es todo lo que tengo en mi vida. Amado, amada, por él vivimos. Puede decirlo conmigo fuerte, por favor.
Por él vivo, por él vivo. Por él me muevo, por él me muevo. Y de él soy. Y de él soy.
Por él me muevo. Muevo. Y de él soy. Entonces, después cuando a usted le pregunten, «¿Y por qué usted hace lo que hace?
¿Por qué si a usted lo tratan usted responde también? ¿Por qué si a usted le escupen en la cara, usted muestre una sonrisa de oreja a oreja? ¿Por qué si a usted lo maldicen, usted bendice? Y usted y yo poder decir con plena convicción, porque de él soy.
Aleluya. Porque de él soy. Porque de él soy. Porque si fuera por mí, porque si fuera por mí, yo hubiera llegado hasta el libro de Éxodo y te hubiera dicho ojo por ojo, diente por diente.
Pero gracias a él, amado, amada, dependo de él, me muevo por él y de él soy. De él somos. Dígalo una vez más, por favor, y con esto cerramos. Diga,
Por él vivo, por él me muevo y de él soy.
Por él vivo, vivo, por él me muevo, muevo y de él soy. Amén. Le damos un fuerte aplauso a nuestro Señor. Póngase de pie, por favor, en este día, muchachos.
Ustedes que son del Señor debieron haberme dicho amén, pero pero la sinceridad los lleva a reflexionear y a decir, «Señor, todavía estoy ahí dependiendo cuál es el primer paso por él vivo. Dependo de él. Si logro entender aquello, amado, amada, podré moverme en su voluntad, no haciendo lo que yo quiero, no haciendo lo que yo quiero, sino haciendo lo que él quiere que yo haga. Necesitamos del Señor, querido, querida.
Usted necesita del Señor. Yo necesito del Señor. Mi familia necesita del Señor. Su familia necesita del Señor.
Usted necesita del Señor. mi anhelo, mi deseo en este en este año 2026 y y lo digo una vez más, es que es que usted y yo no no seamos como Jonás, por favor, moviéndonos a nuestra manera. Entonces Dios nos dice, «Vamos a Nínibe» y nosotros decimos,
No, vámonos para vámonos para atarse.
Vamos a la iglesia, vamos a la iglesia.
Dios, Dios te está empujando, déjame decirlo de nuevo, por favor, Dios te está empujando a servir en la iglesia, a a a venir a la iglesia, a congregarte, a depender de él. Y y ¿qué gano con eso, pastor? ¿Qué gano con eso? No, no ganas mucho.
Ganas mucho porque tus movimientos dejan de ser erráticos. Deja, deja, deja ya. de que de que las tormentas de de que las tormenta ¿Cuántas estaciones hay en el año? Cuatro.
¿De cuántos meses cada una? De tres. ¿Cómo? 4* 4 son 16.
¿Quién dijo cuatro? De tres. 3 * 4 12. Entonces, ¿dónde?
¿Dónde? ¿Dónde están las mayores tormentas? En verano, ¿no? ¿Dónde están?
En invierno. Ahora, ¿sabes sabes cuál cuál es tu problema? Mi problema que cuando nosotros hacemos las cosas a nuestra manera, nuestros inviernos se prolongan. Entonces, nuestros inviernos ya no son de un mes, no son de dos meses, no son de tr meses, son de cuatro, son de cinco, son de seis, son de siete.
Prolongamos nuestros inviernos, nuestras tempestades, porque te lo vuelvo a decir y Jonás es un buen ejemplo. Cuando yo me muevo a mi manera, lo primero que van a ver, van a haber tempestades. Lo segundo que va a acontecer es que la tripulación, la gente que está a tu alrededor, con aquellos que quizás nunca discutías, comienzas a discutir con aquellos que a lo mejor nunca tenías un problema, comienzas a tener problemas. Con aquellos que nunca tenías un rose, comienzas a tener rose.
Jonás estaba, había tormenta, Jonás durmiendo y y la tripulación le dice, «Eh, dormilón, despierta. No, no, no ves que perecemos empiezan a ver roses. Entonces, señales, querido, querida, señales. Pastor, ¿cómo me doy cuenta que estoy haciendo las cosas a mi manera y y no me estoy sometiendo a Dios?
No, no me estoy reconociendo que mi vida depende de él. Número uno, las tormentas se empiezan a extender, empiezan a venir tormenta tras tormenta, tormenta tras tormenta. Porque no estoy diciendo, y por eso tomé el ejemplo de las estaciones, no estoy diciendo que no vamos a tener problemas. Si en lo natural hay 3 meses de tormenta, o sea, tormentas vamos a tener.
Pero no es natural, mi hermano, no es natural, mi hermana, que en el verano se te esté hundiendo el barco. No, no es natural. Entonces, hay tormenta, hay lucha, hay problemas, sí, que son del día a día, que son de la vida, pero hay otros, señoras y señores, que comienzan a generarse porque yo no me estoy sometiendo a la voluntad de Dios, me estoy moviendo a mi manera. Entonces las tormentas comienzan a prolongarse.
Luego empiezan a venir las discusiones con la gente, con aquellos que nunca pensaste que ibas a tener discusión y empiezan a ver roses. ¿Por qué? Porque no estoy en el lugar donde debería estar. No estoy en el lugar donde debería estar.
Lo peor de todo, número tres, es que es que después me terminan tirando al mar donde viene muerte. donde viene muerte. Y Dios hoy te trajo a este lugar, querido, querida. Dios te trajo a este lugar y créeme que este es el mensaje que tú hoy necesitabas escuchar.
No es otro, es este para que tú y yo podamos decir,
En este año 2026 me va a ir bien. En este año 2026 voy a ser próspero. En este año 2026 algo bueno me va a pasar, algo hermoso me va a pasar. Voy a recibir buenas noticias.
Voy voy a recibir bendición tras bendición. ¿A causa de qué? A causa de que me estoy sometiendo a él, estoy viviendo por él, me estoy moviendo por él y reconozco que soy soy de él. Soy de él.
¿Cuántos dicen amén? Dicen,
Pastor, yo yo recibo esta palabra.
Al Agustín lo vi con las dos manos levantadas. Al Moisés las dos manos y los y los dos pies. Sometámonos, querida iglesia. Sirvamos.
Estemos en la casa del Señor. No somos los mismos. Me gustó esa frase en martes de mi pastora. No, no, no somos los mismos.
Pero, ¿cuándo cuando hay un reconocimiento de que no soy lo mismo? Cuando cuando tiene sentido lo que pasé. Cuando tiene sentido lo que pasé. Por eso te pregunté hace minutos atrás si tú estuviste en el valle de la sombra de la muerte, porque si has pasado por situaciones negativas, no puede ser el mismo.
Pero esa situación te tiene que hacer sentido. Te tiene que hacer sentido. Amén. Cierre sus ojos, por favor.
Repita, repita esta oración conmigo. Padre, en el nombre de Jesús, Padre, en el nombre de Jesús, hoy recibo esta palabra. Hoy recibo esta palabra. Y te doy gracias.
Y te doy gracias. Porque tú hablas a mi vida. Porque tú hablas a mi vida antes de tiempo. Antes de tiempo, a tiempo.
A tiempo. Y aún después de tiempo. Y aún después de tiempo. Y reconozco, Dios Y reconozco, Dios, que en áreas de mi vida en áreas de mi vida, yo he hecho las cosas a mi manera.
Yo he hecho las cosas a mi manera. Creyendo que está bien. creyendo que está bien. Pero Dios los resultados los resultados no han sido buenos.
No han sido buenos. Los resultados Los resultados no han sido los mejores. No han sido los mejores. Por eso hoy recibo esta palabra.
Por eso hoy recibo esta palabra y entiendo Y entiendo que mi vida que mi vida depende de ti. depende de ti cada mañana. Cada mañana. Permíteme reconocer Permíteme reconocer que tú me formaste.
Que tú me formaste. Que mi embrión vieron tus ojos. Que mi embrión vieron tus ojos. Oh Dios, oh Dios.
Oh Dios, oh Dios. Hoy estoy en este lugar. Estoy en este lugar para reconocer para reconocer que mi vida debe depender de ti. Que mi vida debe depender de ti.
Permíteme servirte. Permíteme servirte. Permíteme hacer tu voluntad. Permíteme hacer tu voluntad.
Permíteme caminar a tu lado. Permíteme caminar a tu lado. Oh Dios. Oh Dios.
No quiero que este año No quiero que este año pase como un año más. Pase como un año más. Hace como tantos años ya han pasado. Como tantos años han pasado, quiero que este año Quiero que este año sea distinto.
Sea distinto. Sea diferente. Sea diferente. No somos los mismos.
No somos los mismos. Aprendo de mis errores. Aprendo de mis errores. Aprendo de mis equivocaciones.
Aprendo de mis equivocésendo que debo estar en la iglesia. Debo estar en la iglesia. Que este es mi lugar seguro. Que es mi lugar seguro.
Donde tú hablas a mi vida. donde tú hablas a mi vida. me corriges, donde tú me corriges, donde tú me exhortas, donde tú me exhortas, donde tú me direccionas, donde tú me direccionas, donde tú me bendices, donde tú me bendices. Oh, buen Dios.
Oh, buen Dios, no permitas No permitas que tome decisiones que tome decisiones sin consultarte a ti. sin consultarte a ti. No permitas No permitas que tome decisiones que tome decisiones sin hablar con mi autoridad. sin hablar con mi autoridad.
para que me guíe. Para que me guíe, para que me ordene, para que me ordene. Oh, Dios. Oh Dios.
Pablo declara, Pablo declara, «A ese Dios no conocido, a ese Dios no conocido, es el que le estoy predicando. El que estoy predicando. Señor amado, Señor amado, no quiero No quiero que seas un Dios distante. Que seas un Dios distante.
Te quiero cerca de mí. Te quiero cerca de mí. Y para eso, Dios Y para eso, Dios, necesito necesito reconocimiento reconociendo moverme moverme y declarar y declarar que soy tuyo que soy tuyo, Padre, gracias Padre, gracias en el nombre de Jesús. En el nombre de Jesús, amén y amén.
Podemos levantar nuestras manos al cielo, querido, por unos segundos, por favor, Padre, nos humillamos delante de ti, reconocemos nuestra necesidad de ti, Señor. Aquí estamos, Padre. Gracias. Gracias, Dios.
Gracias, oh Dios. Gracias por tu palabra. Gracias por tu palabra. Espírit, gracias por tu palabra.
Aleluya. Vamos a adorar a su Señor. Desciende como fuego, como en Pentecostés y lléname de nuevo. Espíritu, Espíritu.
Aleluya. Vamos, dígalo, iglesia. Desciende como fuego, como en pentecostés, como en pentecostés. Y lléname de nuevo.
Espíritu, espíritu. iglesia desciende como fuego como en Pentecostés. Lléname de nuevo. Y lléname de nuevo.
Oh, Espíritu, Espíritu Desciende como fuego, iglesia, como en Pentecostés. Y lléname de nuevo. Y lléname lléname, lléname, lléname con tu presencia. Lléname, lléname con tu poder.
Lléname, lléname con tu amor y lléname, lléname, lléname con tu presencia. Lléname, lléname con tu poder. Con tu amor y lléname, lléname, lléname con tu presencia. Lléname, lléname con tu poder.
Lléname, lléname con tu amor. Espíritu de Dios, llena mi vida. Señor, llena mi alma, llena mi ser. Espíritu de Dios y llena mi vida, llena mi alma, llena mi ser, llena mi ser Y lléname, lléname, lléname con tu presencia.
Lléname, lléname con tu poder. Lléname, lléname con tu amor y lléname, lléname, lléname con tu presencia. Lléname, lléname con tu poder. Lléname, lléname con tu amor.
Padre, bendigo a cada uno de tus hijos en este día. Los bendigo, Señor. Te te entregamos nuestra vida. Te pedimos perdón por nuestras faltas y nuestros errores.
Te pedimos perdón por nuestras equivocaciones, Señor. Pero aquí estamos, Dios, aquí estamos. No, no vinimos, Dios, por nuestra propia cuenta, Señor. Algo nos trajo a este lugar.
Fuiste tú. Amén. Fuiste tú, Dios mío, Señor, que renueva oportunidades, que renueva pactos, Señor, que nos bendice, que nos dice, «Aquí estoy para estar a tu lado, Padre. Gracias, gracias por este día y por tu presencia en el nombre de Jesús.
Amén y amén. ¡Aleluya! Le damos un fuerte un fuerte aplauso a nuestro Señor, por favor. Oh, lléname, lléname, lléname, lléname con tu presencia.
Lléname, lléname con tu poder. Lléname, lléname con tu amor. Amén. ¿Qué le parece si en este mismo espíritu tomamos nuestra mejor ofrenda?
Por favor, vamos a honrar al Señor con nuestros bienes. Vamos a honrar al Señor con nuestra ofrenda. Si usted necesita hoy sobre de diezmo, puede levantar su mano. Ahí está la Yasni.
Si usted necesita sobre de diezmo, si usted va a entregar su ofrenda de manera presencial, ahí va a estar la Paulita, ahí va a estar la ID para recibir su ofrenda. Si usted lo va a hacer a través de transferencia, ahí están los datos. O bien está el código eh QR. Mientras usted toma su ofrenda, rápidamente le recuerdo que mañana tenemos evangelismo, ya, así que le invitamos, venga a participar.
7:30 de la tarde estamos en este lugar. Siempre hemos sido bendecidos con el evangelismo, un tiempo de alabanza, de adoración y también un tiempo de poder eh ministrar. Así que muchachos, los invitamos a todos, son más que necesarios, así que sometmos, sometámonos al Señor. Eh, 7:30 estamos acá, de ahí nos vamos a la a la plaza para estar juntos en el evangelismo.
Ya. El sábado, el sábado tenemos reunión 20 horas 8 de la tarde como un día de semana. Nuestra reunión del domingo la vamos a trasladar para el sábado, ya. Así que el sábado nos juntamos a las 8.
Vamos a a tener una reunión para dar los últimos avisos de los bautismos y y sin duda también recibir una palabra. Siempre es bueno estar congregado, siempre es bueno estar reunido y nos preparamos. Y el día domingo 9 eh de la mañana ya estamos en este lugar. La idea ahí es salir cerca de las 9:30 de acá.
Así que todos invitados vamos a nuestros bautismos. No solamente son nuestros bautismos, sino también nuestro paseo congregacional. Entonces yo yo le invito, amado, amada, eh la mayoría tiene vehículo y si no tiene vehículo, usted viene igual. Siempre hay espacio, siempre nos hemos acomodado, siempre la la iglesia es generosa en aquello, ya.
Así que vamos a ese lugar. No, no se sienta que que va a estar como pollito en corral ajeno, sino que allá todos somos todos somos uno. El hermano Manuel siempre lleva comida para todos. Ah, así que usted vaya sin problema.
Eh, la Nati siempre tiene un matecito por ahí para compartir también, así que usted vaya, disfrute. Vamos a nuestros bautismos. Va a ser lindo poder estar, va a ser lindo bautizar al Quique, va a ser lindo bautizar al Juan. Vamos a bautizar el Quique, al Johnny.
Johnny también se va a la a la a las aguas. Bueno, aquí hay varios que que a la Ah, se me olvida tu nombre, disculpa, pero ahí a las aguas, tu hijo mayor, a las aguas, eh, bueno, y gran parte de la iglesia que hoy día no está, pero ahí estamos. Este día domingo al ángel también lo voy a bautizar. Todos estos años siempre se ha escapado este loco.
Desde que lo conozco se ha escapado, pero este domingo no se escapa. Y si amado, amada, usted necesita bautizarse, ya esto es punto aparte. Si usted necesita bautizarse, créame que ese es el día, ese es el momento. Así que si usted dice, «Pastor, yo me puedo bautizar.» Sí, yo le diría, ¿qué le impide ser bautizado?
Nada. Así que ahí eh vamos a a bautizar. Ah, ahí los vamos a bautizar. Así que 9:30 aquello.
Así que esas son las actividades, eh, y esperamos con ayuda del Señor eh a más tardar el sábado, Yanni, la dirección la tenemos. Perfecto. De aquí al sábado nosotros estamos mandando la dirección, así que no hay problema. Tome su mejor ofrenda, por favor.
Insisto, si usted va a entregar hoy día su diezmo, me lo entrega en la mano para bendecirlo. Padre, gracias. Absolutamente todo es tuyo y es lo recibido de tu mano lo que damos. Muchas gracias en el nombre poderoso de Jesús.
Amén y amén. Bien, con gozo. Póngase de pie mientras seguimos adorando. Podemos seguir adorando, muchachos.
Podemos seguir adorando. Póngase de pie, por favor. Traiga su ofrenda. Allá está la Paulita.
Acá está la I. Aleluya. Ahí están los datos para la transferencia. Lléname, lléname, lléname con tu presencia.
Lléname, lléname con tu poder. Lléname, lléname con tu amor y lléname, lléname, lléname con tu presencia. Lléname, lléname y con tu poder. Lléname, lléname con tu amor.
Bien, nos vamos. Antes de retirarnos, aprovechamos. No te arranques, Ángel. Lo vamos a saludar.
Cumple 15 años el ángel. Uh, Dios santo, te saludó la polola. Según tú no tienes. Yo sé más que tú.
Así que vamos a saludar al al ángel. Ángel, a ti te bautizó el año pasado, ¿no? Sí. Y este año se bautiza tu color.
Malo me pasó. Cumpleaños feliz. Ángel, Dios te bendiga. Te deseamos a ti.
Que el Señor te bendiga. Que el Señor te bendiga y que seas feliz. Dios te bendiga, angelito. Afuera te damos la capotera, no te salváis.
Bien, inclinamos el rostro. Recuerde que mañana hay evangelismo. Ya mañana hay evangelismo. Ahí las chiquillas van a ser tratados.
Necesitamos fruyelé. ¿Alguien puede traer una bolsita de fruelé? Dos bolsas de fruelé. Ya.
Sí. Gracias todo. Gracias por Ah, no se amontonen, por favor. Gracias.
Y el ángel también dijo,
Voy a traer una bolsa fruyele para no comérselos que tenemos que regalar.
Despídenos, Señor, en paz, pero nunca de tu presencia a través de Jesús. Amén. Y amén. Dios les bendiga.
Dele un fuerte aplauso a su Señor. Despídase de su hermano. Despídase de su hermana, por favor. Bendiciones.
Declaración
Despídase de su hermano. Despídase de su hermana, por favor. Bendiciones.