Jueves 14 de mayo, 2026 Pastor Darío Moral
Juan 20 Mateo 7:11 Eclesiastés 7:8

Mensaje central

Venció Cristo venció venció al Aquí venció. Jesús, el hijo de Dios y en nadie se puede perder. a toda poten damos nuestro amor por todo lo que haces gloria te daré.

Introducción

A ti por siempre te alabaré y la noche gloria yo te daré. Por siempre te alabaré. Se levanta. Vamos a amor por todo lo que haces.

La gloria te dale levanta amor. Te damos nuestro amor por todo lo que haces la gloria te da él. Venció Cristo venció venció al Aquí venció. Cristo venció.

Venció a toda potestad. Jesús, el hijo de Dios y en nadie se puede perder. El hijo que el hijo que es la luz. Luz.

Es el camino, la vida y la verdad. Oh, venció Cristo. Venció venció al en la cruz. Venció Cristo.

Venció. a toda poten damos nuestro amor por todo lo que haces gloria te daré. levanta. Te damos nuestro amor por todo lo que hace Dios.

La gloria te daré a ti por siempre te alabaré. Día, noche gloria yo te daré. Por siempre te alabaré. Por siempre te alabamos, Señor.

Fuerte ese aplauso para nuestro Señor. Aleluya. Gloria a Dios. ¿Cuántos están contentos de estar en la casa del Señor?

Levante su mano ahí donde está. Dígale,

Señor, he venido a darte la gloria, a darte la honra, a darte la alabanza.

Sí. Tu presencia, Jesús. Se está cayendo hoy aquí.

Yo puedo sentir ya. Trae gozo, trae gozo, paz, amor y libertad. Yo puedo ver. Vamos, dígalo.

Tu presencia está, tu presencia está cayendo hoy aquí. Yo puedo sentirla. Trae gozo, paz, amor. Trae gozo, paz, amor y libertad.

Yo puedo ver que tú estás obrando, que tú estás fluyendo aquí, que tú estás obrando mientras levanto mis manos. derramate. Vamos, dígalo. Mientras te digo, te amo, inúndame.

Dígale una cosa, Señor. Solo quiero estar en tu presencia y decirte cuánto te amo. llena este lugar, llena este lugar de tu presencia, oh mi Señor. Tu presencia está cayendo y aquí yo puedo sentirla.

Trae gozo, paz, amor. Trae gozo, paz, amor y libertad. Yo puedo ver tu presencia está cayendo hoy aquí. Yo puedo sentirla.

Vamos, dígalo. Trae gozo, trae gozo, paz, amor y libertad. Yo puedo ver que tú estás fluyendo, Jesús, que tú estás fluyendo aquí, que tú estás obrando. Mientras levanto mis manos derramaste.

Vamos, levante su mano y dígalo. Mientras te digo, te amo. Mientras te digo, te amo. Y nunca, hay una cosa que quiero y anhelo, Jesús.

Solo quiero estar en tu presencia y decirte cuánto te amo. y llena este lugar y esta casa y llena este lugar de tu presencia, oh mi Señor, mientras levanto mis manos, derramarte y mientras te digo, Señor, te amo. Y mientras te digo, te amo. Inúndame.

Solo quiero, solo quiero estar en tu presencia y decirte cuánto te amo. llena este lugar, llena este lugar de tu presencia, oh mi Señor. Tu presencia está fluyendo aquí. Y tu gloria y tu gloria es derramada aquí.

Presencia, tu presencia. está fluyendo aquí. Gloria derramada. Oh.

Qué bueno, Dios, es estar reunido. Qué bueno es estar juntos para honrar, exaltar, glorificar y bendecir tu nombre. Te exaltamos a ti, Rey de Reyes. Te bendecimos a ti, Señor de los señores.

No nos hace tan bien estar juntos, Dios mío. Siempre lo decimos, pero es una realidad. Nos hace tan bien estar juntos. El poder buscar tu rostro, el poder buscar de tu presencia, el clamar a ti.

Tu palabra nos dice,

Clama, clama a mí, yo te responderé.

Señor, hoy clamamos a ti, Dios mío. Buscamos tu rostro, buscamos de tu presencia, Señor. Tenemos hambre y sed del Dios, del Dios vivo. Gracias por este día, gracias por este tiempo.

Gracias, Dios, por tu misericordia. Gracias por tu bondad. Gracias Dios, por todo lo que tú nos das, por todo lo que tú nos entregas, por cómo tú nos bendices. Señor, tu palabra nos enseña que donde dos o tres estamos reunidos en tu nombre, ahí tú estás en medio nuestro.

Qué bendición es saber que tú estás presente. Qué bendición es saber, Señor, que tu vara, que tu callado nos infunda aliento. Qué bendición es saber, Señor, que tú eres el Dios que no nos abandona, que no nos deja, que no nos desampara. Tu promesa es, yo estaré contigo todos los días hasta el fin, Padre.

Gracias. Gracias por este día, gracias por este tiempo. Gracias por tu misericordia, por tu bondad. A ti damos la gloria, la honra, a ti damos la adoración por siempre en el nombre de Jesús.

Amén, Señor. Y amén. Le damos un fuerte aplauso a nuestro Señor, querida iglesia. Él se lo merece.

Aleluya. Vamos, dele más fuerte ese aplauso a su señora. Dele más fuerte ese aplauso. Bendígalo.

Él es digno de ser adorado. Él es digno de ser exaltado. Él es digno, digno, digno de ser glorificado por usted, por mí. Él nos hizo.

Aleluya. Bien. Tome asiento, por favor. Damos gracias al Señor por este día.

Muchas gracias, muchachos. Dios les bendiga. Muy bien. Abra su Biblia, por favor, en el libro de Juan, capítulo Juan, capítulo número 20.

Juan, capítulo número 20. Por favor, si me puede arrear un poquito, bajar acá y como lo siento medio gangoso, si me lo pueden arreglar un poco. Juan, capítulo número 20. verso 19, por favor.

Claro. Decía, ¿por qué no el texto? Yo estoy en Lucas, Juan 20. Ahora sí.

Bien. Verso 19. Si me pueden colocar también el tiempo, se los agradezco.

Primero De

Dice la escritura, cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos, por miedo, puede decir, por favor, por miedo, por miedo de los judíos, vino Jesús y puesto en medio les dijo, «Paz a vosotros.

Cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado, y los discípulos se regocijaron viendo al Señor. Entonces Jesús les dijo otra vez,

Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.

Y habiendo dicho esto, sopló y les dijo,

Reciban el Espíritu Santo.

A quienes remitieren los pecados les son remitidos y a quienes se los retuvieren le son retenidos. Pero Tomás, uno de los 12 llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino.

Le dijeron, pues, los otros discípulos,

Al Señor, hemos visto.» Él les dijo,

Si no viere en sus manos la señal de los clavos y metiere mi dedo en el lugar donde los clavos y metiere mi mano en el costado no creeré.

Ocho días después. Diga, por favor, 8 días después. 8 días después estaban otra vez sus discípulos dentro y con ellos Tomás. Llegó Jesús estando las puertas de qué manera cerradas, y se puso en medio y les dijo, «Paz a vosotros.» Luego dijo a Tomás,

Pon aquí tu dedo y mira mis manos y acerca tu mano y métela en mi costado y no seas incrédulo, sino creyente.

Entonces Tomás respondió y le dijo, y esta es una de las declaraciones más poderosas que nosotros podemos encontrar en la escritura.

Señor mío y Dios mío. Jesús le dijo, porque me has visto, Tomás, creíste. Bienaventurado los que no vieron y creyeron. Que Dios bendiga su palabra, Señor.

Gracias. Te pido con todo, con todo mi corazón. Usa mi vida en este día, Señor. Hemos venido con hambre y sed de ti.

Tu palabra dice que no solamente de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de tus labios. También tú nos enseñas que tú eres el pan de vida, Señor. El que come de ti no tendrá hambre jamás. Y es que tu palabra es alimento a nuestra vida.

Por eso te pido que esta palabra corra y sea glorificada. Bendice a quienes nos escuchan a través de la radio, por medio de las redes sociales. Pero qué bueno, Señor, poder hoy recibir esta tu palabra aquí, Señor, reunidos en tu casa. Bendícenos en el nombre de Jesús.

Amén. Y amén. Dele un fuerte aplauso a su Señor, por favor. Bien, la historia de Tomás, querida iglesia, es una historia bien interesante de poder observar.

Tomás es uno de los 12 apóstoles que Jesús escoge. Eh, Tomás siempre tiene el mismo lugar en el listado que nosotros encontramos en relación a los eh a los discípulos, a los 12. Siempre está en la misma ubicación. Siempre que nosotros leemos el listado de los 12 apóstoles, hay tres grupos de cuatro personas.

Primero De

El primero de ellos siempre es Pedro, Pedro, Andrés, Juan y Jacobo. Eh, y en medio de esa situación, el octavo siempre en aparecer es Tomás. Siempre en el octavo lugar encontramos el nombre, el nombre de Tomás. Nosotros hemos leído esta escritura y se habla de Tomás el dídimo.

Esa palabra diddimo significa o expresa la idea de un gemelo. Entonces, no se sabe con claridad el por qué, pero se presume que Tomás podría tener, ya sea un hermano o una hermana gemela. Y es por eso ese apelativo de Tomás, el vídimo. Juan nos muestra el libro de Juan, el evangelio de Juan nos muestra varias intercciones, interacciones de Tomás con Jesús.

Alguna de ellas, me imagino, usted recordará cuando Lázaro muere y entonces Jesús declara abiertamente, dice, «Vamos.

Y Tomás declara una oración. Vamos nosotros también a morir con él. Posteriormente, Juan capítulo número 14 nos habla de Jesús diciéndonos, diciendo,

Donde yo voy, ustedes no van a poder seguirme.

Y Tomás habla con Jesús y les dice,

Señor, muéstranos el camino.» Es un hombre que en varias oportunidades tiene, repito, alguna interacción con el maestro. Y el evangelio de Juan nos relata aquellas situaciones, pero en relación al texto leído es interesante lo que declara la escritura.

Dice la Biblia que estaban los discípulos reunidos y Tomás no estaba, no estaba cuando Jesús aparece. Pero es interesante que la Biblia dice que ellos estaban reunidos por miedo a la persecución que había sobre sus vidas.

Conclusión

Y permítame, por favor, en unos segundos poner el contexto de el momento en que sucede esta historia. Jesús, bien lo sabemos, había sido entregado por Judas. Él es entregado de de los judíos al pueblo romano. Lo mandan a crucificar.

Una vez que es crucificado, él es colocado, hablo de Jesús, colocado en una tumba. Se solicita una guardia romana poder custodiarle y entonces al tercer día Cristo resucita. Estamos hablando entonces en ese periodo en donde Jesús había resucitado, pero tampoco se había manifestado plenamente a todos a todos sus discípulos. Es más, no olvidemos, por favor, que cuando Cristo resucita y se muestra las mujeres, las mujeres van corriendo a decirle a sus discípulos,

Nuestro maestro ha resucitado.

Y la Biblia dice que ellos en un principio no creyeron.

Ahora, como dije, es interesante. La Biblia dice que ellos estaban reunidos, muertos de miedo. Estaban con temor por la persecución, por si algo iba a suceder en contra de sus vidas y en medio de ellos Tomás no estaba. Y eso nos demuestra, querida iglesia, la valentía de Tomás.

A diferencia del resto de las personas que estaba escondida, a diferencia del resto de los discípulos que estaban guardados por el temor a la gente, había un Tomás que salía sin miedo. Había un Tomás que salía sin temor a las calles. Ahora, ¿vale? No es lo mismo ser valiente a tener fe.

Son son dos cosas absolutamente distintas. Y Tomás, podemos ver a través de este pasaje que no le faltaba valentía, lo que le faltaba era fe. Entonces, muchas veces tú y yo podemos ser valientes en la vida enfrentando situaciones, enfrentando problemas, enfrentando conflictos y tenemos valentía para enfrentarlos, pero el hecho de que seamos valientes para enfrentar ciertos problemas no significa necesariamente que tengamos la fe para salir de aquello o tengamos la fe para creer que Dios puede tener un milagro y creo que es importante en nuestra vida no tan solo tener la valentía, no tan solo tener el coraje para poder avanzar en ciertos aspectos, sino también tener la fe necesaria para creer que Dios está con nosotros y que todo nos saldrá nos saldrá bien, porque tú puedes tener la valentía para enfrentar algo, no importando el resultado. Si yo veo una jauría de perro, a lo mejor yo soy valiente para pasar por ahí, aunque salga todo amolado, mordido, pero otra cosa es tener fe para creer que voy a salir en victoria.

Entonces, Tomás era un hombre que tenía valor, pero le faltaba, repito, fe. Y no solo en la vida necesitamos valentía, sino que necesitamos de fe. No solo y quiérame y permítame repetir eso, por favor, no tan solo necesitamos de valentía y es importante, lo voy a decir una vez más, poder diferenciar en nuestra vida si estoy caminando con el coraje necesario, con la valentía para enfrentar problemas, para enfrentar dificultades, para enfrentar las adversidades. Pero repito, otra cosa distinta es tener la fe para creer que en medio de toda esa situación, Dios nos dará la victoria.

Entonces, necesitamos de valor, pero también necesitamos de fe. Necesitamos valentía, pero también necesitamos de fe. Y claramente lo que fallaba en Tomás en ese momento no era valentía, sino que era fe. Y la Biblia declara que después de esa situación en donde Tomás abiertamente muestra su incredulidad, no podemos omitir esa ese parte.

No podemos omitir ese momento de incredulidad de Tomás porque el mismo Señor lo manifiesta. Tomás, deja de ser incrédulo y conviértete en una persona creyente. Entonces, todos nosotros por en algún momento quizás tenemos alguna falta de fe, aunque el coraje y aunque la valentía está. Y permítame ser una vez más reiterativo en esto, por favor, porque se puede caminar en valentía sin necesariamente tener fe, pero creo necesario en nuestra vida ser valientes, pero también tener la fe necesaria para creer que Dios nos dará la victoria.

Entonces, la Biblia declara que 8 días después, diga conmigo, por favor, 8 días después, 8 días después Jesús vuelve a aparecer. Jesús vuelve a aparecer y esta vez para arreglar y solucionar el conflicto, el conflicto de Tomás. Y es interesante que sea 8 días después, porque el número ocho en la escritura representa un nuevo tiempo. El número ocho en la escritura representa un nuevo comienzo.

Es como Dios diciéndole a Tomás, Tomás, voy a comenzar algo nuevo contigo. Voy a comenzar un nuevo tiempo con tu persona. Y creo eso lo maravilloso de Dios, que cuando Jesús aparece en escena, Jesús no está preocupado tanto de los 10 como del aquel que había tenido un momento de incredulidad. Y es que Dios siempre aparece para arreglar y para solucionar aquellas situaciones que necesitan ser solucionadas.

es que Dios no te deja, amado, amada, porque a lo mejor hay momentos de incredulidad en tu vida, sino que en esos momentos, déjame decirte, Dios está más presente que nunca para ayudarte y para bendecirte. Y Filipenses capítulo número 1, verso 6, si lo podemos leer, por favor, dice que estamos persuadidos de esto, que el que comenzó en nosotros la buena obra la va a perfeccionar hasta el día de Jesucristo. El que comienza una buena obra es fiel en completarla. Entonces, mi querido hermano pastor, ¿qué me quiere decir con esto?

que quizás hay ciertos aspectos en tu vida que están bien desarrollados y gloria a Dios por eso, pero hay otros aspectos que a lo mejor tú y yo tenemos ciertas falencias, a lo mejor todavía no están completamente desarrollados y no es que Dios te deja a mitad de camino, sino que él ha comenzado una obra en nosotros y es fiel en completarla, es fiel en perfeccionarla. Y Dios aparece en escena de nuestra vida precisamente para hacer los ajustes necesarios en nuestra vida y que tú y yo alcancemos las promesas que él tiene para nosotros. A, tome la mano a alguien, por favor, y dígale, «Dios no ha terminado contigo.

Vamos, dígaselo, por favor, de nuevo. Dios no ha terminado contigo.

Él está haciendo una obra en tu vida. Él está haciendo una obra en mi vida. A lo mejor usted dice,

Pastor, mire, eh eh esto es como en el colegio. A lo mejor usted es muy bueno para matemática y tiene desarrollado su lado científico, pero el lado humanista, mi querido hermano, todavía está en falencia y muchas veces eso pasa con nosotros.

Hay ciertos aspectos que están más desarrollados en una cosa que en la otra y pareciera que con eso es suficiente y dice Dios,

No, yo comencé una buena obra en ti y voy a ser fiel en completarla.

Y Dios tiene una obra en nosotros que él quiere completar. Por eso, por favor, nuevamente, a ver, levante su mano, por favor, y diga, «Dios no ha terminado conmigo.

Aleluya. Dios, amado, no ha terminado con nosotros. Dios no ha terminado con nosotros.

Y seamos un poquito sarcásticos, por favor, y y tome la mano a su hermano un poquito y y dígale,

Bájate de ese pony.» Ya, va, bájate, bájate de eso que que tú crees. Don don don perfecto, doña perfecta. No hay cosas en nosotros que Dios todavía tiene que corregir. Hay situaciones en nosotros que todavía Dios tiene que hacer y que muchas veces, escúcheme por favor, muchas veces nuestra valentía, nuestro coraje parece que es un escudo que hace que las demás cosas no se vean tanto, pero Dios sigue estando ahí y a lo mejor a mí usted me engaña.

A lo mejor a su hermano, a su hermana lo engaña, pero no al Señor. Y Dios aparece precisamente. No, no le parece curioso, mi querido hermano, mi querida hermana, que la Biblia dice que después de 8 días vuelve a aparecer el Señor y no es ninguno de los 10 que quedaba que habla con Jesús y le dice, «Mira lo que dijo Tomás.

sino que el Señor va directamente delante de Tomás y le dice,

Tomás, mete tus dedos aquí, revisa aquí lo que 8 días atrás dijiste y pareciera que yo no estaba, yo sí te estaba escuchando.» Mi querido hermano, mi querida hermana, ¿sabe por qué? Porque Dios comenzó una obra y no te va a dejar hasta que la complete.

Para otros, a lo mejor tu valentía y ciertos aspectos serán más que suficiente, pero no para Dios. Dios quiere seguir haciendo esa obra en ti y en mí. ¿Sabes por qué? Porque él tiene un hermoso plan, él tiene un buen propósito.

Él tiene una gran bendición para cada uno de nosotros. Él comenzó una buena obra. Así que dígale una vez más, por favor, a su hermano, él no ha terminado contigo. Aleluya.

Él no ha terminado contigo. Y sabes lo lindo de esto, mi hermano, mi hermana, que Dios sabe, y este es mi segundo punto, Dios sabe lo que necesitamos y viene a nuestra ayuda. Lo que Tomás necesitaba no era valentía. Lo que Tomás necesitaba era fe.

Y es por eso que el Señor aparece y le dice,

Tomás, es tiempo de que dejes de ser incrédulo y te transformes en un hombre creyente. Lo que a ti te está faltando, Tomás, es lo que yo vengo a entregar a tu vida.

Y querido hermano, querida hermana, entendamos de una buena vez que Dios sabe lo que tú necesitas. Dios sabe lo que tú necesitas. Dios sabe de lo que tú estás careciendo y él quiere entregarte aquello que tú estás necesitando.

Él siempre viene a nuestra ayuda. Él siempre viene a nuestra ayuda. y en más de alguna oportunidad he tenido ciertas conversaciones con algunos hermanos y le he planteado el hecho, y esto es lo mismo, le he planteado el hecho de que nuestras conversaciones por texto que hoy en día están habitual, o sea, es muy raro que nosotros hoy en día conversemos audiblemente. Todos son conversaciones por texto, pero no sé si usted lo sabe, pero los mensajes de texto son neutrales y somos nosotros quienes colocan el énfasis.

Y dependiendo de como usted esté o como esté la otra persona, es como muchas veces nosotros leemos lo que leemos y existe el riesgo porque, repito, los mensajes son neutrales. Y le digo esto porque le aseguro que la mayoría de nosotros cuando leemos este texto y vemos a Jesús decirle a Tomás,

No seas incrédulo, sino sé creyente.

Le aseguro que muchos de nosotros el énfasis que le ponemos al texto que estamos leyendo es un énfasis prácticamente de un reto. Cuando en realidad a lo mejor, y déjeme caminar por ese lado un poquito, por favor, y si Jesús le está diciendo a Tomás, hijo, no sea incrédulo, sino que sé creyente. Y si a lo mejor la manera en como se lo está planteando no es un reto, sino más bien una invitación, porque el Señor conoce la valentía de Tomás, que mientras otros 10 están guardados por miedo, él sigue caminando en las calles sin temor a decir que él es un discípulo de Cristo.

Entonces yo tengo que aceptar, querida iglesia, que Dios sabe lo que necesito y siempre viene a mi ayuda, no como un jefe enojado porque hice algo negativo, sino como un buen padre que conoce las necesidades de sus hijos. Dios siempre viene a nuestra ayuda. Dios siempre viene a nuestra ayuda. Y mire lo que dice, por favor, Mateo capítulo 7 verso 11.

Mateo 7:11 dice,

Pues si nosotros, siendo malos, sabemos dar buenas dádivas a nuestros hijos, cuánto más nuestro Padre que está en los cielos nos dará, ¿qué cosas? Buenas. cosas. A ver, diga buenas cosas a los que le pidan.

A ver, levante su mano, por favor, y diga,

Mi Dios, mi padre quiere darme buenas cosas, no malas cosas. Por eso mi Dios me regaló a mi esposa.

Ahí, Óscar, te perdiste una buena oportunidad para decir un amén fuerte. Dios siempre nos da buenas cosas. Dios siempre nos da buenas cosas porque él viene a nuestra ayuda.

Dios siempre, quiero decir esto una vez más, nos va a brindar buenas cosas. Filipenses capítulo 4 verso 19, por favor. Dice la escritura,

Mi Dios, pues suplirá, diga, suplirá, suplirá qué cosa? Todo lo que nos falta conforme a su riqueza en gloria en Cristo Jesús.

Repito, un buen padre que viene a la ayuda de nosotros, sus hijos. Un buen padre. que viene a la ayuda de nosotros, sus hijos. Y lo que yo estoy tratando de lograr y pido al Espíritu Santo que me guíe e e en relación a este mensaje es que usted hoy salga ya no convencido de que cuando tenemos falencia aparece un Dios molesto o enojado diciendo,

¿Hasta cuándo eres incrédulo y vuélvete un creyente?

sino más bien entender que tenemos un buen padre que siempre tiene nuevas oportunidades para nosotros, sus hijos, que él siempre tiene un octavo día para usted y para mí.

Dios siempre tiene un nuevo tiempo para aquellos que no han renunciado a su nombre. Y aunque entendemos que nos faltan muchas cosas, ese buen padre que comenzó la buena obra es fiel en completarla y tiene para ti y para mí todas aquellas cosas que nosotros estamos necesitando. Aleluya. Bendito sea el Señor.

Si le va a dar ese aplauso a Dios, por favor, déselo, déselo fuerte. Abrace a su hermano y dígale,

Dios sabe lo que necesitas y viene a tu ayuda.

Vamos, dígaselo. Viene a tu ayuda. Amado, Dios sabe lo que tú necesitas y viene a tu ayuda.

Ahora, sea sincero, permítame retroceder un par de minutos a a a algo que dije. Seamos sinceros. ¿Cuántos de nosotros hemos leído lo que hemos leído en esta en este día de esa forma? Tomás.

Deja de ser incrédulo y sé creyente. Y la Biblia está ahí en neutro, como un mensaje de texto que nos envía cualquiera, pero nosotros siempre le hemos dado esa connotación. Cuando en realidad veo a un buen padre que aparece y que espera que ahora el que no estaba esté. porque está interesado en Tomás.

Amado, de esta situación cuando nosotros lo leemos sale uno de los más una de las más grandes declaraciones, Dios mío y Señor mío, porque de un mal momento pueden salir cosas grandiosas. Yo lo creo con todo mi corazón de situaciones difíciles que a lo mejor tú y yo estemos atravesando de malas circunstancias pueden salir cosas grandiosas si entendemos que Dios sigue estando ahí para ayudarnos como un buen padre que quiere lo mejor para sus hijos. Entonces, nosotros siempre vemos a Tomás y si yo le hablo de Tomás a usted y a mí inmediatamente, ¿qué es lo que se nos a qué lo asimilamos? Hay incredulidad.

Déjeme cambiarle un poco la perspectiva de eso, porque en realidad cuando se habla de Tomás el incrédulo, ese concepto es un concepto sumamente nuevo. Y digo sumamente nuevo en relación a los siglos y siglos que ya tiene el cristianismo aquí en la tierra. Pero cuando nosotros podemos observar un poco la historia, déjeme decirle, por favor, que Tomás es uno de los apóstoles que llevó el evangelio a los territorios más distantes. Tomás termina en la India predicando y evangelizando, llevando el nombre del Señor.

Y es curioso también como muere la tradición. dice que él fue atravesado por una lanza de la misma manera como su maestro, los romanos lo atraviesan para que muriese. Pero Tomás es un hombre que lleva el evangelio lo más lejos posible y al lugar que iba era un hombre que predicaba del Cristo resucitado. que, repito, de los momentos más difíciles pueden salir situaciones grandiosas.

Y querido, querida, quizás en momentos y en oportunidades nosotros tenemos que atravesar ciertas circunstancias en donde la valentía no es suficiente para darnos cuenta que seguimos necesitando del Señor en nuestra vida. Seguimos necesitando de Dios en nuestra vida, que no somos una obra terminada, sino que Dios sigue estando ahí. ¿Sabes para qué? Para como un buen padre brindarte su mano y decirte,

Yo estoy contigo.

Comencé una buena obra y seré fiel en completarla.

Eclesiastés 7:8. Y con esto permítame finalizar, por favor, en el día de hoy. Dice que es mejor el fin del negocio que su principio. Es mejor el fin del negocio que su principio.

Y en su principio nosotros comenzamos de una forma, comenzamos de una manera, quizás como Tomás, con ciertas características, con otras falencias en nuestra vida, pero gloria a Dios que Dios está preocupado también de nuestras falencias. y está presente para tendernos la mano y para decirnos, hija, hijo, no seas incrédulo, sino creyente. Confía en que Dios tiene todo lo bueno que tú y yo estamos necesitando. Le podemos dar un fuerte aplauso a nuestro Señor.

Póngase, póngase de pie, por favor. Póngase de pie en este día. Vamos a orar, vamos a adorar, vamos a buscar un el el rostro del Señor en esta hora. Aleluya.

Y y no sé si puede ahí ya que se puso en pie, abrazar ahí al que tiene cerca suyo, por favor, y y decirle, «Hay un Dios que viene a nuestro hay un Dios que viene a ayudarnos. Hay un Dios que viene y sale a nuestro encuentro para bendecirte. Di Dios tiene todo lo que usted necesita, mi hermano. Dios tiene todo lo que usted necesita.

Deje ya de ver a un Dios molesto y enojado, sino él es un buen padre. que muchas veces a ti y a mí nos dice, hijo, hija, no sea incrédulo. No sea incrédulo, sino que sea creyente. La próxima vez que usted lea este pasaje, por favor, léalo con otros ojos, léalo con otros lentes.

Dios no viene al octavo día. Dios no hace un nuevo tiempo para simple y sencillamente retarte, sino para alzarte, no para retarte, sino para bendecirte, no para retarte, sino para corregirte, sino para corregirte. Amado, él es un buen padre. Él es un buen padre.

Yo siempre, a mí me da risa, usted sabe, yo tengo dos hijas y es difícil lidiar con mujeres. Es difícil lidiar con mujeres en el sentido de que la mamá les dice,

No, pídele a tu papá, dile que te lleve.

Yo me puedo poner muy muy enojado y ella empieza y sabe que yo lo mucho mis hijas al final ahí tiene que ir uno a dejarlas donde quiera porque uno aún siendo mal padre sabe dar buenas dádivas a sus hijos. Cuánto más nuestro padre celestial, cuánto más nuestro buen Dios, querida iglesia, hermano, hermano. Así que si hoy usted está en alguna área con alguna falencia, no crea que Dios entonces te desestimó.

No crea entonces que Dios ya se olvidó de ti. No crea por un momento que Dios ya no va a seguir tratando contigo, sino que él viene como ese buen padre amoroso y misericordioso a decirte, hijo, hija, te equivocaste, la embarraste, pero no sea incrédulo, no siga por ese camino, sea creyente, porque Dios tiene cosas buenas para nosotros, sus hijos. Amén. Padre, gracias.

Ha sido bueno, Dios, poder estar hoy reunido en este lugar. Ha sido bueno recibir tu palabra. Ha sido bueno, Señor, hoy adorarte a ti, exaltarte a ti. Tú eres rey de reyes, Señor de los señores.

Me gusta como Asab declara, ¿quién tengo en los cielos y no solo a ti. Fuera de ti nada deseo en la tierra, mi carne y mi corazón desfallecen más la roca de mi corazón y mis porciones. Dios, yo te pido con todo mi corazón, mi buen Dios, glorifícate. Yo te pido con todo mi corazón, Dios, derrámate.

Te pido con todo mi corazón, muévete en este día, Señor. Hay cosas que reconozco faltan aún en nuestra vida. Y muchas veces, Señor, nuestra valentía, nuestro coraje, muchas veces nuestro ímpeto, Dios, hace que esas falencias parezcan in Parece, Dios, que no las necesitamos, pero sí, Dios, sí, Dios, necesitamos que tú sigas haciendo esa buena obra en nuestra vida, Señor. Glorifícate, muévete en el nombre de Jesús en cada uno de nosotros, Señor.

Muévete, muévete, muévete, muévete, muévete. Aleluya. Vamosalo. Recibe toda la gloria, recibe toda la honra.

Precioso hijo de Dios recibe toda la recibe toda la honra. Precioso hijo de Dios, quiero levantar a ti mis manos. Maravilloso Jesús, milagroso Señor, y en este lugar de tu presencia y haz descender tu poder a los que estamos aquí. Creo en ti, Jesús, lo que harás en mí.

Aleluya. Creo en ti, Jesús, en lo que harás de mí. En mí. En mí.

Recibe toda la gloria, recibe toda la honra. Precioso hijo de Dios, recibe toda la gloria, recibe toda la honra. Precioso hijo de Dios, recibe toda la gloria, recibe toda la honra. Precioso hijo de Dios, recibe toda la gloria, recibe toda la honra, precioso, hijo de Dios.

Amén. Dios nos bendiga, querida iglesia. Que Dios nos pueda bendecir. Bien.

¿Qué le parece si en este espíritu tomamos nuestra mejor ofrenda? Vamos a honrar al Señor con nuestros bienes. Eh, quiero aprovechar si usted hoy va a entregar su diezmo. Ahí está mi hermana Yas Nadia.

Quiero invitarle para el día domingo. Ah, el día domingo yo voy a estar predicando en Juan, capítulo número 18. Hay algo bien interesante. Dice la Biblia que eh Pedro le cortó la oreja a Malco, el discípulo del sumo sacerdote.

¿Qué hace qué hace Juan con una espada? ¿Qué hace Juan con una espada? 3 años con el maestro y con una espada cortándole la oreja a a Malco. Es es como usted, no sé, lleva 3 años aquí en la iglesia y sale afuera con una y más encima cortando cortando orejas.

Pedro, no, yo quiero invitarle para el día domingo. Va va va a estar bien lindo. Vamos a ser bendecidos por el Señor. Mañana viernes tenemos discipulado a las 20 horas en este lugar.

Eh, seguimos con la temática de conociendo al Espíritu Santo y a las 7 de la tarde eh si usted quiere ir a San Fernando, vamos a tener una linda actividad denominada Tres ciudades, un altar. Esto a las 7 de la tarde en San Fernando. Va a ser un tiempo de intersión bien potente, bien fuerte. Yo quiero animarle a que usted si puede ir, si no viene al discipulado, vaya a San Fernando.

Nosotros vamos a estar ahí eh compartiendo. Tenemos que participar en aquello. Tenemos un par de intervenciones que hacer ese día ahí, eh, y vamos a estar orando, orando por San Fernando, orando por Placilla, orando por Santa Cruz, pidiéndole a Dios que bendiga la provincia de Colchagua. Ah, que que seamos bendecidos este sábado.

Recordar también reunión de jóvenes, hay conexión, se juntan acá a las 4:30. Sí, a las 4:30 e se van a las 5 de acá y es hasta las 8 ya es hasta las 8:20 horas. Así que va a ser un lindo tiempo con los jóvenes. Eh, usted anótese, inscríbase si todavía no eh ha eh completado la encuesta.

Así que 4:30 aquí para salir a las 5 de la tarde. Sábado conexión. El domingo plantado a las 9:20. Eh, bendecimos a todos los que han estado complantado un lindo tiempo y eh 9:30 estamos orando y recuerde que a las 10:10 comienza nuestra reunión.

Yo le invito, vengamos todo el domingo, vamos a vivir una linda y una preciosa reunión el próximo viernes 22 de mayo. Recuerde, estamos con el hermán T y el lunes 8 de junio estamos en tu presencia. Yo la animo para que nos preparemos para el 8 de junio también a en tu presencia. Vamos a estar buscando el rostro del Señor.

Vamos a estar clamando al Espíritu Santo el viernes 22. También recuerde el hermana va a ser lindo que las hermanas se reúnan y el domingo nosotros estamos avisando también porque eh nos vamos a juntar los varones también ese día viernes 22. Nos juntamos aquí, nos vamos rumbo a eh a la mina. Gracias.

Nos vamos a la mina. No nos vamos con las minas, nos vamos a la mina. Ya, que se escuche bien. Así que el viernes 22 vamos a estar eh viajando, va a ser un lindo tiempo.

Bien, tome su mejor ofrenda, por favor. Padre, gracias te damos. Todo es tuyo. Lo recibido de tu mano.

Damos a ti la gloria y la honra en el nombre de Jesús. Amén. Y amén. Póngase de pie, por favor.

Traiga su mejor ofrenda. Si va a ofrendar a través de transferencia, ahí están los invitados. Gloria toda la h precioso de recibe toda la gloria, recibe toda la honra. poder inclina el rostro, Señor.

Gracias, todo es tuyo. Él lo recibió de tu mano lo que hemos dado y yo te pido con todo, con todo mi corazón, bendícenos. Que sea un tiempo hermoso. Despídenos en paz, en comunión los unos otros, más nunca jamás de tu presencia, Señor.

Gracias por todo lo que tú nos das. Gracias por todo lo que tú nos entregas. Gracias Espíritu Santo, que sea un precioso fin de semana. Bendice cada una de las actividades de la iglesia, Señor, y añada a la iglesia a los que han de ser salvos.

Bendícenos este domingo en el nombre de Jesús. Amén. Y amén. Dele un fuerte aplauso a su Señor.

Por favor, despídase de su hermano, despídase de su hermana. Nos vemos con ayuda del cielo el domingo.

Declaración

Dele un fuerte aplauso a su Señor. Por favor, despídase de su hermano, despídase de su hermana. Nos vemos con ayuda del cielo el domingo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Política de Privacidad