Jueves 19 de marzo, 2026 Pastor Darío Moral
salmo 91 salmo 23 Génesis 50:20 Génesis 5020 salmo 27

Mensaje central

¿Por qué no saluda a su hermano ahí como lo hacemos todo el tiempo? Salude a su hermano, dígale, «Gracias por estar aquí. Vamos, salude ahí a los hermanos nuevos llegaron ahí.

Momento de alabanzaExpandir

Creo en ti

Creo en ti. Creo en ti. Creo en ti, Jesús. En ti todo es posible.

Todo lo puedo por la fuerza que me da. Nada es imposible en ti, soforeable. Las se rompen. Ahora vivo por fe.

Nada es imposible. Creo en ti. Creo en ti. Creo en ti.

Creo en ti, Jesús. Creo en ti. Creo en ti. Creo en ti.

Creo en ti, Jesús. Amén. Gracias, Señor. ¿Por qué no saluda a su hermano ahí como lo hacemos todo el tiempo?

Salude a su hermano, dígale,

Gracias por estar aquí. Bendígalo.

Vamos, bendiga a su hermano. Salga de su puesto. Salga de su lugar.

Vamos, salude ahí a los hermanos nuevos llegaron ahí. ¿Cuántos están contentos de estar aquí en la casa del Señor? Amén. Tenemos algunos problemas técnicos ahí, pero ya lo los solucionamos, así que vamos a seguir adorando.

Padre nuestro en los cielos, santo es tu nombre que vela tu reino. tu voluntad también como él el cielo. El cielo venga aquí como él el Señor que venga aquí. Padre nuestro en los cielos, santo es tu nombre.

Es verdad tu reino, tu voluntad también así como él. El cielo y el cielo venga aquí. Como él el cielo que v aquí. Él ven aquí.

Él ven aquí. Tu cielo aquí, tu cielo aquí. Tu reino aquí, tu cielo aquí. tu fuego aquí.

Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre. Amén. Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre. Amén.

Tuyo es el reino, tuyo el poder. Tuya es la gloria por siempre. Amén. Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre.

Por siempre. Amén. reino aquí. Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre.

Tuyo es el reino, tuyo el poder. Tuya es la gloria por siempre. Amén. El reino tuyo el poder, tuya es Gloria por siempre.

Amén. Tuyo es el reino. Tuyo el poder. Tuya es la gloria por siempre.

Amén. Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria. Siempre. Amén.

Gracias te damos en esta tarde. Gracias por tu amor. Gracias por tu misericordia, por tu bondad. Gracias por tu presencia, Señor, en medio nuestro.

Reconocemos, Dios, que tuyo es el reino, tuyo es el poder, tuya es la gloria. Señor, lo decimos una vez más, tuyo es el reino, tuyo es el poder, tuya es la gloria, mi buen Dios, ¿a quién tenemos en el cielo si no solo a ti? Mías, y fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne, mi corazón desfallece, má la roca de mi corazón y mi porción eres tú, Señor.

A ti damos la gloria, la honra, la alabanza. A ti, Dios, tributamos lor, exaltación. Tú eres el príncipe de paz. Tú eres la estrella resplandeciente de la mañana.

Tú eres el Dios que nos acompaña día a día. Un buen Padre que no nos deja, que no nos abandona, que no nos desampara. Tú eres ese Dios maravilloso, tú eres ese Dios fiel, todopoderoso. Y te bendecimos y te exaltamos y te honramos en este día y te adoramos a ti, Rey y Señor del universo.

Qué bueno es poder alabarte, qué bueno es poder bendecirte en este día. Qué bueno es poder darte a ti toda gloria, toda honra, toda alabanza, toda adoración. Señor, bueno es para nosotros. Yo yo recuerdo cuando Pedro te dice, Dios, bueno es para nosotros estar en este lugar, Dios mío.

Hay lugares que son buenos para estar. Hay hay momentos, hay tiempos, Señor, que son de bendición para nuestra vida. Y si tú a este es uno de esos el poder estar congregado, el saber, Dios, que donde dos o tres estamos reunidos, congregados en tu nombre, tú estás ahí en medio para ayudar, para bendecir, para fortalecer, para corregir, Dios, para exhortar. Tú eres ese Dios bueno que no nos deja.

Tú eres ese Dios bueno que no nos abandona, que en todo tiempo está presente en favor de nuestras vidas. Damos a ti, Dios, toda gloria. Damos a ti toda honra, damos a ti toda alabanza y toda adoración, Señor. Muchas gracias por este día, gracias por este tiempo, en el nombre poderoso de Jesús.

Amén, Señor. Y amén. Podemos darle un fuerte aplauso a nuestro Señor, por favor. Aleluya.

Vamos fuerte este aplauso al Señor. Bendiga el nombre del Señor en este día. Aleluya. Aleluya.

Bien. Dios nos bendiga, iglesia. ¿Qué le parece si eh saluda a su hermano, por favor, lo bendice y luego ahí toma asiento. Vamos a compartir Gracias.

Vamos a compartir una palabra en esta en esta hora, aprovechando el tiempo, viendo como los días ya empiezan a oscurecer más temprano y la Biblia nos enseña muchas gracias a aprovechar bien el tiempo. Bien, quiero quiero invitarles, por favor a que podamos abrir nuestras biblias en el salmo número 23. Salmo número 23. Quiero aprovechar de invitarles para este día domingo estaremos compartiendo una palabra que creo con todo mi corazón, Dios, sin duda trayendo bendición a nuestra vida.

Eh, salmo número 23. El domingo voy a estar predicando acerca del salmo número 8, pero ahora quiero predicar salmo número 23, por favor. salmo bien conocido, pero no por eso eh exento de una riqueza literaria y una bendición cada vez que tenemos la oportunidad de leerlo. Salmo número 23.

Leemos. Entonces, dice la palabra del Señor, el Señor es mi pastor, nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar. Junto a aguas de reposo me pastoreará.

Confortará mi alma. Me guiará por sendas de justicia, por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo, tu vara y tu callado me infundirán aliento. Adereza mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores.

Unges mi cabeza con aceite, mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida. Y en la casa del Señor moraré por largos, por largos días. Padre, gracias te damos.

Te pido con todo mi corazón, usa usa mi vida en esta tarde, que esta palabra corra y sea glorificada en favor de nosotros, Señor, tus hijos. Hemos venido a buscar palabra suya, Dios, para nuestra vida, porque entendemos que no solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de tu boca. Señor, bendícenos, ministra nuestras vidas por medio de esta tu palabra a través de Jesús. Amén, Señor.

Y amén. Dele un fuerte aplauso a su Señor, por favor. Bien, el salmo número 23 sin duda es uno de los salmos considero y creo junto al salmo 91 posiblemente los salmos más conocidos por la mayoría de nosotros y no tan solo hablo desde un ámbito cristiano evangélico, sino a nivel eh secular, si pudiésemos utilizar este término, ese término E es un salmo que ha sido inspiración para canciones, un salmo que es escrito en en recuerdos, en cuadros, etcétera. Y y es un salmo, la verdad, también escrito por David, bien bonito de poder leer, que establece y nos entrega algunas verdades de las cuales, sin duda, uno tiene que tener esa certeza y convicción que son promesas de parte de Dios para nuestra vida.

David comienza declarando precisamente una promesa maravillosa. Él es mi pastor y a su lado nada me va a faltar. Pero al leer el salmo 23 y y esto es algo que recuerdo haber dicho hace algún tiempo atrás, me me gusta el el escenario de de este salmo porque es un escenario que que te muestra un momento de bendición, un momento de favor, de gracia, de victoria sobre nuestra vida, en donde el salmista te habla como ese buen pastor. que que provoca que nada nos falte, hace que estemos en lugares de delicados pastos, provoca que nuestra alma esté confortada, hace que de una u otra manera usted y yo nos sintamos seguros en sus brazos, nos sintamos seguros en su en su presencia.

Pero no es menos cierto que de la misma forma, de la misma manera, el salmista continúa eh eh este salmo y y en un momento también declara que usted y yo tendremos momentos de valles de sombra y de muerte, momentos complejos, momentos difíciles, momentos adversos, momentos de adversidad, momentos de lucha que, insisto, el salmista lo grafica en en ese valle que que tiene relación con la muerte, que tiene relación con un momento complejo, con un momento difícil y que, ¿por qué no decirlo? Quizás la mayoría de los que estamos acá eh lo hemos atravesado, lo hemos experimentado, lo hemos vivido en alguna área en particular de nuestra vida, un valle de dolor, un valle de sufrimiento. Pero luego el salmista y y estoy resumiendo lo que hemos leído en esta tarde, culmina declarando y culmina diciendo que Dios de una u otra forma pondrá derecho delante de nosotros. e en presencia de nuestros angustiadores y que y que él provocará que el bien y la misericordia nos sigan todos los días de nuestra vida y por supuesto que vamos a poder morar en la casa en la casa del Señor por largos días.

Entonces veo veo un proceso de bienestar, veo un momento de complejidad, un momento difícil para luego el salmista terminar declarando un tiempo de victoria y de favor sobre sobre nuestra vida. Lo que lo que quiero tratar de señalarte con con esto que que pareciera muchas veces también el resumen de nuestra vida, momentos buenos, momentos complejos, pero con la seguridad de que terminaremos en la casa del Señor, con la seguridad de que terminaremos con el Señor en nuestra vida. Lo que lo que yo puedo observar rápidamente al leer este salmo es que David relata la vida de una persona a través del salmo 23, pero muestra como en la vida, amado, amada, y esto es algo que que yo invito a a creer, que yo le invito a a tener esa certeza, esa seguridad de que también va a suceder en nuestra vida, que en la en la vida nos van a pasar más cosas buenas que malas. Cuando cuando usted lee el salmo 23, repito, el salmista está dando una serie de situaciones de de experiencia, de momentos, pero cuando tú ves el relato completo de este salmo y y tú puedes observar cada una de los relatos, cada uno de los puntos que David está estableciendo, él él muestra como en la vida, y quiero ser insistente Ente en esto, por favor.

En la vida David dice, «Me me pasan más cosas buenas que malas. Dios está conmigo. Dios me bendice. E es verdad, tengo momentos complejos.

Es verdad, tengo momentos difíciles, pero no se me puede olvidar que aún en esos momentos complejos y difíciles sigue estando Dios a través de su vara, a través de su callado para infundirme aliento. Y y termina David declarando que el bien y la misericordia, a pesar de todo, continúa a nuestro lado con una preciosa promesa para nuestra vida, que terminaremos morando en la casa, en la casa del Señor. Y esa es la realidad que nos espera cada uno de nosotros. Esa es, repito, la promesa que que nos espera a cada uno a cada uno de nosotros.

Pero no sé por qué y y quiero y quiero entrar en esto, por favor. No, no sé por qué no nos cuesta nos cuesta creer que que nos pueden pasar más cosas buenas que malas en la vida, como que el valle de la sombra y de la muerte lo tenemos arraigado en nuestro corazón. Que quiero quiero y permítame repetir esto, por favor. No entiendo el por qué.

No, no sé por qué, pero tengo la sensación, puede que esté equivocado, pero tengo la sensación de que se hace más fuerte en en mi corazón, se hace más fuerte en mi mente, en tu corazón, en tu mente, el valle de la sombra y de la muerte, como que lo tenemos más latente en nuestra vida, como que lo tenemos más presente en en el corazón y y se nos olvida o o lo pasamos rápidamente, que ese mismo Dios que extiende su vara y que extiende su callado también promete que en lugares de delicados pastos te hará descansar, que que va a confortar tu alma, que el bien y la misericordia nos van a seguir, que que en la casa del Señor moraremos por largos días. O sea, cuando cuando leo el salmo 23, yo yo veo más cosas buenas que malas. No, yo repito veo más cosas buenas, más cosas buenas que malas, pero pero algo sucede en tu vida, en mi vida, que que dónde quedamos marcados en en el valle de la sombra y de la muerte, que algo quedamos marcado, repito, en en el valle en el valle de la sombra de la muerte. Eh eh es como en la semana, la semana tiene 7 días y de repente tú tienes un un buen día el lunes, tú tienes un buen día el martes, un buen día el miércoles, a lo mejor no tienes un buen día el jueves, tuviste un día complejo, difícil el jueves y vas a seguir teniendo un buen día el viernes, el sábado, el domingo, pero pero pareciera que la semana e en la balanza pesa más el haber tenido un día malo.

que que haber tenido seis días buenos cuando cuando en verdad si lo pongo en balanza tuve más días buenos que malos. Y el salmo 23, perdóneme que haga énfasis en esto, te está recordando eso, ¿no? ¿No te recuerda el hecho de que vamos a pasar por el valle de la sombra y de la muerte? que repito es algo que parece que lo tenemos latente en nuestra vida, sino que lo que te trata de decir el salmista es que con Dios a nuestro lado nos pasan más cosas buenas, nos pasan, repito, más cosas buenas y y yo creo que el caminar con el Señor, uno de sus beneficios para nuestra vida es ese, que que con Dios nos van a pasar más cosas buenas que malas, que que con el Señor nos van a suceder más cosas buenas que que malas.

Pero por alguna razón que desconozco, por alguna razón, ¿dónde dónde queda el énfasis en nuestra vida? En en el valle de la sombra de la muerte. ¿Dónde queda el énfasis en ti y en mí en en ese momento complejo, en ese momento de de dolor, e en ese momento de dificultad? Pareciera que ahí y y perdóneme mi término coloquial, por favor, pero parece que ahí nos quedamos pegados.

A ahí quedamos detenidos. Cuando te insisto, cuándo, perdóname que sea reiterativo, yo creo que con el Señor, creo que tomados de la mano de Dios, nos van a pasar más cosas buenas que malas. Y y si lográramos poner en balanza y si lográramos, repito esto, poner en balanza, yo yo creo que te han pasado más cosas buenas. Creo que te han pasado más más cosas buenas que que en la vida.

Y y lo voy a decir una vez más, no nos han pasado más cosas buenas que que malas, pero ahí por por alguna razón pareciera que el valle de la sombra de la muerte pesa más cuando no debería ser así, porque aún en el valle de la sombra y de la muerte, Dios, Dios no nos abandona, Dios no nos deja, sino que él declara que que la vara y el collado del pastor nos van a infundir aliento para poder continuar, para poder seguir, para poder avanzar. Eh, dijo mi pastor, no no entiendo el por qué, pero repito, en la vida te van a pasar más cosas buenas. En en la vida, querido, querida, nos van a pasar más cosas buenas que que mala en la vida a lo largo. Y por eso el salmo 23 grafica eso.

Vamos a tener temporadas buenas, ¿sí? Vamos a tener temporadas malas también. No, no te lo omite el salmista, no te esconde esa realidad. Vamos a vivir momentos difíciles, vamos a vivir momentos complejos, pero luego sale el sol nuevamente, sale el sol nueva nuevamente.

Puede puede mirar a alguien, por favor, y decirle, y perdóneme el término coloquial, pero puede decirle, «No te quedes pegado en el valle de la sombra y de la muerte. Ah, no, no te quedes ahí. pegado en en el valle de la sombra y y de la muerte. De repente tú y yo nos quedamos ahí y se nos olvida todo lo bueno.

Se nos olvida todo, todo lo todo lo bueno, todo lo lindo, todo lo hermoso. Por eso te graficaba la semana de un lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado, domingo. Lunes bueno, martes bueno, miércoles bueno, jueves malo, viernes bueno, sábado bueno, domingo bueno. Te preguntan cómo estuvo la semana.

mala, compleja, difícil. ¿Por causa de qué? De de una situación cuando durante la semana viste el favor de Dios, viste la gracia de Dios, viste el collado de Dios, viste al Señor obrar, viste la el favor, lo bueno, el bien, la misericordia. Pero no nos queremos quedar ahí en el valle de la sombra y de la muerte.

Ahora, si el salmista termina ahí en el valle de la sombra de la muerte, yo te digo,

No, por favor, no, por favor, quedémonos ahí, quedémonos ahí.

Pero, ¿cuál es la realidad? Que el salmista te dice que nosotros tenemos que salir de ese valle. Tenemos que salir de ese valle porque hay un Dios que hace justicia, hay un Dios que trae favor sobre nuestra vida. Hay un Dios que nos bendice.

Hay un Dios que nos ayuda. Hay un Dios que no nos deja. Hay un Dios que tiene bien y misericordia para nuestra vida. Hay un Dios que en su casa tiene grandes promesas y grandes bendiciones para nosotros.

Mira a su hermano de nuevo, por favor, y dígale, «Sal de ese valle.

Ah, dígaselo, por favor, de nuevo. Sal, sal, sal de ese valle. No te quedes y y por eso digo,

Perdóname mi término coloquial, por favor, pero no se quede pegado ahí en el valle de la sombra y de la muerte.» No quiero mirar a nadie. La la cuestión pasó hace 3 meses y tú todavía ahí cuando cuando la vida ha continuado y y en ese continuar de la vida, Dios te ha abierto puertas y en ese continuar de la vida, Dios te ha mostrado que hay gente que te quiere, hay gente que te ama, hay gente que te ayuda, hay bendiciones para ti, que que Dios ha sido real en decir que él pone aderezo delante de nosotros.

¿Sabes? ¿Sabes lo que significa aderezo? Aderezo. Ayer le dije a la a la a la pastora,

Amor, ¿qué qué quería almorzar?

Dijo, «Fajita.» Está bien, comamos fajita.

No importa que yo después a las 3 horas esté muerto de hambre, pero comamos fajita. Entonces fui al al supermercado, compré la las fajitas, las tortillas. Había habíamos traído había miércoles ayer fui a la feria, las lechugas, choclo, todo pasé una faquita rica y aproveché de pasar al supermercado a comprar una salsa para fajita. Un, ¿qué cosa?

un un aderezo. Un aderezo. Entonces, la fajita es rica así. Con aderezo queda más rica.

Entonces, ¿por qué te digo esto? Porque es verdad, has estado en el valle de la sombra de la muerte. No, no te lo estoy discutiendo. No, no te estoy negando que uno sufre.

No te estoy negando que uno llora, no te estoy negando que que uno lo pasa mal, pero luego de eso no no es que la vida se termine ahí, no es que la vida, escúchame, por favor, no es que la vida se termina ahí, no. Dios tiene cosas buenas para ti y esas cosas buenas que tiene para ti, Dios las trae con ¿qué? con aderezo. que amado, amada, si si yo entiendo y y y vea esto, por favor, si yo entiendo que pasé el valle de la sombra y de la muerte, el siguiente paso, o sea, si yo aquí debía haber muerto, si yo aquí debía haber muerto, pero no me morí, mi matrimonio no se murió, mis hijos no se murieron, mi mi salud no se murió, mi economía no se murió y yo estaba Aquí estaba muerto, pero no me morí.

Estaba en la UI, estaba en la UTI, pero no me morí. pude dar el siguiente paso, querido. Ese siguiente paso, sin duda, es aderezo a nuestra vida, porque no lo debería estar viviendo, porque no lo debería estar gustando, no lo debería estar disfrutando. Yo debería estar ahí muerto.

Pero en Dios tengo que comprender y entender que en la vida me van a pasar más cosas buenas que malas. Y por último, si te están pasando cosas malas, prepárate, porque después de una mala, según el salmo 23, lo que me viene es algo mucho mejor para mi vida. Yo yo veo dos buenas, veo dos buenas y una mala. Salmo 23, léalos.

Primero Empiezo

Primero empiezo con una buena, luego viene una mala, pero termino con una buena, porque en la vida te pasan más cosas buenas que malas. No sé si puede abrazar a alguien, por favor, y decirle, «Nos van a pasar más cosas buenas que malas. Te van a pasar, mi hermano, mi hermana, nos van a pasar más cosas buenas que malas. Nos van a pasar, lo digo una vez más, más cosas buenas que malas.

Entonces, mientras tú estás en el valle de la sombra y de la muerte, Dios ya está preparando, ¿qué cosa? el aderezo, la mesa. Dios ya está preparando el cómo te va a honrar, el cómo te va a bendecir, el cómo te va a ayudar. Porque cuando veo el salmo 23, veo que suceden más cosas buenas que malas, pero también veo que aunque el mal se está moviendo, Dios también se está moviendo.

Señoras y señores, aunque el mal se esté moviendo, aunque lo malo se esté moviendo, aunque el dolor se esté moviendo, aunque las cosas negativas se estén moviendo, Dios también se está moviendo. Dios también, escúchame, por favor, se está moviendo y la buena noticia es que se está moviendo a nuestro favor. Por eso, aunque quizás te quieran detener y dejar estancado en el valle de la sombra y de la muerte, salga hoy de este lugar con la convicción de que en nuestra vida nos tienen que pasar más cosas buenas que malas. Y aunque estoy aquí y aunque estoy quizás pasándola mal, Dios ya está preparando la próxima jugada que no va a ser de derrota, que no va a ser de dolor, que no va a ser de ruina y de miseria para mi vida, sino que él está preparando aderezos para mi mesa delante de mis angustiadores y él ungirá nuestra cabeza con aceite y el bien y la misericordia nos van a seguir y en la casa de Dios como hoy.

Moraremos por largos días. Aleluya. El mal se mueve, pero Dios también se mueve. Mire alguien a dos, a tres, por favor, y dígale,

Dios también se está moviendo.

No, dígaselo, por favor.

Dios también se está moviendo, amado, amada. Dios también se está moviendo. Dios también se está moviendo como esa cámara. Basti, Dios se está moviendo.

Estoy en negro, viejo. Dios se está moviendo. Dios también se mueve en la vida. Levante su mano, por favor, y dígalo y dígalo con convicción.

En la vida me van a pasar más cosas buenas que malas. Aleluya. Vamos, dígalo de nuevo. En la vida me van a pasar más cosas buenas que malas.

Amén. ¿Cuántos lo creen? ¿Cuántos le dan un aplauso al Señor por eso? Por favor, en la vida te van a pasar más cosas buenas que malas.

Más cosas buenas que malas. Ahora me me me gusta esto, por favor, porque el el salmo el salmo 23 dice y termina de esta manera. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán. ¿Cuántos días?

Todos los días. No, no algunos días, no pocos días, no ciertos días, no determinados días. El bien y la misericordia. No, no me van a seguir solo los buenos días, sino que cuándo me van a seguir todos los días.

Dígalo, por favor. Todos los días. Todos los días. El bien y la misericordia.

¿Cuánto me van a seguir? Todos los días. Dígalo. Dígalo de nuevo, por favor.

Todos los días. Porque quiero quiero mostrarte esto. Nos siguen todos los días. Eso, ¿qué quiere decir?

Que en el valle de la sombra y de la muerte, que me siguen todos los días y no en el valle de la sombra de la muerte, no. Dios es justo. Dios es verdadero. Él dice que todos los días.

Eso quiere decir que en el valle de la sombra y de la muerte, si yo lo comprendo y si yo lo entiendo, también voy a ver y voy a disfrutar del bien y de la misericordia. del bien y de la misericordia. Porque no es algunos días que te va a seguir el bien y la misericordia. Te van a seguir todos los días.

Eso incluye el valle de la sombra y de la muerte. Eso eso no lo excluye, eso lo incluye. Si si yo entiendo bien todos los días es todos los días, si yo entiendo bien, todos los días, permítame repetir esto, por favor, ya estoy terminando. Todos los días es todos los días, no son algunos días, no son ciertos días, no son solamente los días de verano y no los de invierno, no.

El bien y la misericordia, dice el salmista, me seguirán todos los días de mi vida. Eso quiere decir que en el valle de la sombra y de la muerte, si yo lo comprendo, si yo lo entiendo, ¿por qué puedo estar seguro? ¿Por qué puedo estar confiado en el valle de la sombra y de la muerte? Porque aún ahí tengo dos aliados, el bien, ¿quién dijo el mal?

el bien y la y la misericordia acompañándote. Acompañándote. Entonces, si si estás en el valle de la sombra de la muerte, en alguna área de tu vida, sal con esta convicción, por favor. me van a pasar igual cosas buenas y voy a salir de esta situación porque hay una promesa de parte de Dios que aún en el valle de la sombra y de la muerte tengo la misericordia de Dios.

Eso, ¿qué significa que no me voy a morir en esto? ¿Qué significa que no me voy a morir en esto? El el tener la misericordia de Dios en el valle de la sombra de la muerte es algo importante para nuestra vida. ¿Sabe por qué?

Porque nosotros generalmente tenemos un sentido en nuestra vida que no siempre es correcto. Es una es una manera de ver la vida que no siempre es correcta, que es la de la causalidad. No, no, no. Generalmente la mayoría de la gente cree en una causa y efecto.

Entonces, si yo estoy en el valle de la sombra y de la muerte, es porque algo malo hice. Si yo estoy en el valle de la sombra de la muerte es porque algo malo me pasó, algo malo hice. Entonces, esta es la consecuencia de esa situación. Cuando yo pienso de esa manera, entonces lo que yo estoy haciéndole creer a mi vida, a mi persona, es que Dios no puede intervenir, es que Dios no puede estar presente, porque esto yo me lo busqué por causa de haber hecho algo malo.

Y y hay cosas, querido, querida, que de repente tú puedes ser la mejor de las personas y eso no te no te inhibe de que puedas terminar en el valle de la sombra y de la muerte. En la vida a gente buena le pasan cosas malas. En la vida, lo voy a decir una vez más, a la gente buena le pueden pasar cosas malas. Y esa es una de las grandes interrogantes de la escritura.

¿Por qué prospera el impío? Es una de las grandes interrogantes de a a lo largo de toda la historia bíblica. ¿Por qué al malo le va bien? Es una interrogante.

¿Por qué al bueno le pasan cosas malas? Entonces, como como yo tengo una mentalidad que no viene del reino, sino que viene de de este mundo, yo le pido que me preste atención a esto, por favor. De repente cuando yo estoy en el valle de la sombra y de la muerte, en mi pensamiento es esto, yo lo estoy viviendo porque seguramente algo malo hice y como y como algo malo hice, entonces está bien que me pase. Esto es la consecuencia de y como la consecuencia de Dios, Dios no puede intervenir.

Dios, Dios no puede hacer nada por mí porque esto yo me lo busqué. algo malo debe haber hecho y no el valle de la sombra de la muerte te puede llegar porque la vida es así. Con esto no estoy diciendo de repente que tú y yo no no hagamos no cometamos errores. No, errores cometemos.

Pero yo tengo que entender que el caer en el valle de la sombra de la muerte no es necesariamente la causa o la o la reacción de una acción que yo hice, ¿no? Entonces, por eso es tan importante entender que la misericordia me sigue en todos los días de mi vida, porque aún en el valle de la sombra y de la muerte, Dios puede intervenir a mi favor. Dios interviene a mi favor. Dios está presente en favor, en favor de mi persona, en favor de tu persona.

Por eso nuestra esperanza es una esperanza viva. Por eso nosotros podemos tener la seguridad, amado, amada, de que a los que aman a Dios, todas las cosas ayudan para bien. Por eso podemos tener la convicción de que tenemos, por cierto, que las aflicciones del tiempo presente jamás van a ser comparables a la gloria venidera que en nosotros se va a manifestar. Porque aunque hoy estamos en el valle de la sombra y de la muerte en alguna área, Dios sigue estando ahí.

¿Y de qué manera te muestra que él está ahí? por medio de su misericordia, haciéndote entender que tú y yo en ese valle deberíamos estar muertos, pero no nos hemos muerto no por tu capacidad ni por tu intelecto, sino por la pura misericordia de Dios. Y el bien de Dios está operando, ¿sabes en qué? que cuando salgas de ese valle no vas a salir en una peor condición, sino que Dios ya está preparando un banquete, una mesa favorable para tu vida, en donde terminaremos viendo la bendición y el favor de Dios sobre nuestra persona.

Entonces, el bien y la misericordia nos siguen todos los días, todos los días. Entonces, salga de este lugar. Termino como comencé, salga de este lugar declarando que en la vida nos van a pasar más cosas buenas que malas. En la vida te van a pasar más cosas buenas que malas.

Buenas que malas. Estos días yo estaba y con esto cierro. Marcos, por favor, estos días yo yo estaba en el en el velorio de del un pastor que que partió esta semana, estos días, ayer y anteayer a los brazos del Señor y y y yo recordaba y decía el el año pasado, 2025 cumplí 30 años de hijo de Dios. 30 años.

Tengo 45 tengo, ¿verdad, amor? Sí. Tengo 45. 15 años de mi vida le serví al 15 años.

Pero llevo 30 años sirviéndole a mi Dios, el doble. Porque en la vida nos pasan más cosas buenas que malas. En la vida nos pasan más cosas buenas que malas. Entonces usted salga hoy con esa convicción, con esa certeza y cuando lea el salmo 23, la próxima vez usted véalo y diga y diga dos buenas, una mala.

No, en la vida me van a pasar más cosas buenas. en la vida. Aunque el mal se está moviendo, Dios también se está moviendo. Aunque Satanás quiera hacerme creer que estar en el valle de la sombra y de la muerte es consecuencia de cosas malas que yo he hecho y yo me reviso y en lo y y no he hecho nada malo, entiendo que ahí va a estar aún en esos días el bien y la misericordia, porque es promesa de Dios que me van a acompañar todos los días de mi vida.

Entonces, amado, amada, salgamos hoy con la convicción. Dios ya está preparando un banquete y él como ayer yo para mi amada esposa ayer, hoy también y todos los días Dios ya está compró el aderezo para que cuando salgas del valle de sombra de muerte puedas disfrutar mucho más de la bendición que Dios tiene para tu vida. abrace su hermano. Terminamos con esto y dígale,

Viene una gran bendición para tu vida.

Aleluya.

Vamos, dígaselo. Viene una gran bendición para mi vida. Viene una gran bendición para nuestra para nuestra vida. Póngase de pie, por favor.

Viene una gran bendición para nuestra vida. Bastián, ¿podemos colocar Génesis 50:20, por favor? Génesis 5020. Déjeme terminar con esto.

Y mientras buscamos Génesis 5020, mira su hermana, dígale, «Deja de estar pegado.

Perdóneme el término coloquial, por favor, pero dígale,

Deja de estar pegado.» Ahí estáis pegado con esa cuestión. Perdóneme mi término coloquial, por favor. Está pegado ahí, pegado y y Dios tiene cosas buenas. Dios tiene cosas buenas.

Dios te tiene un pololo y se la perdió. Usted debe que estado bueno. Ah. Dios te tiene una polola.

Dios te tiene un matrimonio bueno. Bueno, un tiempo favorable. Ustedes pensaron mal contra mí, mas Dios lo encaminó a vida. Y ese es Dios.

Ese es Dios. De repente las circunstancias, todo Satanás lo planea para mal. Vale, sombre de muerte, ahí te vas a quedar. Pero Dios, aleluya, pero nuestro buen Dios ya está planificando lo bueno para que salgas de ahí, para que la vara y el collado del pastor te infundan aliento y el próximo paso puedas ver como Dios adereza mesa delante de nosotros en presencia de nuestros angustiadores y unge nuestra cabeza con aceite.

¿Qué le parece si cerramos nuestros ojos, por favor, con el respeto que usted me merece? Levante sus manos, agradezcamos a Dios y digamos, «Señor, gracias. Gracias por este día, gracias por este tiempo, Dios. Damos a ti gloria y honra.

Damos a ti alabanza y adoración. Dios, glorifícate. Yo yo creo con todo mi corazón, Señor, en esta palabra. Si no, no la estaría predicando.

En la vida, Dios. En la vida nos pasan más cosas buenas que malas. En la vida, mi buen Dios, nos pasan más cosas buenas que malas. Oh, Dios.

Te pido en este día venga tu reino. Te pido en este día, venga tu gracia, venga tu favor. Desate su presencia sobre nuestra vida, Señor, como solamente tú lo puedes y lo sabes hacer. Confío, Dios, y creo que viene un tiempo de bendición, viene un tiempo hermoso, viene un tiempo de victoria, viene un tiempo lindo para nuestra vida.

Cielos abiertos, mi buen Dios, cielos, cielos abiertos. Veremos tu gloria, veremos tu favor, veremos tu presencia. Me me gusta cuando David en el salmo 27 dice,

Yo hubiera desmayado si no creyese que veré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes.

Y es que aquí, Dios, en esta tierra nos pasarán más cosas buenas que malas. Señor, gracias en el nombre de Jesús.

Vamos a adorar al Señor unos segundos, querida iglesia

Vamos a adorar al Señor unos segundos, querida iglesia.

Conclusión

Solo unos segundos quiero invitarle que podamos adorar, bendecir el nombre del Señor. Grande precio pagast en esa cruz porme un día. Con tu sangre lavaste, con tus llagas curas y se puede pensar el quererte soltar si tú me Vamos, dígale, porque eres la razón de vivir. Es por eso que hoy te quiero decir, mor en mi vida.

Grande precio pagaste. Vamos, dígale. Grande precio pagaste en esta cruz. un día con tu sangre lavaste, con tus llagaste mi será.

No puede pensar en quererte soltar si tú me guías. Porque eres la razón de vivir y es por eso que te quiero Vamos, levante su voz. Dígaselo. Mora en mi vida.

Hoy te siento, Señor, dentro de mi vida. Puedo no puedo dejar sentirte otra vez mientras tenga yo vida, porque grande, porque grande es el poder. Repos en mí. Mi corazón con él me haces fe que no vuelva a caer.

Tú me cuidas, Señor. Vamos, iglesia. Dígalo. Grande precio pagaste en esta cruz.

esa cruz por un día con tu sangre lavanté, con sus llagas duras miedas. No puede pensar que verte soltar si tú me guías. Porque eres la razón de vivir y es por eso que te quiero ir. mora en mi vida.

Aleluya. Señor, gracias. Te reconocemos como Señor, como Dios, como Padre. Recibe, Dios, de nosotros toda la gloria y la honra.

Permítenos, Señor, salir con la convicción en nuestra mente, en nuestro corazón de esta palabra y que en la vida, Dios, nos van a pasar más cosas buenas que malas, Señor. Gracias en el nombre de Jesús. Amén y amén. Aleluya.

Le damos un fuerte aplauso a nuestro Señor. Bien, ¿qué le parece si tomamos nuestra ofrenda? Vamos a honrar al Señor con nuestros bienes. Si usted hoy necesita sobre de diezmo, solamente levante su mano.

Ahí está mi hermana eh Jasni. Sí. Si usted necesita sobredzmo, solamente levante su levante su mano. Yo yo el domingo quiero predicar en el salmo número 8o y eh hablar de de de tres ah de tres aspectos que que Dios brinda al al ser humano.

Hay tres aspectos que que Dios no no nos brinda acá en esta tierra. El primero de ellos es la facultad de ah de establecer un proyecto de bendición en esta tierra. El segundo y el tercero se los digo el domingo, pero son tres aspectos y y que te los muestra el salmo número el salmo número ocho. Quiero compartirlo, quiero compartir esa palabra este día este día domingo.

Vamos a ofrendar con gozo, vamos a ofrendar con alegría. Aprovecho recordarles rápidamente que eh mañana hay discipulado a las 20 horas 8 de la tarde para todas las personas que quieran venir a compartir el día domingo. Eh recuerde que eh vamos a estar a las 9:30 orando y a eso a las 10:10 ya comienza eh nuestra reunión. Así que invitamos a todos.

Invite a alguien, venga, traiga a alguien. seamos bendecidos este día domingo. Yo yo creo que es una obligación para nosotros estar en la casa del Señor el el domingo, el venir, el estar, el congregarnos es parte de nuestra eh responsabilidad. Ah, es parte de nuestra responsabilidad.

Entonces yo yo le invito el día domingo y no deje quienes estuvieron el domingo me entenderán, no permita que los estorbos y no permita que las Ninguno de ustedes se acuerda, no importa. No, no permita que lo estorb entonces ni permita que las suposiciones, las maquinaciones de del enemigo se levanten en nuestra en nuestra contra para detenernos, sino que levantémonos. Como dijo Pablo a los Gálatas, corríamos bien. Ah, así que no permita que ni los estorbos ni las persuasiones se levanten en nuestra contra y estemos en la casa del Señor.

Bien, tome su mejor ofrenda, por favor. Permítame orar rápidamente. Padre, gracias te damos. Todo es tuyo.

Lo recibido de tu mano damos en el nombre de Jesús. Amén. Y amén. Bien, mientras seguimos adorando, podemos seguir, por favor adorando al Señor.

Póngase de pie, traiga su mejor ofrenda. Si usted lo va a hacer a través de transferencia, ahí están los datos. Vamos a honrar, vamos a bendecir el nombre del Señor. Bendiga al Señor cruz.

Digamos al Señor con nuestras ofrendas, con nuestros un día. Con tu sangre lavaste, con tus llagas curaste misericidad. ¿Cómo he de pensar en quererte soltar si tú me guías? Porque eres mi razón de vivir.

Es por eso que hoy te quiero decir morar mi vida. Bien, inclinamos el rostro, rogamos la bendición. Padre, gracias. Despídenos en paz, en comunión los unos de los otros, más nunca jamás de tu presencia.

Permítenos, Señor, disfrutar mañana el discipulado a las 20 horas del domingo, estar en este lugar para honrar, bendecir, exaltar, glorificar tu nombre. Señor, yo oro para que tengamos un hermoso fin de semana y entendamos, Señor, que Dios, tú también te está moviendo. Es verdad que el mal se mueve, pero tú también te estás moviendo. Tú traes bendición y favor sobre nuestra vida.

Despídenos, Señor, en tu comunión. En el nombre de Jesús. Amén. Y amén.

Le damos un fuerte aplauso a nuestro Señor.

Declaración

Amén. Y amén. Le damos un fuerte aplauso a nuestro Señor.

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