Mensaje central
Así que vamos a leer Segunda de Reyes, capítulo número cinco, eh, y vamos a hablar del cuando las expectativas nos limitan. Y dice, vamos a leer desde el del versículo uno y dice, «Y lo leemos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.» Y usted dice un fuerte. Dice Naamán, general del ejército del rey de Siria, era varón grande delante de su señor y lo tenía en altest porque por medio de él había dado Jehová salvación a Siria.
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Introducción
Así que vamos a leer Segunda de Reyes, capítulo número cinco, eh, y vamos a hablar del cuando las expectativas nos limitan. Amén. Y dice, vamos a leer desde el del versículo uno y dice,
Y lo leemos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Era este hombre valeroso en extremo, pero leproso. Puede mirar al que tiene a su lado y dígale,
Nadie es perfecto, ni siquiera tú.
Nadie es perfecto, ni siquiera yo.
Y de Siria habían salido bandas armadas y habían llevado cautiva de la tierra de Israel a una muchacha a la cual servía la mujer de Naamán. Esta dijo a su señora,
Entrando Naamán a su señor, le relató diciendo,
Anda, ve y yo enviaré cartas al rey de Israel.
Ve cuando dicen que la esposa lleva mucha ropa. Tomó también cartas para el rey de Israel que decían así:
Cuando lleguen a ti estas cartas, sabe por ellas que yo envío a ti mi siervo Naamán.
¿Soy yo que mate y dé vida para que este envíe a mí a que sane un hombre de su lepra?
Considerad ahora y ved cómo busca ocasión contra mí.
¿Por qué has rasgado tus vestidos? Venga ahora a mí y sabrá que hay profeta en Israel. Y vino Naamán con sus caballos y con su carro, y se paró a las puertas de la casa de Eliseo. Entonces Eliseo le envió un mensajero diciendo,
Y Naamán se fue enojado, diciendo,
Saldrá él luego y estando en pie, invocará el nombre de Jehová su Dios, y alzará su mano y tocará el lugar. y sanará la lepra. Amén. Bueno, la historia que relatamos es una historia donde hay un eh general del ejército que era espectacular, pero tenía lepra.
La lepra era una enfermedad contagiosa y que terminaba provocando la muerte. Entonces, este general tenía entre sus siervos y esclavos una mujer eh israelita y que ella le dice a su señora, a la esposa de Naamán, que si él va donde el profeta, el profeta lo iba a sanar. Y lo que vemos entre medio es como Naam va donde su rey, le pide una carta de recomendación para ir donde el rey de Israel para que él sea sanado. Ahora, ¿por qué?
¿Por qué esta historia es importante? Porque todos nosotros tenemos expectativas. Yo pregunté deante, ¿cuántos tenemos expectativas en este año? ¿Me puede levantar la mano?
Entonces, Naamán tuvo la expectativa de que iba a ser sanado y él hizo todo lo medianamente correcto, pero de acuerdo a la expectativa que él tenía. y lo leemos al final del capítulo cuando Naamán se enoja porque el profeta le da una instrucción que no era parte de lo que él quería. Ahora, ¿por qué esto es importante terminando prácticamente las vacaciones? Porque todos tenemos expectativas de que cosas van a pasar, ¿cierto?
Todos esperamos que ciertas cosas se den, pero muchas veces también esperamos que las cosas se den cierta manera, ¿o no? Entonces, lo que Naamán estaba haciendo era que él quería recibir un milagro, pero quería recibirlo bajo sus términos, quería recibirlo bajo sus propias expectativas. Y la verdad es que muchas veces, y nos vamos a enfrentar a esto en este año, que muchas veces nosotros esperamos que cosas sucedan y no estamos atentos a que sucedan simplemente porque está pas están pasando cosas que no son de la forma que nosotros esperamos. Entonces, cuando yo espero que suceda algo, muchas veces yo también condiciono a cómo debe suceder.
Voy a poner un ejemplo. De pronto uno dice,
No, es que yo estoy mal y yo voy a orar a Dios.
es que estamos esperando que las cosas sucedan de acuerdo a nuestra expectativa. Ahora, ¿cuál es el problema de eso? ¿Está mal eso? No, mientras no afecte el milagro que yo estoy esperando.
Pero muchas veces la manera en la que yo espero que las cosas sucedan termina condicionando el milagro que yo necesito. Porque Naamán estaba dispuesto a no recibir el milagro que quería porque no era de la forma que él esperaba. Y a veces yo espero que cosas sucedan y yo me pongo en un plano de la experiencia previa. Por ejemplo, si yo siempre que he recibido una respuesta de Dios ha sido, no sé por qué me he puesto a ayunar, lo más probable es que cuando yo quiera que Dios haga algo, ¿qué voy a hacer?
Me voy a poner a ayunar. Entonces, el problema no es que yo haga eso. El problema es que nosotros limitamos lo que Dios puede hacer. Porque Dios puede respondernos a través de que nosotros entremos en un tiempo de ayuno.
Sí, pero Dios también puede hablarnos a través de un consejo. Y el problema de esta historia y el problema de la expectativa no es que tengamos expectativas. El problema es que nosotros condicionamos la respuesta a eso que esperamos de acuerdo a nuestras propias experiencias de éxito. Entonces, cuando de pronto pasa algo que me recuerda que algo no funciona, yo inmediatamente pongo como una barrera y digo, «Ah, está pasando esto.» Entonces, esto va a pasar y va a resultar mal.
¿Sí o no? Y lo que Dios quiere que nosotros podamos entender en esta nueva temporada es que Dios es un Dios sin límite, que Dios es un Dios creador. Yo se me olvidó, pero lo iba a hacer deante. Si usted toma dos piedras, no son iguales.
Entonces, a veces en nuestra expectativa basada en nuestras buenas experiencias nos olvidamos que Dios es multiforme para actuar y limitamos a Dios. Y limitando a Dios, lo que estamos haciendo es limitar nuestro milagro. Porque yo creo que si Juanito, no, este Juanito, otro Juanito, eh, va a ser de bendición para mí porque necesito algo, entonces Juanito tiene que actuar como actuó la vez anterior cuando fue una bendición para mí. Entonces, si Juanito no actúa de esa forma, yo termino predisponiéndome que a que algo va a salir mal, a que algo no está funcionando, a que algo se está levantando, a que la gente no me está entendiendo y al final lo que hago es alejarme del plan de Dios para mi vida, porque me empiezo a alejar de todo aquello que no cumple con las expectativas que yo tengo.
Y el deseo de Dios que podamos sumergirnos y podamos entender que él puede hacer la obra que él tiene para nuestra vida. Amén. Porque cuando nosotros leemos, no sé si podemos poner los siguientes dos versículos, Nati, el 13 y el 14. Y dice más sus criados se le acercaron y le hablaron diciendo,
Padre mío, si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la harías?
Cuánto más, diciéndote, lávate y serás limpio.
y probablemente si nosotros lo ponemos en la escala de dificultad, sumergirse en un río era algo banal. Pero el problema de él y el problema muchas veces de nosotros es que olvidamos que al poner limitaciones, esas limitaciones nos empiezan a costar la bendición y lo que se lo que era una bendición después se comienza a transformar en una carga y en un problema. Porque al final lo que le están diciendo a este hombre es, si te hubiese dicho una cosa difícil, tú no la harías. Porque a veces nosotros en nuestra mentalidad creemos que solo Dios nos va a pedir cosas difíciles y muchas veces fallamos en las cosas más sencillas, como escuchar un consejo, como pedir una opinión, como dejar que Dios obre de la manera que él quiera, porque es fácil que todos digamos,
No, si yo creo que Dios va a hacer su obra de la manera que él quiera.
Entonces le dicen,
Si el profeta te dijera una gran cosa, ¿acaso no la harías?
Mira, hermana, hermano, amigo, amiga, tú deberías hacerlo así. Pero cuando se trata de nosotros, nuestras limitaciones de cómo Dios puede hacer el milagro van en directa proporción a cómo yo creo que es lo más cómodo para mí. Y quiero decirles, si queremos vivir un año de una doble porción, tenemos que dejar nuestro orgullo de lado y tenemos que aceptar las formas múltiples que Dios tiene de bendecirnos. Amén.
Entonces, Naamán era un general, Naam era valioso y él no esperaba esa actitud. Para él era una humillación. Y muchas veces para nosotros el tener que hablar con una persona, el tener que escuchar lo que no queremos, el tener que aprender a hacer ciertas cosas pareciera que son y y voy a usar este término, quiero que me entiendan, muy bajos para nosotros. Pero si el Señor, siendo el Rey del universo, se hizo hombre y murió de la forma más indigna que había en ese momento en la tierra para darnos salvación, ¿cómo nosotros vamos a empezar a cuestionar la forma y evitar que esa bendición que Dios nos quiere dar venga a nosotros?
Porque a veces nosotros somos expertos en tomar argumentos, incluso tomar textos de la escritura para cerrar puertas, para aislarnos de los demás, porque pensamos que no van a colaborar, pensamos que no quieren ayudarnos, pensamos que están deteniendo nuestro avance, pensamos que se oponen. Cuando lo que Dios quiere hacer es que nosotros podamos entender que la forma que él tiene de bendecirnos muchas veces no va a ser como yo quiero, pero sí me va a bendecir. Entonces, nada más si no hubiese tenido esa gente que lo amaba, porque sin duda debe haber sido una muy buena persona para que una esclava que había sido sacada de su país quisiese verlo sano, le hubiese dicho, «Mire, sánese.» Y eso también nos enseña la importancia de aprender a escuchar. De aprender a escuchar.
Tenemos dos oídos y una boca. Y muchas veces nosotros queremos que nos digan lo que nosotros queremos oír. Y quiero decirle, muchas veces en nuestro caminar para llegar a nuestra bendición, vamos a escuchar precisamente todo lo que no queremos oír y muchas veces vamos a tener que decidir hacer lo que queremos hacer o lo que debemos hacer. Y Dios no nos va a poner una pistola en el pecho porque la decisión de nada más era devolverse o sumergirse.
Y es ahí cuando nosotros tenemos que entender qué es lo más importante para mí. Y yo quiero hacerle esta pregunta y espero que durante este año, muchas veces esta pregunta venga a su vida. ¿Qué es más importante para mí? ¿Recibir el milagro que estoy esperando o recibirlo de la forma que yo quiero que suceda?
recibir el milagro que yo estoy esperando o que el milagro suceda de la forma que yo quiero. Mire, hay una frase que mi esposo siempre la dice, pero yo descubrí que él la dice. Marshall Rosenberg dijo,
¿Prefieres ser feliz o tener la razón?
¿Quieres ser feliz o tener la razón?
Yo en verdad tenía cero expectativa que el pastor con la Emilia iban a organizar el viaje. Cero. De hecho, hasta el día anterior yo estaba segura que no íbamos a ir. Tenía cero expectativas porque la que es organizada, estructurada, cuadrada y ordena todo y bla bla bla soy yo.
El Caro dice, «Sí.» Entonces yo dije,
Ya, si vamos bien y si nos vamos bien también.
Me voy a la aventura, me entrego a la aventura, a la aventura.
Entonces íbamos llegando a una ciudad y ya se había hecho tarde porque habíamos decidido dormir y no irnos tan temprano. Entoncesamos alojamiento, historia larga, reducida, no encontramos alojamiento. Entonces a mí me empezó a dar sueño y cuando uno le da sueño y hambre se pone enojón. Ya no solo yo, todos los mortales creo.
Entonces empezamos a buscar alojamiento y no había. Entonces, en un momento decidimos, la Emilia dio la solución, comábamos, dormí un poco acá y después seguimos el viaje. No teníamos como más opciones tampoco. Entonces el pastor se estacionó en un lugar, andábamos en el auto, eh yo asusta que no hicieran una encerrona, qué sé yo, pero no había abierto mi boca.
Hasta ahí me había portado como una dama, ¿cierto, mi amor? Entonces, al final llegamos a una parte, se supone que íbamos a dormir y mi esposo me dice como algo y yo ya tenía sueño, eran como las 12 de la noche, ya tenía sueño porque soy viejita, me duermo temprano. Entonces me daba el foco de una casa aquí en la cara y le digo a mi esposo, «¿Te vas a mover?
No recuerdo muy bien la conversación, pero era como y mi esposo me dice,
Era movernos a un lugar que nos diera más sombra para poder dormir. Pasaron 5, 10, 15 minutos y él no se movió y yo escuchaba el teléfono.
Entonces como que me enojé, ¿no? No, entonces como que me enojé, me superenojé y no me acuerdo que le dije, pero lo reté. Y la Emilia, que nunca está de mi lado, pero es mujer sabia también, entonces me dice,
Y yo como que estaba muy enojada, muy enojada porque tenía sueño y estaba enojada porque mi expectativa siempre estaba haber encontrado un lugar para dormir. Entonces, Darío se cambió más allá, qué sé yo, y dormimos un rato.
Bueno, historia larga corta que no tuvimos donde dormir. Entonces, como que yo empecé a procesar esto y dije,
Entonces, me tuve que entregar, no voluntariamente al principio, luego sí voluntariamente y ya después empecé, cierto, mi amor, que el Juan no me cree y Marcial me mira así como, ¿en serio? Entonces, eh, de repente vamos y yo le digo, estamos como Jesús dando vueltas, vamos a terminar en un pesebre. Ya, bueno, para los que no saben, Jesús no encontró dónde nacer y nació en un peso, pero tampoco veía granjas por ahí porque solo veía recto y verde, era como camino al cielo. Y después seguimos avanzando y yo ya le dije, como estamos como Jesús, no tenemos donde recostar la cabeza.
Ella ya ahí ya hasta me reía. Pero, ¿por qué le digo esto? Porque nosotros a veces las cosas supercotidianas limitamos la expectativa de lo que Dios puede hacer porque era válido que me enojara así. Todas las mujeres nos enojamos por cosas más básicas que es.
Y por eso quiero y por eso quiero invitarles en este día a que dejemos que Dios obre y que podamos ser suficientemente sincero y honesto de poder decirle,
Señor, cuántas veces me he perdido bendiciones en mi vida simplemente porque quiero que sea de la forma que yo quiero en vez de ver la bendición que me vas a dar.
Mira, es para allá, pero yo digo, no, es que Dios lo va a hacer al revés.
Dios en su amor me puede dar mucho espacio, pero el tema es que muchas veces dejamos pasar el tiempo esperando que Dios lo haga de la forma que yo creo y cuando Dios ya nos da la bendición, no lo logramos disfrutar porque nos hemos desgastado en que sea de la manera en que yo quiero y gastamos nuestro tiempo y gastamos nuestra energía y gastamos nuestra oración y decimos, «Señor, hazlo y hazlo de esta manera y hazlo Y hasta de esta otra manera, en vez de disfrutar que estamos esculpidos en la mano del Señor y que lo único que yo tengo por seguro es que Dios me va a bendecir, es que Dios va a guardar mi casa, es que Dios va a guardar mi familia. Entonces, debemos sincerarnos para que Dios pueda hacer esa obra en nosotros. sabe que estábamos esperando ahí porque no había dónde parar y paramos en un lugar absolutamente desierto sin ser ni vidan vivos, no habían muerto, no había nada y sa que, perdón, el cambio de aire todavía me cab y sabe que estábamos durmiendo ahí y de pronto se para un bus adelante de nosotros y yo desperté porque como estaba asustada, no dormida tenía toda esta expectativa que no iban a saltar, que aquí allá, que qué sé yo. Entonces se detiene un bus adelante de nosotros y yo de repente despierto porque se paró pegado de nosotros y veo al pastor, estaba y la Emilia atrás y yo como que trato de enderezarme y veo la patente chilena.
¿Qué cree que pensé en ese mismo instante? Eso mismo. V. Y sabe que yo me asusté y de repente veo que se baja el auxiliar del bus.
Era chileno el bus. Y yo pensé todo lo que no ha pasado cada más de una oportunidad, qué sé yo, y me puse a orar superfuerte, tanto que desperté al pastor, porque yo dije, si le hablo no va a despertar. Estaba aturdido, estaba profundamente dormido, estábamos supercsados y me puse a orar fuerte y de repente se baja el chóer y yo pensaba que nos iban a hacer algo porque mi expectativa es si estamos parados en medio de la nada nos va a pasar. Y olvidé completamente que Dios tenía todo bajo control, como nos pasa muchas veces en muchas circunstancias.
Entonces se acerca el auxiliar y así yo y de repente me mira y yo le hago y me hace y se va. Y después yo le conté a mi esposo, igual él se despertó con mis gritos de oración, qué sé yo, pero sabe qué entendí que ellos pararon para ver si estábamos bien. Porque cuando la Biblia dice que Dios nos guarda y que pone ángel a nuestro alrededor, en medio de la nada, que era la nada, pasaban nada de auto, pasó un bus chileno y paró a ver si estábamos bien. ¿Y qué quiero decirle con esto?
A lo mejor usted no se va a acordar de la mitad de la prédica, pero se va a acordar de estos ejemplos. Dios tiene formas de derramar la bendición que usted espera sobre su vida, pero no se cierre a que la forma debe ser esta. No es que si lo hace así es que si esta persona realmente quiere, no sé, lo que usted está esperando, si no lo hace así, entonces no es de Dios. No, entréguese en las manos del Señor.
Si usted cree que Dios es el que puede obrar en favor de su vida, entonces también entréguese que tal vez paren buses en medio de la noche simplemente para demostrarle que están preocupados de usted. Entonces, ¿qué nos permite eso? Disfrutar del camino mientras viene la bendición. Disfrutar del camino mientras viene la bendición.
Y yo creo con todo mi corazón que hay muchas promesas que el Señor nos quiere dar en este año, porque no en vano creemos que va a ser un año de doble porción, pero tenemos que irnos en este día diciéndole, «Señor, está bien. Te voy a entregar la forma en la que yo creo que tú lo debes hacer y voy a abrir mi corazón para aceptar que la forma que tú tengas tal vez no es la que más me acomode, pero sé que me vas a bendecir y que no nos vamos a poner en el medio entre la bendición que Dios nos quiere dar simplemente porque no hemos visto las señales que nosotros esperamos que sean. Yo quiero que pueda decirle al que tiene a su lado, deja de limitar las bendiciones del Señor y ábrete a todas las opciones que Dios tiene para ti. Amén.
Podemos darle un aplauso al Señor. Entonces, dejemos de perder tiempo en la forma. De repente uno está buscando una opción de trabajo, de repente uno está buscando un establecer un orden en algún área de nuestra vida y y oramos y está bien orar y está bien ayunar, está bien leer la palabra. Y yo le sumaría eso de repente, escuchar el consejo, porque mire, yo sé que hay hermanos muy sabios, pero la única diferencia cuando usted le pide un consejo a su pastor es que el pastor está obligado, yo estoy obligado a orar por usted para que Dios obre.
El hermano le va a dar un consejo muchas veces, no digo que no sea bueno, pero muchas veces nosotros damos consejos de acuerdo a nuestras propias expectativas, de acuerdo a lo que nosotros vivimos. Entonces, siempre nosotros tenemos que sumar el consejo y si Dios me está diciendo que no, para qué voy a perder tiempo. De repente yo quiero que Dios haga una cosa así y Dios me dice, «La voy a hacer, pero no así.
Y yo insisto en esa forma y ¿qué pasa? Me desgasto y en ese desgaste pierdo fuerza.
En ese desgaste se desanima mi fe. En ese desgaste empiezo a distanciarme de la gente. En ese desgaste empiezo a enfriarme. En ese desgaste me empiezo a entristecer.
porque no se está dando de la forma que quiero. Pero recuerde, Namán tenía hombres que estaban a su lado y le dijeron,
Pedirle un consejo a alguien, de pronto pareciera ser humillante, tener que ir a golpear la puerta de alguien, de pronto pareciera que nos tenemos que rebajar. De repente tener que ir a pedirle la opinión a alguien pareciera que es humillación. Pero quiero decirle, si yo entiendo que Dios me quiere bendecir, no importa si tengo que descender, no importa si me tengo que sambullir siete veces, lo importante es que cuando yo salga de ahí voy a salir con el milagro. Entonces, no se quede con las puertas que tiene que golpear, no se quede con los no que de pronto tiene que recibir, no se quede en que, bueno, eh, si Dios quiere dar a la casa va a dejar porque eso no está en la escritura, sino que entender que de pronto si yo puse mi expectativa en que tal vez esta persona iba a hacer esto o esta situación se iba a dar, tener la suficiente sabiduría y madurez para decirle,
Señor, yo te voy a entregar en este día todas las formas que yo he puesto para que tú actúes.
Y simplemente te voy a entregar mi matrimonio, mi trabajo, mi vida personal, mi expectativa, mi salud, mis sueños. Te los voy a entregar a ti y te voy a decir,
Amén.
Amén. Entonces, tenemos que entregarnos a este día al Señor y poder decirle,
Y y cada vez que nosotros avanzamos, a veces el viaje se hace recto y tedioso, porque pareciera que siempre tenemos que hacer lo mismo, pareciera que siempre tenemos que pedir las mismas cosas, pareciera que siempre las montañas se levantan en las mismas circunstancias, pero muchas veces no tiene que ver con la montaña, no tiene que ver con el problema, porque Dios puede responder nuestras oraciones en un de repente. tiene que ver con nuestra expectativa de cómo Dios lo va a hacer. Tiene que ver con la disposición que yo tengo de poder decirle,
Okay, Señor, yo creo que tú lo vas a hacer. Tengo esta necesidad, tengo este deseo, tengo esta petición, tengo este sueño, pero le voy a quitar el freno a cómo yo quiero que tú lo hagas, porque quiero irme bendecido.
Y yo quiero que pueda ponerse en pie y podamos orar al Señor y podamos simplemente decirle al Señor,
O nos vamos como el nadaamán que llegó o nos vamos como el nadaamán que se fue sano.
Hay gente que me pregunta y hay gente que me pide oración. Los que me piden oración oro y los que me preguntan les doy opinión. Y muchas veces los que me piden la opinión hacen todo lo contrario a lo que yo digo y es válido porque yo cumplo mi función. Pero lo que tenemos que entender que nosotros no somos huérfanos, tenemos un padre y Dios siempre va a querer lo mejor para nosotros.
Yo puedo querer que mis hijas hagan una cosa y ellas quieren hacerlo de otra forma. Y a veces nosotros entramos, y siento honesto, porque entramos en en tiras y aflojas que nos desgastan mucho, que nos desaniman, que nos desalientan y empezamos a perder la expectativa. Y quiero decirle, el deseo de Dios no es que vengamos a la iglesia desesperados, angustiados, a descargarnos, porque no sabemos que no el deseo de Dios que podamos venir aquí, podamos decirle,
Señor, gracias porque tú vas a obrar en mi vida.
Señor, no estoy entendiendo nada de la forma, pero sé que tú no pierdes el control, porque si yo le he entregado mi familia al Señor, él va a obrar.
Señor, afirma mi fe, afirma mi corazón para no desmayar cuando sienta que tu respuesta no está tan cerca, cuando sienta que todas las puertas que yo quiero que se abren no se abren.
Señor, entendí el mensaje fuerte y claro. No pierdo la expectativa de que vas a hacer eso que creo que tú puedes hacer, porque él todo lo puede hacer.
Simplemente me entrego a que lo hagas a tu forma.
Y nosotros somos la niña de sus ojos. Él tiene cuidado de nosotros. Y si Dios se preocupó de hacer todo con gran excelencia, usted cree que él no va a permitir que usted reciba aquello que él ha prometido para usted. Así que animémonos en este día.
Digámosle, Señor, ya voy a sacar mis limitaciones hoy, pero sí voy a ir con la expectativa de que tú vas a obrar. Y si tú lo quieres hacer al revés de mi forma, aquí está. No vamos a dejar de orar por ellos, no vamos a dejar de creer por ellos, no vamos a dejar de insistir por ellos. Si tenemos que de pronto descender, sumergirnos y golpear y tal vez conversar con gente que no quisiéramos, lo vamos a hacer.
Pero entendiendo que nuestra respuesta y nuestra puerta viene del cielo. Y cuando Dios decide abrir, entonces de un de repente Dios lo hace y ese es el Dios que quiere derramarse sobre nuestras vidas. Amén. Yo quiero que podamos orar al Señor y podamos entregarle nuestras limitaciones hoy.
Podamos entregarle las formas. Tal vez le hemos pedido, Dios, hazlo de esta forma o de esta forma. y podamos decirle, «Señor, tú eres multiforme. Has creado todo con excelencia, Dios.
No hay una hoja de un árbol que se repita a la otra. No hay, Señor, nada, Dios, igual porque tú eres un Dios creativo. Por eso hoy venimos a ti, te decimos, Señor, aquí estamos. No permitas, Señor, que nos vayamos como ese Naam que llegó con cartas, que llegó con regalos, que llegó con poder, con pompa, sino que permites que no permite que hoy nos podamos ir como eseam que escuchó el consejo, Señor, porque no era una mala persona, Señor, pero en su corazón sus argumentos solo eran orgullo, Dios, porque él no quería que lo vieran vulnerable, no querían ver que lo vieran débil, no querían verlo, Señor.
Tal vez en una posición inferior. Aquí estamos, Señor. Nos rendimos a tu forma, Dios, porque muchas veces decimos,
Señor, me rindo, haz el milagro.
Porque si somos honestos cada vez que las cosas no caminan como nosotros queremos, Señor, empezamos a tener negociaciones y tiras y aflojas contigo, Señor, con nuestra relación contigo, con nuestra relación con los demás. Pero permítenos hoy, Señor, hacer como Nama, Dios, que esta palabra haga vida en nosotros, porque creo con todo mi corazón que tú quieres bendecirnos hasta sobre. Tal vez muchos hoy están esperando un milagro de una cierta forma, que se abra una puerta, que algo se dé, que se mueve una llamada telefónica, pero Señor queremos comprometernos en algo en este día. No vamos a bajar nuestros brazos, Señor.
No vamos a bajar nuestra fe. No vamos a bajar nuestro clamor. No vamos a bajar nuestra fuerza de hacer lo que está en nuestras manos para hacer.
Desarrollo
Pero Señor, también estaremos expectantes a tu forma, porque en un de repente, Señor, en un segundo, tú puedes hacer aquello que nosotros nos esforzamos tanto por hacer y hoy nos ponemos en tus manos, amado Padre, Espíritu Santo, muévete en este lugar en este día. Muévete en este lugar en este día. Que nazca en nosotros, Señor, esa relación de Padre, que nazca en nosotros esa relación de confianza, Señor. que podamos, Dios, caminar con esa fe ciega, Dios, de que tú lo vas a hacer, que tú tal vez ayer nos hablaste, hiciste un milagro con nuestra oración, con nuestro ayuno, pero tal vez mañana tú vas a hacer el milagro a través de una puerta que se abre, de un llamado que recibimos, de un consejo que aceptamos y escuchamos, Señor, porque si tú eres el Dios soberano, tú no te vas a olvidar de bendecirnos, Padre.
Y eso es lo que declaramos, Señor. Oh, declaramos bendición sobre nuestra vida. Yo bendigo a tus hijos hoy, Señor, que abran su corazón, Señor, a la forma que tú tienes, Señor. que toda carga, que toda limitación a causa de esperar que las cosas y los milagros se den de cierta forma sea rota en este día, Dios, porque cada vez que descansamos en ti, nuestro camino se hace más ligero, nuestra vida se hace más alegre, Señor, y a los que te aman a ti, todo termina ayudando para bien.
Te alabamos, Señor, y te bendecimos en el nombre de Jesús. Amén y amén. Podemos darle un fuerte aplauso al Señor. Vamos, apláudale mientras adoramos al Señor.
Apláudele y dígale, «Gracias, Señor, porque es tu forma la que me va a bendecir en este año. Te amo más que a mi vida. Te amo más que a mi vida. Te amo más que a mi vida.
Más. Te amo más que a mi vida. Te amo más que a mi vida. Te amo más que a mi vida.
Me viste a mí. Me viste a mí cuando nadie me amó. Me amaste a mí cuando nadie me amó. Vamos, dígalo.
Me viste a mí. Me viste a mí cuando nadie me amó. Me amaste a mí. Me amaste amó cuando nadie me amó.
Cuando nadie me amó. Me diste nombre. Y me diste nombre. Aleluya.
Y yo soy tu niña, la niña de tus ojos, porque me amaste a mí y me dice el hombre que yo soy tu niña, la niña de tus ojos, por quien me amaste a mí. Me amaste a mí. Me amaste a mí. Se a mí me a mí.
Vamos, iglesia, dígalo. Te amo. Te amo más que a mi vida. Te amo más que a mi vida.
Te amo más que a mi vida. Te amo más que a mi vida. Te amo más que a mi vida. Te amo más que a mi vida.
Te amo más que a mi vida. Más una vez más iglesia. Te amo más. Te amo más que a mi vida.
Te amo más que a mi vida. Te amo más que a mi vida. Me viste a mí. Decláro, iglesia.
Cuando nadie me amaste a mí. Me amaste a mí cuando nadie me ama. Oh, me viste, me viste a mí como nadie amaba. Me aí, me amiste nombre.
y me dice nombre, yo soy tu niña, la niña de tus ojos, la niña de tus ojos, porque me amaste a mí y me diste el hombre, yo soy tu niña, la niña de tus ojos. Porque me amaste, porque me amaste. M. Vamos, iglesia, dígalo.
Oh, me amaste a mí. Team más a mí. Me amaste a mí. Te amo más que a mi vida.
Te amo más que a mi vida. Te amo más que a mi vida. Más vamos. Te amo más.
Te amo más que a mi vida. Te amo más que a mi vida. Te amo más que a mi vida. Dígalo una última vez, querida iglesia.
Te amo más. Te amo más que a mi vida. Te amo más que a mi vida. Te amo más que a mi vida.
Amén. Le damos un fuerte aplauso a nuestro Señor, por favor, en esta tarde noche. Aleluya. Bien.
Dios nos bendiga. Que Dios nos bendiga en este día. tomar asiento, por favor, mire, mire a alguien y y dígale, ¿qué qué prefieres? ¿El milagro o o a tu manera?
Yo yo prefiero el milagro. Yo prefiero el milagro. De repente es verdad, como decía la pastora, uno quiere que las cosas sucedan como yo quiero que suceda. Ah, pero es mucho mejor el milagro.
de Dios en nuestra en nuestra vida. Amén. Bien. Qué bueno estar en casa, qué bueno verle, qué bueno disfrutar, qué bueno saludarle después de una semana prácticamente, un poquito más que estuvimos fuera y realmente es una bendición poder estar nuevamente en la casa del Señor.
Contentos porque la llegó la paz también el martes, así que una bendición. Llegó sana, salva. ah entera. Así que contentos nosotros y agradecidos de parte agradecido de parte de Dios.
Tuve la oportunidad, como ya lo dijo la pastora, fuimos a aprovechamos de salir, de viajar, estuvimos en Argentina. Yo aproveché esa semana también de estar predicando, estar visitando iglesias de amigos y siempre para uno es una bendición poder ir eh observar y también agradecer. Cada vez que tuvimos la oportunidad de ir a iglesia, yo podía agradecer tres cosas. La primera, el lugar que Dios nos ha dado.
Realmente una linda y una hermosa iglesia. la la la comodidad, el lugar, todo realmente es para agradecer al Señor. Yo estoy en iglesias bonitas, sí, pero es una bendición la iglesia que tenemos.
Número dos, el poder tener eh músicos es una bendición
Número dos, el poder tener eh músicos es una bendición. Así que dele gracias a Dios por los músicos que usted tiene en su iglesia. Dele gracias a Dios. Es una es una es una bendición.
Fuimos en una iglesia, ¿no es cierto, Emilia? Había pantalla grande, pero no había música. Íbamos a cambiar un músico por una pantalla. Estábamos estamos a punta y no sabía si al marco, el Ignacio lo dejaba allá.
Estaba hablando con el pastor negociando. Le dio músicos buenos, los cambio por la pantalla. Eh, y tres, por supuesto, también eh el el poder compartir, el poder tener palabra de parte de Dios que que sin duda es una es una bendición. Yo quería que la pastora me acompañara, que la Emilia me acompañara.
De repente uno le pone colores y dice,
No, si Dios me bendice en Argentina.
Dios siempre nos ha respaldado ya. Pero no hay nada como estar en casa, no hay nada como verle a usted, no, no hay nada como enojarse por usted. Así que no, una bendición. Bien, quiero aprovechar eh vamos a ofrendar ya antes de retirarnos.
Vamos a ofrendar. Yo le invito, tome su mejor ofrenda y mientras usted busca su ofrenda, quiero dar los avisos. Recuerde que mañana tenemos el campamento de jóvenes, ya, así que todos invitados. Yo espero que usted vaya, espero que usted envíe a su hijo, espero que usted disfrute.
Eh, vamos a estar desde mañana en la tarde y hasta el sábado, así que eh envía a su hijo. Eh, es una es una eh bendición. Yo pensé que lo querían empezar más tarde, pero por lo que estuve viendo el itinerario quieren juntarse aquí a las 3:30, salir de acá. para salir como a las 8.
Ah, no, pero yo creo que eh vamos a mandar sí a el el el itinerario y todo, pero la idea es que salgamos de acá, salgan de acá, ya. Así que eh si usted todavía no anota a su hijo o no le ha dicho nada a su hijo, terminar la reunión, acérquese. Ahí está el Ignacio, ahí está la Fran. Eh, si usted puede y quiere saber un poco más, pero eh va a ser un va a ser una tarde, una noche y y el y el día sábado, así que va a ser una bendición.
Usted puede estar tranquilo. Lo vamos a hacer en la casa de nosotros, en el patio, no en la casa, en el patio. Así que yo agradezco. Nosotros colindamos con la con la casa que era de mi abuelo.
Entonces, eso nos permite tener un pasto relativamente, un espacio relativamente grande. Entonces, para poner las carpas y para que puedan jugar, yo ya le mandé a poner pestillo a mi casa. El patio está disponible y un baño y la piscina, el resto. Ah, así que va va a ser una bendición.
Yo quiero que ustedes puedan ir. Vamos a estar compartiendo, orando por sus jóvenes, preparándolos, por supuesto, también eh ya que marzo comienza el año laboral y fiscal. El viernes también hay discipulado a las 20 horas. Sí, ya después se van para allá.
Entonces, eh así que el viernes tenemos discipulado, eh tenemos el el campamento de los jóvenes y el domingo, querido querida, tenemos nuestra reunión general.
Primero Es
Ahora, este domingo primero es importante que podamos estar por dos razones. La la primera queremos orar como siempre lo hemos hecho por todos los estudiantes, por todos los que entran al colegio, al jardín, a la enseñanza media, los que se van a la universidad. Yo me estoy haciendo el fuerte, pero ya estoy ahí, ni le cuento. Así que vamos, vamos a estar orando.
Pero número número dos, lo que lo que queremos hacer este domingo, queremos orar también por las peticiones que nosotros tenemos para este año 2025. marzo ya comienza el año laboral, empieza ya todo a circular, eh, y y yo lo que quiero, vamos a tener una una hojita acá y que esa hoja usted pueda anotar su petición y esa hoja usted la pueda guardar. papelito, usted lo pueda guardar en su cartera, en su billetera, no, no es necesario mostrarlo, pero sí que lo podamos anotar, que lo podamos plasmar y a medida que va pasando el año poder ir viendo ese papelito y decir, vamos camino a esto. Yo creo que todos nosotros tenemos una petición para este año y y sin duda este domingo queremos orar y queremos declarar victoria.
Queremos orar por usted para que sea un buen año laboral, un buen año fiscal, donde Dios derrame su gracia, su favor, donde Dios abra puertas de bendición, donde a usted y a mí no nos falte nada y Dios pueda multiplicar. Amén. Así que nos preparamos para eso. Este domingo entonces vamos a estar orando por los estudiantes, por nuestras peticiones y bueno, prepararnos para todo lo que viene.
Es importante, mi hermano, hasta mañana también. Y esto, aprovecho decirlo, es importante anotar a sus niños. Hasta hoy día era, ¿no? Hasta el 27 cambiaron la fecha.
Ya, pero se inscriban. Aprovechen de inscribirse, por favor, porque es importante. Tenemos un regalo para ellos. Es un regalo y es una actividad que vamos a hacer para todos los niños.
Así que si usted eh no ha anotado a su niño, anótelo. Hasta el momento teníamos 58. Sí, ya cerca de 60 más o menos. Ya tenemos cerca de 60 niños.
Una linda actividad para el domingo, ¿no? Sábado 14. Así que estamos preparando para aquello. Bien, tome su mejor ofrenda, por favor.
tome su mejor ofrenda y recuerde que mañana tenemos entonces el campamento de los jóvenes. Eh, vamos a estar enviando todas las actividades, todo el itinerario en un ratito, en un ratito más nos reunimos aquí para salir luego hacia el lugar donde va a ser. Vamos a estar viernes sábado con eso y el domingo primero de marzo tenemos nuestra reunión. Va a ser bueno poder estar acá predicando.
Yo voy a estar compartiendo acerca de la importancia no tan solo de terminar de empezar bien, sino de terminar bien. No es lo mismo desear un buen año que terminar un buen año. No, no es lo mismo. Yo deseo un buen año para usted, pero también que termine un buen año.
Y no es lo mismo empezar bien y terminar y terminar mal. Y en la Biblia, por lo menos hay cuatro personajes que empezaron bien y terminaron mal. Entonces, yo tengo que aprender de aquello. Eso lo voy a estar predicando el domingo.
Así que venga el domingo. Espero verlo bien. Padre, gracias, todo es tuyo. Lo recibido de tu mano damos.
Yo te pido, bendice a quienes hoy van a entregar su ofrenda, su diezmo, a quienes van a ofrendar de manera, Señor, por medio de transferencia, de Dios mío, una ofrenda electrónica. Bendícelos, bendice a quienes traen su ofrenda de manera presencial y gracias porque todo es tuyo y damos lo que tú nos has dado en el nombre de Jesús. Amén y amén. Bien, seguimos adorando, muchachos.
Seguimos orando. Póngase de pie. Si usted necesita sobredzmo, solamente levanten la mano. Ahí está mi hermana Ipe.
Pase adelante. Ofrendemos. Te amo más que a mi vida. Te amo más que a mi vida.
Te amo más que a mi vida. Más. Te amo más que a mi vida. Te amo más que a mi vida.
Te amo más que a mi vida. Amén. Bien, nos vamos y aprovechamos darle la bienvenida también a la Carolina, prima de la Cata ahí que está con nosotros. Carolina, muchas bendiciones.
Ella no, ella nos acompañó en los bautismos también, Señor. Una bendición. Bien, rogamos la bendición. Inclinamos el rostro.
Padre, gracias. Ha sido más que bueno, ha sido más que hermoso poder estar reunidos y congregados en tu nombre, Señor. Gracias por tu palabra, porque de repente queremos que las cosas sean a nuestra manera y se nos olvida que no se trata de que sean como yo quiero, sino que se cumpla el fin. Señor, de repente las cosas no suceden como yo quiero, pero si se cumple en fin, gloria a Dios.
Hoy día quizás no se cantó la canción que yo quería, pero Dios se cumplió el fin, que es alabarte y bendecirte a ti. Y eso es lo importante, eso es lo trascendental. Señor Dios, no se me puede olvidar que no estoy en este lugar, Señor, para yo brillar, sino que estoy reunido en este lugar, porque, Señor, donde dos o tres estamos reunidos, tú estás en medio para bendecirnos, Padre. Gracias.
Despídenos en paz, en comunión los unos de los otros, más nunca jamás de tu presencia. En el nombre de Jesús. Amén. Y amén.
Dele un fuerte aplauso a su Señor. Despídase eso, hermano. Despíase eso, hermana. Gracias.
Nos vemos.
Declaración
Despíase eso, hermana. Gracias. Nos vemos.