Mensaje central
Si usted puede levantar sus manos un momento, a eso vinimos. Levante sus manos un momento hacia su presencia. La escritura dice que este lugar es la habitación del Dios todopoderoso, es la casa de Jehová.
Momento de alabanzaExpandir
Dígalo
Dígalo. Sea la gloria. Al único a Dios sea la gloria. A Dios sea la gloria por lo que la es mí.
Y una vez más, dígalo. Una vez más dígalo. Adiós. Adiós.
Sea la gloria. A Dios sea la gloria. Dios sea la gloria por lo que él ha hecho en mí. todo a él sea la gloria.
A Dios sea la gloria a Dios. Sea la gloria por lo que ha hecho en mí. A Dios sea la gloria. Solo a ti, a Dios sea la gloria.
A Dios sea la gloria por lo que ha hecho en mí, por lo que ha hecho en mí, por lo que é. en ti, Espíritu Santo. Gracias, Espíritu Santo. Si usted puede levantar sus manos un momento, a eso vinimos.
Amén. Levante sus manos un momento hacia su presencia. La escritura dice que este lugar es la habitación del Dios todopoderoso, es la casa de Jehová. Aunque entendemos que cada uno de nosotros es la habitación del Eterno, vamos, deje entrar en cada uno de esos lugares, en cada habitación, al espíritu del Señor, a la presencia de Dios en esta hora.
Eso es lo que todos nosotros necesitamos. Eso es lo que todos nosotros anhelamos. Es lo que todos nosotros buscamos. Denle un minuto más a la presencia del Señor.
Un minuto más a su presencia. Espíritu Santo, te necesitamos. Espíritu Santo. No son solo palabras.
El anhelo de nuestra vida eres tú, Señor. Es vivir en perfección, Señor, dentro de lo humano, Dios, para agradarte a ti. Espíritu de Dios. Ven a cada corazón, ven a cada pensamiento, ven a cada, Señor, persona que está en este lugar.
Te lo pido en el nombre de Jesús. Te lo pido en el nombre de Jesús. Aleluya. Espíritu Santo.
Espíritu Santo. Podemos decirle una vez más a Dios sea la gloria. Dios. Sea la gloria a Dios sea la gloria a Dios sea la gloria por lo que la es.
en mí. A Dios sea la gloria. A Dios sea la gloria. A Dios sea la gloria por lo que ha hecho mí lo que ha hecho.
Démosle un fuerte aplauso al que lo ha hecho todo en nuestras vidas. Si alguien tiene agradecimiento, den ese aplauso al Rey de Reyes, al Señor de Señores. Gracias, Señor. Dios les bendiga.
Bienvenidos a la casa del Señor. Amén. cortó ese. Ah, ¿por qué no le dice a su hermano Dios quiere hacer algo contigo hoy día?
Vamos, ¿quién me acompaña y le dice,
Dios quiere hacer algo contigo hoy día?
Todos los del discipulado ya saben ya que hablar nunca es un acto inocente. Cada palabra que nosotros digamos va a tener una consecuencia, sea positiva o negativa, lógicamente dependiendo de lo que nosotros digamos. Amén. Yo no he hecho el ejercicio, pero dicen por ahí que las mujeres hablan más que los hombres.
No sé yo si alguien me puede aclarar esas dudas, pero creo que las mujeres entonces tienen que ah preocuparse más de hablar porque lógicamente como hablan más, no lo digo en mal sentido, es la creación la hizo el Señor. Si a ella le dio un poco más de palabras, a nosotros como hombres nos cuesta hablar. Y cuando hablamos, por eso hablamos poco. Todos me entendieron.
Amén. La idea de hablar, nosotros podemos hablar, como le decía, y nuestras palabras van a tener consecuencias. según lo que nosotros digamos, si hablamos lo negativo, vamos a dañar y también lógicamente vamos a cosechar aquello negativo. Y hay un libro que el que estábamos viendo, les comentaba yo, que es este libro ya, que dice que hablar nunca es un acto inocente.
Y yo les voy a a leer un capítulo y lo vamos a comentar. Eh, así que aquí ustedes no pueden decir nada, eso sí, en el discipulado ustedes pueden hablar o decir alguna cosa. Aquí no está permitido. Así que si usted quiere hacer una pregunta día viernes a las 8, ni un problema.
Eh, y la idea de la palabra es que nosotros afinemos o aprendamos a hablar las palabras que Dios nos dejó, ya las palabras o alineemos nuestro vocabulario al vocabulario de Dios. Ya, esa es la idea, ¿ya? Porque el vocabulario de Dios siempre es beneficioso. Siempre es beneficioso, nunca es dañino.
Ya nuestro propio vocabulario sí, porque nosotros hablamos con ira, hablamos con enojo, hablamos con rabia y una infinidad de cosas más. Y cada vez que decimos una cosa, como a la media hora después, pensamos y decimos, «Uh, no debía haber dicho eso.
El tema es que a veces hablamos sin pensar y la idea de esto es que nosotros tengamos las palabras de Dios en nuestra mente, mente, corazón. ¿Para qué? para cuando nos toque hablar, hablemos esas palabras.
Ya al judío comúnmente, para los que son un poco más conocedores de se le decía,
Porque lo está haciendo constantemente.
Primero Nosotros
Entonces, como primero nosotros debemos aprender las palabras de Dios. Y ya aquí esta es una Biblia, por si acaso, para los que no la conocen, porque hoy en día se conocen los teléfonos más que la Biblia, pero es lo mismo, no hay problema. Pero si nosotros aprendemos lo que dice esta palabra, nosotros en el momento de hablar vamos a tener que decir y va a ser de bendición para el que está escuchando y no solamente para el que está escuchando, también de bendición para nosotros. ¿No le ha pasado a usted que a veces uno dice,
No, es que yo no puedo, no es que yo no lo logro, no, yo nunca voy a llegar allá.
No es que eso le va a pasar a ellos, pero nunca a mí. Yo estoy dando palabras en contra de mi propia vida. Ya.
¿Usted creía que los brujos solamente maldecían? No, una palabra maldicha, una palabra que tiene veneno, ese es un una maldición. Y nosotros a veces nos sucede eso, maldecimos nuestra vida ya diciendo,
No lo voy a poder, no lo voy a lograr, yo nunca voy a estar ahí, yo nunca voy a llegar allá.
Entonces, el día de mañana yo trato de hacer algo, pero no puedo. Quiero llegar allá, pero no puedo. ¿Por qué? Porque yo hace mucho tiempo atrás sembré una semilla en mi corazón de decir,
Yo no puedo, yo no lo voy a lograr, yo nunca voy a alcanzar eso.
Ya. Entonces ahí tenemos nosotros palabras de beneficio para que no estemos maldiciendo nuestra vida. Ahora hablemos un poquito de las personas que están allá, no de ustedes solamente, sino que las personas con las cuales nosotros más nos relacionamos. ¿Usted ha escuchado una persona aquí en la iglesia hablar una palabra fea aquí o se escucha poco eso?
¿Cierto? Porque aquí somos todos santos. Sí, pues iremos a decir algo malo, pero en la casa nosotros ahí está nuestro verdadero ah nuestro verdadero yo. ¿Quiénes somos en realidad?
¿Cómo hablamos? cómo nos comportamos. Entonces, cuando nosotros aprendemos esta palabra de la Biblia, la leemos una y otra y otra y otra y otra y otra y otra y otra y otra vez, esas palabras van a estar en nuestra mente y corazón. Entonces se va a cumplir la palabra que dice que nosotros tenemos la mente de Cristo.
Ya. Pero, ¿cómo eso tenemos la mente de Cristo? Es que tenemos los pensamientos de Cristo, tenemos las ideas de Cristo, ya tenemos las bendiciones que su palabra habla acerca de nosotros. Por lo tanto, la escritura dice que tenemos la mente de Cristo.
Por lo tanto, como primer paso, yo debo aprender la palabra de Dios. Debo nutrirme, nutrirme, nutrirme, nutrirme con la palabra de Dios. Y yo le hago una pregunta y sea sincero y sea sincera, ¿a cuántos les gusta leer la Biblia aquí y el resto? A ver, voy a hacer otra pregunta mejor.
¿A cuántos no le gusta leer la Biblia? un sincero y el resto. Yo me confieso, no soy de los mejores lectores, pero yo creo que no hay un solo día en que yo no me traigue un versículo o una palabra de Dios. Por lo tanto, si usted me hace una pregunta de la Biblia, yo voy a tratar de respondérsela y mi fe está creciendo.
Bueno, a mí me toca trabajar, este es un paréntesis, me toca trabajar siempre en terreno y salgo por la mañana y a veces me toca el almuerzo en terreno y ahí difícilmente puedo comer y yo tengo terreno, el real terreno, ya ese terreno donde usted está, en el campo, en terreno, ya en este tiempo hay fruta, puede comer algo uno, pero el tiempo normal usted no tiene nada que comer. Ya llegan las 5 de la tarde a veces y usted ya anda débil, ya le dicen, «Oye, hay que hacer esto otro.
Oy, usted ya ya. Bueno, cuando nosotros no nos nutrimos con la palabra de Dios de la manera correcta, cuando viene una palabra negativa sobre nuestras vidas, una situación complicada dentro del día, nuestra fe tiende a a flaquear, que no le hemos nutrido ya con la palabra de Dios. La escritura dice,
Y el oír de la palabra de Dios. Por lo tanto, si yo me nutro todos los días con un versículo bíblico, usted no me puede decir que no mantiene fe. Vamos a mantener fe y va a venir el problema. Yo voy a estar ahí y va a venir la dificultad porque le aseguro que el problema y la dificultad van a venir ya y usted se va a mantener, usted y yo nos vamos a mantener ahí y no vamos a ser quebrantados.
Ya. Y tengo otro ejemplo. Una de las peores cosas que puede hacer un cristiano, me incluyo, es estar aquí, es escuchar la palabra de Dios y es no hacer nada con ella. Y ahí entramos en el que seguramente usted lo ha visto en alguna película, en algún monito de la Biblia.
en donde hay dos hombres, los dos escuchan de las palabras de Dios, pero uno dice que hace caso y construye su casa en la roca que es Cristo, en la seguridad, en la firmeza. Pero el otro también escucha la palabra, pero dice que no hace caso y construye allá en la arena. Y mientras eso sucede, no hay ningún problema. ¿Usted sabe cuándo está el problema?
Cuando viene el problema, cuando viene la lluvia, dice la escritura, cuando vienen los vientos. Entonces va a ser puesta a prueba aquella edificación, lo que nosotros estamos levantando. Y lógicamente, entendiendo los tres cerditos, ah, usted va a saber que las casas de paja no duran mucho, ¿ya? Pero nosotros como cristianos, eso me tapa, no debiéramos llegar a eso.
No debiéramos llegar a perder ya para saber lo que significa perder. Nos debiéramos llegar a la devastación para saber lo que significa ser devastado, porque tenemos la instrucción. Entonces, cuando nosotros llegamos a la devastación o llegamos al problema, digo, el problema ya que ya no se puede hacer nada más con él, entre paréntesis, humanamente hablando, digo, es porque no atendimos el manual, ya la palabra de Dios. Entonces, como primer paso o punto, tenemos que sumergirnos en la palabra de Dios.
A ver, ¿me pueden levantar la mano todos, por favor, los que están aquí en la iglesia? Aquí voy a saber quiénes son de la izquierda y quiénes de la derecha. diga,
Yo me comprometo a sumergirme en la palabra de Dios.
Amén. Cuando uno se sumerge a la palabra de Dios, nunca más. Escúcheme, yo llevo hartos años como cristiano y hartos como canuto. Uno nunca más vuelve a ser la misma persona.
Nunca más. Nunca, nunca más. Como dijo el pastor, usted esto es como la mafia. Usted entró ya y nunca más va a salir.
Si usted se sale un día de la iglesia, igual le van a decir que usted es cristiano, pero descarriado, ¿no? Pero cristiano igual. Ah. Pero esta palabra es vida.
Vida. Ya. Entonces, tenemos que aprender las palabras del Señor para hablar bien, para hablar bendición. Una maldición la puede producir o la puede hablar un cristiano.
Sí. Entonces, usted a su hijo nunca más le va a decir leso. Yo le dije leso hartas veces a mi hijo. ¿Se imagina?
Y ahora no sacó puntaje nacional. capaz que me esté escuchando y me va me va a llamar. Entonces nosotros con nuestras palabras y nosotros pensamos, por eso el libro me gusta, pensamos que son inocentes. Ya pensamos que nada, si es una palabra le dije, si le dije tonto no más.
No hay inocencia en aquello. Por eso hablar nunca es un acto inocente. Siempre va a tener consecuencia. Por lo tanto, hablemos vida y vamos a cosechar.
Hablemos muerte y vamos a cosechar. ¿Qué más les puedo decir? Yo ya me tengo que ir ya 14 minutos. Dígale a su hermano, «Voy a cambiar.
mi forma de hablar, pero de verdad, por favor, ya por mientras que no cambio, por mientras que no cambio mi manera de hablar, ¿sabe cuál es la solución? No hablemos tanto. Si mientras yo no cambie mi manera de hablar, yo debo no hablar tanto. Porque en cada palabra, dice la escritura, no falta, no va discipulado.
Se notó. En cada palabra que uno habla nos falta pecado. Bueno, yo estoy citando las escrituras, pero están ahí en la Biblia. Dice la escritura que uno se se nutre de lo que habla, se nutre de lo que habla.
Si dentro de las palabras que tú la encuentras ahí, me la tiras, por favor, Nati. ¿A cuántos les gusta la palabra? Sí. Gracias, Señor.
Entonces, vamos a decir lo mismo que Dios dice. Vamos a ponernos ahí en la línea con el Señor. Hebreos 4 14 dice,
Por lo tanto, ya que en Jesús, el hijo de Dios, tenemos un gran sumo sacerdote que ha atravesado los cielos, aferrémonos a la fe que profesamos.
mañana te a morir. No, yo lo veo pálido a usted, caballero. Yo creo que usted mañana de mañana no pasa. Usted le declara lo que dice la Biblia.
¿Y qué dice la Biblia?
Primero Hay
Por eso primero hay que aprender para luego declarar. Ya, por eso tenemos que llenarnos de esto. Sigo pasando el aviso. Día viernes.
Ah, día martes, jueves y domingo. Venga a la casa del Señor. Enamórese de este lugar, enamórese del Señor. Profesar o confesar procede del término griego homologeo y su significado básico es diciendo lo mismo que Dios dice.
¿Usted cree que al Señor Jesús se le ha salido algún Ramón alguna vez? Jamás. Por lo tanto, debemos decir lo mismo que Dios dice y debemos sacar toda mala palabra de nuestras vidas, ¿ya? Porque esas palabras van a dañarnos a nosotros y también van a dañar a los que están a nuestro alrededor.
Por eso siempre la gente que más sufre o la gente que es más bendecida es las personas que están cercanos a nosotros, o sea, nuestro prójimo, nuestro próximo, el cercano. ¿Cuántos les gustaría en medio de cada dificultad de la vida poder dar una palabra de Dios y que esa palabra de Dios se cumpla? Llega a su casa usted, la mamá tirada ahí enferma y usted sin decir eh otra vez esta vieja está enferma aquí. Porque ese es nuestro pensamiento humano, darle una palabra de Dios y decirle,
Por las llagas de Cristo tú has sido sanada.
Bueno, después de eso que le haga la onza y todas esas cosas, ya no hay problema. Ya, porque tenemos esa facultad dada por Dios. Ya, yo a veces pienso, porque a veces también pienso, ya me mira serio el hermano que si nosotros cambiásemos nuestras malas palabras por buenas palabras, este mundo sería diferente. Y en vez de hablar palabras de amargura, de odio, de rencor, hablásemos palabras de vida, de bendición, de éxito.
Ya. Y no estoy hablando de positivismo, porque el positivismo llega hasta donde usted es capaz de a levantarlo. Estoy hablando de palabra de Dios que no tiene límites. Ya no tiene límites.
El límite a veces se lo ponemos nosotros con nuestros razonamientos, con nuestras ideas. No, yo creo que Dios puede sanar esto no pero a este pecador no. Este no lo sana nunca al Señor. ¿Quién dijo que no?
Ah, pero nosotros dijimos que no. Lógicamente no se va a producir una un milagro de fe. Nosotros limitamos aquello. Por eso me acuerdo de los profetas del Antiguo Testamento y en el tiempo que me queda, me acuerdo de de aquel del valle de los huesos secos.
¿Quién fue ese? Esa hermana pasó por el discipulado. Ahora no viene, pero pasó por ahí. Ya.
Bueno, Ezequiel. Y está el Señor y le dice,
¿Qué le dice el Señor a eso? Cuando vio el valle de los huesos, todos los huesos estaban muertos. Un hueso por allá, otro hueso por acá, la cabeza por allá, el dedo por allá.
Profetízale. O sea, háblale. Dile a esos huesos,
Ah, reciban palabra del Señor.
Y se empiezan a juntar. Y luego, ¿qué le falta? Falta carne. Ya, profetízale.
Músculo, profetízale, háblale. Ya. Y al poco tiempo tenía personas ahí. Extraordinario.
Extraordinario. Maravilloso el poder de la palabra. También me acuerdo de nuestro Dios en el Génesis cuando dice, «Sea la luz.» Y la luz vino a existir. Vino a la existencia.
Dios no contó una constructora, habló la palabra. Y ustedes saben quién es la palabra, ¿cierto? o el verbo que era en el principio, ya la persona de Cristo, el creador de todo. Y Cristo está hoy día con nosotros.
Cristo está hoy día con nosotros. Toc, toc, toc, toc. Ese el timbre. dejamos entrar al Señor.
Pero cuando queremos hablar palabras negativas, agarramos la puerta, abrimos la puerta, echamos al Señor para fuera, cerramos la puerta y decimos cosas negativas y después queremos que el Señor vuelva a entrar otra vez. Estoy dando un ejemplo. Por lo tanto, debemos llenarnos de todas las palabras de Dios, de todas las palabras de bendición, de éxito, de bien, ya para que nunca nos falten palabras para bendecir. Porque nosotros hablamos a veces de nuestras emociones.
Ya estoy enojado, lógicamente voy a hablar una cosa, estoy contento, voy a hablar otra cosa. Pero cuando nosotros estamos llenos de las palabras de Dios, a ver, ¿a quién le ha pasado eso? Usted va a decir algo negativo y viene al tiro, ah, el espíritu del Señor y la palabra que tiene que usted tiene que decir. Por eso hay una palabra que dice que el Espíritu del Señor nos va a recordar las palabras de Cristo.
¿Y sabe lo que eso significa? ¿Qué es lo que se puede recordar? lo que ya tengo que se me olvidó quizás, pero si yo no lo tengo, el pastor siempre ha predicado y nos ha dicho, «Tenga esa palabra que cuando un día el espíritu necesite la palabra la tenga. Si yo no la tengo, voy a decir cualquier cosa.
Y por eso cuando viene mi esposa, amada esposa, si me está escuchando, me tiene sin comer hace día. y me dice algo después de haber llegado sin almuerzo, contento a la casa y me dice una palabra que no es muy, no sé cómo decirlo para no ofender a ninguna mujer. me dice una palabra que quizás no me cae bien. como estoy ahí ya en toda mi carnalidad, en toda mi hambre, en toda mi sed, se las tiro todas y como a la media hora después digo, no debía haber dicho eso porque mi señora como a los 3 años después todavía va a estar recordando aquello.
Miren los hombres, ve. ¿Te acordáis cuando ta? Entonces, para todo hombre que está aquí en esta congregación, la escritura dice que que cerremos la boca, que hablemos menos palabras negativas y que hablemos más palabras de Dios. Entonces ese hombre Ezequiel profetizó y vino todo aquello sobre eso, sobre los huesos secos y los huesos vivieron.
Hay vida ahí en eso. Hay sanidad, hay salud, hay milagro. Y Dios en la creación está haciendo todas las cosas por medio de la palabra. Elías dice la escritura, ora.
para que no llueva. Se le pasó la mano a ese loco. 3 años y medio sin llover y no volverá a llover sino por mi palabra, por lo que diga. Lógicamente esa palabra es guiada por Dios.
No es que a mí se me ocurra andar diciendo cualquier cosa.
Primero Las
Por eso le digo primero las palabras, luego yo voy a empezar a fluir en aquello. Porque tiene que ser la guía de Dios. Porque la gente allá afuera, no, no sé si hoy en día usted lo ha escuchado, cualquiera persona de repente de negocio dice, «Dios te bendiga.
No sé si lo ha escuchado o bendiciones. Está común eso.
Pero si usted le pregunta,
¿Por qué? Porque es la palabra de él, de nuestro Señor, ya no porque yo sea marcial, sino porque es su palabra. Así que, ¿cuántos vamos a cambiar nuestra forma de hablar ahora? La palabra de Dios y el evangelio es para vivirlo.
Para vivirlo, para impregnarnos, para conocer a Dios, para sentir a Dios, para vivir con Dios, para vivir la fe. El mundo necesita personas como usted y como yo, que hablemos bendición, que le digamos que en Jesucristo ellos pueden cambiar su forma de vivir, que les demos esperanza, que les demos paz. Algunas personas del mundo o de afuera a mí me han dicho, a mí me han dicho,
Está loco que yo me voy a meter a ese lugar si yo conozco a ese, a esa, a ese, por algunos malos testimonios de vida.
Te veis bien, Carola.
Te veis bien, Carola.
En realidad cuesta lo mismo que decirle, ¿sabéis Carola, te te veis fea? Si son las mismas palabras o no. Ya, pero van a producir cosas diferentes. Una va a producir vida y la otra va a producir muerte.
Y nosotros estamos llamados para producir, Dios mío, Señor, a cuántas personas hemos matado con nuestras palabras. Entonces podemos entender el peso o la responsabilidad que significa ser cristiano y tener la palabra de Dios, que es la palabra que da vida a este mundo. A veces el mundo está como está, porque personas como nosotros nos hemos encasillado entre cuatro paredes y aquí hablamos palabras de bendición, pero afuera hablamos cualquier otra cosa. ¿Cuántos de los discípulos de Cristo que van al discipulado, valga la redundancia, están leyendo el libro de los Hechos?
Y el resto, en el libro de los Hechos, usted encuentra como el Espíritu Santo trabajaba con los discípulos ya de una manera maravillosa, extraordinaria, donde él estaba presente ahí, igual como está presente ahora. Solo que en este tiempo nosotros quizás ignoramos más que él está ahí. Eso, ¿eso de tiempo es el tiempo meterológico o es el tiempo que me dieron a mí? Por favor, póngase de pie.
Entonces, confesar, hagamos coincidir nuestras palabras con las palabras de Dios. Ya. Y primero para eso tenemos que aprender la palabra de Dios y luego vamos a tener muchas palabras para confesar, muchas palabras para bendecir, muchas palabras para dar, muchas palabras para hablar. Recuérdese que de la abundancia del corazón, o sea, cuando yo hablo una una mala palabra, ¿qué se puede pensar?
Yo tengo el corazón no bueno o algo raro ahí en el corazón, pero le damos gracias a Dios que él siempre nos habla antes de tiempo, a tiempo y aún después de tiempo. Amén. Yo no sé cuál es el tiempo de ustedes. Yo sé cuál es mi tiempo.
A veces sepo, otras veces vamos a orar. Amén. Y le vamos a agradecer a Dios por lo que él nos ha entregado hoy día. Y todos los que quieran venir eh o que quieran añadirse al discipulado a las 8, día viernes, todos los que quieran comemos bien, dijo el hermano.
Nos nutrimos de la carne y del espíritu. Están las puertas abiertas para aquellos que quieran eh comenzar. Amén. Oremos.
Padre nuestro, Dios todopoderoso, le damos gracias, Señor, porque usted, Dios, habla a nuestras vidas, Señor, y nos trae, Señor, el entendimiento, Señor, de que sin su palabra, Señor, estaríamos a la deriva, Señor. Sin la guía de su espíritu, Señor, el caminar, Señor, como cristiano, Señor, sería errado, Señor. Pero en este día usted nos habla, Señor, que debemos saciarnos, Señor, saciarnos, saciarnos de su palabra, Señor. Ella debe estar, Dios, en donde nosotros estemos debe estar, Señor, la escritura.
Si en la mañana cuando nos levantamos debe venir a nuestro WhatsApp un versículo de la palabra. Si mientras estamos trabajando, Señor, tenemos la oportunidad de leer, Señor, en algún mural una palabra de Dios. Y cuando estemos en el almuerzo tomamos un pancito de vida, Señor, y lo leemos. Si por la tarde, Señor, llegando a nuestra casa, Señor, tomamos la Biblia y leemos un capítulo de ella, entonces, Señor, tendremos palabras, Señor, de vida para hablar, tendremos palabras, Señor, de bendición para dar, Señor, tendremos palabras, Señor, oh Dios, que cambiarán, Dios, la vida de alguien, Señor, Padre eterno, gracias, Señor, porque yo veo que su palabra, Señor, nunca volverá vacía, Señor, sino que hará todo aquello para cual usted, Señor, la ha creado.
Dios eterno. Si declaramos vida, vida vendrá. Si declaramos bendición, bendición vendrá. Si declaramos prosperidad, prosperidad vendrá, Señor.
Si declaramos, Señor, oh Dios, todas cosas buenas, Señor, aquello vendrá, Dios todopoderoso, porque usted, Señor, es el Dios de la palabra. Gracias, Señor. Y perdónenos, Señor, si hasta este día nosotros hemos hablado palabras de muerte, Señor, palabras de maldición, palabras de odio, de rencor, palabras, Señor, que no traen vida, sino que la quitan, Señor, Dios eterno, gracias en este día. Gracias, Señor.
Gracias en el nombre de Jesús. Gracias, Señor. Amén, Señor. Y amén.
Le damos un aplauso fuerte al Señor. Él nos ha dado bendición. Padre nuestro de los cielos, santo es tu nombre. Que venga tu reino, tu voluntad también así como él.
El cielo, que el cielo venga aquí. Como él el cielo que venga aquí. Padre nuestro en los cielos, santo es tu nombre. Tu reino, tu voluntad.
También es así como es el cielo. Que el cielo venga aquí como él. El cielo que venga a que venga aquí, que venga aquí tu cielo. Aquí tu cielo aquí, tu reino aquí.
Oh, tu fuego aquí tu reino aquí. Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre a él. Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre. Amén.
Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre. Amén. Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre. Amén.
Tu reino aquí, tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre. Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre. Amén. Oh, tu es el Señor.
El poder es la gloria por siempre. Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre. Amén. Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre.
Amén. Padre, gracias. Qué bueno es poder escuchar tu palabra. Qué bueno, Dios, es ser instruido.
Tu palabra nos enseña, Dios, que nunca se aparte de nuestro corazón, nunca se aparte de nuestra boca. las palabras, Dios mío, de este libro refiriéndose a tu escritura. Y al meditar en ella, Señor, es que somos bendecidos. Al meditar en ellas, Dios amado, es que aprendemos no no tan solo Dios a reflexionar en ella, sino Dios a hablar de manera correcta.
El martes, Señor, hablamos acerca de la importancia de nuestros pensamientos. llevar los cautivos a la obediencia en Cristo. Hoy aprendemos, Señor, como las palabras no son inocentes. La vida y la muerte, Dios, están en el poder de la lengua y el que la ama come de sus frutos.
Por eso, Dios, oramos y hablamos vida y no muerte. Hablamos salud y no enfermedad. Hablamos riqueza y no pobreza. Hablamos bendición y no maldición.
Hablamos esperanza, Dios mío, y no muerte. Hablamos, Dios mío, victoria y no derrota. Tú eres el Dios que nos bendice. Tú eres el Dios que hace camino donde no hay camino.
Provoca vida aún en medio del sequedal. Tú eres el Dios que sana, que restaura, que liberta, que bendice. Tú eres el Dios que nos ayuda. Tú eres el Dios que está con sus ojos abiertos y atentos.
sus oídos la oración en este lugar. Por eso, Dios, oramos en esta tarde agradeciendo tu palabra y también, Señor, pidiéndote, Dios, sabiduría para hablar de manera correcta, Dios, hablar esperanza, victoria, hablar, Dios mío, salida, hablar triunfo, Dios. Oramos para que al finalizar este primer mes de este año 2026, lo podamos hacer en victoria. Lo podamos hacer, Dios mío, con esperanza y con la proyección, Dios mío, de un fedrero bendecido por ti, un fedrero guardado, cuidado, Señor, por tu persona.
Bendícenos, Dios. Gracias. Gracias por este día y gracias por tu palabra. En el nombre poderoso de Jesús.
Amén, Señor. Y amén. Le damos un fuerte, un fuerte aplauso, por favor, a nuestro Señor. Aleluya.
Vamos, démosle más fuertes aplauso al Rey de Reyes, al Señor de los Señores, al único digno de ser alabado, al único digno de ser exaltado. Vamos, iglesia. Gaste sus palmas para el Señor en esta tarde. Gaste sus palmas para Dios en este día.
E estamos alabando al Rey, al Señor, al Dios todopoderoso, al que sana, restaura, bendice, al que nos ayuda, al que nos hace descansar. Oh Dios, te alabamos y te bendecimos. Aleluya. Amén.
Dios nos bendiga, querida iglesia. Que Dios nos pueda bendecir. Bien, tome asiento, por favor. Vamos ya a retirarnos y antes de retirarnos quiero invitarle que podamos ofrendar con gozo, con alegría.
Vamos a entregar nuestra mejor nuestra mejor ofrenda al Señor. Eh, aprovecho de dar las actividades. Debería saltarme mañana viernes que Marcial se aburrió de invitar para mañana, pero mañana viernes discipulados 20 horas. Eh, recuerde que están con el tema Conociendo al Espíritu Santo.
Así que todos los que quieran venir a participar, eh, una bendición. El día domingo les recordamos que a las 9:30 eh estamos ya orando en este lugar. A las desde las 9 ya las puertas del templo están abiertas. Eh y a las 10:10 comienza nuestra reunión.
Recuerden que tenemos un bloque entre oración y comienzo de nuestra reunión, donde también hacemos iglesia, compartimos un café, nos reímos, disfrutamos. El estar juntos siempre, siempre es bueno, eh, y siempre es una bendición poder honrar, exaltar y glorificar al Señor. Y siempre es bueno también estar juntos. La Biblia dice cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía.
Recuerda, el domingo de venir con regalo también. está de cumpleaños su pastor, ámelo, cuídelo. Queda un año menos con su pastor, así que una bendición. Aprovechamos también de dar la bienvenida eh a Felipe.
¿Quién es Felipe? Felipe, ¿quién no acá? Felipe, Dios te bendiga. Gracias por acompañarnos tu casa y le damos la bienvenida.
Simón. Está jugando Simón. Un, dos, tres, Simón. Okay.
Bien, Mariano, qué bueno verte también, Mariano. Estuve de vacaciones en el líder, Mario, así que una bendición. Bien, eh, todos los demás de casa, ¿no? Todos los demás de casa, así que una bendición.
Y antes de retirarnos, eh, antes de posterior a ofrendar, vamos a estar orando por el Tomy. Tomás se nos va a España, se va detrás de la paz. No, no, no. Se nos va a España a estudiar, no está, se nos va a estudiar el Tomás, hacer un diplomado a estudiar, pero te vas 6 meses, ¿o no?
se meses se va al toi. Así que vamos a estar orando por él para que Dios lo bendiga, eh lo guarde, lo cuide, encuentre una iglesia allá donde congregarse, aunque sea católica, pero que sea una bendición el que pueda el que pueda estar bien. Tome su mejor ofrenda, por favor. Vamos a ofrendar con gozo, con alegría.
Si usted necesita sobre de diezmo, ahí está mi hermana Yas Nadia. Solamente levante su mano si hoy usted va a entregar su diezmo. Padre, en el nombre poderoso de Jesús, damos gracias porque todo es tuyo, lo recibido de tu mano damos con gozo y con alegría nos presentamos delante de ti con nuestra ofrenda, Padre. Muchas gracias en el nombre de Jesús.
Amén. Y amén. Bien, si usted quiere hacer su ofrenda vía transferencia, ahí está el código QR o están los datos para que usted haga su transferencia. Se lo va a hacer de manera presencial.
Ahí está mi hermana Cat, mi hermana Ibet. Bien, cantamos y ofrendamos. Venció Cristo. Venció venció al en la cruz venció.
Cristo venció, venció a toda potestad. Él es Jesús, hijo de Dios y en él nadie se puede perder. Él dijo que dijo que él es la luz, él es camino, la vida y la verdad. Ah.
Vención. Cristo venció. Venció al en la cruz. Venció.
Cristo venció. Venció a toda potestad. paraar paraar paraar Cristo venció. Venció Cristo venció.
Venció al en la cruz. Venció Cristo venció venció a toda potestad y dígalo. Venció. Bien, así como está, ¿por qué no extiende sus manos?
Por favor, Tomy, ¿por qué no vienes? Vamos a aprovechar de orar. Que Dios lo guarde, lo cuide, lo bendiga. ¿Te vas polo te vais ir soltero?
Poloando, padre. En el nombre poderoso de Jesús, Señor, queremos orar por Tomás. Lo lo bendecimos, Dios mío. Te te pedimos con todo el corazón, guárdalo, cuídalo.
Recuerdo tu palabra, Dios. Intruya al niño en su camino y aún cuando este fuere grande, no se apartará de él. Señor, al Tomy lo lo hemos visto, Dios, crecer, desarrollarse de pequeño, Señor, acá en la iglesia. Y hoy día, Dios, tú le das la oportunidad de cruzar fronteras y yo oro para que donde esté, Señor, él sea sal de la tierra y él sea luz del mundo.
Tu palabra nos enseña que si una parte del cuerpo es honrado, todos somos honrados. Así que Dios no tan solo viaja a Tomás, sino que nosotros también viajamos con él y lo que él, Señor, hable, practique, Dios, en su vida diaria, Señor, será parte, Dios, de lo que ha aprendido acá también. Eso oramos. Bendícelo, Dios mío.
Bendícelo en aquel lugar. Hónralo, Espíritu Santo. Desata tu gracia, tu bendición, tu favor. Lo escuchábamos días atrás predicar Dios y él hablaba acerca de la felicidad, como Dios ser feliz contigo, Dios, el poder ser feliz contigo, Dios.
y en un país distante, lejano, donde no hay papá, donde no hay mamá, donde no hay hermano, donde no hay congregación, Señor, pero estás tú. Y si estás tú, Dios, lo tenemos todo y podemos ser felices. Bendícelo, Dios. Guárdalo.
Cuídalo, Señor. Que nada le falte. Provéele, Dios, en el nombre poderoso de Jesús. Declaramos tu victoria a través de Jesús.
Amén, Señor. Amén. Que Dios lo bendiga. Dios te bendiga, Tomy.
Bien, oramos. Padre, gracias. Ha sido bueno estar este día domingo, este día jueves, Señor. Ha sido bueno estar finalizando, Dios, este mes de enero.
Padre, muchas, muchas gracias. Bendice a Felipe, a Simón, que hoy nos han acompañado por primera vez. Dios, bendíceles, Dios mío, que sea un hermoso fin de semana para ellos, Dios, así también para cada uno de nosotros. Y permítenos este domingo estar juntos alabando, exaltando tu nombre.
Estaré compartiendo una palabra, Señor, y creo con todo mi corazón que será de edificación y de bendición para cada uno de tus hijos. En el nombre poderoso de Jesús declaramos tu victoria. Amén, Señor. Y amén.
Muchas bendiciones, amado, amada. Despídase, por favor. Despídase de su hermano. Despídase de su hermana.
Que tenga un lindo fin de semana. Nos vemos el domingo con ayuda del Señor.
Declaración
Despídase de su hermana. Que tenga un lindo fin de semana. Nos vemos el domingo con ayuda del Señor.
Dígalo
Dígalo. Sea la gloria. Al único a Dios sea la gloria. A Dios sea la gloria por lo que la es mí.
Y una vez más, dígalo. Una vez más dígalo. Adiós. Adiós.
Sea la gloria. A Dios sea la gloria. Dios sea la gloria por lo que él ha hecho en mí. todo a él sea la gloria.
A Dios sea la gloria a Dios. Sea la gloria por lo que ha hecho en mí. A Dios sea la gloria. Solo a ti, a Dios sea la gloria.
A Dios sea la gloria por lo que ha hecho en mí, por lo que ha hecho en mí, por lo que é. en ti, Espíritu Santo. Gracias, Espíritu Santo. Si usted puede levantar sus manos un momento, a eso vinimos.
Amén. Levante sus manos un momento hacia su presencia. La escritura dice que este lugar es la habitación del Dios todopoderoso, es la casa de Jehová. Aunque entendemos que cada uno de nosotros es la habitación del Eterno, vamos, deje entrar en cada uno de esos lugares, en cada habitación, al espíritu del Señor, a la presencia de Dios en esta hora.
Eso es lo que todos nosotros necesitamos. Eso es lo que todos nosotros anhelamos. Es lo que todos nosotros buscamos. Denle un minuto más a la presencia del Señor.
Un minuto más a su presencia. Espíritu Santo, te necesitamos. Espíritu Santo. No son solo palabras.
El anhelo de nuestra vida eres tú, Señor. Es vivir en perfección, Señor, dentro de lo humano, Dios, para agradarte a ti. Espíritu de Dios. Ven a cada corazón, ven a cada pensamiento, ven a cada, Señor, persona que está en este lugar.
Te lo pido en el nombre de Jesús. Te lo pido en el nombre de Jesús. Aleluya. Espíritu Santo.
Espíritu Santo. Podemos decirle una vez más a Dios sea la gloria. Dios. Sea la gloria a Dios sea la gloria a Dios sea la gloria por lo que la es.
en mí. A Dios sea la gloria. A Dios sea la gloria. A Dios sea la gloria por lo que ha hecho mí lo que ha hecho.
Démosle un fuerte aplauso al que lo ha hecho todo en nuestras vidas. Si alguien tiene agradecimiento, den ese aplauso al Rey de Reyes, al Señor de Señores. Gracias, Señor. Dios les bendiga.
Bienvenidos a la casa del Señor. Amén. cortó ese. Ah, ¿por qué no le dice a su hermano Dios quiere hacer algo contigo hoy día?
Vamos, ¿quién me acompaña y le dice,
Dios quiere hacer algo contigo hoy día?
Todos los del discipulado ya saben ya que hablar nunca es un acto inocente. Cada palabra que nosotros digamos va a tener una consecuencia, sea positiva o negativa, lógicamente dependiendo de lo que nosotros digamos. Amén. Yo no he hecho el ejercicio, pero dicen por ahí que las mujeres hablan más que los hombres.
No sé yo si alguien me puede aclarar esas dudas, pero creo que las mujeres entonces tienen que ah preocuparse más de hablar porque lógicamente como hablan más, no lo digo en mal sentido, es la creación la hizo el Señor. Si a ella le dio un poco más de palabras, a nosotros como hombres nos cuesta hablar. Y cuando hablamos, por eso hablamos poco. Todos me entendieron.
Amén. La idea de hablar, nosotros podemos hablar, como le decía, y nuestras palabras van a tener consecuencias. según lo que nosotros digamos, si hablamos lo negativo, vamos a dañar y también lógicamente vamos a cosechar aquello negativo. Y hay un libro que el que estábamos viendo, les comentaba yo, que es este libro ya, que dice que hablar nunca es un acto inocente.
Y yo les voy a a leer un capítulo y lo vamos a comentar. Eh, así que aquí ustedes no pueden decir nada, eso sí, en el discipulado ustedes pueden hablar o decir alguna cosa. Aquí no está permitido. Así que si usted quiere hacer una pregunta día viernes a las 8, ni un problema.
Eh, y la idea de la palabra es que nosotros afinemos o aprendamos a hablar las palabras que Dios nos dejó, ya las palabras o alineemos nuestro vocabulario al vocabulario de Dios. Ya, esa es la idea, ¿ya? Porque el vocabulario de Dios siempre es beneficioso. Siempre es beneficioso, nunca es dañino.
Ya nuestro propio vocabulario sí, porque nosotros hablamos con ira, hablamos con enojo, hablamos con rabia y una infinidad de cosas más. Y cada vez que decimos una cosa, como a la media hora después, pensamos y decimos, «Uh, no debía haber dicho eso.
El tema es que a veces hablamos sin pensar y la idea de esto es que nosotros tengamos las palabras de Dios en nuestra mente, mente, corazón. ¿Para qué? para cuando nos toque hablar, hablemos esas palabras.
Ya al judío comúnmente, para los que son un poco más conocedores de se le decía,
Porque lo está haciendo constantemente.
Primero Nosotros
Entonces, como primero nosotros debemos aprender las palabras de Dios. Y ya aquí esta es una Biblia, por si acaso, para los que no la conocen, porque hoy en día se conocen los teléfonos más que la Biblia, pero es lo mismo, no hay problema. Pero si nosotros aprendemos lo que dice esta palabra, nosotros en el momento de hablar vamos a tener que decir y va a ser de bendición para el que está escuchando y no solamente para el que está escuchando, también de bendición para nosotros. ¿No le ha pasado a usted que a veces uno dice,
No, es que yo no puedo, no es que yo no lo logro, no, yo nunca voy a llegar allá.
No es que eso le va a pasar a ellos, pero nunca a mí. Yo estoy dando palabras en contra de mi propia vida. Ya.
¿Usted creía que los brujos solamente maldecían? No, una palabra maldicha, una palabra que tiene veneno, ese es un una maldición. Y nosotros a veces nos sucede eso, maldecimos nuestra vida ya diciendo,
No lo voy a poder, no lo voy a lograr, yo nunca voy a estar ahí, yo nunca voy a llegar allá.
Entonces, el día de mañana yo trato de hacer algo, pero no puedo. Quiero llegar allá, pero no puedo. ¿Por qué? Porque yo hace mucho tiempo atrás sembré una semilla en mi corazón de decir,
Yo no puedo, yo no lo voy a lograr, yo nunca voy a alcanzar eso.
Ya. Entonces ahí tenemos nosotros palabras de beneficio para que no estemos maldiciendo nuestra vida. Ahora hablemos un poquito de las personas que están allá, no de ustedes solamente, sino que las personas con las cuales nosotros más nos relacionamos. ¿Usted ha escuchado una persona aquí en la iglesia hablar una palabra fea aquí o se escucha poco eso?
¿Cierto? Porque aquí somos todos santos. Sí, pues iremos a decir algo malo, pero en la casa nosotros ahí está nuestro verdadero ah nuestro verdadero yo. ¿Quiénes somos en realidad?
¿Cómo hablamos? cómo nos comportamos. Entonces, cuando nosotros aprendemos esta palabra de la Biblia, la leemos una y otra y otra y otra y otra y otra y otra y otra y otra vez, esas palabras van a estar en nuestra mente y corazón. Entonces se va a cumplir la palabra que dice que nosotros tenemos la mente de Cristo.
Ya. Pero, ¿cómo eso tenemos la mente de Cristo? Es que tenemos los pensamientos de Cristo, tenemos las ideas de Cristo, ya tenemos las bendiciones que su palabra habla acerca de nosotros. Por lo tanto, la escritura dice que tenemos la mente de Cristo.
Por lo tanto, como primer paso, yo debo aprender la palabra de Dios. Debo nutrirme, nutrirme, nutrirme, nutrirme con la palabra de Dios. Y yo le hago una pregunta y sea sincero y sea sincera, ¿a cuántos les gusta leer la Biblia aquí y el resto? A ver, voy a hacer otra pregunta mejor.
¿A cuántos no le gusta leer la Biblia? un sincero y el resto. Yo me confieso, no soy de los mejores lectores, pero yo creo que no hay un solo día en que yo no me traigue un versículo o una palabra de Dios. Por lo tanto, si usted me hace una pregunta de la Biblia, yo voy a tratar de respondérsela y mi fe está creciendo.
Bueno, a mí me toca trabajar, este es un paréntesis, me toca trabajar siempre en terreno y salgo por la mañana y a veces me toca el almuerzo en terreno y ahí difícilmente puedo comer y yo tengo terreno, el real terreno, ya ese terreno donde usted está, en el campo, en terreno, ya en este tiempo hay fruta, puede comer algo uno, pero el tiempo normal usted no tiene nada que comer. Ya llegan las 5 de la tarde a veces y usted ya anda débil, ya le dicen, «Oye, hay que hacer esto otro.
Oy, usted ya ya. Bueno, cuando nosotros no nos nutrimos con la palabra de Dios de la manera correcta, cuando viene una palabra negativa sobre nuestras vidas, una situación complicada dentro del día, nuestra fe tiende a a flaquear, que no le hemos nutrido ya con la palabra de Dios. La escritura dice,
Y el oír de la palabra de Dios. Por lo tanto, si yo me nutro todos los días con un versículo bíblico, usted no me puede decir que no mantiene fe. Vamos a mantener fe y va a venir el problema. Yo voy a estar ahí y va a venir la dificultad porque le aseguro que el problema y la dificultad van a venir ya y usted se va a mantener, usted y yo nos vamos a mantener ahí y no vamos a ser quebrantados.
Ya. Y tengo otro ejemplo. Una de las peores cosas que puede hacer un cristiano, me incluyo, es estar aquí, es escuchar la palabra de Dios y es no hacer nada con ella. Y ahí entramos en el que seguramente usted lo ha visto en alguna película, en algún monito de la Biblia.
en donde hay dos hombres, los dos escuchan de las palabras de Dios, pero uno dice que hace caso y construye su casa en la roca que es Cristo, en la seguridad, en la firmeza. Pero el otro también escucha la palabra, pero dice que no hace caso y construye allá en la arena. Y mientras eso sucede, no hay ningún problema. ¿Usted sabe cuándo está el problema?
Cuando viene el problema, cuando viene la lluvia, dice la escritura, cuando vienen los vientos. Entonces va a ser puesta a prueba aquella edificación, lo que nosotros estamos levantando. Y lógicamente, entendiendo los tres cerditos, ah, usted va a saber que las casas de paja no duran mucho, ¿ya? Pero nosotros como cristianos, eso me tapa, no debiéramos llegar a eso.
No debiéramos llegar a perder ya para saber lo que significa perder. Nos debiéramos llegar a la devastación para saber lo que significa ser devastado, porque tenemos la instrucción. Entonces, cuando nosotros llegamos a la devastación o llegamos al problema, digo, el problema ya que ya no se puede hacer nada más con él, entre paréntesis, humanamente hablando, digo, es porque no atendimos el manual, ya la palabra de Dios. Entonces, como primer paso o punto, tenemos que sumergirnos en la palabra de Dios.
A ver, ¿me pueden levantar la mano todos, por favor, los que están aquí en la iglesia? Aquí voy a saber quiénes son de la izquierda y quiénes de la derecha. diga,
Yo me comprometo a sumergirme en la palabra de Dios.
Amén. Cuando uno se sumerge a la palabra de Dios, nunca más. Escúcheme, yo llevo hartos años como cristiano y hartos como canuto. Uno nunca más vuelve a ser la misma persona.
Nunca más. Nunca, nunca más. Como dijo el pastor, usted esto es como la mafia. Usted entró ya y nunca más va a salir.
Si usted se sale un día de la iglesia, igual le van a decir que usted es cristiano, pero descarriado, ¿no? Pero cristiano igual. Ah. Pero esta palabra es vida.
Vida. Ya. Entonces, tenemos que aprender las palabras del Señor para hablar bien, para hablar bendición. Una maldición la puede producir o la puede hablar un cristiano.
Sí. Entonces, usted a su hijo nunca más le va a decir leso. Yo le dije leso hartas veces a mi hijo. ¿Se imagina?
Y ahora no sacó puntaje nacional. capaz que me esté escuchando y me va me va a llamar. Entonces nosotros con nuestras palabras y nosotros pensamos, por eso el libro me gusta, pensamos que son inocentes. Ya pensamos que nada, si es una palabra le dije, si le dije tonto no más.
No hay inocencia en aquello. Por eso hablar nunca es un acto inocente. Siempre va a tener consecuencia. Por lo tanto, hablemos vida y vamos a cosechar.
Hablemos muerte y vamos a cosechar. ¿Qué más les puedo decir? Yo ya me tengo que ir ya 14 minutos. Dígale a su hermano, «Voy a cambiar.
mi forma de hablar, pero de verdad, por favor, ya por mientras que no cambio, por mientras que no cambio mi manera de hablar, ¿sabe cuál es la solución? No hablemos tanto. Si mientras yo no cambie mi manera de hablar, yo debo no hablar tanto. Porque en cada palabra, dice la escritura, no falta, no va discipulado.
Se notó. En cada palabra que uno habla nos falta pecado. Bueno, yo estoy citando las escrituras, pero están ahí en la Biblia. Dice la escritura que uno se se nutre de lo que habla, se nutre de lo que habla.
Si dentro de las palabras que tú la encuentras ahí, me la tiras, por favor, Nati. ¿A cuántos les gusta la palabra? Sí. Gracias, Señor.
Entonces, vamos a decir lo mismo que Dios dice. Vamos a ponernos ahí en la línea con el Señor. Hebreos 4 14 dice,
Por lo tanto, ya que en Jesús, el hijo de Dios, tenemos un gran sumo sacerdote que ha atravesado los cielos, aferrémonos a la fe que profesamos.
mañana te a morir. No, yo lo veo pálido a usted, caballero. Yo creo que usted mañana de mañana no pasa. Usted le declara lo que dice la Biblia.
¿Y qué dice la Biblia?
Primero Hay
Por eso primero hay que aprender para luego declarar. Ya, por eso tenemos que llenarnos de esto. Sigo pasando el aviso. Día viernes.
Ah, día martes, jueves y domingo. Venga a la casa del Señor. Enamórese de este lugar, enamórese del Señor. Profesar o confesar procede del término griego homologeo y su significado básico es diciendo lo mismo que Dios dice.
¿Usted cree que al Señor Jesús se le ha salido algún Ramón alguna vez? Jamás. Por lo tanto, debemos decir lo mismo que Dios dice y debemos sacar toda mala palabra de nuestras vidas, ¿ya? Porque esas palabras van a dañarnos a nosotros y también van a dañar a los que están a nuestro alrededor.
Por eso siempre la gente que más sufre o la gente que es más bendecida es las personas que están cercanos a nosotros, o sea, nuestro prójimo, nuestro próximo, el cercano. ¿Cuántos les gustaría en medio de cada dificultad de la vida poder dar una palabra de Dios y que esa palabra de Dios se cumpla? Llega a su casa usted, la mamá tirada ahí enferma y usted sin decir eh otra vez esta vieja está enferma aquí. Porque ese es nuestro pensamiento humano, darle una palabra de Dios y decirle,
Por las llagas de Cristo tú has sido sanada.
Bueno, después de eso que le haga la onza y todas esas cosas, ya no hay problema. Ya, porque tenemos esa facultad dada por Dios. Ya, yo a veces pienso, porque a veces también pienso, ya me mira serio el hermano que si nosotros cambiásemos nuestras malas palabras por buenas palabras, este mundo sería diferente. Y en vez de hablar palabras de amargura, de odio, de rencor, hablásemos palabras de vida, de bendición, de éxito.
Ya. Y no estoy hablando de positivismo, porque el positivismo llega hasta donde usted es capaz de a levantarlo. Estoy hablando de palabra de Dios que no tiene límites. Ya no tiene límites.
El límite a veces se lo ponemos nosotros con nuestros razonamientos, con nuestras ideas. No, yo creo que Dios puede sanar esto no pero a este pecador no. Este no lo sana nunca al Señor. ¿Quién dijo que no?
Ah, pero nosotros dijimos que no. Lógicamente no se va a producir una un milagro de fe. Nosotros limitamos aquello. Por eso me acuerdo de los profetas del Antiguo Testamento y en el tiempo que me queda, me acuerdo de de aquel del valle de los huesos secos.
¿Quién fue ese? Esa hermana pasó por el discipulado. Ahora no viene, pero pasó por ahí. Ya.
Bueno, Ezequiel. Y está el Señor y le dice,
¿Qué le dice el Señor a eso? Cuando vio el valle de los huesos, todos los huesos estaban muertos. Un hueso por allá, otro hueso por acá, la cabeza por allá, el dedo por allá.
Profetízale. O sea, háblale. Dile a esos huesos,
Ah, reciban palabra del Señor.
Y se empiezan a juntar. Y luego, ¿qué le falta? Falta carne. Ya, profetízale.
Músculo, profetízale, háblale. Ya. Y al poco tiempo tenía personas ahí. Extraordinario.
Extraordinario. Maravilloso el poder de la palabra. También me acuerdo de nuestro Dios en el Génesis cuando dice, «Sea la luz.» Y la luz vino a existir. Vino a la existencia.
Dios no contó una constructora, habló la palabra. Y ustedes saben quién es la palabra, ¿cierto? o el verbo que era en el principio, ya la persona de Cristo, el creador de todo. Y Cristo está hoy día con nosotros.
Cristo está hoy día con nosotros. Toc, toc, toc, toc. Ese el timbre. dejamos entrar al Señor.
Pero cuando queremos hablar palabras negativas, agarramos la puerta, abrimos la puerta, echamos al Señor para fuera, cerramos la puerta y decimos cosas negativas y después queremos que el Señor vuelva a entrar otra vez. Estoy dando un ejemplo. Por lo tanto, debemos llenarnos de todas las palabras de Dios, de todas las palabras de bendición, de éxito, de bien, ya para que nunca nos falten palabras para bendecir. Porque nosotros hablamos a veces de nuestras emociones.
Ya estoy enojado, lógicamente voy a hablar una cosa, estoy contento, voy a hablar otra cosa. Pero cuando nosotros estamos llenos de las palabras de Dios, a ver, ¿a quién le ha pasado eso? Usted va a decir algo negativo y viene al tiro, ah, el espíritu del Señor y la palabra que tiene que usted tiene que decir. Por eso hay una palabra que dice que el Espíritu del Señor nos va a recordar las palabras de Cristo.
¿Y sabe lo que eso significa? ¿Qué es lo que se puede recordar? lo que ya tengo que se me olvidó quizás, pero si yo no lo tengo, el pastor siempre ha predicado y nos ha dicho, «Tenga esa palabra que cuando un día el espíritu necesite la palabra la tenga. Si yo no la tengo, voy a decir cualquier cosa.
Y por eso cuando viene mi esposa, amada esposa, si me está escuchando, me tiene sin comer hace día. y me dice algo después de haber llegado sin almuerzo, contento a la casa y me dice una palabra que no es muy, no sé cómo decirlo para no ofender a ninguna mujer. me dice una palabra que quizás no me cae bien. como estoy ahí ya en toda mi carnalidad, en toda mi hambre, en toda mi sed, se las tiro todas y como a la media hora después digo, no debía haber dicho eso porque mi señora como a los 3 años después todavía va a estar recordando aquello.
Miren los hombres, ve. ¿Te acordáis cuando ta? Entonces, para todo hombre que está aquí en esta congregación, la escritura dice que que cerremos la boca, que hablemos menos palabras negativas y que hablemos más palabras de Dios. Entonces ese hombre Ezequiel profetizó y vino todo aquello sobre eso, sobre los huesos secos y los huesos vivieron.
Hay vida ahí en eso. Hay sanidad, hay salud, hay milagro. Y Dios en la creación está haciendo todas las cosas por medio de la palabra. Elías dice la escritura, ora.
para que no llueva. Se le pasó la mano a ese loco. 3 años y medio sin llover y no volverá a llover sino por mi palabra, por lo que diga. Lógicamente esa palabra es guiada por Dios.
No es que a mí se me ocurra andar diciendo cualquier cosa.
Primero Las
Por eso le digo primero las palabras, luego yo voy a empezar a fluir en aquello. Porque tiene que ser la guía de Dios. Porque la gente allá afuera, no, no sé si hoy en día usted lo ha escuchado, cualquiera persona de repente de negocio dice, «Dios te bendiga.
No sé si lo ha escuchado o bendiciones. Está común eso.
Pero si usted le pregunta,
¿Por qué? Porque es la palabra de él, de nuestro Señor, ya no porque yo sea marcial, sino porque es su palabra. Así que, ¿cuántos vamos a cambiar nuestra forma de hablar ahora? La palabra de Dios y el evangelio es para vivirlo.
Para vivirlo, para impregnarnos, para conocer a Dios, para sentir a Dios, para vivir con Dios, para vivir la fe. El mundo necesita personas como usted y como yo, que hablemos bendición, que le digamos que en Jesucristo ellos pueden cambiar su forma de vivir, que les demos esperanza, que les demos paz. Algunas personas del mundo o de afuera a mí me han dicho, a mí me han dicho,
Está loco que yo me voy a meter a ese lugar si yo conozco a ese, a esa, a ese, por algunos malos testimonios de vida.
Te veis bien, Carola.
Te veis bien, Carola.
En realidad cuesta lo mismo que decirle, ¿sabéis Carola, te te veis fea? Si son las mismas palabras o no. Ya, pero van a producir cosas diferentes. Una va a producir vida y la otra va a producir muerte.
Y nosotros estamos llamados para producir, Dios mío, Señor, a cuántas personas hemos matado con nuestras palabras. Entonces podemos entender el peso o la responsabilidad que significa ser cristiano y tener la palabra de Dios, que es la palabra que da vida a este mundo. A veces el mundo está como está, porque personas como nosotros nos hemos encasillado entre cuatro paredes y aquí hablamos palabras de bendición, pero afuera hablamos cualquier otra cosa. ¿Cuántos de los discípulos de Cristo que van al discipulado, valga la redundancia, están leyendo el libro de los Hechos?
Y el resto, en el libro de los Hechos, usted encuentra como el Espíritu Santo trabajaba con los discípulos ya de una manera maravillosa, extraordinaria, donde él estaba presente ahí, igual como está presente ahora. Solo que en este tiempo nosotros quizás ignoramos más que él está ahí. Eso, ¿eso de tiempo es el tiempo meterológico o es el tiempo que me dieron a mí? Por favor, póngase de pie.
Entonces, confesar, hagamos coincidir nuestras palabras con las palabras de Dios. Ya. Y primero para eso tenemos que aprender la palabra de Dios y luego vamos a tener muchas palabras para confesar, muchas palabras para bendecir, muchas palabras para dar, muchas palabras para hablar. Recuérdese que de la abundancia del corazón, o sea, cuando yo hablo una una mala palabra, ¿qué se puede pensar?
Yo tengo el corazón no bueno o algo raro ahí en el corazón, pero le damos gracias a Dios que él siempre nos habla antes de tiempo, a tiempo y aún después de tiempo. Amén. Yo no sé cuál es el tiempo de ustedes. Yo sé cuál es mi tiempo.
A veces sepo, otras veces vamos a orar. Amén. Y le vamos a agradecer a Dios por lo que él nos ha entregado hoy día. Y todos los que quieran venir eh o que quieran añadirse al discipulado a las 8, día viernes, todos los que quieran comemos bien, dijo el hermano.
Nos nutrimos de la carne y del espíritu. Están las puertas abiertas para aquellos que quieran eh comenzar. Amén. Oremos.
Padre nuestro, Dios todopoderoso, le damos gracias, Señor, porque usted, Dios, habla a nuestras vidas, Señor, y nos trae, Señor, el entendimiento, Señor, de que sin su palabra, Señor, estaríamos a la deriva, Señor. Sin la guía de su espíritu, Señor, el caminar, Señor, como cristiano, Señor, sería errado, Señor. Pero en este día usted nos habla, Señor, que debemos saciarnos, Señor, saciarnos, saciarnos de su palabra, Señor. Ella debe estar, Dios, en donde nosotros estemos debe estar, Señor, la escritura.
Si en la mañana cuando nos levantamos debe venir a nuestro WhatsApp un versículo de la palabra. Si mientras estamos trabajando, Señor, tenemos la oportunidad de leer, Señor, en algún mural una palabra de Dios. Y cuando estemos en el almuerzo tomamos un pancito de vida, Señor, y lo leemos. Si por la tarde, Señor, llegando a nuestra casa, Señor, tomamos la Biblia y leemos un capítulo de ella, entonces, Señor, tendremos palabras, Señor, de vida para hablar, tendremos palabras, Señor, de bendición para dar, Señor, tendremos palabras, Señor, oh Dios, que cambiarán, Dios, la vida de alguien, Señor, Padre eterno, gracias, Señor, porque yo veo que su palabra, Señor, nunca volverá vacía, Señor, sino que hará todo aquello para cual usted, Señor, la ha creado.
Dios eterno. Si declaramos vida, vida vendrá. Si declaramos bendición, bendición vendrá. Si declaramos prosperidad, prosperidad vendrá, Señor.
Si declaramos, Señor, oh Dios, todas cosas buenas, Señor, aquello vendrá, Dios todopoderoso, porque usted, Señor, es el Dios de la palabra. Gracias, Señor. Y perdónenos, Señor, si hasta este día nosotros hemos hablado palabras de muerte, Señor, palabras de maldición, palabras de odio, de rencor, palabras, Señor, que no traen vida, sino que la quitan, Señor, Dios eterno, gracias en este día. Gracias, Señor.
Gracias en el nombre de Jesús. Gracias, Señor. Amén, Señor. Y amén.
Le damos un aplauso fuerte al Señor. Él nos ha dado bendición. Padre nuestro de los cielos, santo es tu nombre. Que venga tu reino, tu voluntad también así como él.
El cielo, que el cielo venga aquí. Como él el cielo que venga aquí. Padre nuestro en los cielos, santo es tu nombre. Tu reino, tu voluntad.
También es así como es el cielo. Que el cielo venga aquí como él. El cielo que venga a que venga aquí, que venga aquí tu cielo. Aquí tu cielo aquí, tu reino aquí.
Oh, tu fuego aquí tu reino aquí. Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre a él. Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre. Amén.
Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre. Amén. Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre. Amén.
Tu reino aquí, tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre. Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre. Amén. Oh, tu es el Señor.
El poder es la gloria por siempre. Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre. Amén. Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre.
Amén. Padre, gracias. Qué bueno es poder escuchar tu palabra. Qué bueno, Dios, es ser instruido.
Tu palabra nos enseña, Dios, que nunca se aparte de nuestro corazón, nunca se aparte de nuestra boca. las palabras, Dios mío, de este libro refiriéndose a tu escritura. Y al meditar en ella, Señor, es que somos bendecidos. Al meditar en ellas, Dios amado, es que aprendemos no no tan solo Dios a reflexionar en ella, sino Dios a hablar de manera correcta.
El martes, Señor, hablamos acerca de la importancia de nuestros pensamientos. llevar los cautivos a la obediencia en Cristo. Hoy aprendemos, Señor, como las palabras no son inocentes. La vida y la muerte, Dios, están en el poder de la lengua y el que la ama come de sus frutos.
Por eso, Dios, oramos y hablamos vida y no muerte. Hablamos salud y no enfermedad. Hablamos riqueza y no pobreza. Hablamos bendición y no maldición.
Hablamos esperanza, Dios mío, y no muerte. Hablamos, Dios mío, victoria y no derrota. Tú eres el Dios que nos bendice. Tú eres el Dios que hace camino donde no hay camino.
Provoca vida aún en medio del sequedal. Tú eres el Dios que sana, que restaura, que liberta, que bendice. Tú eres el Dios que nos ayuda. Tú eres el Dios que está con sus ojos abiertos y atentos.
sus oídos la oración en este lugar. Por eso, Dios, oramos en esta tarde agradeciendo tu palabra y también, Señor, pidiéndote, Dios, sabiduría para hablar de manera correcta, Dios, hablar esperanza, victoria, hablar, Dios mío, salida, hablar triunfo, Dios. Oramos para que al finalizar este primer mes de este año 2026, lo podamos hacer en victoria. Lo podamos hacer, Dios mío, con esperanza y con la proyección, Dios mío, de un fedrero bendecido por ti, un fedrero guardado, cuidado, Señor, por tu persona.
Bendícenos, Dios. Gracias. Gracias por este día y gracias por tu palabra. En el nombre poderoso de Jesús.
Amén, Señor. Y amén. Le damos un fuerte, un fuerte aplauso, por favor, a nuestro Señor. Aleluya.
Vamos, démosle más fuertes aplauso al Rey de Reyes, al Señor de los Señores, al único digno de ser alabado, al único digno de ser exaltado. Vamos, iglesia. Gaste sus palmas para el Señor en esta tarde. Gaste sus palmas para Dios en este día.
E estamos alabando al Rey, al Señor, al Dios todopoderoso, al que sana, restaura, bendice, al que nos ayuda, al que nos hace descansar. Oh Dios, te alabamos y te bendecimos. Aleluya. Amén.
Dios nos bendiga, querida iglesia. Que Dios nos pueda bendecir. Bien, tome asiento, por favor. Vamos ya a retirarnos y antes de retirarnos quiero invitarle que podamos ofrendar con gozo, con alegría.
Vamos a entregar nuestra mejor nuestra mejor ofrenda al Señor. Eh, aprovecho de dar las actividades. Debería saltarme mañana viernes que Marcial se aburrió de invitar para mañana, pero mañana viernes discipulados 20 horas. Eh, recuerde que están con el tema Conociendo al Espíritu Santo.
Así que todos los que quieran venir a participar, eh, una bendición. El día domingo les recordamos que a las 9:30 eh estamos ya orando en este lugar. A las desde las 9 ya las puertas del templo están abiertas. Eh y a las 10:10 comienza nuestra reunión.
Recuerden que tenemos un bloque entre oración y comienzo de nuestra reunión, donde también hacemos iglesia, compartimos un café, nos reímos, disfrutamos. El estar juntos siempre, siempre es bueno, eh, y siempre es una bendición poder honrar, exaltar y glorificar al Señor. Y siempre es bueno también estar juntos. La Biblia dice cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía.
Recuerda, el domingo de venir con regalo también. está de cumpleaños su pastor, ámelo, cuídelo. Queda un año menos con su pastor, así que una bendición. Aprovechamos también de dar la bienvenida eh a Felipe.
¿Quién es Felipe? Felipe, ¿quién no acá? Felipe, Dios te bendiga. Gracias por acompañarnos tu casa y le damos la bienvenida.
Simón. Está jugando Simón. Un, dos, tres, Simón. Okay.
Bien, Mariano, qué bueno verte también, Mariano. Estuve de vacaciones en el líder, Mario, así que una bendición. Bien, eh, todos los demás de casa, ¿no? Todos los demás de casa, así que una bendición.
Y antes de retirarnos, eh, antes de posterior a ofrendar, vamos a estar orando por el Tomy. Tomás se nos va a España, se va detrás de la paz. No, no, no. Se nos va a España a estudiar, no está, se nos va a estudiar el Tomás, hacer un diplomado a estudiar, pero te vas 6 meses, ¿o no?
se meses se va al toi. Así que vamos a estar orando por él para que Dios lo bendiga, eh lo guarde, lo cuide, encuentre una iglesia allá donde congregarse, aunque sea católica, pero que sea una bendición el que pueda el que pueda estar bien. Tome su mejor ofrenda, por favor. Vamos a ofrendar con gozo, con alegría.
Si usted necesita sobre de diezmo, ahí está mi hermana Yas Nadia. Solamente levante su mano si hoy usted va a entregar su diezmo. Padre, en el nombre poderoso de Jesús, damos gracias porque todo es tuyo, lo recibido de tu mano damos con gozo y con alegría nos presentamos delante de ti con nuestra ofrenda, Padre. Muchas gracias en el nombre de Jesús.
Amén. Y amén. Bien, si usted quiere hacer su ofrenda vía transferencia, ahí está el código QR o están los datos para que usted haga su transferencia. Se lo va a hacer de manera presencial.
Ahí está mi hermana Cat, mi hermana Ibet. Bien, cantamos y ofrendamos. Venció Cristo. Venció venció al en la cruz venció.
Cristo venció, venció a toda potestad. Él es Jesús, hijo de Dios y en él nadie se puede perder. Él dijo que dijo que él es la luz, él es camino, la vida y la verdad. Ah.
Vención. Cristo venció. Venció al en la cruz. Venció.
Cristo venció. Venció a toda potestad. paraar paraar paraar Cristo venció. Venció Cristo venció.
Venció al en la cruz. Venció Cristo venció venció a toda potestad y dígalo. Venció. Bien, así como está, ¿por qué no extiende sus manos?
Por favor, Tomy, ¿por qué no vienes? Vamos a aprovechar de orar. Que Dios lo guarde, lo cuide, lo bendiga. ¿Te vas polo te vais ir soltero?
Poloando, padre. En el nombre poderoso de Jesús, Señor, queremos orar por Tomás. Lo lo bendecimos, Dios mío. Te te pedimos con todo el corazón, guárdalo, cuídalo.
Recuerdo tu palabra, Dios. Intruya al niño en su camino y aún cuando este fuere grande, no se apartará de él. Señor, al Tomy lo lo hemos visto, Dios, crecer, desarrollarse de pequeño, Señor, acá en la iglesia. Y hoy día, Dios, tú le das la oportunidad de cruzar fronteras y yo oro para que donde esté, Señor, él sea sal de la tierra y él sea luz del mundo.
Tu palabra nos enseña que si una parte del cuerpo es honrado, todos somos honrados. Así que Dios no tan solo viaja a Tomás, sino que nosotros también viajamos con él y lo que él, Señor, hable, practique, Dios, en su vida diaria, Señor, será parte, Dios, de lo que ha aprendido acá también. Eso oramos. Bendícelo, Dios mío.
Bendícelo en aquel lugar. Hónralo, Espíritu Santo. Desata tu gracia, tu bendición, tu favor. Lo escuchábamos días atrás predicar Dios y él hablaba acerca de la felicidad, como Dios ser feliz contigo, Dios, el poder ser feliz contigo, Dios.
y en un país distante, lejano, donde no hay papá, donde no hay mamá, donde no hay hermano, donde no hay congregación, Señor, pero estás tú. Y si estás tú, Dios, lo tenemos todo y podemos ser felices. Bendícelo, Dios. Guárdalo.
Cuídalo, Señor. Que nada le falte. Provéele, Dios, en el nombre poderoso de Jesús. Declaramos tu victoria a través de Jesús.
Amén, Señor. Amén. Que Dios lo bendiga. Dios te bendiga, Tomy.
Bien, oramos. Padre, gracias. Ha sido bueno estar este día domingo, este día jueves, Señor. Ha sido bueno estar finalizando, Dios, este mes de enero.
Padre, muchas, muchas gracias. Bendice a Felipe, a Simón, que hoy nos han acompañado por primera vez. Dios, bendíceles, Dios mío, que sea un hermoso fin de semana para ellos, Dios, así también para cada uno de nosotros. Y permítenos este domingo estar juntos alabando, exaltando tu nombre.
Estaré compartiendo una palabra, Señor, y creo con todo mi corazón que será de edificación y de bendición para cada uno de tus hijos. En el nombre poderoso de Jesús declaramos tu victoria. Amén, Señor. Y amén.
Muchas bendiciones, amado, amada. Despídase, por favor. Despídase de su hermano. Despídase de su hermana.
Que tenga un lindo fin de semana. Nos vemos el domingo con ayuda del Señor.
Declaración
Despídase de su hermana. Que tenga un lindo fin de semana. Nos vemos el domingo con ayuda del Señor.