Mensaje central
Eh, el día martes tuvimos un lindo tiempo de habitación, ¿verdad? Quienes estuvimos acá fuimos bendecidos por el Señor, pero creemos que mañana también, recuerde, mañana tenemos nuestro tiempo Cairos, es para todos y y vamos a estar eh viviendo ese hermoso tiempo. Recuerde que va a estar el pastor Daniel Donoso predicándole a a los varones.
Momento de alabanzaExpandir
Vamos a leer verso 1 y 2
Vamos a leer verso 1 y 2. Mateo 24 verso 1 y 2. Eh, el día martes tuvimos un lindo tiempo de habitación, ¿verdad? Quienes estuvimos acá fuimos bendecidos por el Señor, pero creemos que mañana también, recuerde, mañana tenemos nuestro tiempo Cairos, es para todos y y vamos a estar eh viviendo ese hermoso tiempo.
Recuerde que va a estar el pastor Daniel Donoso predicándole a a los varones. nos va a estar compartiendo una palabra. Nuestra pastora va a estar predicándole a las damas, a las mujeres, a las señoritas, a las doncellas, a las jóvenes. Eh, no sé de qué manera usted me puede decir amén, pues, ah, a las princesas, las bellas, a ella.
Y eh luego va a estar con nosotros el doctor Héctor Pérez y y va a estar compartiendo una palabra para todos. Entonces yo le invito mañana vengamos a la casa del Señor, vamos a estar de las 10 a la 1 de la tarde, no más que eso. Entonces después tenemos toda la tarde para para estar con la familia, para salir, para subir al cerro, para lo que sea. Ah, pero pero vengamos a la casa del Señor.
Primero Aquí
Estemos primero aquí eh compartiendo. Va a ser bueno poder estar mañana. Mateo 24, por favor, verso 1, verso 2, eh respectivamente, dice la escritura, cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo. Respondiendo él, les dijo,
Veis todo esto, de cierto os digo que no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada.
Señor, te pido con todo mi corazón, usa mi vida en este día, en esta tarde, noche, Señor. Que tu palabra hoy corra y sea glorificada en el nombre de Jesús. Amén, Señor. Y amén.
Le damos un fuerte aplauso a el Señor, por favor, en este en este día. Bien, es importante, querido querida, para poder comprender de mejor manera lo que hemos leído en en este día, en esta tarde noche, e entender el contexto histórico, el momento eh que Jesús está atravesando y viviendo al al él salir ir de templo de Jerusalén y encontrarse con sus discípulos.
Primer Año
Esta esta historia no está ni en el primer año de ministerio de Jesús, no no se encuentra en el segundo año de ministerio, tampoco está en el en el tercer año de ministerio de Jesús, sino que esta palabra no nosotros la ubicamos prácticamente en los últimas en las últimas semanas de Cristo como un hombre que sabe sabe que va a ser entregado, sabe que va a ser sacrificado, que que él tiene que morir en la cruz por el rescate de todos nosotros. Por tanto, eh es un tiempo bien complejo para el Señor, no olvidemos que que él era Dios, pero también era hombre. Y y vemos su humanidad precisamente en el huerto de Yetsemaní cuando él abiertamente declara y dice,
Señor, si es necesario pase de mí esta copa, pero no quiero que se haga mi voluntad, sino que busco que se haga la tuya.
Por tanto, hay una serie de emociones, sin duda, que están ahí polando en el corazón, en la mente de nuestro maestro. Y y él cuando va saliendo de del templo de Jerusalén, aparecen entonces los discípulos de él y empiezan a mostrarle y empiezan a hacer evidente la estructura, lo los edificios que en Jerusalén en Jerusalén se encontraban. Se se dice que el templo que había levantado Herodes en ese tiempo era una de las estructuras más hermosas en todo en todo Israel. No, no había una estructura más hermosa en todo oriente que el templo, el templo que había levantado que había levantado Herodes.
Entonces, los discípulos se se maravillan de aquello y comienzan a mostrarle al Señor y a decirle al Señor, «Señor, fíjate de de todo esto. Qué qué hermoso el templo, qué hermoso lo que nosotros estamos lo que nosotros estamos viendo. Ahora te vuelvo a señalar, por favor. piensa, piensa que que Jesús está viviendo un momento de presión, que que Jesús está viviendo un momento complejo, una situación difícil y y aparecen sus discípulos, quienes deberían estar a su lado comprendiendo un poco el tiempo y el momento que el maestro está atravesando, viviendo y le empiezan a hablar de de cualquier cosa que que no tiene mucha relación con lo que el Señor está viviendo ni con el tiempo que Jesús está experimentando.
Entonces, cuando cuando yo veo esa situación, veo tres cosas que que quiero compartir con ustedes rápidamente y la primera de ella es la importancia, querido querida, de no caer en distracciones que nos apartan de nuestro propósito. Y y en la vida muchas veces tú y yo nos vamos a encontrar con gente tipo discípulos del maestro que que lo que buscan es distraerte, que lo que buscan es sacarte sacarte de tu dirección, sacarte del foco, del enfoque que tú y yo tenemos que tener como hijos, como hijos de Dios. Jesús estaba claro. Él él tenía un propósito, él tenía un plan, él él tenía un proyecto de de vida.
Él él sabía por qué había venido a esta tierra. Jesús abiertamente declara en en más de una oportunidad, yo he venido a hacer la voluntad de mi padre. y entonces viene un grupo de discípulos de él para comenzar a mostrarle y para comenzar de una u otra forma a distraerlo del propósito. Entonces, la importancia, amado, amada, y y considero esto importante porque, repito, en en el día a día tú y yo vamos a tener distractores.
En el día a día tú y yo nos vamos a encontrar con personas que quizás no te van a mostrar ni ni te van a decir,
Oye, fíjate en esta estructura, en este edificio.
Y uno y uno tiene que estar atento, no caiga en en gente que busca distraerte, sacarte del propósito. Recuerde y y levante su mano, por favor, y dígalo conmigo. Diga,
Soy hijo de Dios. Soy bendecido.
Dios tiene un buen plan para mi vida. Todo terminará en algo bueno.
Eres una persona bendecida. Dios tiene un buen plan para ti y todo terminará en algo bueno. Aleluya. Todo terminará en algo bueno.
Amado, amada, cada vez que vengan situaciones, cada vez que vengan personas a querer distraerle de su propósito, usted tiene que recordar que nosotros vinimos a esta tierra no por nada, no por un accidente, no porque mi papás estaban aburridos ese día, sino que tú y yo estamos en esta tierra porque Dios tiene un buen plan, porque Dios tiene un propósito para nosotros, porque Dios tiene un buen fin para nuestra vida. Y por más que sean levantar distractores a decirnos,
Mira esto, mira esto otro, usted y yo sabemos que estamos en esta tierra porque sin duda Dios tiene algo poderoso, tiene algo hermoso y tiene algo bueno para nuestra vida.
Pero usted sabe que usted no vino para eso. Usted usted sabe, mi hermano, que usted no no vino para eso. Por eso me gusta esta palabra, porque lo que comienza a hacer el Señor es a enfocar nuevamente él con la declaración que está haciendo sobre los edificios, sobre aquellos monumentos que ahí estaban. Lo lo que está haciendo Jesús es establecer el propósito de Dios sobre su vida.
A esto yo vine. Yo no sé a quién le estoy hablando en este día, pero quizás en enero, en febrero, en marzo y aún en abril tú tuviste distractores, tuviste situaciones que lo único que te están haciendo es creer que este año no va a ser un buen año. distractores que te hacen creer que ya perdiste esta temporada, cuando en realidad si tú y yo nos enfocamos, querido, querida, en el plan de Dios para nuestra vida, sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas ayudan para bien. Así que tenemos que enfocarnos.
A ver, dígale de nuevo a su hermano, por favor. Eres hijo de Dios. Eres bendecido. Dios tiene un buen plan.
Todo terminará en algo bueno. Aleluya. Alguien que lo nuevamente levante su mano y lo diga fuerte, por favor. Soy hijo de Dios.
Soy bendecido. Dios tiene un buen plan. Todo terminará en algo bueno para mi vida. Aleluya.
Dele un aplauso a su Señor, por favor.
Primero Que
Entonces, cuando yo veo esta palabra, lo primero que veo es eso, gente que quería distraer al Señor. Mira los monumentos, mira los edificios. Wow, nunca habíamos visto cosas tan grandes y el Señor los tiene que enfocar porque hay hay gente, y esto es lo segundo que veo en estos versos, querido, querida. Hay gente que solo habla de lo que ve.
Hay gente que solo habla de lo que ve. Hay gente, vuelvo y digo, que solo habla de lo que ve. A Jesús le están diciendo,
Mira estos monumentos. Mira estas estos edificios.
Mira el templo.
Ustedes pueden mirar estos templos, pero les aseguro que no quedará piedra sobre piedra.
Mientras la gente habla solamente de lo que ve. Tú y yo tenemos la facultad de poder hablar de nuestro mañana. Por eso muchas veces Satanás lo que levanta es distractores. ¿Sabes para qué?
para que tú y yo terminemos simple y sencillamente hablando como este mundo habla, diciendo las cosas que este mundo dice. Pero la Biblia me enseña, amado, amada, que usted y yo no somos de este mundo. Usted y yo, aunque estamos en este mundo, es su palabra la que nos dirige, es su palabra la que nos gobierna. Y por más que a lo mejor el mundo esté hablando de aumento de recesiones, la Biblia me enseña que Dios es el que suplirá cada una de nuestras necesidades conforme a su riqueza en gloria.
Así que mientras hoy la gente está hablando de lo que ve, usted y yo podemos hablar de lo que vendrá en favor de nuestra vida. Y mientras la gente sin esperanza habla de que no sabe lo que va a suceder mañana, usted y yo podemos levantarnos y declarar, viene un tiempo de bendición, viene un tiempo de abundancia. Vamos a ir de gloria en gloria, de triunfo en triunfo, de victoria en victoria y de poder en poder. Aleluya.
Podemos profetizar nuestro futuro. A ver, dígale a dos, a tres, por favor. te va a ir muy bien en los meses que vienen por delante. Vamos, dígaselo, por favor.
Yo yo estoy más entusiasmado que usted en este día predicando. Profetice tu futuro. A ver, levante su mano y dígame,
Me va a ir bien en los meses que vienen por delante.
Dios te va a sorprender en mayo.
Dios te va a sorprender en este quinto mes. Algo va a hacer Dios. Algo va a hacer Dios. Algo va a hacer Dios.
Y a lo mejor no faltará el que diga, «¿Será o no será?» Mire, ese que dice, «¿Será o no será?» Lo único que está viendo es el edificio que solamente sus ojos pueden ver. Pero los hombres de fe, las mujeres de fe atreven a hablar mañana porque saben, como dice la escritura, que Dios cabalga sobre palabras que la vida y la muerte están en el poder de la lengua y el que la ama comerá de su fruto. Amén. Vamos, dígale a alguien, por favor, te va a ir muy bien en los próximos días.
Aleluya. Vamos, dígaselo, por favor, a alguien. Te va a ir muy bien. Te va a ir muy bien.
Usted tiene usted tiene dos opciones. O solamente quedarte mirando el edificio o comenzar a declarar la victoria del Rey de Reyes y del Señor de los Señores en favor de nuestra vida. Y eso es lo que hace el Señor. El Señor enfoca.
Hay gente que venía solamente para distraerlo y el Señor se enfoca y se enfoca por medio de una buena declaración profética para esos tiempos. Amado, amada, lo tercero que veo es que la realidad, me queda poco tiempo, la realidad, querido, querida, no intimida a un hombre de fe. Lo voy a decir una vez más porque sé que no solamente mi esposa y Francisco son hombres de fe aquí en la iglesia. La realidad no intimida a un hombre o una mujer de fe.
Amén. Lo voy a decir una vez más por si a lo mejor usted no escuchó, pero la realidad no intimida a un hombre o una mujer de fe. No lo ahí sí despertó la iglesia. Muy bien.
Pero la realidad tome la mano a su hermano y dígale que la realidad de hoy no intimide tus palabras. Vamos, dígaselo que la realidad de hoy no intimide tus palabras. Dígaselo una vez más, por favor. que la realidad de hoy no intimide tus palabras.
Amén. Imagínese, por favor, Jesús abiertamente dice,
Lo lo los hombres estaban enamoradísimos de lo que ellos estaban viendo. No hay templo más hermoso. Mira la estructura, extraordinario.
Pero esa realidad nadie construyó mejor que que aquí que Herodes este hermoso templo. Jesús abiertamente y sin miedo. No es intimidado por lo que estaba viendo, sino que él abiertamente declara,
No sé lo que la realidad está mostrando hoy en tu economía, en tus finanzas. A lo mejor tú abres la cuenta corriente y hoy día la abriste y había cero y ahora la abriste en la tarde y abr había menos 100. Yo no sé cuál es la realidad con la que hoy tú estás lidiando con lo que te está pasando en medio de toda e eh el embate de la vida, pero quiero que tú puedas comprender que la realidad, amado, amada, no puede intimidar a un hombre de fe. Dice el salmo 27 verso 3, por favor, si lo podemos buscar y voy a ir cerrando ya en esta noche porque mañana es Cairo y tenemos que estar acá.
Salmo 27 verso 3, dice la escritura,
Aunque un ejército acampe contra mí,
¿Sabe por qué? Porque la realidad que tus ojos te puedan mostrar no deben intimidar a un hombre y a una mujer de fe. Porque la realidad de hoy, aleluya, puede no ser la realidad de mañana, pero la palabra de Dios, esa va a permanecer hoy, va a permanecer mañana y va a permanecer por siempre, porque Dios no es hombre para mentir ni hijo de hombre para arrepentirse. que él declara en favor de nuestra vida se hace una realidad verdadera y eterna para cada uno de nosotros.
tu realidad. No, no sé lo que estás viviendo, no sé lo que estás pasando, pero nuevamente dígale a su hermano, por favor, la realidad de hoy no intimida un hombre de fe. No intimida una mujer de fe. Por eso, apúntelo, saque, saque ahora el dedo profético, desempúlvelo, saque el dedo profético, por favor, y y dígale a alguien, apúntelo, por favor, y dígale, «Profetizo abundancia para ti.» Aleluya.
Dígale,
Profetizo sanidad para tu vida. Profetizo bendición para tu casa.
Usted dígale, mira, mira, si estás con esa, lo único que estás viendo es el monumento, estás viendo el templo, e estás viendo lo que tus ojos te ven. Pero un hombre de Dios, un hombre de fe, puede declarar, como dijo el Señor, que se muevan las montañas. que las montañas van a moverse, amado, amada, que nada lo distraiga. En este día hay gente que a lo mejor se levanta solamente para mostrarte las desgracias de la mañana, que que uno más, que otra situación más y solamente vienen como distractores.
No caigas en los distractores que quieren apartarte de tu propósito. Recuerda que hay gente que solo habla lo que ve. Pero por más que haya gente que solamente habla lo que ve, un hombre de Dios, una mujer de Dios, no se intimida por la realidad, porque sabe que hay un Dios que por la noche puede estar el llanto, pero por la mañana puede traer alegría y victoria a los que confiamos y creemos en él. Oh, aleluya.
Le damos un aplauso a nuestro Señor, por favor, en este día. Póngase de pie y y abraza a su hermano, por favor. Bien abrazado. Ahora sí, menos el Óscar.
Abrace a su hermano y dígale,
Nos va a ir muy bien en este quinto mes del año.
Deja de mirar el templo. Vamos, dígale ahora. Deja de mirar el templo. Deja de mirar el templo, Señor.
Mira el templo. Y Jesús dice,
No, va a quedar piedra sobre piedra.
Podemos cerrar nuestros ojos, por favor. Vamos, levante sus manos al cielo. Mi buen Dios, mi buen Padre, te adoramos en esta en esta tarde noche. Te damos a ti la gloria.
Aleluya. Te damos a ti las honras, la alabanza, la adoración. Señor, la realidad de hoy no me intimida. La realidad de hoy no me intimida.
Dios mío. Sé que tú nos darás la victoria. Sé que tú haces camino donde no hay camino. Sé que tú provocas vida en medio del sequedal.
La realidad de hoy, Señor, no me intimida. Y hoy reprendo toda distracción que quiere venir a mi corazón, toda distracción que quiere venir sobre mi vida. Jesús estaba saliendo del templo, sabía el propósito por el cual había sido traído, llamado. Y en medio de esa situación aparece discípulo a decirle, «Mira, Señor, el templo.
Pero Jesús inmediatamente enroló,
Porque, amado, amada, oh Dios poderoso, no estamos aquí para aceptar las distracciones de la vida. Estamos aquí para declarar la victoria del Dios poderoso. Señor, yo hablo vida y no muerte. Declaro salud y no enfermedad.
Anunciamos riqueza y no pobreza. Señor, oramos sobre nuestra vida bendición y no maldición, oh Padre. Y mientras los demás, Señor, no pueden salir del templo que ven sus ojos, Señor, nosotros vemos más allá. Vemos más allá porque Dios hubiese yo desmayado si no creyese que veré la bondad del Señor aquí en la tierra de los vivientes.
Oh, Señor, damos a ti la gloria. Damos a ti la honra, damos a ti alabanza, adoración, te exaltamos y te bendecimos en este día. Ven y haz, Señor, en nuestra vida. Ven y haz en nuestra vida.
Señor, viene algo grande en favor de nuestra vida. Algo grande viene para nosotros. Algo grande viene para cada uno de tus hijos, Señor Dios. Quizás no fue el enero esperado, no fue el febrero esperado, no fue el marzo esperado, no fue el abril esperado, pero Señor aquello no opaca, Dios, mi convicción de lo que tú puedes hacer.
Recuerdo, Dios, que tú necesitaste solamente 24 horas en Samaria para que todo fuese cambiado. Y mientras, Señor, había un príncipe cuyo, Dios mío, cuerpo lo utilizaba el rey para apoyarse, decía, «Esto es imposible. Aunque Dios abriera los cielos, vino la palabra, lo vas a ver y no lo vas a disfrutar. Porque Dios, la gente incrédula, nunca puede disfrutar de los beneficios y de la bendición de Dios.
Por eso, Dios, prefiero ser creyente, un loco creyente, a vivir, Dios mío, como un incrédulo que nunca va a poder disfrutar de una promesa. Oh, Dios, prefiero ser un loco creyente. Y tu palabra dice que la cruz es locura para los que se pierden, pero para nosotros, Señor, lo que hemos creído es poder de Dios. Señor, confiamos en un gran mañana para nuestra vida, Señor.
Yo le hablo a mayo, Padre amado. Le hablo a este quinto mes de este año 2026. Y declaro que mayo nos dará gente, mayo nos dará abundancia, mayo soltará salud, soltará prosperidad, soltará buenos negocios, soltará puertas de bendición y de favor. Mayo, bendigo tus 31 días y declaro que en este quinto mes seremos bendecidos.
Mayo, a ti te hablo. Vas a ser un buen mes para nosotros. vas a ser un buen mes para nosotros. Como Jesús le habló a la higuera, como Jesús le habló al viento, así yo le hablo a este mes de mayo.
Mayo. Vas a soltar la gente. Vas a soltar la gente. Y vamos a ver día martes con mucha gente, jueves con mucha gente, domingo, reuniones extraordinarias en la presencia del Dios todopoderoso.
Declaramos la victoria y el bien. Oh Dios, hablamos vida y no muerte. Bendecimos nuestro hogar y nuestra casa. Bendecimos nuestra familia, Señor.
Declaramos la victoria y la abundancia en el nombre En poderoso de Jesús. En el nombre de Jesús. Vamos, levante sus manos al cielo. Iglesia agradezca ahora la presencia de Dios.
Agradézcale. Oh, Dios, te adoramos. Eres digno, eternamente digno, impresionante y digno. Yo solo ante ti me inclino.
Oh, tú eres digno, eternamente digno, impresionante, digno. Solo ante ti. Solo ante ti yo me inclino. Vamos, dígalo una vez más.
Tú eres digno, Señor. Digno, digno, digno. Tú eres digno y eternamente digno, impresionante, impresionante. Digno y solo ante ti yo me inclino.
Una vez más, iglesia, dígaselo a su Señor. Tú eres digno, Señor, tú eres digno. Tú eres digno eternamente. Digno, impresionante.
Démosle un fuerte aplauso a nuestro Señor, por favor. Vamos a tomar nuestra ofrenda en este día. Tome, tome su mejor ofrenda, por favor. Vamos a honrar al Señor con nuestros bienes.
Vamos a bendecir a Dios con la obra, con la obra de nuestras manos. No se olvide, mañana nos eh reunimos en Cairos. Ya mañana estamos acá a las 10 de la mañana comenzamos. Entonces, venga, llegue temprano, vamos a estar disfrutando de un hermoso tiempo, de un lindo tiempo.
La pastora tiene un precioso mensaje para las mujeres mañana, así que venga, no se pierda el mensaje de mañana. Daniel, sin duda lo lo estamos haciendo trabajar, de estar ahí preparando ya su mensaje para compartir con nosotros también va a ser hermoso poder estar ahí. Y eh el doctor Héctor mañana también va a estar compartiendo la palabra. Entonces yo yo le invito, vengamos mañana, va a ser hermoso, va a ser bueno, va a ser lindo poder estar juntos alabando, exaltando, glorificando el nombre del Señor.
Motive a alguien ya. Motive, motive, motive a alguien. Yo, yo le invito a las hermanas mañana más ratito escriban en el WhatsApp de las hermanas, más ratito alguien que escriba en el WhatsApp de los hermanos. Estemos mañana en Cairos.
Estemos mañana en Cairos. Que no lo haga la pastora, que no lo haga su pastor, sino que usted también motive a su par, motive a su hermano, motive a su hermana. Vengamos mañana, estamos juntos. Después si quiere usted se va ahí a marchar con la CUT y todos los con la Nati.
Van a salir de aquí a la 1. Todo ahí la Nati atrás todo. La Josefina, la la Paul ahí. No, vengamos.
Estamos en Cairon mañana va a ser un hermoso tiempo. Va a ser un lindo tiempo, pero motivamos. Ya motivamos. tenemos que aprovechar la instancia de estar reunidos.
Y les recuerdo también que eh el domingo cenamos con el Señor, compartimos el pan, compartimos el vino. Yo yo voy a estar predicando en Génesis 37. Hay una palabra ahí en mi corazón eh que que nos va a bendecir. Así que va a ser hermoso todo lo que vamos a estar viviendo.
Padre, en el nombre poderoso de Jesús, agradecemos, Dios, esta instancia y te pedimos con gozo y alegría en nuestro corazón que nos bendigas y que bendigas la obra de nuestras manos que hoy, Dios, traemos como una ofrenda delante de ti, Padre. Gracias en el nombre de Jesús. Amén. Y amén.
Bien, mientras eh Sí. Okay. Mientras seguimos orando ahí, póngase de pie, por favor. Traiga, traiga su mejor su mejor ofrenda.
Solo ante ti yo me inclino. Tú eres digno eterna. digno, impresionante y digno solo al que ti me inclinó. Bien, amado, lo esperamos mañana en Cairos, le esperamos el domingo, cenamos con el Señor.
La próxima semana también vamos a tener eh actividades. El día viernes 8 tenemos el servicio Acción de Gracias acá en nuestro templo por el onomástico, un nuevo año que celebramos como ciudad de Santa Cruz. Así que no nos estamos preparando, así que es importante que esté mañana, es importante que esté el domingo. Bien, inclinamos el rostro, rogamos la bendición.
Padre, gracias. Ha sido realmente bueno y hermoso poder estar juntos, Señor. Te pedimos, despídenos en paz, en comunión los unos de los otros, más nunca jamás de tu presencia. En el nombre de Jesús, amén y amén.
Dele un fuerte aplauso a su Señor. Despídase de su hermano, despíase de su hermana.
Declaración
En el nombre de Jesús, amén y amén. Dele un fuerte aplauso a su Señor. Despídase de su hermano, despíase de su hermana.
Vamos a leer verso 1 y 2
Vamos a leer verso 1 y 2. Mateo 24 verso 1 y 2. Eh, el día martes tuvimos un lindo tiempo de habitación, ¿verdad? Quienes estuvimos acá fuimos bendecidos por el Señor, pero creemos que mañana también, recuerde, mañana tenemos nuestro tiempo Cairos, es para todos y y vamos a estar eh viviendo ese hermoso tiempo.
Recuerde que va a estar el pastor Daniel Donoso predicándole a a los varones. nos va a estar compartiendo una palabra. Nuestra pastora va a estar predicándole a las damas, a las mujeres, a las señoritas, a las doncellas, a las jóvenes. Eh, no sé de qué manera usted me puede decir amén, pues, ah, a las princesas, las bellas, a ella.
Y eh luego va a estar con nosotros el doctor Héctor Pérez y y va a estar compartiendo una palabra para todos. Entonces yo le invito mañana vengamos a la casa del Señor, vamos a estar de las 10 a la 1 de la tarde, no más que eso. Entonces después tenemos toda la tarde para para estar con la familia, para salir, para subir al cerro, para lo que sea. Ah, pero pero vengamos a la casa del Señor.
Primero Aquí
Estemos primero aquí eh compartiendo. Va a ser bueno poder estar mañana. Mateo 24, por favor, verso 1, verso 2, eh respectivamente, dice la escritura, cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo. Respondiendo él, les dijo,
Veis todo esto, de cierto os digo que no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada.
Señor, te pido con todo mi corazón, usa mi vida en este día, en esta tarde, noche, Señor. Que tu palabra hoy corra y sea glorificada en el nombre de Jesús. Amén, Señor. Y amén.
Le damos un fuerte aplauso a el Señor, por favor, en este en este día. Bien, es importante, querido querida, para poder comprender de mejor manera lo que hemos leído en en este día, en esta tarde noche, e entender el contexto histórico, el momento eh que Jesús está atravesando y viviendo al al él salir ir de templo de Jerusalén y encontrarse con sus discípulos.
Primer Año
Esta esta historia no está ni en el primer año de ministerio de Jesús, no no se encuentra en el segundo año de ministerio, tampoco está en el en el tercer año de ministerio de Jesús, sino que esta palabra no nosotros la ubicamos prácticamente en los últimas en las últimas semanas de Cristo como un hombre que sabe sabe que va a ser entregado, sabe que va a ser sacrificado, que que él tiene que morir en la cruz por el rescate de todos nosotros. Por tanto, eh es un tiempo bien complejo para el Señor, no olvidemos que que él era Dios, pero también era hombre. Y y vemos su humanidad precisamente en el huerto de Yetsemaní cuando él abiertamente declara y dice,
Señor, si es necesario pase de mí esta copa, pero no quiero que se haga mi voluntad, sino que busco que se haga la tuya.
Por tanto, hay una serie de emociones, sin duda, que están ahí polando en el corazón, en la mente de nuestro maestro. Y y él cuando va saliendo de del templo de Jerusalén, aparecen entonces los discípulos de él y empiezan a mostrarle y empiezan a hacer evidente la estructura, lo los edificios que en Jerusalén en Jerusalén se encontraban. Se se dice que el templo que había levantado Herodes en ese tiempo era una de las estructuras más hermosas en todo en todo Israel. No, no había una estructura más hermosa en todo oriente que el templo, el templo que había levantado que había levantado Herodes.
Entonces, los discípulos se se maravillan de aquello y comienzan a mostrarle al Señor y a decirle al Señor, «Señor, fíjate de de todo esto. Qué qué hermoso el templo, qué hermoso lo que nosotros estamos lo que nosotros estamos viendo. Ahora te vuelvo a señalar, por favor. piensa, piensa que que Jesús está viviendo un momento de presión, que que Jesús está viviendo un momento complejo, una situación difícil y y aparecen sus discípulos, quienes deberían estar a su lado comprendiendo un poco el tiempo y el momento que el maestro está atravesando, viviendo y le empiezan a hablar de de cualquier cosa que que no tiene mucha relación con lo que el Señor está viviendo ni con el tiempo que Jesús está experimentando.
Entonces, cuando cuando yo veo esa situación, veo tres cosas que que quiero compartir con ustedes rápidamente y la primera de ella es la importancia, querido querida, de no caer en distracciones que nos apartan de nuestro propósito. Y y en la vida muchas veces tú y yo nos vamos a encontrar con gente tipo discípulos del maestro que que lo que buscan es distraerte, que lo que buscan es sacarte sacarte de tu dirección, sacarte del foco, del enfoque que tú y yo tenemos que tener como hijos, como hijos de Dios. Jesús estaba claro. Él él tenía un propósito, él tenía un plan, él él tenía un proyecto de de vida.
Él él sabía por qué había venido a esta tierra. Jesús abiertamente declara en en más de una oportunidad, yo he venido a hacer la voluntad de mi padre. y entonces viene un grupo de discípulos de él para comenzar a mostrarle y para comenzar de una u otra forma a distraerlo del propósito. Entonces, la importancia, amado, amada, y y considero esto importante porque, repito, en en el día a día tú y yo vamos a tener distractores.
En el día a día tú y yo nos vamos a encontrar con personas que quizás no te van a mostrar ni ni te van a decir,
Oye, fíjate en esta estructura, en este edificio.
Y uno y uno tiene que estar atento, no caiga en en gente que busca distraerte, sacarte del propósito. Recuerde y y levante su mano, por favor, y dígalo conmigo. Diga,
Soy hijo de Dios. Soy bendecido.
Dios tiene un buen plan para mi vida. Todo terminará en algo bueno.
Eres una persona bendecida. Dios tiene un buen plan para ti y todo terminará en algo bueno. Aleluya. Todo terminará en algo bueno.
Amado, amada, cada vez que vengan situaciones, cada vez que vengan personas a querer distraerle de su propósito, usted tiene que recordar que nosotros vinimos a esta tierra no por nada, no por un accidente, no porque mi papás estaban aburridos ese día, sino que tú y yo estamos en esta tierra porque Dios tiene un buen plan, porque Dios tiene un propósito para nosotros, porque Dios tiene un buen fin para nuestra vida. Y por más que sean levantar distractores a decirnos,
Mira esto, mira esto otro, usted y yo sabemos que estamos en esta tierra porque sin duda Dios tiene algo poderoso, tiene algo hermoso y tiene algo bueno para nuestra vida.
Pero usted sabe que usted no vino para eso. Usted usted sabe, mi hermano, que usted no no vino para eso. Por eso me gusta esta palabra, porque lo que comienza a hacer el Señor es a enfocar nuevamente él con la declaración que está haciendo sobre los edificios, sobre aquellos monumentos que ahí estaban. Lo lo que está haciendo Jesús es establecer el propósito de Dios sobre su vida.
A esto yo vine. Yo no sé a quién le estoy hablando en este día, pero quizás en enero, en febrero, en marzo y aún en abril tú tuviste distractores, tuviste situaciones que lo único que te están haciendo es creer que este año no va a ser un buen año. distractores que te hacen creer que ya perdiste esta temporada, cuando en realidad si tú y yo nos enfocamos, querido, querida, en el plan de Dios para nuestra vida, sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas ayudan para bien. Así que tenemos que enfocarnos.
A ver, dígale de nuevo a su hermano, por favor. Eres hijo de Dios. Eres bendecido. Dios tiene un buen plan.
Todo terminará en algo bueno. Aleluya. Alguien que lo nuevamente levante su mano y lo diga fuerte, por favor. Soy hijo de Dios.
Soy bendecido. Dios tiene un buen plan. Todo terminará en algo bueno para mi vida. Aleluya.
Dele un aplauso a su Señor, por favor.
Primero Que
Entonces, cuando yo veo esta palabra, lo primero que veo es eso, gente que quería distraer al Señor. Mira los monumentos, mira los edificios. Wow, nunca habíamos visto cosas tan grandes y el Señor los tiene que enfocar porque hay hay gente, y esto es lo segundo que veo en estos versos, querido, querida. Hay gente que solo habla de lo que ve.
Hay gente que solo habla de lo que ve. Hay gente, vuelvo y digo, que solo habla de lo que ve. A Jesús le están diciendo,
Mira estos monumentos. Mira estas estos edificios.
Mira el templo.
Ustedes pueden mirar estos templos, pero les aseguro que no quedará piedra sobre piedra.
Mientras la gente habla solamente de lo que ve. Tú y yo tenemos la facultad de poder hablar de nuestro mañana. Por eso muchas veces Satanás lo que levanta es distractores. ¿Sabes para qué?
para que tú y yo terminemos simple y sencillamente hablando como este mundo habla, diciendo las cosas que este mundo dice. Pero la Biblia me enseña, amado, amada, que usted y yo no somos de este mundo. Usted y yo, aunque estamos en este mundo, es su palabra la que nos dirige, es su palabra la que nos gobierna. Y por más que a lo mejor el mundo esté hablando de aumento de recesiones, la Biblia me enseña que Dios es el que suplirá cada una de nuestras necesidades conforme a su riqueza en gloria.
Así que mientras hoy la gente está hablando de lo que ve, usted y yo podemos hablar de lo que vendrá en favor de nuestra vida. Y mientras la gente sin esperanza habla de que no sabe lo que va a suceder mañana, usted y yo podemos levantarnos y declarar, viene un tiempo de bendición, viene un tiempo de abundancia. Vamos a ir de gloria en gloria, de triunfo en triunfo, de victoria en victoria y de poder en poder. Aleluya.
Podemos profetizar nuestro futuro. A ver, dígale a dos, a tres, por favor. te va a ir muy bien en los meses que vienen por delante. Vamos, dígaselo, por favor.
Yo yo estoy más entusiasmado que usted en este día predicando. Profetice tu futuro. A ver, levante su mano y dígame,
Me va a ir bien en los meses que vienen por delante.
Dios te va a sorprender en mayo.
Dios te va a sorprender en este quinto mes. Algo va a hacer Dios. Algo va a hacer Dios. Algo va a hacer Dios.
Y a lo mejor no faltará el que diga, «¿Será o no será?» Mire, ese que dice, «¿Será o no será?» Lo único que está viendo es el edificio que solamente sus ojos pueden ver. Pero los hombres de fe, las mujeres de fe atreven a hablar mañana porque saben, como dice la escritura, que Dios cabalga sobre palabras que la vida y la muerte están en el poder de la lengua y el que la ama comerá de su fruto. Amén. Vamos, dígale a alguien, por favor, te va a ir muy bien en los próximos días.
Aleluya. Vamos, dígaselo, por favor, a alguien. Te va a ir muy bien. Te va a ir muy bien.
Usted tiene usted tiene dos opciones. O solamente quedarte mirando el edificio o comenzar a declarar la victoria del Rey de Reyes y del Señor de los Señores en favor de nuestra vida. Y eso es lo que hace el Señor. El Señor enfoca.
Hay gente que venía solamente para distraerlo y el Señor se enfoca y se enfoca por medio de una buena declaración profética para esos tiempos. Amado, amada, lo tercero que veo es que la realidad, me queda poco tiempo, la realidad, querido, querida, no intimida a un hombre de fe. Lo voy a decir una vez más porque sé que no solamente mi esposa y Francisco son hombres de fe aquí en la iglesia. La realidad no intimida a un hombre o una mujer de fe.
Amén. Lo voy a decir una vez más por si a lo mejor usted no escuchó, pero la realidad no intimida a un hombre o una mujer de fe. No lo ahí sí despertó la iglesia. Muy bien.
Pero la realidad tome la mano a su hermano y dígale que la realidad de hoy no intimide tus palabras. Vamos, dígaselo que la realidad de hoy no intimide tus palabras. Dígaselo una vez más, por favor. que la realidad de hoy no intimide tus palabras.
Amén. Imagínese, por favor, Jesús abiertamente dice,
Lo lo los hombres estaban enamoradísimos de lo que ellos estaban viendo. No hay templo más hermoso. Mira la estructura, extraordinario.
Pero esa realidad nadie construyó mejor que que aquí que Herodes este hermoso templo. Jesús abiertamente y sin miedo. No es intimidado por lo que estaba viendo, sino que él abiertamente declara,
No sé lo que la realidad está mostrando hoy en tu economía, en tus finanzas. A lo mejor tú abres la cuenta corriente y hoy día la abriste y había cero y ahora la abriste en la tarde y abr había menos 100. Yo no sé cuál es la realidad con la que hoy tú estás lidiando con lo que te está pasando en medio de toda e eh el embate de la vida, pero quiero que tú puedas comprender que la realidad, amado, amada, no puede intimidar a un hombre de fe. Dice el salmo 27 verso 3, por favor, si lo podemos buscar y voy a ir cerrando ya en esta noche porque mañana es Cairo y tenemos que estar acá.
Salmo 27 verso 3, dice la escritura,
Aunque un ejército acampe contra mí,
¿Sabe por qué? Porque la realidad que tus ojos te puedan mostrar no deben intimidar a un hombre y a una mujer de fe. Porque la realidad de hoy, aleluya, puede no ser la realidad de mañana, pero la palabra de Dios, esa va a permanecer hoy, va a permanecer mañana y va a permanecer por siempre, porque Dios no es hombre para mentir ni hijo de hombre para arrepentirse. que él declara en favor de nuestra vida se hace una realidad verdadera y eterna para cada uno de nosotros.
tu realidad. No, no sé lo que estás viviendo, no sé lo que estás pasando, pero nuevamente dígale a su hermano, por favor, la realidad de hoy no intimida un hombre de fe. No intimida una mujer de fe. Por eso, apúntelo, saque, saque ahora el dedo profético, desempúlvelo, saque el dedo profético, por favor, y y dígale a alguien, apúntelo, por favor, y dígale, «Profetizo abundancia para ti.» Aleluya.
Dígale,
Profetizo sanidad para tu vida. Profetizo bendición para tu casa.
Usted dígale, mira, mira, si estás con esa, lo único que estás viendo es el monumento, estás viendo el templo, e estás viendo lo que tus ojos te ven. Pero un hombre de Dios, un hombre de fe, puede declarar, como dijo el Señor, que se muevan las montañas. que las montañas van a moverse, amado, amada, que nada lo distraiga. En este día hay gente que a lo mejor se levanta solamente para mostrarte las desgracias de la mañana, que que uno más, que otra situación más y solamente vienen como distractores.
No caigas en los distractores que quieren apartarte de tu propósito. Recuerda que hay gente que solo habla lo que ve. Pero por más que haya gente que solamente habla lo que ve, un hombre de Dios, una mujer de Dios, no se intimida por la realidad, porque sabe que hay un Dios que por la noche puede estar el llanto, pero por la mañana puede traer alegría y victoria a los que confiamos y creemos en él. Oh, aleluya.
Le damos un aplauso a nuestro Señor, por favor, en este día. Póngase de pie y y abraza a su hermano, por favor. Bien abrazado. Ahora sí, menos el Óscar.
Abrace a su hermano y dígale,
Nos va a ir muy bien en este quinto mes del año.
Deja de mirar el templo. Vamos, dígale ahora. Deja de mirar el templo. Deja de mirar el templo, Señor.
Mira el templo. Y Jesús dice,
No, va a quedar piedra sobre piedra.
Podemos cerrar nuestros ojos, por favor. Vamos, levante sus manos al cielo. Mi buen Dios, mi buen Padre, te adoramos en esta en esta tarde noche. Te damos a ti la gloria.
Aleluya. Te damos a ti las honras, la alabanza, la adoración. Señor, la realidad de hoy no me intimida. La realidad de hoy no me intimida.
Dios mío. Sé que tú nos darás la victoria. Sé que tú haces camino donde no hay camino. Sé que tú provocas vida en medio del sequedal.
La realidad de hoy, Señor, no me intimida. Y hoy reprendo toda distracción que quiere venir a mi corazón, toda distracción que quiere venir sobre mi vida. Jesús estaba saliendo del templo, sabía el propósito por el cual había sido traído, llamado. Y en medio de esa situación aparece discípulo a decirle, «Mira, Señor, el templo.
Pero Jesús inmediatamente enroló,
Porque, amado, amada, oh Dios poderoso, no estamos aquí para aceptar las distracciones de la vida. Estamos aquí para declarar la victoria del Dios poderoso. Señor, yo hablo vida y no muerte. Declaro salud y no enfermedad.
Anunciamos riqueza y no pobreza. Señor, oramos sobre nuestra vida bendición y no maldición, oh Padre. Y mientras los demás, Señor, no pueden salir del templo que ven sus ojos, Señor, nosotros vemos más allá. Vemos más allá porque Dios hubiese yo desmayado si no creyese que veré la bondad del Señor aquí en la tierra de los vivientes.
Oh, Señor, damos a ti la gloria. Damos a ti la honra, damos a ti alabanza, adoración, te exaltamos y te bendecimos en este día. Ven y haz, Señor, en nuestra vida. Ven y haz en nuestra vida.
Señor, viene algo grande en favor de nuestra vida. Algo grande viene para nosotros. Algo grande viene para cada uno de tus hijos, Señor Dios. Quizás no fue el enero esperado, no fue el febrero esperado, no fue el marzo esperado, no fue el abril esperado, pero Señor aquello no opaca, Dios, mi convicción de lo que tú puedes hacer.
Recuerdo, Dios, que tú necesitaste solamente 24 horas en Samaria para que todo fuese cambiado. Y mientras, Señor, había un príncipe cuyo, Dios mío, cuerpo lo utilizaba el rey para apoyarse, decía, «Esto es imposible. Aunque Dios abriera los cielos, vino la palabra, lo vas a ver y no lo vas a disfrutar. Porque Dios, la gente incrédula, nunca puede disfrutar de los beneficios y de la bendición de Dios.
Por eso, Dios, prefiero ser creyente, un loco creyente, a vivir, Dios mío, como un incrédulo que nunca va a poder disfrutar de una promesa. Oh, Dios, prefiero ser un loco creyente. Y tu palabra dice que la cruz es locura para los que se pierden, pero para nosotros, Señor, lo que hemos creído es poder de Dios. Señor, confiamos en un gran mañana para nuestra vida, Señor.
Yo le hablo a mayo, Padre amado. Le hablo a este quinto mes de este año 2026. Y declaro que mayo nos dará gente, mayo nos dará abundancia, mayo soltará salud, soltará prosperidad, soltará buenos negocios, soltará puertas de bendición y de favor. Mayo, bendigo tus 31 días y declaro que en este quinto mes seremos bendecidos.
Mayo, a ti te hablo. Vas a ser un buen mes para nosotros. vas a ser un buen mes para nosotros. Como Jesús le habló a la higuera, como Jesús le habló al viento, así yo le hablo a este mes de mayo.
Mayo. Vas a soltar la gente. Vas a soltar la gente. Y vamos a ver día martes con mucha gente, jueves con mucha gente, domingo, reuniones extraordinarias en la presencia del Dios todopoderoso.
Declaramos la victoria y el bien. Oh Dios, hablamos vida y no muerte. Bendecimos nuestro hogar y nuestra casa. Bendecimos nuestra familia, Señor.
Declaramos la victoria y la abundancia en el nombre En poderoso de Jesús. En el nombre de Jesús. Vamos, levante sus manos al cielo. Iglesia agradezca ahora la presencia de Dios.
Agradézcale. Oh, Dios, te adoramos. Eres digno, eternamente digno, impresionante y digno. Yo solo ante ti me inclino.
Oh, tú eres digno, eternamente digno, impresionante, digno. Solo ante ti. Solo ante ti yo me inclino. Vamos, dígalo una vez más.
Tú eres digno, Señor. Digno, digno, digno. Tú eres digno y eternamente digno, impresionante, impresionante. Digno y solo ante ti yo me inclino.
Una vez más, iglesia, dígaselo a su Señor. Tú eres digno, Señor, tú eres digno. Tú eres digno eternamente. Digno, impresionante.
Démosle un fuerte aplauso a nuestro Señor, por favor. Vamos a tomar nuestra ofrenda en este día. Tome, tome su mejor ofrenda, por favor. Vamos a honrar al Señor con nuestros bienes.
Vamos a bendecir a Dios con la obra, con la obra de nuestras manos. No se olvide, mañana nos eh reunimos en Cairos. Ya mañana estamos acá a las 10 de la mañana comenzamos. Entonces, venga, llegue temprano, vamos a estar disfrutando de un hermoso tiempo, de un lindo tiempo.
La pastora tiene un precioso mensaje para las mujeres mañana, así que venga, no se pierda el mensaje de mañana. Daniel, sin duda lo lo estamos haciendo trabajar, de estar ahí preparando ya su mensaje para compartir con nosotros también va a ser hermoso poder estar ahí. Y eh el doctor Héctor mañana también va a estar compartiendo la palabra. Entonces yo yo le invito, vengamos mañana, va a ser hermoso, va a ser bueno, va a ser lindo poder estar juntos alabando, exaltando, glorificando el nombre del Señor.
Motive a alguien ya. Motive, motive, motive a alguien. Yo, yo le invito a las hermanas mañana más ratito escriban en el WhatsApp de las hermanas, más ratito alguien que escriba en el WhatsApp de los hermanos. Estemos mañana en Cairos.
Estemos mañana en Cairos. Que no lo haga la pastora, que no lo haga su pastor, sino que usted también motive a su par, motive a su hermano, motive a su hermana. Vengamos mañana, estamos juntos. Después si quiere usted se va ahí a marchar con la CUT y todos los con la Nati.
Van a salir de aquí a la 1. Todo ahí la Nati atrás todo. La Josefina, la la Paul ahí. No, vengamos.
Estamos en Cairon mañana va a ser un hermoso tiempo. Va a ser un lindo tiempo, pero motivamos. Ya motivamos. tenemos que aprovechar la instancia de estar reunidos.
Y les recuerdo también que eh el domingo cenamos con el Señor, compartimos el pan, compartimos el vino. Yo yo voy a estar predicando en Génesis 37. Hay una palabra ahí en mi corazón eh que que nos va a bendecir. Así que va a ser hermoso todo lo que vamos a estar viviendo.
Padre, en el nombre poderoso de Jesús, agradecemos, Dios, esta instancia y te pedimos con gozo y alegría en nuestro corazón que nos bendigas y que bendigas la obra de nuestras manos que hoy, Dios, traemos como una ofrenda delante de ti, Padre. Gracias en el nombre de Jesús. Amén. Y amén.
Bien, mientras eh Sí. Okay. Mientras seguimos orando ahí, póngase de pie, por favor. Traiga, traiga su mejor su mejor ofrenda.
Solo ante ti yo me inclino. Tú eres digno eterna. digno, impresionante y digno solo al que ti me inclinó. Bien, amado, lo esperamos mañana en Cairos, le esperamos el domingo, cenamos con el Señor.
La próxima semana también vamos a tener eh actividades. El día viernes 8 tenemos el servicio Acción de Gracias acá en nuestro templo por el onomástico, un nuevo año que celebramos como ciudad de Santa Cruz. Así que no nos estamos preparando, así que es importante que esté mañana, es importante que esté el domingo. Bien, inclinamos el rostro, rogamos la bendición.
Padre, gracias. Ha sido realmente bueno y hermoso poder estar juntos, Señor. Te pedimos, despídenos en paz, en comunión los unos de los otros, más nunca jamás de tu presencia. En el nombre de Jesús, amén y amén.
Dele un fuerte aplauso a su Señor. Despídase de su hermano, despíase de su hermana.
Declaración
En el nombre de Jesús, amén y amén. Dele un fuerte aplauso a su Señor. Despídase de su hermano, despíase de su hermana.