Mensaje central
Vamos a leer del verso 3 en adelante, del 3 al 6 para ser más específicos. Filipenses capítulo número uno dice la escritura. Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de ustedes, siempre en todas mis oraciones, rogando con gozo por todos ustedes, por su comunión en el evangelio desde el primer día hasta ahora, estando persuadido de esto, que el que comenzó en ustedes La buena obra la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.
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Introducción
Vamos a leer del verso 3 en adelante, del 3 al 6 para ser más específicos. Filipenses capítulo número uno dice la escritura. Gracias. Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de ustedes, siempre en todas mis oraciones, rogando con gozo por todos ustedes, por su comunión en el evangelio desde el primer día hasta ahora, estando persuadido de esto, que el que comenzó en ustedes La buena obra la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.
Que Dios bendiga su palabra. Señor, te pido con todo mi corazón, usa mi vida en este día, Señor. Que que no sea el barro, que no nos, Dios mío, preocupemos de el barro. sino del precioso tesoro.
Que tu palabra hoy corra y sea glorificada en el nombre de Jesús. Amén, Señor. Y amén. Le damos un fuerte aplauso a nuestro Señor, por favor.
Bien, me me gusta como Pablo escribe la carta a los filipenses y Pablo está declarando una realidad, una realidad hermosa que creo debe ser una constante en nuestra vida, una constante en nuestra mente, una constante en nuestro corazón y y es el hecho de de tener claridad en que aquel que comenzó Sol, la buena obra va a ser, como dice la escritura, fiel en completarla, fiel en perfeccionarla. Dios comienza una obra en ti. Dios ha comenzado una obra, una obra en cada uno de nosotros. Y y es verdad, no podemos negar aquello, no no podemos omitir esta realidad, que la velocidad de unos es distinta la velocidad a la velocidad de otros.
Hay algunos que quizás pudiesen sentir de una u otra forma que la obra que Dios está haciendo en aquellos es más rápido que en uno. Pero independiente, insisto, de la velocidad con la que Dios está haciendo una obra, nosotros tenemos que tener la certeza y tenemos que tener esa convicción y seguridad de que Dios comenzó una obra en nuestra vida y la va a perfeccionar, la va a completar. Re, recuerde, por favor que la carrera de la vida no es una carrera de velocidad, sino que es una carrera de resistencia. El evangelio no es una carrera de velocidad, sino que el evangelio es una carrera de resistencia.
El apóstol Pedro declara y dice,
Resistan al resistan al adversario, al enemigo, resistan aquellos que quiere levantarse en su contra, en mi contra.
Primero De
Y el primero de ellos es poder entender, poder poder poder comprender que en esa obra que Dios ha comenzado, él sin duda muestra su amor sobre nuestra vida, que que él nos ama. poder poder recordar al comenzar este año 2026 que tenemos un Dios que nos que nos ama, que que nos ama. Y y quiero que lo podamos ver en el libro de Efesios, por favor, capítulo 5, el verso 1 y dos de declara la escritura. Efesios capítulo 5, por favor, Nati, verso 1 y 2 dice, «Sed pues imitadores de Dios como hijos amados y andemos en ¿qué?
amor, en amor. No, no, no en pleitos, no, no en amargura, no, no en conflictos, no, no en enojo, no, no en rabietas, sino que andar en ¿qué? en amor. En amor, como también Cristo nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.
Entonces, esa obra que Dios ha comenzado en nuestra vida comenzó a través de un acto de amor y y poder tener fresco, repito, en en la mente, en el corazón, que tengo un Dios que me ama, que que no tengo un Dios que me odia, que que no tengo un Dios que que se olvida que se olvida de mí, que que no tengo un Dios que que se ha apartado de mí, que que me que se ha alejado de mí. de de de repente puede parecer gracioso, pero tristemente en muchos se hace una realidad y y pareciera que se hace una verdad que que es difícil de sacar en el corazón y y es el hecho de que al comenzar un año, de repente yo veo a cientos de personas con con la siguiente frase o diciéndole a Dios, Dios, eh, por favor, entrégale esas batallas a otro siempre yo, uno de tus guerreros y y vamos a la lucha y y vamos nuevamente a la batalla y pareciera que no hay otro y pareciera que solamente Dios se fija en mí y soy yo el que tengo que llevar y cargar con estas situaciones. Pero, amado, amada, si hay algo que a usted no se le puede olvidar es que Dios no pone mayor carga de la que nosotros podemos soportar. Dios no pone, y eso está escrito en la palabra, Dios no pone mayor carga de la que usted y yo podamos soportar.
Y eso, querido, querida, es una muestra de amor. Eso es una muestra de amor. Si Dios no estuviese amándonos, déjame decirte que las cargas sí serían difíciles de llevar, que las cargas sí serían imposibles quizás de sostener, pero aún el Señor nos dice que cuando nosotros sentimos que esas cargas son difíciles, podemos ir delante de él y podemos entregarle nuestra carga y podemos entregarle nuestro yugo y en él nosotros podemos descansar. ¿Sabe por qué?
Porque Dios nos ama. Dios nos ama, querido. Y y yo quiero, insisto, traer a memoria a su mente y a su corazón que hay un Dios que nos ama. Y como ese Dios nos ama, Pablo escribe su carta a los efesios y dice, «Nosotros también andemos en ¿qué?
Andemos en amor. No, no, no andemos en rabia. No, no andemos en molestia, no, no andemos quejándonos, sino que anda en amor, porque tenemos un Dios que nos ama, porque tenemos un Dios que sabe cuál es la carga que nosotros podemos soportar, que nosotros podemos llevar. Y y quizá usted siente que la carga que usted tiene que llevar es pesada.
Quizás usted siente que la carga que tiene que llevar es una gran carga, es una gran mochila, pero déjeme por favor en este día mirarlo quizás con otros lentes y poder agradecer a Dios, poder honrar al Señor y decirle,
Dios, gracias porque tú me trajiste a esta tierra y no me hiciste un hombre débil.
Tú me hiciste un hombre fuerte, tú me hiciste una mujer fuerte. Y eso es una muestra de amor de tu persona hacia mi persona, que no me va a dejar caer, que no me va a dejar tirado en el piso. La he pasado mal, quizás he sufrido, quizá han habido situaciones dolorosas contrarias sobre mi vida, pero a pesar de todo eso, estoy en pie, estoy con vida. Y eso es gracias, Dios, a que tú me has amado, a que tú me has hecho un hombre fuerte, a que tú me has hecho una mujer fuerte que sabe enfrentar las batallas y entiende que no está errante ni está sin destino en esta vida, sino que aquel que comenzó la buena obra va a ser fiel en completarla en cada uno de nosotros.
Amado, amada, Dios nos ama. Dios nos ama. Mi mire a su hermano y si puede abrazar a alguien, abrácelo por favor y dígale, «Dios te ama.
Dios te ama. Mírelo, por favor.
Dígale,
Amado, amada, no, no ande ahí, por favor, pensando que Dios le odia, pensando que Dios se olvidó de nosotros por causa de la carga, sino agradecer a Dios. Dios, gracias porque a pesar de todo lo que he tenido que enfrentar, porque a pesar de todo lo que he tenido que vivir, Señor, estoy en pie. Sigo firme y es gracias a tu amor. Sigo firme y es gracias a tu bendición.
Sigo firme y es gracias, Dios mío, a que tú estás conmigo, a que tu vara y tu callado me infunden aliento, a que tú a que veo tu amor todos los días y por tanto no voy a andar quejándome, no voy a andar en rabias ni en molestia, sino que voy a andar como dice Pablo a los de Efesios, voy a andar en amor como también Cristo nos ha amado. Cristo nos ha amado. Amado, amada. Dios, Dios nos ama.
Habrá, habrá algún hermano, hermana que pueda levantar su mano, por favor, y decirlo fuerte, él me ama. Él me ama. Aleluya. Él nos ama, mi querido hermano, mi querida hermana, él nos ama.
Él nos ama. salga hoy de este lugar, no quizás quejándose por todo lo que ha tenido que soportar, sino agradeciendo y diciendo,
Señor, gracias, gracias por tu amor. Gracias porque tú me hiciste un hombre fuerte, una mujer fuerte que ha podido soportar que otros a lo mejor estarían ya pasando por el canal sin vida, pero yo sigo con vida.
Y es gracias, Dios mío, a tu amor en mi vida. No es que tú estás distante de mí, sino que tú estás conmigo y tú me traes bendición y fortaleza.
Aplicación
Amado, él nos amó, pero no tan solo él nos amó, sino que quiero que podamos entender que en esa obra que él comenzó nuestra vida, él número uno me ama.
Número dos, él me perdonó y él me limpió
Número dos, él me perdonó y él me limpió. Y él nos perdonó, amado, amada. Él nos perdonó de nuestros pecados. Él nos perdonó de de de toda situación contraria que que arrastrábamos.
Él es un Dios que nos perdona. Él nos perdonó. Y si podemos leer, por favor, Nati, Colosenses, capítulo número uno, el verso 21 y 22, respectivamente. Colosenses capítulo 1, verso 21 dice la escritura y a ustedes también que en otro tiempo éramos qué cosas, extraños y enemigos en nuestra mente haciendo qué cosa, malas obras.
haciendo malas obras. Mira su hermano, por favor, dígale,
No te hagas el leso. Ese eras tú.
Hacíamos malas obras. Enemigo en nuestra mente haciendo malas obras. Ahora Dios nos ha qué cosa reconciliado. Verso 22, por favor.
En su cuerpo de carne por medio de la muerte para presentarnos santos. y sin mancha e irreprensibles delante de él. Antes hacíamos, ¿qué cosa? Malas obras.
Y ahora Dios nos considera santos. Antes hacíamos malas obras, pero Dios ahora te considera santo para presentarnos a él santo, para presentarnos a él sin mancha e irreprensible delante de él. Él nos perdona, amado, amada. No, no, no tan solo nos ama, sino que él, repito, nos perdona.
Él nos ha perdonado de nuestros errores. Él nos ha perdonado de nuestros pecados. Él nos ha perdonado de nuestras faltas. Él él nos ha perdonado de de situaciones negativas que quizá usted y yo cometíamos, hacíamos y y en nuestra mente, como dice Pablo en Colosenses, también estábamos viviendo en esa situación y estábamos en esa condición.
Podemos poner el verso 21, Nati, por favor. nuevamente estábamos en esa situación y a vosotros también que erais en otro tiempo extraño y enemigo en nuestra mente. Amado, amada, cada vez que nosotros nos desviamos, estamos siendo enemigos en nuestra mente para llevarnos. Satanás, eso es lo que quiere que tú y yo caigamos en hacer ¿qué cosa?
Malas obras. Pero yo tengo que recordar al comenzar este año que tengo un Dios que me ama. Que tengo un Dios que me ama. Lo voy a decir una vez más.
Tengo un Dios que me ama y no tan solo me ama, sino que además me perdona. Él me ha perdonado. Él me ha perdonado. Él me ha perdonado.
A lo mejor la Anastasia todavía no me perdona. A lo mejor el Tomás todavía no me perdona. A lo mejor Miguel Ángel todavía no me perdona, pero Dios me perdona. Pero Dios te perdona, amado, amada, Dios te perdona.
Él nos ha perdonado. Así que por favor deje ya de lado esos pensamientos que Satanás trae sobre nuestra mente. Deje ya de lado esos pensamientos que Satanás trae de que este va a ser un año difícil, de que este va a ser un año complejo, de que este va a ser un año que no va a poder salir adelante, que que las cosas no se van a dar como estás esperando, que solamente estás haciendo castillos en el aire, deje esos pensamientos de lado y confíe en el Señor y crea en el Señor y dele gloria a Dios y dele honra a Dios y tenga la certeza que él, ese Dios que me ama Ese Dios que me perdona sigue haciendo una obra maravillosa en mi vida. Sigue haciendo una obra maravillosa en su vida.
Querida iglesia, Dios sigue haciendo esa obra en nosotros. Entonces, tengo un Dios que me ama, tengo un Dios que me perdona, tengo un Dios que me limpia. Y la pregunta es, ¿para qué? ¿Por qué Dios comienza a hacer esa obra en mi vida?
Y es ahí donde quiero llevarte en este en esta tarde. Apocalipsis capítulo 1, por favor. Nati y verso 5 y 6. Apocalipsis capítulo 1.
Dice la escritura y de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos y el soberano de los reyes de la tierra. verso siguiente. Al que nos amó y nos lavó de nuestros pecados con su sangre nuevamente. ¿Qué es lo que hizo primero Dios?
Me amó, luego me lavó. Eso es principio bíblico para cada uno de nosotros. Él primero me ama, luego me lava, me amó, me perdonó. Me amó, me perdonó.
Que nadie le diga lo contrario. Que nadie le le diga lo contrario. Dios a usted lo amó, lo perdonó y y él hizo esa obra en usted. Él me amó.
Él me perdonó. ¿Qué te va a amar Dios a ti? No, él me amó. ¿Qué te va a perdonar Dios a ti?
No, él me perdonó. Él me amó. Él me lavó. Él me amó.
Él me lavó de nuestros pecados. ¿Con qué? con su sangre y nos hizo. Y este es el punto tres, este es el propósito.
¿Para qué me ama? ¿Para qué me lava? Él me hizo qué? Rey y sacerdote para Dios su padre.
A él sea la gloria, el imperio por los siglos de los siglos. O sea, ¿cuál cuál es el propósito? Entonces, Dios comienza una obra en tu vida. Dios comienza una obra en mi vida y en esa obra número uno, él me ama y y él me amó antes de que yo lo amara.
Amado, amada, él te amó antes de que usted lo amara a él. Porque no es que nosotros lo andábamos buscando, él nos buscó. Él nos buscó. No es que nosotros lo andábamos eligiendo, ¿no?
Él nos eligió. Él él nos eligió a nosotros. Él dice,
No me eligiste vosotros a mí, yo los elegí a ustedes.
Él él fue primero en en favor de nuestras vidas. ¿Cuántos aquí leían el horóscopo? Me levanten la mano que se leían el horóscopo, que iban donde la doña Juanita para que le leyera las cartas. Ah, ¿cuántos alguna vez hicieron un machitú por ahí?
Ah, una una cruz de parque. Las que no sabe. Ah, una cruz de parque. Una una si usted cuántos hacían saumerio acá.
Ah, robando, robando tierra, cementerio, haciendo machitunes. Ah, o sea, ¿por qué, pastor? ¿Por qué? ¿Por qué usted está diciendo cuántos se buscaban las cartas o o andaban ahí haciendo poniéndole el el el dólar al elefante?
Un dólar doblado ahí en la billetera. Pastor, ¿por qué usted está diciendo todas esas cosas? Porque a través de todas esas cosas no es que nosotros estábamos buscando a Dios y esa es la realidad. Nosotros buscábamos la suerte, buscábamos esto, buscábamos lo otro, pero pero a Dios venir a una iglesia que que estuviera pensando usted y yo.
O sea, ¿cuánto pregunto aquí? ¿Cuántos cuántos dijeron, «No, yo quiero ser evangélico?
Una mentirosa todo. Pero la mayoría de nosotros nadie dice,
Oh, yo quiero que me digan canuto en la calle. Nadie. Pero tú sí, Marcelito, pero los demás, querido, querida, ¿por qué digo esto? ¿Por qué digo esto?
Porque no es que nosotros andábamos buscando a Dios, buscábamos cualquier cosa menos al Señor, pero Dios nos buscó a nosotros. Dios salió al encuentro de nosotros, de cada uno de nosotros. ¿Para qué? Para amarnos.
Amén. Y luego que nos amó y nos sedujo con su amor, ¿qué es lo que él hizo? Nos perdonó, nos lavó. Amado, amada, y camine este año, por favor, se lo digo.
Camine este año 2026. Si a lo mejor nadie te ama, a lo mejor todavía tu príncipe azul no aparece, tu princesa azul no aparece o ya de príncipe pasamos a sapo, a cu, pero da lo mismo. Pero hay uno, hay uno que nos ama, amado, amada. Hay uno que nos ama y y ese que nos amó nos lavó y Dios te lavó, Dios te perdonó.
Dios nos perdonó de nuestros pecados. Dios nos perdonó, se lo digo una vez más, Dios nos perdonó de nuestros pecados. Pastor, si yo no era tan pecador, más de alguna mentira te mandabas al día, más de alguna cosa por ahí la hacíamos y la hacíamos, pero Dios nos perdonó. Dios nos lavó.
¿Y para qué me perdonó? ¿Para qué me me lavó? ¿Por qué me amó? Porque Dios te quiere hacer.
Y nos hizo reyes y sacerdotes. Una nación santa. Primera de Pedro, Nati, por favor, capítulo 2, verso 9. Ya voy a ir cerrando.
Abraza al que está a su lado, por favor. Estoy sentado al lado de una reina, de un rey. Ah, estoy sentado al lado de una reina, de un rey, el rey del mote con huesillo. Pero rey, al fin y al cabo, más vosotros, más yo, diga, más yo, soy qué cosa?
Linaje escogido, real sacerdocio, nación. Santa, pueblo adquirido, adquirido por Dios. ¿Para qué? Para que anunciemos las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable.
O sea, Dios, Dios me establece un propósito. Él él me amó, me lavó, me perdonó, me hizo rey y sacerdote. Él él me escogió para para pertenecer a su pueblo. Él él me escogió para pertenecer a su iglesia.
Él él me escogió, amado, amada. Él él nos escogió. Él él nos escogió. se y y se la puedo me me permite rebajar mi vocabulario un poco, por favor.
Me lo permite tan solo unos o 2 minutos. Permítame rebajar mi vocabulario unos segundos, por favor. Déjeme cantárselas claritas. Usted, usted y yo no sacamos nada con con pelear con Dios.
Usted y yo no sacamos nada con con pelear con el Señor de que no no vengo a la iglesia, no no vengo más, no me congrego más. El único la única que va a sufrir con eso va a ser usted. Va va a ser usted. Déjeme déjeme decirle, por favor, que 2 + 2 es 4.
2 + 2 no es 8, no es 16, no es 24. Si yo me aparto de Dios, no. Si yo lo quiero hacer a mi manera, el único que va a sufrir, la única que va a sufrir voy a ser yo, va a ser usted. Porque Dios nos llamó, Dios nos escogió, Dios no hizo su pueblo.
Amado, esto es como la mafia. Usted entró y no sale más. Esto es como la mafia. Usted entró a la iglesia y no y no sale más.
No, pastor, yo salgo y no vuelvo más. ¿Cómo le van a decir a usted? Descarriada. Sinónimo de ex evangélico.
Pero ese título no te lo saca nadie más, porque Dios nos hizo reyes, Dios nos hizo sacerdotes para él. Él no hizo una nación santa, un pueblo adquirido. Así que, amado, amada, este 2026, con todo lo alto y bajo que a lo mejor usted tuvo el 2025, con todas las situaciones que a lo mejor usted viene arrastrando de de tiempo atrás y usted entró a este año, déjeme decirle, entre a este año con esperanza. entre a este año con optimismo.
Métale gana a este año, amado, amada. Métale gana a este año. Avance, confíe. Crea que Dios le va a abrir las puertas.
Y cuando alguien quiera decirle algo, cuando alguien quiera apuntarlo con el dedo, usted no se olvide de esta máxima. Tengo un Dios que me ama. Tengo un Dios que me ha alabado y me ha perdonado. Tengo un Dios que dio propósito a mi vida, me hizo rey y sacerdote.
No necesito nada más. Lo demás añadidura que con el tiempo vendrá sobre mi vida. Pero camino firme entendiendo que Dios me amó. Camino firme entendiendo que Dios me ha perdonado.
Camino firme entendiendo que soy rey y sacerdote de él. que si en algún momento parto del escenario de esta tierra, hay un cielo nuevo, hay una tierra nueva esperando por mi vida, entendiendo que si todavía falta mucho para que yo parta el escenario de esta tierra, el que comenzó la buena obra, gloria a Dios, será fiel en completarla. Por tanto, si falta mucho, gloria a Dios, si falta poco, gloria a Dios, ganancia para ti y para mí. Si somos fieles con el Señor, ganancia para ti, ganancia para mí.
Si somos fieles con el Señor, él nos amó, él nos lavó, él nos hizo reyes y sacerdotes. Amado, amada, camine firme con el Señor. Tome, tome la mano su hermano. Termino con esto.
Dígale, caminemos firmes con el Señor. Aleluya. Caminemos firmes con él, Señor. Le damos un fuerte aplauso a nuestro Dios.
Póngase de pie, muchachos, por favor. Aleluya. Mira alguien, por favor, dígale, «Tienes una cara del rey impresionante. Impresionante.
Una cara de rey, una cara de reina, pero impresionante. Amado, amada. Dios está con nosotros. Número uno, ¿qué hizo Dios?
Me amó. Amó, pastor, es que a mí nadie me ama. No, no, no. Dios te ama.
Dios me lavó. Dios, Dios nos ha perdonado tanto, mi hermano. Dios nos ha perdonado tanto. Y déjame decirte, y nos sigue y nos sigue perdonando.
Dios nos ha perdonado tanto y nos sigue perdonando, nos sigue ayudando, nos sigue ayudando. Dios, Dios nos ha, se lo voy a decir una vez más porque es una realidad. Dios nos ha perdonado tanto. Yo sé que aquí hay buena gente y son buenas personas.
Todos ustedes, la mayoría. Aquí los únicos pecadores, Jonathan y yo, el resto dos. Pero Dios nos ha perdonado tanto. Bueno, y el Luis que acaba de aparecer, pero Dios nos ha perdonado tanto, mi hermano.
¿Por qué no agradecer y decir, «Señor, sea de de las cosas que quieran o no decir la gente. la situación, a lo mejor en esa área puntual que estoy atravesando o que estoy viviendo, amado, amada, camine firme este año 2026. Se lo digo una vez más, métale gana este año, mi hermano. Métale gana este año, pastor.
Es que toda la carga que yo estoy llevando, recuerde, agradezca a Dios. Cambie un poco la visión y agradezca a Dios y dígale,
Señor, gracias porque no me hiciste débil, me hiciste fuerte. No, no me hiciste débil, me hiciste fuerte.
Aleluya. Podemos cerrar nuestros ojos, por favor, iglesia. Vamos, cierre sus ojos por unos segundos. Espíritu Santo, te doy gracias.
Te doy gracias, Espíritu Santo, y te pido en este día, Dios mío, tú que comenzaste la buena obra en nosotros, tú que comenzaste la buena obra en nuestra vida, completala. Haz tú la obra, mi buen Dios. Haz tú la obra, mi buen Señor. Usted comenzó la buena obra en nuestra vida.
Usted es fiel en completarla. Tú Tú eres un Dios que no abandona. Tú eres un Dios que no deja. Tú eres un Dios que no desampara.
Tú eres un Dios que está presente. Adoramos tu nombre. Bendecimos tu nombre. Damos honor y gloria a ti, oh Dios.
Gracias. Fluye en este tiempo, Dios. Fluye en esta jornada. Fluye, Dios.
Fluye, fluye, fluye. Oh, fluye, Señor. Fluye, oh Dios. Fluye, fluye, fluye, fluye, oh Dios, fluye, oh Dios, haz esa obra en nuestra vida.
Quiero levantar a ti mis manos. Maravilloso Jesús, milagroso Señor, llenas el lugar de tu presencia y haz descender tu poder a los que estamos aquí. Quiero levantar a ti mis manos. Maravilloso Jesús, milagroso, milagroso Señor.
Llena el lugar de tu presencia y haz descender tu poder que estamos aquí. A los que estamos aquí. Dígaselo. Creo en ti, Jesús, lo que harás mí.
Aleluya. Y creo en ti, Jesús. Señor, y en lo que harás en mí. en mí, en mí.
Recibe toda la gloria, recibe toda la honra. Precioso hijo de Dios, recibe toda la gloria, recibe toda la honra. Precioso hijo de Dios, recibe toda la gloria, recibe toda la honra. Precioso hijo de Dios, recibe toda la gloria, reciba toda la honra, precioso hijo de Dios, quiero levantar, aleluya, quiero levantar a ti mis manos.
Maravilloso Jesús, milagroso Señor, en este lugar de tu presencia y al descender tu poder a los que estamos aquí. Quiero levantar a ti mis manos. Maravilloso Jesús, milagroso Señor, llena este lugar con tu presencia y has deender tu poder a los que estamos aquí. Creo en ti, Jesús, y lo que harás en mí.
Aleluya. Creo en ti, creo en ti, Jesús, lo que harás en mí. En mí. En mí, en mí.
Recibe toda la gloria, recibe toda la honra. Precioso hijo de Dios, recibe toda la gloria, recibe toda la honra. Precioso hijo de Dios, recibe toda la gloria, recibe toda la honra. Precioso hijo de Dios, recibe toda la gloria, recibe toda la honra.
Precioso hijo de Dios. Oh. Recibe toda la gloria, recibe toda la honra, precioso hijo de Dios. Recibe toda la gloria, recibe toda la honra.
Precioso hijo de Dios, recibe toda la gloria, recibe toda la honra, precioso hijo de Dios. Recibe toda la gloria, recibe toda la honra. Precioso hijo de Dios, quiero levantar a ti mis manos. Maravilloso Jesús, milagroso Señor, llene a este lugar con tu presencia y haz descender tu poder a los que estamos aquí.
Creo en ti, Jesús, en lo que harás en mí. Oh, creo en ti. Creo en ti, Jesús. Lo que harás en mí.
Es lo que harás en mí. En mí, en mí. Recibe toda la gloria, recibe toda la honra. Precioso hijo de Dios, recibe toda la gloria, reciban toda la honra.
Precioso hijo de Dios, recibe toda la gloria, recibe toda la honra. Precioso hijo de Dios. Gracias. Gracias, Espíritu Santo.
Gracias, Espíritu Santo. Gracias Espíritu Santo. Vamos, tómese un minuto más, por favor. Tome su un minuto y ahí adore a su señor silencio.
Oh, gracias. Gracias. Amén, Señor. Amén.
Muchas gracias, Señor. Muchas gracias. Amén. Oh, amén.
Dios nos bendiga, iglesia. Dios nos bendiga. Dios nos bendiga. Dios nos bendiga.
¿Puede bendecir a alguien, por favor? Bendecirlo, soltarle una palabra y que Dios lo use a usted también. Abrácelo, bendígalo. Mejor usted tiene algo que decir, algo para decir.
Abrácalo y bendígalo. Ya te adoramos, oh Señor. Te adoramos. Te adoramos.
Amén. Le damos un fuerte aplauso a nuestro a nuestro Señor, por favor. Amén. Amén.
Bien, tome tome su mejor ofrenda, por favor, en este día. Si usted necesita sobre de diezmo, a lo mejor todavía no ha entregado su diezmo, no ha entregado su primicia, eh puede levantar su mano. Ahí está mi hermana Yas Nadvia. Y mientras usted busca su mejor ofrenda, quiero eh recordarles que en este día jueves nos estamos reuniendo 20 horas, igual que este martes a las 8 estamos dando comienzo a nuestra reunión y invitamos a todos a que puedan estar el viernes discipulado a las 20 horas conociendo al Espíritu Santo.
Esto ese va a ser el tema con el que eh van a comenzar ahora en enero y el domingo recuerde que tenemos nuestra reunión general 9:30. Estamos orando, luego tenemos un tiempito para compartir y a eso de las 10:10 estamos dando comienzo a nuestra reunión. invitarles también para el viernes 16, no se olvid el viernes 16 tenemos evangelismo ya, así que va a ser un hermoso tiempo. De la misma manera como lo hicimos el día el mes de diciembre, nos vamos a reunir cercano a las 7:30 en este lugar eh para ir rumbo a seguramente a la a la plaza y vamos a ver si durante el verano aprovechamos también de hacer esta misma actividad en algunas poblaciones, creo que sería una bendición también.
Eh, recuerde, si necesita consejería, acérquese ahí en informaciones. Ah, eh, si necesita peticiones de oración, que visiten su hogar, ahí estamos para ustedes. Y aprovechamos rápidamente y le damos un caluroso aplauso de bienvenida a Isabel. Muchas gracias por acompañarnos su casa.
Dios les Dios le bendiga hermosa, hermosamente. Bien, tomen su mejor ofrenda, por favor. Vamos a honrar al Señor con nuestros bienes. Vamos a honrar al Señor con nuestras ofrendas.
Recuerde que todo es del Señor y lo recibió de su mano. Vamos. Si usted tiene que entregar su ofrenda, su primicia, su diezmo, yo yo le invito a que ahí usted me lo entregue en la mano su diezmo, su primicia para bendecir. Si usted todavía no ha entregado su diezmo, recuerde hacerlo.
Si todavía no ha entregado su primicia, recuerda hacerlo. Es para nuestro Dios y es para seguir adelante con su casa. Señor, gracias te damos. Absolutamente todo, todo, todo es tuyo y lo recibo.
Damos. Bendícenos en el nombre de Jesús. Amén. Y amén.
Bien, con gozo, con alegría, póngase de pie. Cantamos. Venció Cristo venció. Venció al en la cruz.
Venció Cristo venció. Venció a toda potencia. Él es Jesús, hijo de Dios y nadie se puede perder. Él dijo que él es la luz.
Élinó la vida y la verdad. Venció. Cristo venció, venció, venció al en la cruz. Venció Cristo, venció venció a toda poteza.
Ah.ar Cristo venció. Venció. Cristo venció. Venció al en la cruz.
Venció Cristo. Venció. Yo soy más que vencedor. En él venció a toda potestad.
Bien, Dios nos bendiga. Nos vamos. Recuerden, nos juntamos el jueves, el viernes los que quieren venir al discipulado y estamos nuevamente el domingo con ayuda del Señor. Les pido su oración.
mañana yo viajo a Santiago, tengo eh mi reunión, primera reunión del año con mi eh con mis pastores, así que espero que Dios nos eh nos bendiga ya. Así que le pido su oración. Viajamos en familia con la pastora, vamos con la Emilia y la otra no. Ya inclinamos el rostro.
Padre, gracias, gracias por tu amor, gracias por tu misericordia, gracias por tu bondad. Eh, te pedimos con todo el corazón, guárdanos, cuídanos, Señor, eh que al regresar a nuestros hogares, Dios, te lo pido de todo corazón, podamos sentir tu presencia. Vamos sentir, Dios, que tú nos acompañas, que tú estás con nosotros, que guardan nuestros sueños y eres Dios, el que nos despierta en la mañana. Padre, gracias.
Bendícenos en nuestro viaje, en nuestro retorno, en todo lo que hacemos. Que sea todo para tu gloria. Despídenos en paz, en comunión los unos otros, más nunca jamás de tu presencia. En el nombre de Jesús, amén y amén.
Dios les bendiga. Despídase de su hermano, por favor. Despídasse de su hermana.
Declaración
Dios les bendiga. Despídase de su hermano, por favor. Despídasse de su hermana.