Martes 7 de abril, 2026 Pastor Darío Moral
Mateo 5:11 Génesis 39 Génesis 31 Santiago 4:6

Mensaje central

Vamos a leer del verso 1 al tres, respectivamente. Pido perdón, se me olvidó mandarle las citas. Génesis, capítulo número 31, el verso 1, por favor en adelante.

Vamos a leer del verso 1 al tres, respectivamente

Vamos a leer del verso 1 al tres, respectivamente. Pido perdón, se me olvidó mandarle las citas. Pido pido disculpas. Génesis, capítulo número 31, el verso 1, por favor en adelante.

Bien. Dice la escritura. Y oí a Jacob las palabras de los hijos de Abán que decían,

Jacob ha tomado todo lo que era de nuestro Padre y de lo que era de nuestro padre ha adquirido toda esta riqueza.

Miraba también Jacob el semblante de Abán y veía que no era para con él como había sido antes. También puede decir fuerte, por favor, también.

También el Señor dijo a Jacob,

Vuelvete a la tierra de tus padres y a tu parentela, y yo estaré contigo.

Que Dios bendiga esta palabra, Señor. Gracias te damos, gracias por este día, gracias por este tiempo. Te pido con todo mi corazón, mi buen Dios, permítenos predicar, Dios, y recibir esta tu palabra. Permíteme predicar con de nuevo, con confianza y que tu palabra corra y sea glorificada.

Bendice a quienes están junto a nosotros por medio de las redes sociales, a través de la radio, Señor. Pero qué bueno es poder estar juntos reunidos hoy en este lugar en el nombre de Jesús. Amén, Señor. Y amén.

Dele un fuerte aplauso a su Señor, por favor. Bien, me me gusta esta palabra, la encuentro bien bien interesante de poder ver lo los versos que hemos leído en este día y cómo Jacob tiene que enfrentar distintas realidades y tener que de una u otra manera optar por una situación puntual que él está viviendo, que él está observando que él eh eh está evidenciando eh de lo que está ahí a su a su alrededor. Vemos a Jacob en el territorio de Labán. esta historia que nosotros hemos leído.

Permítame poner el contexto rápidamente. Si me ponen el tiempo, por favor, lo agradezco. Eh, el el contexto de esta historia tiene relación con un Jacob que ya ha oído de la casa de sus padres. No sé si usted recordará, pero Jacob tenía un hermano que era Esaú, a quien Jacob logra de una u otra manera quitar esa primogenitura, esa bendición a su padre Isaac.

Y a causa de él obtener tanto la primogenitura como la bendición de Isaac, él tiene que huir de el territorio de su padre, ya que su hermano lo único que quería era matarle. Es así como Jacob tiene que huir y llega al territorio de Labán. Labán era tío de Jacob y era el padre de Raquel y era el padre de Lea. Eh, es así como Jacob estuvo muchos años en ese territorio y es en ese territorio donde Dios comienza comienza a bendecir a Jacob.

Pero llegado el momento, como lo hemos leído, ya sus cuñados, dice la escritura, comienzan a hablar mal de Jacob y su suegro Labán, como lo hemos leído en esta tarde, ya no lo ve de la misma de la misma manera.

Primer Punto

Entonces, quiero ver precisamente que veamos en este día como en un primer punto Jacob debe enfrentar lo que oye de sus cuñados. Y es el verso 31, verso 1, que hemos leído precisamente en esta tarde, que dice la escritura que Jacob oía las palabras de los hijos de Abán que decían,

Jacob ha tomado todo lo que era de nuestro padre y de lo que era de nuestro padre ha adquirido todas estas riquezas.

Y y es interesante, querida iglesia, porque la Biblia hace referencia no a los cuñados de Jacob, sino que establece la Biblia que eran los hijos de Labán. Me me me gusta la riqueza literaria de la escritura y cómo esos detalles de una u otra manera te están señalando y te están mostrando mucho. Vuelvo y repito, la Biblia no dice que los hijos de Labán eran los cuñados de Jacob, aunque lo eran, sino que simple y sencillamente la Biblia los muestra como los hijos de Abán.

Y eso de una u otra forma provoca un distanciamiento entre lo que es Jacob y lo que eran sus cuñados. Que lo vuelvo a decir una vez más, la Biblia no los trata como sus cuñados, sino que los trata simple y sencillamente como los hijos de Labán. Y la pregunta es, ¿por qué? Porque de una u otra manera la palabra que ellos estaban declarando sobre Jacob tenía una raíz negativa.

En el caso de los hijos de Abán, la raíz de donde estaban naciendo, las palabras que ellos decían era desde la envidia. La la raíz, quiero repetir esto, por favor, la raíz desde donde ellos estaban anunciando las palabras era desde la envidia. Nuestro padre es el que le ha dado esto a Jacob. Ya, ya miraban con distanciamiento, miraban con recelo a quien en su momento fue, insisto, y era su cuñado.

Pero la Biblia marca esa separación diciendo, «Son los hijos de Labán.» Porque las palabras, querido, querida, que nosotros oímos tiene precisamente siempre una raíz. Y y una cosa, permítame decirle esto, por favor. Una cosa es hablar con la verdad algo duro y otra cosa es hablar negativamente, algo que tiene una raíz negativa. Tú tú puedes hablar cosas duras de repente con otras personas y y si tú la hablas desde la verdad, si tú la hablas desde el respeto, siempre van a ser bien recibidas.

El el problema está en cuando las palabras que tú estás oyendo, la raíz no es una raíz de bendición, no es una raíz de edificación, sino que es una raíz negativa. Y lo que estaban haciendo los hijos de Abán era hablar desde una perspectiva negativa sobre sobre Jacob. Entonces, amado, amada, recuerde esto, por favor. Hay una gran diferencia y y esto quiero que usted lo pueda recibir, lo pueda atesorar en su vida como un principio de vida para nosotros.

Hay una gran diferencia entre reputación e integridad. Son dos cosas distintas. Hay una gran diferencia entre reputación e integridad. La reputación es lo que la gente habla de ti, pero la integridad es lo que Dios habla de cada uno de nosotros.

Vuelvo vuelvo a repetir esto, por favor, porque es importante. Hay una diferencia entre reputación e integridad. La reputación tiene relación con lo que la gente está hablando de tu persona, pero la integridad no es lo que la gente habla, sino lo que Dios habla precisamente de de tu persona. Y mientras los hijos de Abán hablaban acerca de Jacob de manera negativa, estableciendo una mala reputación sobre Jacob, Jacob se mantenía íntegro y mientras las personas a lo mejor hablaban mal de Jacob, Dios seguía hablando bien de él.

¿Sabe cuál es nuestro problema? que nosotros nos preocupamos muchas veces más por la reputación que por la integridad, cuando es mucho más valiosa la integridad que la reputación. Porque si hay algo que tú no puedes controlar es lo que dicen los demás. Y cuando lo que dicen los demás es negativo sobre tu persona, siempre se va a provocar distanciamiento, por más cercanos que sean.

En el caso de Jacob, sus cuñados, pero la misma Biblia ya no los nombra como los cuñados de Jacob, sino simple y sencillamente como los hijos de Labán. Entonces es importante, vuelvo y repito, es importante comprender y hacer la diferencia entre reputación e integridad. Reputación es lo que la gente dice de ti, pero integridad es lo que Dios habla de nosotros. Y mire esto, por favor.

Mateo capítulo número 5, si lo podemos buscar, muchachos, por favor. Verso 11 y 12. Quiero mostrarte esto siguiendo esta misma línea, por favor. Pero es importante, vuelvo y repito, que nos preocupemos de nuestra integridad por sobre la reputación.

Tú no puedes controlar tu reputación, pero sí uno puede controlar qué cosa? La integridad. Que Dios hable de ti. Mateo 5:11 dice,

Bienaventurados somos cuando por la causa del Señor nos vituperen, nos persigan y digan toda clase de mal contra nosotros.

¿De qué forma?

Mintiendo. Verso 12. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de nosotros. Lo que te está diciendo la escritura es que desde siglos en siglos, aquellos que caminamos con el Señor, siempre el mundo va a establecer una mala, ¿qué cosa?

Una mala reputación. Siempre cuando tú decides seguir al Señor, de una u otra manera se va a levantar una mala reputación, como los hijos de Abán hablando sobre Jacob. Pero más allá de tener una mala reputación, lo importante es mantener, ¿qué cosa? La integridad.

Es mantener la integridad. Por tanto, dice Jesús, y estas son palabras de nuestro maestro, van a hablar mal de ti, van a hablar mal de tu persona, te van a vituperear. Si podemos poner nuevamente el verso 11, por favor, muchachos. Dice la escritura, van a hablar mal de nosotros y y van a decir toda clase de mal sobre tu persona.

Así que es importante entender que no podemos controlar nuestra reputación. No, no está en tu mano, no está en mi mano controlar nuestra reputación. van a hablar mal muchas veces de tu persona. Lo importante es que lo que hablen sea ¿qué cosa?

Mentira. Porque siendo mentira, lo que tú mantienes es tu integridad. No se le olvide. Reputación es lo que la gente habla de mí, pero integridad es lo que Dios habla de mi persona.

No te preocupes. Y tome la mano a alguien, por favor, y dígale,

Deja de preocuparte por tu reputación.

Dígaselo, por favor. Deja de preocuparte por tu reputación. Cuida, ¿qué cosa?

Tu integridad. Vamos, dígaselo. Cuida tu integridad. Cuida tu integridad.

No se preocupe por su reputación. Mantenga firme la integridad. Génesis 39. Por favor, sigamos bajo esta misma línea.

Génesis, capítulo número 39. Recuerda que quiero compartir contigo tres puntos.

Primero De

El primero de ellos estamos viendo muchas veces el problema es lo que comenzamos a oír. Entonces Jacob comenzó a oír acerca de lo malo que los hijos de Lavana estaban hablando sobre su persona. Entonces que cuando yo me preocupo por mi reputación, entro a pleitos. Cuando yo me preocupo por mi reputación el problema es que entro a pleitos.

¿Qué estás hablando tú de mí? No se preocupe por su reputación. Usted manténgase firme en su integridad. Génesis 39, verso 20, por favor, lo tenemos de eh del 20 en adelante.

Vamos a leer. Dice, «Y tomó su amo a José y lo puso, ¿dónde? En la cárcel. Este amo era, ¿quién?

Potifar. ¿Y qué es lo que había sucedido? ¿Por qué lo había puesto en la cárcel? Porque la esposa de Potifar había hablado mal de José.

había dicho que José había intentado abusar de ella. En ninguna parte usted ve que José se defiende. No, no, no. Él no se preocupa por su reputación, pero él mantiene a salvo, ¿qué cosa?

Su integridad. Entonces, donde estaban los presos del rey y estuvo allí en la cárcel. Verso 21, por favor. Pero Dios estaba con ¿quién?

con José y le extendió su misericordia y le dio gracia en los ojos del jefe de la cárcel. La integridad siempre extenderá la misericordia de Dios sobre nuestra vida, no importando la reputación que la gente esté hablando o esté declarando sobre tu vida. No se preocupe. Vuelvo y digo, usted no puede controlar la reputación, pero sí puede mantener firme la integridad.

verso 22, por favor. Y el jefe de la cárcel entregó en mano de José el ciudad, el cuidado de todos los presos que había en aquella prisión. Todo lo que se hacía allí, él lo hacía. Está hablando de José, verso siguiente.

Y dice la escritura,

No necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de las que estaban al cuidado de José.

Y este es el ¿Por qué? Porque Dios estaba con José y lo que él lo hacía, Dios lo prosperaba, no importando la reputación que tenía, pero sí mantenía su integridad. Y esa integridad, ¿qué provocó? Extender la misericordia de Dios sobre su vida.

Y todo lo que Dios, todo lo que José hacía, Dios lo prosperaba. Aleluya. Así que nuevamente mire a alguien, por favor, y y dígale,

Deja de preocuparte por tu reputación.

Vamos, dígaselo a alguien, por favor. No te preocupes por tu reputación.

Usted no puede controlar lo que la gente diga. Usted entiéndalo de una buena vez, amado, amado. Usted no puede controlar lo que la gente diga. La gente va a hablar, quiera o no quiera usted.

La gente va a hablar igual. Jacob era un hombre que durante años le trabajó a Laabán y aún así sus cuñados provocaron distancia y se transformaron en los hijos de Abán, hablando mal de Jacob, una mala reputación. Pero mientras Jacob mantuvo su integridad, Dios lo bendijo. Bendijo a Abraham, bendijo a Isaac, bendijo a Jacob, bendijo a José y así de generación en generación.

Dios siempre va a estar al lado de aquellos que no están cuidando su reputación porque es algo que no podemos controlar, pero sí Dios va a estar siempre al lado de gente íntegra. que sigue haciendo el bien, pese a lo mal que pueda estar hablando la gente. Mantenga su integridad. Mantengamos firme nuestra integridad.

Mira dos a tres y dígale, integridad. Vamos, dígaselo de nuevo, por favor. Integridad. ¿Cuál es nuestro problema?

Que que yo no cuido mi integridad. ¿Qué es lo que quiero cuidar? Mi reputación. El problema es que yo quiero cuidar mi reputación como como si yo pudiera controlar lo que la gente dice, como si yo pudiera controlar lo que las personas van a decir o no van a decir de uno.

Amado, amada, no se puede controlar reputación, pero sí se puede mantener firme la in la integridad. Y es algo que Jesús lo dijo. Van a hablar mal de ti. Lo dijeron, se lo hicieron a los profetas, se lo hicieron a Juan el Bautista, se lo hicieron a Jeremías, se lo hicieron a Oseas.

también se lo van a hacer a usted. Así que no se preocupe por reputación siempre y cuando mantengamos nuestra integridad. Le damos un aplauso al Señor, por favor.

Número uno

Número uno. Entonces, Jacob tiene que o debe enfrentar lo que empieza a oír de sus cuñados. Lo segundo es que Jacob debe enfrentar como lo veía su suegro. Y dice la escritura que miraba también Jacob el semblante de La van y me gusta como lo dice la escritura y veía que no era para con él como había sido antes.

Mi suegro ya no me mira de la misma manera. Y nuevamente la Biblia muestra una separación. Ya no es Labán el suegro, como en el caso de Jetro. Usted ve a Moisés durante todo ese periodo rescatando, rescatando, sacando a Israel de Egipto.

Algunos teólogos dicen que las plagas duraron prácticamente un año, un año de separación de su esposa y de sus dos hijos. Y a pesar de eso, una vez que Moisés se vuelve a reunir con su familia, el libro de Éxodo te dice que Jetro era suegro de Moisés, porque el tiempo y la distancia no había provocado un rompimiento entre ellos. Pero en el caso de Jacob con su suegro Labán, dice la Biblia que Labán ya no lo veía de la misma manera y la Biblia es específica en no señalar a Labán como suegro de Jacob a causa precisamente de que había una separación. Y y es importante, querido, querida, recordar esto.

Si lo podemos leer, por favor, Mateo, capítulo número 6. Vamos a leer el verso 22 y 23. El primer enfrentamiento lo lo Jacob lo tiene que tener sobre sus cuñados por lo que oía de ellos. El segundo enfrentamiento es de Jacob contra Labán, por cómo Labán lo estaba mirando.

Y nunca se le olvide esto, por favor. Dice la Biblia que la lámpara del cuerpo es el ojo. Así que si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz. Verso 23, por favor.

Pero si tu ojo es maligno, así que si la luz que hay, pero bueno, okay. Pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en en tinieblas. Amado, amada, no se le olvide esto. Nuestra mirada dice mucho.

Nuestra mirada, cómo nosotros estamos mirando las cosas, dice mucho. De repente no es necesario muchas palabras, solo basta una. mirada. Una mirada.

Nuestras miradas dicen mucho. Entonces, el problema no es tan solo la mirada, sino lo que hacemos con aquello, porque no siempre te van a mirar bien. El problema con Jacob y Labán es que Labán no estaba mirando bien. La Bán no estaba mirando bien a Jacob.

La y la pregunta es, ¿qué haces tú y qué hago yo cuando recibimos una mala mirada? Entonces volvemos al mismo punto, porque reputación, querido, querida, se manifiesta en base a lo que la gente dice de ti, pero a causa de que los demás han comentado de ti, otros comienzan a mirarte de manera distinta. Y el problema es no cómo están mirando los demás sobre tu vida, sino qué es lo que estás haciendo tú con la mirada que estás recibiendo. Y muchas veces nosotros perdemos integridad por causa de cómo la gente nos está mirando, porque en oportunidades podemos soportar lo que la gente dice de nosotros, pero no podemos soportar el cómo nos están mirando.

Y Jacob lo que tuvo que enfrentar no solamente fueron las palabras, sino que además fueron las miradas. ¿Qué haces tú cuando te miran con odio? cuando te miran con rabia o peor aún, déjame ponerlo bajo otro contexto. ¿Qué haces tú cuando te miran con burla?

Cuando te miran y hacen como que se ríen de tu persona, ¿qué haces tú con esa mirada? ¿Cómo enfrentas aquella situación? Entonces es importante, vuelvo y repito, que por sobre la reputación está siempre la integridad. Y Jacob tiene que mantener esa integridad, no tan solo en lo que estaban hablando, sino en cómo lo estaban mirando.

Porque como bien señalé y como lo leímos, la lámpara del cuerpo es el ojo. Entonces, yo tengo que entender que eso no solamente es para mí en el sentido de cómo yo estoy observando, sino también en como los demás me están mirando. Y hay gente, voy a volver a decirlo por favor, que no tiene problema en escuchar lo que puedan estar hablando de uno, pero sí nos descomponemos cuando hay gente que nos está mirando, como nosotros decimos, no nos deberían estar mirando. Porque hay miradas burlonas, porque hay miradas de enojo, porque hay miradas de rabia, porque hay miradas de soberbia.

Y la pregunta es, ¿cómo yo me enfrento a aquella situación? Entonces, la integridad te va a mantener firme, entendiendo que no se trata de lo que los demás puedan hablar o decir o mirarme, sino de poder mantenerme firme con lo que Dios tiene para mi vida. No siempre te van a mirar bien, no siempre. Entonces, tome la mano a alguien, por favor, y dígale,

No permitas que dan tu corazón.

No permitas, vamos, dígaselo. No permitas que dañien tu corazón.

Hay gente, querido, querida, vuelvo y repito, el problema no es lo que están hablando de mí, sino que el problema es cómo me están mirando. Y hay gente que puede tolerar que te hablen mal, pero no pueden tolerar que te miren con desprecio, que te miren con burla, que te miren. Entonces, yo tengo que comprender y tengo que aceptar.

Y usted respire y si tiene que contar hasta 100, cuenta hasta 100 y diga de una buena Señor, no estoy aquí por mi reputación, estoy aquí para mantenerad mi integridad. Estoy aquí para mantener mi integridad. y abrace a alguien, por favor, y dígale,

Te están hablando a ti, cabezón.

Di, dígaselo así, por favor. Te están hablando a ti y es bueno.

Voy a finalizar. Le damos un aplauso al Señor, por favor. Entonces, lo primero es Jacob tiene que soportar lo que están oyendo, lo que está oyendo de los que eran sus cuñados. Lo segundo es que Jacob tiene que soportar ya no como hablan de él, sino como lo están mirando.

Y dice claramente la escritura que la van ya no lo miraba como antes. Ya no lo miraba como antes. Pero hay un tercer punto, querido, querida, y que mientras los demás, escúcheme por favor, mientras los demás hablaban mal de Jacob y otros miraban mal a Jacob, Dios también estaba hablando con Jacob y se perdió una buena oportunidad para decir amén. Pero Dios también, repito, estaba hablando con Jacob y me gusta ese también.

Si lo podemos poner, por favor, verso 3 de Génesis 31, por favor, si son tan amables, estoy finalizando, no me queda tiempo, pero quiero terminar con esto, por favor. Dice la escritura, Jacob, eh, Génesis 31, verso 3, dice la Biblia también, diga fuerte también. Dígalo fuerte de nuevo. Amén.

También Dios le dijo a Jacob, no no tan solo él lo que estaba oyendo de cómo estaban hablando de él, no se trataba también de cómo los demás lo estaban viendo, sino que en medio de esa situación la Biblia dice que también también. Y eso implica que mientras hablaban mal los hijos de Labán, mientras lo veía mal Laván, Dios también estaba ahí involucrado. Dios también estaba ahí. Y Dios le decía, ¿qué es lo que le decía?

Yo estaré contigo. Yo estaré contigo. Y si hay algo que a ti y a mí no se nos puede olvidar, querido, querida, no se lo olvide, por favor, esto jamás. Diferencia entre reputación e integridad.

Y cada vez que usted camine día a día aquí en la tierra, habrá gente que hablará mal de ti. Y mientras la gente está hablando mal de ti, usted recuerde que en el cielo también te están diciendo, «Tranquilo, yo estaré contigo.

Aleluya. Mientras haya gente que quizás te está mirando con soberbia, te está mirando con risa, te está mirando con sarcasmo, antes de que usted explote, recuerde que en el cielo, querido, querida, hay un Dios que prometió estar con nosotros todos los días y ese Dios dice,

Pero yo también voy a estar contigo.» Y esa es la decisión más grande que cada uno de nosotros tiene que tomar. Si caigo en la tentación de los que están hablando mal de mí, si caigo en la tentación de los que me están mirando mal, o entiendo de una buena vez que no se trata de mi reputación en esta tierra, se trata de la integridad mía con el Señor y no importa cómo me hablen o cómo me miren, sé que hay un Dios que está conmigo, que me va a bendecir, que me va a ayudar, que me tomó y me va a conducir a lugares de delicados pastos en donde Él me hará descansar y confortará mi alma y me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

Entonces, abrace a su hermano, por favor, y dígale, «Elige por Dios. Elige por Dios, amado, amada. Elija por Dios. Elija por el Señor.

Usted, y estoy finalizando, usted no puede controlar lo que la gente diga de usted. Entiéndalo de una buena vez. Usted jamás va a poder controlar lo que la gente diga de usted. Usted no va a poder controlar cómo la gente lo va a poder mirar a usted.

Pero usted y yo tenemos la opción de querer defender nuestra reputación o de querer mantener nuestra integridad. Y mi opción, querido, y la invitación que yo le estoy haciendo es que de una buena vez optemos no por nuestra reputación, sino por nuestra integridad. Y mientras los demás estén hablando, mirándolos de manera negativa, hay un Dios que prometió estar conmigo. Hay un Dios que me dice,

Yo estaré contigo.

Yo estaré contigo. Yo estaré contigo. Yo estaré contigo.

Y mientras Dios esté con nosotros, recuerde que él hará camino donde no hay camino. Él provocará vida en medio del sequedad y todo terminará en algo bueno y maravilloso para nuestra vida.

Aleluya. Podemos terminar con esto, por favor. Termino con esto. Santiago, capítulo 4 verso 6.

Santiago 4:6. Con esto estamos finalizando. Por favor. Y si podemos, muchachos, para que adoremos un poquito.

Si pueden subir, dice, «Pero él da mayor gracia.» Dígale a alguien, por favor, viene una mayor gracia. Vamos, dígaselo. Viene una mayor gracia. Viene una mayor gracia.

Pero Dios, ¿a quién resiste? Vamos, dígalo. ¿A quién resiste? A los soberbios.

Pero, ¿a quién le da gracias? A los humildes. Señoras y señores. Dios le da gracias a los humildes.

Dios le da gracias a aquellos que no van a estar defendiendo el que hablarán. que no va a estar defendiendo el cómo me van a mirar, porque sobre esas situaciones sé que camino con un Dios que me dice, «Voy a estar contigo.» Aleluya. Voy a estar contigo. Y cada vez que yo decido por el Señor, estoy humillándome delante de él.

Y la Biblia dice que si yo me humillo, al que se humilla, Dios sabe lo que hace, lo exalta y él da gracia a los humildes. Deje de defenderse. Cállate, Marcelito. No, tranquilo.

Toma, Marcelito. Marcelito, no, no deja no más, no. No quiero un dulce. Tengo un dulce para ti, Marcelito.

Él da gracias a quién. Él da gracias a los humildes. Él resiste a los soberbios, querido, querida. Él resiste a los soberbios.

No se preocupe. Vuelvo y repito, con esto estoy finalizando. No se preocupe por lo que están diciendo. No se preocupe por cómo lo están mirando.

Y te lo vuelvo a decir, hay gente que no tiene problema en lo que hablen, pero sí tiene problema en cómo te miran. Y tanto lo uno como los otros, amado, amada, lo que busca no es dañar tu reputación, porque tu reputación tú no la puedes controlar. Lo que buscan es dañar nuestra integridad, porque si daña nuestra integridad, entonces mi separación ya no empieza a ser con los hombres, sino que mi separación comienza a ser con Dios. Y él es la fuente inagotable de vida.

Así que mientras yo no controle mi reputación, pero sí mantenga firme mi integridad, sé que hay un Dios que me dice,

Yo estaré contigo y él me dará la victoria.

Dele un fuerte aplauso a su Señor. Aleluya. Póngase, póngase de pie, por favor. ¿Qué le parece en esta hora si levantamos nuestras manos al cielo?

Quiero que podamos adorar al Señor tan solo por unos segundos. Por favor, levante sus manos al cielo. Honra a Dios en este día. Señor, te adoramos.

Señor, te bendecimos, te honramos a ti, Rey de Reyes. Te exaltamos a ti, Señor de los Señores. Tú eres alfa, Omega, tú eres principio y fin. Tú eres primero y último y estoy aquí, Dios mío, y te agradezco porque entiendo en este día, te entiendo en este día que Señor no depende, no depende de mi reputación, Señor, depende de mi integridad.

No puedo controlar mi reputación, por más que quiera. No puedo controlar, Señor. Hay gente que va a hablar mal de mí y no gente muchas veces lejana, sino inclusive cercana. eran los cuñados de Jacob.

Señor, el que comenzó a mirarlo de manera distinta era su propio suegro. No puedo controlar, Señor, lo que van a hablar o cómo me van a mirar. Pero Dios, hoy yo entiendo que no importa cómo hablen o no importa como me miren, yo tengo que mantener mi integridad. Porque tú das gracias, Dios mío.

Tú das gracias a los humildes, Dios. Tú das gracias. Tú das una mayor gracia. Tú resistes al soberbio.

Tú resistes al soberbio. No quiero ser soberbio, Dios, sino entender que tú caminas a mi lado. Tú caminas a mi lado, Padre. Gracias, gracias.

Gracias, gracias. Adoramos tu nombre. Adoramos tu nombre. Adoramos tu nombre.

Con tu presencia llénanos. Aleluya. Vamos, iglesia. Vamos a adorar al Señor.

Nuestra adoración al Señor unos segundos por favoroso eres, Señor. Con tu presencia llénanos. Aleluya. Dígaselo.

Espíritu, avívanos. Te anhelamos. Oh, sí, Señor. Espíritu, avívanos.

Vamos, adore a su Señor, iglesia. Y despóes en este día. Despójese de quiénes han hablado mal de usted. Despójese de quienes lo han mirado mal.

Despójese en este día. De quienes lo han mirado con burla, con soberbia, despójese con risaslonas. Despójese hoy de todo eso. Te adora a Dios.

Dígale, «Señor, camino contigo en integridad. el cielo. Muévete, Señor. Venga aquí tu reino, oh gran Dios.

Sí, Señor. Y que se abra el cielo. Muévete, Señor. Venga aquí tu reino, oh gran Dios.

Y que se abra el cielo. Muévete, Señor. Venga aquí tu reino, oh gran Dios. Y que se abra el cielo.

Muévete, Señor. Venga aquí tu reino, oh gran Dios. No hay cielo cerrado se abre. Tu reino se mueve aquí.

En ti está nuestra esperanza. Oh gran Dios. Oh gran Dios, no hay cielo cerrado y tu reino se mueve aquí. En ti está nuestra esperanza.

Oh gran Dios. Oh gran Dios. Amén. Le damos un fuerte aplauso a nuestro Señor, iglesia.

Vamos. Gracias Dios por tu palabra. Gracias. Gracias por tu palabra.

¿Qué le parece si tomamos nuestra ofrenda, por favor? Ya nos estamos retirando. Quiero invitarle que podamos ofrendar si usted hoy va a entregar su diezmo. Si necesita sobre de dimo, ahí está mi hermana Yasnadia.

Eh, y usted puede perfectamente pedir un sobre para entregar su diezmo en este día. Vamos a honrar al Señor con nuestros bienes. Vamos a honrar al Señor con nuestras ofrendas. Vamos a bendecir al Señor.

Ha sido un lindo día, hace un lindo tiempo, una linda palabra. Me voy con la in integridad. Deje de pelear por su reputación, mi hermano. Si no, usted no va a controlar ni cómo te hablan ni cómo te miran, pero sí nuestra integridad.

Así que manténgase firme. Recuerde que esta semana nos volvemos a reunir con ayuda del Señor. El día jueves estamos alabando, exaltando, bendiciendo el nombre del Señor. El viernes hay discipulado a las 20 horas.

Siguen ahí conociendo al Espíritu Santo. El día domingo tenemos reunión 9:30. Estamos ya orando. A las 10:10 comienza nuestra eh reunión.

Y no se olvide, amado, esto es importante. El domingo comienza plantados, ya domingo 9:20 de la mañana, plantado. ¿Qué es plantado? es ah un discipulado para todas las personas que están comenzando acá con nosotros en la iglesia o llevan un corto tiempo, pero si usted no lo ha realizado, venga, es sumamente eh edificante, importante, necesario y por lo demás lo que nosotros solicitamos también a todos los hermanos que de una u otra manera a posterior quieren servir en la iglesia, eh les solicitamos a todos pasar por plantado.

Entonces usted ahí aprende acerca de eh nuestros primeros pasos con el Señor, la importancia de de congregarnos, la importancia de de varios temas. Entonces, eh yo le invito, véngase aparte plantados domingo 9:20 de la mañana. Y a lo mejor si usted dice,

Pastor, yo antes me congregaba, después dejé y pero yo conozco, ¿es necesari?

Sí, mi hermano, es necesario venga a a ser parte de de plantado. Y como lo señalé, eh es un requisito que nosotros también solicitamos para todos los que quieran servir.

Y si usted no quiere servir, pero eh pertenece ya a la iglesia, lleva un tiempo o quiere seguir perteneciendo, es recomendable. Sí, es sumamente recomendable. Así que este domingo comenzamos eh y esperamos una linda asistencia. Así que usted dígale, «Vengamos a plantado.

Vengamos a plantado. Después usted se puede quedar, tomamos un rico café y ahí usted ya después se queda para la reunión de las 10:10. No, no se olvide que el domingo es el día del Señor. Ya, el domingo es el día del Señor.

Es un día para que nosotros nos congreguemos. Ah, así que va a ser importante. Y la próxima fecha nos estamos preparando para eh el viernes 17 de abril. Recuerde los eh grupos Hermana T.

Ya vamos a tener reunión de mujeres en las eh en distintas casas, así que va a ser una linda y una hermosa eh bendición. Siete ahí dice 20 30 horas, pero no está mal, es 7:30 ya, 19:30 horas. Sí, sí, claro. Era el horario de estaba con el horario de verano, e el horario de invierno, ya.

Así que pero de aquí al domingo lo tenemos ya modificado, pero eh va a ser reuniones de mujer en las distintas casas. Si usted es de Apalta va a estar ahí Lanita. Si ustedes de de por allá, no de la Bicentenario, de la San Pablo, de la Horacio, de todos es al lado ahí vamos a estar en la casa de la Viviana 7:30 no llegáis, así que la casa de la Vivi, así que pero yo agradezco mucho la Marisol no había abierto su casa así que gracias Marisol, pero yo creo que el grupo va a ser tan grande que después lo vamos a tener que dividir. Amén.

Pero no, así que va a ser en la casa de la Vivi, ¿eh? Y bueno, vamos a tener en la casa de la Yanni, en la casa de la Nati también, así que usted acérquese. Eh, no, si ya te dijeron que sí. Ya, olvídate, olvídalo.

Ya, así que viernes 17 y eh estamos preparando a lo mejor también otra casa para eso. Lo vemos este día domingo Marchigüe, así que y todo ese sector para que sea una bendición también para los que están allá. Bien, tome su mejor ofrenda, por favor. Padre, gracias.

Todo es tuyo. Lo recibido de tu mano. Damos en el nombre de Jesús. Amén.

Bien, póngase de pie, por favor. Vamos a entregar nuestra ofrenda. Si usted lo va a hacer vía transferencia, ahí va a aparecer en pantalla si lo quiere hacer de esa manera. Cantamos rápido, cortito.

Yones, gracias. Déjame la pura música. No más ya. Vamos, Vivi, vamos vi.

Póngase de pie, por favor. Vamos a rogar la bendición y eh esperamos verles el día jueves con ayuda del cielo. Amén. Bien, Padre, gracias.

Ha sido realmente hermoso poder alabarte en este día, exaltar tu nombre. Ha sido lindo poder estar juntos congregados. Gracias por la palabra y gracias por todo lo que tú nos das. Despídenos en paz, en comunión los unos de los otros, más nunca jamás de tu presencia en el nombre de Jesús.

Amén. Bien, despídase de su hermano, despídase de su hermana, por favor. Muchas bendiciones. Nos vemos el jueves.

Gracias, muchachos.

Declaración

Muchas bendiciones. Nos vemos el jueves. Gracias, muchachos.

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