Mensaje central
Y como él es el cielo que no veo aquí como él el cielo que venga a ti, a quien adoramos. A ti a quien exaltamos aquel buen padre, aquel padre que nos ama. Padre nuestro de los cielos, santo es tu nombre.
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Introducción
Y como él es el cielo que no veo aquí como él el cielo que venga a ti, a quien adoramos. A ti a quien exaltamos aquel buen padre, aquel padre que nos ama. Padre nuestro de los cielos, santo es tu nombre. Es verdad tu reino, tu nunca como él el cielo que el cielo venga aquí.
Y como él cielo que venga a aquí, oh el Señor que venga tu cielo aquí tu cielo aquí tu reino aquí tu fuego Aquí tu reino aquí. Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre. Amén. Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya la gloria por siempre.
Amén. Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre. Amén. Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre.
Amén. Aquí tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre. Amén. Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre.
Amén. Oh, te alabamos, Señor. Fuego, Señor. Señor, tuyo es el reino, tuyo el poder es tuya es la gloria por siempre.
Amén. Tuyo es el reino, tuyo el poder es tuyo es la gloria por siempre. Amén. Tuyo es el reino, tuyo el poder es tuya es la gloria por siempre.
Amén. Tuyo es poder, tuyo es la gloria por siempre. Amén. Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre.
Amén. Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre. Amén. Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre.
Amén. Iglesia, yo no sé por lo que cada uno de ustedes está pasando, pero sé una cosa. Tenemos un padre que está en los cielos, un padre que nos ama, un padre que nunca nos dejará y nunca nos ha dejado. Porque aunque a veces no escuchemos nada y solo haya silencios y aunque a veces no sintamos nada y sintamos que Dios nos ha desamparado, él jamás lo ha hecho.
Él prometió que estaría con nosotros todos los días hasta el fin. Y así ha sido porque suyo es el reino, suyo es el poder, suya es la gloria, pero suyas también son nuestras vidas, suyas también somos todos nosotros. Él no ha perdido el control de este mundo. Él no ha perdido el control de este universo.
Él no ha perdido el control de nuestras vidas. Y él tiene contado cada uno de nuestros cabellos y él sabe cada uno del número de nuestros días. Jamás nos va a desamparar porque él nos ama como el buen padre que él es. Él nos ama.
Él siempre nos ha guardado y él siempre nos guardará porque él es nuestro padre. Padre, gracias, gracias te damos por este día, gracias por este tiempo. Qué bueno es poder buscar tu rostro. Qué bueno es poder venir a tu casa, Dios mío, donde dos o tres estamos reunidos.
Ahí tú estás en medio para bendecirnos, para ayudarnos, para sostenernos, para Dios levantarnos. Tú eres el Dios que da esfuerzo alcanzado. Tú eres el Dios que multiplica las fuerzas del que no tiene ninguno. Señor, los tuyos claman, tú le respondes.
Señor, gracias. Tú eres el Dios que no abandona, que no deja, que no desampara. Tú eres el Dios que nos bendice en todo tiempo y en todo momento. Estás presente para ayudarnos, para apoyarnos, para bendecirnos.
Damos a ti la gloria, damos a ti la honra, la alabanza, la adoración. Dios fluye en este día, en medio nuestro, fluye en este tiempo a favor nuestro Dios. Qué bueno es poder estar en tu casa. Qué bueno es poder alabarte.
Qué bueno es poder bendecirte. Qué bueno, Dios, poder levantar nuestras manos sin ira, sin contienda. Qué bueno poder doblar nuestras rodillas delante de ti. Qué bueno es poder alzar nuestra voz, Señor, glorificarte a ti, Rey de Reyes, Señor de Señores.
Gracias, gracias a ti la gloria, la honra y la alabanza en este día. Gracias Dios, en el nombre poderoso de Jesús. Amén. Y amén.
Aleluya. Le damos un fuerte aplauso a nuestro Señor, por favor. Vamos. Aleluya.
Desarrollo
Vamos, Dele más fuerte ese aplauso a su Señor, por favor, por unos segundos. Aplauda al Rey de gloria.
por unos segundos
por unos segundos. Recuerde que todo lo que respire alabe, alabe al Señor. Todo que respire alabe al Señor. A ti la gloria, Rey.
A ti la honra. A ti la gloria. A ti la honra. A ti la gloria.
Gracias. Gracias Espíritu Santo. A ti la gloria, a ti la honra. ti la gloria.
Vamos, alabe al Señor, iglesia. Alábelo, alábelo. Alábelo. Alábelo.
Alábelo. Eh, Dios, te adoramos. Dios, te adoramos. Te adoramos.
Te adoramos. ¿Quién es Dios como nuestro Dios? ¿Quién es roca como nuestra roca? Te adoramos, Señor.
Oh, aleluya. Aleluya. Dios nos bendiga, querida iglesia. Antes de tomar asiento, por favor, bendiga a su hermano, al de la derecha, al de la izquierda, abrácelo.
Dele gracias por acompañarle hoy en la casa del Señor. Qué bueno es poder estar juntos. Tome asiento, por favor. Muchas gracias, muchachos.
Dios les bendiga. ¿Cómo están? Qué bueno. El día domingo tuvimos una linda reunión, un lindo tiempo en su presencia y recuerden que hay que ponerle ganas a este año, ponerle ganas, ponerle pilas a este año, confiando, creyendo con todo nuestro corazón que Dios ha de bendecir la obra de nuestras manos.
No, no se olvide que este día viernes tenemos evangelismo. Ya, por favor, no se olvide, vamos a a estar ahí en la plaza adorando al Señor, levantando un altar y también compartiendo con aquellos que eh lo necesitan. Bien, quiero quiero compartir la palabra Primera de Corintios, capítulo número 10, verso 13, por favor. Primera de Corintios 10:13.
Si podemos buscar la escritura quiero quiero predicar esta palabra y gracias. Primera de Corintios 10:13 dice la escritura,
No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana, pero fiel es Dios.
con con esa fuerza que le dijo usted ha sido eso, Marcelito. Muy bien. Mire, mira su hermano, por favor.
Dígale con fuerza. Pero fiel es Dios. Lo lo tiene mal a usted el ayuno, mi hermano. Ah, póngale volumen a su voz, por favor.
Ayúdeme. Dígale,
Que Dios bendiga su palabra. Señor, gracias te damos en este día. Gracias. Te pido con todo mi corazón, usa mi vida en esta tarde, que esta palabra corra y sea glorificada en el nombre de Jesús.
Amén, Señor. Y amén. Dele un fuerte, un fuerte aplauso a su Señor, por favor. Bien.
Cuando cuando Pablo está escribiendo esta esta carta a los corintios, es interesante poder observar, poder ver como en un momento determinado Pablo le le escribe a una iglesia que tiene dos características sumamente visibles al momento de poder leer ambas cartas que Pablo escribe eh a esta localidad. La primera de ella, la primera característica es que es una iglesia que recibe grandes revelaciones de de parte de Dios por medio del apóstol Pablo. Eh, es a la iglesia de Corintios que se le manifiesta, que se le muestra la importancia o la relevancia del amor. Primera de Corintios 13.
Podemos observar los dones del Espíritu Santo. Primera de Corintios 12. Podemos observar la importancia en nuestra vida de compartir el pan y el vino. Primera de Corintios 11.
Y así un sinnúmero de revelaciones que al día de hoy nosotros obtenemos, tenemos como principios en nuestra vida. Pero la segunda característica de la iglesia de Corintios es que era una iglesia eh altamente con con bastantes problemas en el ámbito moral. Era era una iglesia que fue tratada intensamente por por medio de la enseñanza y por medio de la instrucción del apóstol del apóstol Pablo. Usted puede observar una serie de lista que que Pablo hace y inmediatamente le dice,
Pero así era muchos muchos de ustedes.
Es así como llega un momento en donde Pablo les señala y les declara este texto que nosotros acabamos de leer y y es un texto, querida iglesia, sumamente interesante de poder observar, sumamente también importante de poder guardar y atesorar en nuestra vida, porque Pablo les está señalando que tú y yo no nos ha sobrevenido, dice Pablo, ninguna tentación que no sea que no sea humana. Ahora, esa palabra tentación que Pablo utiliza, esa palabra tentación tiene relación con prueba, tiene relación con con experiencia. Entonces yo yo puedo al leer esta carta, puedo leer este este texto y entender que no nos ha sobrevenido ninguna prueba, ninguna experiencia desde la perspectiva negativa que no sea que no sea humana.
Conclusión
Y y entonces Pablo señala, número uno, que tú y yo por parte de Dios tenemos la capacidad de de poder salir adelante en medio de la prueba, poder salir victorioso en medio en medio de la circunstancia negativa, en medio de la circunstancia adversa que a lo mejor tú y yo estamos estamos viviendo. Entonces, ¿qué qué te garantiza Pablo al citar este texto? Lo primero, nuevamente lo quiero repetir, que tú y yo tenemos la capacidad por parte de Dios de poder soportar, de poder pasar la prueba, de de salir de de medio de la adversidad, de medio de la dificultad que tú y yo podamos estar atravesando. Dice, dice Pablo en en en este texto que Dios es fiel y que no nos dejará ser probado más de lo que nosotros podemos resistir.
Por tanto, insisto, Dios te garantiza tener la capacidad de de poder salir de la prueba. Dios te garantiza la capacidad de poder salir de de la dificultad, de la adversidad, de esa mala experiencia que a lo mejor tú y yo estamos viviendo, estamos atravesando, estamos experimentando, tenemos esa capacidad. Filipenses capítulo 4 verso 13. Bastián, por favor, si eres tan amable.
Filipenses 4:13 es un texto sumamente conocido que que declara y dice la escritura que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece. Todo lo puedo en Cristo que nos que nos fortalece. Ahora, cuando cuando no nosotros leemos el contexto de de este texto, cuando tú y yo leemos el contexto de de dónde está Pablo escribiendo este texto, de dónde Pablo está escribiéndole a lo a los de Filipo, Pablo cuando cuando está escribiendo todo lo puedo en Cristo que me que me fortalece, él lo está escribiendo estando preso. Pablo está en la cárcel.
Pablo, Pablo está privado, privado de libertad. No, no, no está no está en un risor, no, no está no está en un lugar cómodo. No, no, no es que a Pablo le está yendo excelente, no es que a Pablo le está saliendo absolutamente todo a a su favor, sino que él está preso. Él él está viviendo un momento de cautividad.
Él él está prisionero por causa por causa del evangelio. Y en medio de esa prueba, Pablo entiende que él tiene la capacidad de poder salir de esa situación, no por causa de quién es él, sino por causa de Cristo que nos fortalece. Entonces, cuando cuando Pablo te está diciendo a ti y a mí que no nos ha sobrevenido ninguna prueba que no sea humana, sino que Dios es fiel. Amado, amada, yo yo quiero que usted salga hoy de este lugar con la convicción, con la certeza de que tenemos la capacidad de de que Dios nos fortalece en la prueba.
Te repito, Dios te fortalece en la prueba. Dios te fortalece en el momento adverso, en el momento negativo, para que para que no te quedes ahí sucumbido en la prueba, para que no te quedes ahí, perdóneme mi término coloquial, por favor, para que no te quedes ahí pegado en la prueba, sino que tener la confianza de que aunque hoy estoy preso, quizás no de manera natural como como Pablo, pero sí preso en mis emociones, Sí, sí, preso en mi mente. Sí, preso a causa del problema que estoy atravesando, viviendo. Y pareciera que no veo salida y pareciera que no veo respuesta, pareciera que no veo solución.
Tengo que tener la confianza, tengo que tener la certeza en mi corazón de que Dios me garantiza que él me va a dar la salida, que tengo la capacidad de parte de Dios de poder soportar el tiempo necesario hasta que Dios juntamente con la prueba también me dará la salida. Entonces tenemos la capacidad. Cristo nos fortalece. El Señor te fortalece.
¿En medio de qué? En medio de la prueba. En medio de la prueba. Mira su hermano, por favor.
Dígale, «No está solo.» Aleluya. Vamos, dígaselo, por favor, de nuevo. No, no estás solo. Hay hay un Dios que te fortalece.
Hay un Dios que me fortalece. me da esa capacidad en medio de la prueba. Dios me da la capacidad. Dios te da la capacidad de de ser fortalecido.
Número dos, cuando veo esta palabra, Dios, ¿qué me garantiza? Me garantiza la salida. Dios, aleluya, me garantiza la salida juntamente con la prueba, juntamente con la experiencia. juntamente con la tentación, dice Pablo, Dios nos dará, ¿qué cosa?
La salida. Dios te dará la salida. Te lo garantiza Dios. No, no, no sé si tiene alguien cerca que le pueda tomar la mano y decirle, «Vas a salir.
Aleluya.
Vamos, dígaselo, por favor. Va a salir, va a salir de esa, va a salir de esa situación, amado, amada. vas a salir de ese problema, de esa depresión, de esa angustia, de esa situación contraria, de esa situación negativa. Pablo te está diciendo a ti y a mí,
En medio de todo ese proceso de prueba, en medio de todo ese proceso de dolor, en medio de todo ese proceso de experiencias negativas, número uno, Dios no te dejará botado en el camino. Dios te va a fortalecer. Dios va a estar contigo. Dios te va a ayudar y te va a fortalecer.
y te va a ayudar, no hasta que ya te sientas bien para seguir adelante, sino que te va a ayudar hasta que tú salgas de la prueba, porque Dios te garantiza que juntamente con la prueba él nos dará la salida. Aleluya. Dios te dará la salida. Esa salida.
Y y me gusta porque Pablo dice que juntamente, a ver, diga fuerte, juntamente, aleluya, juntamente con la prueba, juntamente con la tentación, juntamente con esa experiencia, Dios también nos dará la salida. Y me gusta porque esa palabra salida, amado, amada, en en el en la manera en que Pablo está escribiendo, no tiene relación con la palabra éxodo que que hoy se traduce en el lenguaje inglés a exit salida, una salida como la tenemos acá, como la tenemos a este lado, sino que más bien la palabra que utiliza Pablo es la palabra en el griego exbosi que tiene relación con una salida, con un camino, pero ese camino lo crea Dios. Aleluya. Ese camino lo crea Dios.
Entonces, ¿qué es lo que te está diciendo Pablo? que cuando tú estés viviendo una prueba, que cuando tú estés viviendo una situación negativa, que cuando tú estés viviendo un gran problema, que pareciera que no tiene salida de manera humana, que pareciera que no tiene salida de con tus ojos naturales, no veo una salida en la derecha, no veo una salida en la izquierda, golpeo puertas natural y pareciera que nadie me ayuda. Pablo te está diciendo, no se te olvide que Dios te da la capacidad para soportar. Para soportar hasta qué parte, para soportar hasta qué forma, para soportar hasta dónde, hasta que Dios de una manera gloriosa, hasta que Dios de una manera milagrosa, él abra.
Aleluya. Dios crea esos caminos para nosotros. Amén. Dios crea esos caminos, esa salida.
Dios crea un camino. Isaías 43:19. Bastián, por favor. Isaías 43:19 dice la palabra del Señor,
He aquí que yo hago cosa nueva, pronto saldrá la luz.
No la conoceréis otra vez.
¿Dónde? En el desierto. Otra vez. No sé si puede abrazar a alguien y dígale otra vez.
Que en algún punto de la vida y quiero que tú puedas recibir esta palabra en el nombre de Jesús, por favor. Esto quiere decir que en algún punto de la vida tú viste en la mano del Señor. En algún punto de tu vida tú viste un milagro de Dios. En algún punto de tu vida tú sentiste el respaldo de Dios y hoy en medio de la prueba parece que Dios está distante.
Hoy en medio de la prueba parece que Dios se olvidó de nosotros. Hoy en medio de la prueba parece que Dios no se acuerda de mí. Entonces Isaías dice, «No es así. Dios otra vez, aleluya, otra vez hará un camino aquellos que, ¿qué?
que estamos confiando en el Señor, que aunque hoy estamos metidos en la prueba, Dios te trajo a este lugar para decirte dos cosas. Él te fortalecerá. Él te llenará de fuerza hasta que puedas ver que aunque naturalmente no hay un camino ni hay una salida, Dios hará ese camino. Dios provocará esa salida para que tú y yo alcancemos la promesa que él ha prometido a cada uno de nosotros.
Oh, aleluya. Bendito sea el nombre del Señor. A ver, mira a su hermano y dígale, «Otra vez él lo hará.
Otra vez él lo hará. No, no, no sé si se lo puede decir de nuevo.
Otra vez él lo hará. Yo yo creo que aquí hay hombres y mujeres que han visto el favor de Dios. Yo creo que aquí hay hombres y mujeres que han visto un milagro de parte de Dios. Creo que en algún momento Dios estuvo a tu lado y tú doblaste tu rodilla y tú levantaste tus manos diciendo,
Gracias porque estuviste a mi lado.
Y una de las cosas que busca Satanás es engañarnos en medio de la prueba, haciéndonos creer que ese Dios que un día estuvo con nosotros, hoy ya no está con nosotros. Por eso Pablo en un momento determinado le escribe a esta iglesia para recordarle y para decirle,
Y él hará caminos donde no hay camino. Y él traerá ríos en medio de la soledad. Aleluya. Me me bendice esta palabra porque Dios lo hace.
Dios lo hace. Dios nos va a sacar. Aleluya. Levante su mano, por favor.
Dígaselo, por favor. Si usted lo cree, dígalo. Dios me sacará de la prueba. Ahora, si Dios lo hace, y quiero llevarte a este punto, por favor, en los minutos que tengo.
Si Dios lo hace, si Dios me garantiza una salida, si si Dios me dice que me va a fortalecer, que si si Dios me dice que me va a fortalecer, que que no hay prueba que no que no sea humana y y no hay prueba mayor a lo que tú puedes soportar, porque eso es lo que te está garantizando Dios por medio de Pablo. La la la prueba Pablo te dice de parte de Dios, te te garantizo que no va a ser más fuerte que tú. Y y Pablo te de parte de Dios te dice y tranquilo porque él te va a dar una salida, una salida que quizás tú no ves, yo no veo, pero Dios hace ese camino. Entonces, si él me garantiza la fuerza y él me garantiza la salida, entonces, ¿para qué la prueba?
Entonces, ¿para qué la prueba? Entonces, ¿para qué la dificultad? Entonces, ¿para qué esa experiencia? que muchas veces es negativa sobre mi vida.
Y en medio de esa situación, amado, amada, solamente puedo observar que la prueba entonces se prepara y la situación negativa entonces la vivo para que en mi vida se levanten dos cosas: perseverancia y confianza, para que en mi vida se pueda levantar y yo pueda aprender perseverancia. Diga, diga conmigo, perseverancia y yo pueda aprender confianza, perseverar y confiar. Perseverar y confiar. ¿Dónde aprendo a confiar en Dios?
En medio de la prueba. ¿Dónde aprendo a perseverar en el Señor? En medio de la prueba. Perseverancia.
Y amado, amada, recibame esta palabra, por favor, en el nombre de Jesús. Perseverancia va a provocar en mi vida. Hará que sea más rápido o más lenta la salida de la prueba. ¿Por qué?
Porque de repente siento que la prueba es tan larga por falta de perseverancia. La la perseverancia en mi vida hace que la prueba sea más larga o o más o más corta. Gerardo, te pido un favor. ¿Me me puedes acomodar esa silla?
No, la otra, la de atrás. ¿Alguien entiende? Marcos, ¿tú entendiste, por favor? Perdónenme que mi mi talk me tiene pido perdón, pero mi talk me tiene me tiene mal.
Ya, gracias. La perseverancia. Diga, diga por favor perseverancia. Entonces, recuerde esto.
Yo yo estoy viviendo una prueba. Estoy atravesando una prueba, pero Dios, ¿qué me dice? Que me va a fortalecer. Dios, Dios, que me dice que me va a dar la salida.
Pero escúcheme, por favor, lo largo o lo corto de la prueba está supeditado a qué? A mi perseverancia. Lo largo o lo corto de mi prueba, se lo voy a decir una vez más. está está determinado de parte de qué?
Por medio de la perseverancia. Entonces, entonces, ¿por qué por qué de repente la la prueba se extiende tanto? Porque porque tú y yo no perseveramos. Entonces me tiro la toalla, renuncio y y se me olvida que Dios está a mi lado.
Yo yo yo no quiero yo no quiero vivir toda una vida en medio de la prueba. No no no quiero vivir, te lo digo una vez más, toda una vida en medio en medio de una prueba. Pero, pastor, ¿por qué de repente siento que la prueba se me extiende tanto? ¿Por qué siento que la prueba se me alarga tanto?
Por falta de perseverancia. La Biblia dice que el que pide recibe, que el que golpea se le abrirá, que el que busca haya. Y dice y dice la escritura que que había un hombre que que de repente eh eh estaba en el campo y y estando en el campo, ¿qué es lo que encontró? Encontró un tesoro, pero pero ese tesoro no lo encontró de manera inmediata.
Luego luego continúa el Señor y dice, «Hay hay personas mercaderes que buscan buenas perlas. Las buenas perlas no aparecen de de manera inmediata. El reino de los cielos es como aquel pescador que tiró la red y en la red viene todo tipo de de cosas, de peces. Entonces, los peces grandes no te vienen de manera inmediata.
Tú tú y yo tenemos que perseverar, amado, amada. No, no se rinda en medio de la prueba. No, no tires la toalla en medio de la prueba, sino que persevera, sigue golpeando, sigue doblando rodilla. ¿Cuál es el resultado de mi perseverancia?
que la prueba se demore menos, que la prueba yo la pase más rápido. No sé si me está entendiendo, pero que que la prueba te pase te pase más rápido, pero tienes que perseverar, no no es tirar la la toalla inmediatamente. Mira Romanos 27, por favor. Romanos capítulo 2 verso 7.
Me quedan 4 minutos. Marcos, si me ayudas, por favor. Romanos 27. Vida eterna a los que perseverando en qué?
En bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad. O sea, la gloria, la honra, la inmortalidad te viene a causa de ¿qué? de hacer el bien, pero ese bien no es una vez, ese bien no es dos veces, sino que tú y yo tenemos que perseverar. E es perseverar, amado, amada, yo yo quiero que tú salgas luego de de esa experiencia mala.
Quiero quiero que salgas luego de de ese problema. Quiero que salgas luego de esa enfermedad. Quiero que salgas rápido de esa depresión. Quiero que salgas rápido de de esa situación negativa.
Mientras no salga, escúchame por favor, mientras no salgas, Dios no te abandona. Mientras no salgas, Dios no se olvida de ti. Mientras no salgas, Dios no te deja de lado. ¿Qué es lo que hace Dios?
Te fortalece. ¿Qué qué es lo que hace el Señor? Te te fortalece. No te no nos ha venido ninguna tentación que no que que no sea humana, pero fiel es Dios.
Pero fiel es el Señor que el que va a estar ahí. No, no, no te va a poner una prueba la cual tú no puedas soportar. ¿Qué quiere decir eso? Que él te va a fortalecer.
Pero yo no quiero toda la vida, no no quiero toda una vida que Dios me fortalezca solo para pasar la prueba, solo para mantenerme en medio de la prueba. Él él es mi fortaleza. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Y recuerde que Pablo está preso.
Entonces, en medio de nuestras prisiones, sí, Dios siempre nos va a fortalecer, pero mi perseverancia hará que yo salga más rápido. Persevere, persevere. Mire a alguien, por favor, ahora sí, con cara de profeta y y dígale, «Tu problema es que no has perseverado. Ese ha sido nuestro problema.
No, no he perseverado. Entonces, martes sí, jueves no, este domingo sí, el otro domingo no. No, no, no perseveras. No, no perseveras.
Amado, la Biblia dice que que al estar reunido Dios envía bendición, Dios envida envía vida, persevera. Entonces, ¿por qué la prueba? Porque la prueba hace en mí, provoca en mí perseverancia, pero también debe provocar en mí confianza, seguridad. Y la confianza que yo tengo en Dios, amado, amada, la confianza, porque la perseverancia, recuerde, hará que sea más rápido, más lenta mi salida, pero la confianza que yo tengo en Dios me llevará a ver la calidad con la que salgo de la prueba, la calidad con la que salgo de la prueba.
Porque Dios te garantiza la salida. Pero no es lo mismo salir cojeando. No, no es no es lo mismo salir mutilado. No, no es lo mismo salir a pena.
Gloria a Dios. Salí, pero saliste apenas. Dios te garantiza la salida, pero mi confianza en él, la seguridad que yo tengo en Dios me llevará a ver la calidad con la que yo salgo. A mayor seguridad, mayor firmeza, mejor salida.
No, no sé si me está entendiendo, pero a mayor seguridad que yo tengo en Dios, mayor confianza y no importa la prueba, sé que él me va a dar la salida. Entonces, tú vas a salir victorioso. Mira lo que dice el Salmo 37:19. Por favor, con esto estoy terminando.
Salmo 37:19. Y espero que esta palabra haya sido de bendición para su vida. Salmo 37:19. No serán avergonzados cuándo?
En el mal tiempo, en la prueba, en la mala experiencia. No serán avergonzados en el mal tiempo y en los días de hambre, ¿qué cosa? Serán saciados. más los impíos, ¿qué va a pasar?
Van a perecer. Pero tú y yo lo voy a volver a decir. ¿Puedes ponerme de nuevo el 19, por favor? No seremos, ¿qué cosa?
Avergonzados en el mal tiempo, en la prueba, en la experiencia. ¿A causa de qué? De la confianza que nosotros tenemos en él. Confía en el Señor.
No, no, no. Por favor, sácate esa idea loca de la cabeza, que en medio de la prueba Dios te abandonó. Sácate de la cabeza, que en medio de la prueba Dios se olvidó de nosotros, que Dios nos dejó ahí tirado en el camino. No, sal hoy de este lugar agradeciendo dos cosas.
Número uno, Señor, te doy gracias porque en medio de la prueba sé que tú me vas a dar la fuerza suficiente para poder soportar la prueba. Y Señor, te doy gracias porque sé que en algún momento voy a ver la salida. Y esa salida, aunque naturalmente nadie la ve, no la ven porque está escondida, sino que simple y sencillamente no la ven porque efectivamente no está. Pero el Dios a quien sirvo, ese hará una salida para mi vida.
Pero también entiendo, gloria a Dios, que debo en medio de la prueba entonces, ¿qué? Perseverar y confiar en Dios. Y la perseverancia provocará en mi vida que la prueba se acorte y mi confianza hará, aleluya, que yo salga como un ganador y no como un derrotado salir de la prueba. Entonces, una vez que yo salga de la prueba, lleno de seguridad y de confianza, podré escuchar buen siervo y fiel.
En lo poco has sido fiel, en lo mucho te pondré. Confíe en el Señor. Confíe en el Señor. No serán avergonzados en el mal tiempo, sino que en los días de hambre, ¿qué van a ser?
Saciados. Persevere y confíe. Mira a su hermano y dígale,
Persevera y confía en el Señor. Confía en el Señor.
Voy a perseverar y voy a confiar en el Señor. Aleluya. Le damos un fuerte aplauso a nuestro Señor. Póngase de pie, por favor, en este día.
Oh, bendito sea el nombre del Señor. Hay una salida para ti. Sí. Dios te dará la fuerza.
Sí, pero de ti y de mí depende la perseverancia y la confianza, la perseveranza y la confianza. Persevere, mi hermano, persevere. Persevere. El día jueves, cuando usted esté ahí en su cama a las 7, agarra una pierna y le hace y agarra la otra y se agarra el cuello y se lleva afuera de su casa y dice, «Señor, yo tengo que ir.
alabarte. Tengo que ir a buscar tu rostro. Tengo que ir a buscar de tu presencia. Y cuando llegue a este lugar, sea sincero.
¿Cómo está mi hermano? ¿Cómo llegó? A la arrastra, pero llegué. apenas, pero llegué porque estoy perseverando.
Y llegará el momento, amado, amada, te lo garantizo, llegará el momento que en medio de la perseverancia, tú haciendo el bien, vendrá el favor de parte de Dios para nuestra vida. Y en medio de la confianza y la seguridad que nosotros tengamos, no serás avergonzado en el mal tiempo, sino que en los días de hambre, aunque los demás estén escasez, Dios saciará nuestra vida. Dios saciará nuestra boca. Podemos cerrar nuestros ojos, por favor.
Padre, gracias te doy. Gracias por tu palabra. Gracias por tu presencia maravillosa. Gracias porque tú hablas a nuestra vida antes de tiempo a tiempo y aún después de tiempo, Señor.
Vuelvo, Dios mío, a leer, mi buen padre, ese texto base de no ha sobrevenido ninguna prueba que no sea humana, pero fiel eres tú, Dios, que no nos dejará ser probados más de lo que pueda resistir. No quedarás también, mi buen Dios, juntamente con la prueba, la salida. Entonces Pablo dice, «Para que pueda soportar, Señor, es el saber, es el saber que tú me fortaleces. Es el saber que tú me das la salida lo que me permite soportar.
Pero no no quiero, Dios mío, que esa prueba se siga extendiendo. Por eso tiene que haber en mí perseverancia, porque a mayor perseverancia sé que el periodo en prueba será más corto. Y a mayor seguridad en ti, mi buen Dios, sé que saldré de la prueba, no como un derrotado, no sufriendo pérdida, sino ganancia. Aleluya.
Porque se puede salir de la prueba con pérdida, pero también se puede salir de la prueba con ganancia. Y yo oro en el nombre de Jesús para que cada uno de tus hijos hoy reunidos en este lugar, cuando venga el día malo, cuando venga la prueba, cuando venga la dificultad, sepan perseverar, sepan confiar en ti, Señor. Y una vez que salgan de la prueba, salgan, Dios mío, en ganancia, salgan victoriosos de ti, salgan llenos de ti. salgan fortalecidos de ti y se cumplirá aquella palabra, Dios mío, que me enseña y me dice, Dios, que en medio de esa tribulación se manifestará en nosotros un mayor y más excelente peso de gloria.
Aleluya. Y que, Dios mío, en medio de las aflicciones del tiempo presente, oh Señor, aún en medio de las aflicciones del tiempo presente, lo que viene para nosotros no es comparable. Esa gloria venidera no es comparable cuando hay perseverancia y cuando hay seguridad en ti, Padre. Bendigo tu nombre, te adoro y te exalto con todo con todo el corazón, Señor.
Gracias, gracias, gracias, oh Dios, gracias. Fuerzas se acaban. Aleluya. Descansaré en ti.
Vamos, iglesia, dígalo. Si respondes con silencio, esperaré en ti, príncipe de paz. Tu palabra me dice que no me dejará. Mi confianza está puesta en ti.
Puesta en ti mi plenitud. Vamos, iglesia. Si me falta todo, lo tengo todo. En ti lo tengo todo.
Te tengo a ti. Te tengo a ti. Tu presencia es todo. Eres mi tesoro, mi plenitud.
Si me falta todo, en ti lo tengo todo. Oh, aleluya. Te tengo a ti. Tu presencia todo.
Eres mi tesoro. Eres mi tesoro. Vamos con fuerza. Mi plenitud.
Mi plenitud. Si me falta todo, si lo tengo todo. Oh, gloria. Te tengo a ti.
Te tengo a ti. Tu presencia todo. Eres mi tesoro. Eres mi tesoro.
Si mis fuerzas se acaban, descansaré en ti. Si respondes con silencio, si respondes con silencio, oh, esperaré, esperaré en ti, príncipe de paz, tu palabra me dice que no me dejará. Mi confianza está, Mi confianza está, puesta en ti. Puesta en ti mi plenitud.
Si me falta todo, en ti, lo tengo todo. Te tengo a ti. Te tengo a ti. Tu presencia es todo.
Eres mi tesoro, mi plenitud. Si me falta todo, tengo todo en ti lo tengo todo. Te tengo a ti. Te tengo a ti.
Tu presencia eso. Tu presencia eso. Una última vez, iglesiao con fuerza. Mi plenitud.
Si me falta todo, tengo en ti, lo tengo todo. Te tengo a ti. Tu presencia es todo. Vamos dar un fuerte aplauso a nuestro Señor, por favor.
Dios nos bendiga. Puede abrazar a alguien, por favor, y decirle, «Seremos vencedores.» Ah, seremos vencedores. En victoria te va a salir como un vencedor. No, no a pena, no dura pena, no con pérdida.
Usted va a salir no con pérdida, sino en ganancia. Bien. ¿Qué qué le parece si tomamos nuestra mejor ofrenda, por favor, en este día? Vamos a ofrendar con gozo, con alegría.
Si usted hoy eh va a entregar su diezmo, va a entregar su su ofrenda, su primicia, si necesita sobre de diezmo, solamente levante ahí su mano. Ahí está mi hermana Yasin Nadia. Si usted hoy va a entregar su diezmo, si hoy va a entregar su ofrenda, su primicia. Y quiero quiero recordarles rápida rápidamente que eh pasado mañana jueves eh estamos nuevamente en este lugar para alabar, exaltar y bendecir el nombre del Señor.
Recuerde que las puertas del templo están a las 7 de la tarde abierta. Si usted quiere venir a orar, nos hace tamban bien venir a orar, estar un ratito con el Señor. Eh, el viernes tenemos evangelismo. Acompáñenos.
Vamos a a evangelizar, a adorar, a bendecir el nombre del Señor. Tenemos un lindo tiempo. Nos juntamos acá a las 7:30. Ya nos juntamos acá a las 7:30 y eh estando todos acá reunidos, primero oramos, luego nos vamos a la plaza de de nuestra ciudad y ahí lo lo que hacemos es levantamos un altar de adoración.
Adoramos de manera pública al Señor, adoramos de manera hermosa todos juntos al Señor. Y mientras estamos adorando, hay hay hermanos ahí que están repartidos en algunos puntos. entregamos tratados, Nuevos Testamentos, hay personas que que le ofrecemos orar por ellos, aceptan la oración. Entonces, es un tiempo bien bonito y y en donde todos somos necesarios, donde todo donde todos absolutamente todos somos necesarios.
Así que yo yo les pido por favor vengan a vengan todo absolutamente voluntario. Menos para usted, menos para usted, menos para usted, menos para usted, menos para usted. Sería bueno que nos acompañar. Ah, así que vamos a estar ahí con guitarra.
Si usted sabe tocar guitarra, lo mismo, acompáñenos. Si podemos hacer lo mismo Marcos, que el mes pasado. Yo te pido ahí no nos ayudes. Eh, ya comprometí al Johnny ahí con la con el con la caja peruana y estuvo estuvo haciéndonos fue una bendición.
Así que ahí mi Pedrito y otros más repartiendo testamento, tratado, amado, vamos a evangelizar ya. Así que un hermoso tiempo este día viernes, todos invitados y el domingo, recuerde, estamos a las 9:30 eh orando, buscando el rostro del Señor. Luego tenemos un ratito, un break de unos 20 minutos y a las 10:10 comienza nuestra reunión. Recuerde que estamos ayunando.
Si usted se quiere unir, estamos en el ayuno de Daniel. Hoy es nuestro octavo día. Sí, octavo día. Sí, nuestro octavo día.
Me quedan nos quedan 13 días más por delante. Tengo una ganas de comerme unas papas fritas con pollo asado, mi hermano. Paso todos los días por el KFC y les digo, «El 25 vas a ser mío.» Ah, pero estamos estamos ayunando. Recuerde que estamos en el ayuno de Daniel.
Como el ayuno de Daniel, pastor, solamente estamos comiendo frutas, verduras, legumbres, nada más, nada procesado por por el por lo por la industria, por todo natural, todo de manera natural. Estamos ahí, así que si usted se quiere sumar, súmese. Súmese. Mi hermano, estamos ahí buscando el rostro del Señor.
La la pastora los primeros días veía Coca en todos lados. Coquita, coquita, coquita. Ya, ya estamos ya ahí tomando agüita. Pura agua.
Desesperados. Yo le pongo un poco de tierra para que se oscurezca. No, pero ahí estamos. Así que bendiciones a todos los que estamos ayunando y y ayúdenos y súmese ya.
Eh, cafetería, acuérdese abierta. Lo mismo el domingo nos ayuda usted ahí con el almuerzo. Siempre hay cosas ricas para poder llevar. Y queremos aprovechar de dar la bienvenida a Margarita.
Margarita acá, muchas gracias por acompañarnos. su casa. Dios les bendiga. ¿Algo de ustedes, muchachas?
Tu mamá. Muy bien. Qué rico. Dios me da Era verdad que venía los mártir los juegos de la iglesia, si no era mentira.
A lo mejor la acompañó. Vamos a ver si es cierto, ¿no? Si es verdad. Así que una bendición.
Dios le bendiga, Margarita. Así que una bendición. Bien, tome su mejor su mejor ofrenda, por favor. Vamos a honrar al Señor.
Vamos a bendecir al Señor con nuestras ofrendas, con nuestros bienes. Si usted quiere hacer su ofrenda de manera a través de transferencia, ahí Bastián va a estar colocando eh los datos. Puede hacerlo a través del código QR, la ofrenda física, mi hermana Ivet, mi hermana Mariana, ahí están presentes. Padre, gracias te damos.
Todo es tuyo. Lo recibido de tu mano damos en el nombre de Jesús. Amén. Y amén.
Bien, con gozo, con alegría. Póngase de pie, por favor. Venimos a ofrendar. Hoy puedo danzar con libertad.
Hoy puedo danzar con libertad porque soy amado. Porque soy amado. Aleluya. Podemos sentir tu gozo.
Podemos sentir tu río. Hay sanidad en las aguas. Queremos danzar. Podemos sentir tu gozo, podemos sentir tu río.
Hay sanidad en las aguas queremos danzar. Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad.
Hay libertad. Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad.
Hay libertad. Podemos sentir tu gozo. Podemos sentir tu río. Hay sanidad de las aguas.
Queremos danzar. Podemos sentir tu gozo. Podemos sentir tu río y hay sanidad. En las aguas queremos danzar.
Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad. Hay libertad.
Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad. Hay libertad.
Libertad. Libertad alcanzar. Hay libertad en la casa. Hay libertad alcanzar.
Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad. Hay libertad.
Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad. Hay libertad.
Puedo danzar en la casa de Dios. Puedo danzar en la casa de Dios. Puedo danzar y disfrutar. Somos libres.
Somos libres por tu sangre. Libre soy. Que somos libres. Somos libres con tu sangre.
Libre soy. Liby. Inclinamos el rostro. Rogamos la bendición.
Padre, gracias. Ha sido hermoso poder estar hoy martes reunidos en este lugar. Permítenos estar el jueves con gozo y con alegría perseverando, teniendo la seguridad y la confianza de que usted nos dará victoria. Padre, gracias, muchas gracias por todo.
Nos vamos bendecidos, Señor, con tu bendición del Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén, Señor. Y amén. Dios les bendiga.
Despídase de su hermano, despídase de su hermana, por favor. Nos vemos el jueves con ayuda del cielo.
Declaración
Dios les bendiga. Despídase de su hermano, despídase de su hermana, por favor. Nos vemos el jueves con ayuda del cielo.
Introducción
Y como él es el cielo que no veo aquí como él el cielo que venga a ti, a quien adoramos. A ti a quien exaltamos aquel buen padre, aquel padre que nos ama. Padre nuestro de los cielos, santo es tu nombre. Es verdad tu reino, tu nunca como él el cielo que el cielo venga aquí.
Y como él cielo que venga a aquí, oh el Señor que venga tu cielo aquí tu cielo aquí tu reino aquí tu fuego Aquí tu reino aquí. Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre. Amén. Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya la gloria por siempre.
Amén. Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre. Amén. Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre.
Amén. Aquí tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre. Amén. Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre.
Amén. Oh, te alabamos, Señor. Fuego, Señor. Señor, tuyo es el reino, tuyo el poder es tuya es la gloria por siempre.
Amén. Tuyo es el reino, tuyo el poder es tuyo es la gloria por siempre. Amén. Tuyo es el reino, tuyo el poder es tuya es la gloria por siempre.
Amén. Tuyo es poder, tuyo es la gloria por siempre. Amén. Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre.
Amén. Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre. Amén. Tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria por siempre.
Amén. Iglesia, yo no sé por lo que cada uno de ustedes está pasando, pero sé una cosa. Tenemos un padre que está en los cielos, un padre que nos ama, un padre que nunca nos dejará y nunca nos ha dejado. Porque aunque a veces no escuchemos nada y solo haya silencios y aunque a veces no sintamos nada y sintamos que Dios nos ha desamparado, él jamás lo ha hecho.
Él prometió que estaría con nosotros todos los días hasta el fin. Y así ha sido porque suyo es el reino, suyo es el poder, suya es la gloria, pero suyas también son nuestras vidas, suyas también somos todos nosotros. Él no ha perdido el control de este mundo. Él no ha perdido el control de este universo.
Él no ha perdido el control de nuestras vidas. Y él tiene contado cada uno de nuestros cabellos y él sabe cada uno del número de nuestros días. Jamás nos va a desamparar porque él nos ama como el buen padre que él es. Él nos ama.
Él siempre nos ha guardado y él siempre nos guardará porque él es nuestro padre. Padre, gracias, gracias te damos por este día, gracias por este tiempo. Qué bueno es poder buscar tu rostro. Qué bueno es poder venir a tu casa, Dios mío, donde dos o tres estamos reunidos.
Ahí tú estás en medio para bendecirnos, para ayudarnos, para sostenernos, para Dios levantarnos. Tú eres el Dios que da esfuerzo alcanzado. Tú eres el Dios que multiplica las fuerzas del que no tiene ninguno. Señor, los tuyos claman, tú le respondes.
Señor, gracias. Tú eres el Dios que no abandona, que no deja, que no desampara. Tú eres el Dios que nos bendice en todo tiempo y en todo momento. Estás presente para ayudarnos, para apoyarnos, para bendecirnos.
Damos a ti la gloria, damos a ti la honra, la alabanza, la adoración. Dios fluye en este día, en medio nuestro, fluye en este tiempo a favor nuestro Dios. Qué bueno es poder estar en tu casa. Qué bueno es poder alabarte.
Qué bueno es poder bendecirte. Qué bueno, Dios, poder levantar nuestras manos sin ira, sin contienda. Qué bueno poder doblar nuestras rodillas delante de ti. Qué bueno es poder alzar nuestra voz, Señor, glorificarte a ti, Rey de Reyes, Señor de Señores.
Gracias, gracias a ti la gloria, la honra y la alabanza en este día. Gracias Dios, en el nombre poderoso de Jesús. Amén. Y amén.
Aleluya. Le damos un fuerte aplauso a nuestro Señor, por favor. Vamos. Aleluya.
Desarrollo
Vamos, Dele más fuerte ese aplauso a su Señor, por favor, por unos segundos. Aplauda al Rey de gloria.
por unos segundos
por unos segundos. Recuerde que todo lo que respire alabe, alabe al Señor. Todo que respire alabe al Señor. A ti la gloria, Rey.
A ti la honra. A ti la gloria. A ti la honra. A ti la gloria.
Gracias. Gracias Espíritu Santo. A ti la gloria, a ti la honra. ti la gloria.
Vamos, alabe al Señor, iglesia. Alábelo, alábelo. Alábelo. Alábelo.
Alábelo. Eh, Dios, te adoramos. Dios, te adoramos. Te adoramos.
Te adoramos. ¿Quién es Dios como nuestro Dios? ¿Quién es roca como nuestra roca? Te adoramos, Señor.
Oh, aleluya. Aleluya. Dios nos bendiga, querida iglesia. Antes de tomar asiento, por favor, bendiga a su hermano, al de la derecha, al de la izquierda, abrácelo.
Dele gracias por acompañarle hoy en la casa del Señor. Qué bueno es poder estar juntos. Tome asiento, por favor. Muchas gracias, muchachos.
Dios les bendiga. ¿Cómo están? Qué bueno. El día domingo tuvimos una linda reunión, un lindo tiempo en su presencia y recuerden que hay que ponerle ganas a este año, ponerle ganas, ponerle pilas a este año, confiando, creyendo con todo nuestro corazón que Dios ha de bendecir la obra de nuestras manos.
No, no se olvide que este día viernes tenemos evangelismo. Ya, por favor, no se olvide, vamos a a estar ahí en la plaza adorando al Señor, levantando un altar y también compartiendo con aquellos que eh lo necesitan. Bien, quiero quiero compartir la palabra Primera de Corintios, capítulo número 10, verso 13, por favor. Primera de Corintios 10:13.
Si podemos buscar la escritura quiero quiero predicar esta palabra y gracias. Primera de Corintios 10:13 dice la escritura,
No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana, pero fiel es Dios.
con con esa fuerza que le dijo usted ha sido eso, Marcelito. Muy bien. Mire, mira su hermano, por favor.
Dígale con fuerza. Pero fiel es Dios. Lo lo tiene mal a usted el ayuno, mi hermano. Ah, póngale volumen a su voz, por favor.
Ayúdeme. Dígale,
Que Dios bendiga su palabra. Señor, gracias te damos en este día. Gracias. Te pido con todo mi corazón, usa mi vida en esta tarde, que esta palabra corra y sea glorificada en el nombre de Jesús.
Amén, Señor. Y amén. Dele un fuerte, un fuerte aplauso a su Señor, por favor. Bien.
Cuando cuando Pablo está escribiendo esta esta carta a los corintios, es interesante poder observar, poder ver como en un momento determinado Pablo le le escribe a una iglesia que tiene dos características sumamente visibles al momento de poder leer ambas cartas que Pablo escribe eh a esta localidad. La primera de ella, la primera característica es que es una iglesia que recibe grandes revelaciones de de parte de Dios por medio del apóstol Pablo. Eh, es a la iglesia de Corintios que se le manifiesta, que se le muestra la importancia o la relevancia del amor. Primera de Corintios 13.
Podemos observar los dones del Espíritu Santo. Primera de Corintios 12. Podemos observar la importancia en nuestra vida de compartir el pan y el vino. Primera de Corintios 11.
Y así un sinnúmero de revelaciones que al día de hoy nosotros obtenemos, tenemos como principios en nuestra vida. Pero la segunda característica de la iglesia de Corintios es que era una iglesia eh altamente con con bastantes problemas en el ámbito moral. Era era una iglesia que fue tratada intensamente por por medio de la enseñanza y por medio de la instrucción del apóstol del apóstol Pablo. Usted puede observar una serie de lista que que Pablo hace y inmediatamente le dice,
Pero así era muchos muchos de ustedes.
Es así como llega un momento en donde Pablo les señala y les declara este texto que nosotros acabamos de leer y y es un texto, querida iglesia, sumamente interesante de poder observar, sumamente también importante de poder guardar y atesorar en nuestra vida, porque Pablo les está señalando que tú y yo no nos ha sobrevenido, dice Pablo, ninguna tentación que no sea que no sea humana. Ahora, esa palabra tentación que Pablo utiliza, esa palabra tentación tiene relación con prueba, tiene relación con con experiencia. Entonces yo yo puedo al leer esta carta, puedo leer este este texto y entender que no nos ha sobrevenido ninguna prueba, ninguna experiencia desde la perspectiva negativa que no sea que no sea humana.
Conclusión
Y y entonces Pablo señala, número uno, que tú y yo por parte de Dios tenemos la capacidad de de poder salir adelante en medio de la prueba, poder salir victorioso en medio en medio de la circunstancia negativa, en medio de la circunstancia adversa que a lo mejor tú y yo estamos estamos viviendo. Entonces, ¿qué qué te garantiza Pablo al citar este texto? Lo primero, nuevamente lo quiero repetir, que tú y yo tenemos la capacidad por parte de Dios de poder soportar, de poder pasar la prueba, de de salir de de medio de la adversidad, de medio de la dificultad que tú y yo podamos estar atravesando. Dice, dice Pablo en en en este texto que Dios es fiel y que no nos dejará ser probado más de lo que nosotros podemos resistir.
Por tanto, insisto, Dios te garantiza tener la capacidad de de poder salir de la prueba. Dios te garantiza la capacidad de poder salir de de la dificultad, de la adversidad, de esa mala experiencia que a lo mejor tú y yo estamos viviendo, estamos atravesando, estamos experimentando, tenemos esa capacidad. Filipenses capítulo 4 verso 13. Bastián, por favor, si eres tan amable.
Filipenses 4:13 es un texto sumamente conocido que que declara y dice la escritura que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece. Todo lo puedo en Cristo que nos que nos fortalece. Ahora, cuando cuando no nosotros leemos el contexto de de este texto, cuando tú y yo leemos el contexto de de dónde está Pablo escribiendo este texto, de dónde Pablo está escribiéndole a lo a los de Filipo, Pablo cuando cuando está escribiendo todo lo puedo en Cristo que me que me fortalece, él lo está escribiendo estando preso. Pablo está en la cárcel.
Pablo, Pablo está privado, privado de libertad. No, no, no está no está en un risor, no, no está no está en un lugar cómodo. No, no, no es que a Pablo le está yendo excelente, no es que a Pablo le está saliendo absolutamente todo a a su favor, sino que él está preso. Él él está viviendo un momento de cautividad.
Él él está prisionero por causa por causa del evangelio. Y en medio de esa prueba, Pablo entiende que él tiene la capacidad de poder salir de esa situación, no por causa de quién es él, sino por causa de Cristo que nos fortalece. Entonces, cuando cuando Pablo te está diciendo a ti y a mí que no nos ha sobrevenido ninguna prueba que no sea humana, sino que Dios es fiel. Amado, amada, yo yo quiero que usted salga hoy de este lugar con la convicción, con la certeza de que tenemos la capacidad de de que Dios nos fortalece en la prueba.
Te repito, Dios te fortalece en la prueba. Dios te fortalece en el momento adverso, en el momento negativo, para que para que no te quedes ahí sucumbido en la prueba, para que no te quedes ahí, perdóneme mi término coloquial, por favor, para que no te quedes ahí pegado en la prueba, sino que tener la confianza de que aunque hoy estoy preso, quizás no de manera natural como como Pablo, pero sí preso en mis emociones, Sí, sí, preso en mi mente. Sí, preso a causa del problema que estoy atravesando, viviendo. Y pareciera que no veo salida y pareciera que no veo respuesta, pareciera que no veo solución.
Tengo que tener la confianza, tengo que tener la certeza en mi corazón de que Dios me garantiza que él me va a dar la salida, que tengo la capacidad de parte de Dios de poder soportar el tiempo necesario hasta que Dios juntamente con la prueba también me dará la salida. Entonces tenemos la capacidad. Cristo nos fortalece. El Señor te fortalece.
¿En medio de qué? En medio de la prueba. En medio de la prueba. Mira su hermano, por favor.
Dígale, «No está solo.» Aleluya. Vamos, dígaselo, por favor, de nuevo. No, no estás solo. Hay hay un Dios que te fortalece.
Hay un Dios que me fortalece. me da esa capacidad en medio de la prueba. Dios me da la capacidad. Dios te da la capacidad de de ser fortalecido.
Número dos, cuando veo esta palabra, Dios, ¿qué me garantiza? Me garantiza la salida. Dios, aleluya, me garantiza la salida juntamente con la prueba, juntamente con la experiencia. juntamente con la tentación, dice Pablo, Dios nos dará, ¿qué cosa?
La salida. Dios te dará la salida. Te lo garantiza Dios. No, no, no sé si tiene alguien cerca que le pueda tomar la mano y decirle, «Vas a salir.
Aleluya.
Vamos, dígaselo, por favor. Va a salir, va a salir de esa, va a salir de esa situación, amado, amada. vas a salir de ese problema, de esa depresión, de esa angustia, de esa situación contraria, de esa situación negativa. Pablo te está diciendo a ti y a mí,
En medio de todo ese proceso de prueba, en medio de todo ese proceso de dolor, en medio de todo ese proceso de experiencias negativas, número uno, Dios no te dejará botado en el camino. Dios te va a fortalecer. Dios va a estar contigo. Dios te va a ayudar y te va a fortalecer.
y te va a ayudar, no hasta que ya te sientas bien para seguir adelante, sino que te va a ayudar hasta que tú salgas de la prueba, porque Dios te garantiza que juntamente con la prueba él nos dará la salida. Aleluya. Dios te dará la salida. Esa salida.
Y y me gusta porque Pablo dice que juntamente, a ver, diga fuerte, juntamente, aleluya, juntamente con la prueba, juntamente con la tentación, juntamente con esa experiencia, Dios también nos dará la salida. Y me gusta porque esa palabra salida, amado, amada, en en el en la manera en que Pablo está escribiendo, no tiene relación con la palabra éxodo que que hoy se traduce en el lenguaje inglés a exit salida, una salida como la tenemos acá, como la tenemos a este lado, sino que más bien la palabra que utiliza Pablo es la palabra en el griego exbosi que tiene relación con una salida, con un camino, pero ese camino lo crea Dios. Aleluya. Ese camino lo crea Dios.
Entonces, ¿qué es lo que te está diciendo Pablo? que cuando tú estés viviendo una prueba, que cuando tú estés viviendo una situación negativa, que cuando tú estés viviendo un gran problema, que pareciera que no tiene salida de manera humana, que pareciera que no tiene salida de con tus ojos naturales, no veo una salida en la derecha, no veo una salida en la izquierda, golpeo puertas natural y pareciera que nadie me ayuda. Pablo te está diciendo, no se te olvide que Dios te da la capacidad para soportar. Para soportar hasta qué parte, para soportar hasta qué forma, para soportar hasta dónde, hasta que Dios de una manera gloriosa, hasta que Dios de una manera milagrosa, él abra.
Aleluya. Dios crea esos caminos para nosotros. Amén. Dios crea esos caminos, esa salida.
Dios crea un camino. Isaías 43:19. Bastián, por favor. Isaías 43:19 dice la palabra del Señor,
He aquí que yo hago cosa nueva, pronto saldrá la luz.
No la conoceréis otra vez.
¿Dónde? En el desierto. Otra vez. No sé si puede abrazar a alguien y dígale otra vez.
Que en algún punto de la vida y quiero que tú puedas recibir esta palabra en el nombre de Jesús, por favor. Esto quiere decir que en algún punto de la vida tú viste en la mano del Señor. En algún punto de tu vida tú viste un milagro de Dios. En algún punto de tu vida tú sentiste el respaldo de Dios y hoy en medio de la prueba parece que Dios está distante.
Hoy en medio de la prueba parece que Dios se olvidó de nosotros. Hoy en medio de la prueba parece que Dios no se acuerda de mí. Entonces Isaías dice, «No es así. Dios otra vez, aleluya, otra vez hará un camino aquellos que, ¿qué?
que estamos confiando en el Señor, que aunque hoy estamos metidos en la prueba, Dios te trajo a este lugar para decirte dos cosas. Él te fortalecerá. Él te llenará de fuerza hasta que puedas ver que aunque naturalmente no hay un camino ni hay una salida, Dios hará ese camino. Dios provocará esa salida para que tú y yo alcancemos la promesa que él ha prometido a cada uno de nosotros.
Oh, aleluya. Bendito sea el nombre del Señor. A ver, mira a su hermano y dígale, «Otra vez él lo hará.
Otra vez él lo hará. No, no, no sé si se lo puede decir de nuevo.
Otra vez él lo hará. Yo yo creo que aquí hay hombres y mujeres que han visto el favor de Dios. Yo creo que aquí hay hombres y mujeres que han visto un milagro de parte de Dios. Creo que en algún momento Dios estuvo a tu lado y tú doblaste tu rodilla y tú levantaste tus manos diciendo,
Gracias porque estuviste a mi lado.
Y una de las cosas que busca Satanás es engañarnos en medio de la prueba, haciéndonos creer que ese Dios que un día estuvo con nosotros, hoy ya no está con nosotros. Por eso Pablo en un momento determinado le escribe a esta iglesia para recordarle y para decirle,
Y él hará caminos donde no hay camino. Y él traerá ríos en medio de la soledad. Aleluya. Me me bendice esta palabra porque Dios lo hace.
Dios lo hace. Dios nos va a sacar. Aleluya. Levante su mano, por favor.
Dígaselo, por favor. Si usted lo cree, dígalo. Dios me sacará de la prueba. Ahora, si Dios lo hace, y quiero llevarte a este punto, por favor, en los minutos que tengo.
Si Dios lo hace, si Dios me garantiza una salida, si si Dios me dice que me va a fortalecer, que si si Dios me dice que me va a fortalecer, que que no hay prueba que no que no sea humana y y no hay prueba mayor a lo que tú puedes soportar, porque eso es lo que te está garantizando Dios por medio de Pablo. La la la prueba Pablo te dice de parte de Dios, te te garantizo que no va a ser más fuerte que tú. Y y Pablo te de parte de Dios te dice y tranquilo porque él te va a dar una salida, una salida que quizás tú no ves, yo no veo, pero Dios hace ese camino. Entonces, si él me garantiza la fuerza y él me garantiza la salida, entonces, ¿para qué la prueba?
Entonces, ¿para qué la prueba? Entonces, ¿para qué la dificultad? Entonces, ¿para qué esa experiencia? que muchas veces es negativa sobre mi vida.
Y en medio de esa situación, amado, amada, solamente puedo observar que la prueba entonces se prepara y la situación negativa entonces la vivo para que en mi vida se levanten dos cosas: perseverancia y confianza, para que en mi vida se pueda levantar y yo pueda aprender perseverancia. Diga, diga conmigo, perseverancia y yo pueda aprender confianza, perseverar y confiar. Perseverar y confiar. ¿Dónde aprendo a confiar en Dios?
En medio de la prueba. ¿Dónde aprendo a perseverar en el Señor? En medio de la prueba. Perseverancia.
Y amado, amada, recibame esta palabra, por favor, en el nombre de Jesús. Perseverancia va a provocar en mi vida. Hará que sea más rápido o más lenta la salida de la prueba. ¿Por qué?
Porque de repente siento que la prueba es tan larga por falta de perseverancia. La la perseverancia en mi vida hace que la prueba sea más larga o o más o más corta. Gerardo, te pido un favor. ¿Me me puedes acomodar esa silla?
No, la otra, la de atrás. ¿Alguien entiende? Marcos, ¿tú entendiste, por favor? Perdónenme que mi mi talk me tiene pido perdón, pero mi talk me tiene me tiene mal.
Ya, gracias. La perseverancia. Diga, diga por favor perseverancia. Entonces, recuerde esto.
Yo yo estoy viviendo una prueba. Estoy atravesando una prueba, pero Dios, ¿qué me dice? Que me va a fortalecer. Dios, Dios, que me dice que me va a dar la salida.
Pero escúcheme, por favor, lo largo o lo corto de la prueba está supeditado a qué? A mi perseverancia. Lo largo o lo corto de mi prueba, se lo voy a decir una vez más. está está determinado de parte de qué?
Por medio de la perseverancia. Entonces, entonces, ¿por qué por qué de repente la la prueba se extiende tanto? Porque porque tú y yo no perseveramos. Entonces me tiro la toalla, renuncio y y se me olvida que Dios está a mi lado.
Yo yo yo no quiero yo no quiero vivir toda una vida en medio de la prueba. No no no quiero vivir, te lo digo una vez más, toda una vida en medio en medio de una prueba. Pero, pastor, ¿por qué de repente siento que la prueba se me extiende tanto? ¿Por qué siento que la prueba se me alarga tanto?
Por falta de perseverancia. La Biblia dice que el que pide recibe, que el que golpea se le abrirá, que el que busca haya. Y dice y dice la escritura que que había un hombre que que de repente eh eh estaba en el campo y y estando en el campo, ¿qué es lo que encontró? Encontró un tesoro, pero pero ese tesoro no lo encontró de manera inmediata.
Luego luego continúa el Señor y dice, «Hay hay personas mercaderes que buscan buenas perlas. Las buenas perlas no aparecen de de manera inmediata. El reino de los cielos es como aquel pescador que tiró la red y en la red viene todo tipo de de cosas, de peces. Entonces, los peces grandes no te vienen de manera inmediata.
Tú tú y yo tenemos que perseverar, amado, amada. No, no se rinda en medio de la prueba. No, no tires la toalla en medio de la prueba, sino que persevera, sigue golpeando, sigue doblando rodilla. ¿Cuál es el resultado de mi perseverancia?
que la prueba se demore menos, que la prueba yo la pase más rápido. No sé si me está entendiendo, pero que que la prueba te pase te pase más rápido, pero tienes que perseverar, no no es tirar la la toalla inmediatamente. Mira Romanos 27, por favor. Romanos capítulo 2 verso 7.
Me quedan 4 minutos. Marcos, si me ayudas, por favor. Romanos 27. Vida eterna a los que perseverando en qué?
En bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad. O sea, la gloria, la honra, la inmortalidad te viene a causa de ¿qué? de hacer el bien, pero ese bien no es una vez, ese bien no es dos veces, sino que tú y yo tenemos que perseverar. E es perseverar, amado, amada, yo yo quiero que tú salgas luego de de esa experiencia mala.
Quiero quiero que salgas luego de de ese problema. Quiero que salgas luego de esa enfermedad. Quiero que salgas rápido de esa depresión. Quiero que salgas rápido de de esa situación negativa.
Mientras no salga, escúchame por favor, mientras no salgas, Dios no te abandona. Mientras no salgas, Dios no se olvida de ti. Mientras no salgas, Dios no te deja de lado. ¿Qué es lo que hace Dios?
Te fortalece. ¿Qué qué es lo que hace el Señor? Te te fortalece. No te no nos ha venido ninguna tentación que no que que no sea humana, pero fiel es Dios.
Pero fiel es el Señor que el que va a estar ahí. No, no, no te va a poner una prueba la cual tú no puedas soportar. ¿Qué quiere decir eso? Que él te va a fortalecer.
Pero yo no quiero toda la vida, no no quiero toda una vida que Dios me fortalezca solo para pasar la prueba, solo para mantenerme en medio de la prueba. Él él es mi fortaleza. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Y recuerde que Pablo está preso.
Entonces, en medio de nuestras prisiones, sí, Dios siempre nos va a fortalecer, pero mi perseverancia hará que yo salga más rápido. Persevere, persevere. Mire a alguien, por favor, ahora sí, con cara de profeta y y dígale, «Tu problema es que no has perseverado. Ese ha sido nuestro problema.
No, no he perseverado. Entonces, martes sí, jueves no, este domingo sí, el otro domingo no. No, no, no perseveras. No, no perseveras.
Amado, la Biblia dice que que al estar reunido Dios envía bendición, Dios envida envía vida, persevera. Entonces, ¿por qué la prueba? Porque la prueba hace en mí, provoca en mí perseverancia, pero también debe provocar en mí confianza, seguridad. Y la confianza que yo tengo en Dios, amado, amada, la confianza, porque la perseverancia, recuerde, hará que sea más rápido, más lenta mi salida, pero la confianza que yo tengo en Dios me llevará a ver la calidad con la que salgo de la prueba, la calidad con la que salgo de la prueba.
Porque Dios te garantiza la salida. Pero no es lo mismo salir cojeando. No, no es no es lo mismo salir mutilado. No, no es lo mismo salir a pena.
Gloria a Dios. Salí, pero saliste apenas. Dios te garantiza la salida, pero mi confianza en él, la seguridad que yo tengo en Dios me llevará a ver la calidad con la que yo salgo. A mayor seguridad, mayor firmeza, mejor salida.
No, no sé si me está entendiendo, pero a mayor seguridad que yo tengo en Dios, mayor confianza y no importa la prueba, sé que él me va a dar la salida. Entonces, tú vas a salir victorioso. Mira lo que dice el Salmo 37:19. Por favor, con esto estoy terminando.
Salmo 37:19. Y espero que esta palabra haya sido de bendición para su vida. Salmo 37:19. No serán avergonzados cuándo?
En el mal tiempo, en la prueba, en la mala experiencia. No serán avergonzados en el mal tiempo y en los días de hambre, ¿qué cosa? Serán saciados. más los impíos, ¿qué va a pasar?
Van a perecer. Pero tú y yo lo voy a volver a decir. ¿Puedes ponerme de nuevo el 19, por favor? No seremos, ¿qué cosa?
Avergonzados en el mal tiempo, en la prueba, en la experiencia. ¿A causa de qué? De la confianza que nosotros tenemos en él. Confía en el Señor.
No, no, no. Por favor, sácate esa idea loca de la cabeza, que en medio de la prueba Dios te abandonó. Sácate de la cabeza, que en medio de la prueba Dios se olvidó de nosotros, que Dios nos dejó ahí tirado en el camino. No, sal hoy de este lugar agradeciendo dos cosas.
Número uno, Señor, te doy gracias porque en medio de la prueba sé que tú me vas a dar la fuerza suficiente para poder soportar la prueba. Y Señor, te doy gracias porque sé que en algún momento voy a ver la salida. Y esa salida, aunque naturalmente nadie la ve, no la ven porque está escondida, sino que simple y sencillamente no la ven porque efectivamente no está. Pero el Dios a quien sirvo, ese hará una salida para mi vida.
Pero también entiendo, gloria a Dios, que debo en medio de la prueba entonces, ¿qué? Perseverar y confiar en Dios. Y la perseverancia provocará en mi vida que la prueba se acorte y mi confianza hará, aleluya, que yo salga como un ganador y no como un derrotado salir de la prueba. Entonces, una vez que yo salga de la prueba, lleno de seguridad y de confianza, podré escuchar buen siervo y fiel.
En lo poco has sido fiel, en lo mucho te pondré. Confíe en el Señor. Confíe en el Señor. No serán avergonzados en el mal tiempo, sino que en los días de hambre, ¿qué van a ser?
Saciados. Persevere y confíe. Mira a su hermano y dígale,
Persevera y confía en el Señor. Confía en el Señor.
Voy a perseverar y voy a confiar en el Señor. Aleluya. Le damos un fuerte aplauso a nuestro Señor. Póngase de pie, por favor, en este día.
Oh, bendito sea el nombre del Señor. Hay una salida para ti. Sí. Dios te dará la fuerza.
Sí, pero de ti y de mí depende la perseverancia y la confianza, la perseveranza y la confianza. Persevere, mi hermano, persevere. Persevere. El día jueves, cuando usted esté ahí en su cama a las 7, agarra una pierna y le hace y agarra la otra y se agarra el cuello y se lleva afuera de su casa y dice, «Señor, yo tengo que ir.
alabarte. Tengo que ir a buscar tu rostro. Tengo que ir a buscar de tu presencia. Y cuando llegue a este lugar, sea sincero.
¿Cómo está mi hermano? ¿Cómo llegó? A la arrastra, pero llegué. apenas, pero llegué porque estoy perseverando.
Y llegará el momento, amado, amada, te lo garantizo, llegará el momento que en medio de la perseverancia, tú haciendo el bien, vendrá el favor de parte de Dios para nuestra vida. Y en medio de la confianza y la seguridad que nosotros tengamos, no serás avergonzado en el mal tiempo, sino que en los días de hambre, aunque los demás estén escasez, Dios saciará nuestra vida. Dios saciará nuestra boca. Podemos cerrar nuestros ojos, por favor.
Padre, gracias te doy. Gracias por tu palabra. Gracias por tu presencia maravillosa. Gracias porque tú hablas a nuestra vida antes de tiempo a tiempo y aún después de tiempo, Señor.
Vuelvo, Dios mío, a leer, mi buen padre, ese texto base de no ha sobrevenido ninguna prueba que no sea humana, pero fiel eres tú, Dios, que no nos dejará ser probados más de lo que pueda resistir. No quedarás también, mi buen Dios, juntamente con la prueba, la salida. Entonces Pablo dice, «Para que pueda soportar, Señor, es el saber, es el saber que tú me fortaleces. Es el saber que tú me das la salida lo que me permite soportar.
Pero no no quiero, Dios mío, que esa prueba se siga extendiendo. Por eso tiene que haber en mí perseverancia, porque a mayor perseverancia sé que el periodo en prueba será más corto. Y a mayor seguridad en ti, mi buen Dios, sé que saldré de la prueba, no como un derrotado, no sufriendo pérdida, sino ganancia. Aleluya.
Porque se puede salir de la prueba con pérdida, pero también se puede salir de la prueba con ganancia. Y yo oro en el nombre de Jesús para que cada uno de tus hijos hoy reunidos en este lugar, cuando venga el día malo, cuando venga la prueba, cuando venga la dificultad, sepan perseverar, sepan confiar en ti, Señor. Y una vez que salgan de la prueba, salgan, Dios mío, en ganancia, salgan victoriosos de ti, salgan llenos de ti. salgan fortalecidos de ti y se cumplirá aquella palabra, Dios mío, que me enseña y me dice, Dios, que en medio de esa tribulación se manifestará en nosotros un mayor y más excelente peso de gloria.
Aleluya. Y que, Dios mío, en medio de las aflicciones del tiempo presente, oh Señor, aún en medio de las aflicciones del tiempo presente, lo que viene para nosotros no es comparable. Esa gloria venidera no es comparable cuando hay perseverancia y cuando hay seguridad en ti, Padre. Bendigo tu nombre, te adoro y te exalto con todo con todo el corazón, Señor.
Gracias, gracias, gracias, oh Dios, gracias. Fuerzas se acaban. Aleluya. Descansaré en ti.
Vamos, iglesia, dígalo. Si respondes con silencio, esperaré en ti, príncipe de paz. Tu palabra me dice que no me dejará. Mi confianza está puesta en ti.
Puesta en ti mi plenitud. Vamos, iglesia. Si me falta todo, lo tengo todo. En ti lo tengo todo.
Te tengo a ti. Te tengo a ti. Tu presencia es todo. Eres mi tesoro, mi plenitud.
Si me falta todo, en ti lo tengo todo. Oh, aleluya. Te tengo a ti. Tu presencia todo.
Eres mi tesoro. Eres mi tesoro. Vamos con fuerza. Mi plenitud.
Mi plenitud. Si me falta todo, si lo tengo todo. Oh, gloria. Te tengo a ti.
Te tengo a ti. Tu presencia todo. Eres mi tesoro. Eres mi tesoro.
Si mis fuerzas se acaban, descansaré en ti. Si respondes con silencio, si respondes con silencio, oh, esperaré, esperaré en ti, príncipe de paz, tu palabra me dice que no me dejará. Mi confianza está, Mi confianza está, puesta en ti. Puesta en ti mi plenitud.
Si me falta todo, en ti, lo tengo todo. Te tengo a ti. Te tengo a ti. Tu presencia es todo.
Eres mi tesoro, mi plenitud. Si me falta todo, tengo todo en ti lo tengo todo. Te tengo a ti. Te tengo a ti.
Tu presencia eso. Tu presencia eso. Una última vez, iglesiao con fuerza. Mi plenitud.
Si me falta todo, tengo en ti, lo tengo todo. Te tengo a ti. Tu presencia es todo. Vamos dar un fuerte aplauso a nuestro Señor, por favor.
Dios nos bendiga. Puede abrazar a alguien, por favor, y decirle, «Seremos vencedores.» Ah, seremos vencedores. En victoria te va a salir como un vencedor. No, no a pena, no dura pena, no con pérdida.
Usted va a salir no con pérdida, sino en ganancia. Bien. ¿Qué qué le parece si tomamos nuestra mejor ofrenda, por favor, en este día? Vamos a ofrendar con gozo, con alegría.
Si usted hoy eh va a entregar su diezmo, va a entregar su su ofrenda, su primicia, si necesita sobre de diezmo, solamente levante ahí su mano. Ahí está mi hermana Yasin Nadia. Si usted hoy va a entregar su diezmo, si hoy va a entregar su ofrenda, su primicia. Y quiero quiero recordarles rápida rápidamente que eh pasado mañana jueves eh estamos nuevamente en este lugar para alabar, exaltar y bendecir el nombre del Señor.
Recuerde que las puertas del templo están a las 7 de la tarde abierta. Si usted quiere venir a orar, nos hace tamban bien venir a orar, estar un ratito con el Señor. Eh, el viernes tenemos evangelismo. Acompáñenos.
Vamos a a evangelizar, a adorar, a bendecir el nombre del Señor. Tenemos un lindo tiempo. Nos juntamos acá a las 7:30. Ya nos juntamos acá a las 7:30 y eh estando todos acá reunidos, primero oramos, luego nos vamos a la plaza de de nuestra ciudad y ahí lo lo que hacemos es levantamos un altar de adoración.
Adoramos de manera pública al Señor, adoramos de manera hermosa todos juntos al Señor. Y mientras estamos adorando, hay hay hermanos ahí que están repartidos en algunos puntos. entregamos tratados, Nuevos Testamentos, hay personas que que le ofrecemos orar por ellos, aceptan la oración. Entonces, es un tiempo bien bonito y y en donde todos somos necesarios, donde todo donde todos absolutamente todos somos necesarios.
Así que yo yo les pido por favor vengan a vengan todo absolutamente voluntario. Menos para usted, menos para usted, menos para usted, menos para usted, menos para usted. Sería bueno que nos acompañar. Ah, así que vamos a estar ahí con guitarra.
Si usted sabe tocar guitarra, lo mismo, acompáñenos. Si podemos hacer lo mismo Marcos, que el mes pasado. Yo te pido ahí no nos ayudes. Eh, ya comprometí al Johnny ahí con la con el con la caja peruana y estuvo estuvo haciéndonos fue una bendición.
Así que ahí mi Pedrito y otros más repartiendo testamento, tratado, amado, vamos a evangelizar ya. Así que un hermoso tiempo este día viernes, todos invitados y el domingo, recuerde, estamos a las 9:30 eh orando, buscando el rostro del Señor. Luego tenemos un ratito, un break de unos 20 minutos y a las 10:10 comienza nuestra reunión. Recuerde que estamos ayunando.
Si usted se quiere unir, estamos en el ayuno de Daniel. Hoy es nuestro octavo día. Sí, octavo día. Sí, nuestro octavo día.
Me quedan nos quedan 13 días más por delante. Tengo una ganas de comerme unas papas fritas con pollo asado, mi hermano. Paso todos los días por el KFC y les digo, «El 25 vas a ser mío.» Ah, pero estamos estamos ayunando. Recuerde que estamos en el ayuno de Daniel.
Como el ayuno de Daniel, pastor, solamente estamos comiendo frutas, verduras, legumbres, nada más, nada procesado por por el por lo por la industria, por todo natural, todo de manera natural. Estamos ahí, así que si usted se quiere sumar, súmese. Súmese. Mi hermano, estamos ahí buscando el rostro del Señor.
La la pastora los primeros días veía Coca en todos lados. Coquita, coquita, coquita. Ya, ya estamos ya ahí tomando agüita. Pura agua.
Desesperados. Yo le pongo un poco de tierra para que se oscurezca. No, pero ahí estamos. Así que bendiciones a todos los que estamos ayunando y y ayúdenos y súmese ya.
Eh, cafetería, acuérdese abierta. Lo mismo el domingo nos ayuda usted ahí con el almuerzo. Siempre hay cosas ricas para poder llevar. Y queremos aprovechar de dar la bienvenida a Margarita.
Margarita acá, muchas gracias por acompañarnos. su casa. Dios les bendiga. ¿Algo de ustedes, muchachas?
Tu mamá. Muy bien. Qué rico. Dios me da Era verdad que venía los mártir los juegos de la iglesia, si no era mentira.
A lo mejor la acompañó. Vamos a ver si es cierto, ¿no? Si es verdad. Así que una bendición.
Dios le bendiga, Margarita. Así que una bendición. Bien, tome su mejor su mejor ofrenda, por favor. Vamos a honrar al Señor.
Vamos a bendecir al Señor con nuestras ofrendas, con nuestros bienes. Si usted quiere hacer su ofrenda de manera a través de transferencia, ahí Bastián va a estar colocando eh los datos. Puede hacerlo a través del código QR, la ofrenda física, mi hermana Ivet, mi hermana Mariana, ahí están presentes. Padre, gracias te damos.
Todo es tuyo. Lo recibido de tu mano damos en el nombre de Jesús. Amén. Y amén.
Bien, con gozo, con alegría. Póngase de pie, por favor. Venimos a ofrendar. Hoy puedo danzar con libertad.
Hoy puedo danzar con libertad porque soy amado. Porque soy amado. Aleluya. Podemos sentir tu gozo.
Podemos sentir tu río. Hay sanidad en las aguas. Queremos danzar. Podemos sentir tu gozo, podemos sentir tu río.
Hay sanidad en las aguas queremos danzar. Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad.
Hay libertad. Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad.
Hay libertad. Podemos sentir tu gozo. Podemos sentir tu río. Hay sanidad de las aguas.
Queremos danzar. Podemos sentir tu gozo. Podemos sentir tu río y hay sanidad. En las aguas queremos danzar.
Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad. Hay libertad.
Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad. Hay libertad.
Libertad. Libertad alcanzar. Hay libertad en la casa. Hay libertad alcanzar.
Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad. Hay libertad.
Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad en la casa de Dios. Hay libertad. Hay libertad.
Puedo danzar en la casa de Dios. Puedo danzar en la casa de Dios. Puedo danzar y disfrutar. Somos libres.
Somos libres por tu sangre. Libre soy. Que somos libres. Somos libres con tu sangre.
Libre soy. Liby. Inclinamos el rostro. Rogamos la bendición.
Padre, gracias. Ha sido hermoso poder estar hoy martes reunidos en este lugar. Permítenos estar el jueves con gozo y con alegría perseverando, teniendo la seguridad y la confianza de que usted nos dará victoria. Padre, gracias, muchas gracias por todo.
Nos vamos bendecidos, Señor, con tu bendición del Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén, Señor. Y amén. Dios les bendiga.
Despídase de su hermano, despídase de su hermana, por favor. Nos vemos el jueves con ayuda del cielo.
Declaración
Dios les bendiga. Despídase de su hermano, despídase de su hermana, por favor. Nos vemos el jueves con ayuda del cielo.