Martes 17 de febrero, 2026 Pastor Darío Moral
Palabra de Dios

Mensaje central

Consumió el temor me hizo vencedor más que vencedor. Vive él vive mi Cristo, mi Cristo vivo está. consumió el temor, me hizo vencedor, más que vencedor.

Momento de alabanzaExpandir

Aleluya

¿Dónde estás? ¿Dónde tu aguijón? Cristo el vencedor, él te derrotó. Él resucitó, chill como el sol.

Consumió el temor me hizo vencedor más que vencedor. Oh, oh, aleluya, oh, oh, aleluya. Jesús se ha exaltado, él ha resucitado. Vive, él vive por siempre reinará.

Vive él vive mi Cristo, mi Cristo vivo está. Aleluya. Aleluya. Como el sol.

consumió el temor, me hizo vencedor, más que vencedor. Oh, oh, aleluya, oh, oh, aleluya. Jesús se ha exaltado, él ha resucitado. Vive, él vive por siempre reinará.

Vive, él vive. Mi Cristo, mi Cristo vive. Vive, él vive por siempre reinará. Vive, él vive mi Cristo, mi Cristo vivo está.

El mismo poder que al enemigo derrotó. El mismo poder es el que vive hoy, el mismo poder que al enemigo derrotó. El mismo poder es el que en mí vive hoy. El mismo poder que al enemigo derrotó.

El mismo poder es el que mí vive hoy. Él vive por siempre reinará. Vive él vive mi Cristo. Mi Cristo vive vive.

Él vive por siempre reinará. Vive, él vive. Mi Cristo, mi Cristo vivo está. Aleluya.

Su amor es fuerte y poderoso. El rey de gloria, el rey de majestad. Conmueve el mundo con su estruendo y nos asombra con maravillas el rey de gloria, el rey de majestad. Gracias sublime es.

Perfecto es su amor. Tomaste mi lugar. Cargaste tú mi cruz. Tu vida dice ahí.

Oh, ahora libre soy. Jesús te adoró por lo que hiciste en mí. Oh, oh, oh. Todo el caos nos adoptaste como tus hijos.

El rey de gloria, el rey de majestad, el que gobierna con su justicia y resplandece con su belleza el rey de gloria, el rey de majestad. Gracias súdlime perfecto es amor. Tomaste mi lugar, guardaste tú mi cruz. Tu vida dice ahí que ahora libre soy.

Hoy Jesús, te adoro por lo que hiciste tú. Digno es el cordero de Dios. Digno es el rey que la muerte venció. Digno es el cordero de Dios.

Digno es el rey que la muerte venció. Digno es el cordero de Dios. Digno es el rey que la muerte venció. Digno es el cordero de Dios.

Digno, digno, digno. Gracias sublime es. Perfecto es tu amor. Tomaste mi lugar, cargaste tú mi cruz.

Tu vida diste ahí. Oh, y ahora libre soy. Oh, te adoro por lo que hiciste. Oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh.

Oh. Oh. Oh. Sobre un tr de justicia eternamente habrá un rey.

Él volverá para gobernar las naciones en amor. La tierra se estezca ante la majestad de Jesús. León, que la tierra se estremezca ante la majestad de Jesús. J.

Just eternamente Brara. Él volverá para gobernar las naciones en que hay león, que la tierra se estremezca ante la majestad de Jesús. que ruja el león, que la tierra se estremezca ante la majestad de Jesús. Jesús.

Gracias, Señor. Gracias, Señor. Gracias, Señor. ¿Cuántos vienen por Dios a este lugar en este día?

Amén. Entonces, levante un momento sus manos porque todos lo necesitamos a él. Si usted ha venido a este lugar, ha venido por él. Y si no es así, usted ha venido a perder su tiempo, porque él es todo lo que nosotros necesitamos.

Su nombre es Jesús, el que ha cambiado nuestra vida, el que ha cambiado nuestro lamento en baile, el que nos ha dado vida y libertad. Su nombre es alabado, su nombre es exaltado, su nombre es levantado en alto, su nombre es honrado en cada corazón, en cada vida, en cada pensamiento, porque en él somos, en él nos movemos, como dice su palabra. Gracias, Señor. Vamos a entregarle honra al Señor.

Te adoramos, Señor. Cristo, yo te amo. Vamos, dígaselo. Cristo, yo te amo.

No hay nadie como tú. No hay nadie como tú, Jesús. Cristo, yo te amo. Y Cristo, yo te amo.

Cristo, yo te amo. No hay nadie como tú, Jesús. Jesús. Y no sé dónde estuviera.

Y no sé dónde estuviera si a ti no te tuviera. Si no hubiera conocido aquel que me ama, aquel que me ama. Y no sé y no sé dónde estuviera si a ti no te tuviera. Si no hubiera conocido aquel que me ama, a Dios que me ama.

Una vez más, dígale, Cristo, yo te amo. Cristo, yo te amo. Cristo, yo te amo. No hay nadie, no hay nadie como tú, Jesús.

Reconocemos, Señor. Y no sé dónde estuviera. Y no sé dónde estuviera si a ti no te tuuviera si no hubiera conocido al Dios que me ama al Dios que me ama al al Dios que me ama. Vamos, dígale.

Y no sé, y no sé dónde estuviera si yo a ti no te tuviera, si no hubiera conocido al Dios que me ama. Sí, Señor. Tú eres el Dios que nos ama. El Dios que nos ama.

El Dios que nos ama. No sabríamos dónde estuviésemos, Señor, pero ciertamente no sería en este lugar, no sería con nuestros seres queridos, no sería, Señor, cómo estamos en este día. Es por tu amor inagotable que podemos estar acá, Señor, que podemos por la misericordia suya, Señor, y el gran amor suyo, que hoy podemos cantar Cristo, yo te amo. Cristo, yo te amo.

Cristo, yo te amo. Vamos a decirlo una última vez con todo el corazón. Yo te amo, Cristo. Yo te amo.

No hay nadie como tú, Jesús. Jesús, Jesús. Y no sé, y no sé. Y no sé dónde estuviera si yo a ti no te tuviera si no hubiera conocido al Dios que me ama.

Gracias, Señor. Gracias, maravilloso Dios. En este día si quiero ofrecerle un aplauso de agradecimiento, hágalo para él, porque él es bendito por los siglos de los siglos. De los siglos de los siglos.

Bendito el Señor. No sé si usted puede darle un abrazo a su hermano, a su hermana que está al lado. Dígale, «Eres bendito. Eres bendito.

Gracias. Ah. Gracias, Señor. Ya le dijo, ya Dios te va a bendecir.

Aleluya. Siéntate, amigo. Dios les bendiga. ¿Cómo han estado en este día después de los bautismos?

¿Cómo quedaron después de los bautismos? Aparte de quemado. Ah, quedaron bien, ¿cierto? Aquí hay varios bautizados.

A ver, acá hay bautizados. Allá hay bautizados. ¿Qué se siente estar eh bautizado? una nueva vida, ya un testimonio público de que ahora le pertenecemos al Señor.

Ahora es cuando nos van a mirar todos de ahí, van a decir, «Ellos son cristianos. Ah, ellos son evangélicos, ellos son canutos. Así que debemos caminar como es digno de un cristiano, porque ahora lógicamente hay un testimonio público. Altos nos vieron allá, bendito sea su nombre.

Pero ciertamente hay una obra que él hace el Espíritu Santo en el corazón de uno. Ya eso no significa que nosotros no hagamos nada. Lógicamente nuestra parte también. Eh, nuestro pastor les manda muchos saludos.

¿Por qué no me dijeron amén? ¿Creen que no les manda saludo? ¿Ustedes querían que se fuera? ¿Querían pasaje de ida y pasaje de vuelta?

¿Cuál de los dos? Qué bueno. Quiero decirle que sacaron un pasaje de de vuelta, así que ah, luego los tendremos por aquí. que puedan disfrutar, porque en realidad una de las cargas pesadas de la vida es tener que lidiar con tanta gente, ya porque uno con casualidad, o sea, con con la vida que uno lleva en su familia, esto es algo cortito, a veces se le los problemas como que lo abaten.

¿Se imagina? Nuestro pastor, nuestros pastores no lidian solo con su familia, lidian con mi familia, con la de él, con la de él, con la de él, con la de él, con la de él, con la de él, con la Entonces, lógicamente, el peso es mucho mayor. Yo creo que si fuera por vacaciones, tendríamos que darle mínimo un año más de vacación, ah, para que fuese compensado más o menos por el trabajo. Así que Dios les bendiga, pero parece que se nos fueron otros también de vacaciones ya.

Pero no importa, ya no se nota la Ah, bien. Vamos a la escritura. Eh, yo les quise traer un texto donde David quiere traer el arca a Jerusalén. Ya, eso está en Segunda de Samuel, capítulo 6, verso 12.

debiera aparecer automáticamente ahí. Esa o no dice,

Fue dado aviso al rey David diciendo, Jehová ha bendecido la casa de Obed Edom y todo lo que tiene a causa del arca de Dios.

Amén. Vamos a orar y después vamos a seguir leyendo el texto que sigue. Ya.

Padre, le damos gracias en este día, Señor. Bendicimos su nombre. Le agradecemos, Dios, sus misericordias que son cada día para con nosotros. Creemos con todo nuestro corazón que usted, Señor, ilumina nuestras vidas, nuestros pensamientos, Señor, para que luego nosotros, Señor, caminemos conforme a aquello que hemos sido, Señor, iluminados, Señor, y guiados a seguir, Padre.

Gracias, Señor, porque suya, Señor, es la perfección, Señor. Suyo, Dios, es el control, Señor. Y le damos gracias, Señor, porque no hay nadie mayor que usted, ni en el cielo, ni en la tierra, ni en ninguna parte, Señor. Gracias, amado Dios, por guiarnos por medio del Santo Espíritu que está en nosotros.

¿Cuántos dicen amén a eso? Amén. Dice la escritura, eso que dice ahí, fue dado aviso al rey David, dice, diciendo, Jehová ha bendecido la casa de Obed Edom y todo lo que tiene a causa del arca de Dios.

Primero Que

Primero que nada, vamos a ver qué era el arca de Dios. Ya, el arca de Dios era una caja de madera, tenía cobertura de oro. Lo importante de aquello es que el arca de Dios contenía la presencia de Dios en la tierra. Ya, la presencia de Dios en la tierra estaba en el arca de Dios, en esa cajita que ha sido buscada durante hay películas y hartas cosas de aquello, ya porque la presencia de Dios estaba ahí aparte de las cosas que habían allí adentro, pero la presencia de Dios estaba en ese lugar.

Ya, por eso era tan importante. Ahora dice la escritura, yo les voy a a leer un poco más lo que dice. Dice,

Entonces David fue y llevó con alegría el arca de Dios de casa de Obed a la ciudad de David.

Ya. ¿A cuántos aquí les gusta la bendición?

¿A cuántos de aquí les gusta ser bendecido? ¿A cuántos de aquí les gusta la prosperidad? Ahí no vieron tantos amén. V comúnmente a nosotros los seres humanos, a todos, a excepción de alguno que esté con algún tornillo un poco zafado, dijo, «Nos gusta la bendición.

Ya no siempre buscamos la bendición, pero nos gusta la bendición. ¿Por qué? Nosotros comenzamos nuestra vida de chiquitito, queremos los mejores juguetes, queremos las mejores cosas, queremos la mejor ropa, ya queremos los mejores colegios, queremos los mejores estudios, queremos la mejor polola, queremos la mejor esposa, ya queremos el mejor auto, queremos la mejor casa. Le iba a decir después y queremos el mejor ataú, pero suena feo, ¿cierto?

Entonces, nosotros comúnmente como seres humanos buscamos la bendición. No es una cosa que, y con esto yo no estoy hablando de la bendición económica que se refiere al dinero solamente, ya estoy hablando de bendición en general, ya buscamos la salud, nadie busca la enfermedad, ya buscamos tener un buen pasar en esta tierra, ¿ya? Entonces, por lo tanto, siempre nosotros somos buscadores de la bendición, ¿ya? Y en este caso, David se da cuenta de que la bendición está asociada a la presencia de Dios.

Y la presencia de Dios estaba en ese tiempo en esa cajita que se llama el arca de Dios. Por lo tanto, dijo,

Si tengo esa cajita acá en mi casa, la bendición de Dios va a estar acá.

Ya. Y lo deseaba, dice, con ansias traerla. Inclusive en el versículo en el en el capítulo anterior anterior digo en el 61, él intenta llevar el arca, dice, pero lo hace de la forma incorrecta, ya porque el arca solo se podía llevar de una forma que estaba establecida por Dios también.

Y él la lleva, dice que ellos suben el arca a un carruaje, a una carreta y así intentan llevar el arca. Y dice que por ahí los bueyes en donde la llevaban dice que se tropieza y uno para que no se caiga la el arca va y le estira la mano al arca y la toca y dice que cae y muere al tiro. Ya. Porque a veces nosotros en nuestra vida tratamos de traer la presencia de Dios a nuestras vidas, ¿ya?

Pero lo hacemos de forma incorrecta. Por lo tanto, a veces hay muerte en aquello, a veces hay tropiezo en aquello, a veces hay dolor en aquello, porque no tiene que ser a nuestra forma, tiene que ser a la forma de de Dios. Qué bueno que me esté diciendo amén. A la manera de Dios.

Entonces dice que David trató de traerla y muere un hombre, muere USA. Y él deseaba la bendición porque deseaba tener el arca porque del arca salía la bendición porque ahí estaba la presencia de Dios. Ya. Entonces, cuando muere este hombre, ellos dejan en un lugar, en una casa, dejan el arca del pacto, que era la presencia de Dios, ¿ya?

Y la presencia de Dios en esa casa se empieza a notar, se empieza a notar que la presencia de Dios estaba aquí. Lo leemos recién, lo estuvimos leyendo. Dice, «Fue dado aviso al rey David.

Le dijeron al rey David diciendo,

Jehová ha bendecido la casa de Obededom. Es donde quedó el arca después de que haber muerto USA.» Entonces, ¿qué hace David?

Indaga. ve cómo se mueve el arca, cómo se tiene que transportar y sigue intentándolo ya y lo hace nuevamente y esta vez lo logra. Ya logra traer el arca o la presencia de Dios a su casa o a su pueblo. Y esto nos da ejemplos a nosotros para que nosotros busquemos su presencia.

Ahora no tenemos el arca. ¿Cuántos saben que el arca está perdida todavía? Si está por ahí, Dios lo sabe. Ah, no sé quién más lo sabe, pero por lo menos no se ha hecho público ya.

Pero la escritura dice que en el nuevo pacto, y esto es lo impresionante y lo maravilloso, dice que Dios ya no habita en esa cajita. Ya, ¿ya usted sabe dónde habita Dios ahora? Ahora nosotros somos la cajita. Ahora nosotros somos los portadores de la presencia de Dios.

¿Ya? O sea, que la gente debe ir a buscarnos para ser bendecido, ¿ya? Porque si está la presencia de Dios, hay bendición. Hay bendición.

Y la bendición de Dios es abundante, es grande. La bendición de Dios no tiene que ver con el dólar, ni con el euro, con nada de eso. Usted sabe que allá en el cielo no hay recesión. No hay ningún problema.

Dios es el dueño del oro y de la plata y de todo aquello. Dios es el dueño del universo. Ya. Entonces, en este nuevo pacto, la presencia de Dios está en nosotros, en estos templos, en estos templos, en todos aquellos que le han dicho sí a Jesús.

Ya. Todos los que le han dicho sí a Jesús, en ellos está la presencia de Dios, por lo tanto, en ellos está la bendición. En cada uno de nosotros somos portadores de la bendición. Ahora, mi pregunta es, ¿estamos siendo dadores de esa bendición o estamos siendo acaparadores de esa bendición?

No me la contesten, por favor. ¿Estamos siendo dadores de esa bendición o estamos siendo acaparadores de esa bendición? O sea, esto es solo para nosotros. Yo quiero la bendición para mí, para mí, para mí, para mí, para mí.

Pero ya afuera hay un mundo que necesita de Dios, ya que hay un mundo que no recibirá una palabra si uno de nosotros no abre la boca. Hay matrimonios que están destruidos, que no cambiará nada en sus vidas si uno de nosotros no abre la boca. Hay gente muriéndose que no pasará nada si uno de nosotros no abre la boca y ora por ellos. Hay alcohólicos, hay drogadictos, hay de todo tipo, digamos, de gente con problemas y situaciones necesitando y deseando la bendición.

Ya, pero no sucederá nada si nosotros no hacemos nada. Porque ahora la presencia de Dios o la bendición está dentro de nosotros. Ya tenemos que hablar la bendición. Tenemos que hablar la bendición.

Tenemos que dar de bendición. Ya tenemos que dar de gracia lo que por gracia hemos recibido. Si Dios funcionara por lo que ve en este mundo y actuara por lo que ve, no habría ningún mal en este mundo. Pero no es así.

Dios actúa cuando hay una palabra dada por alguno de sus hijos a una situación determinada. De esa forma Dios actúa por una palabra de sus hijos. Por lo tanto, tenemos que abrir la boca y dar una palabra de Dios. ¿A cuántos de acá una palabra les ha cambiado la vida?

A nosotros nos ha cambiado la vida una palabra de Dios. Nosotros debemos entregar esto también para los demás. Entonces es maravilloso lo que hace David. Y dice que él cuando lleva la segunda vez el arca, dice que él va orando, danzando, saltando, por ahí se quita un poco de ropa.

Dice que va contento, alegre, adorando a Dios y no le importa ser deshonrado, aunque es el rey. Dice que la mujer, la mujer de él, Mical, lo mira y dice,

Ha sido deshonrado ante estas personas, pero él le dice que no le importa.

Ya no le importa porque lo que está haciendo lo está haciendo para Dios. Ya. Entonces, nosotros debemos tener ese corazón, el corazón de que no nos interesen nuestras posiciones, ¿ya?

Pero que honremos con todo nuestro corazón a Dios, ya. Que honremos con todo nuestro corazón a Dios. ¿Cuántos me dicen amén a eso? Entonces, hay una forma incorrecta de traer la presencia de Dios y esa forma es nuestra propia forma.

Lo hago como yo quiero, ya lo hago como me enseñaron. No, esa es la forma incorrecta de traer la presencia de Dios. debo hacerlo como él dice que se debe hacer. Amén.

Entonces, nosotros podemos buscar su presencia, orar, leer la Biblia, ayunar, ¿qué más? ayudar al prójimo.

Primero Tienen

Bueno, las tres cosas que estaba poniendo primero tienen relación con el sacrificio, pero Dios quiere más que nuestro sacrificio. Ahí le chuntó una hija del discipulado. Dios quiere más que nuestro sacrificio. Dios quiere Dios quiere nuestra obediencia.

Nuestra obediencia. Nuestra obediencia. Nuestra obediencia. Le voy a dar una cita que está en en la Biblia, lógicamente.

Primera de Samuel 15:22. Aquí está Samuel diciéndole a Saúl. Samuel dijo,

La pregunta es, ¿se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas como en que se obedezca a las palabras de Jehová?

Bueno, para todos los que no se conocen ese texto o contexto, Dios le dijo a un cierto rey,

Mata todo lo de Amalek, todo, todo, todo. No dejen nada, nada.

Y el rey dijo,

A ver, voy a al rey lo voy a dejar.

Estos animales lo voy a dejar porque se lo ofrezco en sacrificio al propio Dios.

Ya. Y hizo como él quería. ya hizo como él quería, su propia forma, siendo que la palabra de Dios había dicho, extermina todo. Todo.

Usted sabe que es todo. Ah, pero él no lo hizo. Entonces sale esa pregunta. ¿Se complace tanto Jehová en los holocaustos y víctimas como en que se obedezca a las palabras de Jehová?

¿Qué cree usted? La obediencia, ¿cierto? La obediencia. La obediencia.

Ve siempre es la obediencia. Y esos que obedecen al Señor están guardados ahí en la mano de Dios. Ya. Porque hay obediencia.

Nosotros podemos venir aquí y con esto no estoy diciendo que usted no venga y haga eso ya. y puede tirarse de rodillas y romperse las rodillas caminando desde allá de la plaza hasta aquí de rodillas y después usted dice,

Estoy pagado, puedo salir a robar otra vez, puedo salir a matar otra vez, puedo salir a mentir otra vez.

Entonces ahí hay un problema grave. grave, grave. Estoy pensando que el sacrificio es mayor a la obediencia y no es así.

La obediencia está por encima del sacrificio. Pero después de yo ser obediente, puedo venir acá y orar a mi Dios, puedo venir acá y ayunar. Puedo venir acá leer la Biblia. Ya.

Porque Dios estará agradecido. Dios estará contento de que nosotros estemos caminando en el sentido de atraer esa bendición. que ahora vive en nosotros y pensando y haciendo una pregunta que yo todavía no me la puedo responder. No sé si ustedes me la podrán responder, pero ahora no, por favor.

Si en todos nosotros está esa bendición, ¿por qué en algunos sí funciona y en otros no? La respuesta es tarea para la casa. Y yo digo y pienso, no será relacionado con la obediencia, no será relacionado con la obediencia, no será relacionado con la obediencia a su palabra, porque yo hago o debo hacer lo que Dios dice, pero en mi vida cotidiana Hago quizás lo que Marcial dice, lo que Pedro dice, lo que Juan dice, lo que Miguel Ángel dice. Y cuando estoy enojado, no voy a la Biblia, lo que dice la Biblia, sino que voy a los puños.

Entonces, yo hago lo que yo quiero hacer. Entonces, no hago la obediencia la cual me dice su palabra. Entonces, cuando después miramos la bendición en las personas, a veces no encontramos esa bendición. Buscamos y no encontramos.

Es como aquella higuera, ¿se acuerda la higuera que el Señor le buscó y no le encontró? Porque la gente va a venir a nosotros, sea en nuestra casa, en nuestros barrios, donde usted quiera, en el colegio, donde usted trabaje, la gente de alguna forma va a venir a usted, va a venir a preguntarle, va a venir a indagar cosas de Dios y nosotros debemos estar completamente preparados para entregarle una solución o para entregarle la bendición, que es lo que Dios nos ha dado a nosotros. Y en esto de bendición, este es un es algo muy amplio. Ya Dios nos ha restaurado a nosotros y Dios espera que nosotros ahora en su nombre restauremos a las personas.

Dios nos ha sanado a nosotros y él espera que nosotros sanemos a las personas. ¿Hace cuánto tiempo que usted no ora por alguien? Desde ayer me dicen algunos, esos son los más santos. ¿Hace cuánto tiempo que usted no va a dar limosna?

¿Hace cuánto tiempo que usted no visita a ese familiar que le cae gordo? ¿Y porque le cae gordo no lo quiere visitar? No hace cuánto tiempo que usted no le dice a su madre, madre viejita, te amo con todo mi corazón y te agradezco por todo el sacrificio que tú hiciste por mi vida. Y esperamos que pase el tiempo y se nos fue la mamá.

Y esperamos que pase el tiempo y se nos fue el papá. Y esperamos que pase el tiempo y se nos fueron muchas personas que debimos haber expresado en vida la bendición, el perdón y todo lo que Dios nos ha dado y nunca lo hicimos. Y nosotros somos los portadores de la palabra de Dios. Somos los portadores de la palabra de Dios.

Así que yo creo que desde aquí vamos a salir a decirle a la mamá, mamá. Ah, vamos a salir a decirle a la tía,

Tía, me caís gordo, pero te perdono.

Porque tiene que estar la obediencia antes de todo lo que nosotros podemos pensar, sentir. Ya luego se arreglará el sentir. A veces nosotros estamos, yo no puedo perdonar a esa persona, no siento perdonarla, no siento perdonarla, es que la odio, es que aquí es que allá.

El día que la palabra del Señor cae a nuestras vidas, nuestras mentes y decidimos obedecerla y vamos así como ah y le pedimos perdón, al otro día sentimos que la amamos porque la palabra produce vida, pero mientras no la expresemos sigue ahí. La palabra es una semilla. Si no se tira no produce nada. y nos mantenemos por años en esa situación y circunstancias.

Entonces, por eso Jesús pagó nuestros pecados, todos nuestros pecados. Señor, por medio de la obediencia a su palabra, produzcamos el fruto agradable, Señor, delante de usted, Dios de toda la tierra, Padre eterno. Gracias, Señor, porque no nos ha llamado el hombre, Señor, a ser siervo suyo, sino nos ha llamado el Altísimo, el Dios todopoderoso. Y en este día, Señor, queremos declarar bendición, queremos entregar bendición.

Queremos hablar bendición, Señor. Queremos ir donde el que está padeciendo, Señor, y llevarle una palabra. Queremos ir donde está el hambriento y llevarles un trozo de pan, Señor. Queremos ir donde el encarcelado, Señor, y hablarle de que hay libertad, Señor Dios todopoderoso.

Queremos ir a nuestros familiares, Señor, a decirles que en Cristo Jesús hay vida y vida en abundancia. Dios de la gloria, gracias, Señor, que su presencia, Señor, crezca en nuestra vida, Señor, abunde en nuestra vida, Señor, como el arca del pacto, Señor, oh Dios, oh, Señor, detenía, Señor, o retenía su presencia. Que hoy en nuestros corazones, Señor, oh Dios, esté su presencia, Señor, moviéndose y no dejándonos hacer lo que nosotros queremos, Señor, sino lo que usted quiere, Dios eterno. Gracias, Señor.

Gracias, Dios, porque hoy somos, Señor, parte del pueblo escogido, parte, Señor, oh Dios, de su reino, Señor, donde están sus normas, sus leyes, Señor, porque eso es lo bueno para nosotros, Señor. Gracias, Dios del cielo. En este día, Señor, le honramos y le bendecimos con todo nuestro corazón. Amén y amén.

Una cortita, una cortita. Gracias, Señor. Gracias, Señor. Si mis fuerzas se acaban, descansaré en ti.

Si respondes con silencio, esperaré. en ti. Vamos, dígale príncipe de paz. Príncipe de paz, tu palabra me dice que no me dejarás.

Mi confianza está puesta. En ti puesta en ti mi plenitud. Si me falta todo, en ti lo tengo todo. Te tengo aquí.

Tu presencia es todo. Eres mi tesoro. Plenitud. que vamos a trabajar, vamos a trabajar, vamos a buscar, vamos a indagar, vamos a escudriñar para que tengamos y seamos llenos de su presencia.

Amén. Bien, vamos a adorar al Señor por medio de su por medio de su ofrenda. Ya vamos a decirle al Señor que le estamos entregando de lo que él nos ha dado a cada uno. Amén.

Busque su ofrenda, su mejor ofrenda. Recurso significa adoración. Amén. Padre, le damos gracias, Señor, porque damos, Señor, de lo que usted nos ha dado, Señor, en He.

fuego, pero estamos que nosotros no podemos vivir sin usted, Señor. Anhelamos cada día su presencia, no solo en este lugar, sino en donde quiera que nosotros estemos. En el nombre de Jesús. Amén.

Y amén. Dios le bendiga. Dele un aplauso al Señor. Y se puede retirar.

La cafetería está abierta, pero creo que no hay ni té.

Declaración

Dele un aplauso al Señor. Y se puede retirar. La cafetería está abierta, pero creo que no hay ni té.

Aleluya

¿Dónde estás? ¿Dónde tu aguijón? Cristo el vencedor, él te derrotó. Él resucitó, chill como el sol.

Consumió el temor me hizo vencedor más que vencedor. Oh, oh, aleluya, oh, oh, aleluya. Jesús se ha exaltado, él ha resucitado. Vive, él vive por siempre reinará.

Vive él vive mi Cristo, mi Cristo vivo está. Aleluya. Aleluya. Como el sol.

consumió el temor, me hizo vencedor, más que vencedor. Oh, oh, aleluya, oh, oh, aleluya. Jesús se ha exaltado, él ha resucitado. Vive, él vive por siempre reinará.

Vive, él vive. Mi Cristo, mi Cristo vive. Vive, él vive por siempre reinará. Vive, él vive mi Cristo, mi Cristo vivo está.

El mismo poder que al enemigo derrotó. El mismo poder es el que vive hoy, el mismo poder que al enemigo derrotó. El mismo poder es el que en mí vive hoy. El mismo poder que al enemigo derrotó.

El mismo poder es el que mí vive hoy. Él vive por siempre reinará. Vive él vive mi Cristo. Mi Cristo vive vive.

Él vive por siempre reinará. Vive, él vive. Mi Cristo, mi Cristo vivo está. Aleluya.

Su amor es fuerte y poderoso. El rey de gloria, el rey de majestad. Conmueve el mundo con su estruendo y nos asombra con maravillas el rey de gloria, el rey de majestad. Gracias sublime es.

Perfecto es su amor. Tomaste mi lugar. Cargaste tú mi cruz. Tu vida dice ahí.

Oh, ahora libre soy. Jesús te adoró por lo que hiciste en mí. Oh, oh, oh. Todo el caos nos adoptaste como tus hijos.

El rey de gloria, el rey de majestad, el que gobierna con su justicia y resplandece con su belleza el rey de gloria, el rey de majestad. Gracias súdlime perfecto es amor. Tomaste mi lugar, guardaste tú mi cruz. Tu vida dice ahí que ahora libre soy.

Hoy Jesús, te adoro por lo que hiciste tú. Digno es el cordero de Dios. Digno es el rey que la muerte venció. Digno es el cordero de Dios.

Digno es el rey que la muerte venció. Digno es el cordero de Dios. Digno es el rey que la muerte venció. Digno es el cordero de Dios.

Digno, digno, digno. Gracias sublime es. Perfecto es tu amor. Tomaste mi lugar, cargaste tú mi cruz.

Tu vida diste ahí. Oh, y ahora libre soy. Oh, te adoro por lo que hiciste. Oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh.

Oh. Oh. Oh. Sobre un tr de justicia eternamente habrá un rey.

Él volverá para gobernar las naciones en amor. La tierra se estezca ante la majestad de Jesús. León, que la tierra se estremezca ante la majestad de Jesús. J.

Just eternamente Brara. Él volverá para gobernar las naciones en que hay león, que la tierra se estremezca ante la majestad de Jesús. que ruja el león, que la tierra se estremezca ante la majestad de Jesús. Jesús.

Gracias, Señor. Gracias, Señor. Gracias, Señor. ¿Cuántos vienen por Dios a este lugar en este día?

Amén. Entonces, levante un momento sus manos porque todos lo necesitamos a él. Si usted ha venido a este lugar, ha venido por él. Y si no es así, usted ha venido a perder su tiempo, porque él es todo lo que nosotros necesitamos.

Su nombre es Jesús, el que ha cambiado nuestra vida, el que ha cambiado nuestro lamento en baile, el que nos ha dado vida y libertad. Su nombre es alabado, su nombre es exaltado, su nombre es levantado en alto, su nombre es honrado en cada corazón, en cada vida, en cada pensamiento, porque en él somos, en él nos movemos, como dice su palabra. Gracias, Señor. Vamos a entregarle honra al Señor.

Te adoramos, Señor. Cristo, yo te amo. Vamos, dígaselo. Cristo, yo te amo.

No hay nadie como tú. No hay nadie como tú, Jesús. Cristo, yo te amo. Y Cristo, yo te amo.

Cristo, yo te amo. No hay nadie como tú, Jesús. Jesús. Y no sé dónde estuviera.

Y no sé dónde estuviera si a ti no te tuviera. Si no hubiera conocido aquel que me ama, aquel que me ama. Y no sé y no sé dónde estuviera si a ti no te tuviera. Si no hubiera conocido aquel que me ama, a Dios que me ama.

Una vez más, dígale, Cristo, yo te amo. Cristo, yo te amo. Cristo, yo te amo. No hay nadie, no hay nadie como tú, Jesús.

Reconocemos, Señor. Y no sé dónde estuviera. Y no sé dónde estuviera si a ti no te tuuviera si no hubiera conocido al Dios que me ama al Dios que me ama al al Dios que me ama. Vamos, dígale.

Y no sé, y no sé dónde estuviera si yo a ti no te tuviera, si no hubiera conocido al Dios que me ama. Sí, Señor. Tú eres el Dios que nos ama. El Dios que nos ama.

El Dios que nos ama. No sabríamos dónde estuviésemos, Señor, pero ciertamente no sería en este lugar, no sería con nuestros seres queridos, no sería, Señor, cómo estamos en este día. Es por tu amor inagotable que podemos estar acá, Señor, que podemos por la misericordia suya, Señor, y el gran amor suyo, que hoy podemos cantar Cristo, yo te amo. Cristo, yo te amo.

Cristo, yo te amo. Vamos a decirlo una última vez con todo el corazón. Yo te amo, Cristo. Yo te amo.

No hay nadie como tú, Jesús. Jesús, Jesús. Y no sé, y no sé. Y no sé dónde estuviera si yo a ti no te tuviera si no hubiera conocido al Dios que me ama.

Gracias, Señor. Gracias, maravilloso Dios. En este día si quiero ofrecerle un aplauso de agradecimiento, hágalo para él, porque él es bendito por los siglos de los siglos. De los siglos de los siglos.

Bendito el Señor. No sé si usted puede darle un abrazo a su hermano, a su hermana que está al lado. Dígale, «Eres bendito. Eres bendito.

Gracias. Ah. Gracias, Señor. Ya le dijo, ya Dios te va a bendecir.

Aleluya. Siéntate, amigo. Dios les bendiga. ¿Cómo han estado en este día después de los bautismos?

¿Cómo quedaron después de los bautismos? Aparte de quemado. Ah, quedaron bien, ¿cierto? Aquí hay varios bautizados.

A ver, acá hay bautizados. Allá hay bautizados. ¿Qué se siente estar eh bautizado? una nueva vida, ya un testimonio público de que ahora le pertenecemos al Señor.

Ahora es cuando nos van a mirar todos de ahí, van a decir, «Ellos son cristianos. Ah, ellos son evangélicos, ellos son canutos. Así que debemos caminar como es digno de un cristiano, porque ahora lógicamente hay un testimonio público. Altos nos vieron allá, bendito sea su nombre.

Pero ciertamente hay una obra que él hace el Espíritu Santo en el corazón de uno. Ya eso no significa que nosotros no hagamos nada. Lógicamente nuestra parte también. Eh, nuestro pastor les manda muchos saludos.

¿Por qué no me dijeron amén? ¿Creen que no les manda saludo? ¿Ustedes querían que se fuera? ¿Querían pasaje de ida y pasaje de vuelta?

¿Cuál de los dos? Qué bueno. Quiero decirle que sacaron un pasaje de de vuelta, así que ah, luego los tendremos por aquí. que puedan disfrutar, porque en realidad una de las cargas pesadas de la vida es tener que lidiar con tanta gente, ya porque uno con casualidad, o sea, con con la vida que uno lleva en su familia, esto es algo cortito, a veces se le los problemas como que lo abaten.

¿Se imagina? Nuestro pastor, nuestros pastores no lidian solo con su familia, lidian con mi familia, con la de él, con la de él, con la de él, con la de él, con la de él, con la de él, con la Entonces, lógicamente, el peso es mucho mayor. Yo creo que si fuera por vacaciones, tendríamos que darle mínimo un año más de vacación, ah, para que fuese compensado más o menos por el trabajo. Así que Dios les bendiga, pero parece que se nos fueron otros también de vacaciones ya.

Pero no importa, ya no se nota la Ah, bien. Vamos a la escritura. Eh, yo les quise traer un texto donde David quiere traer el arca a Jerusalén. Ya, eso está en Segunda de Samuel, capítulo 6, verso 12.

debiera aparecer automáticamente ahí. Esa o no dice,

Fue dado aviso al rey David diciendo, Jehová ha bendecido la casa de Obed Edom y todo lo que tiene a causa del arca de Dios.

Amén. Vamos a orar y después vamos a seguir leyendo el texto que sigue. Ya.

Padre, le damos gracias en este día, Señor. Bendicimos su nombre. Le agradecemos, Dios, sus misericordias que son cada día para con nosotros. Creemos con todo nuestro corazón que usted, Señor, ilumina nuestras vidas, nuestros pensamientos, Señor, para que luego nosotros, Señor, caminemos conforme a aquello que hemos sido, Señor, iluminados, Señor, y guiados a seguir, Padre.

Gracias, Señor, porque suya, Señor, es la perfección, Señor. Suyo, Dios, es el control, Señor. Y le damos gracias, Señor, porque no hay nadie mayor que usted, ni en el cielo, ni en la tierra, ni en ninguna parte, Señor. Gracias, amado Dios, por guiarnos por medio del Santo Espíritu que está en nosotros.

¿Cuántos dicen amén a eso? Amén. Dice la escritura, eso que dice ahí, fue dado aviso al rey David, dice, diciendo, Jehová ha bendecido la casa de Obed Edom y todo lo que tiene a causa del arca de Dios.

Primero Que

Primero que nada, vamos a ver qué era el arca de Dios. Ya, el arca de Dios era una caja de madera, tenía cobertura de oro. Lo importante de aquello es que el arca de Dios contenía la presencia de Dios en la tierra. Ya, la presencia de Dios en la tierra estaba en el arca de Dios, en esa cajita que ha sido buscada durante hay películas y hartas cosas de aquello, ya porque la presencia de Dios estaba ahí aparte de las cosas que habían allí adentro, pero la presencia de Dios estaba en ese lugar.

Ya, por eso era tan importante. Ahora dice la escritura, yo les voy a a leer un poco más lo que dice. Dice,

Entonces David fue y llevó con alegría el arca de Dios de casa de Obed a la ciudad de David.

Ya. ¿A cuántos aquí les gusta la bendición?

¿A cuántos de aquí les gusta ser bendecido? ¿A cuántos de aquí les gusta la prosperidad? Ahí no vieron tantos amén. V comúnmente a nosotros los seres humanos, a todos, a excepción de alguno que esté con algún tornillo un poco zafado, dijo, «Nos gusta la bendición.

Ya no siempre buscamos la bendición, pero nos gusta la bendición. ¿Por qué? Nosotros comenzamos nuestra vida de chiquitito, queremos los mejores juguetes, queremos las mejores cosas, queremos la mejor ropa, ya queremos los mejores colegios, queremos los mejores estudios, queremos la mejor polola, queremos la mejor esposa, ya queremos el mejor auto, queremos la mejor casa. Le iba a decir después y queremos el mejor ataú, pero suena feo, ¿cierto?

Entonces, nosotros comúnmente como seres humanos buscamos la bendición. No es una cosa que, y con esto yo no estoy hablando de la bendición económica que se refiere al dinero solamente, ya estoy hablando de bendición en general, ya buscamos la salud, nadie busca la enfermedad, ya buscamos tener un buen pasar en esta tierra, ¿ya? Entonces, por lo tanto, siempre nosotros somos buscadores de la bendición, ¿ya? Y en este caso, David se da cuenta de que la bendición está asociada a la presencia de Dios.

Y la presencia de Dios estaba en ese tiempo en esa cajita que se llama el arca de Dios. Por lo tanto, dijo,

Si tengo esa cajita acá en mi casa, la bendición de Dios va a estar acá.

Ya. Y lo deseaba, dice, con ansias traerla. Inclusive en el versículo en el en el capítulo anterior anterior digo en el 61, él intenta llevar el arca, dice, pero lo hace de la forma incorrecta, ya porque el arca solo se podía llevar de una forma que estaba establecida por Dios también.

Y él la lleva, dice que ellos suben el arca a un carruaje, a una carreta y así intentan llevar el arca. Y dice que por ahí los bueyes en donde la llevaban dice que se tropieza y uno para que no se caiga la el arca va y le estira la mano al arca y la toca y dice que cae y muere al tiro. Ya. Porque a veces nosotros en nuestra vida tratamos de traer la presencia de Dios a nuestras vidas, ¿ya?

Pero lo hacemos de forma incorrecta. Por lo tanto, a veces hay muerte en aquello, a veces hay tropiezo en aquello, a veces hay dolor en aquello, porque no tiene que ser a nuestra forma, tiene que ser a la forma de de Dios. Qué bueno que me esté diciendo amén. A la manera de Dios.

Entonces dice que David trató de traerla y muere un hombre, muere USA. Y él deseaba la bendición porque deseaba tener el arca porque del arca salía la bendición porque ahí estaba la presencia de Dios. Ya. Entonces, cuando muere este hombre, ellos dejan en un lugar, en una casa, dejan el arca del pacto, que era la presencia de Dios, ¿ya?

Y la presencia de Dios en esa casa se empieza a notar, se empieza a notar que la presencia de Dios estaba aquí. Lo leemos recién, lo estuvimos leyendo. Dice, «Fue dado aviso al rey David.

Le dijeron al rey David diciendo,

Jehová ha bendecido la casa de Obededom. Es donde quedó el arca después de que haber muerto USA.» Entonces, ¿qué hace David?

Indaga. ve cómo se mueve el arca, cómo se tiene que transportar y sigue intentándolo ya y lo hace nuevamente y esta vez lo logra. Ya logra traer el arca o la presencia de Dios a su casa o a su pueblo. Y esto nos da ejemplos a nosotros para que nosotros busquemos su presencia.

Ahora no tenemos el arca. ¿Cuántos saben que el arca está perdida todavía? Si está por ahí, Dios lo sabe. Ah, no sé quién más lo sabe, pero por lo menos no se ha hecho público ya.

Pero la escritura dice que en el nuevo pacto, y esto es lo impresionante y lo maravilloso, dice que Dios ya no habita en esa cajita. Ya, ¿ya usted sabe dónde habita Dios ahora? Ahora nosotros somos la cajita. Ahora nosotros somos los portadores de la presencia de Dios.

¿Ya? O sea, que la gente debe ir a buscarnos para ser bendecido, ¿ya? Porque si está la presencia de Dios, hay bendición. Hay bendición.

Y la bendición de Dios es abundante, es grande. La bendición de Dios no tiene que ver con el dólar, ni con el euro, con nada de eso. Usted sabe que allá en el cielo no hay recesión. No hay ningún problema.

Dios es el dueño del oro y de la plata y de todo aquello. Dios es el dueño del universo. Ya. Entonces, en este nuevo pacto, la presencia de Dios está en nosotros, en estos templos, en estos templos, en todos aquellos que le han dicho sí a Jesús.

Ya. Todos los que le han dicho sí a Jesús, en ellos está la presencia de Dios, por lo tanto, en ellos está la bendición. En cada uno de nosotros somos portadores de la bendición. Ahora, mi pregunta es, ¿estamos siendo dadores de esa bendición o estamos siendo acaparadores de esa bendición?

No me la contesten, por favor. ¿Estamos siendo dadores de esa bendición o estamos siendo acaparadores de esa bendición? O sea, esto es solo para nosotros. Yo quiero la bendición para mí, para mí, para mí, para mí, para mí.

Pero ya afuera hay un mundo que necesita de Dios, ya que hay un mundo que no recibirá una palabra si uno de nosotros no abre la boca. Hay matrimonios que están destruidos, que no cambiará nada en sus vidas si uno de nosotros no abre la boca. Hay gente muriéndose que no pasará nada si uno de nosotros no abre la boca y ora por ellos. Hay alcohólicos, hay drogadictos, hay de todo tipo, digamos, de gente con problemas y situaciones necesitando y deseando la bendición.

Ya, pero no sucederá nada si nosotros no hacemos nada. Porque ahora la presencia de Dios o la bendición está dentro de nosotros. Ya tenemos que hablar la bendición. Tenemos que hablar la bendición.

Tenemos que dar de bendición. Ya tenemos que dar de gracia lo que por gracia hemos recibido. Si Dios funcionara por lo que ve en este mundo y actuara por lo que ve, no habría ningún mal en este mundo. Pero no es así.

Dios actúa cuando hay una palabra dada por alguno de sus hijos a una situación determinada. De esa forma Dios actúa por una palabra de sus hijos. Por lo tanto, tenemos que abrir la boca y dar una palabra de Dios. ¿A cuántos de acá una palabra les ha cambiado la vida?

A nosotros nos ha cambiado la vida una palabra de Dios. Nosotros debemos entregar esto también para los demás. Entonces es maravilloso lo que hace David. Y dice que él cuando lleva la segunda vez el arca, dice que él va orando, danzando, saltando, por ahí se quita un poco de ropa.

Dice que va contento, alegre, adorando a Dios y no le importa ser deshonrado, aunque es el rey. Dice que la mujer, la mujer de él, Mical, lo mira y dice,

Ha sido deshonrado ante estas personas, pero él le dice que no le importa.

Ya no le importa porque lo que está haciendo lo está haciendo para Dios. Ya. Entonces, nosotros debemos tener ese corazón, el corazón de que no nos interesen nuestras posiciones, ¿ya?

Pero que honremos con todo nuestro corazón a Dios, ya. Que honremos con todo nuestro corazón a Dios. ¿Cuántos me dicen amén a eso? Entonces, hay una forma incorrecta de traer la presencia de Dios y esa forma es nuestra propia forma.

Lo hago como yo quiero, ya lo hago como me enseñaron. No, esa es la forma incorrecta de traer la presencia de Dios. debo hacerlo como él dice que se debe hacer. Amén.

Entonces, nosotros podemos buscar su presencia, orar, leer la Biblia, ayunar, ¿qué más? ayudar al prójimo.

Primero Tienen

Bueno, las tres cosas que estaba poniendo primero tienen relación con el sacrificio, pero Dios quiere más que nuestro sacrificio. Ahí le chuntó una hija del discipulado. Dios quiere más que nuestro sacrificio. Dios quiere Dios quiere nuestra obediencia.

Nuestra obediencia. Nuestra obediencia. Nuestra obediencia. Le voy a dar una cita que está en en la Biblia, lógicamente.

Primera de Samuel 15:22. Aquí está Samuel diciéndole a Saúl. Samuel dijo,

La pregunta es, ¿se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas como en que se obedezca a las palabras de Jehová?

Bueno, para todos los que no se conocen ese texto o contexto, Dios le dijo a un cierto rey,

Mata todo lo de Amalek, todo, todo, todo. No dejen nada, nada.

Y el rey dijo,

A ver, voy a al rey lo voy a dejar.

Estos animales lo voy a dejar porque se lo ofrezco en sacrificio al propio Dios.

Ya. Y hizo como él quería. ya hizo como él quería, su propia forma, siendo que la palabra de Dios había dicho, extermina todo. Todo.

Usted sabe que es todo. Ah, pero él no lo hizo. Entonces sale esa pregunta. ¿Se complace tanto Jehová en los holocaustos y víctimas como en que se obedezca a las palabras de Jehová?

¿Qué cree usted? La obediencia, ¿cierto? La obediencia. La obediencia.

Ve siempre es la obediencia. Y esos que obedecen al Señor están guardados ahí en la mano de Dios. Ya. Porque hay obediencia.

Nosotros podemos venir aquí y con esto no estoy diciendo que usted no venga y haga eso ya. y puede tirarse de rodillas y romperse las rodillas caminando desde allá de la plaza hasta aquí de rodillas y después usted dice,

Estoy pagado, puedo salir a robar otra vez, puedo salir a matar otra vez, puedo salir a mentir otra vez.

Entonces ahí hay un problema grave. grave, grave. Estoy pensando que el sacrificio es mayor a la obediencia y no es así.

La obediencia está por encima del sacrificio. Pero después de yo ser obediente, puedo venir acá y orar a mi Dios, puedo venir acá y ayunar. Puedo venir acá leer la Biblia. Ya.

Porque Dios estará agradecido. Dios estará contento de que nosotros estemos caminando en el sentido de atraer esa bendición. que ahora vive en nosotros y pensando y haciendo una pregunta que yo todavía no me la puedo responder. No sé si ustedes me la podrán responder, pero ahora no, por favor.

Si en todos nosotros está esa bendición, ¿por qué en algunos sí funciona y en otros no? La respuesta es tarea para la casa. Y yo digo y pienso, no será relacionado con la obediencia, no será relacionado con la obediencia, no será relacionado con la obediencia a su palabra, porque yo hago o debo hacer lo que Dios dice, pero en mi vida cotidiana Hago quizás lo que Marcial dice, lo que Pedro dice, lo que Juan dice, lo que Miguel Ángel dice. Y cuando estoy enojado, no voy a la Biblia, lo que dice la Biblia, sino que voy a los puños.

Entonces, yo hago lo que yo quiero hacer. Entonces, no hago la obediencia la cual me dice su palabra. Entonces, cuando después miramos la bendición en las personas, a veces no encontramos esa bendición. Buscamos y no encontramos.

Es como aquella higuera, ¿se acuerda la higuera que el Señor le buscó y no le encontró? Porque la gente va a venir a nosotros, sea en nuestra casa, en nuestros barrios, donde usted quiera, en el colegio, donde usted trabaje, la gente de alguna forma va a venir a usted, va a venir a preguntarle, va a venir a indagar cosas de Dios y nosotros debemos estar completamente preparados para entregarle una solución o para entregarle la bendición, que es lo que Dios nos ha dado a nosotros. Y en esto de bendición, este es un es algo muy amplio. Ya Dios nos ha restaurado a nosotros y Dios espera que nosotros ahora en su nombre restauremos a las personas.

Dios nos ha sanado a nosotros y él espera que nosotros sanemos a las personas. ¿Hace cuánto tiempo que usted no ora por alguien? Desde ayer me dicen algunos, esos son los más santos. ¿Hace cuánto tiempo que usted no va a dar limosna?

¿Hace cuánto tiempo que usted no visita a ese familiar que le cae gordo? ¿Y porque le cae gordo no lo quiere visitar? No hace cuánto tiempo que usted no le dice a su madre, madre viejita, te amo con todo mi corazón y te agradezco por todo el sacrificio que tú hiciste por mi vida. Y esperamos que pase el tiempo y se nos fue la mamá.

Y esperamos que pase el tiempo y se nos fue el papá. Y esperamos que pase el tiempo y se nos fueron muchas personas que debimos haber expresado en vida la bendición, el perdón y todo lo que Dios nos ha dado y nunca lo hicimos. Y nosotros somos los portadores de la palabra de Dios. Somos los portadores de la palabra de Dios.

Así que yo creo que desde aquí vamos a salir a decirle a la mamá, mamá. Ah, vamos a salir a decirle a la tía,

Tía, me caís gordo, pero te perdono.

Porque tiene que estar la obediencia antes de todo lo que nosotros podemos pensar, sentir. Ya luego se arreglará el sentir. A veces nosotros estamos, yo no puedo perdonar a esa persona, no siento perdonarla, no siento perdonarla, es que la odio, es que aquí es que allá.

El día que la palabra del Señor cae a nuestras vidas, nuestras mentes y decidimos obedecerla y vamos así como ah y le pedimos perdón, al otro día sentimos que la amamos porque la palabra produce vida, pero mientras no la expresemos sigue ahí. La palabra es una semilla. Si no se tira no produce nada. y nos mantenemos por años en esa situación y circunstancias.

Entonces, por eso Jesús pagó nuestros pecados, todos nuestros pecados. Señor, por medio de la obediencia a su palabra, produzcamos el fruto agradable, Señor, delante de usted, Dios de toda la tierra, Padre eterno. Gracias, Señor, porque no nos ha llamado el hombre, Señor, a ser siervo suyo, sino nos ha llamado el Altísimo, el Dios todopoderoso. Y en este día, Señor, queremos declarar bendición, queremos entregar bendición.

Queremos hablar bendición, Señor. Queremos ir donde el que está padeciendo, Señor, y llevarle una palabra. Queremos ir donde está el hambriento y llevarles un trozo de pan, Señor. Queremos ir donde el encarcelado, Señor, y hablarle de que hay libertad, Señor Dios todopoderoso.

Queremos ir a nuestros familiares, Señor, a decirles que en Cristo Jesús hay vida y vida en abundancia. Dios de la gloria, gracias, Señor, que su presencia, Señor, crezca en nuestra vida, Señor, abunde en nuestra vida, Señor, como el arca del pacto, Señor, oh Dios, oh, Señor, detenía, Señor, o retenía su presencia. Que hoy en nuestros corazones, Señor, oh Dios, esté su presencia, Señor, moviéndose y no dejándonos hacer lo que nosotros queremos, Señor, sino lo que usted quiere, Dios eterno. Gracias, Señor.

Gracias, Dios, porque hoy somos, Señor, parte del pueblo escogido, parte, Señor, oh Dios, de su reino, Señor, donde están sus normas, sus leyes, Señor, porque eso es lo bueno para nosotros, Señor. Gracias, Dios del cielo. En este día, Señor, le honramos y le bendecimos con todo nuestro corazón. Amén y amén.

Una cortita, una cortita. Gracias, Señor. Gracias, Señor. Si mis fuerzas se acaban, descansaré en ti.

Si respondes con silencio, esperaré. en ti. Vamos, dígale príncipe de paz. Príncipe de paz, tu palabra me dice que no me dejarás.

Mi confianza está puesta. En ti puesta en ti mi plenitud. Si me falta todo, en ti lo tengo todo. Te tengo aquí.

Tu presencia es todo. Eres mi tesoro. Plenitud. que vamos a trabajar, vamos a trabajar, vamos a buscar, vamos a indagar, vamos a escudriñar para que tengamos y seamos llenos de su presencia.

Amén. Bien, vamos a adorar al Señor por medio de su por medio de su ofrenda. Ya vamos a decirle al Señor que le estamos entregando de lo que él nos ha dado a cada uno. Amén.

Busque su ofrenda, su mejor ofrenda. Recurso significa adoración. Amén. Padre, le damos gracias, Señor, porque damos, Señor, de lo que usted nos ha dado, Señor, en He.

fuego, pero estamos que nosotros no podemos vivir sin usted, Señor. Anhelamos cada día su presencia, no solo en este lugar, sino en donde quiera que nosotros estemos. En el nombre de Jesús. Amén.

Y amén. Dios le bendiga. Dele un aplauso al Señor. Y se puede retirar.

La cafetería está abierta, pero creo que no hay ni té.

Declaración

Dele un aplauso al Señor. Y se puede retirar. La cafetería está abierta, pero creo que no hay ni té.

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