Mensaje central
Estoy media complicada la garganta igual que la Andrea, pero yo no cantaría así de afinada tan complicada la garganta. Damos gracias a Dios por por la vida eh de todos los que se disponen usted también a venir a recibir. Juan capítulo 6 y lo leemos en el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo.
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Vamos a leer varios versículos
Vamos a leer varios versículos. Estoy media complicada la garganta igual que la Andrea, pero yo no cantaría así de afinada tan complicada la garganta. Amén. Damos gracias a Dios por por la vida eh de todos los que se disponen usted también a venir a recibir.
Amén. Dios siempre tiene algo. Juan capítulo 6 y lo leemos en el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo. Y usted me dice un fuerte amén.
Dice,
Después de esto, Jesús fue al otro lado del mar de Galilea, el Tiberias, y le seguía gran multitud.
¿De dónde compraremos pan para que coman?
Felipe le respondió,
200 denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco.
Aquí está un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos. Más, ¿qué es esto para tantos? Puede mirar al que tiene a su lado y decirle, ¿qué es lo que tienes que pueda alcanzar para otros?
Amén. Bien, la historia es una historia bien conocida porque es la historia de la de del la primera gran multiplicación de Jesús, de comida. Ya antes había multiplicado el vino, ¿ve? al Señor le gusta la comida, pero eh era común antiguamente porque nosotros vemos la historia y vemos el milagro y vemos que lo hizo un niño, ¿cierto?
Le entregó sus panes y sus peces. Ahora, era común en ese tiempo que los rabinos, los predicadores, eh los maestros, la gente lo siguiera. Por lo tanto, no era poco común que en este caso la gente siguiera a Jesús. Y usted me dice,
Pastor, ¿y de qué está hablando?
Y la gente lo seguía. De hecho, cuando Jesús se va a bautizar, había multitud y Jesús va a él hacia el Jordán. No es que Juan el Bautista estaba en un lugar cómodo, sino que había que ir a él. Por lo tanto, entendemos que era una costumbre seguir al maestro o al rabí en ese entonces que estaba enseñando la palabra del Señor.
Ahora, la historia nos cuenta que, no sé si me pueden poner el tiempo, porfa, la historia nos cuenta que era una época cercana a la Pascua y a veces nosotros leemos los milagros o las historias y no vemos el contexto. Entonces, la Pascua, para contextualizar era una de las principales fiestas judías, ¿ya? Y representaba el éxodo del pueblo de Israel cuando era esclavo en Egipto. Por lo tanto, era una fiesta que tenía mucho simbolismo, pero que además duraba 8 días.
Y la escritura lo que dice es que estaban cerca de la Pascua. Por lo tanto, lo que nosotros tenemos que entender es que en esa época es como cuando usted dice, «Se viene el 18.» ¿Qué hace usted cuando viene el 18? arregla la casa, compra asado, ve a quién va a invitar, hace un aseo profundo. Bueno, ahí va a depender del espíritu si decora más o decora menos, pero nos preparamos igual que para la Navidad, igual que para el año nuevo.
Por lo tanto, la gente que seguía a Jesús estaba en vísperas de la preparación de esa fiesta. Y es más, este milagro es tan importante que aparecen los cuatro evangelios. Y sabe cuál era parte de la preparación de esta fiesta?
Primero La
es que primero la gente en sus casas debía limpiar la casa de todo alimento leudado. La fiesta de la Pascua requería que se hiciera una comida especial y por lo tanto el mandato divino era que ellos tenían que limpiar su casa de todo alimento que no fuera el que iban a usar, que era un cierto tipo de pan, unas hierbas amargas, un cierto cordero. Por lo tanto, todo lo que sobraba lo tenían que sacar. Ahora pregunto yo, cuando a usted lo invitan a un paseo de última hora, ¿qué lleva usted de comer?
Lo que tiene en la casa, ¿cierto? Y generalmente de repente cuando salimos a última hora, lo que hacemos es sacar las obras, sacar los pocos para llevarlos porque no sabemos a qué horas vamos a volver, ¿sí o no? Eso no ha cambiado con los años. Por lo tanto, cuando nosotros vemos esta historia, lo que tenemos que entender es que en el contexto no es que la gente necesariamente toda no llevaba comida, porque Jesús le dice a a Felipe y le pregunta, «¿Qué van a comer?» Y y ahí mismo Jesús dice, «Sabía lo que él iba a hacer.» Por lo tanto, Jesús, que es nuestro buen Señor, nunca nos va a dejar pasando hambre, ni natural ni espiritual.
Pero el tema es que la gente que siguió a Jesús, gran parte de ellos sí llevaba comida. El problema es y es el centro del mensaje, porque es un niño el que da la solución. Y cuando nosotros vemos la historia, nos damos cuenta de que esta la fiesta de la Pascua, que era la que venía, era una fiesta familiar. Y cuando nosotros vemos que se cuenta la cantidad de personas, dice que eran a lo menos 5,000 hombres sin contar mujeres y niños.
Está hablando de familias. Y la historia o los historiadores dicen que al menos habían 20,000 personas presentes. Ahora, los 20,000 no tenían comida, ¿no? Claro que sí.
Si nosotros de manera natural cuando salimos a última hora siempre llevamos algo, ¿sí o no? Cuando usted sale y calcula que se va a demorar, uno siempre lleva algo o pasa un kiosco. En ese entonces no existían los kioscos. Por lo tanto, mucha de esa gente llevaba cosas para comer o para sus hijos o para su esposo, para su esposa.
Primero Invita
Pero lo que nosotros vemos es que Jesús primero invita a su discípulo Felipe a dar una solución. Y el problema es que Felipe lo que hace es mirar de manera lógica un problema y se olvida con quién él estaba. Y muchas veces nosotros en el caminar con Dios comenzamos a analizar nuestras situaciones de una manera lógica, olvidándonos de quién va con nosotros, porque el problema no era la comida, el problema era la disposición a la necesidad que tenía Jesús. Y por qué muchas veces nosotros no estamos de pronto disponibles porque estamos cansados, porque sin duda trabajar con Jesús no debe haber sido fácil.
haber estado atendiendo a 5,000 personas. Yo no sé si alguien ha visto Chosen, pero nosotros ahí podemos ir mirando cómo funcionaba un poco lo que dice la escritura. Ahora, los discípulos estaban con Jesús todo el tiempo y Jesús estaba rodeado de gente con necesidades todo el tiempo. Y el problema de eso es que nosotros de pronto, siendo hijos de Dios, estamos rodeados de necesidades y nos olvidamos de que tenemos a Jesús a nuestro lado y nos empezamos a preocupar de manera lógica de las situaciones que suceden a nuestro alrededor y nos olvidamos que él muchas veces nos recuerda nuestras necesidades para probarnos y ver que él tiene la solución y que lo único que espera es que nosotros nos dispongamos en sus manos.
La escritura dice que no es con espada ni con ejército, sino con el Espíritu Santo. Y el milagro que nosotros vemos no es necesariamente el milagro de los panes y los peces, aunque ese es el milagro físico. El real milagro es que un niño que ni siquiera estaba considerado en la escritura es quien dispone lo que tiene para el Señor. Ahora, ¿por qué lo dispone si es un niño?
Es más, en esa época no se contaban ni las mujeres ni los niños. Porque Dios espera de nosotros que más allá de lo que nosotros podamos disponer para él, estemos dispuestos para él. Porque el real milagro es que nosotros podamos recibir lo que Dios nos ha dado y llenarnos de él. ¿Qué es lo que nosotros hacemos?
Sin duda, ahora que ha comenzado a full este año es que empezamos a recibir bendiciones, en que empezamos a llenarnos de acciones y de actividades y nos olvidamos de lo más importante. Los chiquillos lo cantaban de antes. Por él estamos gastando nuestra vida. Él es la razón de nuestra vida y en la medida en que yo lo voy a voy poniendo en el centro, todo lo demás se va a resolver.
Y eso es lo que hace este niño. Porque con es más, Andrés lo hace de manera irónica. le dice así como,
Ya, Señor, mira, aquí hay uno.
Todos nosotros podemos ser fuentes de milagros para alguien. Todos nosotros podemos ser fuente de bendición para alguien. Andrés esperaba que Jesús hiciera lo que siempre hacía, resolver problemas, resolver milagros. Lo que el Señor esperaba era un corazón dispuesto, lleno de él, para que a través de él, de lo que ese tuviera, se produjera el milagro.
Porque no tiene que ver con la cantidad, no tiene que ver con nuestra capacidad, no tiene que ver si yo tengo 100 habilidades y el otro tiene 20, sino que tiene que ver con cuán dispuesto yo estoy a estar escuchando a mi maestro. ¿Cuántos yo estoy dispuesto a rendirme y decirle,
Dios, esto me supera, pero aquí estoy otra vez?
La pregunta es, ¿por qué él no encontró la solución? Si él era eso y es porque él estaba más preocupado de ver cómo resolver cosas que de llenarse de aquello que no vamos a perder nunca, que es la presencia de Dios. Entonces, ¿qué hizo Felipe? Puso los ojos en la necesidad equivocada.
Y nosotros muchas veces ponemos nuestros ojos en necesidades equivocadas y nos olvidamos que si tenemos a Dios en nuestro corazón, todo va a ser posible. Las cosas se van a ir dando de una de otra manera. Y eso no quiere decir que nos vayamos a cansar. La escritura dice,
Cansados, pero todavía persiguiendo.
Punto Es
El punto es cómo nosotros vamos a lograr ser fuente de bendición aún allí, sin nosotros desgastarnos, sin que las bendiciones que Dios ha puesto en nosotros, sin que la pasión que Dios ha puesto en nosotros, sin que la entrega que Dios ha puesto en nosotros varíe de acuerdo a las necesidades que estamos viendo. Eso es lo que hace este niño y es tan importante que ni siquiera tiene nombre. Y a veces nosotros, si somos brutalmente honestos, nos encantaría que nuestro nombre apareciera. Nos encantaría que nos reconocieran que nosotros hicimos esto, nosotros vimos esto, nosotros resolvimos esto, pero lo que estamos haciendo es resolver cosas y vaciando nuestro corazón.
Mire, lo más importante es escuchar al Señor con un corazón enseñable. Felipe escuchó el discurso del Señor, pero lo escuchó desde la tribuna. Nunca dispuso su corazón para lo que el Señor le estaba enseñando. Porque si él hubiese escuchado lo que el Señor le estaba enseñando, hubiese tomado los panes y los peces que sin duda él tenía.
Recuerde que todos tenían que vaciar sus casas porque venía la Pascua, por lo tanto, todos tenían algo. Y el principio es que nosotros debemos comenzar a empezar a buscar a Dios en nuestra vida, porque a través de eso nosotros podemos comenzar a producir milagros, porque nosotros podemos decir,
Es que yo estoy cansada de esto.
Y cuando el Señor quiera que yo sea fuente de milagro, voy a tener la misma respuesta de Felipe. Señor, ¿cómo lo vamos a hacer? Cuando lo que el Señor quería decirle era, Felipe, tú tienes en tus manos el milagro. Si buscas es lo correcto.
Y yo quiero que pueda decirle al que tiene a su lado, tú tienes el milagro que otros necesitan. Tú tienes el milagro que otros necesitan, amado amado. Ahora, nosotros tenemos que definir quién va a ser el que resuelva, si vamos a ser los que recibamos la palabra del Señor de de producir un milagro o vamos a ser los que esperemos que otros lo hagan. Ahora, ambos, el niño y los discípulos estaban cerca de Jesús, pero no todos llegaron a entender el corazón de Jesús.
Y amada iglesia, nosotros estamos en este lugar no solo para cantar, no solo para escuchar, no solo para acompañarnos, sino que para entregarle nuestro corazón a Dios y decirle, «Señor, cerca de ti siempre voy a estar bien. cerca de ti voy a poder ser bendición para otro y sé que cerca de ti ni siquiera tengo que estarte recordando todos los días mis necesidades, sino que tú vas a proveer, porque es tu promesa. Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y todo lo demás se nos va a añadir. Y cuando hablamos de todo lo demás, hablamos de todo lo demás, sea natural, sea emocional, sea de salud, sea laboral, pero tenemos que ordenar nuestras prioridades.
Cuántas veces el Señor ha querido que nosotros seamos ese niño que produzca un milagro en otros. Todos estamos rodeados de gente que tiene necesidades. Todos estamos rodeados de gente que necesita un abrazo, necesita una palabra, pero sobre todo necesita de pronto que uno simplemente esté ahí. Y muchas veces las cosas que nosotros vivimos nos hacen alejarnos un poco, como Felipe pensando que, bueno, otro lo tiene que hacer.
Ahora, ¿sabe por qué nosotros vivimos eso? Y se lo digo inmediatamente, porque la pregunta es, ¿quién queremos ser? ¿Podemos estar en el lugar correcto y no hacer lo correcto? Y mire, quiero decirle esto y quiero que ponga su mano en su corazón.
Dios no busca hijos suyos agotados. Él busca hijos que primero se deleiten en él, que descansen en él, porque a través de eso él le va a ayudar a cubrir las necesidades suyas y las de otro. La pregunta es, ¿cuán cansados estamos? Porque yo puedo estar cansado por una situación en particular.
Yo estaba hablando con una amiga que ahora me está mandando mensaje porque le dije que iba a predicar y yo le decía, «¿Sabéis que estoy supercsada de esto? Pero ese cansancio no puede limitarme a dejar de hacer, a cubrir las necesidades de aquellos que están sentados esperando esos panes y esos peces que Dios ha puesto en mis manos. Y nosotros, quiero decirle, la mejor manera de poder ser de bendición es no cansarnos con las cosas que Dios no nos ha llamado a hacer. Dios no nos ha llamado a hacer 200 cosas.
Dios nos ha llamado a buscarle a él, a recibir de su fuerza y abrir nuestras manos para que a través de lo que hay en nuestras manos, sea mucho, sea poco, otros reciban el milagro. Otros reciban el milagro y estamos llamados a ser gente que produzca milagros en otros. Y quiero decirle, tal vez usted vino hoy día para recibir una palabra de consuelo, de ánimo, para decirle que todo va a estar bien. Y sí, también es eso.
Pero el secreto de un verdadero hijo de Dios, el secreto del éxito en nuestra vida es poner a Dios en el centro y entender que todo lo que venga a nuestra mano lo vamos a vencer porque Dios está con nosotros. Pero que si yo tengo a Dios a mi lado, no me puedo enfocar en lo externo primero, sino que tengo que llenarme de fe, llenarme de fuerza, llenarme de palabra. ¿Para qué? para que cuando vengan las necesidades yo no pueda mirar que es poco o mirar a otros, sino que pueda mirar que con lo que yo tengo es más que suficiente.
Y quiero decirle, lo que usted tiene es más que suficiente, pero no es solamente para que usted resuelva su necesidad, sino para que a través de usted otros sean bendecidos, otros sean sanados, otros sean alimentados, otros sean levantados, otros sean restaurados, otros puedan ver que Dios es un Dios soberano que puede hacer todo lo que nosotros creemos que él puede hacer. Por lo tanto, el llamado es a dejar de limitarnos. a dejar de limitarnos pensando, bueno, es que a lo mejor la otra hermana ora mejor, la otra persona tiene más conocimiento, la otra persona lo puede hacer bien, el hermano Marcial, que el que hace el discipulado lo sabe hacer mejor, sino que entender que a lo mejor yo no voy a tener el conocimiento que tiene Marcial en el discipulado, pero sí tengo conocimiento y ese conocimiento puede ayudar a otro porque si no, amado, vamos a terminar ar el año agotado de la vida, agotado del día a día. Y Dios no quiere eso.
El Señor no quiere siervos cansados de hacer. Quiere siervos que podamos ser renovados en él para que no nos miremos en poco lo que hay en nuestras manos. Cuántas veces en estos días nos hemos mirado y hemos visto que tenemos poco en nuestras manos, que tenemos poco para resolver un problema en la casa, que tenemos poco para resolver un problema en el trabajo, que tenemos poco para resolver un problema en la familia, un problema en la gente que nos rodea. Y es verdad, quiero decirle esto, amado, tal vez no vamos a poder resolver todos los problemas porque no sabemos cuántos comieron más pan, cuántos comieron más peces.
Solo sabemos que a todos les tocó. Entonces, a veces nosotros decimos,
No, es que resolví este problema, pero me faltan estos 10.
Y el desafío de hoy es que cuando usted llegue a su casa y a lo mejor usted vea una situación adversa, no tenga temor y ore y dígale, «Señor, yo creo que tú me has dado la capacidad de declarar bendición sobre mi casa. que a lo mejor usted mañana va a tener una reunión y usted pueda decir y usted sabe que es una reunión compleja, usted pueda, Señor, mis panes y mis pesas a lo mejor no son la gran oración que puede hacer el hermano, lo que dice la Biblia, lo que veo en un tutorial, pero sé, Señor, que si yo lo dispongo en tus manos y me lleno de ti, entonces tú vas a abrir las puertas. Eso es lo que hace este niño. Y sabes lo hermoso que ni siquiera sabemos cómo se llama.
Ni siquiera sabemos cómo se llama. Es más, tenía entre 13 y 15 años. Aquí a los 13 y 15 los vemos allá jugando allí afuera todo el rato. Entonces, ¿qué es lo que quiere el Señor de nosotros?
Que podamos venir cada día a la casa del Señor y podamos llenarnos de él y podamos ser honestos y decirle, «Dios, hoy no fue un buen día. Hoy siento que me pasaron por encima, pero aquí estoy porque no quiero irme agotado del diario vivir, sino que quiero llenarme de ti. En su presencia tenemos paz, en su presencia tenemos sanidad. En su presencia nuestras fuerzas se levantan.
En nuestras fuerzas el Señor renueva, dice la escritura, como águila en nuestra vida. En en su presencia todo ataque del enemigo es deshecho. Pero, ¿qué tenemos que hacer? Ser como esos niños, llenarnos de lo que él nos da.
y que cuando él pueda hablar una necesidad, ni siquiera nos nombre a nosotros. Porque si usted se fija, Jesús nunca nombra al niño. Ahora, Jesús no sabía que el niño tenía panes y peces. Claro que sí.
Jesús sabe lo que usted tiene. Jesús sabe la capacidad que usted puede dar en cada área de su vida. Pero lo que Jesús hace era esperar que ese niño pudiese escuchar como esperaba de los discípulos, como espera de nosotros, que escuchemos de él, que nos llenemos de él y que cuando él nos pregunte algo o cuando nosotros veamos una necesidad, cuando veamos que tal vez algo no está funcionando bien o alguien no lo está pasando bien, no digamos, no es que le voy a decir a la otra hermana que hable, no es que le voy a decir a la otra persona que ore, sino entender que esa es la señal de Dios para que nuestros niños puedan salir a la escena, porque el niño estaba al lado de Andrés. ¿Y qué es lo que hace Andrés?
Es más, si usted lo ve en la escritura, incluso pareciera que Andrés se burla del niño, así como, «Ah, ya aquí está.
Pero lo que Jesús quería era que alguien que hubiese recibido su palabra también se hubiese conectado con su corazón. El mundo está lleno de necesidades. A nuestro alrededor estamos llenos de necesidades. Pero Dios nos invita hoy a que nos podamos llenar de él, a que podamos decirle,
Es verdad, no ha sido un buen día. Tal vez los desafíos, la presión son grandes, pero también entiendo que la manera correcta ser bendecido y de ser de bendición es no actuar como Felipe, sino actuar como este niño. Es, Señor, reconocer que tal vez no tengo mucho, pero que te tengo a ti. Es reconocer que a lo mejor no todo se va a resolver, pero yo no me voy a quedar diciendo, «No, es que a lo mejor no voy a dar el ancho, no va a funcionar.
sino que voy a disponer mi corazón, voy a disponer mi vida, me voy a entregar a él, voy a escuchar lo que él me tiene que decir, voy a escuchar su enseñanza y no voy a mirar, ah, no, es que era la fiesta, todos tenían, no es que le voy a dar a ellos no más que me caen bien, sino entender que Dios tiene mucho más y que el milagro más maravilloso de ser hijos de Dios es que podamos ser fuente de bendición para otro, No hay nada que nos bendiga más, no hay nada que abra puertas, no hay nada que nos levante más que cuando somos fuente de bendición para otro. Pero también tenemos que dejar de ser gente que está cansada, porque cuando estamos cansados es porque hemos perdido el foco. Es lo que es realmente importante. Yo quiero que podamos ir a el salmo 51 porque el otro lo parafrasé, así que no te lo voy a dictar.
Salmo 51. David dice,
No me eches de delante de ti y no quites de mí tu Santo Espíritu.
Queremos ser un Felipe que esté al lado de Jesús, que tenga los privilegios de estar con Jesús, pero que no logremos ver el corazón de Dios, qué es lo que él quiere que nosotros podamos hacer. o queremos convertirnos en ese niño que no importa que no seamos renombrados, conocidos, pero que entiende el corazón del Señor y que no se avergüenza de poner en las manos de Dios lo que él tiene. Y cuando David escribe esto, lo que está estableciendo es Señor, yo quiero ser ese niño. Es más, la escritura dice que debemos ser como niños, porque creo que si fuéramos nosotros adultos con cinco panes y dos peces, de pronto hasta nos acomplejaríamos.
¿Cómo voy a entregar eso? Y eso es porque nuestra mirada está en lo exterior. Pero yo quiero que en este día usted pueda mirar su interior y decirle,
Señor, lléname de ti para que yo pueda ver lo que has puesto en mí. Lléname de ti para ver que todo es posible contigo.
Lléname de ti, Señor, para poner, de hecho, hoy día estaba orando y me fijé la hay una frase afuera que dice,
Lo que hace este niño se enfoca en Jesús y sin que Jesús le hable entiende las necesidades que hay que cubrir. A veces nosotros nos esforzamos conversando, aconsejando, requiete conversando, requiete abrazando y de pronto lo único que necesitamos es que el Señor nos renueve, es que el Señor nos fortalezca, porque así podemos ver y podemos decirle,
Todas las situaciones que hoy nos desgastan, ya no nos van a desgastar más. Y además vamos a poder darle a otros de comer y además vamos a poder hacer a otros felices. Y además vamos a poder entregar las respuestas que hoy no tenemos. Cuántas veces nosotros conversamos con personas o aconsejamos y no sabemos qué más decir.
Se nos acabó el argumento, no sabemos cómo hacer entender, no sabemos cómo ayudar a las personas. Pero cuando nosotros estamos llenos del Señor, entonces esos panes y esos peces producen el milagro. Y yo quiero animarle, amada iglesia, a que podamos disponernos, a que podamos disponernos en el Señor, a que podamos dejar de ser gente que hace cosas, gente que se activa en cosas y podamos decirle,
Señor, no quites tu espíritu de mí.
Y eso trae descanso. Y aunque no sabemos nada de este niño, han pasado los meses, los días, los años, los siglos. Y es un milagro que está en los cuatro evangelios. Eso quiere decir que son de los milagros más importantes y ese niño, esa historia puede ser usted.
Nosotros no estamos llamados para ser bendecidos para nosotros. Estamos llamados a buscar la bendición para bendecir a otros. Pero para eso tenemos que llenarnos en este día. Y yo quiero invitarle que se pueda poner en pie y podamos orar, porque a lo mejor usted hoy ha venido como yo, superagotada, tal vez ser saturado, tal vez preocupado, tal vez pensando,
¿Y cómo lo voy a hacer ahora?
¿Y cómo vamos a resolver?
Y muchas veces nuestra vida vivimos en ese estado, preocupado, estresado, agobiado, molesto, enojado, cansado, enfermo y círculo vicioso, cuando lo único que el Señor quiere es que nos podamos llenar de él para que podamos ver lo que él ha puesto en nuestras manos. Y Dios ha puesto cosas hermosas en usted. Dios ha puesto habilidades, talentos, capacidades hermosas en usted. No diga más que son tan pocas.
No diga más es que no sé usarlas. Solo disponga su corazón para el Señor. Dígale,
Señor, tal vez yo estoy esperando que tú traigas la solución a mi familia desde otro lado, pero tal vez solo tengo que buscarte a ti y estos panes y estos peces van a ser suficientes porque ese es el Dios que nosotros tenemos.
Padre, en el nombre de Jesús, te damos gracias, Señor, en esta tarde. Señor, tú nos has traído en este día para desafiarnos. Tú nos has traído en este día para que podamos mirar, Señor, a nuestro interior, para que podamos, Señor, hacer un alto y preguntarnos qué queremos ser. Queremos seguir siendo felices, que podemos estar y que podemos recibir, pero no estamos escuchando tu corazón.
No logramos entender, Señor, cómo los milagros van a suceder. Oh Dios, tú hoy nos invitas a todos nosotros a que podamos ser como esos niños, Señor, que tenía la disposición, pero una disposición que nació después de escucharte a ti. Porque cuando te escuchamos y cuando te buscamos a ti, Señor, podemos mirar y ver que lo que hay en nuestras manos es suficiente. Padre, yo bendigo a tus hijos, bendigo a tu iglesia, oro, Espíritu Santo, para que todo agotamiento, Señor, sobre sus cuerpos físicos, todo agotamiento, Señor, en nuestra mente, en nuestro corazón, desaparezca para que podamos sumergirnos, Señor, en el favor y en la paz que nos da tu presencia.
Porque no estamos aquí, Señor, para cumplir un día. Estamos aquí para ser renovados, transformados por ti. No permitas, Señor, que nuestra actitud de Felipe, Señor, nos guíe esta semana, sino permítenos, Señor, poder encontrarnos contigo, porque tú tienes la solución, Señor. Y muchas veces nosotros en nuestro afán insistimos en situaciones o circunstancias cuando tú quieres que voguemos mar, cuando tú quieres que podamos extendernos, Señor, que no seamos escasos, podamos mirar, porque Dios, si tú pudiste multiplicar panes y peces, tú también puedes abrir puertas de trabajo, tú también puedes abrir oportunidades de negocio, tú también puedes restaurar hogares, tú también puedes romper vicios, tú también puedes Puedes romper círculos, Señor, de maldiciones.
Tú también puedes traer sanidad a los corazones, Señor, porque cuando te buscamos a ti, lo imposible se hace posible. Y yo oro, Señor, para que tus hijos en este día sean revestidos de esa fuerza, sean revestidos de esa fe y de ese corazón. Señor, que no hagamos cosas porque en esas cosas estamos a tu lado, sino que te busquemos a ti, Señor, porque tú tienes una doble porción y eso nos invita como iglesias a entender y a creer que aún lo que nosotros creemos que mereceríamos tener, si te buscamos a ti, tú tienes mucho más, Señor. Yo oro, Espíritu Santo, para que todo cansancio físico, emocional y mental, Señor, sea deshecho en el nombre de Jesús y venga tu paz y venga tu presencia, Señor, a cada vida y cada corazón.
Oro, Señor, para que tú renueves su fuerza. Oro, Señor, para que el día de mañana, cuando vayan a sus trabajos, cuando tengan que enfrentar sus realidades, puedan recordar, Señor, que ellos tienen panes y peces y que tú quieres hacer el milagro a través de ellos. Que no se frustren, el Señor, porque tal vez no se producen todos los milagros, que tal vez no todas las cosas funcionan a la vez, Señor, pero que no escondan su mano con esos alimentos que tú tienes para otro, porque no se trata, Señor, de cuánto sabemos, se trata de cuánto te amamos a ti, Señor. Se trata de cuánto te amamos a ti.
Se trata de cuánto estamos, Señor, dispuestos a estar contigo, Dios, y disponernos porque tú quieres hacer el milagro a través de nosotros. Bendice a tus hijos. Oro, Señor, para que en su mente y en su corazón se arraiga esta palabra y ellos puedan recordar que es a través de ellos que tú puedes hacer el milagro. Sí, Señor, creo que puedes usar a otro, pero también creo que viene una temporada en donde ellos podrán ver que son ellos los gestores, Señor, de los milagros más maravillosos y más importantes, porque para eso los has escogido y para eso, Dios, hoy nos has traído a este lugar.
Padre, los bendigo con toda bendición en el nombre de Jesús. Amén, Señor. Y amén. Podemos darle un aplauso al Señor y vamos a adorar al Señor unos minutos.
Adore al Señor con todo su corazón en este día. Él nos ha traído para ser bendecidos y bendecidos nos vamos a ir. Yo no puedo vivir sin ti, Señor. Sin tu amor no puedo caminar.
La fuerza que me das para luchar. Cuando he caído, tú me levantas y en soledad me encuentro. Eres mi amigo fiel. Mañana puedo ver tu luz.
Tú eres la razón de mi vida. Tú eres la razón de mi exist. ¿Cómo podemos cantárselo todos juntos al Señor como una declaración de amor? Amor, enfrentar la vida no podría.
Solo tú me das razón para Yo no puedo. Vamos, dígaselo. Yo no puedo vivir sin ti, Señor. Sin tu amor no puedo caminar.
Es la fuerza que me das parachar. Cuando he caído, tú me levantas. Si en soledad me encuentro, eres mi amigo fiel. Cada mañana puedo ver luz en mí.
Yo no puedo vivir. Yo no puedo vivir sin ti, Señor. Sin tu amor no puedo caminar. Tienes la fuerza que me das para luchar.
Cuando he caído, tú me levantas. Sinad encuentro. Eres mi amigo. Cada mañana puedo ver tu luz.
Podemos declararlo en este día. Dígaselo al Señor con todo su corazón. No puedo vivir sin ti, Señor. Sin tu amor no puedo carinar.
Es la fuerza que me das para luchar. Reconocemos, Señor, que cuando he caído tú me levantas. Si en soledad me encuentro. Eres mi amigo fiel.
Cada mañana puedo ver tu luz en Vamos, dígaselo con todo su corazón en este día. No puedo vivir sin ti, Señor. Sin tu amor no puedo caminar. fuerza que me das para luchar.
Cuando he caído, tú me levantas y en soledad te encuentro, eres mi amigo fiel. Cada mañana puedo ver tu luz. Una vez más, dígale, yo no puedo vivir sin ti, Señor. Sin tu amor no puedo caminar.
Eres la fuerza que me das para luchar. Cuando yo he caído, cuando he caído, tú me levantas. Si en soledad me encuentro, eres mi amigo fiel. Cada mañana puedo ver tu luz.
Podemos darle un aplauso al Señor. Vamos a aplaudí, Señor. Gracias. Gracias, Señor.
Gracias, Señor, porque no puedo vivir sin ti. Pero cada vez que me caigo, tú me levantas, me vas a levantar, Señor, porque estás conmigo. Aleluya. Puede abrazar a su hermano y dígale, «Dios hará cosas maravillosas contigo.
Dios hará cosas maravillosas contigo, amado, amada. Hay un milagro en sus manos. Hay un milagro en sus manos, iglesia. Hay un milagro en sus manos.
Amén. Hay panes y peces que se van a multiplicar para bendecir a otros. Amén. ¿Cuántos han sido bendecidos en este día?
Amén. Bien, ya casi nos vamos. Queremos darle la bienvenida a Carolina Menées. Que Dios te bendiga.
Gracias por estar. Bendecimos la prima de la Claudia y de la Pauli. Ahí está ahí. Dios te bendiga.
Esperamos que nos sigas acompañando. Ah, tantos parados. Ya. Recuerde que el jueves tenemos reunión y también quiero invitarle.
Recuerde que la iglesia está abierta si usted quiere llegar a orar. De las 6:30 está abierta la iglesia. Si usted quiere tener un tiempo de oración, la iglesia está abierta, puede pedir consejería. El viernes tenemos discipulado conociendo el Espíritu Santo.
Capítulo ¿cuál es este? Ya. 200. Amén.
Conociendo el Espíritu Santo y las delicias que comen el discipulado. Amén. Y el domingo tenemos nuestra reunión y recuerde que la cafetería está abierta. Amén.
Yo quiero que con ese mismo espíritu con el que hemos sido bendecidos, yo creo con todo mi corazón que hoy Dios ha renovado nuestra fuerza y nos ha enfocado. Así que váyase de aquí creyendo,
Yo tengo en mis manos el milagro porque no es lo que nosotros podemos hacer, es lo que Dios puede hacer cuando nosotros nos ponemos en sus manos.
Amén. Nuestro pastor anda en un velorio. Falleció el pastor Becerra, creo y no me sé el nombre, pero Raúl Becerra de la iglesia que está ahí en la avenida el templo La Hermosa que está ahí en avenida Rasuri. Así que también bendecimos ahí a la fue en representación de todos nosotros.
Amén. Buscó su ofrenda. Ahora busque su mejor ofrenda. Así como Dios nos ha bendecido, bendecimos al Señor.
Amén. Y ahí está la cuenta o el QR. Si usted quiere transferir, oramos, Padre, te damos gracias. como dice tu palabra, Señor, de lo recibido de tu mano te damos, Señor.
Tú has sido bueno. Tú has sido bueno, Señor. Y yo oro para que conforme a como tú has bendecido a tus hijos, ellos sean generosos para ti, Señor, porque tú eres el Dios de nuestra esperanza. Te alabamos, Señor, y te bendecimos con todo nuestro corazón.
En el nombre de Jesús, Señor, en este tiempo de gratitud te damos a ti porque tú nos has dado tanto, Señor, y te honramos. Amén, Señor. Y amén. Yo quiero invitarle que con gozo, con alegría de lo recibido que el Señor le ha dado, podamos bendecir su obra.
Amén. Cantamos. Yo no puedo vivir sin ti, Señor. Sin tu amor no puedo caminar.
Tienes la fuerza que me das para luchar. Cuando he caído, tú me levantas. Si en soledad no me encuentro, eres mi amigo fiel. Cada mañana puedo ver tu luz en mí.
Dígale,
Yo no puedo, yo no puedo vivir sin ti, Señor. Sin tu amor no puedo caminar. Eres la fuerza que me das cuando cuando he caído tú me levantas. Si en soledad me encuentro, eres mi amigo fiel.
Cada mañana puedo ver tu luz. Amén. Se nos desiñó la luz, ¿ve? Amén.
Le damos un aplauso al Señor. Ya no le queda Yo creo que el Señor se merece un aplauso mejor que eso. Vamos a aplaudirle. Dígale,
Amén. Oramos, Padre, gracias. Gracias, Señor. Qué bueno es estar en tu casa.
Gracias, Señor, por cada hermano, cada hermana, Señor, que ha apartado su tiempo para ti. Gracias, Señor, por aquellos que hoy que no pudieron venir, Señor, estaban conectados a través de la señal. bendecimos su vida, Señor, como siempre lo decimos, nos vamos bendecidos para bendecir. Yo oro, Señor, para que en estos días tu obra poderosa se manifieste sobre cada uno de tus hijos y puedan ver, Dios, que hay milagros que tú quieres hacer a través de ellos.
Te damos gracias, Señor. Despídanos en paz, en comunión los unos de los otros, pero jamás, Señor, de tu presencia, en el nombre de Jesús. Amén, Señor. Y amén.
Que el Señor les bendiga, que descansen y espero verles el jueves.
Declaración
Amén, Señor. Y amén. Que el Señor les bendiga, que descansen y espero verles el jueves.
Vamos a leer varios versículos
Vamos a leer varios versículos. Estoy media complicada la garganta igual que la Andrea, pero yo no cantaría así de afinada tan complicada la garganta. Amén. Damos gracias a Dios por por la vida eh de todos los que se disponen usted también a venir a recibir.
Amén. Dios siempre tiene algo. Juan capítulo 6 y lo leemos en el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo. Y usted me dice un fuerte amén.
Dice,
Después de esto, Jesús fue al otro lado del mar de Galilea, el Tiberias, y le seguía gran multitud.
¿De dónde compraremos pan para que coman?
Felipe le respondió,
200 denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco.
Aquí está un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos. Más, ¿qué es esto para tantos? Puede mirar al que tiene a su lado y decirle, ¿qué es lo que tienes que pueda alcanzar para otros?
Amén. Bien, la historia es una historia bien conocida porque es la historia de la de del la primera gran multiplicación de Jesús, de comida. Ya antes había multiplicado el vino, ¿ve? al Señor le gusta la comida, pero eh era común antiguamente porque nosotros vemos la historia y vemos el milagro y vemos que lo hizo un niño, ¿cierto?
Le entregó sus panes y sus peces. Ahora, era común en ese tiempo que los rabinos, los predicadores, eh los maestros, la gente lo siguiera. Por lo tanto, no era poco común que en este caso la gente siguiera a Jesús. Y usted me dice,
Pastor, ¿y de qué está hablando?
Y la gente lo seguía. De hecho, cuando Jesús se va a bautizar, había multitud y Jesús va a él hacia el Jordán. No es que Juan el Bautista estaba en un lugar cómodo, sino que había que ir a él. Por lo tanto, entendemos que era una costumbre seguir al maestro o al rabí en ese entonces que estaba enseñando la palabra del Señor.
Ahora, la historia nos cuenta que, no sé si me pueden poner el tiempo, porfa, la historia nos cuenta que era una época cercana a la Pascua y a veces nosotros leemos los milagros o las historias y no vemos el contexto. Entonces, la Pascua, para contextualizar era una de las principales fiestas judías, ¿ya? Y representaba el éxodo del pueblo de Israel cuando era esclavo en Egipto. Por lo tanto, era una fiesta que tenía mucho simbolismo, pero que además duraba 8 días.
Y la escritura lo que dice es que estaban cerca de la Pascua. Por lo tanto, lo que nosotros tenemos que entender es que en esa época es como cuando usted dice, «Se viene el 18.» ¿Qué hace usted cuando viene el 18? arregla la casa, compra asado, ve a quién va a invitar, hace un aseo profundo. Bueno, ahí va a depender del espíritu si decora más o decora menos, pero nos preparamos igual que para la Navidad, igual que para el año nuevo.
Por lo tanto, la gente que seguía a Jesús estaba en vísperas de la preparación de esa fiesta. Y es más, este milagro es tan importante que aparecen los cuatro evangelios. Y sabe cuál era parte de la preparación de esta fiesta?
Primero La
es que primero la gente en sus casas debía limpiar la casa de todo alimento leudado. La fiesta de la Pascua requería que se hiciera una comida especial y por lo tanto el mandato divino era que ellos tenían que limpiar su casa de todo alimento que no fuera el que iban a usar, que era un cierto tipo de pan, unas hierbas amargas, un cierto cordero. Por lo tanto, todo lo que sobraba lo tenían que sacar. Ahora pregunto yo, cuando a usted lo invitan a un paseo de última hora, ¿qué lleva usted de comer?
Lo que tiene en la casa, ¿cierto? Y generalmente de repente cuando salimos a última hora, lo que hacemos es sacar las obras, sacar los pocos para llevarlos porque no sabemos a qué horas vamos a volver, ¿sí o no? Eso no ha cambiado con los años. Por lo tanto, cuando nosotros vemos esta historia, lo que tenemos que entender es que en el contexto no es que la gente necesariamente toda no llevaba comida, porque Jesús le dice a a Felipe y le pregunta, «¿Qué van a comer?» Y y ahí mismo Jesús dice, «Sabía lo que él iba a hacer.» Por lo tanto, Jesús, que es nuestro buen Señor, nunca nos va a dejar pasando hambre, ni natural ni espiritual.
Pero el tema es que la gente que siguió a Jesús, gran parte de ellos sí llevaba comida. El problema es y es el centro del mensaje, porque es un niño el que da la solución. Y cuando nosotros vemos la historia, nos damos cuenta de que esta la fiesta de la Pascua, que era la que venía, era una fiesta familiar. Y cuando nosotros vemos que se cuenta la cantidad de personas, dice que eran a lo menos 5,000 hombres sin contar mujeres y niños.
Está hablando de familias. Y la historia o los historiadores dicen que al menos habían 20,000 personas presentes. Ahora, los 20,000 no tenían comida, ¿no? Claro que sí.
Si nosotros de manera natural cuando salimos a última hora siempre llevamos algo, ¿sí o no? Cuando usted sale y calcula que se va a demorar, uno siempre lleva algo o pasa un kiosco. En ese entonces no existían los kioscos. Por lo tanto, mucha de esa gente llevaba cosas para comer o para sus hijos o para su esposo, para su esposa.
Primero Invita
Pero lo que nosotros vemos es que Jesús primero invita a su discípulo Felipe a dar una solución. Y el problema es que Felipe lo que hace es mirar de manera lógica un problema y se olvida con quién él estaba. Y muchas veces nosotros en el caminar con Dios comenzamos a analizar nuestras situaciones de una manera lógica, olvidándonos de quién va con nosotros, porque el problema no era la comida, el problema era la disposición a la necesidad que tenía Jesús. Y por qué muchas veces nosotros no estamos de pronto disponibles porque estamos cansados, porque sin duda trabajar con Jesús no debe haber sido fácil.
haber estado atendiendo a 5,000 personas. Yo no sé si alguien ha visto Chosen, pero nosotros ahí podemos ir mirando cómo funcionaba un poco lo que dice la escritura. Ahora, los discípulos estaban con Jesús todo el tiempo y Jesús estaba rodeado de gente con necesidades todo el tiempo. Y el problema de eso es que nosotros de pronto, siendo hijos de Dios, estamos rodeados de necesidades y nos olvidamos de que tenemos a Jesús a nuestro lado y nos empezamos a preocupar de manera lógica de las situaciones que suceden a nuestro alrededor y nos olvidamos que él muchas veces nos recuerda nuestras necesidades para probarnos y ver que él tiene la solución y que lo único que espera es que nosotros nos dispongamos en sus manos.
La escritura dice que no es con espada ni con ejército, sino con el Espíritu Santo. Y el milagro que nosotros vemos no es necesariamente el milagro de los panes y los peces, aunque ese es el milagro físico. El real milagro es que un niño que ni siquiera estaba considerado en la escritura es quien dispone lo que tiene para el Señor. Ahora, ¿por qué lo dispone si es un niño?
Es más, en esa época no se contaban ni las mujeres ni los niños. Porque Dios espera de nosotros que más allá de lo que nosotros podamos disponer para él, estemos dispuestos para él. Porque el real milagro es que nosotros podamos recibir lo que Dios nos ha dado y llenarnos de él. ¿Qué es lo que nosotros hacemos?
Sin duda, ahora que ha comenzado a full este año es que empezamos a recibir bendiciones, en que empezamos a llenarnos de acciones y de actividades y nos olvidamos de lo más importante. Los chiquillos lo cantaban de antes. Por él estamos gastando nuestra vida. Él es la razón de nuestra vida y en la medida en que yo lo voy a voy poniendo en el centro, todo lo demás se va a resolver.
Y eso es lo que hace este niño. Porque con es más, Andrés lo hace de manera irónica. le dice así como,
Ya, Señor, mira, aquí hay uno.
Todos nosotros podemos ser fuentes de milagros para alguien. Todos nosotros podemos ser fuente de bendición para alguien. Andrés esperaba que Jesús hiciera lo que siempre hacía, resolver problemas, resolver milagros. Lo que el Señor esperaba era un corazón dispuesto, lleno de él, para que a través de él, de lo que ese tuviera, se produjera el milagro.
Porque no tiene que ver con la cantidad, no tiene que ver con nuestra capacidad, no tiene que ver si yo tengo 100 habilidades y el otro tiene 20, sino que tiene que ver con cuán dispuesto yo estoy a estar escuchando a mi maestro. ¿Cuántos yo estoy dispuesto a rendirme y decirle,
Dios, esto me supera, pero aquí estoy otra vez?
La pregunta es, ¿por qué él no encontró la solución? Si él era eso y es porque él estaba más preocupado de ver cómo resolver cosas que de llenarse de aquello que no vamos a perder nunca, que es la presencia de Dios. Entonces, ¿qué hizo Felipe? Puso los ojos en la necesidad equivocada.
Y nosotros muchas veces ponemos nuestros ojos en necesidades equivocadas y nos olvidamos que si tenemos a Dios en nuestro corazón, todo va a ser posible. Las cosas se van a ir dando de una de otra manera. Y eso no quiere decir que nos vayamos a cansar. La escritura dice,
Cansados, pero todavía persiguiendo.
Punto Es
El punto es cómo nosotros vamos a lograr ser fuente de bendición aún allí, sin nosotros desgastarnos, sin que las bendiciones que Dios ha puesto en nosotros, sin que la pasión que Dios ha puesto en nosotros, sin que la entrega que Dios ha puesto en nosotros varíe de acuerdo a las necesidades que estamos viendo. Eso es lo que hace este niño y es tan importante que ni siquiera tiene nombre. Y a veces nosotros, si somos brutalmente honestos, nos encantaría que nuestro nombre apareciera. Nos encantaría que nos reconocieran que nosotros hicimos esto, nosotros vimos esto, nosotros resolvimos esto, pero lo que estamos haciendo es resolver cosas y vaciando nuestro corazón.
Mire, lo más importante es escuchar al Señor con un corazón enseñable. Felipe escuchó el discurso del Señor, pero lo escuchó desde la tribuna. Nunca dispuso su corazón para lo que el Señor le estaba enseñando. Porque si él hubiese escuchado lo que el Señor le estaba enseñando, hubiese tomado los panes y los peces que sin duda él tenía.
Recuerde que todos tenían que vaciar sus casas porque venía la Pascua, por lo tanto, todos tenían algo. Y el principio es que nosotros debemos comenzar a empezar a buscar a Dios en nuestra vida, porque a través de eso nosotros podemos comenzar a producir milagros, porque nosotros podemos decir,
Es que yo estoy cansada de esto.
Y cuando el Señor quiera que yo sea fuente de milagro, voy a tener la misma respuesta de Felipe. Señor, ¿cómo lo vamos a hacer? Cuando lo que el Señor quería decirle era, Felipe, tú tienes en tus manos el milagro. Si buscas es lo correcto.
Y yo quiero que pueda decirle al que tiene a su lado, tú tienes el milagro que otros necesitan. Tú tienes el milagro que otros necesitan, amado amado. Ahora, nosotros tenemos que definir quién va a ser el que resuelva, si vamos a ser los que recibamos la palabra del Señor de de producir un milagro o vamos a ser los que esperemos que otros lo hagan. Ahora, ambos, el niño y los discípulos estaban cerca de Jesús, pero no todos llegaron a entender el corazón de Jesús.
Y amada iglesia, nosotros estamos en este lugar no solo para cantar, no solo para escuchar, no solo para acompañarnos, sino que para entregarle nuestro corazón a Dios y decirle, «Señor, cerca de ti siempre voy a estar bien. cerca de ti voy a poder ser bendición para otro y sé que cerca de ti ni siquiera tengo que estarte recordando todos los días mis necesidades, sino que tú vas a proveer, porque es tu promesa. Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y todo lo demás se nos va a añadir. Y cuando hablamos de todo lo demás, hablamos de todo lo demás, sea natural, sea emocional, sea de salud, sea laboral, pero tenemos que ordenar nuestras prioridades.
Cuántas veces el Señor ha querido que nosotros seamos ese niño que produzca un milagro en otros. Todos estamos rodeados de gente que tiene necesidades. Todos estamos rodeados de gente que necesita un abrazo, necesita una palabra, pero sobre todo necesita de pronto que uno simplemente esté ahí. Y muchas veces las cosas que nosotros vivimos nos hacen alejarnos un poco, como Felipe pensando que, bueno, otro lo tiene que hacer.
Ahora, ¿sabe por qué nosotros vivimos eso? Y se lo digo inmediatamente, porque la pregunta es, ¿quién queremos ser? ¿Podemos estar en el lugar correcto y no hacer lo correcto? Y mire, quiero decirle esto y quiero que ponga su mano en su corazón.
Dios no busca hijos suyos agotados. Él busca hijos que primero se deleiten en él, que descansen en él, porque a través de eso él le va a ayudar a cubrir las necesidades suyas y las de otro. La pregunta es, ¿cuán cansados estamos? Porque yo puedo estar cansado por una situación en particular.
Yo estaba hablando con una amiga que ahora me está mandando mensaje porque le dije que iba a predicar y yo le decía, «¿Sabéis que estoy supercsada de esto? Pero ese cansancio no puede limitarme a dejar de hacer, a cubrir las necesidades de aquellos que están sentados esperando esos panes y esos peces que Dios ha puesto en mis manos. Y nosotros, quiero decirle, la mejor manera de poder ser de bendición es no cansarnos con las cosas que Dios no nos ha llamado a hacer. Dios no nos ha llamado a hacer 200 cosas.
Dios nos ha llamado a buscarle a él, a recibir de su fuerza y abrir nuestras manos para que a través de lo que hay en nuestras manos, sea mucho, sea poco, otros reciban el milagro. Otros reciban el milagro y estamos llamados a ser gente que produzca milagros en otros. Y quiero decirle, tal vez usted vino hoy día para recibir una palabra de consuelo, de ánimo, para decirle que todo va a estar bien. Y sí, también es eso.
Pero el secreto de un verdadero hijo de Dios, el secreto del éxito en nuestra vida es poner a Dios en el centro y entender que todo lo que venga a nuestra mano lo vamos a vencer porque Dios está con nosotros. Pero que si yo tengo a Dios a mi lado, no me puedo enfocar en lo externo primero, sino que tengo que llenarme de fe, llenarme de fuerza, llenarme de palabra. ¿Para qué? para que cuando vengan las necesidades yo no pueda mirar que es poco o mirar a otros, sino que pueda mirar que con lo que yo tengo es más que suficiente.
Y quiero decirle, lo que usted tiene es más que suficiente, pero no es solamente para que usted resuelva su necesidad, sino para que a través de usted otros sean bendecidos, otros sean sanados, otros sean alimentados, otros sean levantados, otros sean restaurados, otros puedan ver que Dios es un Dios soberano que puede hacer todo lo que nosotros creemos que él puede hacer. Por lo tanto, el llamado es a dejar de limitarnos. a dejar de limitarnos pensando, bueno, es que a lo mejor la otra hermana ora mejor, la otra persona tiene más conocimiento, la otra persona lo puede hacer bien, el hermano Marcial, que el que hace el discipulado lo sabe hacer mejor, sino que entender que a lo mejor yo no voy a tener el conocimiento que tiene Marcial en el discipulado, pero sí tengo conocimiento y ese conocimiento puede ayudar a otro porque si no, amado, vamos a terminar ar el año agotado de la vida, agotado del día a día. Y Dios no quiere eso.
El Señor no quiere siervos cansados de hacer. Quiere siervos que podamos ser renovados en él para que no nos miremos en poco lo que hay en nuestras manos. Cuántas veces en estos días nos hemos mirado y hemos visto que tenemos poco en nuestras manos, que tenemos poco para resolver un problema en la casa, que tenemos poco para resolver un problema en el trabajo, que tenemos poco para resolver un problema en la familia, un problema en la gente que nos rodea. Y es verdad, quiero decirle esto, amado, tal vez no vamos a poder resolver todos los problemas porque no sabemos cuántos comieron más pan, cuántos comieron más peces.
Solo sabemos que a todos les tocó. Entonces, a veces nosotros decimos,
No, es que resolví este problema, pero me faltan estos 10.
Y el desafío de hoy es que cuando usted llegue a su casa y a lo mejor usted vea una situación adversa, no tenga temor y ore y dígale, «Señor, yo creo que tú me has dado la capacidad de declarar bendición sobre mi casa. que a lo mejor usted mañana va a tener una reunión y usted pueda decir y usted sabe que es una reunión compleja, usted pueda, Señor, mis panes y mis pesas a lo mejor no son la gran oración que puede hacer el hermano, lo que dice la Biblia, lo que veo en un tutorial, pero sé, Señor, que si yo lo dispongo en tus manos y me lleno de ti, entonces tú vas a abrir las puertas. Eso es lo que hace este niño. Y sabes lo hermoso que ni siquiera sabemos cómo se llama.
Ni siquiera sabemos cómo se llama. Es más, tenía entre 13 y 15 años. Aquí a los 13 y 15 los vemos allá jugando allí afuera todo el rato. Entonces, ¿qué es lo que quiere el Señor de nosotros?
Que podamos venir cada día a la casa del Señor y podamos llenarnos de él y podamos ser honestos y decirle, «Dios, hoy no fue un buen día. Hoy siento que me pasaron por encima, pero aquí estoy porque no quiero irme agotado del diario vivir, sino que quiero llenarme de ti. En su presencia tenemos paz, en su presencia tenemos sanidad. En su presencia nuestras fuerzas se levantan.
En nuestras fuerzas el Señor renueva, dice la escritura, como águila en nuestra vida. En en su presencia todo ataque del enemigo es deshecho. Pero, ¿qué tenemos que hacer? Ser como esos niños, llenarnos de lo que él nos da.
y que cuando él pueda hablar una necesidad, ni siquiera nos nombre a nosotros. Porque si usted se fija, Jesús nunca nombra al niño. Ahora, Jesús no sabía que el niño tenía panes y peces. Claro que sí.
Jesús sabe lo que usted tiene. Jesús sabe la capacidad que usted puede dar en cada área de su vida. Pero lo que Jesús hace era esperar que ese niño pudiese escuchar como esperaba de los discípulos, como espera de nosotros, que escuchemos de él, que nos llenemos de él y que cuando él nos pregunte algo o cuando nosotros veamos una necesidad, cuando veamos que tal vez algo no está funcionando bien o alguien no lo está pasando bien, no digamos, no es que le voy a decir a la otra hermana que hable, no es que le voy a decir a la otra persona que ore, sino entender que esa es la señal de Dios para que nuestros niños puedan salir a la escena, porque el niño estaba al lado de Andrés. ¿Y qué es lo que hace Andrés?
Es más, si usted lo ve en la escritura, incluso pareciera que Andrés se burla del niño, así como, «Ah, ya aquí está.
Pero lo que Jesús quería era que alguien que hubiese recibido su palabra también se hubiese conectado con su corazón. El mundo está lleno de necesidades. A nuestro alrededor estamos llenos de necesidades. Pero Dios nos invita hoy a que nos podamos llenar de él, a que podamos decirle,
Es verdad, no ha sido un buen día. Tal vez los desafíos, la presión son grandes, pero también entiendo que la manera correcta ser bendecido y de ser de bendición es no actuar como Felipe, sino actuar como este niño. Es, Señor, reconocer que tal vez no tengo mucho, pero que te tengo a ti. Es reconocer que a lo mejor no todo se va a resolver, pero yo no me voy a quedar diciendo, «No, es que a lo mejor no voy a dar el ancho, no va a funcionar.
sino que voy a disponer mi corazón, voy a disponer mi vida, me voy a entregar a él, voy a escuchar lo que él me tiene que decir, voy a escuchar su enseñanza y no voy a mirar, ah, no, es que era la fiesta, todos tenían, no es que le voy a dar a ellos no más que me caen bien, sino entender que Dios tiene mucho más y que el milagro más maravilloso de ser hijos de Dios es que podamos ser fuente de bendición para otro, No hay nada que nos bendiga más, no hay nada que abra puertas, no hay nada que nos levante más que cuando somos fuente de bendición para otro. Pero también tenemos que dejar de ser gente que está cansada, porque cuando estamos cansados es porque hemos perdido el foco. Es lo que es realmente importante. Yo quiero que podamos ir a el salmo 51 porque el otro lo parafrasé, así que no te lo voy a dictar.
Salmo 51. David dice,
No me eches de delante de ti y no quites de mí tu Santo Espíritu.
Queremos ser un Felipe que esté al lado de Jesús, que tenga los privilegios de estar con Jesús, pero que no logremos ver el corazón de Dios, qué es lo que él quiere que nosotros podamos hacer. o queremos convertirnos en ese niño que no importa que no seamos renombrados, conocidos, pero que entiende el corazón del Señor y que no se avergüenza de poner en las manos de Dios lo que él tiene. Y cuando David escribe esto, lo que está estableciendo es Señor, yo quiero ser ese niño. Es más, la escritura dice que debemos ser como niños, porque creo que si fuéramos nosotros adultos con cinco panes y dos peces, de pronto hasta nos acomplejaríamos.
¿Cómo voy a entregar eso? Y eso es porque nuestra mirada está en lo exterior. Pero yo quiero que en este día usted pueda mirar su interior y decirle,
Señor, lléname de ti para que yo pueda ver lo que has puesto en mí. Lléname de ti para ver que todo es posible contigo.
Lléname de ti, Señor, para poner, de hecho, hoy día estaba orando y me fijé la hay una frase afuera que dice,
Lo que hace este niño se enfoca en Jesús y sin que Jesús le hable entiende las necesidades que hay que cubrir. A veces nosotros nos esforzamos conversando, aconsejando, requiete conversando, requiete abrazando y de pronto lo único que necesitamos es que el Señor nos renueve, es que el Señor nos fortalezca, porque así podemos ver y podemos decirle,
Todas las situaciones que hoy nos desgastan, ya no nos van a desgastar más. Y además vamos a poder darle a otros de comer y además vamos a poder hacer a otros felices. Y además vamos a poder entregar las respuestas que hoy no tenemos. Cuántas veces nosotros conversamos con personas o aconsejamos y no sabemos qué más decir.
Se nos acabó el argumento, no sabemos cómo hacer entender, no sabemos cómo ayudar a las personas. Pero cuando nosotros estamos llenos del Señor, entonces esos panes y esos peces producen el milagro. Y yo quiero animarle, amada iglesia, a que podamos disponernos, a que podamos disponernos en el Señor, a que podamos dejar de ser gente que hace cosas, gente que se activa en cosas y podamos decirle,
Señor, no quites tu espíritu de mí.
Y eso trae descanso. Y aunque no sabemos nada de este niño, han pasado los meses, los días, los años, los siglos. Y es un milagro que está en los cuatro evangelios. Eso quiere decir que son de los milagros más importantes y ese niño, esa historia puede ser usted.
Nosotros no estamos llamados para ser bendecidos para nosotros. Estamos llamados a buscar la bendición para bendecir a otros. Pero para eso tenemos que llenarnos en este día. Y yo quiero invitarle que se pueda poner en pie y podamos orar, porque a lo mejor usted hoy ha venido como yo, superagotada, tal vez ser saturado, tal vez preocupado, tal vez pensando,
¿Y cómo lo voy a hacer ahora?
¿Y cómo vamos a resolver?
Y muchas veces nuestra vida vivimos en ese estado, preocupado, estresado, agobiado, molesto, enojado, cansado, enfermo y círculo vicioso, cuando lo único que el Señor quiere es que nos podamos llenar de él para que podamos ver lo que él ha puesto en nuestras manos. Y Dios ha puesto cosas hermosas en usted. Dios ha puesto habilidades, talentos, capacidades hermosas en usted. No diga más que son tan pocas.
No diga más es que no sé usarlas. Solo disponga su corazón para el Señor. Dígale,
Señor, tal vez yo estoy esperando que tú traigas la solución a mi familia desde otro lado, pero tal vez solo tengo que buscarte a ti y estos panes y estos peces van a ser suficientes porque ese es el Dios que nosotros tenemos.
Padre, en el nombre de Jesús, te damos gracias, Señor, en esta tarde. Señor, tú nos has traído en este día para desafiarnos. Tú nos has traído en este día para que podamos mirar, Señor, a nuestro interior, para que podamos, Señor, hacer un alto y preguntarnos qué queremos ser. Queremos seguir siendo felices, que podemos estar y que podemos recibir, pero no estamos escuchando tu corazón.
No logramos entender, Señor, cómo los milagros van a suceder. Oh Dios, tú hoy nos invitas a todos nosotros a que podamos ser como esos niños, Señor, que tenía la disposición, pero una disposición que nació después de escucharte a ti. Porque cuando te escuchamos y cuando te buscamos a ti, Señor, podemos mirar y ver que lo que hay en nuestras manos es suficiente. Padre, yo bendigo a tus hijos, bendigo a tu iglesia, oro, Espíritu Santo, para que todo agotamiento, Señor, sobre sus cuerpos físicos, todo agotamiento, Señor, en nuestra mente, en nuestro corazón, desaparezca para que podamos sumergirnos, Señor, en el favor y en la paz que nos da tu presencia.
Porque no estamos aquí, Señor, para cumplir un día. Estamos aquí para ser renovados, transformados por ti. No permitas, Señor, que nuestra actitud de Felipe, Señor, nos guíe esta semana, sino permítenos, Señor, poder encontrarnos contigo, porque tú tienes la solución, Señor. Y muchas veces nosotros en nuestro afán insistimos en situaciones o circunstancias cuando tú quieres que voguemos mar, cuando tú quieres que podamos extendernos, Señor, que no seamos escasos, podamos mirar, porque Dios, si tú pudiste multiplicar panes y peces, tú también puedes abrir puertas de trabajo, tú también puedes abrir oportunidades de negocio, tú también puedes restaurar hogares, tú también puedes romper vicios, tú también puedes Puedes romper círculos, Señor, de maldiciones.
Tú también puedes traer sanidad a los corazones, Señor, porque cuando te buscamos a ti, lo imposible se hace posible. Y yo oro, Señor, para que tus hijos en este día sean revestidos de esa fuerza, sean revestidos de esa fe y de ese corazón. Señor, que no hagamos cosas porque en esas cosas estamos a tu lado, sino que te busquemos a ti, Señor, porque tú tienes una doble porción y eso nos invita como iglesias a entender y a creer que aún lo que nosotros creemos que mereceríamos tener, si te buscamos a ti, tú tienes mucho más, Señor. Yo oro, Espíritu Santo, para que todo cansancio físico, emocional y mental, Señor, sea deshecho en el nombre de Jesús y venga tu paz y venga tu presencia, Señor, a cada vida y cada corazón.
Oro, Señor, para que tú renueves su fuerza. Oro, Señor, para que el día de mañana, cuando vayan a sus trabajos, cuando tengan que enfrentar sus realidades, puedan recordar, Señor, que ellos tienen panes y peces y que tú quieres hacer el milagro a través de ellos. Que no se frustren, el Señor, porque tal vez no se producen todos los milagros, que tal vez no todas las cosas funcionan a la vez, Señor, pero que no escondan su mano con esos alimentos que tú tienes para otro, porque no se trata, Señor, de cuánto sabemos, se trata de cuánto te amamos a ti, Señor. Se trata de cuánto te amamos a ti.
Se trata de cuánto estamos, Señor, dispuestos a estar contigo, Dios, y disponernos porque tú quieres hacer el milagro a través de nosotros. Bendice a tus hijos. Oro, Señor, para que en su mente y en su corazón se arraiga esta palabra y ellos puedan recordar que es a través de ellos que tú puedes hacer el milagro. Sí, Señor, creo que puedes usar a otro, pero también creo que viene una temporada en donde ellos podrán ver que son ellos los gestores, Señor, de los milagros más maravillosos y más importantes, porque para eso los has escogido y para eso, Dios, hoy nos has traído a este lugar.
Padre, los bendigo con toda bendición en el nombre de Jesús. Amén, Señor. Y amén. Podemos darle un aplauso al Señor y vamos a adorar al Señor unos minutos.
Adore al Señor con todo su corazón en este día. Él nos ha traído para ser bendecidos y bendecidos nos vamos a ir. Yo no puedo vivir sin ti, Señor. Sin tu amor no puedo caminar.
La fuerza que me das para luchar. Cuando he caído, tú me levantas y en soledad me encuentro. Eres mi amigo fiel. Mañana puedo ver tu luz.
Tú eres la razón de mi vida. Tú eres la razón de mi exist. ¿Cómo podemos cantárselo todos juntos al Señor como una declaración de amor? Amor, enfrentar la vida no podría.
Solo tú me das razón para Yo no puedo. Vamos, dígaselo. Yo no puedo vivir sin ti, Señor. Sin tu amor no puedo caminar.
Es la fuerza que me das parachar. Cuando he caído, tú me levantas. Si en soledad me encuentro, eres mi amigo fiel. Cada mañana puedo ver luz en mí.
Yo no puedo vivir. Yo no puedo vivir sin ti, Señor. Sin tu amor no puedo caminar. Tienes la fuerza que me das para luchar.
Cuando he caído, tú me levantas. Sinad encuentro. Eres mi amigo. Cada mañana puedo ver tu luz.
Podemos declararlo en este día. Dígaselo al Señor con todo su corazón. No puedo vivir sin ti, Señor. Sin tu amor no puedo carinar.
Es la fuerza que me das para luchar. Reconocemos, Señor, que cuando he caído tú me levantas. Si en soledad me encuentro. Eres mi amigo fiel.
Cada mañana puedo ver tu luz en Vamos, dígaselo con todo su corazón en este día. No puedo vivir sin ti, Señor. Sin tu amor no puedo caminar. fuerza que me das para luchar.
Cuando he caído, tú me levantas y en soledad te encuentro, eres mi amigo fiel. Cada mañana puedo ver tu luz. Una vez más, dígale, yo no puedo vivir sin ti, Señor. Sin tu amor no puedo caminar.
Eres la fuerza que me das para luchar. Cuando yo he caído, cuando he caído, tú me levantas. Si en soledad me encuentro, eres mi amigo fiel. Cada mañana puedo ver tu luz.
Podemos darle un aplauso al Señor. Vamos a aplaudí, Señor. Gracias. Gracias, Señor.
Gracias, Señor, porque no puedo vivir sin ti. Pero cada vez que me caigo, tú me levantas, me vas a levantar, Señor, porque estás conmigo. Aleluya. Puede abrazar a su hermano y dígale, «Dios hará cosas maravillosas contigo.
Dios hará cosas maravillosas contigo, amado, amada. Hay un milagro en sus manos. Hay un milagro en sus manos, iglesia. Hay un milagro en sus manos.
Amén. Hay panes y peces que se van a multiplicar para bendecir a otros. Amén. ¿Cuántos han sido bendecidos en este día?
Amén. Bien, ya casi nos vamos. Queremos darle la bienvenida a Carolina Menées. Que Dios te bendiga.
Gracias por estar. Bendecimos la prima de la Claudia y de la Pauli. Ahí está ahí. Dios te bendiga.
Esperamos que nos sigas acompañando. Ah, tantos parados. Ya. Recuerde que el jueves tenemos reunión y también quiero invitarle.
Recuerde que la iglesia está abierta si usted quiere llegar a orar. De las 6:30 está abierta la iglesia. Si usted quiere tener un tiempo de oración, la iglesia está abierta, puede pedir consejería. El viernes tenemos discipulado conociendo el Espíritu Santo.
Capítulo ¿cuál es este? Ya. 200. Amén.
Conociendo el Espíritu Santo y las delicias que comen el discipulado. Amén. Y el domingo tenemos nuestra reunión y recuerde que la cafetería está abierta. Amén.
Yo quiero que con ese mismo espíritu con el que hemos sido bendecidos, yo creo con todo mi corazón que hoy Dios ha renovado nuestra fuerza y nos ha enfocado. Así que váyase de aquí creyendo,
Yo tengo en mis manos el milagro porque no es lo que nosotros podemos hacer, es lo que Dios puede hacer cuando nosotros nos ponemos en sus manos.
Amén. Nuestro pastor anda en un velorio. Falleció el pastor Becerra, creo y no me sé el nombre, pero Raúl Becerra de la iglesia que está ahí en la avenida el templo La Hermosa que está ahí en avenida Rasuri. Así que también bendecimos ahí a la fue en representación de todos nosotros.
Amén. Buscó su ofrenda. Ahora busque su mejor ofrenda. Así como Dios nos ha bendecido, bendecimos al Señor.
Amén. Y ahí está la cuenta o el QR. Si usted quiere transferir, oramos, Padre, te damos gracias. como dice tu palabra, Señor, de lo recibido de tu mano te damos, Señor.
Tú has sido bueno. Tú has sido bueno, Señor. Y yo oro para que conforme a como tú has bendecido a tus hijos, ellos sean generosos para ti, Señor, porque tú eres el Dios de nuestra esperanza. Te alabamos, Señor, y te bendecimos con todo nuestro corazón.
En el nombre de Jesús, Señor, en este tiempo de gratitud te damos a ti porque tú nos has dado tanto, Señor, y te honramos. Amén, Señor. Y amén. Yo quiero invitarle que con gozo, con alegría de lo recibido que el Señor le ha dado, podamos bendecir su obra.
Amén. Cantamos. Yo no puedo vivir sin ti, Señor. Sin tu amor no puedo caminar.
Tienes la fuerza que me das para luchar. Cuando he caído, tú me levantas. Si en soledad no me encuentro, eres mi amigo fiel. Cada mañana puedo ver tu luz en mí.
Dígale,
Yo no puedo, yo no puedo vivir sin ti, Señor. Sin tu amor no puedo caminar. Eres la fuerza que me das cuando cuando he caído tú me levantas. Si en soledad me encuentro, eres mi amigo fiel.
Cada mañana puedo ver tu luz. Amén. Se nos desiñó la luz, ¿ve? Amén.
Le damos un aplauso al Señor. Ya no le queda Yo creo que el Señor se merece un aplauso mejor que eso. Vamos a aplaudirle. Dígale,
Amén. Oramos, Padre, gracias. Gracias, Señor. Qué bueno es estar en tu casa.
Gracias, Señor, por cada hermano, cada hermana, Señor, que ha apartado su tiempo para ti. Gracias, Señor, por aquellos que hoy que no pudieron venir, Señor, estaban conectados a través de la señal. bendecimos su vida, Señor, como siempre lo decimos, nos vamos bendecidos para bendecir. Yo oro, Señor, para que en estos días tu obra poderosa se manifieste sobre cada uno de tus hijos y puedan ver, Dios, que hay milagros que tú quieres hacer a través de ellos.
Te damos gracias, Señor. Despídanos en paz, en comunión los unos de los otros, pero jamás, Señor, de tu presencia, en el nombre de Jesús. Amén, Señor. Y amén.
Que el Señor les bendiga, que descansen y espero verles el jueves.
Declaración
Amén, Señor. Y amén. Que el Señor les bendiga, que descansen y espero verles el jueves.