Martes 19 de mayo, 2026 Pastor Darío Moral
Juan 5 Josué 19 Isaías 43:19

Mensaje central

Al sacar a un pez del agua, Señor, el pez se muere. Al sacar, Señor, una flor, un árbol de la tierra, el árbol, la flor se marchita. Nosotros, Dios, al desprendernos de usted fallecemos.

Momento de alabanzaExpandir

Introducción

Al sacar a un pez del agua, Señor, el pez se muere. Al sacar, Señor, una flor, un árbol de la tierra, el árbol, la flor se marchita. Nosotros, Dios, al desprendernos de usted fallecemos. Usted es la fuente inagotable de vida.

Usted es esperanza. Usted es respuesta. Usted es solución. Usted es todo, Dios, para nuestra vida.

Gracias. Es todo para nuestra vida. Damos a ti la gloria. Damos a ti la honra.

Damos a ti la alabanza, la adoración, mi buen Rey. Qué bien nos hace estar reunidos. que bien nos hace estar juntos, Señor, cantando, celebrando a tu nombre. Te agradecemos, mi buen Señor.

Esta es una semana corta, Dios. Jueves va a ser feriado, muchos van a poder descansar, Señor. No, no, no. Nos vamos a reunir el jueves, Dios.

Y por eso, qué bueno es poder estar hoy martes en tu casa. Prepáranos en esta semana, Señor, para que así el domingo con gozo, con alegría, podamos levantar nuestras manos también sin ira y sin contienda. Gracias, gracias por tu presencia, gracias por tu fidelidad, por tu misericordia, por tu bondad. Gracias porque usted es nuestro pastor, a su lado nada nos falta.

Gracias, Señor, porque aún andando en valle de sombra y de muerte, días malos, días negativos, días adversos, días complejos que los podemos tener todos, Señor. Somos humanos, pero ahí estás tú, mi buen Señor. Gracias. Ahí estás tú para ayudarnos, para bendecirnos, Padre.

Gracias. Damos a ti la gloria, damos a ti la honra, damos a ti la alabanza y la adoración. Muchas, muchas gracias por este día. Gracias por este tiempo en el nombre de Jesús.

Amén, Señor. Y amén. Le damos un fuerte aplauso a nuestro Señor, por favor, iglesia. Vamos.

Aleluya. Dios, a ti da gloria, a ti la honra, a ti da alabanza, a ti adoración. Qué bueno es poder adorarte en esta tarde. Qué bueno es poder bendecirte en esta noche.

Qué bueno es poder exaltarte a ti, Rey de Reyes, Señor de los señores. Usted es alfa Omega, príncipe fino y último. A ti adoramos. A ti adoramos.

Dios nos bendiga. Antes de tomar asiento, ya ahí, mientras usted toma asiento, saluda ahí al que tenga cerca suyo, lo bendice, por favor, le agradece el estar junto a usted en la casa del Señor. Muchas gracias, muchachos. Dios les bendiga.

Gracias. Bien, ¿cómo están? Qué bueno verles un día martes. Qué bendición verle un día martes.

Bien. Aprovecho recordar rápidamente que el jueves feriado no no nos vamos a congregar. Usted descanse. El viernes sí acuérdese que eh se reúnen las mujeres en los distintas casas.

Hermánate y eh nosotros también no nos vamos a juntar, nos vamos a la mesa, así que va a ser un lindo y un hermoso tiempo. ¿Ya te dieron permiso?

Juan capítulo número cinco, por favor, si me puedes

Juan capítulo número cinco, por favor, si me puedes. Gracias por el tiempo.

Juan capítulo número cinco

Juan capítulo número cinco. Saludamos a todos nuestros amigos, amigas que están a través de la radio, por medio de las redes sociales. También pasó frío usted hoy en la mañana o no. Ahí es cuando me dan ganas de bendecir a los team inviernos y que santo.

Pero bueno, les doy una linda noticia. Mañana 18 gr 17. ¿Quiénes son los? Pero bien, que Dios los bendiga, que disfruten el todo eso.

Domingo a orar por ellos. Amén. Yo yo creo que todos los que son team invierno y esta ya es una especulación mía, no más, pero como que están más cerca del infierno, entonces se alejan un poco más. No.

Juan capítulo 5, por favor. Bien, vamos a la palabra. Me tengo solamente un par de minutos, quiero aprovecharlo. Juan 5 verso 5 dice la escritura, había allí un hombre que hacía, ¿cuánto tiempo?

38 años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo, «¿Quieres ser sano?» Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo. Jesús le dijo, levántate, toma tu lecho y anda al instante, diga conmigo, al instante. Aquel hombre fue sanado y tomó su lecho y anduvo, y era día de reposo aquel día.

Dios bendiga su palabra. Oramos, Señor, gracias te pido con todo mi corazón. Usa mi vida en esta noche, Señor. Bendice a cada uno de los presentes.

Que esta palabra corra y sea glorificada. Necesitamos de tu palabra en nuestra vida, Señor. Bendícenos en el nombre de Jesús. Amén.

Y amén. Dele un fuerte aplauso a su Señor, por favor. Bien, hay hay cosas bien interesantes de de los del texto que hemos leído los versos en este día que hemos compartido. La Biblia nos habla de un hombre de 38 años que llevaba enfermo.

No, no sabemos si su edad era 38 años. No sabemos si de nacimiento este hombre se encontraba en esa condición. Pero lo que sí sabemos es que llevaba 38 años enfermo. ¿Cuál era su condición?

Este hombre estaba paralítico, no se podía mover por sí solo, estaba ahí postrado y se encontraba en un lugar llamado Betesda. Los versos anteriores a los que hemos leído tiene relación o nos señala el punto. Esto está en Jerusalén. el pozo de Betesda, la Biblia dice que tenía cinco pórticos.

¿Y por qué la gente se reunía en aquel lugar? ¿Por qué los enfermos de manera específica se reunían en aquel lugar? Porque la Biblia dice que de tiempo en tiempo venía un ángel movía las aguas y el primer enfermo que tocaba las aguas era inmediatamente sanado.

Primero En

Por eso era un lugar frecuente para los enfermos, esperando en algún punto, en algún momento, ser el primero en poder meterse al agua y así recibir la sanidad. Ahora hay que entender dos cosas importantes para poder comprender quizás de mejor manera el por qué este hombre se encuentra en ese lugar más allá de lo ya mencionado. Primero de ellos, no debemos olvidar, querida iglesia, que en el momento en que Jesús emerge con su ministerio público, habían transcurrido 400 años de silencio. El último profeta, escrituralmente hablando, el último profeta del Antiguo Testamento de manera cronológica es Malaquías.

Luego de Malaquías, al levantarse, hasta levantarse Juan el Bautista, hay 400 años de silencio. En algunas Biblias, sobre todo las más antiguas, algunas Biblias entre Malaquías y el Nuevo Testamento tenían dos hojas en blanco, representando cada una de sus caras, de esas hojas, 100 años de silencio. Entonces, desde Malaquías hasta Juan el Bautista hay 400 años de silencio. 400 años en donde nadie escuchó un así dice el Señor, 400 años donde estaban ellos buscando una esperanza, buscando una respuesta.

En ese periodo de tiempo se levanta un grupo llamado los celotes. Eh, se se levanta otro grupo eh llamado los eh Macabeos. Hasta el día de hoy hay algunos todavía. Bueno, ese es otro punto.

Ah, pero hay algún Macabeo. Pero bueno, 400 años de silencio donde se levantan, como te dije, un grupo denominado celote, otro grupo llamado Macabeo. En medio de esos 400 años de silencio se levanta todo un sistema religioso, fariseos, saduceos, herodianos, que usted no los ve en el Antiguo Testamento, pero sí en el Nuevo Testamento, porque a la ausencia de una verdad siempre se terminan levantando sustitutos. Cada vez que no hay una verdad clara en la vida de alguien, siempre, escúcheme, por favor, se van a ir levantando sustitutos.

Y en medio de esos 400 años de silencio también se levantó el Imperio Romano e Israel en ese momento está siendo ocupado por Roma. El segundo punto que es importante poder tener en consideración en ese momento es que Jesús era un profeta que recién se estaba levantando, un profeta para muchos, era un revoltoso para otros y y él está recién apareciendo cuando nosotros leemos este milagro de Jesús hablando con este paralítico. Esta es la segunda vez, por lo menos de manera escritural, que nosotros vemos a Jesús en Jerusalén. Ahora, para nosotros un poco complejo entender que en en esos años y y digo complejo de entender porque hoy en día a través de los avances de la tecnología, a través de las redes sociales, uno sabe inmediatamente lo que está pasando en todo en todo el mundo, en todas partes.

Pero hay que entender en ese tiempo donde no hay periódicos, donde las noticias son solamente del boca a boca. Por tanto, por más que Jesús está levantando su ministerio público, para no todos es conocido Jesús. De hecho, Jesús es la segunda vez que aparece en Jerusalén. Por tanto, es entendible la conversación, entendiendo esos dos puntos, es un poco entendible la conversación de Jesús con este paralítico.

Entonces, la Biblia declara que Jesús llegando a a ese lugar, me gusta, como dice la escritura, que Jesús ve a este hombre antes de conversar con él, Jesús primero lo ve. Y y yo creo, querida iglesia, que Dios piensa en nosotros y Dios nos observa. Yo yo creo que Dios te ve. Dios te ve en tu necesidad.

Yo yo creo con todo mi corazón y es por eso que somos seguidores también de él, que Dios nos ve, que Dios nos observa, que Dios está ahí mirando antes de interactuar con nosotros. Él está ahí presente, observando, viéndonos. Recuerdo las palabras de Jesús a Natanael, uno de sus apóstoles. cuando cuando estabas en la higuera, yo yo te vi, yo yo te observé, yo te miré de de repente en medio de la aflicción, de repente en medio de la necesidad, muchas veces en medio de los momentos complejos y difíciles que quizás atravesamos en el día a día, pareciera que Dios no estuviera tan interesado, pareciera que Dios prácticamente estuviera inexistente.

Pero déjeme decirle, por favor, hay un Dios que nos está observando, hay un Dios que nos está mirando y y me gusta como lo señala Jeremías en el capítulo número uno, por favor, si son tan amables, capítulo 1, verso 5, dice la escritura, «Antes que te formas en el vientre te conocí y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. un Dios que nos ve, un Dios que nos observa, un Dios que te mira, que que tiene, repito, tu sus ojos puestos en cada uno en cada uno de nosotros. Y eso me lleva a preguntarme necesariamente qué Dios está viendo de nosotros. Porque antes de interactuar, repito, la la Biblia dice que Jesús lo vio y y me gusta el hecho de que, recuerda, por favor, es el pozo de Betesda.

Hay muchos enfermos ahí, pero Dios se fija particularmente en este en este hombre. Entonces, mi mi pregunta sería, ¿qué qué Dios está viendo de ti a a a la distancia en en el día a día? ¿Cómo cómo crees que te está observando? ¿Cómo cómo crees que te está mirando?

¿Cuál cuál sería nuestro comportamiento? Porque una cosa y y seamos honestos, por favor, y y esto quizás lo podemos recordar cuando nuestros papás nos miraban y nos observaban. Una cosa es nuestro comportamiento cuando sabemos que alguien nos está mirando. Y otra cosa muy distinta es cuando creemos que nadie nos observa, cuando creemos que nadie nos está mirando.

Entonces, ¿cuál cuál es tu comportamiento? ¿Es similar tu comportamiento cuando tú crees que alguien te está mirando a cuando tú sabes que nadie te está mirando? E es similar tu comportamiento cuando tú sabes que a lo mejor los tuyos te están mirando a cuando tú crees que que nadie te está mirando. Ahora, hoy en día es más fácil comprender esto, es más fácil entender esto, porque siempre hay alguien que está mirando, siempre hay alguien que está siempre hay alguien que está observando, siempre hay alguien que sabe que sabe de ti.

como como recuerdo como como ese pastor que en un momento pidió vacaciones, entonces no no quería manejar, no quería hacer nada y y se toma el tren hacia el sur y se sube para descansar porque está en vacaciones. Entonces van pasando eh quienes están ahí atendiendo y llama a uno de los garzones y dice,

Eh, por favor, tráigame una cerveza.

Entonces le traen una cerveza y ahí descansando y y se toma la primera cerveza y luego dice, «Ey, tráigame otra cerveza.

Y van y le traen otra cerveza y pasado el rato llama y y le dice,

Ey, tráigeme otra cerveza.

Cuando va el garzón a traerle la tercera cerveza, le dice,

Mi pastor, perdón, pero ya se le está notando. Siempre siempre hay alguien que te mira, siempre hay alguien que te está observando. Y y y lo interesante de esto, querido querida, es que Dios está viendo a este hombre.

Dios está viendo a este hombre. Y y mi pregunta es y y voy de lleno a lo que quiero plantear en esta tarde y espero sea de bendición para tu vida. ¿Qué vio Jesús en este hombre que no vio en los demás? Porque recuerda que es un lugar lleno de enfermos.

E es un lugar lleno lleno de personas que están convalecientes, personas que están con enfermedades, pero la Biblia es clara que que señala y dice al Jesús saber que este hombre llevaba ahí esa esa cantidad de tiempo, 38 años, ¿qué qué vio Jesús en este hombre que le llama que le llama la atención al resto de los demás? Y y al leer este capítulo, yo puedo observar dos cosas que creo que mi maestro le llamaron la atención de esta persona y el primero de ellos es el el valor, el valor de su persona, el valor que tenía este hombre. Y déjeme un poco desarrollar esta esta idea, por favor. Cuando Jesús tiene esta conversación y le dice, «¿Quieres ser sanado?» Me me impacta las primeras frases de este hombre para con Jesús, no tengo quien me meta al pozo.

No, no tengo a nadie que me meta al pozo. Entonces, no nótese la la pregunta, por favor. ¿Quieres ser sano? Y y la respuesta de este hombre, quiero quiero repetirla, no tengo quien me meta.

E e en otras palabras, no tengo a nadie, no le importo a nadie. Pero a pesar de no tener a nadie y al a pesar de que pareciera que no le importaba a nadie, ese hombre seguía ahí buscando buscando su sanidad. Entonces, en en en otras palabras, permítame decirlo de esta manera, no lo está haciendo por otros, lo está haciendo por él. No, no lo estoy haciendo por los demás, estoy buscando la sanidad por mí.

No, no lo hago. Déjeme repetir esto, por favor, porque quiero llevarte a este punto. Lo hago no por los demás, lo estoy haciendo por mí. Entonces, esto esto me lleva a preguntarme lo siguiente.

¿Cuántas veces quizás tú has dejado de hacer ciertas cosas que son importantes para ti, que son valiosas para ti, pero pareciera que no tienen sentido para los demás? Pareciera que no le importa. Pareciera que no le importa a los demás. ¿Sabe, sabe con cuánta gente de repente uno uno se encuentra y y y tiene esta posibilidad de conversar y decir, «¿Sabes qué, pastor?

No, no sé si seguir con esto porque porque se lo he compartido a mi familia, se lo he compartido a mi esposo, se lo he compartido a mi a mi cónyugue, a mi pareja, a mi esposa. He intentado de que mis hijos se motiven con esto que yo he formado desde la nada y pareciera que no les importa. Y y cuánta gente de repente, porque tú ves el poco interés en los demás en relación a lo que tú haces, simple y sencillamente lo comienzan a abandonar y lo comienzan a dejar porque pareciera que si no es importante para los demás, entonces no tiene valor. Y eso es algo que me gusta de esta persona, que que él abiertamente y y creo que eso es lo que le llama la atención a mi maestro de de ver a un hombre que está buscando la sanidad, no por los demás, porque al fin y al cabo no tenía a nadie, sino que él lo está buscando por su propio por su propia persona.

E es importante para mí y eso es más que suficiente. O sea, yo yo creo que cuando tú tienes una idea, cuando Dios pone un sentir en tu vida y y esto lo creo con todo mi corazón, cuando Dios pone un sentir en tu vida, si si el hecho de que no le interesa a los demás no implica que eso entonces tenga menos valor, si es importante para ti, sigue adelante. Si si es importante para ti, que tenga valor para ti es más que suficiente. No, no, no sé si me estoy haciendo entender con esto, pero si es importante para ti, repito, yo creo que es más es más que suficiente.

Nuestro problema es que hoy buscamos la aprobación de otro, buscamos la aprobación de un tercero. Buscamos la aprobación. Oye, ¿qué te parece? Tengo tengo esta idea, ¿qué te parece?

Y de repente el otro te dice, «¿Sabes qué? No, no creo que sea buena idea. Y como no le gustó a ese, entonces uno comienza como a desecharlo. Uno uno comienza como a votar, oh, en realidad a lo mejor no es tan buena idea, pero si es importante para ti, lo lo digo una vez más, si es importante para ti es más que suficiente.

No sé si puede decirle a alguien, por favor, no te desanimes. No, dígaselo de nuevo, por favor. No te desanimes. Que que te importe a ti.

A ver, levante su mano, por favor, y diga lo siguiente. Que me importe a mí ya es suficientemente bueno. O sea, si te importa a ti, ya es suficientemente bueno, importante. Y yo creo que eso es lo que lo que me bendice y y creo que es lo que le bendice a mi maestro, el que él ve.

Imagínate, por favor, 38 años. No estamos hablando de 2 meses, no estamos hablando de un año, son 38 años en esa condición en donde no tiene a nadie que le ayude, pero él lo está haciendo porque para él es importante. Para él es importante. A lo mejor no le importa un pepino.

Perdóname mi vocabulario, por favor, pero a lo mejor no le importa un pepino a tu marido lo que tú estás haciendo. A lo mejor no le importa un pepino a tu familia lo que tú estás haciendo y muchas veces esas situaciones no me digas que no, por favor nos desanima, no nos desanima porque lo lo va lo va a mostrar con tanta alegría. Por fin te salió el queque y lo y lo va a mostrar con tanta alegría, con tanta pasión y y los demás entonces uno uno parecía,

No hago nunca más un queque mal agradecido. No hago nunca más un postre.

¿Por qué?

Porque tú estás buscando la validación de otro y si y nos olvidamos que si te importa a ti ya es más que suficiente. Que sea bueno para ti, mi hermano, mi hermana, que sea importante para ti. No, no tengo a otro que me meta, pero pero me importa a mí. A otro no le interesa.

No tengo a nadie más, pero que me importe a mí es más que suficiente. Y yo creo que eso es lo yo creo que a alguien Dios le está hablando hoy día a él. O sea, ¿qué te importe a ti, mi hermano, que sea importante para ti. De repente nosotros, y perdóneme que repita esto, buscamos la validación del otro.

Buscamos la validación de otra persona, que a otra persona le importe tanto como a mí, para que entonces pareciera que es importante. Pero Dios te está mirando, Dios te está observando, Dios está viendo qué es lo que va a hacer con el don, con el talento que él puso en tus manos, que a lo mejor, repito una vez más, no le no le interesa un pepino a nadie más, pero si te importa a ti, sigue adelante. No importa que a los demás no le interese. Dios te está observando a ti.

Dios te está mirando a ti. Y por lo demás, mi querido hermano, mi querida hermana, un día cuando lleguemos delante de la presencia de Dios, no podremos decirle a Dios, no es que a los demás no les importaba. Porque Dios te dirá, el talento, el don no se lo di a los demás, te lo di a ti. A ver, levante su mano nuevamente y diga, «¿Que me importa a mí?» Ya es suficiente.

Amén. Así que si a usted le importa venir a la iglesia, usted venga con una sonrisa oreja a oreja. Si usted le si a usted le interesa, mi hermano, es suficientemente bueno, por favor deje de desanimarse. Es que nadie me acompañó, pastor.

Entonces, en vez de venir a disfrutar acá, usted viene a llorar. Si ya que usted venga es suficientemente bueno para Dios, ya que usted esté aquí es suficientemente bueno para el Señor. Mira lo que dice Juan. Jueces, perdón, no Juan.

Jueces capítulo 6 verso 11. Y vino el ángel del Señor y se sentó debajo de la encina que está en Ofra, la cual era de Joas Abisreía, y su hijo Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar para esconderlo de los madianitas. Este Gedeón es el que con posterioridad libre a Israel tan solo con 300 personas. La Biblia dice que Israel se iba empobreciendo todos los años porque Madián tenía una estrategia.

Ellos esperaban la cosecha, dejaban que Israel sembrare y una vez que se levantaba la cosecha, Madiana aparecía y se llevaba toda la cosecha. En medio de esa situación, Gedeón dice, «Esto no puede seguir así.

Y mientras los demás estaban estaban escondidos, ¿sabes lo que hacía Gedeón? Jeón era el único que estaba en el campo cosechando. Pareciera que a nadie más le interesaba, pero le importaba a él.

y con que le importara a él fue más que suficiente. Y Dios le dice,

Dios está contigo a través de un ángel varón esforzado y valiente. Porque si hay algo que Dios observa, es cuando tú no te desanimas, porque a los demás no les importa, sino que entiendes que si Dios te lo dio a ti, tú tienes que seguir luchando por el sueño, por el anhelo, por lo que Dios ha puesto en tu corazón. No te desanimes.

Mire, mire de nuevo a alguien, por favor, o a dos a tres personas. No te desanimes. No te desanimes. Ahora, ahora sea un poquito, sea un poquito más sincero.

Mírelo y dígale, «A mí no me importa, pero no te desanimes. Lo que tú hagas, amado, amada, a mí no me importa. Deje de desimarse porque a lo mejor a los que están a su alrededor no les importa. Usted siga adelante.

El sueño se lo dieron a usted. El sueño se lo dieron a usted. El anhelo se lo dieron a usted. Lo segundo que veo que mi maestro pudo haber observado de este hombre es que precisamente no se desanimaba, pero tampoco se rendía.

No se rendía. Imagínese 38 años. Mi hermano, si usted y yo somos sinceros, a las dos semanas Dios no nos contestó, ya no hicimos mormones. No, no, no se rinda, mi querido hermano.

A ver, abrace a alguien, por favor, ahora y dígale,

No te rindas. No, no tires la toalla.

Abrácelo, por favor. Dígale,

No, no te rindas. No, no tires la toalla.

Sigue adelante, por favor. Marcos, ¿me puede ayudar? Me quedan 2 minutos. No te rindas.

Vamos, dígaselo de nuevo. No te rindas. Abrácelo con cariño. Dígale,

No te rindas.

No, no tires. No tires la toalla. No te rindas. Amado, amada, cada vez que usted crea que lleva mucho tiempo esperando, por favor recuerde a la historia de este hombre, porque a lo mejor aquí es verdad que hay gente que ha estado esperando un milagro, pero no creo que nadie aquí esté llevando 38 años esperando.

que quizás usted y yo eh e estamos esperando situaciones, estamos esperando y todavía no pasa y todavía no pasa y todavía no sucede. Pastor, estoy a punto de tirar la toalla. Parece que no tiene sentido. Parece que que nada resulta.

Pastor, amado, amada, no te rindas. No te rindas. Quizás lo que Dios está esperando en ti, quizás lo que Dios está observando en ti, recuerda que eso fue lo que provocó que el Señor se acercara a él, que a la distancia él observó. Seguramente Jesús comenzó a a preguntar, ¿quién es el que lleva más tiempo aquí?

Y comenzaron algunos a decir, «Mira, este lleva 15 meses.» Otro a lo mejor,

Mira, a este lo recién lo empezamos a ver desde ayer, pero ese que está allá, ese es del inventario. 38 años en esa condición y sabe, no tiene a nadie que lo ayude.

Pero es increíble, todavía no se desanima, pero es increíble, todavía no se rinde. Y cuando viene el movimiento de las aguas, lo vemos hasta gatear inclusive, pero no se rinde y sigue ahí. Y yo creo entonces que el Señor apareció y por eso la bendita pregunta quiere ser sano.

Y creo con todo mi corazón que en este tiempo Dios está buscando hombres y mujeres que no se desanimen, que no se rindan por lo que le están diciendo los demás, sino que siguen el sueño de su corazón. Y es verdad que hay puertas que a lo mejor humanamente no se pueden abrir, pero cuando tú confías en Dios, no te desaniman ni te rinde. Ese Dios todopoderoso comienza a abrir las puertas que humanamente eran imposibles. Y Dios comienza a hacer la obra que tú y yo estamos necesitando.

Un Dios que hace que lo imposible sea posible. Josué capítulo 1 verso 9. Josué 19. Suban n más muchachos, por favor.

Estoy finalizando. Josué 19. Mira que te mando que te esfuerces, que seas valiente. No temas ni desmayes.

Dígale a alguien,

No temas, no desmayes. Dios está contigo.

Aleluya. Querido, querida, Dios está contigo. Dios está contigo.

Y yo creo que hoy Dios te trajo a este lugar. No es casualidad que Dios te trajo a este lugar para señalarte y para decirte,

Te he estado observando, te he estado mirando.

Y quizás estabas a punto de tirar la toalla en ciertos aspectos de tu vida, estabas a punto de rendirte en otro, pero Dios te trajo a este lugar para decirte, «No te desanimes, no te rindas. Si es importante para ti, sigue adelante. sigue adelante porque llegará el momento en donde quizás tus fuerzas parecen que ya no son las suficientes para seguir adelante, pero ahí interviene el Señor para abrir esa puerta, para hacer camino donde no hay camino, para provocar vida en medio del sequedad y para transformar todo lo que tiene que ser transformado para que tú alcances la bendición que estás necesitando.

Isaías 43:19. Termino con esto. Isaías 43:19. He aquí, yo hago cosa nueva, pronto saldrá a la luz.

Otra vez dice Dios, abriré camino en el desierto. Él hará un camino en favor de tu vida. Vamos, dígale a alguien,

Él hará un camino en favor de tu vida. Él hará un camino en favor de tu vida.

Pero dígale, dígale ahora, pero no te desanimes, no te rindas.

Dígaselo ahora nuevamente. A lo mejor a mí no me importa, pero si para ti es importante, no te desanimes, no te rindas, sigue adelante y verás la bendición del todopoderoso. Aleluya. Yo creo que veremos la bendición de Dios en favor de nuestra vida.

Póngase de pie, por favor. Póngase de pie y ahí puesto en pie, por favor, ahora sí dele un buen abrazo a alguien y dígale, «No te desanime. No, no te rindas. Sig adelante.

Dios va a abrir ese camino. Dios va a hacer esa obra. ¡Aleluya! Dios va a hacer esa obra.

Dios va a abrir ese camino. Yo yo lo creo con todo, con todo mi corazón. Y si para ti es importante, amado, amada, si para ti es importante, usted dele no más, si para su familia es importante, usted siga adelante. Lo mejor no le importa la familia de la derecha, no le importa la familia de la izquierda.

A lo mejor usted llamó a alguien, usted lo creía a su amigo para contarle a alguien que era tan importante para usted y la respuesta fue, qué bueno. Y y y eso no me diga que no desanima, no dan ganas a lo mejor de tirar la toalla y todo lo demás, pero no. Amado, amada, entiéndalo ahora. Si es importante para usted, si es importante para usted, usted siga adelante.

Hay un Dios que te está mirando. Hay un Dios que te está mirando. Hay un Dios que te está mirando. Y yo creo con todo mi corazón, amado, amada, que llega un tiempo en que hay que separar al niño del hombre, a la niña de de de la mujer.

Hay un tiempo en que a lo mejor tú y yo estamos llorando porque pareciera que no le importa a nadie lo que estoy viviendo. Pero llega un momento también, querido y querían que usted tiene y yo también que madurar y decirlo de una buena vez, bueno, a lo mejor esto no le importa a nadie, pero Dios me lo puso a mí. Y si Dios me lo puso a mí, yo voy a seguir adelante hasta ver la promesa que Dios ha puesto en mi corazón, siendo una realidad para mí, siendo una realidad para mí, siendo una realidad, siga adelante, no se desanime. Cierre sus ojos, por favor, si puede, levante sus manos.

Padre, gracias. Gracias por este día y gracias por este tiempo. Gracias por tu palabra. Y gracias Dios por la oportunidad de hoy tenernos reunidos en este lugar.

Si me importa a mí, Dios mío, tú lo pusiste en mi corazón, es más que suficiente, Señor. Muchas gracias. Te adoramos, te exaltamos, te bendecimos con todo el corazón. A ti damos gloria, a ti damos honra, a ti damos alabanza, a ti bendecimos en este día, Padre.

Ningún tesoro que pueda ganar me saciará. Más llegaste tú, me dice vida nueva y cada deseo se cumplirá aquí en tu amor. Oh, no hay nada, nada mejor. No hay nada, nada mejor.

No hay nada, nada mejor que mi Dios. Vamos, sígale. No, no hay nada, nada mejor. No hay nada, nada mejor.

No hay nada. Aleluya. Nada mejor que mi Dios. Vengo a ti sin miedo y sin reserva.

Y cada fracaso has visto, Señor, y en tu amigo soy. Porque el Dios de los montes es el Dios de los valles. Es el Dios de los valles. No hay lugar que me pueda alejar de tu gracia y amor.

Oh, no hay nada, nada mejor. Nada mejor no hay nada. Nada mejor. No hay nada mejor que mi Dios.

Nada mejor que mi Dios. Aleluya. No hay nada. Oh, no hay nada, nada mejor.

No hay nada mejor. No hay nada, nada mejor que mi Dios. Oh, dígalo, iglesia. Cambi, cambias lamento en danza.

De cenizas, de cenizas traes vida, culpa por gloria, cambias culpa por gloria. Sé que solo tú lo harás. Cambias flamento en danzañor de cenizas traes vida. Cambias culpa por gloria.

Cambias culpa por gloria. Sé que solo tú lo harás. De las ruinas y tumbas nacen nuevos, nacen nuevos jardines. Resucitas los huesos.

Sé que solo tú lo harás. Sé que solo tú lo harás. Sé que solo tú lo harás. Oh, no hay nada, nada mejor.

No hay nada. Nada mejor. No hay nada, nada mejor. Nada mejor que mi Dios.

Oh, no hay nada. Oh, no hay nada, nada mejor. No hay nada, nada, nada mejor. No hay nada, nada mejor que mi Padre, en el nombre de Jesús, bendigo a tu iglesia, bendigo a tus hijos e hijas.

Oro, Señor, para que lo que queda de esta semana, mañana, mitad de semana, miércoles, sea un tiempo maravilloso, sea un tiempo de bendición, sea un tiempo extraordinario donde ellos avancen, donde ellos no se rindan, donde ellos, Dios mío, no se desanimen, porque quizás al que está al lado no le interesa, porque tú, Dios, eres el Dios que pone el querer como el hacer. Que ellos avancen, Señor, que al no rendirse encuentren cara a cara con su milagro. Dios, tú eres un Dios de respuesta. Tú eres un Dios de solución y de salida.

Padre, bendice a tu iglesia. Declaramos tu victoria en cada uno de ellos en el nombre de Jesús. Amén, Señor. Y amén.

Dele un fuerte, un fuerte aplauso a Señor, por favor. Aleluya. Bien, que Dios nos bendiga, querida iglesia. ¿Qué le parece si tomamos nuestra ofrenda antes de retirarnos?

Vamos a tomar nuestra ofrenda. Mientras usted busca su ofrenda, quiero recordarles rápidamente que la reunión del día jueves, recuerde, está suspendida. Ya no venga porque no va a haber nadie. Si usted viene, nos manda una foto y el domingo le hacemos capote.

El viernes sí tenemos eh hermánate ya. El viernes, hermánate, vamos a estar en la casa de nuestra hermana Yanni. Sí, todos los de ese lugar. Vamos a estar en la casa de la Vidi.

También vamos a estar en la casa de la Jenny en Marchigüe y de la Anita también. Y el creo que el grupo de la Nati se van a ajustar acá, acá en la iglesia. No solo ustedes. Ah, ya con los grupos de la viio de la Y ustedes se encargan entonces de Perfecto.

Okay. Ya ese viernes, entonces este viernes tenemos hermánate y los hombres nosotros también tenemos nos juntamos en el en la mesa. En la mesa. Me acordé una canción de Ricardo Arjón.

Cer Nicolás, eso el viernes, eh, mañana mañana enviamos a a el listado para los hermanos. El domingo 9:20 plantados, eh, Bastián, 9:20 tenemos plantados. 9:30, 9:20 plantados aquí. Eh, recuerda que a las 9:30 estamos orando.

A las 10:10 comienza nuestra eh reunión. Este domingo vamos a dar el aviso, vamos a dar el anuncio de eh de todo lo que vamos a comenzar a vivir a partir de eh del lunes de esta semana que viene. Recuerde que nos preparamos para el 8 de junio Pentecostés. Entonces vamos a estar vamos a entrar en dos semanas de ayuno, de búsqueda como iglesia.

Así que si usted hace rato que no ayuna, sería bueno que se mandara un un ayuno con nosotros. No le pedimos todo el día, pero por último despiértese a las 7 y por último entréguelo a las 8, aguántese una hora, no sé, pero ayúdenos ya. Eh, y vamos a aprovechar también rápidamente dar la bienvenida. Queremos dar la bienvenida a Manuel, sí, Manuel, a Irene, a sus hijos.

Franco Ignacio lo invitó la Anita. Así que Dios les bendiga. Gracias. por acompañarnos.

También saludamos a los amigos del Moisés que están comiendo afuera ya. Eso ya se fuera. Bueno, por último, está bien. Así que les bendecimos.

El domingo les saludamos también. Bien. Eh, eso. Tome su mejor ofrenda, por favor.

Si usted eh va a entregar su diezmo, puede pedir un sobre. Ahí está mi hermana Yasnadia. Y no se olvide, mi hermano, estamos en en días de también generosidad. Tenemos que cubrir nuestros gastos eh de la los gastos comunes de de nuestra iglesia.

Así que eh estamos haciendo las campañas internas a través de los grupos y si usted nos puede colaborar, si usted nos puede ayudar, eh nos escribe, por favor. Ya, gracias a Dios seguimos avanzando, pero tenemos que cubrir y esperamos de aquí a mañana poder pagar. Recuerden que no la luz no es poca, el agua tampoco es poca. Eh, eso es lo que extrañó así de la del curita al que iba yo.

Tenía el baño con llave. Voy a voy a poner lo misma práctica yo aquí a ver si se me ahorra si ahorramos agua. Pero bueno. Ah, así que eh todavía nos está faltando, pero yo agradezco a los que ya han ido ofrendando y si usted nos puede ayudar después me va escribiendo interno, por favor.

Pero tenemos que de aquí a mañana ya por lo menos pagar. Hoy día ya pagamos una cosa, eh, nos falta solamente luz y agua y estaríamos. Padre, gracias. Yo te pido con todo mi corazón, absolutamente todo es tuyo y él lo recibió.

De tu mano lo quedamos. Por eso, con gozo y con alegría, hoy presentamos nuestra ofrenda en el nombre poderoso de Jesús. Amén, Señor. Y amén.

Muy bien. Con gozo, con alegría, mientras vamos a cantar, ¿no? Como quiera, si no por la hora. Bueno, póngase de pie, traiga su ofrenda, cantamos y celebramos al Señor.

Venció al en la cruz. Vamos, sígalo. Y venció. Y Cristo venció.

¿A quién iglesia? Venció a toda potestad. Eres tú, Jesús. Dios, Dios nadie se puede perder.

Oh, él dijo que dijo, él es la luz. Él es la luz. Camino, la vida y la venga. Ah, venció.

Dígalo fuerte. Y Cristo venció. Venció. Andrado en la cruz.

Bendito venció Cristo venció venció a toda potestad. A ver, iglesia, vamos con esas palmas arriba. ¿Cuántos están listos? Vamos a hacer una fiesta.

Vamos todos arriba, iglesia. Cristo venció. Venció y Cristo venció. Dígalo iglesia.

Venció a toda potestad. Vención. Nos vamos. Dios les bendiga.

Gracias por eh estar hoy. Recuerde entonces, el jueves no hay reunión. Lo digo una vez más, no hay reunión. Ya el viernes sí se reúnen las mujeres los distintos hogares y nosotros también.

y nos juntamos el domingo con ayuda del Señor. Padre, gracias. Ha sido hermoso, bello, lindo poder estar juntos reunidos para honrarte a ti y bendecirte a ti, Señor. Gracias por las personas que hoy nos acompañan por primera vez.

Bendíceles, Dios. que sea una extraordinaria semana para ellos. Señor, despídenos en paz, en comunión los unos los otros, más nunca jamás de ti, en el nombre de Jesús. Amén.

Y amén. Dele un fuerte aplauso a su Señor y despídase, por favor. Despídase.

Declaración

Y amén. Dele un fuerte aplauso a su Señor y despídase, por favor. Despídase.

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