Martes 21 de abril, 2026 Pastor Darío Moral
Santiago 1:26 Filipenses 4:5

Mensaje central

Vamos a leer del verso 21 en adelante, por favor. Dice la escritura, «E Isaac dijo a Jacob, acércate ahora y te palparé, hijo mío, por si eres mi hijo Esaú o no.» Y se acercó Jacob a su padre Isaac, quien le palpó y dijo, «La voz es la voz de Jacob, pero las manos las manos de Esaú. Y no le conoció, porque sus manos eran bellosas como las manos de Esaú y le y le bendijo.» Oramos, Señor.

Vamos a leer del verso 21 en adelante, por favor

Vamos a leer del verso 21 en adelante, por favor. Dice la escritura,

E Isaac dijo a Jacob, acércate ahora y te palparé, hijo mío, por si eres mi hijo Esaú o no.

Y se acercó Jacob a su padre Isaac, quien le palpó y dijo,

La voz es la voz de Jacob, pero las manos las manos de Esaú. Y no le conoció, porque sus manos eran bellosas como las manos de Esaú y le y le bendijo.

Oramos, Señor. Gracias.

Te pido con todo mi corazón. Bendícenos, Dios, en este día. Que tu palabra corra y sea glorificada. Tenemos hambre y sed de ti, mi buen Dios.

glorifíquese, derrame su gracia, su su poder use, en favor, Dios mío, de quienes hoy han venido a este lugar con hambre y sed de ti, Señor. Glorifícate como solamente tú lo puedes y lo sabes hacer. Oramos, Señor, y te pedimos que tu palabra corra y sea glorificada en este día. Te necesitamos, Señor, en cada área de nuestra vida.

Te necesitamos y es tu palabra la que trae vida y trae bendición a nuestra vida, Señor. Gracias porque hoy recibiremos palabra en el nombre de Jesús. Amén y amén. Dele un fuerte aplauso a su Señor, por favor.

Bien, déjeme poner el contexto, por favor, de esta palabra. Isaac, eh, el patriarca en ese momento de esta conexión o promesa que Dios había establecido sobre Abraham. Isaac es hijo de Abraham, es el hijo de la promesa. Isaac tiene dos hijos, Jacob y Esaú.

Eh, e Isaac ya está avanzado en edad, entonces él sabe que tiene que establecer esa bendición que recibió de su padre Abraham sobre su hijo primogénito. Ahora, a lo largo de toda la vida de Isaac, sus dos hijos, Jacob y Esaú tuvieron una disputa por la bendición de su padre. Tuvieron una disputa por la primo primogenitura. Al saber que Isaac iba a bendecir a Esaú lo que hace Rebeca, la que era mamá tanto de Jacob como de Esaú, es señalarle a Jacob que se iba a llevar a cabo el bendecir al primogénito.

Por tanto, lo que hace Rebeca es vestir a su hijo Jacob, disfrazarlo en de otra manera decirlo, disfrazarlo como su hermano, como su hermano Esaú, para que de esa manera Isaac pudiese bendecir no a Esaú, sino a Jacob. Por tanto, lo que hace eh Rebeca es tomar los vestidos de Saú. Utiliza una piel de cordero porque Esaú era un hombre sumamente velludo, dice la escritura. Entonces, Isaac al acercarse a Jacob lo que hace es oler y él siente el aroma de Esaú.

Es obvio que bajo esas circunstancias y si no se lo hago manifiesto en esta tarde Isaac estaba por causa de la edad había perdido la la visión. Él él no podía él no podía ver. Y entonces es por eso que hace esta declaración Isaac antes de bendecir a Jacob, creyendo que es Esaú. Isaac dice, «Yo yo huelo a mi hijo a mi hijo Esaú.

Primer Punto

Sus manos son las de mi hijo Esaú, pero la voz es de es de Jacob.» Entonces, esa frase me llama poderosamente la atención y y es donde quiero compartir la verdad, un par de puntos, dos o tres puntos en los minutos que tengo y cómo, querido, querida, tiene que existir y y ese es mi primer punto en esta en esta tarde, la importancia de que exista una conexión entre lo que es nuestra voz y lo que es nuestras nuestras manos. ¿Qué qué es lo que había pasado con Isaac? Isaac no logra distinguir. Él él está hablando de la voz.

La voz es de Jacob, pero las manos son son de Esaú. Entonces, hay una separación en Isaac que no que no se siente bien, porque obviamente, repito, tenía que existir esa relación entre la voz y las manos. Y creo que esa relación tiene que existir en cada uno de nosotros, tiene que existir como hijos de Dios que que estamos en esta tierra, que vivimos en este mundo, que trabajamos en esta tierra. Tiene que existir ese relato, tiene que existir esa relación entre mi voz, que tiene que ver con lo que yo digo, con lo que yo anuncio, con lo que yo profeso, con mis manos, que tiene relación con mis acciones, tiene que existir.

Quiero quiero ser enfático en esto, por favor. Una relación. No, no, no puede ser que mi voz esté por un camino y mis acciones estén por otro camino. Que que mis palabras estén por una dirección, pero mis acciones estén por otra, por otra dirección.

E eso no cuaja, eso no no no tiene no no tiene un buen fin. Y eso es lo que pasa con Isaac. Isaac no no siente que hay algo que está mal, porque la voz dice una cosa, pero las manos dicen otra. Entonces, quiero quiero repetir esto, por favor, y perdóneme que que sea enfático, pero considero importante en nuestra vida esa relación.

Considero importante en nuestra vida esa conexión en lo que yo digo, en lo que yo hablo, el en en en el testimonio que yo doy con mis palabras, en la fe que yo profeso a través de mis labios con con lo que hacen mis manos. E esa conexión tiene que estar en ti, tiene que estar en mí. de de lo que yo digo tiene relación con mis acciones, de lo que yo hablo tiene relación con mis con mis acciones, de lo que yo anuncio tiene relación con lo que yo hago. De de repente nuestro problema es que nosotros estamos diciendo una cosa, pero estamos haciendo haciendo otra cosa.

Entonces es la voz tiene que tener relación con las con las manos. Y fíjese en esto, por favor.

Aplicación

Mire lo que dice, si me puedes ayudar, Santiago, capítulo número uno.

Punto En

Quiero reafirmar a través de Santiago este este punto en los minutos que tengo. Santiago capítulo 1, el verso 26 y 27, respectivamente. Dice la escritura, «Si alguno se cree religioso entre ustedes y no refrena qué cosa? su lengua, sino que engaña su corazón.

La religión de tal es vana. O sea, tiene tiene que haber un correlato en en nuestras palabras, en nuestra lengua. Ahora, esa situación, el verso 27, ¿qué es lo que dice? Por favor, Yael.

La religión pura ymácula delante de Dios el Padre es esta. y da una lista, visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones y guardarse sin mancha del mundo. O sea, es ayudar a los demás, pero también mantener una vida íntegra. Pero Santiago 1:26, lo primero que leemos tiene relación con ¿qué?

No con nuestras acciones, sino con nuestras palabras, ¿no? Nuevamente el mismo relato, nuevamente la misma relación. entre lo que yo digo y lo que yo hago. Entonces, mi pregunta es, ¿cuántas veces quizás eh el mundo, los que me conocen, lo lo los que comparto con ellos en el día a día, se se han encontrado como Isaac delante de mí?

Se se han encontrado como Isaac delante de mi persona diciendo,

Las palabras son unas, pero las manos son otras.

Entonces tiene que haber esa esa relación, tiene que existir esa conexión entre lo que yo digo y lo que yo hago, entre lo que yo hablo y lo que yo manifiesto a través de mis a través de mis acciones. No puede ser que yo esté diciendo una cosa y haciendo otra, porque entonces me transformo en en una persona como como Jacob para Isaac. Me me transformo como una persona en la misma condición. Isaac representa, vuelvo y digo a todos los que están a mi alrededor que que me dicen,

Las palabras son unas, pero las manos son otras.

Entonces Santiago dice, y si podemos volver, por favor, al verso 26, Yael Santiago dice,

Si alguno se cree religioso entre ustedes y no refrena, ¿qué cosa? su lengua, porque es la es lo mismo. Yo yo puedo tener muy buenas acciones, pero tienen que estar acorde también a mi relato, a lo que yo digo, a lo que yo hablo, a lo que yo comparto. Entonces, esa relación tiene que existir.

Esa relación tiene que estar en usted. tiene que estar en mí. Entonces, luego Santiago dice, «Esta es la verdadera religión. Ayudar, visitar, tratar bien, ser honesto.

Eso es lo que está diciendo Santiago. Entonces, amado, amada, la importancia. Entonces, ¿cuántas veces me me hago esta pregunta? ¿Cuántas veces a lo mejor tú y yo, no digo solamente usted, digo yo también.

Cuántas veces mis palabras son unas, pero mis manos son otras. Entonces, hay una confusión en en el Isaac que está delante de nosotros. Digo una cosa, pero mis manos hacen otra. Entonces tiene que haber esa conexión entre mis palabras y mis acciones.

Tiene que haber esa conexión como hijo de Dios, como hija de Dios, tiene que haber esa conexión. Palabras y acciones. Mira, alguien, por favor, dígale palabras y acciones. Ahora, Isaac dice,

La la voz es de Jacob, pero las manos son son de Esaú.

E Isaac no lo bendice por su voz, sino que lo bendice por sus manos.

Porque, amado, amada, en este mundo las acciones hablan muchas veces más que las palabras. La las acciones hablan más que las palabras. No fue por la voz que lo bendijo Isaac, sino que fue por sus manos. Entonces, la las acciones, ¿qué te qué te demuestra eso?

¿Qué te enseña eso? que que las acciones nuestras muchas veces van a hablar más que las que las palabras. tiene que existir una relación. Sí, por supuesto que sí, pero también tengo que saber que que no siempre van a ser mis palabras las que van a convencer, sino que lo que va a convencer más de mi integridad, de mi trato de Dios sobre mi vida, son las acciones.

Es interesante que Pedro habla acerca de el matrimonio y y ese matrimonio muchas veces voy a utilizar un término evangélico en en yugos desiguales en donde el apóstol Pedro habla con las mujeres y le dice, «No van no va a ser que tú conviertas a tu marido por tus muchas palabras, sino más bien por tus acciones, por tu comportamiento. Porque son nuestras acciones las que en oportunidades hablan más fuerte que nuestras palabras. Mire, por favor, lo que el apóstol Pablo escribe en la carta a los filipenses, capítulo 4, verso 5. Filipenses 4:5 dice la escritura, nuestra qué cosa?

gentileza, no nuestras palabras, nuestras gentilezas, nuestras acciones sean conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. nuestra gentileza, nuestra amabilidad, nuestras buenas acciones, tu gentileza en el actuar sea conocido, sea conocido por todo y y establece y es interesante que Pablo relaciona nuestra gentileza, nuestras acciones con recordar que el Señor está cerca, que que el Señor viene pronto por nosotros. su iglesia, no una iglesia que solamente habla, sino que también tiene sus manos dispuestas para bendecir, sus manos, repito, dispuestas para ayudar.

Entonces, me me gusta esta palabra, me bendice esta palabra porque de una u otra manera no nos alínea, no no se alinea. Y y vuelvo y planteo la misma pregunta, la misma interrogante que establecí hace minutos atrás. Cuántas veces los Isaac con los que nos encontramos en el día a día, lo los Isaac con los que tenemos que tratar en el día a día, la gente con la que tenemos que muchas veces relacionarnos en el día a día, ¿no? Nos miran, nos huelen y dicen, «Las palabras son una, pero las acciones son otras.

tiene la voz de Jacob, pero las manos de Esaú. O sea, tiene tiene las palabras correctas, pero las acciones incorrectas o tiene las palabras equivocadas y muchas veces las acciones buenas, pero tiene que existir esa relación. No, no puede ser que yo me pase la vida hablando como Jacob y actuando como Esaú, porque eso no tiene sentido, querido, querida. Eso eso no nos va a llevar a ninguna a ninguna parte.

Por eso me gusta la interrogante de Isaac. La la voz es de Jacob. La las manos son son de Esaú. Cuando usted se da cuenta de todo el relato, es interesante que Jacob tutea a Isaac mientras Esaúl lo trata de usted.

Usted puede leer el relato y se va a dar cuenta luego después de eso. En todo el momento Jacob tutea a su padre, mientras que Saúl lo trata, lo trata con amabilidad, con respeto de usted. Y y y eso es muy interesante porque eso te vuelve a llevar al punto de lo que Isaac está diciendo. La las palabras, la voz es de Jacob.

El el trato es de una persona distinta a a las acciones, a las manos que que son como Esaú. Entonces, amado, amada, tiene que existir ese ese esa relación en nuestra vida, en nuestro trabajo, en en en nuestras relaciones personales, en en nuestra en nuestra congregación, en nuestra iglesia, en el trato con el prójimo, en el día a día, que que nuestra voz sea una y que sea coherente con nuestras acciones. Entonces, de de repente el lugar es incómodo, la situación molesta, lo lo que te toca vivir parece que se se levanta una tormenta, se levantó un Golgat en en tu contra, pero ¿qué es lo que dice Pablo? Que tu gentileza siga siendo conocida por todos.

que que tu gentileza siga siendo conocida por todos, porque el relato tiene que ser el mismo, mis palabras y mis acciones. Ahora, si si somos sinceros, no no siempre nuestras palabras están unidas a nuestras acciones. No, no siempre nuestras palabras están unidas a nuestras acciones. Entonces, mi voz muchas veces es de Jacob y las manos son de Esaú.

Pero necesitamos esa relación entre nuestra voz y nuestras manos, nuestras acciones. Que mi voz sea la de Jacob y mis manos sean de Jacob. O que mi voz sea de Esaú y mis manos sean de Esaú. Pero pero esa doble esa doble cara no te va a llevar a ninguna parte.

Tómele la mano a su hermano, por favor. Dígale, «Decídete. Dígaselo, por favor. Decídete.

O o o vamos a caminar como Jacob o como Esaú. Como Jacob o como Esaú. Pero pero no puede, no nos va a llevar a ninguna parte esa mezcla. Entonces, amado, amada, promovamos la busquemos la la bendición de Dios.

Busquemos la bendición de Dios. Busquemos el favor de Dios. Dice, dice la Biblia, Isaac lo bendijo. Entonces, busquemos la la bendición de Dios, pero esa bendición se desata en en en nuestra vida.

Cuando cuando caminamos bajo una misma línea, caminamos bajo una misma bajo una misma línea. Cuando cuando aparece Esaú en esta historia Isaac es sincero y le dice,

Yo ya bendije a tu hermano. Yo yo ya lo bendije.

Entonces, el buscar el que tú y yo busquemos esa bendición, el el que tú y yo, repito, busquemos la bendición de Dios. Yo yo creo que usted y y yo estamos hoy en este lugar, no estamos perdiendo el tiempo.

Lo que venimos a hacer cada martes, cada jueves, cada domingo, es buscar la bendición de Dios, buscar el favor de Dios, buscar la gracia de Dios. Necesitamos al Señor en nuestra vida. Necesitamos al Señor en nuestro día a día. Pero de la misma manera como nosotros buscamos esa bendición, Dios también busca en nosotros esa relación, esa unidad entre nuestras palabras y nuestras acciones.

Y ahí Dios desata su favor y ahí Dios desata desata su gracia. Eh eh eh es muy interesante poder seguir observando esta historia y darnos cuenta que que en un momento Jacob pelea con un ángel en Peniel y y le dice el el ángel, «Suéltame porque raya el alba.» Y y Jacob dice, «No, no te voy a soltar hasta que hasta que me bendigas. hasta que me bendigas. Y me gusta la interrogante, me gusta la palabra que que declara el el ángel sobre la vida de Jacob.

¿Cuál es tu nombre? Porque la primera bendición que Jacob había recibido, la había recibido con una voz de una manera y con sus manos de otra forma. Pero en esta oportunidad, Jacob le dice al ángel, este es mi nombre, este soy yo. Porque él llevaba años ya en donde su voz tenía relación con sus acciones y esa situación trajo una bendición mayor sobre Jacob.

No será más tu nombre Jacob, sino Israel. Porque la mayor bendición, tú y yo buscamos la bendición de Dios, pero la mayor bendición en tu vida y en mi vida sabe cuando se desata cuando nosotros podemos públicamente decir quién nosotros somos porque no existe diferencia entre nuestras palabras y nuestras acciones. Entonces, cuando no existe esa diferencia entre nuestras palabras y nuestras acciones, viene una mayor bendición de parte de Dios para nuestra vida. Ese fue un trato de de Dios con Jacob en en un proceso, en un caminar, no fue de la noche a la mañana, fue en un trato.

Fueron fueron semanas, meses, años en en donde Jacob fue tratado. Porque amado, amada, yo yo creo que en nuestra vida, sin duda, Dios sigue tratando con nosotros. Dios sigue haciendo una obra con nosotros, pero nosotros también tenemos que tener esa disposición, poder estar dispuesto y poder estar disponible a que mi voz tenga una relación con mis acciones. No, no se le olvide esto, por favor.

La voz es de Jacob, pero las manos son de Esaú. Y cada vez que usted y yo estemos conduciéndonos de esa manera por la vida, que que podamos recordar esta palabra y y poder entender que que esas bendiciones de de esa manera cuestan. Esas bendiciones de esa manera traen un sacrificio. Porque aunque aunque Isaac lo bendijo, Jacob tuvo que irse de la tierra, tuvo que huir porque corría muerte, que corría sentencia de muerte sobre su vida.

Esaú lo quería matar. Pero no fue hasta que él pudo pelear con el ángel y decir abiertamente,

Este soy yo, que verdaderamente la bendición de Dios se desató sobre su vida.

Porque cuando nosotros actuamos de una manera y hablamos otra cosa, nos cuesta mucho más. El esfuerzo es humano. El el el el esfuerzo es de uno para poder crecer, para poder desarrollarse.

Pero cuando somos transparentes, cuando caminamos en en unidad entre nuestras palabras y nuestras acciones, querido, querida, entonces Dios desata su buena bendición sobre nuestra vida y podemos avanzar más fáciles. Podemos ver como Dios comienza a traer su favor sobre nuestra vida. Aleluya. Le podemos dar un aplauso al Señor, por favor.

Nuevamente dígale a su hermano, decídete. No, no es bueno, no es saludable. Termino con esto, amado, amada. Busquemos la bendición de Dios.

Busquemos la bendición de Dios. Pero la mejor manera de buscar la bendición del Señor es que nuestras palabras coincidan con nuestras acciones. La voz es de Jacob, pero las manos son de Esaú. La voz es de Jacob, pero las manos son de Esaú.

Que nunca usted le pase que diga, «Me usted no va a iglesia. usted no va a la iglesia. Yo yo recuerdo hace muchos años atrás estaba con esto termino, pero quiero contárselo. estaba estudiando en la en la universidad y y de repente mi universidad, estábamos recién comenzando el año hace una fiesta, eh, y yo pertenecía a la directiva de mi de mi eh más que del curso de la carrera.

Entonces estábamos dirigiendo, teníamos que estar ahí y de repente me encuentro con compañeros de colegio en la universidad. Entonces cuando me ven se sorprende, me dicen,

Chino, ¿qué haces tú aquí? ¿Qué haces tú aquí?

Claro, porque el estar ahí demostraba una acción, no era mi lugar. no era mi hábitat y yo de segundo medio ya me convertí al Señor y yo le prediqué a todos mis compañeros.

No, no, nunca guardé silencio, nunca dije, «No, soy evangélico escondido.

No, toda la gente sabía públicamente. De hecho, me querían armar una Biblia volumen dos, mis compañeros y todo el tema. Entonces me dice,

¿Qué hacía aquí, chino? Porque claro, de de de repente, amado, amada, nuestras palabras y nuestras acciones le chocan a la gente.

Porque si hablamos una cosa y decimos otra, perdón, hablamos una cosa y hacemos otra, no no tiene sentido. Porque entonces nuestra voz es de Jacob, pero nuestras manos son de Esaú y así no logramos avanzar. Pero, ¿cómo avanzamos? Cuando entendemos esto y le decimos al Señor,

Señor, quiero que mis palabras tengan relación con mis acciones.

Como dice Pablo,

Mi gentileza, mis acciones sean conocidas por todo.

Que lo que yo digo lo pueda demostrar con mis acciones.

Amén. Póngase de pie, por favor. ¿Qué le parece si oramos en este en esta tarde? Dele un abrazo ahí al que está cerca suyo y dígale, «Palabra y acciones van de la mano.

Van de la mano. Palabras de Jacob, acciones de Esaú. No me me gusta esa palabra. La la voz es de Jacob, las manos son de Esaú.

Cuando usted vaya al supermercado y saque un dulce para comérselo, se mete el papelito al bolsillo para no pagarlo y pareciera algo tan inocente. Acuérdese de esto. La voz es de Jacob. Las manos están siendo de Esaú.

Amado, amada, de repente en cosas chicas de nuestra vida nos pasa. Nuestra voz es de Jacob, pero las manos son de Esaú y tiene que existir esa relación. Padre, gracias te damos por este día, gracias por este tiempo. Te pido con todo mi corazón, Señor, bendícenos.

Necesitamos de tu bendición. Necesitamos de tu bendición. Jacob se disfraza, Señor, con el motivo de buscar tu bendición. Pero una bendición, Señor, recibida en mentira, puesta, trae dolor, trae esfuerzo humano, sacrificio.

No, no es hasta que Jacob tiene que puede hablar públicamente, yo soy Jacob, que entonces el ángel lo bendice y y su caminar dice que él comienza a cogear porque cuando somos tratados por ti, Dios mío, ya nuestro caminar es distinto, nuestro caminar es diferente. Por eso la importancia, Señor, de esta palabra en nuestra vida. Dios, yo te pido perdón si enero, febrero, marzo y lo que ha sido hasta ahora, abril, hemos, Señor, hablado como Jacob, pero nuestras manos han sido de Esaú. Ayúdanos, Dios mío.

Ayúdame, Espíritu Santo, porque necesitamos, Señor, no tan solo que las manos sean, sino que también nuestra voz sea una unión de de uno y de otro, Dios. de uno y de otro. No, no tan solo, Señor amado, las palabras, sino, Dios, palabras y acciones. Yo te pido con todo mi corazón, derrama de tu gracia, derrama de tu poder, derrama de tu presencia en este día.

Aviva tu obra, Señor. Aviva tu obra en medio de estos tiempos. En medio de estos tiempos al conocer, Señor. Gracias, Señor, que nuestras palabras tengan relación con nuestras acciones.

Dios, no siempre es así. y te pedimos perdón por aquello. Me gusta como Pablo dice,

No pretendo yo haberlo alcanzado porque es verdad, mi buen Dios, todavía no hemos alcanzado esa perfección. Nos falta tanto, Espíritu Santo, pero avanzamos, Señor, en el reconocer nuestras falencias, en reconocer, Dios mío, en qué nos equivocamos.

Y muchas veces, Espíritu Santo, nos equivocamos en esto, en que hablamos una cosa, pero actuamos de otra.

Decimos una cosa, pero hacemos otra. Sánanos, restáuranos, Señor. Ayúdanos a avanzar. Ayúdanos a avanzar, Padre.

Gracias, gracias Dios. Ven, Espíritu Santo, sobre nuestra vida. Ven y renuévanos, Señor. Ven y haz tu obra en nuestra vida.

Ya no queremos ser igual, Señor, sino anhelamos que tú nos trates. Anhelamos que tú hagas esa obra hermosa y maravillosa en nuestra vida. Te necesitamos, Señor. Trata con nosotros.

Trata con nosotros, Señor Padre. Gracias. Te adoramos porque todo lo que hay, dígalo, iglesia, dentro de mí. Necesita, necesita ser cambiado, Señor, porque todo lo que hay dentro de necesita más de ti.

Necesita más de ti. Vamos, dígalo. Porque todo, porque todo lo que hay dentro de mí necesita ser cambiado, Señor, porque todo lo que hay dentro de M. Necesita más de ti.

Necesita más de ti. Vamos, lo decimos, iglesia. Renuévame. Renuévame.

Señor Jesús. Señor Jesús, ya no quiero ser igual. Renuévame, Señor Jesús. Pon en mí tu corazón, porque todo lo que hay dentro de mí necesita ser cambiado, Señor, porque todo lo que hay dentro de mi corazón.

Necesit más de ti. Vamos. Lo decimos una última vez, iglesia, porque todo Porque todo lo que hay dentro de mí necesitas ser cambiados. Señor, porque todo lo que hay dentro de mi corazón necesita más de ti.

Amén. Bien. ¿Qué qué le parece si tomamos nuestra ofrenda? Ya nos estamos retirando, pero quiero animarle que podamos bendecir al Señor con la obra de nuestras manos, que podamos bendecir al Dios todopoderoso.

Si usted necesita sobre de diezmo, ahí está la Jasni. Solamente usted levante sus manos, ahí le van a llevar su sobre. Aprovecho darle las eh actividades de esta semana. nos reunimos, nos volvemos a reunir este día jueves a las 20 horas.

Recuerde que a las 7 las puertas del templo ya están abiertas. Estamos orando eh desde las 7 en adelante. El día viernes, recuerde que hay evangelismo a las 6 de la tarde. Se reúnen acá en la iglesia todos aquellos que quieren ir a participar del evangelismo y a las 20 horas hay discipulado en este lugar.

El día domingo tenemos plantado a las 9:20, 9:30 también estamos orando. Eh, acá hay un grupo en el discipulado de plantados y a 9:30 hay otro grupo acá orando y eso es una tremenda bendición. Recuerde que el martes 28 tenemos habitación, el próximo día martes, el viernes primero tenemos un cair familiar. es feriado ese día viernes, así que están todos cordialmente invitados y vaya anotando también la fecha del lunes 8 de junio.

Eh, quiero invitarlos también, recuerde que este día sábado, los que quieran ir, los que quieran participar, vamos a ir a Talca a un evento bien bonito que tiene el pastor Velis allá en Talca. Así que todos los que quieran participar, empieza a las 10:30 de la mañana. Eh, estamos hasta la 1:30, de ahí está el la hora de almuerzo y hay una segunda parte a las 4:30 para los que quieran estar. lo más seguro nosotros estemos solamente en la primera la primera parte porque después ya tenemos que también prepararnos para el día domingo.

Pero eh si usted quiere ir, quiere compartir, sería lindo que nos dijera, si yo aviso a Belis también eh de cuántos son los que vamos a ir de acá. Amén. Bien, tome su mejor ofrenda, por favor. Padre, gracias te damos.

Todo es tuyo y lo recibido de tu mano damos. En el nombre de Jesús. Amén. Y amén.

Mientras seguimos adorando, yo le invito, póngase de pie, traiga su ofrenda. Si lo va a hacer a través de transferencia, ahí están los datos o puede activar el código QR. Pero bendigamos la bendigamos la obra del Señor. Vamos, pase con gozo, pase con alegría.

Bendigamos al Señor. Seamos generosos. Seamos generosos con nuestra ofrenda. Seamos generosos con el Señor.

Porque todo lo que hay dentro de mi corazón necesita más de ti. Bien, nos vamos. Aprovechamos de desearle un feliz cumpleaños a la Cata. ¿Estáis de cumpleaños, Cata?

Hoy día. Así que Dios te bendiga, Cata. El domingo te cantamos cumpleaños feliz con todos. Sí.

Bueno, así que a la salida igual te hacemos el malteo. ¿Cuántos años cumplí Cat? 23. Una Lola casi la de mi hija.

Así que bien. Así que bendecimos a la Cata. Ah, que Dios te rebendiga, Cata. que sea un gran año para ti.

Ah, muchas, pero muchas bendiciones. Nadie más de cumpleaños, por lo menos no se ponga celoso, celosa. Así que ya, pero el domingo te cantamos todos juntos el cumpleaños feliz. Bien, inclina el rostro, rogamos la bendición.

Padre, gracias. Ha sido hermoso poder estar hoy alabando, exaltando y bendiciendo tu nombre. Despídenos en paz, en comunión. Permítenos, Dios mío, aplicar esta palabra en nuestra vida, porque Dios tiene que existir esa relación entre nuestras palabras y nuestras acciones.

Señor, muchas gracias. Despídenos. Que sea una hermosa jornada la de mañana y así, Dios, toda la semana queremos caminar contigo. Despídanos en paz, en comunión, en el nombre de Jesús.

Amén. Y amén. Muchas bendiciones. Despídase, por favor, de su hermano.

Despídase de su hermana.

Declaración

Muchas bendiciones. Despídase, por favor, de su hermano. Despídase de su hermana.

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