Sábado 14 de febrero, 2026 Pastor Darío Moral
Palabra de Dios

Mensaje central

Así que eh es una bendición, amado, es una bendición porque no tan solo tenemos nuestros bautismos, que ya es importante, sino que eh tenemos la oportunidad de estar juntos, compartir. Disfrutamos después de de la piscina, de un partidito, una pichanguita, ¿por qué no? ah de de tomar mate, de compartir el pan amasado, la tortilla.

Vamos a leer del verso 3 en adelante

Vamos a leer del verso 3 en adelante. Verso 3 al 6, por favor. Segunda de Reyes, capítulo número siete. Pero mañana hay bautismos, ¿eh?

Un poquito mejor. Así que eh es una bendición, amado, es una bendición porque no tan solo tenemos nuestros bautismos, que ya es importante, sino que eh tenemos la oportunidad de estar juntos, compartir. Es un paseo congregacional. Disfrutamos después de de la piscina, de un partidito, una pichanguita, ¿por qué no?

ah de de tomar mate, de compartir el pan amasado, la tortilla. Gracias. Eh, recordamos que hay escuela dominical. Gracias para los niños.

Todos los que quieran ir a la escuela dominical pueden ir. Va a estar la tía Yael. Así que todos los que quieran ir a la escuela dominical vayan n más, por favor. Adelante, vayan sin problemas.

Se me había olvidado decirle error mío. Gracias. Segunda de Reyes, capítulo número siete, por favor. Segunda de Reyes, capítulo número 7, verso 3.

Así que es una bendición. Verso 3 en adelante. Sí. Bien, estamos contentos.

Mañana bautizamos. Ah, sí, yo estoy contento. Hoy día llegaron mis sobrinas. Tengo solamente dos sobrinas y por lo que veo no voy a tener más.

Tengo somos cuatro, tengo tres hermanos, pero por lo que veo mi hermana fue generosa contarme dos sobrinas y no creo que haya más. Bien, dice la escritura, había la entrada de la puerta cuatro hombres. ¿De qué manera? Leprosos.

Puede decir, por favor, fuerte, leprosos. Segunda de Reyes 7. Sí. Sí.

Ah, la del lado está bien. La del lado está bien. La del medio no. Ahora sí.

Okay. Gracias. Había la entrada de la puerta cuatro hombres. Ahora sí.

Bien. Los cuales dijeron el uno al otro, «¿Para qué nos estamos aquí hasta que muramos? Si trataremos de entrar en la ciudad por el hambre que hay en la ciudad, moriremos en ella. Y si nos quedamos aquí también moriremos.

Vamos pues ahora y pasemos al campamento de los sirios. Si ellos nos vienen la vida. ¿Qué va a pasar? Viviremos.

Y si nos dieren la muerte, moriremos. Se levantaron, pues, al anochecer para ir al campamento de los sirios. Y llegando a la entrada del campamento de los sirios, no había allí nadie, porque Dios había hecho que en el campamento de los sirios se oyeren estruendos de carros, ríos de caballo y estrépito de gran ejército. Y se dijeron unos a otros,

He aquí, el rey de Israel ha tomado a sueldo contra nosotros a los reyes de los heteos y a los reyes de los egipcios para que vengan contra nosotros.

Que Dios bendiga esta palabra, Señor.

Gracias. Te pido con todo mi corazón, usa mi vida en este día, en este tiempo, Señor, que tu palabra corra y sea glorificada. Bendecimos a quienes nos escuchan. a través de la radio, quienes están juntos a nosotros a través, Señor, de las redes sociales.

Pero qué bendición, mi buen Dios, estar congregados en tu nombre. Bendícenos en el nombre de Jesús. Amén y amén. Le damos un fuerte aplauso a nuestro Señor, por favor.

Bien, esta esta historia, esta situación puntual de cuatro hombres que la Biblia eh es categórica en establecer que eran leprosos, eh está directamente relacionada con un sitio, con una situación puntual en la nación de Israel. Permítame poner el contexto, por favor, de los versos que nosotros hemos leído en esta tarde. La Biblia nos habla de cómo e el rey de Siria, Benadad, rey de Siria, había sitiado la capital del reino del norte, Samaria, y fue a tal manera, a tal grado el sitio aquel lugar. que comenzó a escasear el alimento, comenzó a venderse las cosas de mala calidad, pero a un valor sumamente alto.

Punto El

Llegó a tal punto el hambre que pasado el tiempo comenzaron las madres a comerse sus propios a sus propios hijos. Fue una situación sin duda caótica, un momento complejo, una circunstancia adversa que Israel estaba atravesando, estaba viviendo. En medio de esa situación, fuera de Samaria existía lo que se denominaba en el Antiguo Testamento los leprosarios. ¿Que eran los leprosarios?

eran los lugares en donde terminaban habitando los leprosos a causa de dicha enfermedad. El que tenía lepra en aquel entonces, en aquel tiempo, con ellos sucedía tres cosas.

Número uno, morías

Número uno, morías. La lepra era una enfermedad que te llevaba a la muerte. Por tanto, el tener lepra era llevar consigo un certificado de defunción que en cualquier momento, en cualquier instante se iba a ser válido, porque la lepra en aquel entonces te mataba.

Número dos, era una enfermedad altamente contagiosa

Número dos, era una enfermedad altamente contagiosa. Por tanto, los leprosos eran apartados, eran distanciados. Por eso es que fuera de la ciudad existían estos lugares como los leprosarios. Número tres, al ser altamente contagiosa, eh, eras apartado de tu familia, eras apartado de tus seres queridos, ya no podías tener un contacto directo con ninguna persona por ser, como te lo dije con anterioridad, altamente contagiosa esta enfermedad.

Ahora, si tú te puedes imaginar por un momento eh el sitio en Samaria, el hambre que había para con los sanos, cuánto más iba a haber o iba a existir hambre con los enfermos. Si había hambre para con los sanos, quiero repetir esto, por favor, si había hambre para con los sanos, el hambre para con los enfermos, sin duda, era mucho, mucho mayor, porque si no había cuidado con los sanos, se las madres estaban comiendo a sus propios hijos por causa de esta condición, de este sitio que el rey de Siria había provocado sobre Israel, se había escasez para con los sanos. Si no había cuidado para con los sanos, efectivamente, los leprosos no tenían ninguna posibilidad. Y es ahí entonces que nosotros encontramos esta conversación, encontramos esta relación de cuatro leprosos que comienzan a hablar y comienzan a decir, «En realidad, si nosotros seguimos en esta condición, si seguimos en esta situación, la verdad es que no va a pasar mucho.

Tenemos dos opciones. o nos quedamos aquí donde ya nos estamos muriendo de hambre o comenzamos a movernos o comenzamos a caminar en pos de que algo pueda suceder favorable sobre sobre nuestras vidas. Y eso me llama poderosamente la atención, querida iglesia, porque es interesante poder observar como la circunstancia adversa, como la circunstancia difícil que estaba viviendo y que estaban experimentando no tan solo en Samaria, sino también estos cuatro leprosos, no sacaron lo peor de ellos, sino que sacaron lo mejor, lo mejor de ellos. se provocó un movimiento.

Y es interesante, querido, querida, porque las circunstancias deben llevarnos a nosotros y hablo sobre todo de circunstancias que no siempre son favorables. hablo de esas circunstancias que no siempre están ahí presentes para traer bendición o favor sobre tu vida, sino más bien esas circunstancias contrarias, esas circunstancias de escasez, esas circunstancias de de sentirse sitiado por por circunstancias, por áreas de nuestra vida deben llevarnos a sacar lo mejor de nosotros. debe llevarnos como hijos de Dios a sacar lo mejor de nosotros. Por tanto, mi pregunta sería, la circunstancia actual que tú estás viviendo en esa área en particular, la circunstancia actual que tú estás atravesando, qué está sacando de ti, qué versión está sacando de ti y me gusta porque en medio de este circunstancia negativa, en medio de esta situación, los leprosos comienzan a tener un movimiento, que las circunstancias, querido, querida, nos lleven a movernos de la manera correcta.

Que las circunstancias que tú y yo podamos estar atravesando, podamos estar viviendo, quiero decirlo una vez más, nos lleven a movernos de la forma correcta. Cuando yo leo la historia en el libro de los jueces, veo a un hombre llamado Gedeón. La Biblia me relata como también enemigos de Israel, llamados los madianitas estaban provocando el empobrecimiento de la nación de Israel, ya que Israel sembraba y antes que viniera la cosecha, Madián venía asolaba con la tierra y entonces Israel se iba empobreciendo año a año. Pero había un hombre llamado Gedeón que la Biblia declara que en medio de esas circunstancias negativas, él se movió de la manera correcta.

Entonces, antes que llegaran los madianitas, Gedeón iba y provocaba una cosecha personal, que lo que estaba provocando en su vida era que esa circunstancia negativa no lo estaba empobreciendo a él, sino que lo estaba prosperando. ¿Por causa de qué? de que entendió que la circunstancia presente no debía sacar lo peor de él, sino que debía sacar lo mejor que había en él. El gran problema de nosotros, queridos, es que muchas veces las circunstancias que estamos atravesando no saca lo mejor de nosotros, no saca lo mejor de nosotros, sino que empieza a sacar lo peor de nosotros.

rabia, molestia, enojo, frustración, dolor. Entonces, eso nos va aislando y va provocando que comencemos a ser erráticos en nuestros movimientos. Por eso me gustan los leprosos, porque ellos analizan la situación y ellos dicen,

Es verdad, la circunstancia no es favorable en lo que estamos viviendo. No, no es bueno para nosotros, no es bueno para los sanos, mucho menos va a ser para nosotros que estamos enfermos.

Pero el hecho de que estamos enfermos, el hecho de que estamos viviendo una situación puntual que no nos favorece, no debe sacar lo peor de mí, sino que debe sacar lo mejor de mí.

Que la circunstancia que vivamos, a ver, predíquele, por favor, a la persona acerca suyo y dígale la circunstancia que vivamos. No saque lo peor de nosotros, saque lo mejor de nosotros. Aleluya. Vamos, dígaselo de nuevo.

Que las circunstancias difíciles que vivamos, no saque lo peor de nosotros, saque lo mejor de nosotros. A ver, levante su mano, digámoslo una vez más. Dígalo que la circunstancia difícil que pueda vivir no saque lo peor de mí, sino que saque lo mejor de mí. No te escudes en la lepra que puedas estar viviendo.

No te excuses en la lepra que puedas estar atravesando. No, pastor, yo hago esto porque porque mire la condición en la que estoy. Por eso me gusta esta historia, porque son los leprosos, son la gente enferma la que se mueve y recibe una bendición. ¿Sabes por qué?

Porque en nuestros movimientos siempre habrá bendición de parte de Dios para nuestra vida. Mi pregunta es, en los en el leprosario, ¿usted cree que eran los únicos leprosos? Seguramente que no. Seguramente habían muchos más leprosos, pero fueron solo ellos los que se movieron.

Segunda de Corintios, Nati, por favor, si lo podemos colocar. Segunda de Corintios, capítulo 5, verso 7, dice la escritura. Voy a darle unos segundos más a la Nati ahí. Segunda de Corintios 57.

Porque por fe, ¿qué cosa andamos? No por vista, amado, amada. Andamos por qué? por fe.

Recuerde que fe en la Biblia dice que es la certeza de lo que se espera, en la convicción de lo que no veo, la certeza de lo que espero, la convicción de lo que no veo. El hecho de que tengamos en nuestra vida determinadas lepras en alguna área en particular, no inhabilita en ti y en mí el que podamos movernos en fe, el que podamos movernos y creer que Dios va a traer bendición en medio del movimiento que voy a hacer. Querido, querida, lo peor que podemos hacer en los momentos de circunstancias negativas es quedarnos quietos. Lo peor que podemos hacer en medio de las circunstancias adversas es permitir que aquello saque lo peor de nosotros.

Cuando en ti y en mí hay algo, hay una habilidad dada por Dios que se llama fe. Y la fe no depende de la circunstancia que tú y yo estemos viviendo, sino que la fe está supeditada al movimiento que nosotros podamos hacer. Por eso, cada vez que tú y yo, a pesar del momento difícil, nos seguimos moviendo y creyendo en el Dios todopoderoso, Dios comienza a abrir camino. Dios comienza a hacer camino, Dios comienza a abrir puertas, Dios comienza a hacer obras favorables en nuestra vida.

Lo peor que tú y yo podemos hacer, lo quiero decir una vez más, es quedarnos quietos en medio de la circunstancia dolorosa. Es quedarnos paralizados en medio del momento difícil, es utilizar como excusa la lepra que yo pueda estar experimentando o viviendo. Querido, querida, todos los que estamos en este lugar, en algún aspecto de nuestra vida, en alguna área de nuestra vida, hemos vivido lepras o estamos viviendo lepra o seguramente experimentaremos en algún momento lepra, pero vengo a decirte de parte de Dios que la lepra no te deje estancado, que la circunstancia negativa que pueda estar tú y yo viviendo no sea La excusa, lo repito, no sea la excusa para sacar lo peor de nosotros, porque por fe tenemos que andar, no por vista. La vista mostrará lepra, la vista mostrará circunstancias negativas.

La vista mostrará que todo está sitiado. La vista te hará creer que la lepra te va a matar. Pero Dios te dice, si te sigues moviendo, aleluya, si sigues creyendo que a pesar de todo lo difícil puede sacar lo mejor de ti, Dios abrirá puerta, Dios traerá bendición, Dios traerá la recompensa que tú y yo estamos anhelando de parte de Dios para nuestra vida. Aleluya.

Vamos, mira a su hermano y y dígale en este día, hay que moverse que que que la lepra no te estanque, que la lepra no te no es que no hay esperanza, es que no se puede, es que está todo tan difícil. Por eso me gusta esta palabra, porque no son los sanos los que se mueven, sino que son los que estaban enfermo. Y si no me equivoco, Y si no me equivoco, bendito sea mi buen Dios, bendito sea mi buen Salvador, que un día estando en esta tierra dijo,

Yo no he venido por los sanos, yo he venido por los enfermos.

Y un día tú y yo estábamos enfermos. enfermos en el alma, enfermos en distintas circunstancias y al Señor no le importó tu enfermedad.

¿Sabes por qué? Porque a Dios no le importa la lepra ni la circunstancia difícil que podamos estar viviendo. A Dios le interesa que si tú y yo le creemos a él, vamos a caminar por fe y hará que lo imposible sea posible en el nombre poderoso del Señor. Oh, aleluya.

tu movimiento. En tus movimientos. A ver, abrace a su hermano y dígale, «En tu movimiento hay bendición. En tu movimiento, querido, querida, hay bendición.

Haga. Muévase en el nombre de Jesús. Salga en victoria. Vaya a golpear esa puerta.

Pastor, es que está todo tan difícil. Usted créale a Dios. Usted muévase en fe. Por fe andamos, no por vista.

Por fe andamos. Por fe andamos. A ver, grítelo. Por fe ando.

Aleluya. La la Biblia dice, la la escritura me señala el viento. Ángeles que la escritura me señala, amado, amada, que estos hombres se movieron y una vez que estos hombres se movieron en el campamento de los sirios, todos habían huido. No es que y no es que el rey había contratado como los sirios creyeron a los egipcios o a otro ejército, sino que fue la mano poderosa de Dios la que provocó el milagro.

¿Y quiénes pudieron observar? ¿Y quiénes fueron los primeros en disfrutar del botín? cuatro hombres leprosos que fueron capaz de moverse. Porque, amado, amada, este es mi tercer punto.

Dios es especialista en sorprendernos. Aleluya. Dios es especialista, escúchame, por favor. Dios es especialista en sorprenderte.

Dios es especialista en sorprendernos. Vengo a darte una buena noticia. Si te mueves a pesar de la lepra, prepárate no para tu derrota. Prepárate para una gran bendición.

Aleluya. Prepárate para una gran bendición. Yo no sé a quién le estoy hablando en esta tarde. No sé a quién le estoy hablando en este día, pero vengo a decirte de parte de Dios, vas a ser sorprendido en este tiempo.

Vas a ser sorprendido. Lo digo una vez más. vas a ser sorprendido. Vamos, mueva a su hermano y dígale,

Prepárate, viene algo lindo para tu vida.

Oh, aleluya.

Vamos, dígaselo a alguien. Prepárate. Viene algo lindo para tu vida. Por favor, ponga cara de profeta.

Ayúdeme a predicar y mire a alguien y dígale, «Prepárate.

Apúntelo con el dedo y dígale,

Prepárate. Viene algo lindo para tu vida. Viene algo lindo para tu vida. viene algo lindo para tu vida.

A lo mejor el que está a su lado ahí, todo está mal, todo cuesta, pero usted, amado, amada, avance, avance por fe, avance por fe, avance por fe. Pero mira, si estamos llenos de lepra, si nos quedamos aquí, la lepra nos va a matar. Pero si nos movemos en el nombre de Jesús, Dios nos puede sorprender. Y yo vengo a hablar en esta tarde a gente que quiere que Dios lo sorprenda.

Aleluya. Yo vengo a hablarle en esta tarde a gente que quiere ser sorprendida por Dios. Pastor, ¿y qué tengo que hacer para que Dios me sorprenda? Tienes que ponerte en pie.

Tienes que ponerte en pie y comenzar a moverte. A pesar de que todo está cerrado en tu movimiento, Dios provocará una sorpresa hermosa para tu vida. Dios va a provocar algo lindo para ti. ¿Sabe cuál es el gran problema?

Que muchos de nosotros por causa de la circunstancia, por causa de nuestra lepra, no nos movemos, nos quedamos aquí. No, si siempre lo mismo. No, si lo mismo de siempre, la misma cuestión todos los años. Esto parece cíclico, esto parece reiterativo, pero amado, amada, por eso te vuelvo a decir, segunda de Corintios, por favor, Nati, si lo podemos volver a poner.

Segunda de Corintios 5:7, lléveselo en este día. Usted yo, si estamos en este lugar, no andamos por vista, andamos por fe. Andamos por fe. Andamos por fe.

Aleluya. Y yo he venido a predicarle a hombres de fe. En el nombre poderoso de Jesús. He venido en esta tarde a decirte, deja tu vista en este lugar y ponte los ojos de la fe.

Yo recuerdo al profeta cuando le dice al Señor, «Señor, ábrele los ojos a mi criado para que vea que mayores son los que están con nosotros que los que están en contra de nuestra vida. Y a lo mejor hoy tú y yo lo que necesitamos en este día es darnos cuenta. Y Dios por eso te trajo hoy a este lugar escuchar esta palabra para que te des cuenta que no son mayores los que están en contra de ti, sino que el Rey de Reyes, el Señor de los Señores, el que transforma la lepra, camina con nosotros y nos puede sorprender. Aleluya.

Este puede ser el año de nuestra bendición. Oh, yo lo creo. Este puede ser el año. Este puede ser el año.

Este puede ser el año. Y déjame preguntarte, y con esto estoy cerrando. Y si este es el año aleluya. Y si este es el año, ¿y si este es el año?

Porque la mayor bendición para estos cuatro leprosos, escúchame, la mayor bendición para estos cuatro leprosos no empezó en una buena temporada, sino que comenzó en la peor crisis. Aleluya. Y yo no sé cómo ha comenzado este año, cómo estás arrastrando tu circunstancia, pero quiero decirte que Dios no necesita que empiece algo bueno para terminar en algo extraordinario. Si ha comenzado bueno, gloria a Dios, pero Dios no lo necesita.

Dios de la nada puede crear cosas extraordinarias. Dios de la peor temporada puede llevarte al mejor tiempo de gloria, pero tienes que moverte y tienes que creer en el nombre poderoso de Jesús. Por eso vengo a decirte, porque quizás tú terminaste el año pasado muy bien y este año a lo mejor no ha comenzado con la expectativa que tú tenías, pero vengo a decirte en el nombre de Jesús, Dios te trajo hoy a este lugar para que no le creas a lo que tus ojos están viendo, sino que te pongas en pie por la fe que Dios ha puesto en tu corazón y te muevas. Porque aunque la circunstancia natural puede que no sea la mejor, Dios encausará todo para que termines en una gran victoria, porque Dios es especialista en sorprendernos.

Dios lo puede hacer. Yo lo creo con todo mi corazón. Dios lo puede hacer. Dios lo puede hacer.

Dígale nuevamente a su hermano,

En tu movimiento hay bendición.

Por tanto, número uno y estoy cerrando en los 3 minutos que me queda. Marcos, por favor, si nos puedes ayudar. Recuerda entonces estoy cerrando. Aleluya.

Me gusta esta palabra. Vine aquí por usted. Me hubiera quedado en casa con mis dos sobrinas, pero vine aquí por usted. Hoy día tomé a la más chica y le dije, «¿Habis visto Los Simpson?

y le iba a hacer caminar por el techo y decir,

Puerco araña, puerco araña.» Pero vine aquí por usted, amado, amada, recuerde esto, que la circunstancia que tú y yo podamos estar atravesando saque lo mejor de nosotros y no lo peor de nosotros.

que la circunstancia difícil que tú puedas estar viviendo, la circunstancia difícil, querido, querida, puede ser la excusa perfecta para hundirnos en nuestra lepra. Escúcheme, la circunstancia difícil, la circunstancia adversa, la circunstancia contraria puede ser la excusa perfecta para hundirnos en nuestra lepra. O puede ser el momento indicado para que se para que saquemos de nosotros la mejor versión de nuestra vida. Y Dios está esperando esa mejor versión de ti.

Esa mejor versión de ti en donde ya no dependemos de nuestras capacidades, sino que solo dependemos de lo que Dios puede hacer por gracia y misericordia en cada uno de nosotros. Que la circunstancia difícil saque lo mejor de nosotros y no lo peor. Número dos, recuerde que en nuestros movimientos siempre habrá bendición. Muévase creyendo en Dios.

Muévase confiando en el Señor, porque por fe andamos, no por vista. Y en ese movimiento te quiero garantizar, Dios es especialista en sorprendernos. Dios sorprendió a estos cuatro leprosos. Dios sorprendió a Gedeón.

Dios sorprendió a José estando en la cárcel. Dios sorprendió a Abraham cuando era un peregrino. Cada vez que hay hombres y mujeres que se mueven en fe y no por vista, Dios es especialista en sorprendernos. Y en este año Dios está esperando sorprenderte a ti.

En este año, Dios está esperando sorprenderte a ti. Dios está esperando sorprenderte a ti. Dios está esperando sorprenderte a ti. Amado, amada, Dios está esperando que tu próximo movimiento no te lleve a lo peor de ti, te lleve a lo mejor de ti y Dios, sin duda abrirá puerta de bendición para nuestra vida.

Le damos un fuerte aplauso a nuestro Señor. Aleluya. Póngase de pie, por favor. Póngase de pie en esta hora, muchachos.

Mañana hay bautismos. Gloria a Dios. Mañana se bautiza la Anastasia. Amén.

Oh. Oh, aleluya. Dios nos va a sorprender. Dios nos va a sorprender.

Busca el que está ahí a su lado, dele un buen abrazo, por favor, y dígale,

Dios te va a sorprender. Dios te va a sorprender. Dios te va a sorprender.

Busque a alguien, por favor, y dígaselo. Dios, Dios te va a sorprender.

Tranquilo, tranquila. Dios te va a sorprender. Ey, tranquilo, tranquila. Dios te va a sorprender.

Dios lo puede hacer. Dios nos va a sorprender. Dios nos va a sorprender. Puede cerrar sus ojos, por favor, por unos segundos, Padre, en el nombre poderoso de Jesús, quiero agradecer, Dios, esta palabra.

Quiero agradecer este tiempo, Dios mío, porque caminamos por fe, andamos por fe. Es un movimiento, Dios mío. Mi fe es esa habilidad dada por ti, oh Dios, a nuestra vida para creer que lo imposible puede ser posible. Señor, este lugar es un lugar de fe.

Esto no era nada, Dios mío. Esto no era nada. Pero hoy es casa de Dios y puerta del cielo. Esto no era nada, Dios.

Y hoy es un lugar donde los matrimonios son restaurados, donde el enfermo es sanado, donde el cautivo es libre, donde Dios, el que estaba solo, encuentra amistad. Oh, Dios. Este es un lugar, Dios, de fe, porque no andamos por vista, Padre, Señor. Y yo oro para que las lepras personales, para que las lepras, Dios mío, que vivimos, Padre, enséñame a que no tienen que sacar lo peor de mí.

¿Cuánta gente se justifica en una lepra? ¿Cuánta gente se justifica en una lepra para Dios entonces sacar su peor versión? Dios mío, cuando las lepras pueden, si lo entendemos, Señor, sacar lo mejor de nosotros. Recuerdo la lepra de Sadrc, Mesac y Abednego.

Dios mío, una circunstancia difícil, no hay escapatoria para ellos, pero esa lepra, Señor, que sacó en ellos, no su peor versión, sino lo mejor. Quiero que sepas, oh rey, que no nos inclinaremos delante de ti. Mi Dios nos puede liberar. Y si no nos quiere librar, no nos inclinaremos a ti, porque estoy decidido a caminar con mi Padre.

Señor, que las circunstancias saquen lo mejor de nosotros. Bendícenos, Espíritu Santo. Bendícenos, Señor. Renueva nuestra vida.

Renuévanos, edifícanos. Oh Dios, trata con nosotros. Trata con nosotros en este día. Oh, trata con nosotros, Dios.

Provoca, Señor, en nosotros ese despertar. Renuévanos, Señor. Oh, Dios, renuévanos. Oh, Padre, aquí estamos.

Oh, aleluya. Quiero que se lo pueda decir al Señor en este día una vez más, iglesia, porque necesitamos ser renovados para que ya las lepras no saquen lo peor de nosotros, sino lo mejor de nosotros. de mí. Aleluya.

Necesita ser cambiado, Señor. Vamos, iglesia, a declararlo. Porque todo lo que hay dentro de mi corazón necesita más de mí. Aleluya.

Porque todo lo que hay dentro de mí, dentro de mí, necesita ser cambiado, Señor, porque todo lo que hay dentro de mi corazón necesita más de mí. Renuévame, Señor Jesús. Ya no quiero ser igual. Renué.

Cantémoslo con convicción, Señor Jesús. Cantémoslo con certeza en nuestro corazón. Tu corazón. Oh, renuévame, renuévame, Señor Jesús.

Ya no quiero ser igual. Oh, dígaselo. Renuévame. Renuévame, Señor Jesús.

Pon en mí tu corazón. Pon en mí tu corazón. Vamos con fuerza, iglesia, porque todo lo que hay dentro de mí y necesita ser cambiado, Señor, porque todo lo que hay dentro de mi corazón necesita más de ti. Oh, vamos, dígalo.

Porque todo lo que hay dentro de mí necesita ser cambiado, Señor. Vamos, dígaselo, iglesia. Porque todo, porque todo lo que hay dentro de mi corazón necesita más de ti. Porque todo lo que hay dentro de mí necesita ser cambiado, Señor, porque todo lo que hay, porque todo lo que hay dentro de mi corazón.

Una última vez vamos con fuerza porque todo necesita más. Vamos porque todo lo que hay dentro de mí. Oh, sí, Señor. Necesitas ser cambiado, Señor.

Oh, aleluya. Porque todo lo que hay dentro de mi corazón necesita más de ti. Aleluya. Le damos un cuerto aplauso a nuestro Señor, por favor, iglesia.

Vamos. necesita más fuerte aplauso a Señor. Fuertes aplauso al Dios que nos renueva, al Dios que nos fortalece, al Dios que nos necesita más, necesita más de ti. Aleluya.

Vamos, abra dos a tres. Dígale,

Dios te va a sorprender en este tiempo. Dios te va a sorprender.

Aleluya. Dios nos va a sorprender, querida iglesia.

Dios nos va a sorprender. Amén. Bien. ¿Qué qué le parece si en este hermoso ambiente aprovechamos de dos cosas?

La primera, tomar nuestra mejor ofrenda. Tome asiento, por favor, para que busque su mejor ofrenda en este día. Si usted va a entregar hoy su diezmo, eh, si no lo ha entregado, dice,

Pastor, yo no he entregado mi diezmo, voy a entregarlo ahora.

Ahí hay sobre de diezmo. La la Jazm, sí, la jaz está ahí para recibir, para recepcionar su diezmo.

Eh, yo aprovecho rápidamente de eh de de de de de dar los avisos comenzando con mañana. Mañana 9 de la mañana nos juntamos en este lugar porque vamos rumbo a nuestros bautismos. Vamos rumbo a nuestros bautismos aquí. Mañana a mi amigo Miguel Ángel lo meto al agua a la fuerza que sea.

El Óscar Mañana a las aguas la Claudia acá al agua. Eh, acá Marcelo, la María José, tu hija también va a las aguas allá no está listo. Eh, ¿quién más acá? Pero hay como 11 ya anotado lo que se 12.

Ya llevamos como 12 que van a las aguas. Así que sin contar ahí los que tienen que ir en último momento dicen, «Pastor, o a lo mejor usted tiene que renovar su votos, tiene que alguno volver a bautizarse, dice, pastor, la verdad es que yo me bauticé y anduve más en Egipto. Me bauticé y anduve más perdido que ah que Adán en el día de la mamá. Así que voy a voy a a a bautizarme porque lo necesito.

Así que va a ser un buen eh va a ser un buen tiempo y yo creo que va a ser más que hermoso poder estar ya. Así que mañana son nuestros bautismos, ya lo sabe, 9 de la mañana nos juntamos acá, mi hermano, para ir rumbo eh 9:30. ¿Por qué es importante estar acá? No, no por tema de ubicación allá en lugares bien amplios, la verdad, bien cómodo, una piscina supergre también disfrutamos, pero eh e es más que nada porque de repente hay hermanos, hermanas que no tienen vehículo y ¿qué es lo que hacemos generosamente?

Vamos eh ocupando espacios, ya vamos ocupando ahí espacio. Por ejemplo, al Israel le caben como 20 atrás. Ah, entonces siempre ahí hay uno, dos, por ejemplo, la cata tenemos que llevar o no hay en Entonces siempre hay espacios que se necesitan ahí. Entonces, todo bienvenidos.

Eh, y queremos aprovechar, Nati, tenemos ahí el para que lo vean player. Sí, este lo vamos a a ya lo vamos a mandar a los WhatsApp, por favor, más ratito. Pero qué es importante para mañana. Recuerde llevar su cocaví, ya, su cocabí, su almuerzo, como usted quiera.

La piscina está arrendada para todo el día. Ya. Entonces, hay gente que llega, toma desayuno, almuerza y toma 11 también. Entonces, e es un día largo, largo en el sentido que disfrutamos el lugar, vamos a comer todo el día porque los evangélicos no tomaremos, pero cómo comemos.

Así que eh vaya, vaya preparado y conforme como Dios le ha ido bendiciendo. Ya. Y esto también es importante, mi hermano. ¿En qué sentido, pastor?

En que si a lo mejor usted es de solamente lechuga, como mi hija, por ejemplo, que para la Emilia su plato favorito, sépal usted, su comida favorita es la lechuga. Me salió económica la cabra. Lechuga y maravilla. Esas no están tan baratas últimamente, pero lechuga y maravilla con la Entonces nosotros usted nos va a ver con lechuga.

A lo mejor usted dice,

Pastor, yo para el desayuno parto con un costillo.

Bueno, conforme a como Dios lo ha bendecido, vaya. Conforme a como el estómago aguante, vaya. Segundo, querido, querida, eh, no se sienta incómodo, por favor, no piense a que voy a estar solito, no. Créame que siempre hay una mesa que lo va a estar recibiendo.

Amén. Ya no la mía, pero no no partiendo por la de uno ya, pero siempre siempre hay hermanos ahí que mi hermano venga, así que no no se haga ahí el que ah no, vaya tranquilamente, disfrute. Tercero, eh, su traje baño, por supuesto. Ya lleve su traje baño, si va a disfrutar.

Los que se van a bautizar, por cierto, también allá todos los que se van a bautizar, la pastora les hace el estudio. Todos los años hacemos un estudio bien cortito para explicarle rápidamente lo que implica el bautismo. Eh, número cuatro c ya tiene que llevar una ofrenda. Ya, esto es importante.

Tiene que llevar una ofrenda. ¿Por qué? Porque nosotros pagamos el lugar allá. Ya no sé si usted se acuerda que hace un par de semanas atrás pedimos una ofrenda que era para pagar el 50%.

Tenemos que pagar ahora el otro 50%. Siempre lo hemos hecho así hasta en los bautismos del año pasado que ya no sé qué número es. Siempre Dios nos ha provisto. Amén.

Siempre Dios nos ha provisto, siempre Dios nos ha ayudado, pero sea generoso. Vaya con una ofrenda, ya prepare una ofrenda porque con eso pagamos, disfrutamos y Dios siempre ha sido bueno, Dios siempre ha sido generoso, siempre nos ha sorprendido el Señor, siempre. Entonces, tenemos que llevar una ofrenda. Ya llévela.

No, no sea tacaño con eso. Lleve, es parte de Así que eso en relación a los bautismos y luego disfrute. Ah, y lo otro, por favor, para que usted le diga a su familia, a sus niños, a sus hijos, bueno, ahí dice llevar colación, ofrenda para cancelar el lugar, respetar horarios de uso de piscina. ¿Qué quiere decir esto?

Y esto es importante, como nosotros vamos a los bautismos, nosotros no utilizamos la piscina hasta después de los bautismos. Ya después de los bautismos, mi hermano, ahóguese si quiere. Ya después de los bautismos, tírese piquero, haga todo e eh sanamente, ya sanamente. No vaya a creer que es una piscina nudista, no sanamente.

Pero antes los bautismos nosotros la no la usamos. ¿Por qué? No por un tema religioso, sino simple y sencillamente por un tema de solemnidad, de no olvidar a lo que vamos, ya de de de tener claridad lo que vamos. Vamos a nuestros bautismos.

Entonces, primero son nuestros bautismos, luego nuestro paseo congregacional. No es el paseo y luego no tenemos nada más que hacer, hagamos bautismo, no. El fin de mañana son los bautismos. Entonces vamos, por eso no ocupamos la piscina.

Es un tiempo, como le digo, no religioso, sino de solemnidad de decir,

¿Sabes que ahí está la piscina, pero nos bautizamos primero y luego disfrutamos?

Amén. Bien, muchas gracias. Este lunes no tenemos oración, a no ser que quiera hacerla. Este lunes, mi hermano, por esta semana no hay oración a las 6.

Ya martes y jueves sí nos reunimos. De igual manera 7 de la tarde las puertas del templo estarán abiertas por la VII. A las 20 horas comienza comienza nuestra reunión. día martes, día jueves.

Día martes, día jueves. Acuérdenme que mañana tengo reunión con Multimedia, por favor. Martes y jueves tenemos reunión. 7 de la tarde estamos con las puertas abiertas.

A las 8 comienza nuestra reunión. Este día el viernes, perdón, viernes igual, discipulado marcial. 20 horas 8 de la tarde. Se siguen con el tema conociendo al Espíritu Santo.

Ahí estamos conociendo al Espíritu Santo. Le iba a decir algo, pero no. Ya eso el viernes, este domingo, mi hermano, este domingo que viene, no mañana, recuerden el bautismo del mañana, pero este domingo que viene, eh, vamos a tener un invitado, va a venir a compartir la palabra el pastor Enrique Caro. Ya.

Entonces, Enrique siempre que ha venido nos ha bendecido. Siempre que ha venido nos ha bendecido. Es un hombre que aprovecha también el tiempo, ora por usted. Entonces yo le invito para que este domingo venga y este domingo invite a alguien ya va a estar con nosotros.

Le pedimos a Enrique que viniera a compartir la palabra. Entonces va va a ser bien lindo poder estar ahí con Enrique. Ya. Eh, a la salida está la cafetería abierta.

Quedan pancitos. Se los comieron todos. El Israel se comió dos. El ángel se comió como cuatro, el Jonathan se comió seis.

Rico, pero qué haí qué quito para los que quieran. Amén. Bien, tome su mejor ofrendas, por favor. Si usted va a entregar su diezmo, me lo entrega en la mano para eh bendecirles y con ayuda del Señor vamos a estar disfrutando de unos lindos y hermosos bautismos.

Padre, en el nombre poderoso de Jesús, bendecimos a quienes van a entregar su ofrenda de manera presencial. Bendecimos a quienes, Dios mío, van a hacer transferencia a través de código QR, Dios mío, los datos que están ahí. Bendícenos, Señor. Yo te agradezco porque todos hoy nos presentamos con una ofrenda delante de él, porque todo es tuyo y él lo recibió de tu mano lo quedamos, Señor.

Muchas gracias en el nombre de Jesús. Amén, Señor. Y amén. Bien, con gozo, con alegría, póngase de pie, por favor.

Cantamos, Ignacio. Cantamos, muchachos, y traiga su ofrenda. Si va a entregar su diezmo, me lo entrega en la mano para bendecirlo, por favor. Rompe el poder del pecado.

Tu amor es fuerte y poderoso. El rey de gloria, el rey de majestad. Conmueve al mundo con su estruendo y nos asombra con maravilla el rey de gloria, el rey de majestad. Gracias sublime, perfecto es su amor.

Tomaste mi lugar, cargaste tú mi cruz. Tu vida dice ahí y ahora libre soy. Hoy Jesús, te adoro por lo que hiciste en mí. Vamos, iglesia.

Dos. Oh, oh, oh. Norde, todo el caos nos adoptaste como tus hijos. El rey de gloria, el rey de majestad que gobierna con su justicia y resplandece con su belleza.

El rey de gloria, el rey de majestad. Gracias sublime, perfecto es tu amor. Tomaste mi lugar, cargaste tú mi cruz. Tu vida, tu vida ahí.

Y ahora libre soy. Jesús te adoro por lo que hiciste mí. Digno es el cordero de Dios. Digno es el rey que la muerte venció.

Digno es el cordero de Dios. Digno es el rey que la muerte venció. Digno es el cordero de Dios. Digno es el rey que en la muerte venció.

Digno es el cordero de Dios. Digno, digno, digno. Gracias sublime, perfecto es su amor. Tomaste mi lugar, dilo.

Cargaste tú mi cruz. Tu vida dice ahí. Oh. Y ahora libre soy.

Oh, Jesús te adoró por lo que hiciste en mí. Vamos todos juntos. Oh, oh, oh, oh, oh. Amén.

Bien, nos vamos. Eh, recuerde entonces mañana nuestros bautismos y eh si usted es parte de esta iglesia está más que invitado a los bautismos, hermano. Ya no espere cartita de invitación. Usted es parte de la iglesia.

Vaya y y es parte de los bautismos también. Nos vemos mañana ya, Padre. Gracias. Ha sido hermoso, bello, lindo.

Permítenos estar mañana a las 9 de la mañana ya en este lugar, Señor Dios, que sea un tiempo hermoso. Bendícenos en esta noche, Dios. Guárdanos, cuídanos, que que todo sea, Dios, conforme a tu gracia y tu voluntad en nosotros. Despídenos en el nombre de Jesús.

Amén. Señor. Y amén. Dios les bendiga, queridos, queridas.

Declaración

Señor. Y amén. Dios les bendiga, queridos, queridas.

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